Luego de la ceremonia de selección Harry Potter se volvió una especie de celebridad en Slytherin, todos buscaban conversar con él u ofrecerle su amistad, por otro lado varias familias sangre pura le habían enviado cartas vía lechuza para establecer relaciones formales con él, una actitud muy distinta a la de los alumnos que no pertenecían a la casa de Salazar, pues miraban con aprensión al pelinegro, expectantes de que es lo que haría, más había alguien que quería ser el primero en conquistar al nuevo estudiante y ahora que lo encontraba en la sala común era su oportunidad perfecta.
-Mi nombre Draco Malfoy.-dijo un niño rubio de primer año de Slytherin con aire pomposo mientras extendía su mano.
-Harry Potter, un gusto en conocerte.-respondió de forma escueta pero cortes.
-Pues claro que sientes placer de conocerme, ahora estas en presencia de un verdadero mago, he oído rumores sobre ti, que fuiste criado por muggle, ¿es eso cierto?.-dijo con tono pomposo.
-"Este tipo es un ególatra, es como mi primo Dursley o como era mejor dicho, a estas alturas solo debe ser huesos, pero por lo visto este chico me tiene estima, seguramente querrá volverse amigo de mi por mi fama, sigámosle el juego, de momento intentaré llevarme bien con todos, luego separaré la paja del trigo".
-Es verdad, fui criado por muggles.-dijo con calma.
-Debió haber sido horrible, los muggles son casi como animales, no entiendo como el ministerio no le asigna un grupo de estos a cada familia de magos, serian más felices, al igual que los elfos domésticos.-afirmó sin ningún tipo de duda en su voz.
Muchos alumnos de Slytherin que estaban también en la sala común asintieron con la cabeza.
"Este tipo debe ser un equivalente de los grupos ultra-racistas del mundo muggle, se parece a mi tío Vernon cuando hablaba sobre los inmigrantes que venían de ex-colonias británicas, como hice con él le seguiré el juego sin dar mi apoyo."
-Parece que sabes muchas cosas, espero que me ayudes a aclimatarme a este nuevo mundo y comportarme como un "verdadero mago".-dijo en un tono irónico.
El incauto sangre pura solo escuchó lo que quería oír, sin notar el tono irónico con el que Harry le respondió, solo Daphne entendió y sonrió un poco.
-Si me disculpa señor Malfoy tengo otros asuntos que atender, espero conversar nuevamente con usted en otra ocasión-dijo dándole la mano.
-Oh por favor, llámame solo Draco, el señor Malfoy es mi padre-respondió correspondiéndole el saludo.
Se dirigió hacia sus compañeras, estas lograron conversar con él luego de la ceremonia de selección, se sintieron un poco mal de no saber su verdadera identidad en un principio, pero entendieron que él no quería le hablaran por su fama, sino mas bien por quien era, lo que a ambas les pareció muy astuto, digno de un Slytherin, a medida que conocía más al duo pudo notar que ambas tenían miradas distintas, Tracey parecía que se había comido un sapo al ver su conversación con Malfoy, mientras Daphne tenia una pequeña sonrisa en sus labios.
-¿Realmente quieres ser amigo del estúpido de Malfoy?
-No tonta, ¿no viste que Harry le dijo lo que quería oír?.-respondió la rubia.
-¿Es verdad?
-Es como dice Daphne, él pensó que actuando pomposamente yo reaccionaria mal, él tenia a dos gorilas atrás suyo que lo protegían, además de que algunos apoyan sus ideas con respecto a los muggles, por lo que iniciar una discusión ahí no seria prudente, así que le di una respuesta que lo hizo sentir ganador, pero eso hizo que no se diera cuenta de la ironía.
-Ohhh, no lo vi desde esa perspectiva...-dijo Tracey sintiéndose un poco tonta por no haber notado lo ocurrido.
Harry medito si era prudente tener a las chicas que conoció en el vagón del tren, una parte de él creía que seria mejor quedarse solo, pero eso no es aplicable en la realidad , él no era un dios, no podría llegar a la cima sin ayuda, es verdad que lo podrían traicionar, pero también podían ser de gran ayuda, si un loco como Voldemort convenció a otro montón de locos para seguirlo, ¿por qué él no podría hacer lo mismo?, incluso podría crear una sociedad mágica mejor. Por lo que partiría su grupo con estas dos, Daphne era una chica muy parecida a él en varios sentidos, ella analizaba la situación, no se dejaba llevar por sus emociones y no creía en la pureza de sangre, por otra parte Tracey era un poco dispersa, pero tenia una habilidad para los chismes y rumores, además de que notó rápidamente que podría ser manipuladora cuando ella quiere serlo, ambas eran sangre pura y de buenas familias, les podría sacar provecho a futuro.
Sus primera clases fueron tranquilas, gracias al barón sanguinario llegaron rápidamente a sus salas y no se perdieron, a pesar de su imagen de hombre malévolo, el varón no dudaba en ayudar a los alumnos de Slytherin si estos se lo pedían amablemente y no le preguntaban por las manchas de sangre plateada en su pecho.
La clase de transformaciones fue bastante interesante, la profesora Minerva regaño a un par de chicos de Gryffindor por llegar tarde, uno era pelirrojo y el otro era rubio además de bastante gordo, no les prestó más atención, en esta clase se sentó en primera fila, no quería perderse ningún detalle, además de que si la profesora era tan estricta como se veía entonces valoraría más a los alumnos de al frente, a su lado estaba una compañera de su año llamada Pansy Parkinson, esta trabaja de hacerse la interesante con él, pero logró hacer que se tranquilizará pero no negándole "salir" algún día con ella. Era increíble como las palabras tenían tanto poder en las personas, la gran mayoría caía bajo el hechizo de un alago.
Aunque fue un tanto difícil logró convertir una vela en una aguja casi al final de la clase, solamente él y una chica de pelo alborotado de Gryffindor lo logró, por esto obtuvo 5 puntos para su casa.
Luego siguieron clases de herbolaría en los invernaderos, era una clase relajante en cierto sentido, cuando vivía con los Dursley tuvo que hacer trabajo de jardinería, por lo que no tuvo miedo de ensuciarse las manos como otros de sus compañeros que por lo visto nunca habían hecho ninguna actividad hogareña, luego de esto almorzaron, no tenia más clases por lo que se despidió de sus compañeras de casa, pues dijo que quería caminar un rato solo.
Se dirigió al lago, sacó su monedero y extrajo a sus serpientes, estaban bien, pero estar varios días encerradas les generó un poco de claustrofobia, Harry les dio sus nuevas instrucciones, un grupo recorrería los alrededores del castillo, otras estarían dentro del castillo, ambos grupos recolectarían información de cualquier cosa que les llamara la atención , todos los domingos vendría al árbol donde se encontraban , ahí dos de sus serpientes le darían la información de lo que observaran, dependiendo de la situación les daría ordenes nuevas, además que si pillaban más serpientes que las invitaran a formar parte de su "ejercito", las serpientes obedecieron y se dispersaron.
Finalmente volvió a la sala común de Slytherin donde notó que su cama estaba hecha, pero no como él las había dejado, cabe mencionar que las habitaciones eran individuales, por lo cuál nadie mas que él podría entrar, incluso su ropa estaba en el armario lista y planchada, esto le pareció extraño, por lo que decidió que el domingo le pediría a alguna de sus serpientes que patrullara exclusivamente su habitación, podría usar a Pitón, pero significaría el quedar más vulnerable ante un ataque. Quizás estaba exagerando pero nunca se era demasiado precavido, por lo mismo empezó a volver a leer el libro de pociones de este año, tendría clase de pociones y quería impresionar a su jefe de casa.
El día siguiente tuvo clases de pociones con su jefe de casa, la compartía con los Gryffindor, existía una rivalidad entra ambas casas y se hizo notar, pues los alumnos de Gryffindor lo veían como si tuviese la peste, el profesor entró dejando que su capa se moviera como el vuelo de un murciélago, dio un discurso de lo importante que era su clase, junto con lo inútiles que serian ellos intentando ser buenos pocionistas, posterior a eso procedió a pasar la lista, cuando llegó a su nombre hizo una pausa.
-Harry Potter, nuestra nueva celebridad, dime Potter, ¿Qué obtengo si añado polvo de raíces de asfódelo a una infusión de ajenjo?.
Él joven notó en la mirada de su profesor que lo quería poner en problemas, no entendía la razón para eso, no le había hecho nada, pero decidió no pensar en eso, se concentró en la situación que tenia en frente, trató de recordar alguna mención en el libro de pociones, descubrió que no tenia mala memoria, el estar a la intemperie lo hizo fijarse en detalles para ver si había algún policía a su siga, al pensar en detalles recordó una poción que le llamó la atención, se llamaba "filtros de muertos en vida", la marcó en su libro con un lápiz y anotó : ¿es alguna ironía mágica el nombre?, recordó vagamente los ingredientes y eran los que mencionaba Snape.
-Filtro de muertos en vida, señor.-dijo controlando la ansiedad que tenia.
El profesor por lo visto no esperaba que él respondiera, pues levantó una ceja.
-¿Cuál es la diferencia entre acónito y luparia?
El Slytherin Volvió a hacer memoria de sus anotaciones en su libro de pociones, recordó un momento esos ingredientes y lo que escribió en su libro: ¿por qué una misma planta le ponen 2 nombres distintos?
-Son la misma planta, señor.
Snape se acercó al puesto de Harry en la primera fila, con la intención de intimidar al niño, lo cual estaba funcionando perfectamente, pero logró controlarse lo más que pudo.
-¿De donde se obtienen los bezoar y para que sirven?
Volvió a hacer memoria y recordó el dibujo de una cabra a la que le sacaban una piedra, lo cual le parecía gracioso, decía que servía para la mayoría de los venenos, pensó que seria bueno comprar una cuando volviera al callejón diagon.
-Del estomago de una cabra señor y sirve como antídoto para varios venenos.
Snape miró fijamente a Harry a los ojos, luego de eso exclamo:
-Parece que los alumnos de Slytherin están tan bien preparados como siempre, 10 puntos para Slytherin por cada una de sus respuestas, espero que los Gryffindor puedan aprender un poco y no terminen destruyendo la mitad de mis calderos como hacen cada año, que están esperando anoten lo que acabo de preguntar...a y Potter, que no se le suba a la cabeza esto, sino lo tendré limpiando calderos hasta que sus nietos vengan a Hogwarts, ¿entendió?.
-Si señor.
El joven mago había salido airoso de su primer encuentro con Snape y este aprovecho para beneficiar a su casa junto con amenazar a Harry en el camino, por otra parte un joven de Draco Malfoy se estaba enfureciendo de toda la atención que recibía , sus compañeros felicitaban a alguien quien no era él por obtener en 2 días 35 puntos para su casa y él ninguno.
-"Potter me las pagará, solo hay un rey en Slytherin y ese soy yo".
Las siguientes clases fueron bastante interesantes para el joven mago, se percató de que la mayoría se terminaba quedando dormido en historia de la magia, él también casi cayó bajo el "embrujo" del maestro, pero su interés de aprender la mayor cantidad de información que pudiese lo logró mantener despierto, mientras caminaba junto a sus compañeras rumbo a la sala común a esperar el almuerzo fue interceptado por Malfoy , la usual cara petulante de este fue reemplazada por una cara de enojo.
-¿Te crees muy especial Potter? - dijo evidentemente molesto.
-Bueno todos somos especiales a nuestra forma Draco, yo tengo los ojos verdes y mi pelo negro, mientras tú tienes los ojos grises y pelo rubio, son esas diferencias los que nos hacen especiales.
Las chicas que habían aprendido a entender el humor de su amigo se rieron, lo que hizo enojar más al rubio, cuando los tres Slytherin quisieron seguir por su camino fueron detenidos por los dos gorilas de Malfoy, ellos sujetaron a las chicas impidiéndoles moverse, la situación le recordaba a cuando su primo traía a sus matones para que le ayudaran a pegarle, eso desencadeno una furia que no había sentido hace mucho.
-Ahora Potter, te usaré como muñeco para practicar las maldiciones que mi padre me enseñó para que usara contra un maldito mestizo como tú.
El mago no alcanzó a disfrutar de su supuesta victoria cuando Harry empezó a hablar en pársel.
-Que todos mis soldados vengan rápidamente ante mi, su amo está en peligro.
En las últimas noches descubrió que el castillo tenia una excelente acústica si para pársel se trataba, muchas veces daba una orden y varias de sus otras serpientes venían, esto quizás se debía a que uno de los fundadores del colegio fue hablante de esta lengua.
Draco empezó a ponerse pálido cuando se habitaciones, el techo incluso de pequeñas aberturas en los muros aparecían serpientes, las brujas se dieron una mirada entre ambas y le dieron una patada en sus partes nobles a los grandulones, mientras tanto Pitón salió del pantalón de Harry y se abalanzó rápidamente sobre el rubio, este empezó a gritar, varios alumnos que pasaban se acercaron a ver que pasaba, cuando entre sus piernas pasaron varias serpientes, estas empezaron a subir por el cuerpo de acosador que terminó acosado.
-No eres más que un insecto que cree que porque sus padres tienen dinero puede controlar al mundo, pero dime, ¿todo ese dinero te salvara si con una sola palabra ordeno a mis pequeñas que te maten?, ¿crees que tendré miedo de tomar una vida de un ser tan insignificante como tú?
Harry se acerco al oído de su víctima que tenia lágrimas de en sus ojos producto del terror de sentir que la muerte estaba cerca.
No seria la primera vez que tomo una vida de un imbécil con delirios de grandeza.
-Por favor Harry, nunca quise hacerte daño realmente, juro que no volverá a pasar. - dijo con desesperación.
-Oh por su puesto que no volverá a pasar.
Luego de eso susurró unas palabras en pársel y las serpientes se fueron por donde vinieron, Pitón volvió a las túnicas de Harry, Draco respiró con mas tranquilidad, pero duró poco, pues su aire se volvió a cortar cuando recibió un golpe en toda la boca del estómago haciéndolo caer de rodillas.
-No volverás a hacerlo pues desde Yo soy quien mandará en Slytherin desde ahora, dile esto a todos los demás idiotas como tú, si no se meten en mi camino estaremos en paz, pero si tienen la remota idea de ponerse en mi camino entonces un grupo de serpientes será la menor de sus preocupaciones, ¿he sido claro?. - dijo esto último con un tono frio y arrastrando sus palabras como antes había visto hacer a Snape.
-Si-dijo con dificultad.
-¿Si qué? - preguntó con autoridad y una mirada que no aceptaba negativas.
-Si señor-respondió Malfoy.
Harry relajó su mirada, levantó a Draco y le arregló el cuello de su camisa que se había salido en el incidente.
-Me alegra que tuviéramos una conversación tan "civilizada", que tengas un buen día Draco.-dijo con un sonrisa que no se correspondía con la situación que acababa de pasar.
El mago de ojos verdes les hizo una señal a las chicas para que lo siguieran, retomando su camino a la sala común de Slytherin.
Los rumores recorrieron el castillo más rápido que un rayo, por cada pasillo que Harry pasaba los estudiantes dejaban de hablar para observarlo, eso le agradaba al muchacho, sus compañeros de casa lo trataban con más estima que antes, cuidando de no hacer nada que pudiera hacer enojar a Harry en lo más mínimo, no querían acabar como Malfoy que aún con el pasar de los días seguía blanco como un fantasma.
-¿Qué dice la gente de mi?. - preguntó Harry a Tracey.
-¿Por qué debería saberlo yo?. - respondió con fingido enojo.
-Pues me he dado cuenta que eres una experta en conseguir este "tipo" de informaciones.
-Pídemelo como corresponde – dijo caprichosamente.
-oh Tracey, yo Harry Potter pido humildemente tus inagotables conocimientos del acontecer estudiantil. - exclamó haciendo una reverencia muy exagerada hacia su amiga.
-Esta bien, ya te humillaste mucho chico serpiente.
-¿Me dicen chico serpiente?
-No seas impaciente y escucha, en el baño de chicas escuche que en las casas que no son la nuestra los alumnos te tienen miedo, muchos te vieron mientras llamabas a tus "amigas", la mirada que le pusiste a Malfoy... asusto a muchos, un chico de nuestra generación de Gryffindor te llama el nuevo señor oscuro.
-Creo que tendré que anotarlo en mi lista negra una vez que tome el poder y sea proclamado Gran Lord oscuro de la oscuridad de la maldad maldadosa mala.-dijo en forma irónica.
Tanto Harry como Tracey rieron ante esta idea, más Daphne si considero la idea planteado, su compañero era respetuoso con ella y le seguía las bromas a Tracey, pero en el incidente con Malfoy mostró otra faceta, parecía que sus ojos se hubiesen vuelto verde oscuro, como una serpiente antes de atacar, esta postura le dio miedo, a futuro él podría tomar la decisión de obtener más y más poder, si eso pasara ¿Qué postura debería tomar?, sus pensamientos fueron rotos por las risas de sus compañeros.
-¿De verdad Draco se orino luego que nos fuimos?, debimos quedarnos un poco más jajaja.-dijo riendo Harry.
Ante esa sonrisa de él, Daphne no pudo evitar pensar que le quedaba mejor que su expresión asesina, trabajaría para que su sonrisa estuviera más tiempo presente en su cara.
La clase de vuelo fue el día viernes, era compartida por Gryffindor y Slytherin, los primeros trataban de estar lo más alejado de Harry como podían, mientras que los últimos hacían lo opuesto, invitándolo a ver partidos de "quidditch" durante el verano.
Llegó la profesora de vuelo, esta tenia los ojos de color amarillo como un halcón y pelo de color ceniza, los niños se pusieron al lado de sus escobas, al llamarlas estas deberían subir hasta su mano, pocos lo lograron, entre ellos estaba Harry, luego la bruja les dio las instrucciones de como subirse y como deberían maniobrar, todo iba bien hasta que un chico rubio y rechoncho de Gryffindor se elevó por los cielos.
-Señor Longbotton baje inmediatamente.
Pero el pobre muchacho se aterro más ante estas palabras, el joven Potter recordó como Snape le había quitado puntos en su clase como si no hubiese mañana, buscaba cualquier excusa para criticar lo que hacia, eso sumado a la evidente timidez de su compañero de clase hizo que arruinara de la peor forma posible su poción, a tal punto de que esta derritió una parte del caldero y cayera al piso lastimando levente a el pobre Gryffindor, aunque le molestaba la actitud de matón de su jefe de casa, no encontró prudente desafiarlo abiertamente, el chico le recordaba a él mismo hace algunos años, cuando su timidez lo dominaba.
-"Quizás podría sacar partido de esta situación".
Por alguna razón el tacto de sus manos con su escoba se sentía muy natural, como si volviese a ver a un viejo amigo, en una mezcla de valor y romper las reglas se elevó hacia su compañero.
-¿Potter que estás haciendo?. - exclamó la profesora.
-"¿Cómo hacen los profesores para aprenderse tan rápido nuestros nombres tan rápido?".-pensó para si mismo Harry.
Las palabras de la profesora fueron muy lentas pues el Slytherin fue rápido y certero como una flecha, sentía que él había nacido para volar, pero detuvo esta sensación de éxtasis para acercarse al muchacho afligido, con una sus manos tomó la escoba del otro y lo miró.
-Longbotton mírame solo a mi y no al suelo. -dijo en tono autoritario.
El aludido parecía estar acostumbrado a seguir ordenes y las acato, sin que se diera cuenta, Harry empezó a bajar junto con él.
-Todo va a estar bien, lo haces excelente. - dijo ahora con un tono suave y reconfortante.
Las palabras amables de Harry lograron calmar a Neville que ni se dio cuenta cuando ya sus pies habían tocado el suelo.
-Mu.. mu.. muchas gracias. - dijo tartamudeando mientras contenia las lágrimas.
-De nada, la próxima vez lo harás mejor.
La profesora se acercó corriendo a sus alumnos revisando que estuvieran bien, luego exclamó:
-Señor Longbotton, para la próxima vez espere a que de la orden para elevarse y lo mas importante conserve la calma, usted controla la escobas no ella a usted, si usted esta calmado tendrá un paseo tranquilo, ¿me entiende? - dijo en un tono que paso de severo a maternal a medida hablaba.
Si profesora, lo recordaré - respondió tímidamente el Gryffindor.
-Mientras que usted.-haciendo referencia a Harry.-es un imprudente, puso haber producido un accidente mayor, tendré que restarle 5 puntos a su casa por no haber obedecido las ordenes y ponerse tanto usted como a su compañero en peligro, esto lo hablaré con su jefe de casa, ¿me entendió?
-si profesora.
Harry entendió los riesgos, pero pensó que había valido la pena, Longbotton pudo haberse caído antes de que la maestre hubiese hecho algo.
-Pero, por prestar ayuda de manera desinteresada a un compañero y más aún conociendo a enemistad entre Gryffindor y Slytherin, le daré 15 puntos para su casa, no vuelva a hacer una locura otra vez o no seré tan generosa en el futuro.
-Gracias-dijo un alegre mago.
-"El plan salió mejor de lo que pude haber imaginado, salvar a Longbotton hará que los Gryffindor se sientan confundidos con respecto a mi, algunos me seguirán viendo como un posible señor oscuro, pero en aquellos que penetre la duda...serán útiles a mis planes".
Mientras esto pasaba un joven Neville se estaba replanteando todo lo que había estado pensando en la semana sobre como era Harry Potter.
-"Puede que no sea como Ron y los demás lo tildan".
Lucius Malfoy se encontraba trabajando en su oficina en la mansión familiar, tenia papeles de diferente índole, algunos legales como proyectos de ley en el ministerio que él estaba apoyando, otros sin embargo más turbios, relacionados con las artes oscuras, bebió un sorbo de su whisky de fuego, si estuviese en el ministerio no se permitiría ese placer pero en su casa eso era algo distinto, su esposa se encontraba de compras en el callejón diagon, mientras su hijo y heredero estaba en Hogwarts, el 2 de septiembre recibió a la lechuza familiar que le traía una carta, donde este mencionaba que había quedado en Slytherin, Narcissa su esposa y madre de Draco estaba feliz, él en cambio estaba tranquilo, pues supuso que su hijo, como todo buen Malfoy, estaría en la casa de las serpientes, pero al seguir leyendo la carta algo llamó su atención, se mencionaba que Harry Potter había llegado a Hogwarts y fue seleccionado para Slytherin, eso si que no se lo esperaba.
"¿El niño que vivió clasificado en la misma casa del asesino de sus padres?".
Al principio pensó que era una broma, pero Draco no era de ese estilo, el prefería simplemente insultar a los muggles, sangre sucias o traidores de sangre como los Weasley por ejemplo.
Siguió leyendo la carta pero no hubo nada más que agregar, en ese momento decidió esperar para ver como se desarrollaban los acontecimientos, pero esos ocurrieron más pronto de lo que él mismo pudo esperar.
Saliendo de sus pensamientos notó que nuevamente su lechuza familiar volvía con una carta de su hijo, la abrió y empezó a leer, cuando terminó, tomó lo que le quedaba de su bebida y redactó una respuesta, escribía, lo leía, no le gustaba y volvía a empezar de nuevo, luego de unos tres intentos, logró que bajos sus propios estándares que su carta fuese aceptable, colocó el papel a una lechuza y le ordenó que se la llevara a su hijo lo más rápido posible, después de eso se sentó en su sillón de cuero negro pero volver a meditar lo que había ocurrido, en ese momento su esposa hizo aparición con varias bolsas de sus compras.
-Hola esposo, ¿Cómo te fue con tu papeleo? - dijo animadamente.
El rostro de la mujer cambio al ver el de su esposo, supuso que algo grave había pasado, no había puesto ese rostro desde la caída del señor oscuro.
-¿Qué ocurrió?, ¿Draco está bien?. - preguntó alarmada.
-Por poco... Draco tiene suerte de estar vivo.
-¿Qué fue lo que le ocurrió?.
-Potter... Harry Potter.. - fue su respuesta, mientras arrastraba sus palabras para contarle lo ocurrido.
Albus Dumbeldore estaba preocupado, bastante preocupado, su preocupación tenía nombre y apellido, era Harry Potter, el niño que vivió, quien se suponía que debería haber crecido en un hogar amoroso, entendiendo que los magos y brujas podían coexistir pacíficamente, se había convertido al día de hoy en un candidato real a ser un próximo Voldemort, primero fue la elección del sombrero de colocarlo en Slytherin, de por si la casa no es inherentemente malvada, el mago más grande de todos, Merlín, salió de ella, además de ser uno de los mayores defensores de muggles que hubiese existido, de ser otra época no se hubiese preocupado, pero el muchacho era compañero de muchos hijos y sobrinos de ex-mortifagos, el ambiente en el que estaba era tierra fértil para ideas de la supremacía de sangre o querer adentrarse en las artes oscuras, el incidente con el más joven de los Malfoy fue por decir menos aterrador, Harry pudo haber matado a Draco de haberlo querido, sin embargo demostró auto-control solo dándole un susto nivel boogart, sin olvidar que el niño hizo todo esto haciendo uso de la lengua pársel, esto último explicaría como logró sobrevivir solo tantos meses, las serpientes le dieron su ayuda, pero quedó extrañado con su actitud ante el chico Longbotton, ayudo sin dudar a un miembro de su casa rival, hijo de una de las mayores familias traidores de sangre, lo que significa que de momento no a entrado en contacto con las ideas de Voldemort, era esta actitud no definida de Harry la que resultaba tan desconcertante, él no era solo luz o solo oscuridad... era solo gris... O mejor dicho color plata.
Severus había planeado torturar de todas las formas escolares permitidas al mocoso Potter, pero todo esto empezó a cambiar cuando supo lo que paso con Petunia, actualmente estaba en el hospital San Mungo de heridas mágicas, no estando más cuerda que los Longbotton, en ese momento se preguntó como hubiese sido todo de haberse fijado en Petunia y no en Lily. Al enterarse por Albus que el responsable de todo era el mocoso en un acto de magia accidental no lo podía creer, incluso cuando vio el recuerdo en el pensadero del director. Cuando el niño se presentó en la ceremonia de selección, pensó que seria un estúpido Gryffindor como el cerdo de su padre, más no fue así, luego de unos minutos el sombrero lo asignó a su casa, no recibió de sus prefectos ningún informe de que Potter estuviera comportándose como un idiota presumido, sino todo lo contrario, era un estudiante educado, trabajador y que obtenía puntos para la casa, la última prueba de que Harry no era igual a James, fue en su primera clase de pociones, de haber sido su padre, el niño hubiese respondido con un insulto hacia mi, pero no fue así, mantuvo la compostura y respondió correctamente, por lo que una idea vino a su mente, en vez de tortura al mocoso, lo convertiría en todo lo que James "El cerdo" Potter odiaba, un verdadero Slytherin y junto con la información del incidente de Longbotton en la primera clase de vuelo me da los ingredientes para que se retuerza el bastardo en su tumba.
La puerta de la oficina de Snape fue tocada, el profesor dio la señal para que entrase, era el capitán del equipo de quidditch de su casa.
-¿Me necesitaba señor?-preguntó el alumno manteniendo una postura formal.
-Si señor Flint, adelante, asumo que ya se entero del incidente Longbotton, de no ser así me es irrelevante, tiene la siguiente orden, incluya a Harry Potter en el equipo de quidditch, Madam Hooch me a dicho que tiene aptitudes para este deporte, quiero que convierta a Potter en el mejor jugador que pueda, aquí tiene el permiso especial para que el ingrese, si necesita canchas dígamelo, quiero que exprima al niño hasta el borde de la tortura, pero que al momento de jugar sea invencible, ¿a entendido sus ordenes?.
-Si señor.
-Vaya señor Flint y recuerde, Slytherin no gana, masacra a sus enemigos.-dijo con una sonrisa de gusto por esas palabras.
Draco tenia miedo de abrir la carta que le envió su padre, en muchas ocasiones sentía que no cumplía con las expectativas que él tenia para quien debería ser el heredero de la noble y antigua casa de los Malfoy, la familia se había caracterizado por entender el contexto que había en cada situación y sabia como aprovecharla en su beneficio, pero cometió un error de juicio, pensó que Potter sería un blanco fácil de intimidar, que pediría clemencia, pero no, su ataque de celos por la atención que los demás miembros de su casa le había costado caro, a tal punto que la mayoría ya no se juntaba con él, Pansy solo le hacia ojitos al niño que vivió, mientras que este siembre inventaba una excusa para terminar con la conversación, aún así ,esta actitud la dejaba más encaprichada con él, ni siquiera los dos gorilas que eran sus guarda espaldas lo siguieron estos días, se preguntó porque habían quedado en Slytherin, pues ahora se dio cuenta, ellos solo obedecerían al más fuerte, él en cambio era casi un paria, podía observar como ellos se dirigieron a donde estaban Harry y sus amigas, para prestar sus "servicios", la oferta por lo visto tomó por sorpresa al muchacho, pero casi pudo ver como se armó un plan en su cabeza para obtener beneficios de esos dos, les dijo algunas palabras y estos asintieron, se sentaron ni muy lejos ni muy cerca de ellos, no se que le habrá dicho, pero ellos quedaron conformes.
Por su parte el rubio no había ni tocado su desayuno , más no podía seguir dejando la lectura de la carta para mas adelante, con un poco de temblor en sus manos la abrió.
Hijo, he leído tu carta en repetidas oportunidades y no puedo mas que reprobar tu actuar, atacaste a un enemigo sin conocer totalmente sus habilidades, pudiendo esto costarte la vida, eso sumado a que ahora Potter no confiara en ti en el corto y mediano plazo, por lo que me mencionaste de él, asumo que no es un joven que mentalmente tenga 11 años, te derrotó de manera humillante y no debo estar ahí para imaginarme que tu imagen quedó debilitada, tienes que recordar lo que te he dicho una y mil veces, NO SEAS IMPRUDENTE DRACO, tu sangre Black te llama a querer imponer respeto por tu linaje, pero recuerda que el apellido son solo letras si no tienes poder, el conocimiento es poder y es ahí donde fallaste, mi recomendación es que te mantengas en bajo perfil, trata de destacar lo más que puedas en los estudios, observa a Potter, ve lo que le gusta o lo que no, espera el momento en que tú puedas serle de utilidad, así la necesidad hará que olvide este incidente, lentamente podrás crear confianza entre tú y él, se prudente en todo momento, tendrás que empezar de cero. Por otra parte, sobre tu pregunta de si deberíamos aliarnos a él ahora, te respondo a que esperemos, tú sigue tu papel y veamos como se desarrolla esta partida de ajedrez, veremos al final a que color le damos nuestro apoyo.
No me decepciones nuevamente.
Tu padre Lucius Malfoy.
La carta fue mejor de lo que el esperaba, pero por sus últimas palabras, el sentía que hubiese sido mejor que le hubiesen gritado, dolería menos.
Las últimas semanas de clases de Harry fueron por decir lo menos interesante, los dos guardaespaldas de Malfoy al ver que su jefe cayó en desgracia huyeron del barco y procedieron a "ofrecer" sus servicios, por un instante se sorprendió , pues no veía eso venir, pero aprovechó la situación, les pidió que se mantuvieran ni muy cerca ni muy lejos de él, así podrían escuchar y ver lo que ocurría a su alrededor sin levantar sospechas de que lo estaban ayudando, cuando notaran algo extraño, que se lo hicieran saber y si alguien les preguntaba que le estaban diciendo, ellos responderían que tenían dudas en pociones.
En esta última asignatura demostró un gran talento, le recordaba a sus clases de química en la escuela, además, como siempre sus familiares le obligaban a cocinar, estaba acostumbrado a cortar, moler y machacar cosas, aspectos en que Daphne y Tracey no destacaban mayormente, al ser hijas de familias ricas, tenían elfos domésticos que les cocinaban, pero lo compensaban con su dedicación.
Snape le exigía más que a los demás, la razón oficial de esto era que, él como criado por muggles no tenia las nociones básicas de como hacer pociones, por lo cual tenia que ser nivelado, aunque Harry no se tragaba esa idea, más no podía ir directamente y presentarle sus dudas, rápidamente entendió que su maestro no era como Quirrel, él era el más astuto de todos los profesores, por lo que mejor era irse con precaución.
Más su profesor de pociones no dejaba de sorprenderlo, un día Marcus Flint, el capitán del equipo de quidditch de Slytherin, le informó que Snape lo había autorizado para entrar en el grupo, aún estando en primero, esto debido al incidente con Longbotton, no creyó que en ese minuto fuese extraordinario, pero por lo visto si lo fue, al principio no le llamó la atención la oferta, aunque debía admitir que se sentía bien el volar. Pero por lo que dio a entender Flint, a su jefe de casa no se le podía dar un no como respuesta, además el jugar por Slytherin le daría mucha popularidad y poder (Flint era de los que creía que Harry seria el próximo Lord oscuro), ante las posibilidades que le planteaban acepto.
Los entrenamientos fueron brutales, después de clases los lunes y miércoles entrenaba a solas con Flint para nivelar a Harry en sus habilidades básicas con la escoba, además de enseñarle las reglas del quidditch, era una mezcla entre fútbol, rugby y basquetball, pero con escobas. El primer partido era contra Gryffindor, así que lo único que se esperaba era una contundente victoria. La posición que desempeñaría se encontraba entre cazador y buscador, el capitán de Slytherin le dijo que esperaría un poco a ver como se desempañaba para asignarle una posición definitiva, lo que a Harry le pareció bastante prudente.
Los viernes, sábados y domingos entrenaba con el resto de su equipo. Las clases en general fueron un poco desconcertantes al principio, pero en su opinión eran más fáciles que las clases muggles, las tareas que les asignaban eran más largas que difíciles, lo primero se debía a que como escribían en pergamino y tinta, el trabajo se volvía realmente ineficiente, por suerte Harry trajo lápices del mundo muggle, por lo que terminaba mucho más rápido sus deberes.
Algo que pudo apreciar, no solo en sus compañeros de casa, sino en general, era que los magos dependían en exceso de la magia, sonará estúpido, pero se fijo que racionamientos simples, eran tremendamente difíciles para la mayoría, esto podía deberse a que como los magos podían arreglar la mayoría de sus problemas usando palabras graciosas, no necesitaban pensar en otra forma de resolver sus problemas, si un mago quería por ejemplo cruzar un rio turbio, hacia aparecer un puente que por la forma que tendría no se debería mantener en pie, pero usando otro encanto que lo refuerce estaría listo su problema, mientras que un muggle tendría que primero ver donde el rio es más estrecho, luego cortar madera para el puente, pero para eso necesitaría un hacha con la cual cortar, por lo que tendría que fabricarla y así sucesivamente debería resolver problemas, esta simple analogía reflejo que en general los muggles son mas listos , pues la necesidad los obligaba serlo, quizás eso explique porque fueron los magos los que se escondieron y no al revés, si a un mago se le pilla despistado y se le quita la varita esta indefenso, no sabría que hacer, en cambio las personas no mágicas podrían usar sus puños o hasta sus dientes para pelear de ser necesario.
El último punto de su reflexión surgió del preguntar si existía otra escuela de magia en Reino Unido, lo que fue negativo, en toda Europa solo habían otras 2 escuelas más, cosa que lo dejó anonadado, en Hogwarts él podría calcular unas 1000 personas, si lo comparaba con la cantidad de niños muggles entre 11 y 17 años y suponía que había un millón en ese intervalo, entonces significaría que por cada persona mágica hay 1000 mugles, lo que podía significar o los magos eran algo muy raro en la humanidad o los magos se reproducían poco, de las 2 opciones la segunda tenia mas fuerza que la primera, pues por ejemplo los Malfoy tenían un solo hijo, aún teniendo dinero para 20 si quisieran, Daphne solo tenia una hermana, Dumbeldore, la profesora Minerva y el profesor Snape tampoco tenían hijos, lo que significa que cada vez habrían menos magos, eso implicaría que los problemas de que la magia se esta perdiendo en el mundo mágico como dicen algunos sangre pura , no seria culpa de los muggles , sino de los propios magos, todo esto mostraba que si lograba simplemente tener de aliados a solamente los alumnos de Slytherin, tendría un poder sumamente grande a futuro, esto despertó una sonrisa en su rostro.
El partido de quidditch estaba a solo unos días de concretarte, el ambiente en el colegio había cambiado, las conversaciones ya no eran sobre tareas o clases, sino que únicamente sobre el juego, especialmente del "clásico" de Hogwarts, Gryffindor vs Slytherin, ya había tenido tiempo de practicar con la escoba Nimbus 2000 que le dio Snape, su carta fue "motivadora":
Potter
Te he comprado esta escoba, es la mejor que a sacado el mercado hasta el momento, empieza a practicar con ella cuanto antes, no aceptaré menos que la victoria.
Atentamente Severus Snape, jefe de la casa de Slytherin.
-"Creo que es su forma de decirme buena suerte.".
En los días previos al partido, Flint se consiguió una sala para revisar los últimos detalles junto al resto del equipo acerca de las estrategias que ocuparían , además de definir las posiciones finales.
-Potter he decidido que seas buscador, eres pequeño y ligero, lo que sumado a tu nueva escoba te dará ventaja, ¿alguna duda?.
-Ninguna.
El capitán siguió dando instrucciones a los demás miembros.
-Tengan cuidado, en estas últimos días, los gemelos Weasley podrían hacerles alguna broma que los incapacite, tenemos que estar atentos, Gryffindor lleva muchos años sin ganar y Wood esta desesperado por conseguir una victoria.
-Deberíamos "incapacitarlos" nosotros primero.-mencionó una de las cazadoras.
-Buena idea, ¿pero como hacerlo sin levantar sospechas?.-respondió otro de los cazadores
Se empezaron a dar ideas para ese cometido, Harry recordó como su tío se ponía histérico para los partidos de fútbol, eso trajo a su memoria una noticia que le pareció muy particular, en una ocasión mostraron que en Sudamérica (donde el fútbol es casi una religión) en un partido internacional, los hinchas locales fueron en la noche al hotel donde se hospedaba el equipo rival, justo el día antes del partido, una vez llegaron, se dedicaron a hacer la mayor cantidad de ruido posible para no dejar dormir a sus contrincantes, con tambores, trompetas y todo lo que tuvieran a mano, finalmente al momento del partido, los visitantes estaban tan cansados que apenas pudieron jugar y perdieron por un amplio marcador. En lo personal consideraba que podrían ganar con el equipo que tenían, pues llevaban años jugando y llevaban una racha bastante grande de victorias consecutivas contra Gryffindor, pero tenían mucha presión encima, especialmente Harry, ya que muchos veían con malos ojos que se le diera "favoritismos" y pudiera jugar siendo de primer año, eso se notaba en el equipo, notó que en la casa Slytherin respetaban a quien fuese astuto y diera beneficios para la casa, no importaba el como, por lo que propuso su plan.
-Tengo una idea.
-Te escucho-respondió Flint.
-En un juego muggle llamado fútbol, en un partido, los hinchas del equipo rival hicieron ruido frente a donde dormían los contrincantes, finalmente estos llegaron cansados a su juego, ¿podríamos encontrar una forma de emitir suficiente ruido para no dejarlos dormir, pero sin afectar a las demás casas?.
El equipo empezó a analizar la idea.
-¿Dices que ocupemos la idea usada por unos inútiles muggles?.-cuestionó uno de los bateadores.
-Puedes creer lo que se te venga en gana sobre los muggles, pero la astucia es astucia, venga de donde venga, ellos ganaron y no fueron sancionados, si tienes una idea mejor la escucho, sino cállate.-dijo de forma firme el niño que vivió.
El bateador quiso contestar, pero no se le ocurrió nada mejor y se dio cuenta que Harry tenia razón, era la mejor forma de hacer realidad la idea, sin que se metieran en problemas.
-Podríamos usar mandrágoras bebes, no son letales pero su llanto es bastante insoportable, podríamos pedir "prestadas" algunas del invernadero-comentó el capitán.
-Las podríamos dejar en las canaletas de agua de la torre de Gryffindor y aplicarles un encantamiento de invisibilidad, yo podría hacerlo -dijo el otro bateador.
-El problema será el sacarlas de su maceta en plena noche-dijo la primera cazadora.
-Podría hablar con uno de los prefectos de Slytherin, para que nos diga por donde van a patrullar los otros, así nos escabullimos por los pasillos, usamos un hechizo de invisibilidad en nosotros y nuestras escobas, salimos en la noche con protección para los oídos, volamos a la torre, volvemos visibles las mandrágoras que dejamos previamente ahí, las sacamos de sus macetas, las volvemos invisibles nuevamente y nos vamos, para cuando se den cuenta de donde están ya no habrán dormido nada.-dijo el capitán.
-SIIIII !-gritó todo el equipo con emoción.
Flint no destacaba particularmente en los estudios, pero en quidditch sacaba unas ideas magistrales, aunque una parte de Harry pensaba que no era necesario todo esto, la emoción de romper las reglas lo invitaba a seguir, así el equipo se puso en movimiento para aplicar su plan.
El día del partido había llegado, Harry pensó que estaría muy nervioso, pero al contrario, estaba muy tranquilo, quizás se debía a que los días previos, recibió mucha ayuda de sus compañeros, para que el equipo de quidditch estuviera tranquilo y en óptimas condiciones, Flint había hablado con alumnos de sexto y séptimo año para que ayudaran a los miembros del equipo en sus tareas y exámenes, gracias a eso, Harry terminó sus tareas de transformaciones y encantamientos en una tarde, en la noche se fue a dormir temprano, aplicando una recomendación que le dio Daphne, fue donde la enfermera del colegio y le pidió una poción para dormir, le explicó que era por los nervios (que realmente tenia en ese instante) por el partido de quidditch, la sanadora entendió y le dijo como funcionaba, se acostó en su cama, le dio las buenas noches a Pitón y a otra de sus serpientes que dejó para que averiguara quien le hacía la cama en las mañanas y cayó en los brazos de Morfeo.
En el gran salón, solo se respiraba y hablaba quidditch, llegó vestido con su uniforme para el partido, el verde si que le combinaba, Tracey le hizo una señal para que se sentara con ella y Daphne.
-¿Y cómo te sientes para el juego?, ¿nervioso?, pues yo si lo estaría.-dijo alegremente.
-Si le dices que este nervioso lo terminará estando tonta-corrigió la mayor de las Greengras a su amiga.
-Lo que tu digas "mamá". - respondió sarcásticamente la aludida.
Si Tracey era la cara divertida del grupo, Daphne era la seria, ella había corregido a Harry en algunas de sus posturas al comer o como tomar los cubiertos.
-El heredo de la familia Potter no puede como un cualquiera. - solía decir.
Pero a pesar de lo estricta, era muy atenta y siempre le respondía las dudas que tenia con respecto al mundo mágico. La atención del niño que vivió se traslado al grupo que entraba en el gran comedor, eran los Gryffindor, que como de costumbre llegaban tarde al desayuno, pero sus rostros estaban llenos de ojeras y expresiones cansadas, revelaban que su plan había funcionado, miró rápidamente a Flint que le guiño un ojo en respuesta, algunos alumnos mencionaban el horrible ruido, que no pudieron dormir en toda la noche, algo sobre Peeves el polstergeist, el equipo de la casa de los leones cuando entró se fijo inmediatamente en la mesa de las serpientes.
-¿Te parece gracioso lo que hiciste no es así Flint?. - dijo enojado Oliver Wood el capitán del equipo de qudditch de Gryffindor.
-Buenos días mi muy estimado Oliver, ¿Cómo amaneciste?, yo bien gracias, ¿a que debo el honor de tu presencia?.-respondió en tono irónico.
-No me vengas con mierdas acá, se que fueron ustedes los que pusieron las mandrágoras en las canaletas de agua de la torre de Gryffindor y después enviaron a Peeves. - dijo rojo de furia.
Antes de que el Slytherin respondiera, apareció la serpiente mayor.
-¿Cuál es ese lenguaje que usa señor Wood?, 20 puntos menos para Gryffindor, estamos en una escuela no en un corral lleno de animales. - dijo Snape.
-Pero señor...
-¿Quiere que sean 40 puntos menos?
Ante esta situación Wood optó por callarse, se fue a su mesa a comer algo, Snape se giró hacia su alumno diciendo.
-Muy astuto lo de las mandrágoras, espero que no dejara evidencia señor Flint.
-¿No sé de que me esta hablando profesor? - respondía haciéndose el inocente.
Snape siguió su camino hacia la mesa de los profesores, Flint se acerco a Harry y chocó las palmas con él.
-El telón ya fue puesto, es momento de brillar en la obra Potter.
-Quiero un juego limpio, así que comiesen-dijo la Madanm Hooch mientras lanzaba la quaffle al aire.
Los cazadores de Slytherin se apresuraron a tomar la iniciativa en el ataque, los Gryffindor trataron de interceptarlos, más los movimientos de estos eran lentos, finalmente las serpientes anotaron rápidamente 10 puntos, el partido continuó de la misma forma, el cansancio hacia que los leones no se coordinaran bien, a pesar del apoyo que tenían de 3 de las 4 casas, en media hora de juego ya las serpientes ganaban por 200 puntos.
Por su parte Harry buscaba la snicth, usando los consejos de Flint en momentos caía en picada, fingiendo haber visto la pequeña pelota, obligando al buscador de Gryffindor a estar atento, que sumado al cansancio , lo tenia con los nervios de punta , pero la tranquilidad del joven buscador de túnica verde se esfumo, cuando su escoba empezó a sacudirse violentamente, trataba de estabilizarla , pero no podía, en un momento la escoba giró sobre si misma , haciendo que quedara boca abajo, pero logró sujetarse. Los alumnos de Slytherin emitieron un grito ahogado, mientras las otras casas gritaban de alegría, pero para Daphne esto no era así, había acompañado a Harry en sus entrenamientos, volaba como si fuese una extensión de su cuerpo, seria muy fácil volver a la posición segura de usar la escoba.
-"¿Alguien estaría encantando su escoba?".
La chica miró nuevamente a su amigo, el movimiento de su escoba hizo que una de sus manos se soltara, ahora estando solamente sujeto de su mano derecha, la rubia se empezó a desesperar, buscó a Snape con la mirada, este estaba enfocado en Harry, sus labios se movían.
"¿Estaría haciendo magia no verbal?".
Parecía que seria el fin del joven Potter, cuando un grito vino de los asientos de los profesores, un sapo se subió en el turbante del profesor Quirrel, este se desesperó he intentó sacar al anfibio de ahí, en ese instante la escoba se tranquilizo, el niño que vivió, tomó control de su escoba y se recompuso.
Daphne y Tracey respiraron tranquilas, miraron nuevamente donde los profesores y pudo notar como Quirrel le gritaba al chico Longbotton, que por lo visto se disculpaba por su sapo.
-"¿Seria el profesor de defensa contra las artes oscuras el responsable de lo que paso a Harry?".
Pues descartaba a Snape, era su jefe de casa y le había hasta dado la escoba. La mirada de las chicas se dirigió hacia su amigo, este había caído en picada, pero esta vez no parecía ser una finta, un destello dorado se hizo notar, era la snicth, el buscador de Gryffindor igual se cayó en picada, estaban a 50 metros, 40 metros...30 metros... 15 metros...10 metros, en ese momento el buscador de la casa rival se elevo temiendo el choque contra el suelo, pero no el buscador de su casa, siguió más a la pelota, estiró la mano mientras luchaba contra la distancia que separaba al niño de su objetivo, la snicth se elevó solo a los 5 metros, junto con quien la seguía, Harry cerró su mano, atrapando a la snicth y mientras surcaba el campo de quidditch a solo 1 metro.
La mayor parte del estadio enmudeció, pero la casa verde y plata estalló en gritos.
-POTTER, POTTER, POTTER !-gritaban los alumnos de Slytherin.
El aludido por los gritos se paseó con la pequeña esfera dorada alzada en su mano, primero pasó por donde estaban sentados los miembros de su casa y luego donde estaban los alumnos de la casa Gryffindor, los cuales le propinaron una serie de insultos al buscador, a lo que él muchacho les respondió gritando a todo pulmón:
- SLYTHERIN MANDA...SLYHERIN MANDA...TOMEN ESO GRYFFINDOR!.
A pesar de los dichos hacia su casa que emitía el buscador verde-plata, Neville Longbotton se sentía bien con haberle lanzado a Trevor al profesor Quirrel, no sabia lo que tramaba, pero era evidente que estaba haciendo magia no verbal sobre la escoba de Harry, podrá ser de una casa rival, pero tenia una deuda con el joven Potter , que ese día pudo ser saldada.
La celebración en Slytherin fue más de lo que Harry se pudiera imaginar, chicas de cuarto y quinto decoraron rápidamente la sala común, de alguna forma los chicos de sexto y séptimo pasaron de contrabando whisky de fuego, había comida en varias mesas que fueron creadas con magia, al momento de entrar en la sala común, todos los estudiantes se giraron y empezaron a aplaudir. Dos chicas de tercer año se ganaron a ambos lados de él y le dieron un beso en sus dos mejillas, ante lo cual peli-negro se sonrojó, los golpeadores tomaron al muchacho y lo levantaron , el resto seguía gritando, el niño no podía sentirse más feliz, por primera vez la gente lo apreciaba y todo esto fue por su propio merito.
Una vez que lo bajaron una chica rubia se acercó a él.
-CASI NOS DAS UN SUSTO DE MUERTE HARRY JAMES POTTER!.-exclamo muy enojada Daphne.
-Admito que me preocupe cuando la escoba empezó a sacudirse y también cuando casi choco contra el piso, pero la idea de mi muerte fue un tanto exagerada ¿no lo crees?.-comentó con una sonrisa.
Más la respuesta de la rubia fue un abrazo que fue respondido por el muchacho, era extraño recibir afecto, se sentía torpe, pero solo se dejó llevar por el calor que la chica le proporcionaba y el olor de su perfume.
-"Es agradable sentir afecto de otra persona...además de que así creo un vínculo emocional en Daphne el cual puedo explotar a su debido tiempo".
-Hey par de tórtolos, si siguen así yo empezaría a planear su boda desde ya.-dijo animadamente Tracey.
Los alumnos que estaban cerca de los 3 niños empezaron a reír un poco ante el sonrojo de sus 2 pequeñas serpientes. La celebración continuó por varias horas. Tuvo que luchar varias veces con los ojitos que le hacia Pansy Parkinson para que viniera a conversar a solas con ella, además de Marcus Flint que insistía que probara un poco de whisky de fuego, pero decidió hacer algo mejor.
-Necesito su atención un minuto por favor.-dijo Harry mientras se subía a una mesa con un vaso de jugo de naranja en su mano.
La multitud no parecía haberse percatado de Harry, ante lo cual este le dio una mirada a Goyle quien asintió.
-HARRY POTTER QUIERE HABLAR, ESCÚCHENLO!-grito con una fuerza no acorde a sus once años de edad.
Todos se giraron a observar al buscador.
-Gracias Gregorio-dijo el joven Potter.
El pequeño gorila asintió con la cabeza.
-Compañeros de Slytherin, quiero pedir un brindis, por nuestro capitán Marcus Flint, quien no solo nos guio a la victoria, sino que también, como se ya se habrán enterado, fue el artífice de los "dulces sueños" que tuvieron nuestros queridos amigos de Gryffindor, cortesía del invernadero 3, así que por eso SALUD!.- dijo lo último con más entusiasmo.
Los demás miembros de la casa levantaron sus vasos con jubilo, luego siguieron elogios hacia el capitán. Flint miró a Harry un poco extrañado, más el oji-verde le respondió con un guiño, el capitán respondió con una sonrisa y se acercó a unas chicas de cuarto que querían que le contaran los detalles de "su" plan paran o dejar dormir a los leones.
-¿De verdad fue idea de Flint lo de las mandrágoras?-preguntó Tracey.
-Más o menos, yo di la idea de buscar la forma de no dejar dormir a los Gryffindor, pero fue Flint y los demás miembros del equipo quienes hicieron el trabajo sucio.
-¿Por qué te restaste importancia?, si al fin y al cabo fue tu idea.-cuestionó Daphne.
-Verán, lo hice por 2 razones, la primera es no opacar de momento el liderazgo de Flint, aún soy de primer año, hay muchas cosas que no se, seria imprudente de mi querer apoderarme de todo en este momento, por lo que necesito tener, por ahora, buenas relaciones con todos. El segundo motivo es que asumo que los Gryffindor buscarán venganza por la broma que les hicimos, ahora que proclamé a Flint como autor intelectual y material del delito, sumado a que el rumor se esparcirá como el fuego en pasto seco, de aquí a unos días, no me extrañaría que nuestro capitán fuera victima de una broma.
Las chicas quedaron asombradas ante el razonamiento del muchacho, entendía muy bien las emociones humanas.
-¿Cómo aprendiste a hacer todos esos análisis de las diferentes situaciones?-Preguntó intrigada Daphne.
-Lo aprendí por ahí.-respondió dándoles una sonrisa e invitándolas a ir por unos bocadillos.
-"No les iba a decir que me leí El arte de la guerra de Sun Tzu y El príncipe de Nicolás Maquiavelo".-pensó para si mismo el Slytherin.
