Harry se retiró de las festividades, había sido un día largo y necesitaba un momento soledad, mas grande fue su sorpresa cuando vio una criatura de aproximadamente un metro en su habitación, estaba encima de su cama, inmóvil, esto debido a que una de las serpientes de el niño que vivió , se había enroscado entorno a la pequeña criatura.

-¿Quién eres?.-Preguntó Harry llevando su mano a su varita.(aunque sabia pocos hechizos, pero al menos haría pensar al invasor de que no era así.)

-Soy Tonky, uno de los elfos de Hogwarts, vine a hacer la cama del joven señor, pero esta serpiente me ataco.

-Suelta al elfo y vuelve a tu posición.- susurró en pársel el joven Potter.

La serpiente obedeció y se volvió a esconder, por otro lado la criatura estaba asustada y temblorosa, pero Harry se acercó a ella , tendiéndole la mano.

-Te pido disculpas, no era mi intención dañarte, solo que pensé que alguien maligno se metía a mi habitación, ¿hay algo en que te pueda ayudar?.-dijo con amabilidad.

Los ojos del elfo se agrandaron y llenaron rápidamente de lágrimas, empezó a llorar desconsoladamente.

-EL JOVEN SEÑOR ES TAN AMABLE, TONKY NO LO MERECE, NO LO MERECE.-dijo llorando a pleno pulmón.

-Por favor cálmate, todo esta bien, has hecho una gran labor, eres un buen elfo.

Ante estas palabras la pequeña criatura se calmo.

-De ahora en adelante no interrumpiré tus labores, ¿te podría hacer algunas consultas?.

-Tonky estará feliz de ayudar al joven señor.-respondió con una expresión tan alegre que se contradecía con las lágrimas de hace unos segundos atrás.

-¿Cuantos elfos domésticos hay en el colegio?.

-Hay 300 elfos domésticos, repartidos en 3 grupos, uno de limpieza del colegio, otro de limpieza de cuartos y el último es el encargado de las comidas.

-¿Dónde puedo encontrarlos o de que forma puedo comunicarme con ellos si necesito algo?.

-Puede ir a las cocinas de Hogwarts, esta cerca de la entrada a la sala común de Huffelpuf, si necesita la ayuda de Tonky , solo diga mi nombre he apareceré al instante.

-Excelente, muchas gracias Tonky.-dijo Harry acariciando al pequeño elfo que estuvo apunto de desmayarse.

-"Daphne me habló de los elfos domésticos, usualmente obedecen las órdenes de su dueño sin cuestionar, debo averiguar si efectivamente estos en particular son propiedad del director o del colegio en general, si no tienen dueño debo mover los hilos para que me obedezca solamente a mi".

Luego de calmar nuevamente al pequeño elfo, este le hizo la cama, luego se retiró haciendo una gran reverencia . Finalmente Harry se puso su pijama y se durmió luego de un día de muchas emociones.

La vuelta a clases trajo muchas sorpresas, primero, tal y como había predicho Harry , los gemelos Weasley le hicieron una broma a Flint, cuando este iba entrando al gran comedor, le cayo encima un balde con pegamento, que se desparramó (de manera mágica) por todo el cuerpo, luego un segundo balde le cayó encima lleno de plumas de gallina, que al igual que el primer balde se distribuyo perfectamente en todo su cuerpo, aunque con más cantidad en los brazos, dándole una apariencia de pollo gigante.

-WEASLEYSSSS!.-gritó el capitán de Slytherin.

Más el grito no hizo otra cosa que hacer que todos vieran al gran pollo-serpiente, haciendo que todos explotaran en risas.

Por otra parte, las chicas le habían comentado sobre lo que vieron de su incidente en su escoba, durante el partido de quidditch, Harry las escuchó atentamente, luego al igual que ellas descartó a Snape, pero le llamó la atención la reacción violenta de Quirrel, el profesor de defensa contra las artes oscuras, no solía decir más de 2 palabras seguidas sin tartamudear, junto con que sus clases eran una burla a cualquier tipo de enseñanza, pero la forma en que reaccionó con Longbotton fue excesiva, el Quirrel normal se asustaría con el sapo, mas no estallaría en ira, lo otro que le parecía extraño es que justo cuando el sapo le cae en el turbante, él recupera el control de la escoba, lo que significa que él era el responsable del encantamiento no-verbal, pero la pregunta que le surgió, ¿por qué Quirrel lo querría muerto?

Ese día Harry tenia su clase favorita, pociones, se sentó como de costumbre en primera fila, ahí vio que entraba Neville de manera solitaria, lo siguieron el resto de Gryffindor, que miraban al buscador de Slytherin con odio, finalmente llegó Snape, haciendo ondear tu túnica como un murciélago al desplazarse.

-Hoy trabajaran en parejas que asignaré yo

EL profesor empezó a nombrar duetos, la mayoría eran miembros de su misma casa, pero cuando llegó a Harry.

-Potter, estarás con Longbotton, lo ayudarás para que logre hacer una poción sin quemar mis calderos y mi piso en el intento, ¿esta claro?. - pregunto en su natural tono que no acepta negativas.

-Si señor. - dijo Harry haciéndole un espacio a su compañero.

La situación le parecía extraña, Snape en situaciones normales, hubiese dejado que Longbotton metiera la pata, así podría descontarle puntos a diestra y siniestra, algo tramaba, por alguna razón quería que estuvieran juntos.

Los dos muchachos se pusieron a trabajar, noto que Neville, como se había presentado, estaba muy nervioso, mirando de reojo por donde venia Snape.

-No te concentres en el profesor, concéntrate en tu caldero y todo estará bien.

-¿Seguro? - preguntó dudativamente.

-Seguro-respondió con confianza Harry.

Al cabo de casi una hora habían logrado hacer una poción bastante buena, Harry consideraba que seria aceptable para los ojos de Snape, pero Neville no cabía en su felicidad.

-Gracias Harry, por segunda vez me salvaste, sin ti, no hubiese pensado que seria capaz de lograr esto.

-Tranquilo, tu único problema es que te pones nervioso, se que el profesor Snape puede ser un poco... intimidante, pero entre nosotros, creo que es solo una mascara la que él usa.-dijo lo último casi en su susurros.

Neville se tranquilizó ante las palabras de su compañero, a pesar de lo que personas como Ron decían sobre Harry, para él, este no parecía un nuevo mago tenebroso, ya con esta eran dos ocasiones en que lo había ayudado, sentía que tenia que retribuirle la amabilidad.

-Harry, tengo que decirte algo. - dijo mas serio de lo normal.

-Si, dime.

-Necesita ser en privado.

Le resultó un poco extraño el cambio de actitud del joven Gryffindor, pero sus ojos denotaban preocupación. Por lo que le dijo que le enviara una carta a través de su lechuza Minerva, así se podrían mantener en contacto, sin levantar la antipatía de sus compañeros leones.

-Si alguien te pregunta, yo fui un troll contigo y solo te ayude con la poción, para que no le quitaran puntos a mi casa, ¿de acuerdo?.

-Entendido, respondió Neville, sin subir mucho la voz.

Los dos jóvenes estaban ya casi por terminar con todo cuando un grito los sobresalto.

-DRACO, TE DIJE QUE ESAS PLANTAS SE CORTABAN, NO SE MOLIAN! . - dijo una chica de pelo espeso, que por su corbata era de Gryffindor.

-TE HE DICHO GRANGER, QUE MI MADRE ASÍ LO HACE CUANDO PREPARA UNA POCIÓN PARECIDA! . - respondió el rubio.

Todos en la sala se les quedaron viendo, por lo visto Harry se preocupó tanto de ayudar a Neville, que no se percató que no fue al único al que le asignaron una pareja de otra casa. La poción de la leona y el joven serpiente empezó a burbujear, cayendo pequeñas cantidades en donde estaban trabajando.

-5 puntos menos a Gryffindor por su poción mal hecha señorita Granger, debió haber seguido las instrucciones, se quedará hoy después de clases a limpiar su desastre.

-Pero señor... yo las seguí al pie de la letra, pero Draco.-dijo señalando al aludido.-insistió en que se tenían que moler las plantas y no cortarlas como dice el libro.

-Soy Malfoy para ti pequeña sangre...

Estuvo a punto de decir la palabra más ofensiva que se le podía aplicar a un hijo de muggle, pero por un instante vio los ojos de la muchacha, con pena y frustración, luego a sus compañeros, desde del incidente con Potter, Draco era un paria, si ahora le sumaba el ser ofensivo con una hija de muggle, tendría encima además a los Gryffindor, su padre le diría que es imprudente, por primera vez entendía las palabras de su progenitor.

-Lo siento, fue mi culpa.-dijo el rubio.

-¿QUÉ? - dijeron prácticamente todos en la sala, incluyendo al profesor.

-Profesor, fui imprudente, debí seguir las instrucciones, me ofrezco a limpiar hoy en la tarde junto a Gran... Digo Hermione.

Snape y todos quedaron impresionados, hoy el profesor desdió colocar a Potter y Longbotton juntos, esperaba que si el segundo tenia un mínimo de inteligencia, le contaría sus sospechas de Quirrel, no era tonto, notó que el profesor de defensa contra las artes oscuras estaba detrás del casi accidente de Harry en su escoba, por otro lado, aunque detestara al muchacho rechoncho de Gryffindor, por no haber sido elegido como igual por Voldemort, así salvando a Lily, no podía negar que seria bueno para Potter, a futuro, tener alguien dentro de esa casa, la información es vital, por otro lado, si solo colocaba a los 2 estudiantes mencionados, seria muy sospechoso, por lo que seleccionó a Granger y Malfoy, ambos eran unos parias en sus casas, la primera por creerse una sabelotodo, el segundo por querer humillar a Potter, salió humillado él, era como ver a James Potter, pero en rubio, esperaba que al igual que paso con el "cerdo" Potter, Malfoy recapacitara más acerca de su vida si estaba junto a una hija de muggle.

-De acuerdo, podrás ayudar a Granger.

Las sospechas de Harry sobre Quirrel crecieron con la carta que Neville le envió, los dos niños decidieron enviarse cartas cada 15 días, así no entrarían en problemas con sus casas, aunque estaban viendo como juntarse sin ser vistos. Por otro lado las fiestas de navidad estaban cerca, con todos los acontecimientos recientes no se había puesto a pensar que hacer, su "familia" estaba en el mejor de los casos en un hospital psiquiátrico, pensaba que podría quedarse en el colegio, los rumores decían que la cena de navidad en el colegio era espectacular, por otra parte se puso a pensar a donde iría en el verano, ¿sus padres tenían casa?, decidió escribir una carta a Gringotts, la puso en Minerva quien partió rápidamente a completar su misión.

Estaba el trío de plata cenando en el comedor cuando Daphne le hizo una pregunta:

-Y dime Harry, ¿Dónde pasarás las fiestas de navidad?.

-Había pensado pasarlas en el colegio.

-¿No lo pasarás con tu familia?-dijo inocentemente Tracey.

Harry sonrió, pero su mirada mentía por él.

-Digamos que no me llevo muy bien con ellos, eran del tipo de muggle que no les gusta la magia, yo me fui de casa.-dijo las palabras lentamente, con dolor cargadas en ellas.

Daphne había notado que en ningún momento Harry les había hablado de con quien vivía, ella y todo el mundo mágico sabia que sus padres murieron a manos de Quién-no-debe-ser-nombrado, luego él niño que vivió, había desaparecido del mundo mágico, hubo muchas teorías, pero conociéndolo, supo que creció con muggles.

-¿Te gustaría pasar la navidad conmigo y mi familia.?-dijo una esperanzada Daphe.

Sus dos amigos la miraron, Harry con una expresión de sorpresa y Tracey con una mirada picara.

-¿Así que quieres a Harry para navidad?, ¿lo quieres envuelto papel verde y cinta de color plata?-preguntó juguetonamente.

-Nooo..nnnooo...nooo, osea, no solo conmigo, sino con mi familia, leeees heee preguntatatado y dijeron que no habría ningún problema.-respondió poniéndose tan roja como el cabello de los gemelos Weasley.

Tracey empezó a reír a carcajadas, su amiga siempre aparentaba una cara seria y comportamientos de una bien educada chica sangre pura, pero el verla actuar como una muchacha de su edad era una de sus misiones en la vida, por otra parte Harry sentía felicidad, estas dos muchachas lo habían aceptado tal cual era o al menos la faceta que él quería que conocieran, pues no les contaba todas las ideas que tenia a futuro.

-Será un placer pasar la navidad con tu familia Daphne.

La nieve ya había llegado a Inglaterra, los verdes campos que había visto en septiembre en su camino a Hogwarts, ahora daban paso al banco más puro, los tres niños de bajaron de la estación King Cross, ahí dos pares de adultos los esperaban, un par estaba compuesto por un hombre castaño y una mujer pelirroja, ambos se parecían a Tracey; Por otro lado, estaba un hombre bastante alto de pelo rubio y ojos cafés, junto a una mujer de pelo castaño claro y ojos azules, eran los señores Greengrass, detrás de ellos salió una niña con el mismo color que el de su madre, esta salió corriendo a abrazar a Daphne.

-Te extrañe mucho Daphy.

-Yo igual te extrañe mucho pequeña, ¿Cómo te portaste en mi ausencia?.

-Muy bien, le ayudé a mamá con el invernadero.

Ambos pares de padres dejaron de poner atención a sus hijas y la pusieron en el chico que estaba con ellas, era un chico de tez blanca, ojos verdes, pelo negro muy alborotado, muy parecido a joven James Potter, aunque sin la sonrisa petulante que siempre lo distinguía.

-Buenas tardes, mi nombre es Harry James Potter, un gusto conocerlos.-dijo haciendo una pequeña reverencia con la cabeza y luego ofreciéndoles la mano a cada uno de los adultos.

Ellos asintieron, estrechando la mano del joven.

-Eres la viva imagen de tu padre.-mencionó el señor Greengrass.

-Siempre me sorprendió que no quedase en Slytherin, estoy casi seguro que habrá roto todas y cada una de las reglas del colegio, por lo menos una vez.-comentó el señor Davies.

Harry pareció sorprendido por la noticia, nadie le había dicho algo sobre sus padres.

-¿Podrían contarme cosas sobre mi padre por favor?.

-Por su puesto, será un placer.-dijo el señor Greengrass.

A pesar de la apariencia imponente del señor Greengrass, parecía cambiar su mirada hacia Harry, de la misma forma que lo hacia Daphne, por lo visto notaba que el joven Slytherin no tenia malas intenciones, por lo cual la mascara de hielo no era necesaria.

Finalmente, se despidieron de Tracey y su familia, ambas familias eran amigas por muchas generaciones, así que cenarían juntos para navidad, los elfos domésticos se llevaron las cosas de Daphne y Harry, una vez que salieron de la estación, los condujeron a un callejón bastante apartado de la vista de los muggles, ahí les pidieron a los niños que se tomaran de las manos.

-¿Por qué hacemos esto señora Greengras?.-preguntó un curioso Harry.

-Vamos a hacer aparición querido.

-¿Me podría explicar en que consiste?.

-Vamos a transportarnos frente a la mansión Greengras, solo durara unos segundos, ¿es la primera vez que oyes de ella?.

-Si, nunca había escuchado sobre ella.

-Puede ser un poco desagradable la primera vez, pero no te preocupes, la sensación de malestar se va tan rápido como llega, solo no te sueltes de nuestras manos.

-Entendido.

Las cinco personas formaron un circulo, los señores Greengras , así no correrían riesgo de que salieran volando en algún punto, luego el padre tomó a su hija mayor, que tomo la mano de su amigo, luego este tomó la mano de la pequeña Astoria y se cerró el circulo cuando esta tomó la mano de su madre. Luego de esto el señor Greengras se concentró y desaparecieron en un PUFF.

La sensación realmente era desagradable, era como si un gancho se hubiese incrustado en su estomago, luchando por sacar sus entrañas hacia afuera, estuvo a punto de gemir de dolor, cuando sintió de golpe el suelo, su cabeza daba vueltas, la madre de Daphne se acercó hacia él.

-¿Como te sientes?.

-Muy mareado, pero creo que puedo ponerme de pie.

-Eso es bueno, la mayoría vomita la primera vez.

Luego de las palabras de la mujer, Harry levantó la cabeza y pudo ver la casa de su amiga, era un pequeño castillo de tres pisos compuesto de roca color arena y rodeado por áreas verdes, el muchacho no evitar quedarse sorprendido por el lugar que a pesar de emitir elegancia era bastante sobrio, por lo que le había comentado su compañera en una ocasión los Greengrass habían sido políticos durante generaciones, incluso llegando a tener varios miembros como ministros de magia en los siglos XVIII , XIX y XX, el propio señor Greengrass era actualmente miembro del Wizengamot, Daphne tenía como sueño seguir los pasos de su padre. Una vez dentro la Slytherin lo guio a su habitación, que tenia el porte de la sala de estar de sus tíos.

Posterior a almorzar, salieron a hacer las compras de navidad, el niño que vivió logró convencer que estaría bien yendo solo a comprar los regalos de todos su amigos, luego de recorrer muchas tiendas (tanto muggles como mágicas) compró lo siguiente:

Para Daphne: Le compró una serie de libros clásicos muggles, esto debido a que ella había manifestado su interés en ese tipo de libros, gracias a los cuales sabía como se vestían y comportaban los no magos.

Para Tracey: Una pluma a vuelapluma, siempre se queja de que se le cansa la mano al escribir, con esto, basta que escriba una pagina con todas las letras del abecedario, para que la pluma pueda aprender la forma de escribir del dueño, así, ella solo tiene que dictar y la pluma haría el resto.

Para Neville: Pasó a Olivander, ahí pagó para una nueva varita para Neville, después de conversar un poco, Harry determinó que podría ser esa una de las causas de su dificultad para realizar hechizos, ya que el joven Longbotton, usaba la que había pertenecido a su padre, por lo cual especulaba que si el Gryffindor iba a la tienda y le buscaban una varita que lo escogiera a él entonces su desempeño mejoraría enormemente.

Para Astoria y su madre: compró un kit de cuidado del Jardín (Daphne le dijo que madre he hija eran fanáticas de las flores.)

Para el señor Greengras: Una funda de protección de varita, se había fijado que él , la había sacado de su túnica, por lo que podría ser peligroso si se sentaba de manera rápida y la varita estaba ahí, pudiendo romperse, por ese motivo, además, se compró una para él.

Navidad llegó, los días previos habían sido los mejores que lo que Harry podía recordar, el señor Greengrass le enseñó muchas cosas sobre su padre y la cultura del mundo mágico, notaba que compartía la inflexibilidad de su hija para la enseñanza, pero siempre terminaba con una sonrisa , la señora Greengras le enseño algunas cosas de Herbología, Astoria (motivada por Tracey que se lo pasaba todo el día con ellos) le preguntó a Harry si era el futuro novio de su hermana, la aludida escupió el té que estaba bebiendo.

La cena de navidad fue la más impresionante que él joven mago pudo tener, había platillos de todo tipo, comió cuidando sus modales como su amiga le había enseñado, cosa que no funcionaba para los Davies, al menos para padre he hija, por lo que pudo notar los padres de sus amigas les habían heredado sus personalidad a estas, era gracioso ver como el señor Greengras regañaba al señor Davies, mientras al mismo tiempo Daphne hacia lo mismo con Tracey.

A la mañana siguiente fue despertado por una emocionada Daphne y Astoria, bajaron las escaleras, donde ya los esperaban los padres de las chicas, la madre de estas les dio un poco de chocolate caliente, empezaron a darse los regalos, Astoria y su madre quedaron encantadas por el kit de cuidado del jardín, el señor Greengrass quedó muy satisfecho por su regalo, lo encontraba práctico.

-Esto es para ti, espero que te gusten.-dijo Harry a Daphne.

Esta le agradeció el regalo con un abrazo, rompió cuidadosamente el envoltorio, vio varios libros.

-¿William Shakespeare?.

-Es uno de los escritores muggles ingleses más famosos del mundo, pensé que te gustaría.

-Me encanta Harry gracias.

Como Harry no estaba acostumbrado a recibir regalo, no había abierto ninguno, hasta que la pequeña Astoria lo guio a buscar los suyos, fueron más de los que pudiese imaginar, empezó a leer de quien eran.

Los padres de Daphne : Le regalaron una serie de túnicas muy elegantes.

Astoria: Una bufanda tejida por ella misma, con los colores verde y plata (a diferencia de su hermana mayor, la pequeña Greengras, era muy hábil en labores manuales, como cocinar, jardinería y tejiendo.)

Daphne y Tracey : Le compraron un kit para cuidado de su escoba, junto con unos lentes especiales para ver claramente en cualquier tipo de clima.

Neville: Un libro titulado "Historia de la familia Potter", junto a él había un álbum de fotografías, en ellas habían de sus padres con un bebe Harry saludando, al pasar las páginas vio otras fotografías de la boda de sus padres, su madre lucia hermosa con su vestido blanco, su padre tenia una sonrisa radiante, justo en medio de ambos había un hombre que los abrazaba a ambos, tenia el pelo negro y los ojos grises, su apariencia parecía aristocrática. Finalmente había una nota:

"Espero que te guste tu regalo Harry, un día acompañe a Ron en un castigo que tuvo junto al guarda bosques, mientras Ron limpiaba un establo que contenía algunas criaturas mágicas, me puse a hablar con Hagrid (el guarda bosques), mientras conversábamos, salió a tema la situación de cuando me salvaste, le mencioné que se acercaba navidad y que no sabia que regalarte, ahí me dijo que tenia algo que podría gustarte, mencionó que sacó el álbum de tu antigua casa, cuando Quien-no-debe-ser-nombrado la atacó, te la iba a enviar, pero se le había olvidado, espero que tengas una linda navidad Harry

Tu amigo, Neville Longbotton."

Harry sonreía al ir viendo fotografías de su padre como jugador de quidditch en Gryffindor, en otras imágenes su progenitor se encontraba rodeado de tres adolescente que parecían sus amigos, su madre por otra parte aparecía junto a un profesor regordete con rostro similar al de una morsa, ojeando a otras fotografías pudo llegar a una que lo golpeó en el corazón, era una en que aparecían sus padres junto a un bebé Harry, lágrimas bajaban sobre sus mejillas, era de felicidad, abrazó el libro como si fuese el tesoro más grande del mundo.

-¿Harry estas bien?-preguntó una asustada Daphne, seguida por sus padres.

-Más que bien.-respondió con una sonrisa de felicidad.

Finalmente quedaba un solo regalo, era bastante pequeño y ligero, no tenia nota, el señor Greengrass por precaución, aplicó unos hechizos de detección de maldiciones, los que resultaron negativos, finalmente, el joven Potter abrió el regalo, era una tela muy suave y ligera, luego se dio cuenta de que era una capa, cayó una pequeña nota:

-"Esta capa perteneció a tu padre, es momento de que vuelva a su legítimo dueño, úsala sabiamente."

-¿Quién te envió la capa querido?.

-No lo se señora Greengrass, solo dice que fue de mi padre y que era tiempo de que yo la tuviera.

Cuando el niño que vivió se la puso, los cuatro miembros de la familia exclamaron sorprendidos.

-Es una capa de invisibilidad.

-¿Una qué?-respondió el dueño de la capa.

Al mirar su cuerpo, notó que había desaparecido, se quitó la capa y pudo percatarse que todo volvió a la normalidad.

Las capas de invisibilidad son caras y útiles, pero pierden efectividad con el paso de los años, si esta perteneció a tu padre entonces debe ser un artículo único.-señaló el señor Greengrass.

"Esto será muy , pero muy útil".-pensó para si mismo Harry.

Muy lejos de ahí, otro Slytherin de primer año, abría sus regalos, Draco Malfoy tuvo menos presentes este año, fue una forma de "educarlo" como dijo su padre, debido a su insensatez durante el año, pero uno le llamó la atención, el papel era de diferente material, parecía haber sido envuelto a mano , esperaba que no fuese de quien él creía, rogaba a Merlín, Salazar y todos los magos que no fuese de quien pensaba, abrió el regalo, era un libro, decía:

"Consejos para ser un gran pocionista"

Había una carta:

-"Hola Draco, espero que te guste el libro, pensé mucho en que regalarte, pero consideré que esto seria lo mejor, de esta forma Snape no nos podrá castigar nunca más, aunque siendo sincera, me agrada que seas tú con quien pase mi castigo, has sido muy amable conmigo, espero que disfrutes las fiestas con tu familia."

-Por Merlín...-exclamo el joven mago.

-¿Quién te envió este regalo hijo?-pregunto Narcissa Malfoy.

-Una compañera de Hogwarts, le ayude con pociones y me regalo un libro de este ramo.

-Que adorable, podrías invitarla algún día a la mansión.

-"Si...claro, antes de que eso pase, Longbotton será un líder valiente y Greengrass dejará de ser conocida como la reina de hielo".-pensó el aludido.

En ese mismo instante, una joven bruja, recibía su único regalo del mundo mágico, el envoltorio se veía elegante, sospechaba que era de su compañero de castigo, a pesar de la reputación que tenia Draco Malfoy, de ser un sangre pura que odiaba a los hijos de muggles, cuando estaban solos en su castigo casi perpetuo de pociones, él había sido muy amable con ella, le explicaba como funcionaba el mundo mágico, ocasionalmente, el muchacho tenia curiosidad del mundo no-mágico, ante lo cual ella estaba encantada de responder, dejó de divagar y volvió a su regalo, abrió con cuidado su obsequio, disfrutando el hacerlo.

"Introducción a la etiqueta mágica para nacidos de muggle".

La chica contemplaba lo que su amigo le había enviado, venia con una carta.

-"Espero que te sirva, tus habilidades sociales en nuestro mundo, dan vergüenza ajena, como un verdadero mago, es mi deber enseñarte las buenas costumbres, léelo, que te haré una interrogación cuando nos veamos."

Draco Malfoy, heredero de la familia Malfoy.

Hermione sonría, a pesar del tono duro de la carta, sabia que la había escrito con cariño, abrazó su libro con mucho afecto, lo leería 3 veces antes de volver a verse.

La madre de la Gryffindor se acercó viendo feliz a su hija, no conocía mucho a Draco Malfoy, pero hacia muy feliz a su hija y eso ya hacia que quisiera al muchacho.

-Podrías invitar a tu amigo en el verano Mione, ¿Qué opinas?.

-Lo haré mamá, te encantará el conocerlo.-respondió alegre la muchacha de pelo alborotado.

El trío de plata volvió con energías renovadas luego de las fiestas navideñas, Tracey era la que más gracias le daba a Harry por su regalo, ocupaba a cada instante su nueva pluma, mientras iban en el tren Harry probaba sus nuevas gafas, estas era un poco más pesadas que las normales, pero le permitían ver con claridad independiente del clima, el tercer miembro de su grupo estaba totalmente concentrada en su lectura, Hamlet. Luego de unas horas la conversación volvió hacia Quirrel.

-Sigo sin entender, ¿por qué el profesor más cobarde del colegio te querría muerto?.-preguntó Tracey.

-Podría ser un seguidor de Quien-tú-sabes.-respondió su amiga.

-Es una opción, le pediré a mis "amigas" que lo vigilen.-dijo un pensativo Harry

Una vez llegaron a Hogwarts, los días pasaron tranquilos, aunque observando al profesor Quirrel, un día llegó la respuesta de la consulta que el joven Potter hizo al banco de los magos.

Estimado señor Potter.

En respuesta a su consulta, sus padres eran dueños de una propiedad en el valle de Godric, pero esta vivienda fue declarada como un monumento nacional, debido que ahí fue donde fue derrotado Lord Voldemort; por lo cual, usted no puede hacer uso de él, pero en vista de que el ministerio ocupo su vivienda sin su consentimiento, usted puede presentar una demanda contra ellos, en cualquier caso, si usted desea una nueva casa, podemos hacernos cargo de ello, le adjunto un pequeño libro, donde aparece el tipo de casa que se puede construir, junto con los valores.

Sin nada más que agregar, se despide.

Griphook

Harry pensó en sus opciones, podría demandar al ministerio, a fin de cuentas, era la casa de sus padres, pero aún desconocía muchas cosas del gobierno, podría ser contraproducente por el momento, por lo que la opción de tener una nueva casa seria mejor, revisaría con cuidado el libro que el banco le envió.

Le comentó su situación a sus amigas mientras estaban en el gran comedor, estás consideraron que era prudente su idea.

-¿De donde sacarás dinero para una casa?, se que los Potter son una familia rica, pero como menor de edad no puedes sacarlo todo.

-Tracey tiene razón, además no hay problema en que te quedes con mi familia o con la de ella.-dijo las últimas palabras muy rápido, para evitar una broma de su amiga.

-Bueno, lo que pasa es que tengo que contarles un secreto, pero no puede ser aquí.

Salieron del gran comedor, se dirigieron a un piso menos transitado.

-Tonky, necesito tu ayuda.

Con un PUFF, apareció el pequeño elfo.

-Tonky recibió el llamado del joven señor Potter, ¿Qué puede hacer Tonky por el joven señor?

-Tonky, ¿sabes de un lugar donde podamos conversar tranquilos y sin ser espiados?.

-Si joven señor, desde la última vez que me preguntó, Tonky investigó, hay una sala perfecta, por favor, sujetese de Tonky y lo llevaré.

-Un momento, es imposible aparecerse en Hogwarts.-dijo Daphne.

-Tonky puede, los elfos domésticos tienen otros poderes, pueden aparecerse sin problemas en el colegio.

-Eso explicaría como hacen el aseo sin que nos demos cuenta.-comentó Tracey.

El muchacho les hizo una señal a sus amigas , estas tomaron a Harry de la mano, luego con su otra mano, tomó la del pequeña criatura, una sensación de nauseas invadió a los 3 niños, pero duró tan poco como había llegado.

-¿Donde estamos Tonky?.

-Estamos en el séptimo piso frente de la sala de menesteres joven señor Potter.

El pequeño elfo le explicó al joven Potter, como usar la sala.

-El joven señor solo tiene que pasar tres veces delante de esta pared y pensar en que quiere, mientras más especifico sea, será mejor, lo único que no puede producir es comida, pero Tonky estará feliz de traerles lo que quieran.

Harry hizo lo que le indicó Tonky, una puerta apareció donde antes solo había pared, les hizo señas a sus amigas para entrar, ahí tenían ante su vista una réplica de la sala común de Slytherin, hasta en el más mínimo detalle que el pudiese recordar, las chicas también estaban impresionadas, se sentaron en el sofá de cuero negro que tenia enfrente una chimenea con fuego encendido.

-Tonky te quería dar las gracias por toda tu ayuda, te compré unos dulces muggles, espero que te gusten.-dijo el niño que vivió dándole unas suaves caricias en su cabeza.

La pequeña criatura empezó a llorar de felicidad, luego de calmarla y hacerle jurar que no le diría a nadie sobre la habitación o que ellos estaban ahí se fue.

-Ahora Harry, ¿Cuál es tu secreto que nos querías decir?.-Preguntó Daphne sentada muy elegantemente en el sillón.

-Bueno, lo que pasa es que tengo acceso total a las cuentas de la familia Potter, debido a que soy mayor de edad.

-¿QUÉ?-exclamaron al unísono las dos chicas.

-Pero tienes nuestra edad, ¿Cómo es eso posible?-preguntó Tracey.

-Bueno, no es algo muy común, se deben cumplir una serie de condiciones, como no tener otro pariente vivo o en estado de salud para hacerse cargo de mi, entre otros temas legales, luego de saber eso, sumado a una generosa comisión para un duende, hizo los trámites, por lo cual tengo acceso a todo el dinero de mi familia, además de poder realizar magia fuera del colegio.

Ambas chicas estaban sorprendidas.

-Pero antes de bombardearme con más preguntas, les quería pedir que no le comentaran a nadie más esto, ni a su familia, si se sabe que soy mayor de edad, podría entrar en conflicto con el director o el ministerio, ¿podrían hacerme ese favor?.

Las aludidas se miraron, tuvieron una conversación con sus miradas y le respondieron.

-Puedes estar tranquilo Harry, entendemos que no has tenido una vida fácil, no te juzgaremos y claro que te apoyaremos con esto.-respondió Daphne.

El muchacho se sintió mucho mejor al tener el apoyo de sus amigas, el poder confiar en ellas, lo dejaba por una parte vulnerable, pero por otra parte se sentía fortalecido.

-Quería comentarles otro asunto.

-¿No tienes un basilisco de mascota verdad?, pues por ser tú me esperaría cualquier cosa.-preguntó riéndose Tracey.

-JAJAJA, no , todavía no me meto en ese tipo de líos, les quería preguntar si, ¿ les molestaría si le decimos a Neville Longbotton sobre este lugar?.

-¿Longbotton?, ¿el chico de Gryffindor que salvaste?-Preguntó su amiga de pelo castaño-rojizo.

-¿Él fue quien te envió las fotos de tus padres verdad?.-Preguntó Daphne.

-Si, en una clase de pociones me informó de sus sospechas sobre Quirrel, hemos estado en contacto vía lechuza, es un buen chico, solo le falta más confianza en si mismo.

-Si tu confías en él, yo haré lo mismo-dijo Tracey.

-Respetaré tu juicio, pero le tendré un ojo encima.-respondió Daphne.

Los días pasaron , Neville se sintió feliz de ser incluido en el grupo de Harry, aunque se llevaba bien con sus compañeros de casa, estos consideraban que él era un chico torpe, iba a clases con Ron, pero también este lo veía así, en cambio su compañero de Slytherin siempre le daba una palabra de aliento, al principio, Daphne y Tracey se mostraron un poco distante, más no irrespetuosas, luego de unos días, empezó a llevarse bien con la segunda, pues sus abuelas eran muy parecidas, estos momentos habían sido de los más felices para Neville.

Harry había trazado un mapa de Hogwarts, gracias a sus serpientes, además le había hecho vigilancia de Quirrel, no parecía tener un comportamiento particularmente extraño.

Finalmente volvieron a tener una clase con él, la compartían Gryffindor junto a Slytherin, Neville no se podía sentar junto a sus amigos serpientes, para evitarse problemas en su casa, pero luego repasaban todo lo visto en la sala de menesteres, hoy el profesor estaba particularmente nervioso y tartamudo, en un momento de la clase dejó caer sus notas, Harry al sentarse en primera fila se paró, tomó las hojas y se las entregó al profesor.

-Gra..gra...gracias... Po...Po...tter.

-De nada profesor.

Sin darse cuenta, la mano se Harry rozó la de su maestro, este estalló en un grito de dolor, la mano que había tenido contacto con el muchacho se empezó a quemar, ampollas empezaron a brotar rápidamente, la quemadura se extendía por su cuerpo, el docente miró a Harry, no con la mirada tímida de siempre, sino con odio.

-Mátalo..AHORA!-gritó algo desde el turbante

-Pero mi señor, debo protegerlo y sacarlo de aquí.

-MÁTALO.-rugió la voz con ira un voz siniestra.

Todo lo demás pasó en cámara lenta, a pesar del miedo que le causaba la voz, Harry dio un salto hacia atrás mientras sacaba su varita, aunque supiese pocos hechizos, los usaría, pensó en usar el hechizo de levitación para colocar una mesa como escudo, mientras hacia eso, trató de decir en lengua Pársel que Pitón la defendiera. Por su parte Quirrel sacó su varita apuntando a la pequeña víctima, pero antes de que Harry o Pitón pudieran defenderse, las quemaduras empezaron a extenderse más rápidamente, ahora no era solamente la mano, sino todo el brazo, el dolor era tan grande, que el mago soltó su varita, Harry con reflejos de buscador, usó el encantamiento de levitación y trajo la varita hacia él, sabia que por muy poderoso que fuese un mago, sin su varita no era diferente a un muggle.

-"Prepárate para atacar si el profesor lo hace"-dijo en Pársel Harry a Pitón.

Pero no fue necesario luchar, las quemaduras, no solo dañaron la piel, sino la ropa, en un momento, el turbante se quemó , dejando al descubierto una de las figuras mas horrendas que una persona se pudieran imaginar, todos los niños gritaron de horror, algunos empezaron a llorar, donde debería estar la nuca de Quirrel, había otro rostro, pero totalmente desfigurado, con unos ojos rojos que miraban con odio a Harry, el cuerpo que compartían los 2 magos estiró la mano, intentando alcanzar a Harry

-POTTER!-gritó con fuerza el rostro desfigurado.

Pero al hacerlo el cuerpo fue totalmente consumido , donde antes había un cuerpo humano ahora solo había un montón de polvo, desde los restos surgió una nube negra, el mismo rostro desfigurado emergió y miró al niño que vivió.

-ME LO PAGARÁS POTTER, TE MATARÉ CON MIS PROPIAS MANOS, NO ES LO ÚLTIMO QUE SABES DE LORD VOLDEMORT!.

La nube negra se dirigió a la ventana, escapando del colegio, luego de unos segundos que parecieron horas, todos los niños empezaron a gritar, algunos escaparon desesperados de la sala.

-POTTER MATÓ AL PROFESOR!.-gritaba uno.

-QUIEN-NO-DEBE-SER-NOMBRADO-VOLVIÓ!.-gritaba otra.

Los pocos que se quedaron, fueron Daphne, Neville y Tracey, los tres niños estaban aterrados , Harry no estaba muy diferente, el impulso de adrenalina se fue cuando vio el rostro desfigurado de Voldemort, sabia ahora más que nunca que necesitaba poder, ya que tenia un enemigo que estaría dispuesto a todo para acabar con él, miró a sus compañeros, a pesar del terror que tenían, eso había probado su fidelidad hacia él.

CAOS, esa era la palabra que reflejaba como estaba en el ambiente en Hogwarts, Daphne logró salir con sus compañeros de ahí, no podían quedarse en la escena del crimen, cualquier lugar era mejor que ahí, los gritos de los niños de primer año, tanto de los Gryffindor y los Slytherin, corrían por todos los lados, la profesora Minerva y el profesor Flitwick salieron de sus salas para toparse con sus asustados estudiantes, por su parte el trío de plata más Neville se dirigieron a la persona adulta en quien más confiaban, el profesor Severus Snape, fuera de la sala de pociones, ya habían algunos otros compañeros de los tres Slytherin, les pareció extraño, pero Draco Malfoy estaba abrazando a una chica de pelo desordenado, los colores de su corbata denotaban que era de Gryffindor, la chica se aferraba al suéter de Draco como si fuese el mejor escudo en el universo, finalmente golpearon rápidamente y con fuerza su puerta.

-Espero que tengan una buena explicación para interrumpir mi clase, o sino los haré limpiar sus calderos con sus cepillos de dientes y haré que los vuelvan a su usar ustedes mismos.

-Señor, el profesor Quirrel...-quiso continuar Harry, pero las palabras ahora no le salían, ¿Cómo le explicaba que incineró a su profesor de defensa contra las artes oscuras?.

-¿Que pasó con el profesor Quirrel, Potter?.

-Profesor, Potter ayudó a recoger unos papeles del profesor Quirrel, el pasó a tocar la mano de este, esta empezó a arder, el profesor intentó atacar a Potter, pero mientras más quería hacerle daño, más se empezaba a quemar, en su nuca había un rostro, un rostro con ojos rojos, quería matarlo, finalmente el cuerpo del maestro se volvió polvo y algo salió de él, era como un fantasma.-dijo un hasta ahora silencioso Draco Malfoy-dijo que era...-trató de decir las palabras pero se le dificultaban.

-¿Quién era el fantasma?-pidió el profesor.

-Voldermort...dijo que era Lord Voldemort- Habló finalmente Harry Potter luego de reunir valor.

Severus abrió ligeramente la boca, se fijo en los rostros de sus alumnos, Harry tenia aspecto de haber visto un muerto (que literalmente fue lo que vio), lo seguían Longbotton, que le sorprendía que no estuviera desmayado, Greengras y Davies parecían a punto de llorar, por otro lado Malfoy sujetaba a Granger, esto último no se lo esperaba, pero parece que colocarlos juntos en pociones dio frutos antes de lo que él pensó. Tenia que tomar decisiones.

-SONORUS!.- dijo mientras colocaba su varita en la garganta.

-Todos los alumnos de Slytherin, diríjanse inmediatamente a la sala común, es una orden de su jefe de casa, prefectos, asegúrense de que se cumpla, no toleraré fracasos.

-Potter, lleva rápidamente a TODOS los que están aquí a la sala común de Slytherin, yo despacharé a esta clase y le avisaré al director, no salgan por nada del mundo, ¿entendió?.

-Siii...si señor.-dijo con las pocas fuerzas que tenia.

Luego de decir esto, el profesor, volvió a su sala, Harry rápidamente guio a sus compañeros a la sala común de Slytherin, Neville estuvo un poco temeroso de entrar en la sala común de los archi-enemigos de su casa, pero Tracey lo metió a la fuerza, ahora todos estaban bajo la mira de un loco, el color de sus túnicas era lo menos que importaba.

El ambiente en la sala común de Slytherin se volvía cada vez mas caótico, esto a medida que llegaban más y más personas, por otra parte, en un rincón un tanto mas alejados estaban cuatro serpientes y dos leones, Tracey abrazaba a Neville, llorando a mares, Hermione ya había salido de su shock y respiraba un poco más tranquila, por su parte Draco ya no parecía tan pálido como hace unos momentos atrás. Finalmente Harry miró a Daphne, contenía las ganas de llorar.

-Todo estará bien, derrotaré a Voldemort cuantas veces seas necesario ,hasta que ustedes estén seguros, es una promesa.-dijo Harry a Daphne, mientras la abrazaba por la espalda.

-¿No te irás verdad?.-dijo entre sollozos la rubia.

-Nunca, además sin mi , ¿con quien comentarías los libros que te regale?, Tracey no es muy buena para la lectura que digamos.-dijo tratando de sonar chistoso.

La rubia dibujo una sonrisa, su pelo cubría sus ojos, no le importaba el peinarse, solo quería seguir así, abrazada de a quien ella consideraba su primer amigo.

-Solo abrázame y no me sueltes, por favor...-dijo en tono rudo, mientras se acomodaba mejor en el pecho de Harry.

-Como usted ordene.-respondió el aludido en un tono militar pero riéndose un poco.

La tranquilidad del momento fue interrumpida por el grito de unos alumnos de cursos superiores.

-¿Qué hacen dos estúpidos Gryffindors acá?.

-Además de una horrible sangre sucia.

Harry había cambiado su mirada , dispuesto a defender a su nuevo aliado , aunque no conociera a Granger, no dejaría que usaran un insulto tan vil contra ella, pues su madre era hija de muggles, pero alguien más se paro, fue Draco.

-Snape nos dio una orden, dijo que TODOS, fuéramos a la sala común de Slytherin.

-¿Ahora eres un traidor a la sangre Malfoy?, y yo pensé que no podías caer mas bajo.-cuestionó otra alumna.

-SUFICIENTE-grito Harry , para luego volver al tono tranquilo.

-No se imaginan lo que tuvimos que presenciar hace algunas horas, esto va más allá de una estúpida rivalidad escolar, si vuelvo a oír que molestan a Longbotton o a Granger por andar junto a nosotros, se la verán conmigo.-dijo de manera firme.

Las palabras del joven Potter retumbaron en toda la sala, muchos se sintieron intimidados, más algunos quisieron oponerse.

-El señor oscuro no le haría daño a sangre puras, solo a asquerosos mestizos como tú.-dijo un alumno de séptimo.

-Mi padre fue sangre pura y lo mató el 31 de octubre de 1981.

-Era un traidor a la sangre, que se casó con una zorra sangre sucia.

Esas palabras despertaron una furia tremenda en Harry.

-"Vengan todos y denle un susto al idiota que yo les señalare"

Las palabras en pársel retumbaron en el castillo, con el paso de los meses más y más serpientes se habían unido a Harry, en total habrían unas cien , por precaución tenia diez solo en la sala común de Slytherin, estas descubrieron una serie de orificios en las instalaciones, lo que les permitía moverse sin ser vistas. Por otra parte, los alumnos en la sala se estremecieron, especialmente Draco, sabia lo que se venia.

-Te daré una oportunidad, pídeme perdón y no correrás peligro.-dijo en un tono lento, como si sus palabras transmitieran frio.

-Nunca le pediré perdón a un sucio mestizo.

-Crabbe y Goyle, quédense en la entrada, eviten que alguien entre o salga, si viene Snape, que uno venga y me avise, el otro lo entretiene lo mejor que pueda.

Los dos chicos de primer año cumplieron las ordenes de su "jefe", luego el niño que vivió se dirigió a quien ofendió a su madre.

-"A él"-dijo Harry en parsel , mientras señalaba al chico de curso superior.

Sin que el aludido pudiese reaccionar, una decena de serpientes aparecieron de todas partes, del techo, desde los sillones, lo envolvieron, apretaban su cuerpo, impidiendo que sacara su varita, empezó a gritar de terror, este finalmente cayo de rodillas.

Mientras todos observaban la escena, apareció el resto, la sala se llenó de serpientes.

-"Envuelvan a todos menos a quienes están cerca de mi".

Los gritos se empezaron a multiplicar, chicos y chicas de todos los cursos eran envueltos por los reptiles, atacaron tan rápido que no tuvieron tiempo en reaccionar.

-¿Cómo te sientes?, dime, ¿ser sangre pura evitó que mis serpientes te sometieran como si fueses un simple ratón?.

El Slytherin sudaba frio, sin saber como reaccionar

-"Pitón, abre tu boca y pon tus colmillos sobre el cuello sin morderlo, solo para asustarlo".

La serpiente obedeció y se colocó en actitud agresiva sobre el cuello del muchacho.

-Por favor, piedad, te pido perdón, saca a la serpiente de aquí.

-Disculpa, ando un poco sordo luego de vencer por segunda ves a Voldemort, ¿podrías volver a repetir lo que dijiste?.-dijo en un tono irónico.

-Perdón por llamar de esa manera a tu madre, lo siento en verdad, nunca volverá a pasar, también te pido perdón a ti, por llamarte "sucio mestizo".

-Creo que también le debes una disculpa a mis invitados de Gryffindor y a Draco, ¿no lo crees?.

-Si, perdón a ustedes tres, fui un desconsiderado.-dijo rápidamente, como si sintiera que Harry perdería la paciencia en cualquier momento.

-"Pitón déjalo tranquilo y vuelve a mi".

La serpiente obedeció, deslizándose por el suelo, para volver a las túnicas de su amo, el alumno de séptimo año, respiró un poco más aliviado, pensando que lo peor ya había pasado, pero fue sorprendido por un golpe en la cara del niño que vivió, gotas de sangre salieron de su boca.

-Esto es para que no lo olvides nunca, ni tampoco ninguno de ustedes , si se comportan educadamente conmigo, con mis allegados y con las otras casas estaremos bien, si se meten en mi camino. Voldemort será la última de sus preocupaciones, ¿ESTA CLARO?!

-SIIII SEÑOR.- dijeron algunos.

-COMO USTED DIGA LORD POTTER.- respondieron otros.

-Señor Potter, el profesor Snape se acerca.-dijo Crabbe jadeando por lo que supuso que fue una carrera para llegar luego.

-Excelente Crabbe, dile a Goyle que vuelva.

-"Liberen a todos y vuelvan a sus pociones de antes de que los llamara, sigan con el trabajo anterior."-dijo en pársel a sus serpientes, estas obedecieron, desapareciendo tan luego como llegaron.

El profesor Snape hizo entrada, con la característica ondulación de su túnica, como si fuese una murciélago en pleno vuelo, vio a sus alumnos un tanto asustados, por su parte, Harry Potter volvió rápidamente a sentarse con sus amigos.

-Longbotton y Granger, afuera los esperan sus prefectos, los llevaran a su sala común, las clases se suspenderán mañana, solo saldrán para ir a comer, siendo acompañados por sus prefectos, Potter ven conmigo ahora.

La suspensión de clases hubiese sido una noticia de júbilo en situaciones normales, pero ahora solo reflejaba la dificultad de la situación, los dos Gryffindor salieron de la sala común, luego Harry acompaño a su jefe de casa, era el momento de conocer a Albus Dumbeldore.

Draco Malfoy veía como Hermione Granger se retiraba de la sala, ella le dedicó una última mirada antes de retirarse, hace algunas horas, cuando estaban en la sala de defensa contra las artes oscuras, los Gryffindor se sentaban a la izquierda y los Slytherin a la derecha, el se sentó al final del salón a la derecha, para su sorpresa, Granger , se había sentado al fondo a la izquierda, ella generalmente le comentaba que le gustaba sentarse en primera fila, pero cuando compartían clases, ella se sentaba lo más cerca que podía de él, esta chica se le había pegado como un perro callejero en busca de afecto, se había fijado que sus demás compañeros no hablaban con ella.

-"¿Se habrán fijado que ellos se juntaban en la biblioteca?"-pensó el rubio.

Desde que empezaron a trabajar juntos, sumado al aislamiento de sus demás compañeros Slytherin, hizo que la única persona con la que conversaba, era ella y su madre a través de cartas.

Un día estudiaba en un punto ciego de la biblioteca, al menos ahí nadie lo molestaría, en ese instante ella llegó.

-Hola Draco, no esperaba encontrarse aquí, ¿estudias encantamientos?.

-Primero, soy Malfoy para ti Granger y sí estoy estudiando encantamientos.

-¿Podemos estudiar juntos?.

El rubio había pensado en decirle que se largara, pero en vista de que no tenia nadie más con quien conversar, sumado a que casi nadie venia a estudiar a esta parte tan escondida le respondió.

-Quédate, pero no hagas ruido.

Esas palabras inició muchas cesiones de estudio, Granger a pesar de ser una sangre sucia, era muy brillante, aprendía muy rápido , ella hablaba mucho, lo que aburría un poco, ahora entendía porque sus compañeros se alejaban, pero excluyendo eso, era muy agradable estar con ella.

Volviendo a la clase de Quirrel, pudo notar que ese día estaba particularmente más nervioso que de costumbre, se le cayeron los apuntes, Potter se levantó a recogerlos.

-"Lamebotas"-pensó el joven Malfoy.

Pero luego algo paso, las manos del profesor y alumno se rosaron, el maestro empezó a gritar de dolor, todo pasó muy rápido, es sacó su varita, pero parecía que el intentar dañar a Potter acelerara las quemaduras, luego el niño que vivió, usó el encantamiento levitador quitándole la varita, lo último que pasó dejó al joven Malfoy sin aire, el turbante del profesor se quemó, dejando a la vista un rostro horrible, de ojos rojos, los gritos de los compañeros aumentaban, luego una nube negra salió de las cenizas de Quirrel, formando el mismo rostro de antes, afirmaba ser Lord Voldemort.

-"¿A esto le había jurado fidelidad mi padres?,¿de este 'hombre' ellos se sentían tan orgullosos?".

No podía pensar en esa figura sin sentir nauseas, eso no era humano, en su familia le habían enseñado algo sobre artes oscuras , siempre las vio como algo interesante, obtener más poder por menos esfuerzo, el sentirse superior, pero ese rostro seguía pegado en su memoria, a eso llevaban las artes oscuras, no se veía como alguien poderoso o digno de respeto, se sentía como alguien que se aferraba como podía a la vida, como un animal.

Luego de que se esfumara el espectro, el miró a Hermione, ella no reaccionaba, estaba llorando aterrada, todos sus compañeros empezaron a gritar y correr, él hizo lo mismo, tomó de la mano a la Gryffindor y salieron, no sabía que debía hacer, muchos alumnos fueron a buscar profesores, eso le dio una idea, buscaría Snape, el sabría que hacer, llegaron rápidamente a la sala de pociones, Granger no respondía .

-Granger...reacciona.-la chica estaba en shock.

-Estamos en peligro...te necesito conmigo aquí...por favor...Hermione.

Las últimas palabras revivieron a la castaña , esta miró a los ojos grises de Draco, acto seguido empezó a llorar nuevamente dándole un abrazo. Esto no se lo esperaba el rubio, no supo que hacer más que abrazarla, si le hubiesen dicho a principio de año que estaría abrazando a una sangre sucia, se hubiese reído, pero no se sentía tan mal, lo que si se sentía mal era en todo lo que creía, las artes oscuras , la pureza de sangre y el señor oscuro ya no eran tan conceptos idealizados como él pensaba.

-"¿Qué es lo correcto?".-pensó para si mismo.

El rubio sintió pasos por el pasillo, levantó la vista y era el causante de toda esta situación, Harry Potter.

-Chocolate blanco-dijo el profesor de pociones.

La estatua que protegía la entrada a la oficina del director se movió, revelando una escalera en espiral que ascendía , primero paso Severus, seguido de cerca por Harry, luego de muchos escalones, se toparon con una puerta, el docente tocó y alguien desde adentro indicó que pasara, así lo hicieron los dos visitantes.

Esta era la primera vez que el joven mago Potter estaba en la oficina del director Albus Dumbeldore, había una inmensa cantidad de objetos curiosos, un pájaro de plumas rojas y doradas lo observaba curioso, de la misma forma que lo hacían los cuadros de muchos magos y brujas, el director no estaba solo, a su derecha se encontraba un hombre de unos 60 años aproximadamente, tenía cicatrices en toda la cara, se sujetaba con bastón, había perdido un ojo y lo reemplazó con uno de vidrio, que se movía en todas direcciones, como buscando una amenaza, luego este se posó en él, haciéndolo sentir un poco incómodo.

Por otra parte a la izquierda del mago que dirigía la escuela, había un hombre mucho más joven que el anterior, aunque parecía cansado, tenía algunas marcas en la cara, como si fuesen rasguños, este le dedicó una sonrisa amable.

-Hola Severus, Harry, me gustaría que nuestra reunión fuese en situaciones más frívolas , por favor pasen adelante y tomen asiento.

-No será necesario para mi.-respondió el jefe de la casa de Slytherin.

Harry por su parte observó la situación, de los cuatro hombres solo el director estaba sentado, los dos que estaban a sus costados parecían tener una actitud defensiva, observaban sus movimientos con gran interés, decidió quedarse de pie como su maestro.

-Estaré bien señor.

-Como tu gustes, ¿caramelo de limón?.

Tracey le había advertido de tener cuidado con lo que comía, especialmente si no conocía a una persona, era bastante común en el mundo mágico poner venenos u otras pociones que lo pudiesen afectar en dulces, por lo que no quería verse afectado.

-No gracias señor, con todo lo que a pasado en este día he perdido el apetito.

El director miraba a Harry con ojos penetrantes, decidió cortar el contacto visual y calmar sus emociones, no dejaría que la situación lo controlará, el controlaría la situación.

-Bueno, vayamos al grano , los rumores corren rápido en el colegio, me he enterado gracias a tu profesor sobre un incidente con el profesor Quirrel, serias tan amable de contarnos ¿que fue lo que ocurrió con tus propias palabras?.

Harry procedió a contar los hechos, en momentos él paraba su relato, aún tenía miedo, omitió olímpicamente lo ocurrido en la sala común, el director escuchó atentamente cada palabra, luego se levantó, fue un mueble cercano a su escritorio, lo abrió y sacó lo que parecía ser una bandeja de plata, esta levitaba, estaba cubierta por lo que el creía que eran runas.

-Esto Harry, se llama pensadero, es una herramienta que permite volver a ver recuerdos desde una perspectiva más amplia, ven acércate.

El muchacho asintió.

-Remus, ¿podrías hacerme el honor de mostrarle a nuestro joven amigo algún recuerdo de sus padres?.

El hombre joven se acercó a donde estaban el director y el niño.

-Será un placer señor.

-Perdón por mis malos modales Harry, te presento a Remus Lupin, ex-alumno de Hogwarts y amigo cercano de tus padres.

-Es un gusto conocerlo señor.- dijo el ojiverde.

-"Si era amigo de mis padres, ¿donde estuvo toda mi vida?, ¿por qué no vino a rescatarme de los Dursley?".

-Ya nos conocíamos hace mucho Harry, eres igual a tu padre a tu edad, pero con los ojos de tu madre, más no deja de darme alegría ver que estas bien.

-"Pues no gracias a tí".

-El señor que esta acá es Alastor Moody, fue el ex-jefe del departamento de aurores.-dijo señalando al hombre con el ojo postizo extravagante.

-Menos palabrería y más acción Albus, no tengo todo el día.

-si, si viejo amigo, ahora Remus si fueses tan amable.

El aludido sacó su varita, la puso en su sien, cerró sus ojos y se concentró, luego de unos instantes, una hebra de color blanco-platinado salió de su cabeza, con su varita la depositó en el pensadero, donde se disolvió como si de azúcar en el agua se tratase.

-Ahora Harry quiero que hagas lo mismo que haré yo, no tienes que tener miedo de lo que veas, pues no te pasará nada, una vez acabado el recuerdo volveremos, ¿de acuerdo?.

-sí señor.

-por favor, llámame Remus simplemente.

Luego de decir esto, el adulto joven sumergió su cabeza en el pensadero, el joven Potter se veía un poco nervioso, miró a su maestro de pociones buscando seguridad.

-Proceda Potter.

El joven así lo hizo, imitando a Remus, sintió algo parecido a cuando se apareció con los padres de Daphne, aunque no sintió el gancho que lo tiraba del estómago.

Finalmente aterrizó en lo que parecía ser un campo, a su lado estaba el hombre con una mirada muy tranquila.

-¿Donde estamos?.

-En un recuerdo, de hace algunos años atrás, ven sígueme.

El muchacho de pelo negro siguió al adulto, subieron una colina, luego al bajar pudieron ver una gran fiesta, habían carpas muy grandes puestas, muchas mesas con platillos que deleitaban la vista , música sonaba , luego pudo ver a un trio de personas que se colocaban para tomar una foto.

-Esos son...-dijo Harry.

-Si, tus padres el día de su boda, yo tomé la fotografía, originalmente serían solo James y Lily, pero Sirius...

Harry reconocía al tercer miembro , era el mismo hombre que aparecía en el álbum que le dio Neville.

-¿Quién es ese Sirius?,¿Otro amigo de mis padres?.

-Si, en ese momento lo era.-respondió con pena.

-¿Se pelearon?.

-Algo así, éramos 4 mejores amigos, tu padre , Sirius, Peter y yo.

-¿Qué pasó con Peter?.

-Eso es mejor que lo sepas en otro momento, ahí esta él.-dijo señalando a un hombre con cara de rata.

La actitud de ese hombre no le gustó a Harry, miraba para todos lados, con miedo, le recordaba a la actitud que tenia Quirrel, eso no le daba buena espina.

El muchacho se acercó más hacia sus padres, una cosa era verlos en fotos y otra cosa muy distinta era tenerlos casi en carne y hueso, el parecido con su padre era innegable, luego miró a su madre, parecía un ángel, sus ojos con los de ella eran iguales.

-Ven, te mostraré a otras personas.

Siguieron caminando, una pareja de unos 60 años hablaba animadamente con otra pareja de unos 45, el niño que vivió no pudo creerlo.

-Ellos se parecen a mis padres...

-Son tus abuelos Flemont y Euphemia Potter conversando junto los padres de Lily.

El que era su abuelo paterno era igual a su padre, pero con los ojos azules, en vez de cafés, mientras que su abuela materna era castaña con ojos del mismo color, iguales que los del padre de Harry. Por otra parte, su abuelo materno, tenia el pelo rubio como tu tía Petunia y los ojos verdes, por otro lado su abuela materna tenia el pelo rojo y ojos azules.

-Me hubiese gustado conocerlos.

-Tus abuelos paternos murieron de viruela de Dragón poco después, tus abuelos maternos en un accidente de transito.

Remus se llevó al muchacho, por suerte no alcanzó a ver a unos incómodos Vernun y Petunia, que trataban de esconderse de todos los "anormales" que había en esa fiesta.

-Ahora veremos otro recuerdo.

El escenario cambio, estaban en una casa, era bastante amplia, mucho más grande que la de sus tíos,aunque menor en porte al de la de Daphne, aunque a diferencia de la de su amiga, esta estaba pintada con tonos de rojo y dorado, sin previo aviso, algo atravesó a Harry en el pecho, luego del susto inicial y recordar que estos eran recuerdos y no podían dañarlo, vio que lo que lo atravesó fue un niño en una escoba diminuta, dos adultos venían corriendo desesperados.

-Harry ven acá.-dijo el tal Sirius.

-Merlín Lily nos matará por esto.-se quejó su padre.

Su versión pequeña reía ante el intento de los dos adultos por atraparlo, finalmente el bebe al ver a su madre se dirigió hacia ella, esta con reflejos dignos de un buscador atrapó a su hijo que saltó sin importarle el estar volando, justo cuando el par de amigos entraba en la habitación.

-¿QUÉ DEMONIOS ESTABAN HACIENDO CON HARRY?-exclamó furiosa la pelirroja.

-Lily tranquila, solo estábamos jugando.-trato de decir lo más calmadamente James Potter.

-Verás pelirroja, lo que ocurre es que pensé que mi ahijado no debía esperar por su regalo de cumpleaños, así que abrimos su escoba de juguete y lo colocamos ahí, fuimos a buscar la cámara, pero él se elevó muy rápido, será un gran jugador de quidditch al igual que su padre.-dijo en un tono despreocupado y un tanto seductor.

-ERES UN IMBÉCIL SIRIUS BLACK!, ¿NO PENSASTE QUE PUDISTE HABER MATADO A HARRY?.

El pelinegro pudo ver como un joven Remus reía ante el regaño que su madre le daba a su padre y a su padrino, esa escena le hizo sacar unas lagrimas, esta pudo haber sido su vida, un padre y un padrino que le ayudaran con bromas, una mamá preocupada por él, pero todo acabó por culpa de Voldemort, luego observó como el hombre llamado Peter estaba más retirado de la escena, tenia la misma actitud nerviosa que en la boda de sus padres, se tocaba constantemente su antebrazo derecho, finalmente tanto el niño como el adulto salieron del recuerdo.

-¿óomo estuvo tu viaje por el pasado Harry?.-preguntó el director.

-Fue...maravilloso.-respondió con una sonrisa sincera.

-Excelente, ahora Potter necesitamos que nos ayudes con lo que pasó hoy.-exclamo un impaciente Alastor Moody.

-Ya les conté lo que ocurrió , ¿de que otra forma podría ayudar...

No alcanzó a casi terminar su pregunta cuando la respuesta le vino a la mente, el pensadero.

-¿Quieren que saque mi memoria para que puedan ver lo que paso?.

-Exactamente Harry, se que fue muy fuerte lo que viviste, pero los recuerdos son mejores recolectarlos cuando aún están frescos, son menos abiertos a interpretaciones personales, en situaciones normales no te pediría esto, pero esclarecer lo que pasó puede ayudarnos a entender lo que planea Voldemort.-dijo en un tono muy amable el director.

-No son recuerdos agradables, pero si ayuda a detener a Voldemort ayudare, ¿Qué tengo que hacer?.

El director le explicó como sacar una memoria, luego de varios intentos finalmente pudo concentrarse en los hechos que ocurrieron solo unas horas antes.

-Gracias Harry, ahora nosotros nos encargaremos, espéranos un momento.

Los cuatro hombres en la sala ingresaron al mismo tiempo al pensadero, luego de unos minutos bastante tensos, en que Harry se sintió intimidado por los cuadros de la oficina, los cuatro adultos volvieron a la realidad.

-Esto fue peor de lo que yo pensaba.-dijo Remus.

-Concuerdo contigo Lupin, me sorprende que Potter no se quedará paralizado en esa situación, demostró ser un digno miembro de la casa de Salazar al analizar la situación y desarmar a un enemigo en su momento de debilidad, 50 puntos para Slytherin por eso.-dijo Snape con mucho orgullo.

-Si, el niño será un buen auror de grande, pero vamos a lo necesario, ¿chico tienes la varita de Quirrel?.

El aludido revisó en sus túnicas y se dio cuenta que si la tenia, se la entregó al ex-auror.

-PRIORI INCANTATEM-dijo mientras apuntaba su varita contra la del ex-profesor.-

Estelas plateadas salieron de la punta de la varita, formando diferentes formas, el candado de una puerta que se abría, transfigurar una mesa en un arpa que tocaba música, usar un hechizo para analizar una serie de pociones, una maldición para romper piezas de un tablero de ajedrez gigante, el muchacho no entendía, pero el director si.

-Alastor llévate la varita de Quirrel y muéstrale los últimos hechizos al departamento de aurores, yo le avisaré a Nicolás sobre lo que ocurrió aquí, Remus ve con Moody, una vez que acaban con su asunto con los aurores empiecen a llamar a todos los miembros de la orden que nos faltan, además de empezar a buscar más.-dijo el director como si fuese un general.

Los dos magos asintieron y se fueron por una chimenea con llamas verdes.

-Nos veremos pronto Harry, cuídate mucho.-dijo Remus con evidente tristeza.

Luego de que los dos magos se fueran, siguió la conversación.

-Profesor tengo algunas preguntas que hacerle.

-Entiendo Harry, también tenemos muchas cosas que discutir entre los tres, ahora insistiré que te sientes por favor.

Así lo hicieron los dos Slytherin, luego de esto, el joven Slytherin tomo la palabra.

-Ahora, quiero saber profesor, ¿por que Voldemort anda detrás mío.? , y ¿por qué mató a mis padres?.

El viejo mago respiró hondo.

-Quisiera que no tuvieras que saber esto hasta que fueses mucho mayor, pero en vista de lo que te a tocado vivir, te has ganado el derecho a la verdad, por muy dolorosa que sea, pero te lo advierto, puede ser muy dura, ¿estás dispuesto a encarar a la verdad?.-

-Si profesor, correré el riesgo.

-Esta bien, todo esto partió con una profecía

-¿Una profecía?

-Si Harry, una profecía, pero esto partió mucho antes, tienes que entender que los tiempos eran muy distintos a los de ahora, Voldemort empezó a reunir aliados, pregonaba la idea de que los magos deberían imponerse ante los muggles, esto tuvo eco en muchas familias sangre pura, fueron tiempos muy oscuros, familias se dividieron, hermano contra hermano, amigos contra amigos, no sabias en quien confiar, dentro de todo este caos, ocurrió algo inesperado, un día estaba haciendo una entrevista a Sybill Trelawney para el puesto de profesora de Adivinación, todo pasaba normal, hasta en que en un momento , su mirada se puso en blanco y empezó a decir:

"El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso se acerca..., Nacido de los que lo han desafiado tres veces, vendrá al mundo al concluir el séptimo mes... Y el Señor Tenebroso lo señalará como su igual, pero él tendrá un poder que el Señor Tenebroso no conoce... Y uno de los dos deberá morir a manos del otro, pues ninguno de los dos podrá vivir mientras siga el otro con vida... El único con poder para derrotar al Señor Tenebroso nacerá al concluir el séptimo mes.."

En ese momento dos parejas cumplían el requisito, una eran los Potter y los otros eran los Longbotton.

-¿Longbotton?, los padres de Neville.

-Si, efectivamente, lamentablemente, un espía de Voldemort oyó parte de la profecía, se lo informó a su amo, al igual que yo, supuso que tus padres y los de Neville eran los progenitores de quien lo desafiaría, así que les dio caza, los Longbotton eran de los mejores aurores de su tiempo, por lo que se pudieron ocultar por sus medios, mientras que tus padres decidieron ocupar el encantamiento fidelio .

-¿Cuál es el encantamiento fidelio ?-Preguntó Harry.

-Es un encantamiento en que nombras una persona como tu guardián, mientras esa persona no revele tu posición, nadie podrá encontrarte en el lugar que han definido como seguro.-dijo repentinamente el profesor de pociones con un poco de nerviosismo en su voz.

-Es efectivamente como dice Severus, originalmente yo me ofrecí como guardián secreto, pero tu padre escogió a su mejor amigo...Sirius Black.

A la mente de Harry vino el hombre con aspecto aristocrático y un poco bohemio de las fotografías de Neville le había regalado para navidad , en los recuerdos de Remus parecía llevarse muy bien con sus padres, pero si Voldemort los mató , eso significaba...

-¿Él los traicionó verdad?-dijo con la voz un poco quebrada por la rabia.

-Me sigue sorprendiendo tu mente tan perspicaz, si efectivamente, Sirius venia de una familia de sangre pura, él fue seleccionado en Gryffindor, a diferencia de toda su familia que había estado en Slytherin, sinceramente creí que era diferente, incluso, a los dieciseis se escapó de casa, yendo a vivir con los Potter, pero por lo visto la sangre fue más pesada que la amistad, luego de eso Voldemort llegó a tu hogar.

-Eso significa que me escogió a mi, pero ¿por qué?, yo soy un mestizo, ¿por qué no escoger a Neville que era sangre pura como él?.

-Ahí hay una mentira en lo que dices Harry, Lord Voldemort no es un sangre pura, es un mestizo.

-¿Mestizo?.

-Si, tal como lo oyes, el nombre real de Lord Voldermot es Tom Sorvolo Riddle, el padre de él era un muggle adinerado llamado Tom Riddle, su madre se llamaba Merope Gaunt.

-¿Gaunt?, Daphne me habló de las familias sangre puras que existían, pero los Gaunt se habían extinto.

-Oficialmente si, Merope vivía con su padre y hermano, quienes la trataban sumamente mal, el señor Riddle vivía cerca de ellos, por lo visto , ella le dio de alguna forma una poción de amor , huyeron y se casaron, al tiempo después quedó embarazada.

-De Voldemort...

-Exacto, Merope, pensó que después de tanto tiempo, Tom Riddle padre se habría enamorado de ella, o por lo menos se quedaría por el bebe, así que dejó de darle la poción, pero al hacerlo, el hombre escapo de inmediato, esto la devastó, finalmente llegó a un orfanato muggle, donde murió poco después de dar a luz a Tom Riddle hijo.

-"Fue un huérfano igual que yo"-pensó el niño que vivió.

-A los 11 años, fui a verlo y hablarle sobre Hogwarts, la mayoría de los niños que no sabían de la magia, en general, no lo creen o se asustan, pero Tom fue diferente, mis palabras solamente confirmaron lo que él ya había apreciado, al igual que tu, era un joven muy perspicaz , una vez en la escuela, quedó en Slytherin y empezó a destacar rápidamente, los profesores lo adoraban, era un alumno modelo, al ir creciendo , creció de igual modo su ambición, una vez que se graduó , desapareció de la imagen publica, cuando volvió estaba cambiado, ya no era humano.

-señor, me surge una duda de todo esto, si Riddle, mató a mis padres, ¿por qué no me pudo matar a mi?.

-Una buena pregunta, cuando Hagrid fue a tu casa, encontró a tu padre muerto primero, cerca de la puerta, seguramente quiso hacer tiempo para que tu madre y tú, pudieran escapar, luego tu madre estaba entre la puerta y tú, por lo cual puedo asumir que se interpuso a Voldemort, mi teoría es que él le dio la oportunidad de escapar, pero al negarse y recibir la maldición asesina, creó una protección muy poderosa, que hizo que cuando te quisiera matar, la maldición le rebotara, dejándote a ti solo con una cicatriz, por eso eres famoso Harry, pues eres la primera persona en sobrevivir a una maldición asesina, eliminando de paso a un señor oscuro, aunque él ya no era lo suficientemente humano para morir y como viste en tu clase de defensa contra las artes oscuras, logró sobrevivir de forma parasitaria en el cuerpo del profesor Quirrel.

- Todo esto significa que cuando intentó matarme me marco como su igual...

-Exacto, tu destino y el de él están entrelazados, tarde o temprano tendrán que tener un enfrentamiento, en que solo uno de los dos podrá salir vivo, por eso no quería que lo supieras, es una carga muy grande para cualquiera.

Harry se recostó un poco más en la silla, tomó un poco de aire, luego exhalo, pasaron unos minutos en que el pensó con los ojos cerrados, luego volvió a la realidad.

-Tengo tres preguntas que hacerle director.

-Dímelas.-respondió sin el normal tono alegre.

-Primero, ¿Dónde está Sirius Black?, segundo, ¿Quién fue el espía de Riddle que le dijo sobre la profecía? Y por último, ¿Quién determinó que me fuese a vivir con los Dursley?.

Los dos adultos en la sala se pusieron incómodos, se miraron por unos minutos, Severus asintió y el director procedió a responder.

-Sirius fue arrestado por los aurores, por alguna razón que desconocemos quiso matar a Peter Pettigrew, lo hizo en medio de una calle llena de muggle, produjo una explosión, matando a 12 personas ese día, fue llevado inmediatamente a Azkaban, la prisión de los magos.

-¿Sin un juicio?, ¿en el mundo mágico no existe algún tipo de tribunal?.

-Si los hay, pero eran tiempos oscuros, el ministro considero que el testimonio de los aurores que vieron la pelea entre Sirius y Peter, sumado al hecho que era el guardián secreto de tus padres y la fama de la familia Black, fue suficiente para el ministro para enviarlo a Azkaban sin juicio.

Esto le parecía un poco extraño, aunque tenia odio hacia Sirius Black por haber traicionado a sus padres, algo en su mente le decía que no cuadraba, en los recuerdos que vio, no parecía de ninguna forma una persona que fuese un seguidor de la pureza de sangre, como por ejemplo Malfoy, cuando recién se habían conocido, Sirius, parecía ser el equivalente en la vida de sus padres de lo que era Tracey, la persona sangre pura, picara y que era la que hacia las bromas en el grupo. Incluso, sospechó de Peter Pettigrew, pues tenia todos los síntomas de ser alguien que ocultaba algo, demasiado nervioso, alejado de los demás y con una tendencia a llevarse la mano a uno de sus antebrazos, para poder sobrevivir, había entrado a pedir "prestados" libros de muchas temáticas, uno de ellos era de psicología, se titulaba "Como leer la mente de las personas", el título le llamo atención, mencionaba que uno podía obtener mucha información de la gente viendo sus movimientos corporales, lo que hacen o dejan de hacer las personas daba mucha información de ellas, además le parecía curioso, si Sirius Black era un seguidor de Riddle, ¿Por qué ir a matar a un tipo que parecía asustarse con su propia sombra?. Algo no cuadraba en todo esto y él lo investigaría.

-Para tu segunda pregunta Potter, la responderé yo-dijo el profesor de pociones.

El muchacho miró a su profesor, este mantenía una cara inexpresiva, miró al profesor Dumbeldore una última vez, este asintió con la cabeza y hablo.

-Yo le dije a Voldemort sobre la profecía, yo fui un mortifago.-dijo mientras se levantaba una de las mangas de su túnica cuando mostraba un tatuaje de una calavera de la cual brotaba una serpiente desde la boca.

Harry sentía que como si le hubiesen tirado un balde de agua fría en todo el cuerpo, su corazón empezó a latir fuertemente, su respiración se aceleró.

-¿Por qué?-fue la pregunta que salió con mucha angustia de sus labios junto con lágrimas que se formaban en los ojos verdes del muchacho.

Snape ante la expresión del niño se sintió muy incomodo, los ojos vidriosos de Harry le recordaron a los de Lily cuando se pelearon, cuando el le había dicho que era una sangre sucia.

-Para responder un poco a eso tendría que contarte un poco mi vida, yo soy mestizo, mi padre es muggle y mi madre bruja, mi padre no fue una buena persona, no tenia amigos, hasta que conocí a tu madre, ella fue mi primer amiga, aunque quedamos en casas distintas seguimos con nuestra amistad, por otra parte me enemiste con tu padre, era un engreído petulante, para que te hagas una idea piensa en Draco Malfoy cuando recién llegó , él con su grupito de amigos me hicieron la vida imposible, más de lo que ya lo hacia mi padre, buscaba poder para defenderme y las artes oscuras fueron un camino para ello, buscaba el ser respetado o por lo menos temido, eso me trajo muchas peleas con tu madre, finalmente tu padre me hizo una broma, todos en la escuela se rieron, tu madre vino a defenderme, James Potter me soltó, me dijo que debería agradecer que estaba Lily para salvarme, que yo no tenia el poder de hacerlo solo, pero cuando me liberé estaba tan enojado que dije:

-"NO NECESITO LA AYUDA DE UNA SANGRE SUCIA".

Desde ahí nos alejamos, yo ingresé totalmente a las artes oscuras, me uní a Voldemort, cuando el director estaba entrevistando a la ahora profesora de adivinación, logré escuchar parte de la profecía, pero el dueño del local donde estábamos me hecho por estar husmeando, solo escuché parte de la profecía, se la llevé a mi amo, él por su parte , rápidamente determinó que eran tus padres o los de Longbotton, los que engendrarían al "elegido", por alguna razón, los escogió a los Potter, le suplique, que no matara a tu madre, así lo hizo al principio, le dio la opción a Lily de irse, pero ella no lo hizo, te amo hasta el final.-exclamó Severus conteniendo sus emociones.

Las palabras del profesor volaron por la habitación, llevando las emociones de culpa, pero en el niño que vivió tuvo otra reacción, furia.

¿Por qué?... ¿POR QUÉ LO HICISTE? , ELLA ERA TU AMIGA !-dijo en un grito el ojiverde.

La última frase hizo que la máscara emocional que tenia el director se derrumbara.

-Fue mi culpa, era un idiota arrogante, sediento de poder y por sobre todo aceptación, no detuve al señor oscuro pues quería ver a tu padre y a ti muertos, pues yo amaba a Lily.-dijo en un desahogo.

Las últimas palabras lo dejaron con una confusión en el corazón de Harry, una parte de él quería que Severus Snape pagara por contribuir a robarle a su familia, pero otra veía el dolor, veía el arrepentimiento y la culpa, recordó en ese momento las clases de pociones, como su maestro a pesar de ser estricto, siempre lo motivaba a superarse, cuando le pago de su bolsillo una escoba, cuando en su primer partido de Quidditch el hizo un contra-maleficio para detener a Quirrel, recordó cuando lo puso con Neville en pociones, él quiso que se hicieran amigos, ese recuerdo lo llevó a otro, a Malfoy con Granger, un sangre pura engreído con una hija de muggles, era como su padre con su madre, todas estas ideas vinieron como una explosión en su cabeza, no solo decía que se arrepentía, lo había demostrado.

-Te pido perdón Harry, te juro por la memoria de tu madre que no pararé hasta ver al Voldemort muerto...de forma definitiva.-dijo con su usual tono de arrastrar las palabras pero conteniendo que su voz se quebrara.

Harry miró al hombre que había sido lo más cercano a una figura paterna hasta ahora, sus ojos se encontraron, él hizo lo impensado, se acercó y lo abrazó.

-Lo perdono profesor y creo que puedo hablar por parte de mi madre que también lo perdona a usted.

Severus abrazó tímidamente al muchacho y empezó a llorar, ya no eran lágrimas de tristeza como cuando murió Lily, eran lágrimas de paz, de que una parte de su carga se había ido, luego de unos minutos, él se calmó, alumno y maestro volvieron a su silla, el director los miraba con una sonrisa y una pequeñas lágrimas en sus ojos.

"Cuando llegue el momento me encargaré de ti maldito traidor...pero ahora emplearé tu culpa a mi favor".

-Eres un gran mago y persona Harry, no todos tienen el poder de perdonar, el amor es la magia mas poderosa que existe, nunca lo olvides.-dijo Albus Dumbeldore.

-Gracias por sus palabras señor.

-De nada, ahora con respecto a tu última pregunta, el responsable de que vivieras con tus tíos, fui yo, use la protección que te dejó tu madre como base para crear un poderoso encantamiento protector sobre ti, pero para completarlo, había otro requisito, que vivieras con un familiar de tu madre, alguien que compartiera la misma sangre.

-Tía Petunia...-dijo Harry casi en un susurro.

-Exacto, al vivir con ellos , evitaría que cualquier persona te pudiese hacer daño externo, muchos mortifagos te buscaron por cielo, mar y tierra, ninguna otra protección que se usara te garantizaba tantas defensas como la protección que te dio tu madre, pero para que siguiese activa, tenias que estar cerca de algún familiar y considerar el lugar donde tu vivías como un hogar, se que Lily y Petunia no se llevaban bien, esto se debió a que tu madre pudo venir a Hogwarts, Petunia logró por sus propios medios enviarme una carta, pidiéndome asistir a Hogwarts, lo cual era imposible, pues ella no era una bruja, eso la destrozó , creando un odio hacia Lily que no paró de crecer, pensé ingenuamente, que al enterarse de que su hermana murió cambiaría , te querría como había dejado de querer a Lily, pero no fue así, cometí un error y tú fuiste quien pagó el precio, te pido perdón Harry, aunque se que nada de lo que te diga arreglará todo lo que sufriste.-dijo con una voz destrozada por la culpa.

La ira que se había ido hace unos minutos había vuelto, sentía la tristeza del director, pero recordó todos los malos tratos, los momentos en que sus tíos lo dejaron sin comer , lo golpearon, lo tenían casi como un esclavo, sintió furia, pero no por el director, podía entender que su decisión fue lo más lógico en la situación en que se encontraba.

-¿POR QUÉ ME TOCÓ A MI?, ¿POR QUÉ NO PUDE CRECER CON MIS PADRES?, ¿POR QUÉ NO PUDE TENER UNA MALDITA VIDA NORMAL?!.-gritó con todas sus fuerzas.

En ese momento, la habitación empezó a temblar, los vidrios de la ventana empezaron a romperse, al igual que los muebles, la silla donde estaba sentado salió volando rompiéndose al chocar contra el muro, las personas en los cuadros empezaron a hablar al mismo tiempo, algunos con temor y otros diciéndole al director que pusiera orden en su oficina.

-Potter, tranquilizate...-empezó a decir el profesor de pociones, pero fue detenido por el director.

El profesor Dumbeldore miró a su ex-alumno, transmitiéndole que era necesario que Harry dejará escapar toda esa ira, que se lo merecía, ya no era solo la oficina del director que se movía, era la torre entera, luego de varios minutos que parecieron horas, Harry cayó desmayado, el profesor de pociones se acercó al muchacho, comprobando que estaba bien, solo agotado por la intenta liberación de magia.

-Severus, lleva a Harry a la enfermería, ahí podrá descansar.

El ex-mortifago, tomó al hijo de su amada entre sus brazos y salió sin decir una sola palabra mas, Albus con un movimiento de su varita reparó rápidamente la habitación.

-Ojalá los corazones de las personas se pudieran sanar así de fácil.-dijo mientras miraba por su reparada ventana hacia un rayo de sol que penetraba tenuemente entre las espesas