Privet Drive número 4 era una casa cómo cualquiera de las otras en el barrio, dos pisos de altura, pasto verde pulcramente cortado, en su interior vivía una familia que no difería de las demás, el padre de esta, Vernon Dursley, era director de una pequeña compañía que fabricaba taladros llamada Grunnings, su esposa Petunia era lo que podemos llamarla perfecta dueña de casa, pues sus mayores aspiraciones eran atender a su marido y preocuparse de que la casa estuviese impecable, ambos eran padres de un niño regordete al que nombraron como Dudley, quién, en palabras de sus propios progenitores era el mejor niño del mundo, más había un cuarto integrante, uno que rompía con la normalidad que ellos tanto anhelaban, ese individuo era Harry Potter.
Harry era hijo de la hermana menor de la señora Dursley, tanto la primera como su marido habían muerto en un accidente de tránsito y fue deber tanto de la segunda como el de Vernon, hacerse cargo del menor. Pero ese hogar solo parecía perfecto por fuera, pues en el interior era un infierno para el pequeño huérfano, todos los rencores que tuvo de niña Petunia fueron descargados sobre su sobrino, cada plato de "comida" que recibía debía ser pagado con trabajos, en cambio su primo era atendido como un rey desde el momento que abría sus ojos, todos los años le celebraban extravagantes fiestas de cumpleaños, los de Harry pasaban desapercibidos, de hecho este último no lo hubiese sabido si no se lo hubieran dicho en la misma escuela a la donde asistía y en la cual tampoco se podía sentir seguro, pues su primo había convertido en un deporte el perseguirlo con los matones que tenía de amigos, cada vez que se había quejado había recibido golpes y el irse a dormir sin cenar, almorzar o incluso sin desayunar, su tío se excusaba en que con eso lo estaba corrigiendo, más el menor no entendía que había hecho mal.
Pero un día del año 2019 fue diferente, habían llegado las calificaciones de los 2 niños en la casa, nuevamente a Harry le fue mejor que su primo, lo que sumado a unas copas de más que había bebido su tío terminaron en un ataque de cólera hacia el muchacho, el adulto se sacó el cinturón y empezó a golpearlo.
-ERES UN MALDITO MOUNSTRUO, de seguro usaste uno de tus trucos para ganarle a mi Dudley, DEBIMOS HABERTE ARROJADO AL ORFANATO CUANDO LLEGASTE, pero noooo...mi esposa tuvo el corazón suficiente para aceptar al hijo de la lunática de tu madre.-gritó Vernon mientras botaba saliva que caía en atemorizado niño de nueve años.
-Ti...ti...tio Vernon, por favor, pro...prometo que me irá peor el próximo semestre, no me golpees más.-exclamó suplicante el infante.
-AHH ¿TE TIENES QUE ESFORZAR EN REPROBAR?, ¿ACASO PIENSAS QUE MI HIJO ES UN TARADO QUE NO PUEDE VENCERTE?.-rugió furioso mientras tomaba con su mano el cuello del niño y lo alzaba en el aire.
Petunia miraba la escena, pero sin hacer nada , al contrario veía todo lo que acontecía con cierta satisfacción, como si Harry realmente lo merecería, Dudley Dursley de la misma edad que su primo se reía del "espectáculo" que le estaban brindando, mientras el joven Potter pensaba que hacer para lograr salir con vida de esta.
-"¿Por qué todos mis días tienen que ser así?, yo no he hecho nada malo, yo solo quería que estuvieras orgulloso de mi tío Vernon, por eso te traje mis calificaciones, quería que la tía Petunia me preparara algo delicioso como cuando a Dudley le va bien, quería que él me respetara más y así no me golpeara, empiezo a ver todo oscuro...¿estoy muriendo?, quería que me amaran...solo quería que me amaran...".
En ese momento desde el interior de Harry una furia explotó como nunca antes había pasado, sintió una corriente por todo el cuerpo que lo hacía sentirse lleno de poder, se enfocó en su tío que se sorprendió ante el cambio en la mirada de su sobrino, Harry quería que ellos sufrieran, que sufrieran por diez lo que le hicieron a él, en ese instante su tío empezó a gritar, sus rodillas fallaron y cayó al suelo, sus gritos de agonía eran tremendos, a pesar de los mismos Harry no paró de hacer lo que hacía, no entendía que pasaba, pero se sentía libre, como nunca antes se había sentido, sentía como mientras más placer sintiera por lo que le hacia a Vernon mas le dolía a este, su tía pegó un grito de horror ante la escena.
-PARA LO QUE HACES DE INMEDIATO MOUNSTRUO!.-exigió Petunia.
El niño estaba más confundido, pero entendía que él ahora tenía el control de la situación, así que actuó como si supiera lo que hacia, gritando le respondió a su tía:
-¿POR QUÉ DEBERÍA?, USTEDES SIEMPRE ME HAN TRATADO COMO BASURA!.-Exclamó furioso el niño con lágrimas que caían por sus mejillas como dos pequeñas vertientes.
En ese momento la vista del joven se dirigió hacia su tía, los gritos de esta no demoraron en llegar, podía ver como ella se retorcía del dolor, su rostro usualmente pomposo y sereno pasó a reflejar desesperación.
-Por favor... Harry, detente.-suplicaba Petunia.
Pero eso fue un aliento para él, su primo llegó y torpemente intentó golpear a Harry con un bate de cricket, pero Harry lo miró y este empezó a gritar también, luego se enfocó en las 3 personas haciéndolas sufrir al mismo tiempo, se retorcían, lloraban, pedían clemencia, pero el niño no se detuvo, siguió, eran ocho años de malos tratos, ocho años de infelicidad, al recordar eso no pudo evitar llorar con más ganas, lo cual hacia aumentar su furia, luego de unos minutos que le parecieron horas, su tío y su primo dejaron de gritar, el cansancio de todo lo ocurrido hizo que Harry se desmayara.
El joven huérfano abrió los ojos con dificultad, sentía como si hubiese corrido una maratón, sintió su cama más dura de lo habitual, ahí recordó de golpe lo que paso, miró hacia sus familiares, estos estaban aún tirados en el piso, su tío y primo no se movían mientras que su tía respiraba con dificultad y tenia la mirada perdida con saliva saliendo de su boca.
-¿Tía Petunia?.-preguntó Harry con genuina preocupación.
Esta no reaccionó, seguía viendo al vacío, se dirigió a sus otros parientes pero estos no reaccionaban, finalmente les tocó el cuello a ambos y notó que no había pulso.
"¿Los maté?, ¿pero cómo?, solo me enfurecí y los miré, ¿realmente soy un monstruo ?".-pensó aterrado el niño mientras se tomaba el pelo y se alejaba de los cadáveres de los dos varones de la casa.
La culpa de sus acciones cayeron como un balde de agua fría sobre él, pero su mirada se dirigió al cinturón con que su tío lo estaba "educando", tenia unos pequeños rastros de sangre, su sangre, si él no se hubiese "defendido" podría ser el quien estuviera tirado en el piso, vio por la ventana que ya era casi medio día, por suerte era sábado y nadie notaria la ausencia de su tío en el trabajo o de su primo en la escuela.
-"¿Qué debería hacer?, dos de mis tres familiares estaban muertos y la tercera estaba como un zombi, no tengo familiares o amigos que me ayuden, en un tiempo los vecinos se darían cuenta de lo que paso y ellos piensan que soy un delincuente juvenil por todo lo que mis tíos le comentan."
En ese momento el instinto de supervivencia de Harry se activo una vez más, no dejaría que el miedo lo detuviera, subió las escaleras rápidamente, tomó la mochila de campamento de su primo, buscó poleras, pantalones, entre otras cosas y las hecho, luego procedió a colocar alimentos que le ayudaran a sobrevivir, finalmente buscó entre las cosas de sus tíos dinero y sus tarjetas de crédito , él esperaría hasta que fuese de noche y saldría de la casa, tomando la bicicleta de su primo.
Finalmente cayó la noche y Harry tomó sus cosas, como pudo se subió a la bicicleta con la mochila de campamentos de su primo y sin mirar atrás dejó su "hogar", estaba aterrado por su situación, pero otra parte de él se sentía por primera vez libre.
La señora Figg despertó como todos los lunes, como era su costumbre, se ducho, vistió y preparó el desayuno, cuando abrió su puerta para buscar el periódico el Profeta que algún búho habría dejado en su entrada se sorprendió por un cúmulo de gente frente a la casa de los Dursley, ella se preocupó, ¿le habría pasado algo malo a Harry?, se acercó a la pequeña multitud, vio que una de sus vecinas que era "amiga" de Petunia estaba llorando a mares, mientras le hablaba a un policía, luego miró a unos forenses que sacaban en una camilla un cuerpo, estaba cubierto por una sabana blanca, pero por las dimensiones podía suponer que era Vernon, luego lo siguió una camilla que podría llevar a un niño, en una ambulancia estaba Petunia, ella estaba con la mirada perdida y no reaccionaba a nada que le decían o hacían los médicos, bordeó a la gente y se acercó a un policía.
-Disculpe oficial, ¿podría preguntarle que ocurrió?
-Lo siento señora, pero estamos en medio de una investigación sobre los sucesos.-dijo formalmente.
-Yo conocía a la familia, cuidaba al sobrino de ellos en ocasiones, ¿podría decirme si esta bien?.-dijo con tono de mucha preocupación.
-¿Sobrino?, ¿no se referirá al hijo de la pareja?
-No señor, ellos son una familia de 4, el señor y la señora Dursley , su hijo y su sobrino, hijo de la hermana de la señora Dursley.
El policía ante esta información se lo hizo saber a su oficial superior, luego de un tiempo volvió.
-La información que nos dio fue correcta, pero no se encuentra en la casa ningún otro menor en la vivienda señora, no puedo decirle nada mas.
Ante estas palabras el policía se fue a controlar a la multitud que quería ver más de lo sucedido, la señora Figg volvió rápidamente a su casa, tomó tinta, pluma y pergamino, escribió lo mas detalladamente los hechos, colocó todo en un sobre y lo colocó en su búho.
-Lleva esta carta rápidamente al profesor Dumbeldore.-dijo mientras habría su ventana dejando volar a la ave.
Harry anduvo varias horas en bicicleta , cuando notó que estaba amaneciendo se adentró a un bosque, montó un campamento improvisado, como le habían hecho hacer muchas veces sus tíos cuando la señora Figg no estaba para cuidarlo y los Dursley estaban obligados a llevarlo a sus vacaciones, vio que estaba a mucha distancia de la ciudad y muy dentro del bosque como para que alguien lo viniera a buscar, durmió unas cuantas horas para reponer energías luego de su viaje, al despertarse se dirigió al cajero automático más cercano, colocó la tarjeta y puso la clave de la tarjeta de su tío, como tantas veces lo había visto hacer, sacó todo el dinero de sus cuentas, lo metió en su mochila, mirando a varias partes por si alguien lo seguía, dejó un poco en su bolsillo y fue al supermercado por algunas cosas, finalmente volvió a su escondite, mientras comía y bebía se puso a pensar en lo que haría, lo más probable es que los vecinos le dijeran a la policía que fue él quien mató a sus parientes, esto debido a que estos se encargaron de hacerles creer a los vecinos que él era un especie de delincuente juvenil, cuyos padres murieron en un accidente de automóvil ya que supuestamente el padre de Harry era un alcohólico, ahora que lo pensaba con mas calma, le parecía una historia que podrían inventarse sus tíos, lo único que el niño sabia de sus padres es que murieron y su madre era hermana de Petunia Dursley, siempre que quiso saber un poco mas de ellos lo golpeaban o respondían con insultos hacia sus padres. Mientras pensaba en que hacer sintió un ruido de una rama al romperse, miró a su izquierda y notó una serpiente de color verde que se acerca amenazante hacia él, el olor a comida la había atraído, rápidamente tomó una rama y la empezó a agitar, esperando que la serpiente se fuese, cosa que fue peor pues esta se enfureció más.
-Aléjate de mi-dijo con desesperación.
La serpiente pareció entender lo que él dijo y se quedó mas tranquila.
-Entendido.-dijo en un siseo.
Harry creyó que finalmente se había vuelto loco, pero si este era un sueño o una alucinación ya no le importaba, todo era mejor que estar con los Dursley.
-¿Puedes entenderme?.
-Si, eres un humano extraño, nunca conocí a uno que hablara Pársel.
-¿Pársel?
-Si, Pársel, la lengua de las serpientes.
Harry le empezó a hacer mas preguntas a la serpiente, él le pidió que no le hiciera daño, a lo cual la serpiente obedeció, también le pidió que le dijera las otras serpientes que no le hicieran daño, ante lo cual la serpiente se fue, para luego volver con mas de una docena de serpientes, que no estaban en actitud hostil, sino mas bien intrigadas por este humano hablante de Pársel, luego de un tiempo con ellas Harry se dio cuenta que si les daba una orden a las serpientes estas la obedecían sin cuestionar, este descubrimiento abrió muchas posibilidades para Harry que sonreía ante este nuevo poder que descubrió.
Dumbeldore recorría los pasillos de uno de los hospitales muggles de Londres, usando un pequeño encantamiento para aturdir, convenció a una de las enfermeras de que el era un doctor que venia a tratar a Petunia. Luego de recibir la carta de la señora Figg partió inmediatamente al número 4 de Privet Drive, aún estaban algunos policías vigilando, pero con un encantamiento de invisibilidad fue suficiente para pasar tranquilamente , hizo unos análisis y determinó que hubo magia en lugar donde los Dursley fueron encontrados.
Finalmente llegó a la habitación donde tenían a Petunia, tenia la mirada puesta en el horizonte.
-Hola Petunia, ¿puedes escucharme?.
La mujer se giró hacia el director y empezó a gritar y llorar, rápidamente el director usó un encantamiento para silenciar la habitación.
-Por favor mi niña, quiero que te calmes.-dijo con su tradicional serenidad
Pero la serenidad de Dumbeldore no hizo que hacer gritar mas fuerte a la mujer, finalmente no le quedó otra opción que lanzarle un Desmaius, ante lo cual Petunia quedó dormida, el profesor se acercó a la hermana de su antigua alumna y le acarició su cabello, recordaba como hace muchos años esta mujer le había enviado una carta a él para que la pudieran aceptar en Hogwarts junto a su hermana Lily, pero con dolor en el corazón el tuvo que responderle que eso sería imposible, debido a que ella no era bruja, esa respuesta ocasionó que se le rompiera el corazón a la niña y se formara un muro entre ella y Lily, además de todo lo relacionado a la magia.
-Legeremens-dijo apuntando su varita a la cabeza de Petunia.
Lo que vio el director lo horrorizó, vio como Vernon Dursley golpeaba a Harry por algo tan estúpido como sacar mejores notas que su hijo, como Petunia se veía satisfecha con la situación y como el pequeño Harry pedía clemencia, pero su estupefacción no acabó ahí, sino que vio como el más joven de los Potter cambiaba su mirada, como si algo en el se hubiese quebrado y el temeroso niño hubiese muerto y dado paso a una bestia, su mirada se dirigió a su tío y este empezó a gritar de dolor
-Una maldición Cruciatus sin varita.-fueron las palabras casi silenciosas que salieron de la boca del director.
Luego procedió a ver como fueron cayendo además del padre de la familia, la madre y el niño, como la acción duró varias horas, hasta que tanto el padre como el hijo dejaron de respirar, la autopsia como le decían los muggles al acto de determinar la causa de muerte reveló que los 2 hombres murieron por un ataque al corazón, que no era descabellado debido a la gordura de ambos.
El director vio como un Harry salía de la casa con una mochila repleta, seguro preso del pánico y sin saber que hacer se fue, Albus al salir de la mente de Petunia se sintió culpable como no se había sentido desde hace mucho, quizás desde el incidente de su hermana Ariana o el tiempo en que se negó a luchar contra Grindelwald, cuando Harry derrotó al señor tenebroso y se quedó huérfano, junto con descubrir que Sirius era el traidor de la orden del fénix, pensó que lo más seguro para él seria enviarlos con su única familia, ahí había hecho encantamientos especiales para que el sacrificio de Lily Potter protegiera de cualquier mal externo a tanto el bebe como a la familia de su hermana, sinceramente creyó que Petunia ante la noticia de la muerte de su hermana recapacitaría con respecto a sus acciones (como él lo había hecho cuando murió su propia hermana), pero se equivoco, el niño no fue mas que un recordatorio en pañales de todo lo que Petunia nunca fue y ahora Dumbeldore pudo haber creado accidentalmente al nuevo señor tenebroso.
Los meses pasaron y Harry gracias a su ejercito de serpientes pudo sobrevivir bastante bien , estas le daban información sobre lo que ocurría a sus alrededores, por seguridad Harry no pasaba mas de 2 semanas en una misma ciudad, vio avisos en las pantallas de los televisores con su foto, a él ya no le preocupaban esas cosas, cada 2 semanas le pedía a las serpientes que buscan una casa abandonada, donde el se movía, luego en la noche, iba con sus "soldados" alguna tienda de comida o tienda de ropa y las hacia entrar para que le abrieran las puertas por dentro, ahí sacaba lo que necesitaba para esas 2 semanas, cuando necesitaba una ducha se metía en gimnasios o en edificios deportivos, no le importaba ducharse con agua helada, había una emoción en estos actos delictuales, el romper las reglas y salirse con la suya, por seguridad siempre andaba con la primera serpiente que se encontró, enrollada dentro de sus ropas, si un día lo atrapaban entonces él la usaría para escapar.
Mientras el degustaba un poco de carne mongoleana que obtuvo de una tienda de comida china, él leía un libro, por razones obvias el no podía ir a la escuela, pero eso no significaba que no entendiera el valor de culturizarse un poco, leía sobre diferentes temas, en los primeros meses leía libros sobre sobre-vivencia, luego esos libros lo llevaron a libros de estrategia militar y finalmente a la biblia de la guerra : "El arte de la guerra de Sun Tzu ", ese libro lo había tomado "prestado de manera indefinida" de una biblioteca, le encantaba, le había servido para organizarse mejor en sus "idas" al supermercado o a tiendas.
-Mi señor hemos vuelto.-dijo susurrando una de sus serpientes.
-¿Cómo te fue en tu misión?.
-Fue difícil, pero hemos visto a unas personas haciendo algo extraordinario al igual que lo hace usted.
Harry en estos meses se dio cuenta que lo que había pasado no era producto de su imaginación, podía hacerle daño a quienes le hacían daño y hablar con serpientes, suponía que sus padres no habían muerto en un "accidente de coche" y toda esta verdad hacia que su tía se sintiera molesta con él, se notaba que su tía lo que mas deseaba era ser especial y única, pero resultar ser una típica dueña de casa que ni siquiera era realmente feliz en lo que hacia, por lo que pensó que si sus padres eran especiales y él igual entonces deberían haber otros, se "mudó" a Londres pues pensó que si había gente con habilidades especiales entonces seria más probable encontrarlas en una ciudad grande como Londres, aunque no dejaba de cambiar de lugar cada 2 semanas para evitar ser capturado , ahora que lo pensaba ya iba a cumplir 11 años, su anterior cumpleaños fue mucho mejor que los anteriores, fue a una repostería y tomó un pastel, nunca había podido disfrutar de uno, además sus serpientes le desearon un feliz cumpleaños en lengua Pársel, ya estaba divagando en sus ideas de nuevo.
-¿Donde encontraron a estas personas y que las vieron hacer?.
-Vimos a unas personas vestidas con ropa que parecía un pijama entrando a un lugar llamado "El caldero chorreante", las seguimos entrando por un orificio de la pared, nos escabullimos sin ser vistas y lo seguimos a un callejón detrás de la tienda, sacó un palo de madera, tocó en ciertos ladrillos y estos empezaron a moverse, dejando ver una calle más grande que el espacio que debería haber ahí, se veían muchas tiendas y gente vestidas igual, como usted ordeno volvimos de inmediato luego de hacer este descubrimiento.
-Excelente, en los días siguientes quiero que vuelvan a ir e intenten adentrarse en este callejón misterioso, escuchen lo que puedan y luego cuando vuelva a abrirse la pared de ladrillos vuelvan, haremos esto unas cuantas veces y cuando determine que es seguro iré con ustedes personalmente, por el momento las felicito, han hecho un buen trabajo.
Las serpientes estaban felices de ser útiles a su "amo" como empezaron a llamarlo , él en cambio les había empezado a tomar cariño, ahora con esta información sentía que todo lo que le pasaba, empezaba a tener un sentido y el resolvería este enigma.
El director de Hogwarts no había dormido bien en meses, había buscado por todas partes a Harry Potter sin poder encontrarlo, incluso llamo a antiguos miembros de la orden del fénix, bueno los que habían sobrevivido, entre ellos estaban Alastor Moody, Severus Snape y Remus Lupin, habían estado buscando cualquier pista del chico, pero parecía haber sido tragado por la tierra, la única forma que sabían que él estaba vivo es que su nombre aún estaba en el libro de estudiantes que tienen que venir al colegio, la única esperanza que tenia el director es que el muchacho lograse recibir su carta de aceptación y decidiese venir, pero ¿aceptaría venir?, esa pregunta atormentaba al viejo mago, Harry no creció con el amor que el esperaba que le dieran, mató a 2 familiares de forma involuntaria, sabe que lo están persiguiendo.
-"¿Y si se encontró con algún ex-mortifago?".
Algunos en la comunidad mágica pensaban que Harry pudo derrotar a Voldemort pues el niño nació con un poder mágico excepcional y podría ser el nuevo señor oscuro, si alguno lo lograse convencer podría convertirlo en un nuevo Tom Riddle, tendría todo lo necesario para serlo, sus tíos le mostraron el peor aspecto de los muggles y si descubre que su familia fue sangre pura por generaciones podría empezar a creer en la pureza de raza, eso seria horrible para la comunidad mágica, rogaba a Merlín que ese no fue el caso, por otra parte, Harry también podría odiar la magia, culpándola de todos sus males, no queriendo ser educado, lo que podría generar problemas al no poder controlar su magia, pudiendo tener ataques de magia accidental o en el peor de los casos convertirse en un obscurial, ninguna de las opciones dejaba tranquilo al profesor.
Harry estaba anotando sus últimos descubrimientos del "Callejón diagon", ese era el nombre que los "magos" le daban al lugar encontrado por sus serpientes, estas le dieron el nombre de las tiendas y la distribución de estas, con eso hizo un mapa del lugar, por lo visto la estructura mas antigua era el banco Gringotts, desde el cual todas las demás tiendas se empezaron a construir, eso suponía un nuevo problema, él no tenia dinero mágico, se preguntó si podría cambiar dinero muggle a cambio del dinero mágico.
Mientras pensaba en esto una lechuza entró por la ventana que estaba abierta de la casa a la que se había mudado hacer 3 días, las serpientes se prepararon para atacar al emplumado invasor, pero Harry las detuvo, observo que esta tenia una carta atada, la desató, la lechuza no se movió de su lugar, la carta decía :
COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA Y HECHICERÍA
Director: Albus Percival Wulfric Brian Dumbledore.
Querido señor: Harry James Potter
Tenemos el placer de informarle de que dispone de una plaza en el colegio Hogwarts de Magia y Hechicería. Por favor, observe la lista del equipo y los libros necesarios. Las clases comienzan el 1 de septiembre. Esperamos su lechuza antes del 31 de julio.
Muy cordialmente,
Minerva McGonagall
Subdirectora
Uniforme
Los alumnos de primer año necesitarán:
Tres Túnicas sencillas de trabajo.
Un sombrero negro puntiagudo para uso diario.
Un par de guantes protectores.
Una capa de invierno.
Libros
Todos los alumnos deben tener un ejemplar de los siguientes libros:
El Libro Reglamentario de Hechizos Miranda Goshawk
Una Historia de la Magia, Bathilda Bagshot
Teoría Mágica, Adalbert Waffling
Guía de Transformaciones para principiantes, Emeric Switch
Mil Hierbas y hongos mágicos, Phyllida Spore
Filtros y Pociones Mágicas, Arsenius Jigger
Animales Fantásticos y Dónde Encontrarlos, Newt Scamander
Las Fuerzas Oscuras. Una guía para la autoprotección, Quentim Trimble
Resto del equipo
1 varita.
1 caldero de peltre número 2.
1 juego de redomas de vidrio o cristal.
1 telescopio.
1 balanza de latón. Los alumnos también podrán traer una lechuza, un gato, una rata o un sapo.
SE RECUERDA A LOS PADRES QUE A LOS ALUMNOS DE PRIMER AÑO NO SE LES PERMITE TENER ESCOBAS PROPIAS
Luego de leerla 2 veces más el chico tomo un lápiz y respondió rápidamente, la colocó en la lechuza y esta emprendió el vuelo, ahora el tenia una excusa para entrar al Callejón diagon, donde supuso que podría comprar todo, pensó en pedir ayuda en la carta, pero desconocía aun como funcionaba la sociedad mágica y si tenían alguna relación con el gobierno británico (que aún lo seguía buscando), por lo cual desdió ser mas precavido, podría usar su segundo nombre y el apellido de su madre para no levantar tantas sospechas.
-James Evans, suena bien.
Decidió que iría al día siguiente, se levantó temprano, se puso su ropa y usó un polerón que le cubría el la mayor parte del rostro, se llevó a su primera serpiente a la que bautizó como Pitón, les dio la orden a las demás serpientes que si el no volvía en 48 horas entonces que fueran al callejón diagon a buscarlo, finalmente llegó a su objetivo más o menos a las diez de la mañana, le pidió al encargado del local si lo podía ayudar a llegar al callejón, él lo hizo con gusto, observó detenidamente que ladrillos tocaba con su varita, se despidió y continuó con su camino, trató de captar la mayor información posible del lugar, como se vestían, como caminaban, levantó la cabeza y observó un edifico en mármol blanco que según sus serpientes era el banco, había 2 guardias.
-Buenos días, lamento molestarlos, pero me podrían decir donde cambiar dinero muggle por dinero mágico.-dijo dando una pequeña reverencia ante los guardias y siendo lo mas educado posible.
Sus serpientes le informaron que "muggle" era la forma en que los magos les decían a la gente no mágica.
Los guardias lo miraron un poco sorprendidos.
-Eres extraño mago, los tuyos nunca nos tratan con tanto respeto.-dijo uno.
-Entre en el banco y en el segundo escritorio de la derecha desde la entrada encontraras al encargado del cambio del dinero muggle a dinero mágico.
-Muchas gracias por su ayuda.-dijo haciendo nuevamente una pequeña reverencia.
La información que obtuvo fue valiosa, por lo visto los magos no eren respetuosos con al menos una raza del mundo mágico.
Cambió la mitad del dinero que había tomado "prestado" de los Dursley, en vista que con las serpientes podía obtener lo que necesitaba para comer, beber o vestirse, casi no había gastado el dinero que había tomado, por lo que consideró que era prudente cambiar la mitad del dinero, se sorprendió la gran cantidad de monedas de que el duende le dio , explicó que eran Galeones de Oro, Sickles de Plata y Knuts de Bronce, se preguntó si al igual que el mundo muggle existirían los seguros de vida.
-Disculpe señor, ¿sabe donde podría ver si existe algún tipo de herencia mágica a mi nombre?.
-El duende puso una cara de asombro igual que los otros 2, ve a la mesa central , habla con el encargado y explícale tu problema.-dijo rápidamente.
Harry le agradeció y se dirigió a la mesa central, ahí explicó su caso y el duende le dio a entender que bastaría hacer una prueba de sangre y sabrían todo sobre herencias, llamó a otro duende y lo condujeron a una sala, el duende le pasó un pergamino y una daga de plata.
-Hágase un corte en su dedo y deje caer unas gotas en el pergamino, sabremos si existen herencias hacia usted, la herida sanara luego de eso.
El joven hizo lo indicado , las gotas de sangre cayeron y tan rápido como se hizo la herida se sanó, en el pergamino se formaron las siguientes palabras:
Harry James Potter
Fecha de nacimiento 31 de julio de 1980
Padre: James Charles Potter
Madre: Lilian Potter
El duende se sorprendió ante el nombre, pero luego volvió a ser profesional, lo guiaré hasta su bóveda, es la 687, cuando abrieron la bóveda Harry pudo notar la gran montaña de galeones, sickles y knuts.
-¿Puedo llevarme todo esto?
-No todo, aún eres un menor de edad.
-¿A que edad uno se vuelve mayor de edad?
-Los magos son declarados mayores de edad a los 17 años.
-¿Puedo hacer algo para ser declarado mayor de edad antes de los 17?
-Podrías hacer los tramites para hacer efectiva tu herencia antes de los 17, lo que haría que el ministerio de magia te reconozca como legalmente como un adulto, pero te costaría...-dijo dejando la iniciativa en el aire.
-Creo que podríamos llegar a un acuerdo-respondió el heredero Potter.
-Mis servicios no son baratos señor Potter
-Valdrán lo tengan que valer, he notado que no es único duende al que le podría pedir el favor, así que hágalo sin estafarme y podremos seguir haciendo negocios mas adelante, de usted depende.
El duende no se esperaba una respuesta de ese tipo, menos de un mago y mucho menos de un niño, sin poder aguantarse se puso a reír.
-Eres un mago interesante, creo que haremos negocios muy provechosos.
Luego de explicarle a Harry que documentos tendría que llenar y firmarlos, el duende se fue, espero aproximadamente una hora y el duende volvió.
-Todo esta resuelto señor Potter, tome, este documento es una copia del que a sido enviado al ministerio, actualmente usted es un adulto, lo que le permite hacer uso de todas sus cuentas y también hacer uso de su varita mágica sin que el ministerio esté detrás suyo.
-Excelente.-dijo sonriendo Harry.
Luego de pagarle por sus servicios (que fueron bastante generosos y una promesa de que el duende le enviaría informes semanales de sus cuentas), el joven mago pasó a comprar el resto de sus materiales, un producto que le encantó fue un pequeño monedero que se expandía y permitía echar todo lo que el quisiera, además tenia la característica de que solo él podría ocuparlo, se compró una lechuza negra, seria mas difícil que alguien la interceptara si él la enviaba en la noche, tendría un camuflaje natural, la llamo Glaux(en sus lecturas le terminaron gustando muchos nombres de la mitología griega y romana), finalmente fue a buscar su varita, el señor Olivander le pasó varias varitas, pero ninguna funcionaba adecuadamente, hasta que llegaron a una de veintiocho centímetros, hecha de acebo, con una pluma de fénix en su centro, le mencionó que era curioso que la varita lo escogiera, ya que esta varita tenia una hermana y le perteneció a quien-no-debe-ser-nombrado, a Harry le llamó la atención ese "nombre" pero por sentido común desdió no preguntar más, luego se podría enterar, compró una funda para colocar su varita en su cinturón finalmente volvió al caldero chorreante, notó que el edificio tenia un segundo piso, le pregunto al dueño que había arriba y él le dijo que habitaciones, le preguntó cuanto costaban y al ver que eran ridículamente baratas en relación con la fortuna que tenia, decidió venir al día siguiente, luego de haber recogido a sus serpientes y sus pocas pertenencias que tenia en su "hogar", cuando volvió a su guarida sacó su varita de su funda (le parecía que llevarla sin ninguna protección seria peligroso) se sentía poderoso , sentía que no tenia límites, sentía que por fin podía controlar su destino.
Albus respiró un poco mas tranquilo cuando una lechuza volvió con la respuesta de Harry Potter, en la carta no se mencionó nada más que lo necesario, le pidió a Alastor y a Remus que obtuvieran la información de donde se fue que la ave había dejado la carta, usando un poco del encantamiento de lectura de mentes pudieron determinar la ubicación, los recuerdos desde la perspectiva de un animal era difusos pero pudieron dar con el lugar , cuando los 3 magos llegaron encontraron una casa abandonada, no había indicios de que alguien hubiese estado ahí, pero considerando que el chico llevaba más de un año escapando de los policías muggles no era de extrañar.
-El chico podría ser un buen auror-dijo fríamente Alastor.
-Heredó la habilidad de su padre de escapar sin ser visto-mencionó Remus con añoranza.
-Podríamos enviarle una carta y pedirle que se junte con nosotros-dijo el viejo mago.
-Podría servir, pero quizás al ver una autoridad que se quiere reunir con él piense que es una trampa, ya el chico demostró que no es idiota-respondió el ex auror.
-Tienes razón Alastor, quizás solamente queda esperar al 1 de septiembre.
Las semanas pasaron y finalmente llegó la fecha del 1 de septiembre, Harry se había trasladado a una habitación en el caldero chorreante, usando el nombre falso de James Evans, empezó a leer sus libros con gran interés juntos con otros extras para aumentar su conocimiento del mundo mágico, el "arte de la guerra" decía que quien se conocía a si mismo y a su enemigo podría ganar en 100 batallas, por lo que leer era de suma importancia, a grandes rasgos entendió que en 1692 los magos del mundo habían decidido ocultarse de los muggles por miedo a las caserías de brujas, lo que efectivamente funciono, la mayoría de los individuos no mágicos pensaban que la magia era solo un invento de la imaginación humana, por otra parte los magos quedaron atrapados en el siglo 17, aún escribían con pluma, tinta y pergamino, en el callejón diagon no vio ningún aparato eléctrico, aunque considerando que tienen magia pueden que no lo necesiten. Por otro lado descubrió que este mundo tenia clases sociales o mejor dicho castas, estaban los sangre puras, que eran magos de familias que podían afirmar ser descendientes de magos y brujas por varias generaciones, luego estaban los mestizos que era hijos de por lo menos un padre mágico , esto lo incluiría a él, finalmente estaban los hijos de muggle como su madre lo fue. En otro libro de historia sobre las familias sangre puras descubrió que los Potter eran una familia muy rica, contando con grandes pocioneros por varias generaciones, además de que su bisabuelo ocupó un puesto en el Wizengamot ( de hecho sus amistades le decían Harry de cariño), esto lo llevaba a una pregunta inquietante, ¿Qué postura debería tomar?, aunque él era un mestizo venia de una noble familia, podría actuar como un sangre pura si lo quisiese, aunque no sabia que importancia tenían, si estos discriminaban aún a las demás personas, tampoco sabia si esto era bien visto en la sociedad mágica, al menos en la muggle los racistas no tenían el apoyo popular, quizás seria mejor observar una vez llegado al colegio, le preguntó a Tom el dueño del caldero chorreante como llegar a Hogwarts, le contó una historia de que sus padres eran muggles que lo echaron de su casa cuando descubrieron que era un mago, el adulto se compadeció y le explico que tenia que ir a la estación King Cross y correr hacia la pared que estaba entre los andenes 9 y 10.
El 1 de septiembre del 2021 había llegado, eran las diez de la mañana y él ya se encontraba en la estación King Cross, había logrado meter a sus casi veinte serpientes en su monedero y les colocó comida, supuso que podría dejarlas vagar por la escuela y así tener su red de información, solamente Pitón y Glaux iban con él, cuando cruzó por el muro de ladrillos pudo apreciar un tren de color escarlata que empezaba a encender sus calderas, como llegó temprano y su equipaje estaba en su monedero subió rápidamente y buscó un compartimiento vacío casi al final del tren, al cabo de casi una hora la tranquilidad inicial fue reemplazada por los ruidos de padres despidiendo a sus hijos, ¿Cómo habrán sido sus padres? , ¿habría tenido hermanos que lo estuvieran despidiendo?, esas preguntas recorrían la mente del joven mago, pero rápidamente volvió a enfocarse en su objetivo, ser lo suficientemente poderoso para que nadie nunca mas le hiciese daño, el poder lo haría libre como lo demostró anteriormente.
El tren ya llevaba varios minutos de haber partido, se oían muchos murmullos por fuera del vagón donde se encontraba él, la puerta de este se abrió.
La primera chica era rubia con su pelo amarrado en una sola trenza que le caía por el hombro izquierdo, con ojos azules que se escondían detrás de unos lentes del mismo color , su piel era tan clara que a Harry le parecía nunca había tocado la luz del sol, vestía unos pantalones de color oscuro junto a una blusa de color celeste que iba a juego con un suéter azul marino, tenía el aspecto de una chica aristocrática.
-Buenos días, ¿Podemos quedarnos en este vagón?, el resto está lleno.-preguntó de forma educada.
-Si, no hay problema.
-Tracey ven aquí hay espacio.-señaló la rubia llamando a alguien que estaba inspeccionando otros vagones.
La segunda chica llegó en un instante, esta tenía un pelo castaño-rojizo, se diferenciaba de la otra chica por poseer unos ojos cafés que al igual que sus labios reflejaban alegría, tener un tono de piel más similar al de Harry y también por vestir una túnica de bruja.
-Hola extraño, mi nombre es Tracey Davies, mucho gusto en conocerte!, vaya tu también usas esa ropa extraña, ¿eres un hijo de muggle o un mestizo?.
-Tracey!.-regaño la chica rubia quien ya se había sentado frente a Harry.
-Te pido disculpas por mi amiga, ella en ocasiones no controla su lengua ni tiene noción de lo que son las primeras impresiones.-señaló mientras miraba a la castaña-rojiza con aire de que tendrían una charla por su falta de modales.
-Dime, ¿Qué crees que soy?.-preguntó el pelinegro divertido.-¿un mestizo o un hijo de muggle?.
-Pues déjame ver.-señaló la niña mientras se llevaba la mano a la pera para concentrarse mejor.-creo que eres un mestizo.
-¿Por qué asumes eso?.
-Pues no me preguntaste a que me refería con mestizo o hijo de muggle, por lo cual es probable que seas o un mestizo.
-¿Y no podría ser un sangre pura como su amiga?.
-¿Cómo sabes que soy o no sangre pura?.
-Por tu forma de sentarte, es de la clase alta, con las piernas juntas y recogidas hacia atrás, con espalda y cabeza recta asumo que tienes una edad similar a la mía y pocas chicas se sientan así a menos que hayan sido educadas de esa forma, podrías efectivamente ser una hija de muggle aristócrata pero si ese fuese el caso estarías nerviosa y no lo estas, por otro lado las principales familias aristocráticas del mundo mágico son sangre pura, por lo anteriormente dicho llegué a la conclusión de que eres miembro de una familia sangre pura.
-Tus argumentos son muy plausibles, efectivamente soy miembro de una familia sangre pura, mi nombre es Daphne Greengrass.-dijo la chica mientras le extendía la mano para saludar.
-James Evans.-respondió con amabilidad Harry al apretón de manos.
-Yo soy Tracey Davies y soy mejor amiga de esta gruñona desde que usábamos pañales.-señaló la muchacha abrazando a su amiga.
-No estás dando la mejor impresión de nosotras.
-Solo estoy marcando territorio.-señaló la chica medio en broma y medio en serio.
Al principio hubo un silencio incomodo, tanto Harry como Daphne se observaban con cierta desconfianza, más buscaban evitar que no se notara mucho, fue en ese momento que Glaux empezó a hacer ruidos y llamó la atención de todos, esta voló un poco y se posó sobre el regazo de Daphne, ella le sonrió cálidamente y le hizo cariño que el ave no rechazo, la conversación empezó con respecto a las lechuzas, el joven Potter quería evitar a toda costa cualquier conversación sobre sus orígenes reales, pues como había leído en su libro de historia de la magia, él era considerado una especie de héroe por supuestamente derrotar al mago tenebroso Lord Voldemort a la edad de 1 año, sus padres fueron asesinados por este tipo y cuando quiso matarlo a él la maldición le rebotó, supuestamente matándolo, entendió que la fama podía ser buena como peligrosa, muchas personas quizás quisieran acercarse a él solo por interés, pensando que tendría poderes extraordinarios, pero lo únicas 2 cosas extraordinarias que había hecho con magia fue matar del susto a su tío y primo, junto con hablar con las serpientes, sus conocimientos del mundo mágico no eran tantos como para saber si eso era normal o no.
-Y díganme, ¿Qué saben sobre el colegio?
Ante la pregunta del joven de ojos verdes, Tracey empezó a contarle lo que sus padres y parientes le habían dicho, Daphne miraba las reacciones y nuevas preguntas que surgían por parte de "James".
-Tú no creciste en el mundo mágico.-dijo sin previo aviso.
-¿Como puedes afirmas tan segura eso?-preguntó tranquilamente.
-El tipo de preguntas denota alguien que no tiene ideas previas sobre el catillo, ¿eres hijo de muggles?.
La chica era lista, lo había pillado, pero no sabia si decir su nombre completo aún, primero vería si ellas eran sangre pura discriminadoras, si así ocurría les diría su nombre completo para dejarlas en shock y pidiéndole disculpas.
-Fui criado por muggles si te sirve como respuesta, no supe sobre Hogwarts hasta que llegó mi carta hace unos meses, espero que este no sea un problema para ustedes.
-No hay ningún problema con que seas hijo de muggles, no me importa esa estupidez de la pureza de sangre, como si entre las demás familias sangre pura no supiéramos que algunas de estas borran a los squibs, muggles he hijos de muggles de sus registros para así "mantener la pureza".-dijo Tracey.
-Yo tampoco tengo problemas mientras no seas un idiota con nosotras, eso lo detesto ya sean sangre pura , muggles o lo que sea.-respondió Daphne.
Ante esta nueva información Harry pudo hacerles muchas preguntas que tenia desde hace tiempo y aunque los libros servían bastante, no era lo mismo demorarse una hora en pillar una respuesta en un texto a un minuto solo haciendo una pregunta, les preguntó como funcionaba el gobierno mágico, cuantos años duraba la educación mágica, junto con responderles estas preguntas le comentaron otras cosas, como por ejemplo que al llegar al colegio les pondrían un sombrero que leería sus mentes y los asignaría a una de las cuatro casas de Hogwarts, los valientes para Gryffindor, los inteligentes para Ravenclaw, los leales en Huffelpuf y los astutos en Slytherin; le comentaron que sus familias habían estado por generaciones en la última, que muchos magos buenos y malos salieron de esta, incluido el mismísimo Merlín, esto llamó la atención del joven, quizás esa casa lo llevaría hacia la grandeza.
Luego de unas horas llegaron a una estación donde se bajaron, un hombre de mas de dos metros los esperaba iluminando la estancia con una lampara de mano antigua.
-Los de primer año por aquí, síganme.
Una vez que todos los de primer año estaban en torno a él, los condujo a unos botes, cruzaron un lago de aguas muy oscuras, para finalmente ver el majestuoso castillo, Harry solo podía decir que realmente era algo mágico, luego de bajarse de los botes en un pequeño puerto, subieron varias escaleras, finalmente se encontraron con una bruja de aspecto severo.
-Profesora, aquí le traigo a los de primer año.
-Muchas gracias Hagrid.
La profesora les dio la bienvenida, explicándole que ahora pasarían a la ceremonia de ingreso, la siguieron por varios pasillos, entró en una sala con puertas enormes luego de unos momentos estas se abrieron, los niños entraron en fila ante la mirada de los alumnos colocados en 4 largas mesas.
-Cuando diga su nombre por favor pasen y siéntense en este taburete.
Empezó a dar nombres en orden alfabético, el aludido se sentaba, la profesora coloca el sombrero y a su debido tiempo este gritaba el nombre de la casa, luego el estudiante iba a la mesa respectiva.
-Davies Tracey Anna -se oyó decir a la maestra.
La chica que hasta el momento siempre había estado sonriente se acercó con nerviosismo a donde se le indicaba.
-SLYTHERIN!-grito el sombrero.
Ella respiró un poco más aliviada, volvió a su natural sonrisa y camino a la mesa de colores verde y plata.
Siguieron más nombres, Harry trato de ir aprendiéndoselos y recordar en que casa quedaba.
-Greengrass Daphne Elsa.
La joven camino con elegancia y seguridad, pero Harry suponía que bajo esa marcara de hielo estaba asustada igual que su amiga, no tardó más que esta última en ser elegida.
-SLYTHERIN!-dijo el sombrero
La muchacha entrego el sombrero a la profesora y camino con elegancia a su nueva mesa, más nombres pasaron, hasta llegar al suyo.
-Potter Harry James.
El pelinegro tomó aire para calmarse y camino hacia la silla, todas las personas empezaron a hablar mientras lo hacia.
-¿Es ese Harry Potter?.
-Yo me lo imaginaba más alto.
-¿Viste su cicatriz?.
Eran los comentarios que pudo escuchar, se sentó y lo último que pudo ver antes de que el sombrero le tapara la vista fueron los rostros sorprendidos de sus dos nuevas amigas.
-Mmmm interesante...si muy interesante.
-¿Acaso tú puedes?.
-¿Hablarte directamente a tu mente?, si muchacho, sino no podría cumplir mi misión de manera satisfactoria, puedo ver todas tus memorias, el abuso de tus tíos, como te defendiste, no te culpes muchacho, no eres el primero ni el último que mata a alguien accidentalmente, he visto mucho en mis casi mil años, pero eso no es lo que nos convoca hoy, veo un joven con ganas de probarse a si mismo, quieres poder para ser libre, ¿te gustaría que todos se inclinaran ante ti y te alabaran como a un rey?, he visto a muchos con esa sed de poder, la gran mayoría terminaron consumidos por la misma, te daré un solo consejo, cuidado con que tus metas obnubilen tu juicio, pues puedes terminar como una el uróboro, mordiéndote tu propia cola, ¿estás dispuesto a correr ese riesgo?.
-Yo quiero ser un Slytherin y obtenerlo todo.
-Espero grandes cosas de ti Harry Potter, el nuevo alumno de SLYTHERIN!.
Lo último no lo dijo a la mente del niño sino hacia todo el comedor, hubo un silencio tan grande que se podría haber escuchado la caída de un alfiler, Harry se sacó el sombrero y se lo pasó a una asombrada profesora de transformaciones, se dirigió hacia donde estaban sus amigas que seguían con la boca ligeramente abierta.
-Si no cierran su boca podría entrar una mosca, ¿no creen?-dijo en tono juguetón.
En ese instante la mesa verde y plata rugió de emoción , aplaudiendo a más no poder, mientras las otras tres no hicieron ningún comentario, solo chismorreos preocupados, los profesores aplaudieron por deber más que por emoción, al que más se le notaba su sorpresa era un viejo director, su mente viajo hace casi 50 años atrás cuando otro joven mestizo fue seleccionado para la misma casa, su nombre era Tom Riddle, ¿la historia estaría queriendo repetirse?.
