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A La Misma Estrella
Todos los caminos me conducen a ti
Revancha
Pese a que tenía deseos de continuar en la cama por un rato más, Vegeta se hizo a la idea que tenía que levantarse y cumplir con sus obligaciones, pero las cálidas cobijas sobre su cuerpo desnudo lo invitaban a quedarse y dormir un par de horas más, o tal vez era una excusa para aplazar lo inevitable, ya que hoy sería el gran día y por mucho que haya intentado ignorarlo o hacerlo pasar como un asunto sin importancia, no lo era.
Un tanto desganado, se giró para poder aprovechar al máximo su gran cama, pero se detuvo en cuanto vio el cuerpo de su mujer profundamente dormida dándole la espalda, con su cabello claro bastante despeinado luego de la larga sesión de sexo que tuvieron. Tan agitada que ni siquiera recordaba que se hubiera quedado a dormir, ya que cada uno tenía su habitación y últimamente no se visitaban mucho. Bueno, ahora sí tenía un buen motivo para salir de la cama y comenzar su día antes de que ella despertara. No tenía deseos de hablar.
(...)
Luego de un par de horas de reuniones aburridas y supuestamente necesarias con el rey, asesores e informantes, Vegeta pasó un rato a solas en su biblioteca, donde almorzó y bebió un par de copas de vino a la espera de su hermano que ya estaba atrasado. Ya faltaba poco, le habían informado que la nave entraría a la atmósfera del planeta en menos de una hora, y no tenía idea dónde estaba Tarble. Mentira, sí sabía, y tendría que ir por él.
(...)
—Señorita Bulma —dijo la mucama de lindo y brilloso cabello negro. La nave está por llegar a destino, necesitan que se ponga a resguardo en caso de turbulencias.
—Voy enseguida —respondió Bulma sin voltear a ver a su criada. La vista del espacio y del planeta Vegetasei era demasiado hermosa como para dejar de mirar. Y no pudo evitar recordar ciertos momentos buenos y malos que vivió con el hermano de quien próximamente sería su marido.
No podía creer que luego de tantos años sus caminos volvieran a cruzarse de manera tan definitiva. Siempre pensó que no volvería a ver a Vegeta luego que le rompiera el corazón, y resulta que ahora se lo toparía a diario, aunque en ese entonces tenía diecisiete años, y ahora era toda una mujer de veintiséis, mucho más experimentada que antes, por lo que no podrían hacerla tonta con facilidad.
Suspiró y se sintió molesta por su destino, ya que cada vez que sentía que era dueña de su vida, algo sucedía y le recordaba que eso no era posible, y la última prueba de eso era que su opinión no valió nada cuando su hermana decidió hacer el trato con el rey de los saiyajin, luego que su padre muriera y ella tomara el control de todo. Sí, el imperio que alguna vez tuvo su padre no era el mismo que antes y necesitaba aliados poderosos, pero él se había preocupado de que sus hijas no tuvieran que ser usadas como objetos de negociación, cosa que su hermana mayor olvidó en cuanto tuvo la oportunidad de ganar poder con esta unión. Pero no le daría en el gusto. No se comportaría como esperaba que lo hiciera.
—Sí que tienes suerte, Bulma —se dijo a sí misma, y dejó de mirar el planeta que se convertiría en su nuevo hogar. Tan solo esperaba que Tarble continuara como lo recordaba, de lo contrario se aburriría a muerte con un marido saiyajin que solo le importaba ser fuerte y las peleas.
(...)
Dos mucamas entraron a la habitación del príncipe Tarble de veinticuatro años y se apresuraron en correr las largas y pesadas cortinas rojas para dejar entrar el sol e iluminar la habitación en penumbras. Una de las jóvenes casi tropezó con la ropa y una botella de vidrio vacía que estaban tiradas en medio del camino, pero se apresuró en ponerse de pie para abrir las ventanas y recoger todo lo que hubiera en el suelo. Las dos hicieron una reverencia al príncipe Vegeta cuando ingresó al lugar y luego se retiraron por otra puerta.
—Me dejaste esperando —dijo Vegeta cruzado de brazos y apoyado en el muro frente a la cama de su hermano que parecía un caos con los cobertores y almohadas tiradas en el suelo.
—Estuve trabajando hasta tarde —respondió su hermano quejumbroso bajo las frazadas, intentando protegerse de la molesta luz del sol, en cambio las otras dos personas que compartían cama con él, se levantaron de sobresalto al oír y reconocer la voz del príncipe heredero. El hombre y la mujer (ambos saiyajin) ni siquiera intentaron buscar sus ropas repartidas por la habitación, y mucho menos se detuvieron a presentar sus respetos a Vegeta. Se marcharon del cuarto desnudos, mirando el suelo y a paso rápido.
—Ya veo como estabas trabajando —comentó Vegeta.
—A diferencia tuya, intento distraerme luego de trabajar todo el día —dijo Tarble mientras se sentaba en la cama, resignado, aún incómodo por la luz que lo golpeaba en el rostro. Las marcas en cuello y torso evidenciaban la agitada noche que había tenido junto con los dos invitados que acababan de marcharse.
—Te dije que hoy llegaba.
—¿Era hoy? —dijo el hermano menor fingiendo ignorancia.
—Sabes muy bien que así es —dijo Vegeta más serio que antes.
—No soy yo el que iba tachando los días en el calendario, Vegeta —respondió sonriendo.
—Deja de joder y levántate, date un baño y prepárate. La nave llegará en cualquier momento y tienes que ir a recibirla —dijo ya caminando hacia la salida, pero se detuvo al escuchar a Tarble.
—¿Tú esposa sabe todo lo que pasó entre tú y ella?
—Eso fue hace mucho, ya no importa.
—¿Estás seguro? —preguntó, y se arregló el mechón de cabello que siempre se le iba a los ojos, especialmente cuando estaba tan despeinado. Se quitó las cobijas para levantarse y caminó hacia el cuarto de baño—. ¿No voy a correr el riesgo de que intentes encamarte con mi prometida?
—¿Estás disfrutando esto? —preguntó Vegeta con el ceño fruncido.
—Claro que no. —Se dio la vuelta para mirar a su hermano—. No me hace gracia casarme por obligación, pensé que no correría la misma suerte que tú, pero ya que dejamos que nuestro padre haga lo que quiera con nuestras vidas, qué más da si también decide con quien tenemos que coger —dijo encogiéndose de hombros.
—Es nuestro deber —dijo serio, y de alguna forma intentando convencerse a sí mismo.
—No comiences con el sermón de los sacrificios, ya tengo suficiente con la resaca para otro dolor de cabeza… Ahora dime, ¿no crees que todo esto está mal desde antes de empezar? El rey debería haber tenido un poco de consideración al meter a vivir a palacio la misma mujer por la que estuviste a punto de dejar todo, ¿o es tan egoísta y egocéntrico que ni siquiera se acuerda?
—No estuve a punto de dejar nada. No recuerdas bien cómo sucedieron las cosas.
—Estuve ahí, Vegeta. Casi fue el tercero en la relación, y te recuerdo que Bulma era mi amiga y me contaba todo —dijo sonriendo, totalmente diferente a su hermano mayor.
—Estás más delgado —dijo Vegeta, echándole una mirada rápida a su cuerpo desnudo—. Tienes que entrenar más.
—Sí, claro, cambia de tema. —Nuevamente se dirigió al baño.
—Voy a conseguirte un nuevo entrenador. Tienes que mantenerte en buenas condiciones si quieres seguir siendo la cara visible en las negociaciones importantes. Nadie respeta a un saiyajin que no luce como debe.
—Negocio con mi cerebro y mi boca, y ya tengo cuerpo de guerrero, no sé qué más quieres… Y aún no eres el rey, deja de decirme qué hacer. —Se encerró en el baño para no continuar hablando.
Vegeta se retiró del lugar para trabajar en lo que sea y mantenerse ocupado para no tener que pensar en lo que sucedería en ya menos de media hora.
(...)
Rato después los príncipes junto con un pequeño séquito esperaban cerca de la gran nave donde debería bajar la princesa junto con su comitiva.
—¿Qué tanto se tarda en salir? —murmuró Vegeta impaciente, cruzado de brazos. Ni siquiera la compuerta de la nave se había abierto como para que los soldados ayudaran a bajar las cosas y así apresurar lo inevitable—. Tengo trabajo que hacer.
—No tienes que hacer esto —respondió Tarble a su lado, también habló en voz baja para que nadie más lo escuchara—. Puedo encargarme de todo.
—Qué más da. Mejor terminar con esto ahora mismo.
—Si tú insistes… Realmente se está haciendo esperar…
—Siempre le ha encantado llamar la atención —respondió Vegeta sin dejar de mirar la compuerta que debería abrirse en cualquier momento. No quería dejar de mirar, sentía que en cualquier momento saldría y no podía perderse esa primera impresión luego de no verla después de tantos años. Jamás pudo olvidar la última vez que estuvieron juntos y la manera en que lucían sus bellos ojos claros inundados de lágrimas.
—Pensé que tu mujer también vendría a la recepción —dijo mirando de reojo a su hermano.
—Ya habrá tiempo en la cena para conocer a tu futura mujer —respondió mirando hacia el frente, casi hipnotizado.
—No me dijiste si sabe lo que pasó entre tú y Bulma.
—A mí no me importa con quien estuvo antes de casarse conmigo, espero reciprocidad.
—Claro, pero ella no ha traído a vivir a Vegetasei a un antiguo amor, ¿o me equivoco?
—¿Te mencioné que Broly regresa al planeta? —escupió Vegeta para que su hermano dejara de molestarlo.
—¡¿Qué?! —exclamó Tarble tan fuerte que llamó la atención de los hombres y mujeres que los acompañaban varios pasos atrás—. ¿Por qué me lo dices ahora? —preguntó controlando el volumen de su voz.
Vegeta no respondió, pues finalmente la compuerta de la nave bajó y poco a poco comenzaron a salir hombres cargando decenas de pesadas maletas y cajas metálicas con lo que seguramente eran las pertenencias de la princesa. Los soldados saiyajin ayudaron enseguida a los otros para quitar las cosas del lugar y llevarlas a la que sería la habitación de la princesa. Luego de unos minutos que se hicieron insoportables, Bulma bajó con un pequeño grupo de mujeres que debían ser sus criadas.
—¿Vas a ir a recibirla? —preguntó Tarble, y no pudo evitar sonreír al ver a la que por varios años fue su más querida amiga y con la que se metió en problemas demasiadas veces.
Vegeta continuó en silencio. Ya se había hecho la idea de que debería ir a recibirla en nombre del rey y luego continuaría con su trabajo, demostrándose que estaba bien con la idea de Bulma casada con su hermano y encontrándola a diario en palacio, sin embargo, ahí permaneció, observando a la hermosa mujer en que se había convertido.
—Está bien, yo voy —se respondió Tarble poniendo los ojos en blanco y caminó en dirección hacia Bulma—. Me debes otra, Vegeta —murmuró inquieto luego de que su hermano le mencionara el nombre de Broly.
En cuanto descendió de la nave, Bulma observó todo a su alrededor. La verdad es que esperaba un lugar feo y tosco, pero le sorprendió ver el hermoso castillo de piedra y los jardines bien cuidados. Definitivamente al rey Vegeta le había quedado gustando las comodidades y el buen gusto de su antigua morada puesto que lo había replicado en este nuevo planeta. Al menos no estaría en un lugar lúgubre y tosco, como había sido el antiguo Vegetasei.
Cuando vio a Vegeta notó enseguida que la estaba mirando, y por supuesto no evadió la mirada, pero sí buscó a su mujer, pues imaginaba que continuaba casado, aunque pronto notó que en lugar solo había guerreros y soldados saiyajin. La última vez que se vieron, Vegeta no tenía más de veintiún años, y ahora era todo un hombre de treinta que lucía más saiyajin y serio que nunca, y mucho más guapo que lo recordaba. Pronto su atención se desvió y no pudo evitar sonreír contenta cuando Tarble se le acercó, sonriendo igual de emocionado que ella, al menos había una cara amigable en este planeta.
—¿Puedo abrazarte o es mal visto? —preguntó Bulma cuando el príncipe ya estuvo lo suficientemente cerca.
—Ya han hablado cosas peores de mí —respondió Tarble abriendo los brazos para recibir a Bulma—. Qué más da un abrazo.
No era raro que Tarble se encargara de los asuntos protocolares, por lo que no llamó la atención que Vegeta permaneciera en su lugar sin hacer nada.
—¿Qué se supone que sigue? —preguntó Bulma una vez que terminó el apretado abrazo.
—Saludar a la gente que vino a recibirte, escuchar un discurso aburrido de uno de los representantes del rey y seguramente esperan que yo diga algo, ya que seré tu esposo.
—¿Podemos saltarnos todo el protocolo? Mi hermana hizo lo que quiso conmigo al obligarme a venir aquí, no quiero seguir dándole en el gusto.
—¿Viene algún representante de tu hermana?
—Sí. Le hizo mal la turbulencia al llegar al planeta y está vomitando en la nave.
—Entonces que él se encargue de lo aburrido, vamos. —La tomó de la mano y caminaron hacia el interior del lugar. Cuando pasaron cerca de Vegeta y la comitiva, se detuvo y les habló, momento en que Vegeta y Bulma se miraron por fin de cerca sin abrir la boca para nada. Solo existían ellos en ese instante, y nadie más—. La princesa está muy cansada luego de un largo viaje y necesita refrescarse, el representante de la reina Tights está por bajar de la nave, con él podrán hablar y hacer las respectivas introducciones. —Continuó su paso sin soltar a Bulma.
(...)
—Realmente pensé que llegaría a un planeta tosco y feo. Me sorprendieron —dijo Bulma luego de salir del baño con una toalla alrededor de su cuerpo y el cabello mojado. Tarble estaba recostado en medio de la cama con las manos detrás de la cabeza.
—La era cavernícola ya pasó. Al rey le gustaron demasiado los lujos y todo lo que vivió cuando nos dieron asilo y quiso replicarlo aquí.
La joven se sentó a los pies de la cama para buscar entre varias cajas algo que ponerse.
—¿No crees que es muy raro esto? Tú y yo casados.
—Es lo que he estado diciendo desde el principio, pero creo que no será tan malo —respondió y sin bajarse de la cama se acomodó para quedar boca abajo al lado de Bulma y mirarla—. Si ambos estamos casados ya no nos molestarán más, y podremos hacer lo que queramos.
—Me alegra ver que no has cambiado —dijo Bulma sonriendo. La verdad es que no había pensado en los beneficios de casarse con su antiguo amigo. ¿Podría ser que sin saberlo su hermana le había hecho un favor?
—Creo que todos hemos cambiado estos años. Incluida tú… Pero tendremos que dejar esa conversación para otro momento —dijo cuando escuchó golpear la puerta. Claro que sabía quien era.
—Adelante —dijo Bulma pese a que aún seguía solo con la toalla.
Cuando Vegeta entró a la habitación y encontró a Bulma y Tarble en la cama conversando sintió que había retrocedido en el tiempo y casi pudo verlos de adolescentes riendo y metiéndose en problemas. Más que nada era Bulma arrastrando a Tarble en lo que se le ocurría en el momento y terminaban incluyéndolo a él sin que lo quisiese, pero esa época había quedado atrás hace mucho tiempo.
—Tenemos que hablar —dijo Vegeta mirando a Bulma.
—Vegeta —saludó Bulma con una sonrisa falsa—. ¿Cómo está tu mujer? Pensé que iría a recibirme, muero de ganas por conocerla.
—Es por eso que estoy aquí.
—¿Ves que esto no puede ser más retorcido e incómodo? —dijo Tarble sonriendo a Vegeta—. Agradéceselo a nuestro padre cuando lo veas. Ahora te dejo a solas con mi prometida para que discutan a gusto, o hagan lo que quieran hacer. Nos vemos a la noche en la cena, y Vegeta, tenemos una conversación pendiente. —Se bajó de la cama y se retiró de la habitación.
Cuando quedaron solos, Bulma continuó sentada buscando algo que ponerse entre sus cosas, como si no tuviera enfrente al hombre que la hizo tan feliz y llorar tanto a la vez.
—Esperaré a que te vistas —dijo Vegeta con intenciones de salir del cuarto, pero Bulma le respondió antes que se acercara a la puerta.
—Como si no me hubieras visto desnuda antes —dijo sonriendo, atenta a sus cosas.
Vegeta se cruzó de brazos y decidió quedarse en el cuarto y no caer en sus provocaciones. Se sentó en un sillón frente a la joven y se cruzó de piernas.
—Entonces hablemos de una vez, no tengo mucho tiempo.
—Siempre tan ocupado, eso no se te ha quitado. Dime, ¿tienes un discurso preparado?
—No, solo saber que pretendes hacer aquí.
Bulma rio ante su pregunta.
—¿Acaso piensas que fue idea mía que mi hermana negociara con tu padre para volver a verte? ¿Tan egocéntrico eres que piensas que después de nueve años sigo llorándote? Yo solo quería mi libertad, pero mi hermana me traicionó y me usó. Este no es ningún plan, ni vengo en modo de venganza, Vegeta. Te superé hace mucho tiempo, e imagino que tú hiciste lo mismo, después de todo tú terminaste lo nuestro —dijo tranquila, y hasta que finalmente se decidió con un vestido floreado más corto en comparación con el que llegó.
—Éramos jóvenes —se limitó a decir Vegeta, como si todo lo que pasó se justificara y minimizara con eso.
—Yo era más joven que tú —comentó, y antes de sacarse la toalla lo miró—. Cierra los ojos.
—¿Qué?
—Que cierres los ojos. Te recuerdo que vine a este planeta a casarme con tu hermano, no contigo.
Vegeta no respondió y le hizo caso.
—Respecto a eso —dijo Vegeta con los ojos cerrados—. Tendrás deberes que cumplir con mi hermano una vez que estén casados.
—Tarble tenía razón, todo esto es muy incómodo, pero ya sé cuales son mis obligaciones como esposa. No tienes que sermonearme.
—Tendrás que comportarte, Bulma.
—¿Sabes lo que creo, Vegeta? Que esto de venir a hablar conmigo sobre mis obligaciones es solo una excusa para estar a solas conmigo. Imagino que tu esposa no sabe que estás aquí y podría apostar que no toleras la idea de que estaré tan cerca tuyo después de tanto tiempo y tendrás cero control sobre mí. Ya puedes abrir los ojos.
El hombre obedeció y la encontró de pie frente a él con el vestido floreado que se ajustaba en el busto y cintura y le llegaba a las rodillas. Tenía un cuerpo muy diferente al que recordaba, con curvas más pronunciadas y tentadoras. Se veía preciosa, y al tenerla tan cerca pudo respirar su aroma, el cual evocó antiguos y agradables recuerdos de cuando estuvieron juntos.
—¿Y yo soy egocéntrico? —preguntó mirándola.
—No soy yo la que no pudo esperar a la cena para hablar contigo. —Sin aviso alguno se inclinó y apoyó las manos en los brazos del sillón hasta acercar su rostro peligrosamente al de él, haciendo que sus narices casi se rozaran. Vegeta permaneció en su lugar, sintiendo como despertaban sensaciones que creía había enterrado hace años—. Sé honesto conmigo y dime si en el momento en que te enteraste que vendría a vivir a este planeta no recordaste todas las veces que entrabas a escondidas a mi cuarto y te quedabas en él por días enteros —dijo sonriente y coqueta, tan linda como antes, pero mucho más consciente de su cuerpo y de lo que podía hacer con él.
—Sigues igual —dijo con el ceño fruncido, mirando sus labios y luego sus ojos.
—No, Vegeta, estoy peor. —Lo besó en la boca y se sentó sobre sus piernas, haciendo que el vestido se subiera y revelara mucha más piel.
Vegeta respondió enseguida el beso y rodeó su cintura con ambos brazos. No podía creer que estaba saboreando el sabor de su boca, pero ahí estaba, besando y probando con labios y lengua a la única mujer que lo había hecho volverse loco de amor y deseo.
De pronto Bulma interrumpió el beso y se levantó para arreglar su vestido y cabello.
—Voy a ir a conocer el lugar. Es más hermoso de lo que pensé, tienen muy buen gusto, quién lo diría —comentó sonriendo, satisfecha de haberse salido con la suya—. Nos vemos a la noche en el baile. —Le cerró un ojo y salió del cuarto.
Vegeta permaneció un momento en el sillón sopesando la situación. ¿A quién quería engañar? Sabía que se vendría muy difícil.
Continuará...
Hola a todas y todos. Esta es la historia que les conté que tenía en mente escribir. Así que aproveché el concurso de la página de Facebook "Porque amamos los fics de BulmaxVegeta" para escribir un one shot y se hicieran una idea de cómo sería si me animo a hacerla una historia larga que comenzaría desde el momento que se conocen cuando son adolescentes. Este one shot no lo hice tan detallado, ni presenté a otros personajes, quise centrarme solo en los protagonistas, ya que es solo una muestra de lo que se vendría.
Se me ocurrió esta historia en contraste a todo el drama que tiene El Legado. Sería mucho más relajada, corta y claro que tendrá Tarly, ya que me enamoré de ellos y pensé que sería lindo hacerles una historia de amor no tan turbulenta. También quería hacer una relación diferente entre Vegeta y Tarble, en la que fueran más hermanables. Y una Bulma mucho más relajada y alocada, al igual que Tarble. Y por lo poco que pudieron ver, los personajes tienen diferentes personalidades, que es la gracia principal al momento de hacer universos alternos.
¡Ah! Si se habrán dado cuenta, este Vegetasei es mucho más civilizado, y pues todo tendrá explicación si es que escribo el fic.
Y bueno, espero sus rws para que me digan que les parece, si les llama la atención y darme su apoyo, que siempre es bien recibido.
Que estén bien,
Dev.
04/02/21.
