me demoré 3 años. No olviden a Shizune. Mail And Door Bell de Fifth Element fue el track que me ayudó a salir del hoyo fickero.
La vi, vine y perdí.
#8: Genma
Besarla fue fácil, fue como si alguien hubiese tomado posesión de mi cuerpo y lo hiciera por mí. Quizás era lo que deseaba desde que ella había botado todos esos papeles al suelo en la Academia y por primera vez nos vimos cara a cara, quizás fue ver su letra y sus bocetos en un papel, los cuales me sacaron una sonrisa. Quizás su timidez al verme terminó por hacerme querer saber más de ella. Era callada y misteriosa porque parecía siempre estar analizando los detalles de cada situación. Alguna vez mencionó querer viajar por todos los países, quise decirle que yo también, pero ella ya se había ido raudamente. No sabía cuándo me había empezado a gustar esa niña, y ahora que era una mujer, sentada a mi lado, no pude evitar querer tenerla entre mis brazos. Siempre se vio tan independiente así que no sabía cómo iba a reaccionar si intentaba hacer algo, tampoco sabía si buscaba la compañía de alguien; o si es que gustaba siquiera de la compañía de un hombre. Y de pronto, algo hizo que la besara y ella se dejó guiar como si también lo hubiese estado esperando.
—Disculpen —dijo Suzume, sentándose pesadamente en uno de los asientos vacíos que había dejado Iwashi y Ebisu—. ¿Interrumpimos?
Suzume se veía molesta, y la entendí: Shizune era una amiga querida de la infancia y, al besarla, estaría arruinándole las fiestas de juerga de Suzume y Raidō. Al momento en que Shizune llorara, sosteniendo su corazón roto, Suzume tendría que elegir el bando de la médica y Raidō el bando el mío. La maestra de las Artes Femeninas siempre que tomaba unas copas demás en las juntas, me decía insistentemente que sus pocas amigas estaban terminantemente prohibidas. Y Shizune, al volver, se había transformado en pocos meses en su proyecto de mejor amiga.
—Lo lamento —dijo rápidamente Shizune—. Esto no debió pasar.
—Claro que no. Preferiría que hubieses besado a Iwashi —opinó la maestra, cruzándose de brazos. Miré a Raidō en búsqueda de su ayuda, pero él esta vez estaba del lado de su amiga con beneficios.
—Debería irme —repuso la médica, visiblemente apenada y lista para irse corriendo de la taberna.
—No tienes que hacerlo —dije burdamente, nunca una mujer quería huir de mi lado; definitivamente era Shizune. Fue entonces cuando Raidō intervino para aplacar el fuego de Suzume y convencer a la médica de pensárselo antes de irse: nada de lo que había hecho ella, no había pasado antes con otra mujer, y a nadie le escandalizaba. Raidō, eres un buen amigo, pero tienes los peores argumentos. De pronto, Chōza a un lado de los interruptores de luz de la taberna llamó mi atención, mi maestro sonrió y me saludó con un gesto con la mano como si lo hubiese pescado en algo. Shikaku estaba a un lado de la rocola vieja de música con una sonrisa en los labios; por su parte, Inoichi estaba solo en una mesa y alzó su cerveza para saludarme. Por último, Aoba dormía en un taburete en el bar, como casi toda la taberna.
¿Dónde estaban Iwashi y Ebisu?
—¿Qué está pasando aquí? —murmuré confundido.
hola, quería subir algo y este fic era "simple" y "corto", pero me costó mucho. No sé cómo se le rompe el corazón a Genma.
