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Hinata había esperado que el mercado del pueblo fuera como sonaba, pensaba que vería a un montón de gente con carretillas vendiendo su mercancía. En cambio, tenía un aspecto similar a un montón de tiendas al aire libre vendiendo los últimos artefactos de alta tecnología que no podía comenzar a identificar.
Había más hombres que mujeres, hombres grandes, vestidos con uniformes o con ropa de ejercicio. Las mujeres llevaban túnicas largas y sueltas y parecían ir de compras en grupos. Sasuke vestía un par de pantalones de cuero idénticos a los pantalones de una película de piratas, con una camiseta suelta que apenas cubría su torso. Sus musculosos y bronceados bíceps seguían atrayendo su atención mientras la guiaba de vendedor en vendedor, tocando cosas y mostrándoselas. Sasuke volvió su cabeza, esos increíbles ojos negros se encontraron con los suyos y le sonrió. Su corazón palpitaba con fuerza cada vez que resplandecían de esa manera tan sexy.
- El rojo quedaría muy bien con tu cabello negro. ¿Te gusta este color? - Apartando su mirada de la de él, observó lo que estaba tocando, un par de pantalones parecidos a los que él llevaba pero de menor tamaño. Una gran sonrisa apareció en su rostro mientras la alegría la golpeaba.
- ¡Pantalones! - Él se rio entre dientes.
- Noté que sigues tirando de tu vestido frecuentemente. ¿No te sientes cómoda al estar desnuda debajo?
- En realidad no. Cada vez que hay una brisa así, bueno, demonios. No ando de un lado al otro sin bragas. - Él parpadeó.
- ¿Qué?
- Las bragas son una tela delgada que cubre mi hum… parte inferior. Son parecidas a lo que llevabas anoche sólo que más pequeñas y con la forma apropiada para una mujer. Las mujeres de la Tierra las llevan bajo la ropa para mantener su... eh... partes privadas de mujer cubiertas.
- ¿Su coño? - Ella se ruborizó un poco más ante este tono de voz profundo y suave al mencionar esa parte de su anatomía.
- Sí.
- Sakura dice que se llama así, ¿lo he pronunciado correctamente?
- Sí, lo hiciste. - Él asintió, girándose para poner su atención en el vendedor de ropa, haciéndole un movimiento de la mano. El vendedor asintió, metiendo los pantalones en una bolsa.
Sasuke la llevo a una docena de tiendas más, escogiendo la ropa por ella, después lo puso todo junto en una mochila que compró al final. Sasuke se agachó para ponérsela sobre sus hombros y sonrió a Hinata.
-¿Te gustaría comer? No tengo ninguna prisa por regresar a casa todavía. - Su sonrisa se apagó. - Mi vinculada quería venir con nosotros, pero después de lo de ayer rechacé su petición porque no quiero matar a alguien hoy. Ayer mostró su coño a los hombres aquí en el mercado. Hacer eso es una invitación para que un hombre la montara y yo hubiera tenido que matarlos si lo hubieran intentado. Fue una suerte que ellos fueran conscientes de quien soy, retrocedieron cuando les gruñí, reconociendo que no sería una batalla fácil de ganar. Mostrarles su coño era como decirles que era desdichada siendo mi mujer provocándolos para que me retaran a un desafío para quitármela.
- ¿Le explicaste eso a Sakura? - La ira tensó las facciones del hombre.
- Lo hice. A ella le hizo gracia. - La antipatía de Hinata hacia Sakura subió a un nuevo nivel de disgusto.
Había oído hablar a la desagradable mujer temprano esa mañana pero no había hecho su aparición en el desayuno. Esto había sido una especie de bendición. Hinata siguió al gran hombre calle abajo hasta a un vendedor de alimentos. El olor de la carne cocida hizo que su estómago gruñera ya que apenas sólo había probado su desayuno horas antes. Le encantaba la comida Sharingan y olía deliciosa. Sasuke volvió la cabeza, una sonrisa curvaba sus labios.
- Tienes hambre.
- ¿Oíste eso? - Sasuke tomo asiento, señalándole la silla.
- Tengo un buen oído, - Hinata se sentó, cuidadosamente metió su enorme camisa entre los costados de sus muslos con fuerza. Se dio cuenta de que los otros hombres alrededor de su mesa la miraban fijamente, pero ella se esforzó por ignorarlos a pesar de que se sentía observada. Su atención se centró en Sasuke, mientras se quitaba la mochila, poniéndola en el otro lado de la silla. En menos de un minuto un joven hombre Sharingan se acercó a la mesa saludando a Sasuke.
- Uchiha, es un honor que nos permita servirle. ¿Qué desea? - Sasuke le sonrió al adolescente.
- Danos dos de los especiales de la casa, con dos grandes copas de Veral rojo.
- Por supuesto, Uchiha. - El joven inclinó la cabeza antes de escabullirse hacia adentro.
- ¿Qué es Veral? - Sasuke sonrió.
- Es una bebida muy buena, pero tienes que beberlo lentamente, a sorbos o te hará rodar la cabeza.
- Parece la versión Sharingan del vino o la cerveza de la Tierra. - Él le sonrió.
- ¿Te ha gustado Sharingan?
- Hasta ahora me gusta. Es muy diferente a la Tierra, pero me estoy ajustando. - La sonrisa de Hinata desapareció.
- Lamento lo de Izuna. Era un buen guerrero que te habría hecho feliz como su vinculada. - Ella se movió en su asiento y mantuvo su vista fijamente en él.
- ¿Conoces a su hermano, Madara?
- Lo conozco. - La voz de Sasuke se hizo ligeramente más profunda. - Él no es como Izuna. Madara es mayor, permanece en su nave, acompañado únicamente de sus guerreros, mientras que Izuna era más sociable, se relacionaba con mucha gente de Sharingan, rara vez dejaba el planeta. Madara está probablemente falto de atención femenina por lo que serás una buena compañía para él.
- ¿No te agrada? - Ella percibió por el tono de su voz que era lo que insinuaba.
- No me desagrada, pero somos diferentes. No somos amigos. - Algo en las entrañas de Hinata se tensó y el temor se extendió por ella.
- Grandioso. Voy a ser entregada a este tipo y todavía no sé nada sobre él.
- Él cuidará de ti y tú serás su vinculada y como tal, es su deber asegurar tu felicidad. No se le permitiría tener una mujer si fuera abusivo. Las hembras son un privilegio en la sociedad Sharingan. Es difícil de explicar, pero nuestra historia nos exige proteger a nuestras mujeres y tratarlas bien. Si un hombre es considerado abusivo es despojado del derecho a ser responsable de ellas. A su edad si hubiese habido algún problema ya lo sabríamos. - Eso fue algo reconfortante. Hinata asintió.
- Gracias. Estoy nerviosa porque no conozco a este hombre en absoluto, y estoy obligada a casarme con él.
- Es nuestra costumbre. Resultará. - El adolescente regresó cargando una gran bandeja, colocando la comida y la bebida primero enfrente de Sasuke y después sirvió a Hinata. El chico ni siquiera la miró, mientras hacía una profunda reverencia ante Sasuke y se iba rápidamente. Hinata lo vio alejarse, volvió su atención a Sasuke.
- Todos se inclinan ante ti.
- Mi padre gobierna Sharingan. Es una cuestión de respeto por mi lugar en la sociedad, hacen una reverencia ante mí como respeto, me he ganado ese derecho.
- ¿Debo inclinarme ante ti? - Una risa se le escapó.
- No. Tú no eres de Sharingan. Desconoces nuestras costumbres y no espero que las sigas. Come. Quiero llegar a casa antes de que termine la jornada de trabajo y el mercado sea invadido por más hombres. Llamas la atención. - Su voz bajó, su mirada se volvió para observar atentamente las mesas a su alrededor. - Todos te están observando. - Ella no pudo evitar echar un vistazo, confirmando que casi todos los varones de todas las mesas a su alrededor parecía estar mirándola. Hinata se sonrojó, bajando la cabeza rápidamente, y alcanzó su comida. No usaban cubiertos así que ella comió con los dedos, imitando a Sasuke.
- Me encanta esta cosa - Hinata apuntaba hacia las tiras de carne roja. Él se rio entre dientes.
- Eres de buen comer. - Hizo una pausa, mirándolo.
- Me encanta la comida. Probablemente has notado que soy un poco más grande que tu Sakura. Ella es de figura más delgada y a mí se me considera un poco de pasada de peso en mi planeta.
- ¿Pasada de peso?
- No estar en buena forma. Me encanta comer demasiado.
- Eres muy atractiva. Ningún hombre podría quejarse. Si yo no estuviera vinculado te desearía demasiado. Tu cuerpo me provoca deseos de tocarte y explorar cuan suave es tu piel. - La idea de que él le hiciera eso, provocó que levantara de golpe su mirada hacia su rostro. A su pesar él se negó a mirarla, de repente estaba muy concentrado en su comida. Terminó de comer primero y se levantó.
- Vamos a llevarte a casa. - Se agachó, agarrando la mochila, sosteniéndola en su mano. Hinata se apartó de la mesa, dándole un movimiento con la cabeza. Un súbito ruido la hizo girarse para ver qué era lo que lo causaba.
Con terror vio a cientos de criaturas del tamaño de una pelota con espeso cabello, de color marrón oscuro y grandes dientes afilados que venían corriendo calle abajo. Parecía como si esa estampida de criaturas terroríficas estuvieran dirigiéndose directamente hacia Hinata y Sasuke. Esas cosas chocaban contra la gente Sharingan calle abajo, algunas de las redondas bolas de pelos saltaban unos buenos metros para golpear los cuerpos Sharingan, chasqueando los afilados dientes en su presa. Terror puro recorrió a Hinata, mientras se daba cuenta de que estaban siendo atacados por feroces animales. Un grito quedó atrapado en su garganta. El instinto hizo que se diera la vuelta, lanzando su cuerpo al de Sasuke, aferrándose a él. Brazos fuertes la agarraron.
- Está bien - la voz de Sasuke retumbó. - Sólo son Killis.
- ¿Van a matarnos? - Chilló sintiendo que el pánico se apoderaba de ella. Las malditas cosas estaban avanzando hacia adelante, expandiéndose ampliamente calle abajo mientas que más de ellos salían corriendo detrás de un edificio al final de la calle.
Seguían corriendo directamente hacia ella y Sasuke, atacando a cualquiera que se cruzara en su camino, sus cuerpos saltando y chocando contra las personas. Hinata se dio la vuelta, buscando un lugar para escapar, pero no había ningún lugar a dónde ir, excepto la silla que había dejado vacante. Sin pensarlo saltó sobre esta y se volvió para trepar a la mesa poniendo mayor distancia del suelo donde esos horribles cuerpos peludos abundaban. Sasuke gruñó, agarrando a Hinata alrededor de sus caderas con uno de sus brazos. La tiró con fuerza contra su cuerpo en un santiamén.
- Calma. Estás a salvo. - Hinata volvió su cabeza, mirando a las espeluznantes criaturas entorno a ellos. Invadieron el área alrededor de la mesa y las sillas y al instante siguiente uno de ellos dio un salto, golpeando el lado de la mesa donde ella estaba parada y Hinata gritó.
Estaba segura de que la criatura terrorífica iba a saltar sobre la mesa y tomar un bocado de ella con sus afilados dientes. Hinata gritó otra vez cuando uno de ellos cayó en la mesa a su lado y la golpeó en la pierna, juraría que sintió como desgarraba su carne mientras la rugosa textura de su piel le raspaba sus rodillas. Un gruñido salió de Sasuke cuando decididamente tiró de ella quitándola de la mesa, moviéndose rápidamente, y abrazándola contra su pecho. Hinata sintió que su cuerpo se apretaba contra su gran figura, cuando su rostro terminó hundido en el área de su cuello y sus hombros. Él se movió rápidamente, corriendo con ella, para salvarla. Sus brazos se envolvieron alrededor de su cuello, aferrándose a él, y entonces él se detuvo de repente. Su espalda chocó contra un sólido muro, pero no la lastimó.
- Calma - gruñó Sasuke. - Estás a salvo y estamos lejos de ellos. - Hinata levantó y volvió su cabeza, pero no se soltó del fuerte agarre que tenía sobre el cuello de Sasuke.
Se asomó para ver la calle donde habían estado antes que ahora quedaba aproximadamente a la mitad de una cuadra de distancia. Los peludos cuerpos redondos todavía inundaban la calle, pero no estaban corriendo por el callejón tras ellos, la estampida permanecía lejos. Hinata sabía que Sasuke la había salvado, consiguiendo sacarla del camino de esas cosas. Sus brazos estaban alrededor de su cintura, sosteniendo su cadera contra su cuerpo y ella también notó que sus piernas se envolvían a su alrededor.
En su pánico, Hinata literalmente, se había aferrado al hombre con sus brazos y piernas. Él la tenía contra la pared de un edificio con sus brazos alrededor de ella, su enorme cuerpo la inmovilizaba allí y respiraba con dificultad. Hinata estaba casi nariz con nariz con él, cuando volvió la cabeza, sus miradas se encontraron entre sí. Hinata miraba fijamente hacia sus hermosos e increíbles ojos. Eran de un color negro tan brillante que ni siquiera podía pensar en nada con lo que compararlos, eran más o menos como las brillantes luces de neón. Eran impresionantes. Sasuke respiró calmado y cuando habló, su voz fue un murmullo suave.
- No eran más que Killis. Son inofensivos y no son peligrosos para ti. Ellos disfrutan rozándose contra cuerpos calientes, pero no muerden o comen carne. Ellos prefieren la vegetación en las ciudades. Corren por las calles para ejercitarse. - El corazón de Hinata estaba palpitando.
- ¿Qué?
- Debería haberte advertido sobre ellos, pero no me di cuenta a tiempo. No corrías ningún peligro. Los Killis son inofensivos. Los hacen correr por las calles dos veces al día para llenar su apetito por la vegetación. Ellos disfrutan al rozar nuestros cuerpos y sus dientes están afilados pero nunca morderían la piel. Los Killis te lamerían y frotarían sus redondos cuerpos contra tus piernas, son una especie muy afectuosa en nuestro planeta. ¿Lo comprendes? - Ella lo hacía.
Los Killis eran como pequeñas cortadoras de césped Sharingan, que respiraban, a pesar de que parecían aterradoras para una extraterrestre como ella. El rubor de la vergüenza manchaba sus mejillas cuando se dio cuenta de que habían enloquecido por un animal inofensivo. Hinata estaba agarrada al cuerpo de Sasuke, su corazón palpitaba con fuerza en su pecho y lo miraba fijamente a los ojos.
- Oh. Al verlos venir y ver sus dientes afilados, pensé que estaban atacando. - Una sonrisa curvó los labios de Sasuke.
- Me di cuenta.
- No es muy divertido. Da miedo mirarlos. Con esos dientes grandes y afilados. Sus cuerpos también asustan. Son redondos, peludos y feos. - Su pecho se restregó contra el de ella mientras se echaba a reír.
- Son muy pequeños.
- Tienen unos enormes malditos dientes. - Sasuke se rio de nuevo.
- ¿Estás bien, Hinata? Todavía hueles a miedo. - Ella asintió.
- Creo que debería soltarte. - Él asintió. Ella aflojó el agarre de sus muslos apretados alrededor a su cintura, sus piernas estaban totalmente envueltas alrededor de sus caderas con fuerza.
Su cuerpo se deslizó unos centímetros bajo el de él y de repente se quedó sin aliento cuando su coño hizo contactó con la parte delantera de los pantalones de Sasuke, incapaz de ignorar la visible protuberancia de allí. Las manos alrededor de su cintura se tensaron mientras Hinata miraba dentro de sus ojos mientras Sasuke le devolvía la mirada. Su sonrisa se desvaneció.
- Sólo es una reacción, debido a que estás en mis brazos. Incluso tu olor a miedo me excita. Me hace desear protegerte y eso hace que quiera montarte. - Se aclaró la garganta. - Me hace pensar en follar contigo. - El hombre era tan malditamente atractivo y que esa dura protuberancia estuviera presionada justamente contra su clítoris la hacía dolorosamente consciente de ello.
Hinata se mordió el labio. Sus pechos estaban presionados contra su torso, sus fuertes brazos estaban sosteniéndola, estrechándola contra él cadera con cadera, y los brazos de Hinata fueron a alrededor de su cuello. No podían estar más cerca a menos que lo intentaran. El impulso de besarlo era tan fuerte, ella se preguntaba si tendría agallas para hacerlo.
- Deberías soltarme - dijo Sasuke en voz baja. - Debemos volver a casa. - Hinata se movió un poco, ajustando las caderas contra él, intentó contener un gemido mientras su clítoris rozaba la dura cresta de excitación de Sasuke.
El estar sin bragas bajo sus pantalones de cuero fue una erótica sensación sobre su piel desnuda. Hinata no apartó la mirada de sus ojos, sosteniéndola muy tranquilo, sólo disfrutando el momento. La nariz de Sasuke se ensanchaba mientras un suave gruñido salía de su garganta. Ella no lo soltó mientras luchaba consigo misma. Hinata quería saber cómo se sentiría su boca contra la suya y se preguntaba cómo se sentiría hacerle el amor al hombre de sus sueños. Sasuke era todo lo que siempre había querido en un hombre. Amable, sexy, tierno y ellos tenían más en común de lo que él sabía. Ambos habían terminado casados con personas verbalmente abusivas quienes sólo les habían causado dolor. Hinata instintivamente sabía que Sasuke sería un consagrado y magnifico amante. El recuerdo de su polla le causó dolor cuando se lo imaginó trabajando lentamente con esa gruesa longitud en su interior. Las paredes interiores de su coño se movieron tan sólo con la idea de estar íntimamente juntos y ella temblaba de necesidad.
- Tienes que dejar que me vaya - jadeó él. - Puedo olerte, Hinata. - Un suave gruñido salió de él. - No soy feliz con mi vinculada y eso me hace ser débil. Sería un error si te tomase aquí y ahora y tu futuro vinculado tendría un problema con eso también. Estas bajo mi protección.
- Lo siento. No sé por qué reacciono de esta manera ante ti - dijo Hinata con sinceridad. - Tú me excitaste y tengo la fuerte urgencia de tocarte. Nunca me había sentido de esta manera con un hombre, nunca reaccioné con alguien del modo en que lo hago contigo.
- No estás ayudando. Eso me hace desearte más.
- Lo siento. - Ella movió una vez más sus caderas, frotándose contra el frente de él y ni siquiera trató de silenciar el suave gemido que hizo. - Tal vez sea porque ando por ahí sin ropa interior, pero soy muy consciente de mí misma allí abajo. Simplemente me hace más consciente de cómo reacciono ante ti físicamente. - Los ojos Sasuke se estrecharon.
- Tú tienes necesidad. - Se lamió los labios. - Entiendo la necesidad. - Hinata lo miraba a los ojos.
Sí. ¡De acuerdo! Tenía necesidad, necesitaba ser tocada y su cuerpo estaba gritando porque Sasuke la tomara. Él apartó su mirada de la de ella, volviendo la cabeza, para mirar hasta el callejón. Esto provocó que Hinata siguiera su mirada mientras veía por encima de su hombro viendo que las pequeñas bolas de pelo se habían ido. Los brazos de Sasuke se tensaron y entonces se movió. El hizo que avanzaran lentamente hacia más adentro del callejón y entorno a un edificio. Hinata se dio cuenta de que no había ventanas hacia donde se habían movido. Dos estrechos edificios en forma de uve, con sus techos que se deslizaban hacia abajo para literalmente tocar el suelo. Nadie de la calle podía verlos una vez que habían doblado esa esquina. Su mirada voló hacia la suya para encontrar que ella lo estaba mirando.
- Voy a aliviarte. - ¿Aliviarla? Abrió la boca para preguntarle a qué se refería, pero entonces él movió su cadera. Sasuke la inmovilizó contra la pared, mientras la dura protuberancia de su polla se frotaba contra su clítoris. Un grito ahogado salió de Hinata y sus dedos se apretaron sobre sus hombros. – Relájate - gruñó él moviendo sus caderas, haciéndolas rodar, presionando contra su clítoris en un lento baile erótico.
El gemido que salió a través de sus labios entreabiertos fue algo que ella no pudo contener o intentar reprimir. El hombre suavemente gruñía, bajando su rostro mientras su boca iba a su garganta. Él no la besó, en lugar de eso su nariz rozaba la línea de su garganta mientras respiraba contra su piel. Sus caderas se sacudieron, frotando su polla adelante y hacia atrás contra su clítoris. Hinata sintió que la necesidad humedecía la parte de enfrente de sus pantalones de cuero, haciendo que sus cuerpos se rozan más fácilmente y el más puro éxtasis la golpeó.
- Tu olor es tan tentador - gruñó suavemente, su aliento le hacía cosquillas en el oído, su aliento caliente acariciaba su piel.
- Sasuke - susurró.
- Córrete por mí, pequeña.
- Por favor - jadeó ella. Sasuke se paralizó, sus caderas detuvieron la lenta tortura en su hinchado clítoris.
- ¿Quieres que me detenga? - Tragando saliva, Hinata levantó de nuevo su rostro para mirar hacia sus ojos hasta que sus miradas se encontraron.
- Te quiero dentro de mí. - Sus increíbles ojos se entrecerraron mientras un gruñido salía de sus labios entreabiertos.
- No puedo. - La frustración golpeó a Hinata.
- Me estás tocando pero, ¿no me penetrarás?
- Estoy vinculado.
- ¿Pero eso es todo, verdad? - Eso no tenía sentido para ella.
- Me siento atraído a ti, de un modo como nunca había querido antes a una mujer. No debería haberte tocado de ninguna manera, pero deseaba sentir como te deshacías en mis brazos. Si no puedo tenerte al menos quiero conocer el sonido que haces y el olor de tu placer. - Sus ojos estaban mirándose fijamente.
- ¿Por favor? - Él gruñó, el enojo tensaba sus facciones.
- No me tientes Hinata. Cometí un error, pero estoy vinculado a Sakura, no importa cuánto desearía no estarlo. Ella puede llevar mi descendencia. Si entro en ti sé que no seré lo suficientemente fuerte como para retirarme antes de llenarte con mi semilla y no puedo vincularme a ti. No eres mía para tenerte y estas prometida a otro. - Mordiéndose el labio, Hinata asintió.
- Eres un buen hombre y mereces a alguien mejor que Sakura. - Gruñó, la ira cubriendo sus facciones. En cuestión de segundos la apartó con fuerza alejándola de su cuerpo.
Con las piernas temblorosas Hinata se quedó de pie ahí, su cuerpo dolorido, su palpitante clítoris y sus muslos humedecidos por desearlo. Sasuke se alejó dándose la vuelta. Gruñó, dando unos pasos alejándose de ella antes de detenerse, seguía dándole la espalda.
- Tenemos que ir a casa. No debería haberte tocado, pero disfruto demasiado del tiempo que pasamos juntos y percibí tu necesidad. Lo siento he perdido el control, pero no volverá a suceder. Tomé ventaja de tu miedo, por los Killis. - La sorpresa la recorrió
- ¿Vas a cargar toda la responsabilidad por esto y culparte a ti mismo? Seamos honestos. La atracción entre nosotros estaba allí en el momento que nos conocimos, al menos para mí, y ambos somos culpables de desearnos el uno al otro. - Sasuke lentamente se dio la vuelta entrecerrando los ojos.
- Debemos irnos ahora. No confío en mí mismo y apenas puedo controlar mi cuerpo. Mi deseo por ti es tan fuerte que siento dolor por estar contigo. - Los ojos de Hinata bajaron hasta la parte delantera de sus pantalones, la protuberancia muy visible de su polla se delineaba en el cuero.
Era gruesa y larga, levantado el frente de sus pantalones a la altura de su cadera. Si él tuviera el cuarto entre su piel y la cintura de esos pantalones estos habrían salido por encima de ellos. No parecía cómodo para él estar atrapado tan ajustadamente dentro del cuero. Mordiéndose el labio, Hinata lo observaba. Ambos se deseaban el uno al otro pero no quiso entrar en ella. Ella sólo vaciló un segundo antes de agacharse poniéndose de rodillas en el suelo del callejón mirando hacia Sasuke, mojando sus labios con su lengua.
- Ven aquí. - La pasión llenaba sus ojos hermosos mientras él gruñía en voz baja en la parte posterior de la garganta. Fue el sonido más sexy que jamás había escuchado en su vida. Sasuke dio un paso y después otro en su dirección antes de avanzar hasta detenerse.
- No sabes lo que me ofreces.
- Observé a Ali hacer esto. Déjame que te alivie y luego puedes aliviarme ya que no quieres penetrarme. Ambos estamos sufriendo el uno por el otro - Sasuke sólo dudó un momento antes de alcanzar la parte de frontal de sus pantalones y Hinata se dio cuenta de que le temblaban las manos mientras la desgarraba abriéndolos.
No usaba calzoncillos hoy, así que su polla saltó libre de inmediato. Hinata tragó saliva ante la vista de lo malditamente grande y gruesa que era, no estaba segura de poder tomarlo en su boca pero recordó que Ali ni siquiera lo puso en su boca, en lugar de eso sólo lo lamió. Él se acercó un poco más.
- ¿Está segura? - Su voz era grave y profunda, más un rugido que un sonido.
Sus dos manos alcanzaron a Sasuke, envolviendo su dura polla. Sus dedos rodearon su muy caliente piel, mientras inhalaba su aroma masculino, acercándolo a su boca. Se lamió los labios una vez más, avanzando lentamente para acercar la cabeza de su eje. Sasuke gruñó suavemente. Una de sus manos la alcanzo para acariciar muy suavemente la línea de su mandíbula.
- Nunca había deseado tanto que alguien me lamiera. Nunca antes me había sentido de esta manera, excepto contigo. - Hinata levantó su mirada para encontrarse con la suya.
Abrió la boca, permitiendo que su lengua se deslizara hacia afuera, sorprendiéndose cuando pasó la lengua a lo largo de la apertura de la punta de su sexo. Su sabor era como un dulce caramelo. Lamió más de la sustancia que se acumulaba allí, deseando asegurarse de que no se había equivocado con la primera lengüetada. El pre-eyaculatorio de los Sharingan, por lo menos el de Sasuke, sabía muy bien.
El cuerpo de Sasuke se tensó, y en voz baja le gruñó de nuevo. Ella apartó la atención de su mirada llena de pasión hacia su pene. Abriendo sus labios ampliamente, lo tomó dentro de su boca. Sasuke jadeó y después gruñó. Los escandalosos sonidos que él hacía mientas Hinata lo trabajaba en su boca, usando su lengua, labios y dientes para excitarlo al máximo y manipularlo mientras lo chupaba, le confirmaron que estaba encantado con lo que le hacía. Sintió como el cuerpo de Sasuke temblaba mientras sonidos bestiales salían de su garganta al tiempo que jadeaba y gemía. Las manos de Sasuke la agarraron de la cabeza, obligándola de repente a retroceder. Su sorprendida mirada se elevó hacia él, sin entender por qué la había detenido, sabiendo que él estaba a punto de venirse.
- ¿Qué estás haciendo? - Él parecía sorprendido y excitado al mismo tiempo. Ella frunció el ceño.
- Dándote placer. - Los músculos de la garganta de Sasuke trabajaban mientras tragaba con dificultad.
- Debes dejar de tomarme dentro de tu boca o voy a derramar mi semilla en tu interior. Se siente demasiado bien como para que yo pueda mantener mi control. Sólo tienes que lamerme. Estoy tan cerca. - Ella le frunció el ceño.
- Ese es el propósito de lo que estoy haciendo. Quiero que te vengas. - Él gruñó.
- No lo entiendes. Te tragarás mi semilla si no dejas de meterme en tu boca.
- Quiero tragarla. Tu sabor es malditamente bueno. - Los ojos de Sasuke se cerraron mientras su cuerpo temblaba, pero le soltó la cabeza. Sus manos se apoyaron en la pared detrás de Hinata, mientras aplastaba su cuerpo contra la pared al tiempo que se inclinaba ligeramente hacia adelante dejándola entre la pared y él. Bajó la mirada mientras asentía para que continuara.
Hinata se preguntaba por qué necesitaba la pared para apoyarse, pero no lo pensó dos veces antes de agarrar a Sasuke de nuevo. Su pene era rojo y estaba increíblemente dura, sabía a ciencia cierta que estaba justo a punto de correrse. Se humedeció los labios para mojarlos otra vez antes de llevárselo a su boca tan profundamente como pudo sin llegar a ahogarse. Se movió en él, lamiendo y tomando más de su dulce sabor. Supo un segundo antes que empezaba a correrse por la forma en que Sasuke sacudió todo su cuerpo. Oyó el sonido de un murmullo suave encima suyo antes de que él estallara en su boca. Calientes disparos de miel con sabor a Sasuke la llenaron ráfaga tras ráfaga. Hinata lo tragó, gimiendo en torno a su maravilloso sabor. Era tan malditamente bueno que lamentó que se apartara de ella, obligándola a liberar su polla de sus labios. Sus ojos se abrieron mientras Sasuke gruñía suavemente. Su mirada se dirigió hacia su rostro, mirándolo fijamente, notando por sus facciones cuan excitado estaba, el impactante asombro en sus ojos no dejaba ninguna duda. Más allá de eso, vio el placer inducido por el temor.
Sus miradas se encontraron cuando él se apresuraba a abrocharse los pantalones, cubriéndose con el cuero en cuestión de segundos. Sasuke se movía con rapidez, sorprendiéndola cuando la cogió para levantarla, llevándola con facilidad hacia sus brazos. Sus pies dejaron el suelo y entonces su espalda golpeó contra algo. Notó que Sasuke la había colocado en una pared inclinada en la uve de los dos edificios. Su mano le levantó bruscamente su camisa, dejando ante sus ojos su coño al descubierto. Gruñó.
- Ahora separa ampliamente tus piernas. - Hinata sólo dudó un segundo antes de separar sus piernas, deseando que él la tocara de cualquier manera que quisiera. No tenía dónde colocar los pies y desde el ángulo de la pared inclinada del techo, comenzó a deslizarse hacia abajo. Sasuke la agarró por las caderas, levantándola de regreso, subiéndola más arriba en la superficie inclinada de la cubierta. - Apoya tus talones sobre mis hombros. - Vaciló, pero entonces se dio cuenta de lo que él quería hacerle. Tuvo que doblar sus piernas para colocar sus talones sobre sus hombros tal y como le había indicado. Se quedó en cuclillas, impidiendo así que resbalara, entonces la puso sobre su espalda. Dos grandes manos separaban sus muslos más ampliamente, cuando un gruñido salió de Sasuke.
Sasuke separó los labios de su sexo abriéndolos con los dedos y sin previo aviso su caliente boca y lengua estuvieron en ella. Otros hombres habían bajado en ella antes, pero no se parecía nada a la manera en que él lo hacía. Sasuke no se limitaba únicamente a lamer su clítoris. Usaba su agresiva lengua para recorrer por completo la longitud de Hinata, hundiendo su lengua en su coño, moviéndola en su interior. Gimiendo, se quedó sin aliento ante la repentina e inesperada entrada. Él gruñó con fuerza provocándole vibraciones. Su lengua se retiró, provocándole espasmos en sus húmedas profundidades.
- Tengo tantas ganas de follarte que me duele. Mi pene está celoso de mi lengua. Eres tan malditamente suave, húmeda y caliente y sabes tan bien.
- Por favor, fóllame - gimió ella.
Con un gruñido, la boca de Sasuke estuvo en ella en un instante. Esta vez fue directamente hacia su clítoris, tirando de la pequeña protuberancia con sus labios, rodeándola con su boca, succionándola fuertemente, su lengua de repente presionaba fuertemente contra su capullo, deslizándose furiosamente por el hipersensible bulto nervioso. Hinata no tenía nada a que aferrarse así que empezó a mover los brazos en el aire hasta que se agarró a la lisa superficie de la cubierta inclinada en la que estaba recostada. El placer la atravesaba mientras Sasuke despiadadamente le hacía cosas a su clítoris que ella nunca había pensado que fueran posibles y sabía que no iba a durar mucho. No tenía ni siquiera la capacidad de intentar detener la maravillosa bendición que su boca le estaba dando. En un tiempo record Hinata se corrió con fuerza, un desgarrador grito salió de sus labios, mientras sus caderas se sacudían violentamente sobre la boca Sasuke, hasta que él levanto su cara. Hinata se relajó cuando el último temblor la atravesaba y entonces lentamente percibió su entorno. Sasuke respiraba muy fuerte, sus pies ya no estaban sobre sus hombro para evitar que su cuerpo resbalara hacia abajo del edificio, porque la mano de Sasuke estaba sobre su coño sosteniéndola ahora en su lugar, inmovilizándola en el inclinado techo. Abrió los ojos y vio el rostro de Sasuke que estaba a pulgadas sobre el suyo, suspendido allí, pareciendo excitado con una mirada salvaje en sus ojos.
- Dime que no. - Sasuke le gruño las palabras con una profunda y áspera voz. Confundida, frunció el ceño.
- ¿Para qué? - Él miró hacia abajo entre sus cuerpos, separados únicamente por un pie de espacio.
Hinata siguió la dirección su mirada y la sorpresa la golpeó al ver que los pantalones de Sasuke volvían a estar abiertos, su polla dura, gruesa y erguida otra vez y situada unas cuantas pulgadas por encima de su coño. La sostenía suavemente con su mano. Levantó su mirada para encontrarse con la suya.
- Dime que no - gruñó de nuevo. - Dime que me aleje de ti, Hinata. Me excitas demasiado. Me has suplicado que te llene. - Jadeó. -Dime que no o te llenaré con mi semilla. No puedo ser tu vinculado y sé que está mal, pero aun así quiero reclamarte. Pídeme que me aleje porque no puedo controlarme cuando se trata de ti, así que necesito que me rechaces. Nunca te tomaría por la fuerza.
Hinata se humedeció los labios. ¿Ella lo excitaba?
- ¡Al diablo con esto! Tómame ¿Por favor? Te lo ruego, si me deseas, tómame. Te quiero, aunque sea sólo por esta vez, Sasuke. ¿Por favor? - Los ojos de Sasuke se cerraron y sacó la mano de su coño. Su cuerpo comenzó a deslizarse hacia abajo del techo otra vez. Hinata se levantó, agarrándose de sus hombros para evitar resbalar hacia el suelo a unos cuatro pies de donde estaba. Los ojos de Sasuke se abrieron de repente.
- Estírate bien abierta y tómame.
Las manos de Sasuke la agarraron por sus caderas, levantándola más para que ambas caderas se alinearan. Hinata no dudó en seguir sus órdenes, estirándose, abriéndose más, levantando sus piernas para envolverlas alrededor de las caderas que se acercaban. Sentía su cuerpo caliente contra sus pantorrillas mientras las cerraba alrededor de sus caderas vestidas de cuero. Él estaba tan duro que no necesitó guiarse hacia ella. Hinata gemía cuando la gruesa cabeza de su pene rozaba la entrada de su coño, cuando lentamente se presionaba contra ella. Sintió que su cuerpo se resistía a la gruesa intrusión, pero Sasuke presionó suavemente con más fuerza. Su cuerpo cedió ante la inquebrantable fuerza del excitado hombre Sharingan con una durísima erección que se empujaba dentro de su cuerpo. Un gemido salió de sus labios mientras Sasuke llenaba a Hinata, estirándola, causándoles placer a ambos. Sus uñas se clavaron en sus hombros mientras ella echaba la cabeza hacia atrás dejando escapar un fuerte gemido de puro éxtasis.
- ¡Si! Te sientes tan malditamente bien - gritó ella.
- Señor de las Lunas - gimió él, hundiendo las bolas profundamente dentro de la apretada, más ardiente y suave parte de placer que jamás había experimentado. - Tú eres la única para mí. - Ella también estaba experimentando estas emociones, la sensación de estar hechos el uno para el otro, hacía que pensará que él era lo que ella había esperado toda su vida.
Sasuke abrió sus ojos y también lo hizo Hinata, sus miradas se encontraron, quedándose así mientras Sasuke se retiraba unos cuantos centímetros. Lentamente se empujó hacia adelante estirándola y Hinata gimió en voz alta de puro placer otra vez, sabiendo que nadie la había hecho sentir jamás como él lo hacía.
- Estás tan apretada, no quiero lastimarte, pero te deseo tanto. Quiero empujarme dentro de ti.
- Hazlo. Creo que me estoy adaptando. Joder, eres grande, pero se siente tan malditamente bien. Supuse que podrías lastimarme, pero no fuiste tan profundo como pensé que lo harías. Me siento apretada y llena y cada movimiento que haces se siente increíble. Fóllame, Sasuke. Por favor, sólo fóllame.
- No podría detenerme para salvar a ninguno de nosotros ahora mismo. - Él comenzó a moverse en profundos y fuertes empujes.
Hinata gimió, sus piernas agarradas alrededor de las caderas de Sasuke, aferrándose a él ya que no tenía nada más a lo que agarrarse. Todo lo que ella podía hacer era sentir como Sasuke controlaba totalmente cada movimiento que sus cuerpos hacían juntos. Sus poderosas caderas aumentaron la velocidad, golpeando contra ella más fuerte, la felicidad rasgó a través de Hinata. Ella gimió, el clímax la golpeó por sorpresa, entonces hundió su rostro en su cuello, gritando por la intensidad de la fuerza con que ella se corrió. Sentía en su interior las inundaciones su liberación, los músculos comenzaron unos espasmos salvajes cuando se corría y se corría mientras él la follaba más fuerte. Sasuke echó la cabeza atrás, un rugido salió de su boca y comenzó a moverse con fuertes movimientos contra de ella. Hinata sentía su pene bombear en su interior, con una fuerte palpitación dentro de su coño, él se estaba corriendo. Pudo sentir chorro tras chorro de fuertes descargas de semen dentro de ella, su liberación casi violenta, entonces de repente se derrumbó sobre ella.
Estaban abrazados juntos, ambos sorprendidos y ambos tratando de recuperar el aliento. Ella lo abrazó, envolviendo sus brazos alrededor de él fuertemente, ni siquiera le importo que su inmenso peso casi la aplastara haciendo que para ella fuera más difícil respirar. El pánico la golpeaba mientras la realidad se hundía con las consecuencias de su pasión. Hinata sabía instintivamente que tan pronto como ella soltara a Sasuke, se retiraría, no sólo de su cuerpo, sino también emocionalmente. Estaba vinculado a esa perra de Sakura y era un buen hombre. No podía sacar a patadas a esa perra a pesar de que Sakura no lo mereciera, Sasuke era honorable. Probablemente se echaría la culpa de lo que él y Hinata había compartido juntos en ese callejón. Casi se le rompió el corazón mientras el dolor la despedazaba por dentro. La vida no era justa y dolía. Ella quería estar con Sasuke, pero no estaba disponible para darle esa opción.
- Intenté salir - dijo en voz baja contra su cuello, su voz parecía un poco temblorosa y triste. - Te sacié pero no podía detenerme. Sabía que seria así. Lo sabía. - Se estremeció. - ¿Qué hemos hecho? ¿Qué he hecho?
- Sasuke…
- No trates de cargar con mi culpa. Soy un guerrero y sin embargo no pude luchar contra lo mucho que te deseo. - Gruñó, apoyando su rostro contra su cuello. - Debemos ir al centro médico ahora. Hay una inyección que tienes que ponerte para asegurarnos de que no te haya preñado. - La sorpresa la golpeó.
- Pero…
- No - gruñó contra su cuello. - Traje a Sakura aquí y estoy atrapado con ella. Los accidentes pasan y si te ponen la inyección antes de una hora puede evitar que mi semilla eche raíces. Debemos ir allí a confesar lo que hice así ellos te darán el medicamento. - Cerrando los ojos, Hinata asintió con la cabeza, pero el dolor la golpeó fuertemente.
Quería a Sasuke, lo quería más de lo que nunca podría tener con él, y le dolió. Se estaba enamorando de él y él no consideraría estar con ella. Tomando una respiración profunda, lentamente se retiró de su cuerpo, alejándose de ella, y con mucho cuidado la soltó poniéndola de pie. Hinata sintió la humedad caer por sus muslos, pero no tenía nada con que limpiarse. Sasuke se movió de nuevo, tirando de sus pantalones cerrándolos, entonces cogió la olvidada mochila para sacar una de sus nuevas camisas, entregándosela, sin embargo, se negó a mirarla a los ojos. Sus manos temblaban mientras Hinata utilizaba la camisa para limpiar la evidencia de lo que habían compartido. Sasuke aún se negaba a mirarla mientras ella enderezaba su vestido y se deshacía de la camisa en un cesto de basura. Él gruñó en voz baja, inclinándose para agarrar la mochila. Finalmente, la miró y ver el arrepentimiento que brillaba sobre sus hermosos ojos le rompió el corazón.
- Tenemos que hacerlo, Hinata. Ellos te darán una inyección y si hay un Señor de las Lunas mi familia no sabrá lo que he hecho, ya que podría causar vergüenza que haya perdido mi control. Necesitamos irnos rápidamente. Nos dejaran usar la ducha allí, así que nadie sabrá lo que pasó entre nosotros cuando lleguemos a casa. Esto nunca puede volver a suceder. - Parpadeando para contener las lágrimas, Hinata asintió con la cabeza.
- Correcto. - Sasuke apartó la mirada, asintiendo.
- Desearía que pudiera ser de otra manera. - Hizo una pausa, su mirada fue a cualquier parte menos hacia ella mientras se quedaba en silencio durante largos segundos. Cuando por fin volvió a hablar, fue tan suave que ella tuvo que esforzarse para oir sus palabras. - Soy un Uchiha y mi lugar en la sociedad Sharingan implica mucha responsabilidad, pero a veces me gustaría que no fuera así. Mi padre es el líder de Sharingan y todo lo que hago se refleja en mi familia. Si fuera sólo mi honor, no me impondría para estar contigo siempre, pero no es así. Me gustaría que fuera así porque tengo sentimientos muy fuertes por ti, Hinata. Quiero que sepas que aunque no pueda estar contigo, siempre te llevaré en mis pensamientos.
Su corazón se retorció dolorosamente. Su boca se abrió pero entonces apretó sus labios cerrándolos. ¿Qué más podría decir? No podían estar juntos y que esto los estaba destrozando a ambos. Sasuke se aclaró la garganta.
- Debemos irnos.
Silenciosamente, Hinata siguió al gran hombre por el callejón y volvieron hacia la calle.
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