Holi gente! Ahora si este es el final de esta increíble historia, muchas gracias por seguir esta historia hasta el final y aguantar mis faltas de ortografía y de todo, espero que nos podamos leer luego.
Pero eso si, antes de empezar muchas gracias a KatitoHTT sin ti esto no se hubiera hecho realidad, muchas gracias.
Y no se olviden que si quieren alguna historia que les guste con alguna pareja que les guste con mucho gusto lo hare, y no se olviden visitar mi pagina de facebook "mapache curioso" donde hay dounjins yuris de algunas parejas.
Epílogo
Fate-chan me apretó la mano mientras yo aguantaba la respiración Intenté mantener una expresión tranquila, pero cuando me encogí me apretó con más fuerza Algunas partes del techo blanco estaban salpicadas de manchas de humedad Aparte de eso, la habitación estaba inmaculada Ni desorden, ni utensilios fuera de su sitio Todo se encontraba en su lugar, lo que me hizo sentir moderadamente cómoda con la situación Había tomado la decisión, y la llevaría hasta el final
—Nanoha… —dijo Fate, con cara de sufrimiento
—Puedo hacerlo —dije, mirando las manchas del techo
Di un respingo cuando las puntas de unos dedos me tocaron la piel, pero intenté no ponerme tensa Cuando el zumbido empezó, la preocupación se hizo evidente en los ojos de Fate-chan
—Paloma —empezó Fate, pero sacudí la cabeza con displicencia
—Vale Estoy lista
Sujeté el teléfono lejos de la oreja, poniendo una mueca de disgusto tanto por el dolor como por la inevitable bronca
—¡Yo te mato, Takamachi Nanoha! —gritó Hayate— ¡Te mato!
—Técnicamente, ahora soy Nanoha Testarossa—dije, sonriendo a mi esposa
—¡No es justo! —se quejó El enfado era evidente en su voz— Se suponía que iba a ser tu dama de honor! ¡Tenía que ir a comprar el vestido contigo, organizarte una despedida de soltera y coger tu ramo!
—Lo sé —dije, viendo que la sonrisa de Fate se desvanecía cuando volví a poner cara de dolor
—No tienes por qué hacer esto, lo sabes, ¿no? —dijo ella, juntando las cejas Le apreté los dedos con la mano que tenía libre
—Lo sé
—¡Eso ya lo has dicho! —espetó Hayate
—No hablo contigo
—Oh, desde luego que sí que vas a hablar conmigo —dijo furiosa— Vas a hablar conmigo largo y tendido Nunca voy a dejar de recordártelo, ¿me oyes? ¡Nunca jamás te perdonaré!
—Pues claro que lo harás
—¡Eres…! ¡Eres…! ¡Eres simplemente malvada, Nanoha! ¡Eres una amiga íntima horrible!
Me reí, empujando a la mujer que estaba sentada a mi lado
—No se mueva, señora Testarossa
—Lo siento —dije
—¿Quién era ese? —soltó Hayate
—Era Griffin
—¿Quién demonios es Griffin? Deja que lo adivine, ¿has invitado a un completo desconocido a tu boda y no a tu mejor amiga? —Su voz se volvía más aguda con cada pregunta
—No No ha estado en la boda —dije, aguantando la respiración Fate suspiró y se movió nervioso en la silla, apretándome la mano
—Se supone que soy yo la que tiene que hacer eso, ¿recuerdas? —dije, sonriéndole a pesar del dolor
—Lo siento No creo que pueda aguantarlo —dijo ella, con la voz llena de angustia
Relajó la mano y miró a Griffin— Date prisa, ¿quieres?
Griffin sacudió la cabeza
—Cubierto de tatuajes y no puede aguantar que su novia se ponga una simple frase Habré acabado dentro de un minuto
Fate frunció más el ceño
—Mujer Es mi mujer
Hayate ahogó un grito cuando por fin comprendió la conversación
—¿Te estás haciendo un tatuaje? ¿Qué te está pasando, Nanoha? ¿Respiraste vapores tóxicos en ese incendio?
Bajé la mirada al estómago para ver el borrón que me llegaba justo hasta la cadera y sonreí
—Fate lleva mi nombre en la muñeca —Contuve de nuevo la respiración cuando el zumbido prosiguió Griffin secó la tinta de mi piel y volvió a empezar Solo podía hablar entre dientes— Estamos casadas Yo también quería algo
Fate sacudió la cabeza
—No tenías por qué — Entrecerré los ojos
—No vuelvas a empezar Ya lo hemos hablado — Hayate soltó una carcajada
—Te has vuelto loca Te ingresaré en el manicomio cuando llegues a casa —Su voz seguía siendo penetrante y exacerbada
—No es ninguna locura Nos queremos y hemos estado viviendo juntas a temporadas todo el año Así que ¿por qué no?
—¡Porque tienes diecinueve años, idiota! ¡Porque te escapaste de casa y no se lo dijiste a nadie, y porque no estoy allí! —gritó ella
—Lo siento, Hayate Tengo que dejarte Nos vemos mañana, ¿vale?
—¡No sé si quiero verte mañana! ¡No sé si quiero volver a ver a Fate! —dijo desdeñosa
—Nos vemos mañana, Hayate Sabes que quieres ver mi anillo
—Y tu tatuaje —dijo En su voz se notaba que estaba sonriendo
Cerré el teléfono y se lo di a Fate El zumbido volvió a empezar y me concentré en la sensación ardiente, a la que siguió el dulce segundo de alivio mientras me secaba el exceso de tinta Fate se guardó mi teléfono en el bolsillo, me cogió la mano con las dos suyas y se agachó para apoyar su frente en la mía
—¿Alucinaste tanto cuando te hiciste los tatuajes? —le pregunté, sonriendo por la expresión de dolor de su cara
Se revolvió inquieto; parecía sentir mi dolor mil veces más que yo
—Eh…, no Esto es diferente Es mucho, mucho peor
—¡Listo! —dijo Griffin con tanto alivio en su voz como transmitía la cara de Fate
Dejé caer la cabeza hacia atrás sobre la silla
—¡Gracias a Dios! ¡Gracias a Dios! —suspiró Fate, dándome palmaditas en la mano
Bajé la mirada hacia las preciosas líneas tatuadas sobre la piel roja e irritada:
Señora Testarossa
—Guau —dije, levantándome sobre los codos para verlo mejor
El ceño fruncido de Fate se convirtió inmediatamente en una sonrisa triunfal
—Es precioso
Griffin sacudió la cabeza
—Si me dieran un dólar por cada pareja de recién casados o casadas que vienen aquí por un tatuaje aquí bueno, no tendría que volver a tatuar a nadie nunca más
—Dime simplemente cuánto te debo, listillo —masculló Fate
—Te haré la cuenta en el mostrador —dijo Griffin
Se notaba que le había hecho gracia la respuesta de Fate
Miré el cromo reluciente y los pósteres de ejemplos de tatuajes que había a mi alrededor, en las paredes, y luego bajé la vista a mi estómago Mi nuevo apellido brillaba en letras negras, gruesas y elegantes Fate me observaba orgullosa y después miró su alianza de titanio
—Lo hemos hecho, nena —dijo en voz baja— Todavía no me creo que seas mi mujer
—Pues créetelo —dije, sonriendo
Me ayudó a levantarme de la silla y me apoyé sobre el lado derecho, consciente de que, con cada movimiento, los vaqueros me rozaban la piel irritada Fate sacó su cartera y firmó rápidamente el recibo antes de llevarme de la mano al taxi que esperaba fuera Mi móvil volvió a sonar, pero cuando vi que era Hayate no respondí
—Va a hacer que nos sintamos muy culpables por esto, ¿no? —dijo Fate con mala cara
—Hará pucheros durante veinticuatro horas después de ver las fotos, y luego lo superará
Fate me lanzó una sonrisa traviesa
—¿Estás segura de eso, señora Testarossa?
—¿Vas a dejar de llamarme así en algún momento? Lo has dicho cien veces desde que salimos de la capilla
Ella dijo que no con la cabeza mientras mantenía abierta la puerta del taxi para mí
—Dejaré de llamarte eso cuando me acabe de creer que es real
—Oh, es totalmente real —dije, deslizándome en medio del asiento para hacer sitio— Tengo recuerdos de la noche de bodas que lo demuestran
Se inclinó hacia mí y me recorrió el cuello con la nariz, hasta que llegó a mi oreja
—Desde luego que sí
—Ay… —grité cuando se apoyó en mi vendaje
—Oh, lo siento, Paloma
—Te perdono —dije con una sonrisa
Fuimos hasta el aeropuerto cogidos de la mano; cuando veía a Fate mirar su alianza sin reparos, no podía evitar sonreír Sus ojos tenían la expresión pacífica a la que me estaba acostumbrando
—Cuando volvamos al apartamento, creo que por fin lo asimilaré y dejaré de comportarme como una idiota
—¿Me lo prometes? —sonreí
Me besó la mano y después la meció sobre su regazo entre las palmas de las manos
—No
Me reí y apoyé la cabeza en su hombro hasta que el taxi se detuvo delante del aeropuerto Mi móvil volvió a sonar, y en la pantalla apareció de nuevo el nombre de Hayate
—Es implacable Déjame hablar con ella —dijo Fate, tendiéndome la mano para que le diera el teléfono
—¿Diga? —dijo ella esperando el chillido agudo al otro lado de la línea Entonces, esbozó una sonrisa— Porque soy su esposa Ahora puedo responder sus llamadas —Me miró de reojo y abrió la puerta del taxi, ofreciéndome la mano— Estamos en el aeropuerto, Hayate ¿Por qué no vienes con Carim a recogernos y así podrás gritarnos a los dos de camino a casa? Sí, durante todo el trayecto hasta casa Deberíamos llegar alrededor de las tres Muy bien, Hayate Nos vemos entonces —Torció el gesto por sus palabras cortantes y entonces me entregó el teléfono— No exagerabas Está cabreada
Dio la propina al conductor y después se echó su bolsa sobre el hombro y sacó el asa de mi maleta de ruedas Sus brazos se tensaron mientras tiraba de mi equipaje y alargaba el brazo para cogerme de la mano
—No me puedo creer que le dieras carta blanca para gritarnos durante una hora entera —dije, siguiéndolo por la puerta giratoria
—No creerás de verdad que voy a dejar que grite a mi mujer, ¿no?
—Se te ve muy cómoda con ese término
—Supongo que va siendo hora de que lo admita Sabía que ibas a ser mi mujer desde el mismo instante en que te conocí Tampoco te voy a mentir: he estado esperando que llegara el día en que pudiera decirlo…, así que voy a abusar del tratamiento Deberías ir haciéndote a la idea
Lo dijo con tanta naturalidad como si fuera un discurso que hubiera practicado Le respondí con una carcajada y apretándole la mano
—No me molesta
Me miró por el rabillo del ojo
—¿No?
Negué con la cabeza y me acercó a ella para besarme la mejilla
—Bien Te vas a hartar de oírlo durante los próximos meses, pero dame algo de margen, ¿vale?
Lo seguí por los pasillos, las escaleras mecánicas y las colas de los controles de seguridad Al cruzar Fate el detector de metales, se disparó una alarma estruendosa Cuando el guardia del aeropuerto le pidió a Fate que se quitara el anillo, esta puso cara seria
—Yo se lo guardo —dijo el oficial— Solo será un momento
—A ella le he prometido que nunca me lo quitaría —dijo Fate entre dientes
El oficial le tendió la mano con la palma hacia arriba; se mostró paciente e incluso debimos de resultarle graciosas a juzgar por las arruguitas que se le formaron en la piel de alrededor de los ojos
Fate se quitó el anillo de mala gana y lo dejó en la mano del guardia Cuando cruzó el arco de seguridad, suspiró La alarma no se había disparado, pero seguía estando molesta Yo pasé sin ninguna incidencia, después de entregar también mi anillo Fate seguía con cara de tensión, pero, cuando nos dejaron pasar, relajó los hombros
—No pasa nada, cariño Vuelve a estar en tu dedo —dije, riéndome de su reacción desproporcionada
Me besó la frente y me acercó a su lado mientras caminábamos por la terminal Cuando vi la mirada de quienes pasaban a nuestro lado, me pregunté si saltaba a la vista que estábamos recién casadas, o si simplemente se habían fijado en la ridícula sonrisa de Fate
El aeropuerto estaba lleno de turistas emocionados, del tintineo y los pitidos de las máquinas tragaperras y de gente que caminaba en todas las direcciones Sonreí al ver a una pareja joven cogida de la mano: parecían tan emocionados como Fate y yo cuando habíamos llegado No dudaba de que se marcharían sintiendo la misma mezcla de alivio y aturdimiento que me embargaba en ese momento
En la terminal, repasé una revista y toqué la rodilla de Fate con delicadeza Detuvo el movimiento de la pierna y sonreí, sin levantar la mirada de las fotos de los famosos Algo le preocupaba, pero esperaba que me lo dijera, sabiendo que lo estaba resolviendo internamente Después de unos minutos, volvió a balancear la rodilla, pero en esta ocasión dejó de hacerlo sola y entonces, lentamente, se dejó caer en la silla
—¿Paloma?
—¿Sí?
Pasaron unos minutos de silencio y, entonces, suspiró
—Nada
El tiempo pasó muy rápido y parecía que acabábamos de sentarnos cuando anunciaron que los pasajeros de nuestro vuelo podían embarcar Se formó rápidamente una cola, nos levantamos y esperamos a que llegara nuestro turno de enseñar los billetes y cruzar el largo pasillo hasta el avión que nos llevaría a casa
Fate dudó
—Es que no puedo librarme de una sensación —dijo en voz baja
—¿Qué quieres decir? ¿Tienes una mala sensación? —pregunté, repentinamente nerviosa
Se volvió hacia mí con mirada de preocupación
—Es de locos, pero tengo la sensación de que, cuando lleguemos a casa, me despertaré Como si nada de esto fuera real
La abracé por la cintura y le acaricié la espalda
—¿Eso es lo que te preocupa?
Se miró la muñeca y luego la gruesa alianza que llevaba en el dedo izquierdo
—No puedo evitar tener la impresión de que la burbuja va a estallar y de que me despertaré tumbado solo en la cama, deseando que estés allí conmigo
—¡Pero qué voy a hacer contigo, Fate! He dejado a alguien por ti dos veces, he decidido ir a Midchilda contigo dos veces, literalmente he estado en el infierno y he vuelto, me he casado contigo y me he tatuado tu nombre Se me acaban las ideas para demostrarte que soy tuya por completo
Una sonrisa se dibujó en sus labios
—Me encanta oírte decir eso
—¿Que soy tuya? —pregunté Me levanté de puntillas y junté mis labios con los suyos— Soy tuya Soy la señora de Fate T Harlaown Para siempre jamás
Su ligera sonrisa se desvaneció cuando miró la puerta de embarque y, después, a mí
—Voy a fastidiarlo todo, Paloma Te vas a cansar de mis idioteces — Me reí
—Ya estoy harta Y aun así me he casado contigo
—Pensaba que cuando nos casáramos tendría menos miedo de perderte, pero me da la impresión de que si subo a ese avión…
—¿Fate? Te amo Vámonos a casa — Levantó las cejas
—No me dejarás, ¿verdad? Aunque sea un dolor de muelas
—He jurado delante de Dios, y de Elvis, que estaría a tu lado, ¿no? Su cara se iluminó un poco
—Esto es para siempre, ¿verdad? — Levanté un extremo de la boca
—¿Te sentirías mejor si hiciéramos una apuesta?
Los demás empezaron a rodearnos, lentamente, sin perder detalle de nuestra ridícula conversación Como antes, era consciente de las miradas curiosas, solo que ahora era diferente Lo único en lo que pensaba era en que la paz volviera a los ojos de Fate
—¿Qué tipo de esposa sería si apostara en contra de mi propio matrimonio? Sonreí
—Una esposa muy estupida ¿No te acuerdas de que tu padre te dijo que no apostaras contra mí?
Arqueó una ceja
—¿Tan segura estás? ¿Estarías dispuesta a jugarte algo?
Lo rodeé por el cuello con los brazos y sonreí junto a sus labios
—Me apostaría a mi primogénito Mira si estoy segura Y entonces la paz regresó
—No puedes estarlo tanto —dijo ella sin ansiedad alguna en la voz Arqueé una ceja y mi boca se levantó por el mismo lado
—¿Qué apuestas?
Muchas gracias a:
Sele17: Me encanta el Shiznat, así que si es buena adaptarla para esa pareja, solo una pregunta ¿la quieres completamente yuri o futa? tu decides. Muchas gracias por comentar.
nadaoriginal: Al final triunfo el amor y eso es lo bueno. muchas gracias por seguir esta historia, ah y ya estoy trabajando en la obra que me habías mencionado, pronto la subiré para que me des tu opinión de ella
Chelle09: No fue la boda que esperábamos pero algo es algo jajaja, espero que te haya gustado este corto final. Muchas gracias por comentar.
Lectores anonimos: Muchas gracias
Pd: Tengo pagina de facebook por si quieren leer doujin traducidos de love live, symphogear, Mai hime, los espero con ansias, me pueden encontrar como: Mapache Curioso, espero su visita ansiosamente.
Pd: Si quieren otra historia adaptada o traducida no duden en pedirla.
