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Hinata aparto las mantas de su cuerpo, sentándose, y pensando que nadie podría dormir plenamente debido a los fuertes gritos provenientes del otro lado de la casa. Sintió el suelo frío en sus pies cuando se levantó de la cama para ir al baño, el único ruido se intensificaba mientras ella aflojaba la puerta del dormitorio abriéndo.
- No me importa - gritaba Sakura. - ¿Por qué no traes a tus sirvientes de regreso? Ya veo porque eres tan idiota en mantener alguno de ellos. ¿Qué eres? ¿Una maldita erección andante? Ve con Ali.
Desconocía la respuesta de Sasuke, ya que la única que gritaba era Sakura. Hinata cruzó el pasillo para ir al baño rápidamente y lavarse la cara, suponía que debía ser algún momento cercano al amanecer. Sasuke y Sakura había peleado ayer por la noche y ahora lo estaban haciendo de nuevo.
Si el enorme Sharingan asesinara a su humana, Hinata lo apoyaría completamente. Estaba cansada de escuchar a la escandalosa y molesta mujer constantemente gritando, pensaba que Uchiha Sasuke era un santo por mantener su temperamento bajo control.
La noche anterior a la cena había sido una pesadilla sobre todo por las constantes quejas de Sakura, desde la comida hasta las cosas referentes a la casa del Sharingan que no le gustaban. Sakura había ignorado completamente a Hinata desde el comienzo de la cena hasta que Sasuke había tratado de iniciar una conversación cortés con ella, entonces Sakura se había enfurecido.
- ¿Quieres follarte a Hinata? ¿verdad? Sigues mirándola cuando piensas que ella no te está mirando a ti. Apuesto a que ella es más tú estilo. No ha dicho dos malditas palabras desde que se sentó a la mesa y apuesto a que no tiene agallas para hacerle frente a un hombre. - Sasuke había gruñido.
- Quizás ella no ha dicho nada todavía porque tú no te has callado el tiempo suficiente para dejar que alguien pronuncie una palabra. Te has estado quejado desde que entraste en la habitación.
- No me gusta esta mierda extraña a la que llamas cena - Sakura había escupido respondiéndole. La furia había endurecido las facciones del hombre.
- Dime una cosa que te guste.
- Oh, ¡Vete al diablo! - Sakura había estallado en ira. - Sigues enfadado porque coqueteé con otros hombres. Acostúmbrate, porque ese es mi rollo. - Un gruñido había salido de Sasuke mientras miraba fijamente a Sakura. - Y deja de hacer eso. Pareces un perro de mierda, ya te dije lo que era uno de esos. Si caminas con dos patas, actúa como un maldito hombre. Trata de ser uno para variar. - Sasuke se puso de pie al instante, su silla cayó hacia el suelo, apartándola, mientras un gruñido feroz salía de su garganta.
Hinata había sentido miedo al instante, pensando que el hombre había perdido finalmente su temple. En lugar de eso Sasuke se había girado bruscamente para alejarse de la mesa, dejando la mayor parte de su comida intacta. Ali se levantó, cogió su plato, y se apresuró a ir detrás suyo en cuestión de segundos, dejando a Hinata con Sakura a solas en la mesa. Sakura rodó los ojos.
- No tiene sentido del humor. - Hinata estaba enfadada - ¿Estás tratando de presionar cada maldito botón que tiene? Lo estás provocando totalmente a propósito al insultarlo. - Los ojos verdes se habían entrecerrado mientras Sakura miraba fijamente a través de la mesa.
- Y… ¿qué? El tipo es una máquina de follar, pero eso es lo único en lo que es bueno. Se parece tanto a un animal que me sorprende que esté domesticado y no trate de orinarse en mi pierna o follarla. Gruñe, por el amor de Dios, como un maldito pitbull. Me encanta una buena follada y toda esa mierda, él esta excitado todo el maldito tiempo. No tiene un interruptor de apagado a menos que se enfade y entonces, se convierte en un maldito bebé grande y no quiere tocarme en absoluto. - Sakura se puso de pie. - Me voy a mi habitación. La comida aquí es jodidamente horrible. - Hinata terminó de comer sola hasta que Ali regresó pareciendo enojada. Sentándose con fuerza, la mujer Sharingan negaba con la cabeza.
- Esta peliroza está volviendo loco a mi Uchiha Sasuke. No quiso comer, se pasea por el patio tratando de calmar su ira. Ella ha puesto en duda su virilidad. Él es Uchiha. Si se tratara de un hombre podría matarlo por este insulto. ¿Todos los humanos son irrespetuosos?
- Si esto ayuda, tampoco soporto a esta mujer, además de dónde vengo no se saldría con la suya actuando de este modo. Es sólo ella. Es una perra.
- ¿Qué significa eso en tu mundo? En Sharingan es una animal hembra que se reproduce.
- Es más o menos lo mismo, pero cuando se llama así a una persona es un insulto. - Una sonrisa curvó la boca de Ali.
- Se merece ese insulto. Si yo la llamara perra, ¿podría molestarse?
- ¿Ella? Probablemente no. Me imagino que está acostumbrada a ese término y lo ha escuchado mucho en su vida.
- ¿Qué sería un insulto para ella? - Vacilante Hinata lentamente sonrió.
- Dile que es una idiota. - Una sonrisa se extendió por el rostro de Ali.
- Sé lo que es un idiota.
Después de la cena, Hinata había hablado con Ali durante un rato antes de acostarse. Había escuchado a Sakura gritar y también algunos gruñidos procedentes de Sasuke, pero después de un rato se habían calmado. Eso, hasta que los gritos de Sakura habían despertado a Hinata cerca del amanecer. Se sacudió con fuerza regresando al presente. Hinata hizo caso omiso de la luz del baño y abrió la puerta, dando un paso hacia la derecha en el pasillo para volver a la cama. Un segundo más tarde se quedó sin aliento cuando algo grande chocó contra ella lo suficientemente fuerte como para sacarle el aire de sus pulmones. Ella se habría caído al suelo, si dos fuertes brazos no la hubieran agarrado, tirando de ella hacia algo cálido, carnoso y sólido.
La luz en el pasillo era tenue, pero había suficiente luz para que pudiera ver. Se quedó mirando a un amplio pecho desnudo frente a su rostro y dos gruesos brazos que la sostenían alrededor de su cintura, sabía que era Sasuke sin necesidad de voltear hacia arriba para ver su rostro. Se quedó mirando fijamente el musculoso pecho que estaba a unas cuantas pulgadas de su nariz, su piel caliente al tacto, notando que sus palmas estaban presionándolo contra su bajo vientre. Suave y piel caliente estaba bajo sus dedos. Lentamente levantó su mirada para ver su cara cuando él no la soltó. Los ojos de Sasuke brillaban en la tenue luz, el negro era increíble, cercano y personal, eran algo de lo que ella no podía apartar la vista cuando sus miradas se encontraron. Hinata ni siquiera era consciente de que aún respiraba hasta que notó cómo olía, maravillosamente masculino con un atisbo de algún tipo de jabón masculino, la combinación era un embriagador aroma. Él parpadeó y soltó los brazos que la rodeaban aflojando su férreo agarre.
- ¿Estás bien? ¿Te lastimaste? Caminaba demasiado rápido y no sabía que ibas a entrar en mi camino. - Le encantaba su voz cuando le hablaba en voz baja, ese leve rugido le dio la mejor clase de escalofríos. Era difícil pensar con su cuerpo pegado tan cerca al de ella, impregnado su calor dentro de ella, pero tenía que responder a su pregunta.
- Estoy bien. Yo también lo siento - debía irse. - Debería haber prestado atención o algo por el estilo justo antes de salir. Tenías razón al pensar que nadie andaría vagando por la casa tan temprano. - Aflojó sus brazos, aún más, pero no la soltó por completo.
- ¿Estás segura de que no te lastimaste? Escuché un sonido agudo y eres tan pequeña, que tengo miedo de romperte. - Con 1.60 y unos 50 kg, nadie había llamado a Hinata pequeña en mucho tiempo. Regordeta, claro. Curvilínea, sin duda, e incluso rechoncha eran palabras que había oído para describir su cuerpo. Pero en los brazos de Sasuke se sentía casi diminuta ya que el hombre era alto, ancho, grande y justo en todo. Todavía no podía apartar la mirada de él y no quería, hipnotizada por sus hermosos ojos. Ella podría felizmente mirar el interior de esas profundidades durante horas todo el tiempo.
- Estoy bien. Sólo fue el golpe que me sacó el aire. Gracias por sostenerme para que no me cayera al suelo. - El bajó su rostro unos cuantos centímetros y lentamente inhaló, olfateándola, sus ojos negros se entrecerraron mientras un suave sonido que realmente se acercaba a un gemido, salía de su garganta. Los brazos que la rodeaban se tensaron, apretando por un segundo, antes de que sus ojos se abrieran de golpe. Él la soltó al instante, dando dos pasos hacia atrás de modo que ya no se tocaban.
- ¿Estás bien? ¿Te lastimé? - La preocupación asaltó a Hinata de que tal vez ella lo hubiera lastimado a él.
- Estoy bien.
- Tienes una expresión de dolor. - Obligando a su mirada a apartarse de él, dejó que su atención vagara recorriendo su cuerpo, advirtiendo por primera vez estaba malditamente cerca de estar desnudo.
Únicamente podía mirar su piel desnuda, su atención se centró en un par de pantalones cortos que parecían ser una versión Sharingan de unos calzoncillos cortos, pero más ajustados y moldeándose justamente en sus caderas, cuya parte delantera era actualmente una tienda de campaña, sorprendiéndola. El hombre estaba excitado y esos pantalones cortos no lo escondían. La tela era delgada y el contorno de una gruesa polla era tan claro que dejaba poco a la imaginación. Nunca había visto a Valho desnudo, pero parecía que todos los hombres Sharingan eran grandes a juzgar por Sasuke.
Una imagen de ella acercándose y tocándolo cruzó por la mente de Hinata. La necesidad estaba ahí y ella realmente quería recorrer cada centímetro con sus dedos. Él olía bien y era tan atractivo que se sentía extremadamente excitada sólo viéndolo. Estaba teniendo un pensamiento explícitamente sexual, lo cual no era típico de ella, que no iba detrás de los hombres deseándolos, pero Sasuke era la excepción. La ira lentamente ardió en Hinata cuando se acordó de que no podía seguir adelante y tocar al sexy Sharingan enfrente de ella a pesar de que él mereciera algo mejor que esa perra de Sakura. Era digno de tener a alguien agradable, alguien que tuviera ojos y pudiera ver lo guapo y atractivo que era, y no se dedicara a hacer insinuaciones a otros. Apostaba que era un gran amante, recordando lo que Sakura había dicho, a pesar de que la perra lo había degradado.
- Te pido disculpas - su voz era más profunda. - Es una reacción. No tengas miedo. Hueles bien y yo me excito - gruñó en voz baja. - Estás a salvo. No voy a montarte. - Ella no apartó la mirada de sus pantalones cortos levantados como una tienda de campaña.
- No tengo miedo. - Él inhaló, tomando una profunda y larga respiración, que finalmente atrajo la atención de ella hacia su erección. Ella se dio cuenta que él había cerrado los ojos otra vez. Tenía una agonizante apariencia en sus hermosos rasgos. Los ojos negros se abrieron lentamente, sorprendiéndola el brillo en su mirada mientras la miraba.
- Estás excitada - Sintió que la vergüenza la inundaba. ¿Él podía olfatear eso? Maldición. Eso era desconcertante.
- Lo siento. - Sabía que debería explicarse. - Eres muy atractivo. - Su increíble cuerpo se tensó. - ¿Crees que parezco un perro?
- ¡No! - Él volteó su cabeza, recorriendo con su mirada el oscuro pasillo hacia el otro lado de la de la casa.
- ¿Qué estoy haciendo mal? Me enojo constantemente con ella y me insulta. Se niega a compartir la cama conmigo y no duerme en mis brazos. - Volteó de nuevo la cabeza, esos ojos negros miraban fijamente a los de Hinata. - Tú eres humana. Por favor, dime cómo puedo hacerla feliz.
- No lo sé. Ella no es una buena persona, Uchiha Sasuke.
- Ella no era tan difícil cuando la conocí en la Tierra. Fue amable conmigo al principio, así que mantuve la esperanza de que nuestras diferencias culturales pasaran, pero la situación está empeorando en lugar de mejorar.
- Dudo que nada de lo que hagas la haga feliz. Algunas mujeres son sólo imposibles de tratar. - Un suave rugido salió de él.
- Dos de mis hermanos se vincularon con humanas y son felices ¿Qué estoy haciendo mal? Eres un ser humano, por favor enséñame como podría complacerla. Pensé que el sexo podría… es la única cosa de la que ella no se queja.
- Desearía poder darte una respuesta.
- ¿Te asustaría si intento algo? - Ella negó con la cabeza.
- ¿Qué quieres intentar? - Dio un paso hacia ella, pero Hinata no dio marcha atrás, pensando en que sería lo que él intentaría probar. Debía admitir que tenía un poco de sana curiosidad. Una puerta se abrió, el sonido hizo que él se detuviera por un segundo, sólo giro su cabeza para ver como Ali salía desnuda al pasillo.
- Oí voces, Uchiha Sasuke. - La mujer Sharingan recorrió con su mirada su magnífico cuerpo. - ¿Te ha echado de su habitación de nuevo igual que anoche? - Sasuke gruñó suavemente.
- Ella me pidió que me fuera, sí. Yo iba a conseguir algo de comer. - Hinata se ruborizó.
Ali estaba con el trasero al aire pero parecía hacer caso omiso a su desnudez. El gran hombre Sharingan también parecía aceptar que la mujer desnuda estuviera hablando con él sin estar comiéndosela con los ojos. Ali tenía un buen cuerpo, era un poco musculoso y sorprendentemente firme para una mujer de su edad.
- Eso no es lo que necesitas. - Gruñó Ali suavemente. - Estás muy excitado. Oí a tu vinculada diciéndote que usaras a tu sierva. Déjame aliviar tu necesidad, Uchiha. - Ali se movió hacia adelante, cayendo de rodillas al suelo, un suave gruñido salió de su garganta mientras se arrastraba hacia él. - Déjame que te lama.
Hinata estaba sorprendida y podía adivinar lo que era lamerlo. Su mirada voló desde la mujer que estaba a gatas yéndose instantáneamente a Uchiha Sasuke. Sus ojos estaban cerrados y su cuerpo estaba tenso. Su dura erección seguía apuntando hacia afuera, no había perdido para nada el tamaño que sobresalía de su cuerpo.
- No voy a montar a otra - jadeó.
- No vas a montarme - susurró Ali. - Tú eres Uchiha y ella te trata desconsideradamente. Necesitas liberarte o te enfermaras. Estás vinculado y eres honorable, por lo que ya no tienes la necesidad de atenderte tú mismo. Por favor, déjame cumplir con mi deber, Uchiha. A ella no le importará con tal de no ser ella la que te toque ahora mismo. Déjame proporcionarte calma. - El hombre se movió y golpeó la pared con su espalda, moviendo la cabeza.
- No - sus ojos se abrieron de golpe. - Puede que a ella no le importe, pero renuncié a otras mujeres. - Ali no se apartó, en lugar de eso siguió avanzando lentamente, poco a poco, avanzando de manera seductora.
Hinata estaba demasiado aturdida para hacer otra cosa que ver como la mujer alcanzaba al hombre contra la pared, levantando su cabeza para frotar su rostro en el interior de su muslo. Un suave gruñido salió del gran hombre, mientras su pene se sacudía en respuesta. Ali suavemente le devolvió el gruñido, pasando los dedos por sus piernas desde sus tobillos hasta sus rodillas, subiendo por sus muslos hasta la cintura de sus calzoncillos. Sus dedos sujetaron la ropa mientras Ali usaba su cara para acariciarle el pene con su nariz a través de sus calzoncillos. Otro suave gruñido salió del gran hombre. Echó su cabeza hacia atrás, sus ojos cerrados con fuerza mientras sus dedos arañaban la pared.
Hinata observaba con los ojos muy abiertos mientas Ali de un tirón le bajó los calzoncillos. Los varones Sharingan lo tenían inusualmente grueso, con una corona redondeada que le recordaba un hongo, porque era mucho más grande que el eje, pero su eje estaba ensanchado por debajo de la corona. Tragó saliva fuertemente, sorprendida de que el acto sexual estuviera a punto de llevarse a cabo justo enfrente suyo. Uchiha Sasuke trató de alejarse, pero Ali sujeto su pene firmemente con la mano, lamiendo al hombre como si fuera leche que ella se estuviera bebiendo con la boca, su lengua se deslizaba hacia arriba y después volvió a deslizarse sólo en la punta de su erección. Un gruñido salió la garganta de Uchiha Sasuke, sus manos apoyadas en la pared, mientras su respiración aumentaba a un fuerte jadeo.
Dando un paso hacia atrás, Hinata no podía obligarse a apartar la mirada. Sabía que tenía que darse la vuelta para huir hacia su habitación pero no podía apartar la vista del pene del hombre en las manos de Ali, mientras la mujer continuaba lamiéndolo. El cuerpo de Hinata reaccionó ante la vista de Uchiha Sasuke siendo esclavo de la pasión. El hombre arqueó su enorme pecho hacia delante, los marcados músculos de su estómago, y un brillo de gotas de sudor en su hermoso cuerpo, sus carnosos labios se abrieron mientras gruñía suavemente. Sus manos arañaban la pared, pero entonces una se movió. Él cogió la mejilla de Alí, acariciándola mientras ella continuaba lamiendo la corona de su polla. Ali nunca puso su boca sobre él y lo tomó entre sus labios, sólo usaba su lengua para deslizarla hacia arriba una y otra vez.
Hinata sintió humedad acumulándose entre sus muslos cuando consiguió dar otro paso hacia atrás. El hombre era la cosa más sexy que había visto y peor aún, ella deseaba ser la que lo estuvieran tocando. Un destello de celos la golpeó dejándola atónita. Apenas conocía al hombre, tanta emoción no era lógica. Dando otro paso más hacia atrás, Hinata tropezó con el borde del marco de la puerta del dormitorio. Una sacudida de dolor se disparó por su espalda como un rayo mientras la afilada orilla golpeaba su hombro. Los ojos de Sasuke Uchiha se abrieron de golpe por el ligero sonido que debió haber hecho, y esos increíbles ojos negros miraron fijamente a Hinata. Ella vio cómo sus ojos se entrecerraban, sus labios se entreabrían y gruñía profundamente mientras se corría con fuerza un segundo más tarde.
Hinata apartó su mirada de la suya para ver como Ali se movía nuevamente para bombearlo ahora con su mano, ordeñando cada disparo de su liberación, ésta dejó su cuerpo, disparando en el cuerpo de la mujer Sharingan. Ali usó su otra mano para acariciarse sus pechos desnudos, mientras ronroneaba en voz baja a Sasuke. Su cuerpo se sacudió con cada chorro de semen que brotó de él. Hinata levantó la mirada para encontrar que Sasuke todavía la miraba con los ojos entornados. Resplandecían en el oscuro pasillo directamente hacia su alma. Encontró la fuerza de voluntad, para girar alrededor y moverse torpemente al interior de su habitación, cerrando la puerta tras ella.
Echándose hacia atrás contra la puerta, notó que estaba temblando y muy excitada. Sus pezones le dolían y estaba empapada entre sus muslos. Cerrando sus ojos, musitó en voz baja una maldición. Esto había sido malditamente sexy.
- Gracias - dijo Sasuke con voz ronca.
- El placer fue mío, Uchiha. - Se rió entre dientes Ali. - Siempre es una alegría complacerte - Hinata podía escuchar el intercambio. Hizo unas respiraciones lentas y profundas, escuchando sin querer a la pareja al otro lado de la puerta de su habitación. - ¿Puedo hacer algo más por ti? ¿Quieres dormir en mi cama, Uchiha?
- No. Creo que voy a ducharme y a comer algo.
- Podría prepararte algo.
- Ya has hecho suficiente. Gracias, Ali - Sasuke suavemente despidió a la mujer.
- Por favor, vuelve a tu habitación y duerme un poco. Ha sido un día agotador.
- Por supuesto.
Pasó un buen minuto de silencio hasta que Hinata oyó el sonido de la puerta de Ali que con firmeza pero delicadamente se cerraba. Se relajó, alejándose de la puerta y con sus piernas temblando se dirigió a su cama. El ruido de alguien entrando en su habitación, hizo que gritara de sorpresa, dándose la vuelta. Uchiha Sasuke entró en su dormitorio y se detuvo en la puerta, la luz tenue del pasillo delineaba su cuerpo. Había colocado sus calzoncillos en su sitio y su erección se había ido, ahora que Ali se había encargado de ello. Hinata levantó la mirada de la parte delantera de la tela que apenas lo cubría y se sonrojó al descubrir que la estaba observando y se había dado cuenta que ella había mirado su cuerpo primero.
- Me disculpo. ¿Te ofendimos? Pareces alterada. ¿Ofendida? - Esa era la última descripción de lo que ella sentía que cruzó por su mente. Estaba confundida, excitada y sufriendo punzadas de celos.
Ella respiró profundamente y se obligó a enfrentarlo a pesar de querer huir. No quería estar tan cerca del hombre. Le hacía sentir cosas que no podía comprender ni explicar, y además estaba fuera de su alcance no importaba lo mucho que lo deseara.
- No. Simplemente no estoy acostumbrada a ver a otras personas... - tragó. - El sexo suele ser un acto privado de donde yo vengo. Eso es todo. No me lo esperaba. - El hombre inclinó su cabeza, sus brillantes ojos negros se fijaron en ella, estudiándola. Aspiró.
- Esto te excito. - Maldición. Ella odiaba a su agudo sentido del olfato. El calor enrojecía sus mejillas. Era vergonzoso que él supiera lo mucho que la excitaba. Mantuvo su boca cerrada, porque no sabía qué decir para no empeorar la situación. Sasuke parpadeó un par de veces, observándola en silencio. - Mañana te llevaré de compras. Tu futuro vinculado vive en un crucero y necesitas un guardarropa resistente. Es lo menos que puedo hacer después de molestarte es proporcionarte uno.
- Eso no es necesario.
- Insisto. Después del desayuno prepárate para salir conmigo, te llevaré al pueblo donde se harán cargo de tus necesidades. - La única necesidad que tenía en este momento no era de ropa.
Estaba excitada y quería un hombre que en efecto estaba casado. Hinata consiguió no mirar su perfecto cuerpo a pesar de que quería verlo, saciarse de él cuando gran parte le era revelado por esos pequeños pantalones cortos. Mantuvo su mirada fija con la suya.
- Gracias. ¿A qué hora quieres salir?
- Estate lista justo después del amanecer.
- ¿Qué me pongo? Quiero decir, ellos sólo me dieron estas amplias camisas.
- Eso está bien. Es lo que nuestras mujeres usan.
- ¿Qué pasa con los pantalones? ¿Puedo pedir prestado un par de Ali o de Sakura? No me siento bien estando desnuda bajo mi ropa. - Una sonrisa torció sus facciones, lo cual lo hacía verse más guapo.
- Son las costumbres de Sharingan. Yo te protegeré por lo que no tienes nada que temer. Estás a salvo conmigo, humana.
- Por favor, llámame Hinata. - Él asintió.
- Insisto en que quites el Uchiha y me llames Sasuke. Es un título Sharingan por lo que no tienes que molestarte.
- Gracias. - La sonrisa en su rostro se amplió.
- Después de lo que sucedió en el pasillo hace un momento me parece más apropiado tutearnos. - Un rubor tiñó sus mejillas.
- Ali te llama Uchiha.
- Ella es una sirvienta y tú no lo eres. Es diferente. Te veré en el desayuno. Buenas noches, Hinata. - Salió de su habitación cerrando suavemente la puerta tras él, dejando a Hinata hundiéndose en su cama.
El hombre era absolutamente sexy. Ella cerró sus ojos. Observar a Ali lamer al hombre había sido malditamente caliente. Deseaba haber podido tocarlo. Sacudió su cabeza sorprendida consigo misma. Sabía que esto era algo totalmente ajeno a su temperamento pero, de nuevo nunca había conocido a un hombre tan especial como el alto Sharingan. Sasuke sencillamente gritaba atracción sexual, causando todo tipo de malos pensamientos en su cabeza.
Estaba también el factor simpatía, la que ella sentía hacia él era algo que debía considerar. Él se había unido a un gran pedazo de mierda llamado Sakura y Hinata se sentía terriblemente mal por ello.
Él no tenía ni idea del tipo de mujer que era Sakura pero ella sabía que no sería más que un dolor de cabeza para Sasuke.
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