Primero, diré que "Total eclipse of the heart" (Bonnie Tyler), suena en mi cabeza cada que Shinya busca dormir junto a Guren por insomnio o pesadillas.

Segundo, escuchen "Perdón" (Camila), mil veces. Y pueden imaginarse a Guren cantando para Mahiru y para Shinya. Más para Shinya que Mahiru, pero... Si.

I– The way you love me (Michael Jackson)

II– You're beautiful (James Blunt)

III– Masoquismo (Eiza González)

• Sé que te vas (La versión de "Matisse")

• Lynne/Rinne (Fandub de Ozzu Kiroii)

IV– No lo beses (Alejandro Fernandez o Yuridia)

• Mi peor error (La versión de Matisse, originalmente de Alejandra Guzmán)

V– Daddy's little girl (Frankie J)

VI– I'm not the only one (Sam Smith)

VII– Every breath you take (The police)

VIII– One last time (Ariana Grande; de preferencia la versión en español de Kevin y Karla)

¡NOTAS EXTRAS ABAJO!

La próxima vez que Mahiru enviara un mensaje de esos, iba a regresar a Japón solo para darle un golpe. No necesitaba a esa chica, ni que le dijera cosas sobre "su novio". Ella casi nunca mencionaba su nombre, pero no era necesario, todos sabían que se trataba de Guren y nadie más.

Estaba perfectamente viviendo con Krul y Mikaela; su trabajo era lo que siempre deseó, se había vuelto socio de Krul y el restaurante estaba en su apogeo. Pero, a pesar de que todo iba bien, se dieron cuenta de que necesitaban más ayuda; pronto el lugar crecería con la adquisición del local de al lado, y ellos dos no podrían con todo.

Así que ahí estaban, con el restaurante cerrado temprano un lunes por la tarde, recibiendo a gente para la entrevista de trabajo. Los dos tenían que decidir, no porque fueran socios, sino, porque eran un equipo. Siempre lo habían sido, desde que estaban... No. Shinya no quería pensar en nada mas que lo que habían logrado Krul y él.

—La siguiente es una chica, tiene un nombre... Mira, mira —Krul le pasó la solicitud a Shinya y dejó que él hablara.

—¿Mito? ¿Qué clase de nombre...?

—Es un buen nombre, he vivido con él toda mi vida —la puerta estaba abierta, una chica de cabello rojo brillante los veía con un sonrojo leve y sin verlos a los ojos.

—Me refería a su origen, señorita —susurró Shinya, apenado por la confusión.

—Ah... Bueno, eso yo tampoco lo sé. Fui adoptada por una pareja inglesa a los 3 años. A esa edad la memoria es mala —susurró como si estuviera meditando. Entró en razón justo después—. Lo siento, estoy frente a mis posibles futuros jefes; no debo comportarme de esta manera.

—No hay problema, siéntate —la voz de Krul fue suave, aunque Shinya sabía que estaba empezando a dudar de ella para el puesto.

La entrevista fue relativamente bien. Krul había quedado encantada con Mito, y Shinya pudo hacerla sonrojar varias veces. Ella sería una excelente compañera. Con un suspiro, Mito sonrió en cuanto aprobó la entrevista.

• • •

Galletas, pensó Mika cuando vio el recipiente en la barra de la cocina de su casa. Tomó una silla y la arrastró intentando mantener todo en silencio. No se había dado cuenta aún de que Shinya lo observaba y se acercaba con sigilo. No quería asustarlo de golpe, así que esperó y cuando el niño sostuvo el tarro, sonrió mientras decía:

—¿Qué haces, Mikaela? —su voz era tranquila, suficiente como para que el niño no cayera de su asiento, pero si suficiente como para que se sobresaltara.

—Galletas —dijo el niño, con una sonrisa nerviosa.

—¿Haces galletas? Wow —la sonrisa del mayor tranquilizó a Mikaela, quien se sentó en la silla con el tarro de galletas en el regazo—. Muy temprano para dulces, no hemos cenado.

—¡Solo una!

—¿Mamá qué dijo? —el mayor se acercó y tomó el tarro, para regresarlo a su lugar. Mika se quedó callado y se encogió de hombros.

—Siempre comíamos galletas cuando estábamos juntos —se quejó el niño—. Vamos, solo una... ¡la compartiremos!

Shinya suspiró, miró a todos lados y sacó una galleta. La partiría a la mitad, solo porque eso significaba menos dulce antes de la cena. Se la dio y metió la otra mitad a su boca. Hizo que Mika bajara de la silla y la acomodó.

—Vamos, ve a jugar o algo —le sugirió.

El menor estaba concentrado en su galleta, a la que le daba pequeñas mordidas para que nose acabara pronto. Shinya sonrió y suspiró, lo tomó en brazos y lo llevó a la sala, donde se sentaron juntos en un sillón.

Habían pasado ya unos meses de haberse instalado en el lugar. Inglaterra le venía muy bien a su vida, el clima le encantaba, aunque debiera llevar paraguas todo el tiempo. Salía mucho, a veces con Krul y Mika, a veces solo. A veces con Mito.

Desde que habían contratado a Mito hacía unos meses, las cosas estaban mejorando, sus horarios estaban permitiéndole salir un poco más a solas. Conocer gente le hacía bien, aunque no había hecho amigos aún, solo conocía a un montón de desconocidos.

Siempre pensó que estar lejos de Japón le haría olvidarlo todo en un instante, que no extrañaría nada ni a nadie (quizá a Guren, pero después de su pelea final, pensó que ni siquiera a él), pero cada noche se sorprendía pensando en su padre, en sus hermanos y a veces en los clientes del restaurante. Intentaba no pensar en Guren, se concentraba en su hermanita.

Extrañaba mucho a Shinoa. Estaba cerca su cumpleaños y seguro que no harían nada especial para ella, nadie le haría el desayuno con hotcakes en forma de ositos, como le gustaban, ni le darían una tarjeta gigante con muchos brillitos. Nadie la llevaría a comer helados, ni le comprarían un pastel divertido. Probablemente recibiera regalos. Libros de su padre, una diadema de un horrible color de Seishirou, una caja de tarjetas de frases de cortesía de Kureto y un peine de tocador de Mahiru. Nadie iba a regalarle una flor, como ella siempre pedía, ni un peluche de león, ni unos zapatos con lucecitas.

—¿Qué piensas? —Mika interrumpió sus pensamientos, así que llevó la mirada al pequeño.

—Oh, pensaba en Japón —respondió.

—Yo a veces pienso en Japón —dijo Mika—. Mis amigos ya no deben acordarse de mi.

—Claro que lo hacen, Mika. Eres difícil de olvidar —le animó el mayor.

—Extraño pasar tiempo contigo.

—Estamos juntos siempre.

—Pero no me llevas a lugares, como allá... Siempre estás trabajando y...

—Fuimos al zoológico la otra vez.

—Pero iba mamá —frunció los labios—. Solo niños. Como cuando íbamos con Guren y buscábamos dulces en su alacena.

—Podemos ir solos la próxima vez —intentó ignorar la mención de su ex-mejor amigo.

—¿Crees que Guren me extrañe?

El adulto no supo qué decir. No quería hablar de Guren, estaba enojado. O quizá no enojado, pero dolía pensar en él.

—Claro que si —decidió decir finalmente. Mika suspiró.

—Ya nadie le llena de dulces, debe estar triste. Lo extraño, aunque siempre estaba enojado... —susurró Mika, ante la mirada perdida de Shinya.

Nadie dijo nada más.

• • •

Los ojos de Guren estaban fijos en los de ella. Eran los que Mahiru había conocido desde el inicio, seguían teniendo ese color que le encantaba y estaban cargados siempre de decisiones complicadas y brillaban. Pero nada de eso estaba dedicado a ella desde hace un tiempo. El brillo de los ojos de su amado ya no dependía de ella, ni de la situación entre ambos... Le pertenecía a alguien más.

Quizá siempre le había pertenecido a Shinya, pero por un tiempo, Shinya y ella venían en el mismo paquete. No era evidente, pero era verdad que Mahiru antes hablaba muchísimo de Shinya. Ni siquiera Guren se daba cuenta.

"¿Hace cuánto conoces a Shinya?" fue de lo primero que hablaron cuando tuvieron su primer cita a solas.

"No puedo creer que Shinya me haya hecho usar esto" había dicho Guren en otra ocasión.

Shinya los había ayudado a unirse. Mahiru lo sabía. Todo dependía de él, era como si Shinya hubiera tomado a dos muñecos de trapo con sus caras y los manejara como se le antojara. Shinya los unió, su relación avanzaba tanto como a ese albino le entraba en gana. Nunca fueron Guren y Mahiru, Mahiru y Guren. Siempre fue Shinya. Las citas las decidía él, porque Guren siempre lo ponía en primer lugar, siempre tenía libre el tiempo que Shinya decidía hacer algo a solas.

Quemaba.

Guren acarició la mejilla de la chica, mientras ella seguía ardiendo. Shinya la consumía por dentro. Shinya era fuego.

¿Por qué nunca se dio cuenta de esto? Era obvio. Shinya era el dueño de Guren desde el inicio. Él decidía los lugares a los que iban. Él decidía si Mahiru se veía bien o no con tal o cual atuendo... Incluso había elegido el primer ramo de flores que el Ichinose le había regalado. No le sorprendería que, además, hubiera sido su idea y su dinero.

Shinya siempre había tenido el control, porque así era él. Porque se adueñaba de la gente, porque los hipnotizaba, porque era encantador y todo sonrisas. Solo hubo un momento en el que Shinya no había decidido algo y fue la primera vez que tuvieron relaciones. Su hermano-prometido no lo planeó, no pudo saberlo, porque ni siquiera ella lo sabía y Guren no estaba seguro; lo entendió cuando pudo sentir el arrepentimiento en los abrazos de su novio.

Fue entonces cuando todo comenzó a romperse. No lo había pensado antes, pero tenía sentido ahora que estaba todo junto. Shinya estaba enfermo de poder, cuando se le salió de las manos, los empezó a arruinar.

No importaba. Ya le había ganado... de cierta manera.

Cerró los ojos mientras Guren besaba sus labios. Dejó que sus manos se enredaran entre los cabellos azabaches del chico. Le besaba con los ojos cerrados, aunque ella estaba consciente de que él los tenía abiertos, porque no le importaba sentir.

Guren solo quería cumplir con lo que se supone que debía hacer.

"¿Vamos a hacerlo?" quiso preguntar ella, pero no quería arruinarlo.

Necesitaba esto, su alma empezaba a sentirse rota, ardía. Pensar le daban ganas de llorar, unas muy profundas y punzantes; su garganta estaba seca y su corazón roto.

"Hagámoslo, ignoremos todo lo demás" pero tampoco dijo eso.

"Pretende que nada existe, solo yo", pero no creía que fuera una buena linea.

Las palabras se amontonaron en su garganta y Guren se encargó de hacerlas difusas. Él sabía cómo besarla para que su mente se pusiera en blanco.

• • •

Celular de Shinya Hiiragi

— Mensajes de texto

• Buzón de entrada – SIN LEER

Mito J. – 20/Nov

«¿Y si le compras una nueva memoria?».

Shinoa H. – 20/Nov

«Falta muy poco para... ¡adivina!».

Shinoa H. – 16/Nov

«Te extraño».

Krul T. – 23/Oct

«¿Qué te traes con Juujo?».

Mito J. – 10/Oct

«Gracias, avísale a Krul, por favor».

Shinoa H. – 04/Oct

«Mahiru quiere que le llames».

Mahiru H. – 30/Sep

«En unos días es mi aniversario con Gur...»

Krul T. – 15/Sep

«Recuerda recoger a Mika hoy, gracias».

Mahiru H. – 06/Sep

«Hace mucho que no te enojabas conmig...»

Shinoa H. – 28/Ago

«Envíame una foto tuya».

Krul T. – 13/Ago

«¿Ya llamaste a Mito?».

Krul T. – 11/Ago

«Mañana son las entrevistas, pon la alar...»

Tenri H. – 11/Ago

«Te deposité el dinero hace rato».

Mahiru H. – 09/Ago

«Bye».

Seraphcel – 05/Ago

«Su plan está por vencerse el próximo...»

Shinoa H. – 03/Ago

«Vi una ardilla, llámame».

Shinoa H. – 30/Jul

«Bye».

Kureto H. – 27/Jul

«Si, le compramos un celular a Shinoa».

Mahiru H. – 11/Jul

«Guren vino anoche, no sabes lo feliz que...»

Mahiru H. – 10/Jul

«Imagen adjunta».

Mahiru – 10/Jul

«Y este otro vestido, es el definitivo».

Mahiru – 06/Jul

«Con mi novio».

Mahiru – 04/Jul

«A veces eres insoportable».

Kureto H. – 24/Jun

«Kureto me pide su celular, bye».

Mahiru H. – 23/Jun

«Mi novio me ha traído una cosa incre...»

Mahiru H. – 20/Jun

«Shinoa, solo ella».

Tenri H. – 15/Jun

«Te escribo luego».

Seishirou H. – 14/Jun

«Ya me voy, Shinya. Seishirou me descub...»

Seishirou H. – 14/Jun

«Ese mensaje se repitió, soy Shinoa».

Kureto H. – 10/Jun

«Llámale a nuestro padre».

Guren Ichinose – 14/May

«Lo siento mucho, Shinya. Sé que te last...»

•~•~•

Su celular comenzaba a ponerse algo lento, estaba comenzando a desesperarlo. Shinya abrió la bandeja de salida y comenzó a escribirle algo a Mito. Ellos comenzaban a llevarse realmente bien, era su primera nueva y verdadera amistad desde Guren y Krul.

"¡Buuu! ¿Te asusté?", envió a la pelirroja.

Mientras esperaba respuesta, se puso a borrar los mensajes de Mahiru que contenían imágenes. No las necesitaba, de todos modos. Había hecho una copia de seguridad de los mensajes que se enviaba con Shinoa, incluso desde antes de que le dieran su propio celular.

No estaba de acuerdo en que su hermanita de Kinder tuviera uno de esos aparatos, pero Kureto estaba siempre al pendiente y solo se lo prestaban durante dos horas después de sus deberes, para que hablara con Shinya. A veces ni siquiera lo usaba, así que estaba algo tranquilo.

"No. Ven, no hay clientes y estoy aburrida", le respondió ella.

Shinya dejó la cocina, salió a la caja, donde Mito se apoyaba y vio a Krul, que ayudaba a Mika a terminar su tarea en una de las mesas. Se inclinó junto a Mito y le sonrió.

—Bu —dijo con burla.

—No das miedo, sino pena —la chica rodó los ojos y Shinya se hizo el ofendido.

—Cuida tu vocabulario, soy tu jefe —la reprendió, aunque aquello era una burla hacia sí mismo.

—Mejor dime por qué ves a tu celular como si te sacara de quicio —siseó ella. Shinya suspiró con melodramatismo y se lo entregó.

—Es horrorosamente lento y...

—¿Por qué tantos mensajes sin leer? —lo interrumpió ella.

—No son importantes, son textos cortos, como "bye" o "llámame" —explicó el albino.

—Entonces borralos ya, ¿no te fastidia ver los indicadores de cosas pendientes? Es irritante.

—Lo haré esta noche, ¿va?

—Puede que sea eso lo que lo tiene lento.

—No ocupan ni medio GB...

—¿Quién sabe?

• • •

"Déjame tenerte, aunque sea la última vez", pensó Mahiru mientras acariciaba los costados del torso de Guren. Él estaba aburrido, sus ojos no le veían a ella, sino a algo que estaba detrás, probablemente. Era más bien como si ella fuera invisible.

—Mahiru...

—Shhh, déjame... hacer esto... —la chica comenzó a besar el cuello de su novio, jugaba con el elástico del pantalón deportivo que él llevaba como pijama. Metió las manos debajo de su playera y recorrió su abdomen.

—Mahiru, por favor —susurró el azabache, incapaz de disfrutar las caricias de su novia.

—No pienses, cierra los ojos, disfruta —le respondió con la voz más seductora que encontró.

Guren simplemente cerró los ojos. Si algo le disgustaba, la detendría y enviaría a su casa.

No estaba pensando bien, tampoco. Ninguno de los dos, estaban medio vivos, solamente.

"Similar al vaso medio vacío, ¿eh?", pensó el Ichinose.

Sentía algo de pena por Mahiru, ella se esforzaba fin para proteger su relación. Fingir para hacerle medianamente feliz había sido su propósito desde que Shinya se fue, reacio a aceptar algo que Mahiru estaba apenas comprendiendo: Shinya era lo que los mantenía funcionando. Ellos dos nunca debieron ser, no funcionaban, su amor estaba condenado desde el inicio.

Ya había pensado antes en algo parecido: él podía vivir perfectamente sin Mahiru, aunque la extrañara y eso quemara, pero, un momento sin Shinya y su mundo estaba totalmente destruido, incluso si su novia estaba ahí para sostener su mano. Y entonces entendió aquello que ella había dicho alguna vez: "Siempre ha sido Shinya..." o algo parecido.

Pues si, aunque ahora le odiara con su vida. Aunque ahora no le quería cerca. Eso, o rebobinar y evitar todo esto. Evitar el beso, evitar que Shinya se fuera con Krul, ayudarle a superar su enamoramiento.

De la manera que fuera conveniente, incluso si tenía que aceptar sus sentimientos para mostrarle a Shinya que él realmente no era lo que necesitaba o merecía. Shinya necesitaba lo mejor, porque él era... Sacudió la cabeza y dejó que el masaje de Mahiru en su abdomen le robara la cordura.

Las pequeñas y suaves manos seguían bajando, le había quitado la playera y se estaban encargando de sus pantalones. La piel de su vientre estaba cálida.

¿Se sentirían igual las manos de...? No. No, no.

—Te necesito —gruñó furioso el chico, abrió los ojos y tomó a Mahiru en sus brazos, para llevarla hasta su habitación.

«Dejaré mi dignidad tirada en la puerta de tu habitación, el orgullo a la orilla de tu cama, junto al camino de nuestra ropa. Te daré cada gota de mi, porque te amo y sin ti yo no soy nada. Porque te amo más de lo que él alguna vez te amará, porque te amo más de lo que tú alguna vez lo amarás.

Puedes pensar en él, como lo haces cada que tomo tu mano o te robo un beso mientras estás distraído. Puedes pronunciar su nombre mientras me acaricias. Puedes imaginar que es él quien te ve mientras estás vulnerable.

Te he visto destruido, te he visto caer por él aunque no te diste cuenta. No estoy perdiendo ante él, porque jamás te tendrá mientras yo viva, pero le entrego tus pensamientos... a final de cuentas, nunca fueron míos.

Y lo destruiré, haré que su cuerpo se evapore, y su alma estalle y se disperse por el mundo. Lo haré desistir, como hice contigo. Has renunciado a él, como yo a mi dignidad. Si te he mentido, es por nuestro bien. Nosotros debe perdurar.

Lamento mucho no ser lo que querías, lamento ser quien se robó tu brillo... Prometo no dejar que te rompas nunca, si prometes pretender que soy yo a quien amas y deseas. Quédate conmigo, quédate para siempre. Te daré cuanto esté en mis manos.

Te lo daré todo.

Déjame hacerte sentir bien, déjame prometerte el cielo y las estrellas. Hazme tuya, para siempre. Destrozame, porque te pertenezco. Bésame y haz que olvide el odio que va creciendo en mi interior.

Te necesito, porque sin ti estoy vacía.

Dejaré que lo tengas en tu interior, mientras que a quien beses sea a mi».

• • •

"Anoche volvimos a ser uno. No sabes lo dulce que él es conmigo. Por favor, se cuidadoso y gentil con Krul, porque eso la hará amarte con tanta fuerza como yo a Guren", Shinya leyó con cuidado y lentitud.

No debió abrir nunca el texto, debió dejarlo abandonado, era algo que no le interesaba. Si ellos tenían sexo o no, le daba completamente igual. No podía creer que Krul apareciera una vez más en la jugada, ¿no había sido claro? Ellos no eran nada.

Recordó lo que Guren le dijo sobre irse con ella, lo dolido que parecía. Cerró los ojos y bufó. Tomó una gran bocanada de aire y luego eliminó el mensaje. Abrió la bandeja de entrada, los mensajes sin leer, y los eliminó todos. Eliminó todo lo que tenía, incluyendo contactos. Finalmente abrió la ventana y lanzó el aparato, que se estrelló contra un muro, partiéndose por completo.

—Me tomaré el día libre mañana —le dijo a Krul mientras iban de regreso a casa esa noche. La pelirrosa no preguntó nada, aunque le dedicó una mirada pesada que no supo interpretar. En el asiento trasero, Mika iba cantando que pasarían el día entero juntos, aunque Krul planeaba dejar al albino solo... Parecía que necesitaba despejarse.

SIGLOS DESPUÉS. Pero aquí estoy.

Ya estoy de vacaciones, lo que significa que actualizaré más seguido~. Espero tener al menos un capítulo más antes del lunes de la semana que viene. ¡Los amo a todos!