Disclaimer: el universo "Naruto" y todos sus personajes pertenecen a Masashi Kishimoto.


Prólogo

-Entonces, ¿ya no te gusto? –no espero respuesta y se acercó rápidamente a los labios contrarios, sin contar que la kunoichi era más rápida haciendo a un lado su rostro, esquivando el beso del shinobi.

-Aun no lo entiendes… pensé que eras más listo. –le dijo con la mirada baja separándose de él, sentándose a una cierta distancia.

-Soy un idiota, tú misma lo dijiste. –con un hilo de voz continuó –el día que me terminaste las señales fueron confusas ¿recuerdas cómo fue?

Habían pasados un par de semanas luego de que Konoha fuese destruida y Naruto derrotara a Pain transformándose en héroe, siendo reconocido y admirado por todos los habitantes como siempre soñó. Se lograron asentar en las cercanías de la aldea mientras trabajaban en la reconstrucción de sus hogares, en donde todos ayudaban en lo que podían mientras además se preparaban para la guerra que se avecinaba.

Shikamaru acababa de salir de una reunión con su padre, quién se había encargado de darle órdenes para la guerra que se avecinaba, además de recibir un sermón de su parte sobre las responsabilidades que caerán sobre sus hombros. El Nara se encontraba fastidiado por todo: Asuma, los Akatsuki, Sasuke, la guerra… Temari, de quién no sabía de hace semanas. Con todo esto, incluso ya no recordaba lo que era estar recostado observando las nubes. Se encontraba caminando por la aldea provisional en busca de sus amigos, Ino y Chouji, para contarles sobre la reunión con su padre y que se prepararan para la guerra o bien, un sitio en donde poder ver las nubes sin que nadie lo moleste, lo que aparezca primero. Lo primero que cruzó por su vista no fue ninguna de estas dos cosas, sino que una figura que él conocía muy bien y extrañaba con el alma.

-¡Temari! –alzó la voz para que la aludida se girara. –No me dijiste que venías a la aldea.

-Debía entregar una información confidencial a la Hokage y volver, Shikamaru. No es una visita de placer –le puntualizó la kunoichi.

-Pero podrías haberme saludado al menos. Te he extrañado. –le confesó el Nara tomando su mano.

-Shikamaru, debo irme. Gaara me espera.

-Sólo un instante. Ven –le dice arrastrándola de la mano hacia un lugar aislado detrás de algunos cajones grandes de madera que serían usados para la reconstrucción, los cuales estaban dispersado por toda la aldea.

A penas estuvieron en un lugar aislado del resto de la población Shikamaru no espero ni un instante para besarla arrinconada bloque de madera. Por instinto la kunoichi le devolvió el beso con la misma intensidad, sin embargo, a los segundos interponiendo sus manos en el pecho lo separó.

-¿Qué pasa?

-Shikamaru, debo irme. Dejemos todo hasta aquí –le pidió al Nara.

-Vamos, Temari quédate conmigo sólo un rato. Te necesito –le confesó volviendo a besar sus labios ahora con suavidad esta vez sin obtener respuesta.

Temari lo volvió a separar esta vez acunando su rostro para mirarlo a los ojos.

-Siento lo de Asuma –le dijo sinceramente –lamento no haber podido acompañarte. Cuando quise escribirte, realmente lo supe que decir. Debió ser duro para ti –terminó haciéndole cariño con los pulgares en las mejillas.

-Estoy bien y estás aquí, es lo que me importa. –le dijo tomando las manos de la kunoichi de su rostro para besarlas.

La volvió a besar, en los labios, en el cuello, tomándola por la cintura presionándola contra sí.

-Shikamaru… Shikamaru basta.

Este sin escucharla continuó su labor besando el cuello de Temari, mientras aun la tenía firme a él. La kunoichi intentaba separarlo de sí, sin embargo el agarre de este era muy fuerte.

-¡Basta, te dije! -le gritó si aún poder soltarse –suéltame ¿desde cuando tienes tanta fuerza?

-Lo siento. –se disculpó el shinobi inmediatamente soltándola y dando un paso atrás –Me dejé llevar.

-Estás frustrado, angustiado y presionado por la guerra y todo lo que se viene pero no voy a permitir que te descargues en mí. Nunca has dejado de ser un bebé llorón.

-Temari… no fue mi intención hacerte sentir mal… –le dijo son atreverse a mirarla a los ojos.

-Sin embargo –no lo dejó continuar –me haces más fácil lo que debía decirte. Iba a evitarlo yéndome antes de que me vieras, pero ya estamos aquí –puntializó la kunoichi –No quiero que vuelva a pasar nada entre nosotros.

-¿Estás terminando conmigo? Mendokusai, sé que me acabo de comportar como un idiota y lo siento.

-No puedo terminar contigo ya que nunca tuvimos algo formal y no es por lo que acaba de pasar, ya lo tenía decidido, Shikamaru. –dictaminó la Sabaku No. –Así que te voy a pedir que no te vuelvas a acercar a mí, ni si quiera me dirijas la palabra. Aquí ya no hay nada que nos una.