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- ¿Dónde demonios has estado? - Sakura estaba en la sala de estar y se veía muy cabreada cuando regresaron. - Te fuiste durante cinco malditas horas. Cuando me llevas a comprar no me dedicas tanto tiempo. ¿Qué hiciste? ¿Le compraste todo en esa maldita calle?

- Tuvimos un accidente - Sasuke dijo en voz baja. - Fuimos atacados por Killis.

- ¿Qué diablos es eso? - Sakura frunció el ceño, estudiando a Sasuke de pies a cabeza y luego a Hinata. - ¿Ella causó que entraras en una maldita pelea? ¿Agitó su coño también? - Sasuke gruñó.

- No. Suficiente. Ha sido un día duro y tengo hambre. - Él le dio la mochila a Hinata. - Aquí está tu ropa. - Sasuke se negaba a mirarla. Hinata cogió la correa de la mochila.

- Gracias. - Él asintió, liberando la mochila.

- Fue un honor. - Hinata huyó antes de romper a llorar, sabiendo que él no lo decía por haberla llevado de compras, Sasuke le estaba diciendo que lo que pasó entre ellos significaba mucho para él. Antes de llegar al pasillo oyó a Sakura.

- Estaba aburrida. Espero que hayáis tenido un buen momento por entrar en una maldita pelea. Esa perra de Ali no podía hacer mi comida hasta que tú regresaras. Ella…

El resto, Hinata no lo oyó, entró en su habitación y dejó caer la mochila, colapsando en su cama. Un titubeo cuando dejó caer su culo sobre la cama le recordó lo sensible que estaba. Sasuke no había sido amable cuando la había follado y la inyección que el doctor había puesto en su culo todavía dolía. Ali entró en el dormitorio estudiando a Hinata en silencio. Hinata vio los curiosos ojos marrones oscuros. Ali olió, la expresión en su rostro bronceado palideció al instante, y luego alargó la mano para cerrar la puerta, encerrándolas en la habitación.

- Te has duchado y hueles a jabón, pero no del tipo que tenemos en casa. - Hinata miró a la mujer sin decir nada, pero sintiéndose horrible. Ali suspiró.

- Algo pasó con Uchiha, ¿no? Veo la forma en que os miráis. Os vi esta mañana en el desayuno y lo vi ayer por la noche en el pasillo, fuera de esta habitación, pero pensé que me lo imaginaba. - La voz de la mujer bajó. - Te ha montado.

- Por favor - dijo Hinata en voz baja. - No lo hagas. Deja eso. - Asintió mirando en silencio a Hinata.

- ¿Estás bien? ¿Hay algo que pueda hacer por ti? Nunca hablaré de esto con nadie pero es mi trabajo cuidarte, mientras estés bajo la protección de Uchiha Sasuke. Lo que me digas se quedará conmigo, por lo que puedes hablar sin miedo, te escucharé. No me gusta su vinculada pero nunca traicionaría a Uchiha. Al herir a su vinculada, haciéndole saber que él tomó tu cuerpo lo lastimaría también a él.

- Cómo... - Hinata cerró la boca, frunciendo el ceño.

- ¿Cómo lo sé? - Ali arqueó una ceja blanca. - Huelo su liberación. Lo probé anoche, así que conozco su olor. Aunque te duchaste, todavía hueles lo que significa que está en tu interior. Él te sembró. ¿Te dieron una inyección para evitar que eche raíces?

- Sí. No voy a quedar embarazada. - Asintiendo con la cabeza, la mujer miró a Hinata compasivamente.

- Él es un buen guerrero que se ha negado a montarme, me he esforzado para llegar a él. Debe tener fuertes sentimientos por ti para llenarte con su descendencia. Nuestros hombres están entrenados para no liberarse en el cuerpo de una mujer a menos que se sienten tan atraídos que no puedan resistirse. Eso significa que él quería vincularse contigo, pero como ya está vinculado no puede mantenerte. No me gusta la otra humana y creo que tú le harías feliz. Ella no lo hace feliz. Yo podría echarla de esta casa. - Hinata se quedó en shock.

- ¿Estás ofreciéndote a matarla?

- ¿Matarla? - Ali hizo una pausa. - Podría.

- No. - Hinata estaba horrorizada. - Ni siquiera se puede bromear acerca de eso.

- Yo la odio por ser tan mala conmigo y con Uchiha. Ella será cruel contigo. Uno de los amigos de Uchiha vino, la gilipollas lo invitó, a pesar de que le dije que no lo hiciera. Hizo que los dejará solos para hablar, eso es una falta de respeto. Tengo buen oído y los escuché desde el pasillo. Ella le ofreció su cuerpo, pero él se negó. Él es un buen amigo de Uchiha, nunca le faltaría al respeto, pero ella sigue ofreciéndose a otro hombre. Si se le digo a Uchiha tendría que matar a su amigo por la coltorian, pero nos libraríamos de ella.

- ¿Qué es coltorian? Ali gruñó.

- Significa algo muy malo. Es una mujer que da su cuerpo a cualquier hombre que lo necesite, que no tiene honor ni el respeto de nadie. Ponen a esas mujeres en los edificios médicos permitiendo que los hombres enfermos que lo necesiten se liberen en sus cuerpos. Es lo peor que una mujer puede convertirse en Sharingan.

- Lo entiendo. Creo que en mi mundo significa puta. Tú no puedes decirle lo que ella hizo si eso significa que Sasuke mataría a un amigo para deshacerse de ella. Eso le haría daño.

- Ella no se merece a Uchiha Sasuke. Puedes luchar contra ella por él. Te voy a enseñar cómo luchar si lo deseas y entonces puedes desafiarla a muerte. Él te ha montado por lo que tienes la ley de tu lado desde que él te ha llenado con su semilla.

- No. No voy a luchar contra ella. - Ella se quedó atónita.

- Es raro, pero somos una raza con un pasado brutal. Las mujeres han luchado y han matado para tener hombres poderosos. Tú podrías desafiarla. Sé que Uchiha no trataría de detenerte si pensara que podía librarse de ella.

- No voy a matar a nadie. - La decepción golpeó las facciones de Ali.

- Oh. ¿Va en contra del código de honor humano matar a un rival?

- No soy una asesina.

- Eso es muy malo. No se me permite desafiarla. La estúpida me ha exigido que le prepare comida para ella así que voy a ir ahora. - Hinata vio salir a Ali.

Cerró los ojos, relajándose en la cama, y el recuerdo del tacto de Sasuke la hizo temblar al desearlo otra vez. El hombre podría ser adictivo si ella lo dejaba. Abrió los ojos y una ola de tristeza la llenó al saber que justo en ese momento estaba con Sakura. ¿Haría el amor con ella? Los celos y el dolor eran dos emociones que no le gustaban a Hinata, pero las sentía. Sakura no se merecía el maravilloso hombre que era Sasuke y esto la cabreaba. Para distraerse guardó la ropa que Sasuke le había comprado. Sonrió, recordando lo divertido que había sido estar juntos hasta el incidente de los Killis. Ella había gritado ante las bolas de boliche con dientes afilados del tamaño de las ovejas. Sasuke la había cargado de una manera tan dulce para alejarla de ellos y calmarla. Ella dejó de moverse, la ira la envolvió por el sentimiento de impotencia, quería a Sasuke permanentemente.

Apretando los dientes, tomó una respiración profunda, dejando que la tranquilizara puesto que quería un hombre al que no podía tener. Quería ser su vinculada, quería lo que Sakura tenía, ellos estaban unidos. Tal vez la perra cambiaría a Sasuke por Madara. Refunfuñando, Hinata sabía que la vida no podía ser tan perfecta. Por otra parte, Madara se enojaría con ese acuerdo, ya que cualquier hombre atrapado con Sakura viviría para lamentarlo.

Se cambió de ropa, se puso un pantalón rojo que Sasuke había comprado para ella con una camisa gruesa y suave que le llegaba hasta el muslo. No hacían camisas ajustadas para las mujeres o ninguna le quedaba. Las mujeres Sharingan eran más grandes y más altas que Hinata, los pantalones eran un poco flojos, pero no demasiado. Después de diez minutos, salió de su habitación en dirección a la cocina para ayudar a Ali con la cena. Ali estaba poniendo la mesa, así que sin decir palabra Hinata sólo ayudó. Ali le dirigió una leve sonrisa de agradecimiento.

- La otra nunca ha tratado de ayudarme. Te lo agradezco.

- No hay problema. ¿Necesitas ayuda con cualquier otra cosa?

- No. La comida está preparada, hice una comida ligera. Uchiha me dijo que comió antes.

El recuerdo del almuerzo a solas con él, horas antes, pasó por la mente de Hinata. Asintió con la cabeza. Se preguntó si se sentiría incómoda en esta comida. Vio primero a Sasuke, parecía furioso mientras se acercaba al comedor. Su hermosa mirada vio a Hinata antes de que él mirara hacia otro lado. Cuando salió del pasillo no tardó en aparecer Sakura detrás de sus talones. La mujer tenía el pelo rosa corto en una cola de caballo apretada que se pegaba en la parte superior de la cabeza de una manera poco halagadora, pero que coincidía con el poco favorecedor vestido suelto que llevaba cuando irrumpió en el comedor.

- Finalmente, - se quejó Sakura. - Estoy tan hambrienta que probablemente me termine esta mierda. - Un suave rugido vino de Sasuke.

- Ali es buena cocinera.

- Entonces dile que cocine algo bueno. Las dos últimas cenas eran una mierda. - Sakura se dejó caer en una silla. - Todo el mundo se sentó, menos Ali.

Ella desapareció en la cocina para aparecer con dos platos, sirviendo a Sasuke primero y luego a Sakura. Sakura frunció el ceño profundamente a Ali.

- ¿Por qué siempre le sirves primero a él? ¿No han oído hablar ustedes de primero las damas? - Ali hizo una pausa en su camino a la cocina con el ceño fruncido.

- No. No lo he oído. Los hombres se sirven siempre en primer lugar, a continuación, sus enlazados, a continuación, los invitados, y yo la última en comer. Es la forma en que es.

- Quiero que me sirvas primero a partir de ahora. - Sakura le sonrió a Ali. - Es una orden.

- Siempre serviré primero a Uchiha. Esta es su casa. - Ali frunció el ceño más profundamente.

- Es mía también y quiero que me sirvas antes que a él. - Sakura hizo un mohín, disparando a Sasuke una sucia mirada. - Dile a la criada que me sirva primero la próxima vez. Soy tu esposa y exijo que le des la orden de hacer lo que yo digo. - Sasuke miró enojado, con la boca apretada en una mueca.

- Ali, por favor, sírvele a Sakura primero si es tan importante para ella. - Por desgracia, Ali dio un tirón de la cabeza, pero estaba enojada. Hinata apretó los dientes, sintiendo gran cantidad de ira. ¿Qué demonios estaba pasando con Sakura? Ella se había propuesto evitar mirar a la mujer. Sasuke se aclaró la garganta.

- Mañana vuelvo al trabajo y voy a estar fuera durante cinco horas. ¿Te gustaría saber qué hago?

- No realmente - Sakura utilizó su dedo para empujar un pedazo de carne. - Sólo no me despiertes si sales temprano. Me gusta tener mi sueño de belleza.

Hinata miró a Sasuke, al ver su expresión de decepción. Se preguntó qué parte de la respuesta de Sakura lo hizo sentirse de esa manera. ¿Sería porque la mujer que quien se unió no le importaba lo que hacía para ganarse la vida o era porque no quería ser despertada para despedirse de él?

- Me gustaría oír hablar de eso - dijo Hinata antes de que pudiera detenerse. Sasuke levantó la cabeza, mirándose fijamente. Su boca se suavizó.

- Entreno a los más jóvenes, a luchar.

- Wow. Genial. - Hinata le sonrió. - Sé que eres un guerrero. ¿Qué edad tienen los niños que enseñas? ¿A qué edad empiezan a entrenar? - Una sonrisa se dibujó en su sexy boca.

- A los cinco. Los hombres a los que enseño son un poco mayores. Soy entrenador de combate avanzado por lo que los hombres que me asignan tienen entre diecisiete y veinte años. Los de mañana se han unido a la tripulación Outlander, quienes patrullan las zonas fuera de las ciudades. Algunos Sharingan son todavía brutales. Ellos…

- Oh, déjalo ya, - suspiró Sakura. - A ella realmente no le importa un comino. Es por educación, pero deja de divagar. Nadie quiere oírlo. - La ira oscureció la cara de Sasuke. Sus labios formaron una línea blanca apretada. Ali entró en la habitación, casi golpeando un plato sobre la mesa. Ella fue más amable cuando le puso el plato a Hinata. Hinata lanzó una mirada desagradable en dirección a Sakura.

- En realidad, me encantaría escucharlo porque estoy muy interesada. No estaba siendo educada. - Sakura miró a Hinata.

- Bueno, no quiero oírlo. Me aburre hasta la muerte.

- Entonces no escuches - replicó Hinata, muy enojada ahora - ¿No sabes ser educada de todos modos? No me importa oír tus quejas constantemente de todo, no te callas, ¿verdad? ¿Por qué no comes y dejas que los demás tengan una conversación que no gire en torno a hacer a la gente miserable?

- ¡Cómo te atreves! - Sakura se puso en pie. - Largo de mi casa. No permitiré que me hables de esa manera. - Hinata se puso de pie.

- Alguien debería hablar contigo y decirte como obtener más de tu estúpido yo.

- Mujeres - gruñó Sasuke. - Basta ya.

- Dile que se largue - espetó Sakura. - Ahora, Sasuke.

- No voy a hacer eso - dijo en voz baja. - Ella es un huésped en nuestra casa hasta que su futuro vinculado llegue por ella y he dado mi palabra de protegerla hasta que él venga. Es una orden de mi padre.

- No me vengas con esa mierda. La quiero fuera. - Sakura cruzó los brazos sobre su pecho, sus ojos verdes mirando a Hinata.

- Vete al infierno. - Hinata estaba seriamente enojada cuando ella volvió la cabeza para ver la tensa expresión de Sasuke. - Si quieres que me vaya puedo regresar al centro médico, pero primero, ¿te importa si tengo una pequeña charla con tu esposa? - Él vaciló.

- Te quedarás aquí, pero puedes hablar con ella.

- La quiero fuera ahora, - resopló Sakura. - ¿Me entiendes, Sasuke? Consigue sacarla o dormirás en ese maldito sofá la próxima semana. Mientras ella esté aquí. Tan malditamente segura que no subirás a mi cama. - Un gruñido proveniente de Sasuke cuando se levantó lentamente, mirando a Sakura.

- ¿Es una amenaza? En este momento no quiero compartir la cama contigo y el suelo es mil veces mejor. - La furia se reflejó en la cara de Sakura, haciéndola roja y manchada.

- Eres un hijo de puta. - Sasuke gruñó. - ¡Deja de sonar como un maldito perro! - Sakura miró a Sasuke. - ¿Necesitamos construir una maldita puerta para perros y tal vez poner una caseta de perros en el patio trasero? Actuas como…

- Cierra la boca, - gritó Hinata, interrumpiendo a Sakura. - ¿Qué te pasa? No te da vergüenza. Él es un buen tipo, pero lo tratas como una mierda. No lo insultes comparándolo con un maldito perro, sobre todo sabiendo que a él le molesta cuando le dices esas cosas tan crueles. Ali es una persona dulce, no un maldito sirviente, y la comida es deliciosa, así que acaba de comportarte como una niña malcriada y dale una oportunidad. Puedo ver por qué dejaste la Tierra. Nadie te quería allí, ¿verdad? - Sakura giró, un fuerte chillido desgarró su boca y se alejó. Hinata se movió alrededor de la mesa para ir tras la mujer, pero Sasuke se acercó y la tomó del brazo, su gran mano la agarraba por encima del codo suavemente. Sus miradas se encontraron.

- No. No vas a atacarla.

- ¿Atacarla? - La sorpresa la envolvió. La voz de Ali estaba reflejaba la emoción.

- Déjala que la desafíe, Uchiha. - Hinata se dio cuenta entonces de lo que quería decir y se horrorizó, mirando a un ceñudo Sasuke, que negaba con la cabeza. Pensaba que iba a atacar físicamente a Sakura y también lo hacía Ali.

- No te permitiré arriesgar tu vida por mí, - dijo en voz muy baja. - No la conoces como yo. Es cruel y no tiene honor. La lucha no sería justa.

- No voy a desafiarla. ¿Eso es lo que piensas? No soy una asesina. Alguien tiene que ponerla en su lugar. Si le permites seguir con esto sólo va a empeorar porque cada vez que cedes, ella acabará por exigir más. ¿Lo entiendes? No tengo ninguna intención de pegarle, no importa lo mucho que pueda merecer que alguien le rompa la cara. Yo sólo quiero discutir con ella y espero que entienda lo equivocada que está. - Sasuke tomó una respiración profunda, la soltó y volvió a tomar asiento en la mesa.

- No. Por favor, siéntate y termina tu comida. Deja que se vaya a nuestra habitación para enfriar su temperamento. - Hinata se sentó, odiando la manera que Sasuke había dicho "nuestra habitación". La idea de él compartiendo cualquier cosa con Sakura la desgarraba por dentro. La idea de él tocando a la perra de Sakura sólo dolía. Su apetito había desaparecido por lo que se limitó a observar la comida.

- ¿De verdad quieres saber lo que hago? - La voz de Sasuke era suave. Levanto la barbilla, ella miró a los ojos hermosos.

- Sí. - La ira había dejado su rostro.

- Algunas zonas de Sharingan son todavía incivilizadas. Estoy entrenando hombres para patrullar las zonas Outlander para mantener la paz y mantener el orden. Es mi trabajo asegurarme de que están bien preparados para cualquier cosa a la que deban enfrentarse.

- Uchiha Sasuke es un guerrero de renombre que ha matado a muchos en la batalla. - Sonrió Ali, orgullosa. - Se hizo cargo de muchas de las áreas Outlander y las civilizó cuando era líder de la patrulla.

- Parece peligroso. - Hinata temió por su seguridad. - ¿Todavía haces eso? ¿Ir ahí, quiero decir? - Negando, Sasuke siguió comiendo.

- No. Mi trabajo ahora es entrenar porque soy mayor. - No parecía muy contento al respecto.

- No eres viejo. No te ves de más de treinta y tres. - Él sonrió, mirándola a los ojos.

- Eso es viejo para ser un funcionario Outlander. Nos retiramos a los treinta años para que los guerreros más jóvenes, más rápidos, enfrenten la agresión. Y los hombres como yo nos convertimos en entrenadores. No echo de menos las duras condiciones de vida y puedo volver a casa cada noche. Aunque fui un oficial y como líder te pasas semanas viviendo en las zonas salvajes Outlander. - Ali se rió entre dientes.

- No hay mujeres en las áreas Outlander. A la mayoría de los hombres no les gusta trabajar ahí porque no tienen mujeres para montar. - Esto conmocionó a Hinata.

- ¿Ninguna en absoluto?

- No hemos encontrado. - Sasuke sorbió su bebida. - Las mujeres no podrían sobrevivir por mucho tiempo por ahí sin un guerrero muy fuerte para defenderlas. Los hombres no civilizados son brutales.

- Los hombres salvajes lucharían unos contra otros por una mujer, - dijo Ali en voz baja. - La mujer corre el riesgo de ser abusada, como en los viejos tiempos de nuestra historia a menos que una familia fuera fuerte y tuviera buenos luchadores para proteger a las mujeres de ser robadas. Las mujeres brutalmente robadas tienen una vida corta. Los hombres se matan unos a otros sobre la mujer capturada y ella se queda con el ganador de cada batalla hasta que su cuerpo no pueda soportar la presión. Hemos avanzado, pero hay hombres salvajes en el área Outlander que se niegan a cambiar. Cualquier mujer ahí tendría que enfrentar tal brutalidad.

- Suena horrible. - Sasuke asintió con la cabeza.

- Es muy peligroso. Tu vinculado nunca te llevará allí, así que nunca vas a ver o estar en peligro. Madara vive en el crucero de batalla Drais. Nosotros no estamos en guerra en la actualidad, pero hemos tenido problemas con algunos planetas en los últimos años, por lo que el crucero está ahí más como una medida preventiva.

- No creo que fuera feliz viviendo en un crucero. - Ali terminó su cena.

- Serás la única mujer en una nave con unos cien hombres. - Eso hizo que Sasuke frunciera el ceño.

- Ella estará bien protegida. No la asustes.

- Lo siento, Uchiha Sasuke. - Ali bajó la cabeza al instante. - Esa no era mi intención. Sé que su vinculado la protegerá. Quiero decir que ella estará sola, sin otras hembras. - Sasuke frunció el ceño.

- Por supuesto que él la protegerá y se asegurará de que sea feliz. - Su atención se dirigió a Hinata, mirándose fijamente. - Él no te llevaría allí, si no fuera seguro. Serás bien atendida.

Hinata se sintió mal ante la mención de su futuro vinculado. ¿Qué pasa si odiaba a ese hombre? ¿Qué pasa si Madara era un idiota? Viviendo en una nave en el espacio no parecía buena idea. Ella no había disfrutado el viaje a Sharingan, una vez más, habían sido atacados e Izuna había sido asesinado. Ella no quería dejar a Sasuke sabiendo que nunca volvería a verlo.

- Vas a ser bien atendida, - repitió en voz baja Sasuke, tratando de darle seguridad. Su expresión se suavizó. - Él te apreciara. - Ella deseaba desesperadamente que fuera Sasuke quien la apreciara. Ella no dijo eso en voz alta, pero ella seguro que lo pensó cuando ella asintió con la cabeza hacia él. Sasuke desvió su mirada para mirar hacia la comida. - Apenas ha tocado tu comida. Come.

- No tengo hambre. - Ella forzó una sonrisa a Ali. - Tuve un gran almuerzo. Era delicioso. ¿Necesitas ayuda con los platos? - Ali negó con la cabeza, poniéndose de pie.

- No. Quédate con Uchiha Sasuke a hacerle compañía. - La mujer Sharingan recogió los platos y se fue. Hinata tenía la sospecha de que Ali los había dejado solos en el comedor a propósito. Al segundo se había ido, aunque, Sasuke se puso de pie mirando a cualquier lugar menos a Hinata.

- Debería irme. - Su barbilla levantada para que ella pudiera estudiar su cara.

- No quieres estar a solas conmigo, ¿verdad? - Esos ojos increíbles encontraron con los suyos durante un breve instante.

- Tú me tientas. Tengo que irme.

Se alejó sin decir palabra. Con un fuerte suspiro, Hinata se puso de pie, sintiéndose deprimida, a sabiendas de que él iba a manejar la atracción entre ellos. Iba a evitar estar a solas con ella.

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