Así es este fic, escribo la escena y se publica al momento de poner el punto final. Es que nadie lee de estos personajes y lo uso para reírme y mantenerme escribiendo.
Amo cada vez que Gai hace una aparición: si está un poco ooc, es porque la trama así lo requiere. Si pueden poner Max de Cape Fear, sería muy gracioso. Desde el capítulo de Gai que no me reía a carcajadas mientras escribía.
La vi, vine y perdí.
#10: Iwashi
Un golpe certero en mi cara me terminó por despertar. Raidō estaba frente a mí, dispuesto a golpearme otra vez si no volvía a la conciencia pronto. Cuando vio que lo miré a los ojos, se sonrió y murmuró algo de que seguía vivo. A su lado, estaba la señora Suzume con una expresión preocupada.
—Seis —dije, ambos pusieron mala cara. No sabían ellos que había estado soñando con seis querubines con el rostro de la señorita Shizune y que aún no lograba entender que ya no estaba dentro del sueño.
—Quizás lo golpeaste muy fuerte —opinó la maestra de cabello indómito. Quise tomar un mechón de cabello rizado a la perfección, pero el capitán golpeó la mano como si de una mosca se tratara y no su compañero de equipo.
—Quizás —murmuró de vuelta el capitán quemado—. Vámonos a casa Iwashi, el día terminó para todos.
Más allá, vi que la señorita Shizune hablaba con Genma, ambos parecían estar discutiendo algo que a ella le causaba problemas y él trataba de calmarla. Incluso más allá, Shikaku observaba la escena con una cerveza en la mano, parecía estar disfrutando la situación. Pensé que era parte del sueño del que no podía despertar aún, porque el comandante Jōnin no tenía nada que hacer ahí en esta escena. Raidō pasó mi brazo por sus hombros y me impulsó a caminar junto a él y la maestra de vuelta a mi apartamento. Balbuceé unas cosas que ni yo mismo entendía, a lo que Suzume a mi lado me respondía como si entendiera, solo para darme paz.
De la puerta de la taberna salieron Gai y Chōza, y por alguna razón desconocida incluso para mí quise salir corriendo. Sin embargo, el capitán quemado me tenía fuertemente agarrado para que precisamente eso no pasara, porque era muy probable que, al intentar correr, iba a terminar arrastrándome por la calle cual gusano partido en dos y ahogándose en un charco de agua.
—Ga…Ga…
—Suena como un bebé —murmuró Suzume—. Iwashi, ¿es que quieres vomitar? Luego de un golpe como el que recibiste, Shizune dice que no puedes dormirte por unas cuantas horas.
—Ga… Ga… —continué diciendo y me intenté zafar del agarre del capitán.
—Lo golpeaste muy duro —regañó la maestra al capitán de la quemadura—. Deberíamos llevarlo al hospital.
—¡Ga…!
—¿Gai dices? — Gai me miró, su mirada profunda aceleró mi corazón y llenó mis mejillas con un flujo caliente de sangre que enrojeció mi cara de puro miedo. Por alguna razón nadie sabía que él era el culpable de todo y mi lengua todavía no estaba con la capacidad de moverse luego de la anestesia llamada Maito Gai.
—Shizune, ¿podrías venir? —llamó la maestra y la médica atendió el llamado rápidamente—. Creo que Iwashi no está bien.
—Seis —dije antes de cerrar los ojos, porque fueron seis los golpes que Gai me dio antes de mandarme a dormir.
—Iwashi, voy a hacer que te sientas mejor, ¿si? —me dijo cándidamente la señorita de mis sueños. Posó sus palmas sanadoras en mi frente y en mi nuca y pronto el dolor empezó a desaparecer. Detrás de ella, Gai y Genma la miraban embobados, y a su vez Chōza miraba a sus antiguos estudiantes con preocupación. Shikaku soltó una risa, ¿era o no de verdad?
—Ga… Ga… —dije, no intentaría nada más con la médica. Quise decirles que no iría a estorbarles nunca más, que mis intentos por llamar la atención de la bella médica terminaron luego de que Gai me llevara hasta afuera del local para golpearme seis veces. Quise llorar, pero mis lagrimales también estaban anestesiados.
Cuando desperté en una camilla del hospital, no recordaba nada. Vi que la señorita Inuzuka Hana estaba de pie a mi lado, observando los parámetros digitales de mis signos vitales y anotándolos en mi historial médico. Cuando me vio despierto, salió de la habitación para llamar a la señorita Shizune.
—Buenos días, Iwashi. ¿Está todo bien?
—Sí, ahora que la vi.
Amo que Iwashi se olvide de todo jajaja, bueno, he vuelto con los POVs pero ya me salí de los de la taberna. Me gusta la ridiculez de Shikaku-troll. Si les gustó, un review no me haría nada mal.
