Disclaimer: los personajes del universo "Naruto" le pertenecen a Masashi Kishimoto.
-Bueno pues… hay algo que no te conté –con nerviosismo se alejó un poco de la kunoichi, pasando la mano por su cuello. –cuando volví a la casa en la noche, sobre mi cama había una caja de preservativos –finalizó con un hilo de voz.
-¡¿QUÉE?! –gritó cubriéndose de inmediato la boca. –no, no, no. ¿por qué no me dijiste? Qué vergüenza –agregó escondiendo su rostro entre sus rodillas, estaba tan roja que podía camuflarse en el fuego -¡Fui a comer a tu casa! ¡y tus padres lo sabían! He tenido reuniones con tu padre ¡y lo sabía! ¡Me dijiste que nadie sabía lo nuestro!
-Mendokusai, mujer. Por eso, es que no te lo dije, sabía cómo ibas a reaccionar. Además, mi padre no se lo dijo a nadie y jamás lo mencionó, es muy reservado ¿Recuerdas cuando fuiste a comer a mi casa?
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05 / Con los Nara
-Gracias por la invitación, señora Nara –agradeció tímidamente la embajadora de Suna.
-Era lo mínimo que podía hacer después de que Shikamaru te mencionara tanto y por favor, llámame Yoshino. –le indicó la matriarca del clan Nara invitándola a sentarse en la sala junto a Shikamaru con quien había llegado.
-Gracias, Yoshino-san. -le dijo la kunoichi de la Arena siguiendo sus instrucciones de tratarla por su nombre, manteniendo el respeto mientras tomaba asiento en la sala.
–Shikamaru, ve por refrescos para tu amiga mientras yo termino la cena –ordenó la Nara con un tono de voz totalmente distinto y firme.
-Mendokusai, ya voy.
El Nara siguió obedientemente las órdenes de su madre llevando una bandeja con refrescos para ambos invitándola a sentarse al porche mientras esperaban a cenar.
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-Así que, hablas de mí en casa –comentó la kunoichi luego de un silencio.
-Mamá siempre tan entrometida- dijo el Nara bajo –no es que me la pase hablando de ti, te menciono cuando vienes. Eres parte de mi trabajo, hablo de ti como lo haría de cualquier misión.
-Es bueno saberlo, que sólo soy "cualquier misión". –comentó secamente citándolo.
-No es lo que quise decir, mujer. –intentó arreglar la situación –te menciono porque eres parte de mi vida laboral, paso tiempo contigo. Tampoco hablo tanto de ti como para que sospechen algo.
-¿Algo como qué?
-Lo sabes ¿o prefieres que dejemos todo expuesto aquí ahora?
-Jamás te atreverías, le temes demasiado a tu mamá y a mí. -le dijo la kunoichi con altanería.
-Mendokusai. Ambas son iguales, se hacen las lindas y cuando nadie las ve lanzan los proyectiles -comentó con fastidio.
-¿Qué quieres decir con eso? -indagó con una peligrosa mirada sobre el Nara.
-No te hagas. Son manipuladoras, ambas adaptan su personalidad, su tono de voz dependiendo de con quién estén. -le explicó -o ¿acaso crees que no me di cuenta la manera en que le hablaste? nunca te había visto tan tímida. Ni con la Hokage eres así.
-Me la describiste como un monstruo ¿de qué manera querías que le hablara? -se defendió -Además, es tu madre, es obvio que le debo respeto -agregó por lo bajo.
-Problemática. En todo caso, me gustó verte un poco incómoda -le sonrió.
-Tsk. No es gracioso -dijo cruzándose de brazos.
-Esta bien, pero relájate, todo saldrá bien -la tranquilizó rozando levemente la mejilla de Temari con el dorso de su mano. -Cenaremos en cuento mi padre llegué a casa -agregó.
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No tuvieron que esperar mucho a la llegada del líder del clan Nara, quien pasó directamente a asearse y cambiarse de ropa para no presentarse a la cena con ropa de trabajo. Por mientras los compañeros mantenían una conversación banal, recibieron el llamado de la matriarca.
-Temari, Shikamaru. Vengan a sentarse. –los llamó Yoshino desde el comedor. –comamos, tu padre vendrá luego.
Cenaron los primeros minutos en silencio, sólo con intervenciones sobre la comida y lo deliciosa que estaba, siendo este intercambio interrumpido por la matriarca Nara dirigiéndose a la invitada de la Arena.
-Eres muy guapa, Temari. Debes tener muchos pretendientes en Suna -lanzó directamente.
-¿Qué? ¡No! Para nada -negó la Sabaku No nerviosamente agitado sus manos -sólo me dedico a mi trabajo.
-Vamos, eres muy joven y bella para sólo dedicarte a trabajar. También hay que distraerse ¿no lo crees Shikamaru?
-Mamá, que fastidio. -comentó el Nara menor también incómodo.
-No, no. Así mi vida está bien -respondía la kunoichi nerviosamente -me gusta mi trabajo.
-Pero te debe gustar alguien en Suna o... aquí en Konoha, después de todo pasas mucho tiempo en nuestra aldea.
-Ehh... no, me dedico a mi trabajo -respondió nerviosamente.
-No incomodes, mujer -se escuchó una voz masculina entrando.
La interacción fue interrumpida por el líder del clan Nara quien se les unió a la cena saludando a su hijo y a la invitada de Suna, salvando aquella incómoda situación.
-Me alegra tenerte aquí, Temari. Pasas mucho tiempo trabajando con Shikamaru y el idiota de mi hijo aún no tiene la decencia de traerte a casa para conocerte mejor fuera de una oficina.
-También me alegra haber venido, Shikaku-san. -respondió la rubia mucho más relajada.
-¿Supongo que Shikamaru se porta bien contigo? –preguntó Yoshino. –Si no es así yo misma le daré su merecido.
-¡Mamá!
-Mh… es algo molesto, quejumbroso y un vago, también un bebé llorón –agregó –pero creo que nos complementamos bien en el trabajo. Somos buenos compañeros y amigos, supongo.
-¿Gracias? –añadió Shikamaru ante tal descripción.
-¿Cómo esta tu salud, Temari? recuerdo que la última vez que te vi estabas un poco afiebrada -mencionó el patriarca -¿acaso no deberías estar atento a la embajadra de Suna, Shikamaru? -se dirigió finalmente a su hijo.
-Bueno... -dijeron los dos al mismo tiempo.
-Mi salud está bien, fue sólo un desgaste por el viaje -respondió tratando de sonar seria ante el tema.
-No volverá a ocurrir, estoy atento a ella. -agregó el Nara menor sin más.
Ambos se sonrieron con un leve sonrojo conociendo el secreto que ambos guardaban. Se precupaban por el otro, eran buenos compañeros y amigos pero también algo más, algo sin nombre pero sólo de ellos. Las miradas cómplices confirmaban su atracción.
La cena transcurrió con normalidad, con preguntas a Temari sobre Suna, sus hermanos y cómo era ser la hermana del Kazekage, además de constantes burlas hacia Shikamaru por parte de los presentes, intentando evitar temas como Sasuke, los Akatsuki y el tenso clima político que existía en el mundo shinobi. Al terminar la embajadora de Suna intento ayudar a Yoshino a levantar la mesa y lavar la vajilla, siendo interrumpida por esta misma al instante.
-No voy a permitir que una Princesa y además nuestra invitada se ponga a lavar.
-Puedo ayudar y bueno, no soy una princesa, es sólo un decir de Suna. Soy sólo una kunoichi. –corrigió.
-Querida, eres nuestra invitada, déjate atender. –le dijo amablemente –Shikamaru, llévala conocer el bosque del clan, mientras tu padre me ayuda. –ordenó.
-Mendokusei. Vamos, princesa. –la invitó el Nara mayor.
-Muchas gracias por la cena, Yoshino-san. Todo estuvo delicioso -agradeció la Sabaku No despidiendose de la matriarca Nara.
-Fue un gusto, querida. Puedes venir cuando quieras.
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Caminaron el uno junto al otro en silencio adentrándose al bosque Nara. La situación se veía incomoda entre ambos, Shikamaru con las manos en los bolsillos y Temari con los brazos cruzados.
-¿Tienes frio? –preguntó el shinobi –lo digo porque eso parece.
-No. Estoy bien –aclara soltándose los brazos. –Tu familia es agradable –agregó.
-Son problemáticos. Lamento si mi madre te incomodó.
-No, para nada. Me sentí bien con ellos, fue extraño pero lindo. Fue lindo saber cómo es una madre o cómo es un padre decente. –agregó sin detener el paso.
-Temari…
Shikamaru sabía que Temari creció sólo con sus hermanos, es más sólo con Kankuro. Su madre falleció al nacer Gaara, su padre no estuvo muy presente y no le permitían acercarse a Gaara, sin embargo era un tema que jamás habían tocado.
-No tienes que sentir pena por mí, Shikamaru. Estoy bien, sólo que me gustó sentir el calor de hogar tradicional por un momento.
Ya estaban muy adentro del bosque, no se alcanzaba a ver la casa Nara, la arboleda era espesa y estaba sumida en la oscuridad, sólo contaban con la luz de la luna sobre la pareja.
-Si algún día quieres hablar de lo que sea sabes que estoy aquí ¿verdad? –dijo el shinobi rompiendo el silencio.
-Te dije que estoy bien, Shikamaru. No tienes que sentir lástima. –aclaró Temari tomándolo de la mano.
-Sé que ya lo dijo mi madre pero ves muy guapa, princesa problemática. –cambió el tema.
La kunoichi llevaba una yukata que nunca le había visto, nueva suponía: rojo oscuro a medio muslo con un obi negro alrededor de la cintura y unas sandalias. Por el contrario, el shinobi llevaba puesto pantalones negros y un sweater del mismo color, no era nada llamativo pero era su personalidad.
-No me digas así. No soy una princesa –corrigió bajado la mirada con un leve sonrojo.
-Te extrañaba, Temari. –con la mano levantó el mentón de la kunoichi para darle un beso.
Beso que el shinobi llevaba deseando darle durante toda la tarde, beso que fue inmediatamente correspondido por la rubia, quien se aferró al sweater del pelinegro acercándolo aun más profundizándo el beso. querían demostrarse de la misma forma lo mucho que se extrañaban. Sus besos eran fuertes y apasionados, necesitados y delicados. No quería soltarlo nunca.
-Shh… -el Nara se separó unos centímetros –¿escuchas?
-No, nada ¿alguien viene? ¿tus padres?
Shikamaru rio ante el nerviosismo de Temari, se separó de ella tomándola de la mano para guiarla por un camino.
-¿Qué sucede? ¿A dónde vamos?
-Sólo sígueme.
Tras unos pasos más en silencio Temari logró ver que era lo que Shikamaru le quería mostrar.
-No sólo Suna tiene sus maravillas. El bosque Nara tiene las propias –le dijo a la kunoichi con una sonrisa.
Frente a ellos se alzaba un ciervo adulto observándolos majestuosamente, iluminado sólo con el reflejo de la luna. Temari por instinto apretó levemente la mano del Nara, sin querer demostrar miedo.
-No tengas miedo, no te hará nada, -susurró –sólo no hagas ruido.
-No tengo miedo.- lo corrigió seriamente.
-Está bien, no tienes. –sin soltarla la instó a seguirlo -¿Cómo estás amigo? Hace tiempo no vengo a verte, te he extrañado –lo saludó acariciando la cabeza del animal. –Te quería presentar a alguien, ella es Temari, es alguien muy importante, es la princesa del viento.
-Basta con lo de princesa, Shikamaru.
-Está bien. Ella es Temari, sólo Temari –agregó con ironía –y es alguien muy importante para mí.
-Temari, él es Aki, es el líder de la manada y bueno, también es muy importante para mí.
-Hola Aki –saludó tímidamente la Sabaku No.
-Salúdalo bien –con la mano que aún no soltaba la guio hacia la cabeza del ciervo –acarícialo –instó con su mano sobre la de Temari, mientras con delicadeza la movía por sobre la cabeza del animal.
-Es hermoso –susurró.
Shikamaru soltó el ciervo para dejarla sola en la actividad para que así entraran en confianza, por su parte se posó tras la kunoichi abrazándola por la espalda, pasando sus brazos por la cintura apegándola a su cuerpo. Mientras Temari llevaba la mano libre sobre la del shinobi en su cintura.
-Ya conociste a mis padres, ahora debías conocer a otra parte importante para mí. Me crie entre ciervos, son como hermanos para mí. El que te aceptara, que no huyera, también es importante. –le confesó con sinceridad.
-Shikamaru… -susurró –Gracias –le dijo con un hilo de voz.
El Nara la sintió respirar entrecortadamente mientras mantenía el agarre a la cintura de la kunoichi.
-¿Estás llorando? –preguntó Shikamaru con la cabeza escondida en el cuello contrario.
-Claro que no –respondió rápidamente la rubia soltando al ciervo, pasando las manos por su cara, evitando que salieran las lágrimas que estaban ya casi asomándose.
-Por supuesto que no –confirmó el Nara dándole pequeños besos en el cuello.
El Nara continuó la sesión de besos por el cuello de la kunoichi subiendo hasta el lóbulo de su oreja sacándole pequeños suspiros, continuó el camino esta vez el camino por la nuca llegando al otro lado del cuello por lo que nuevamente continuó el recorrido hasta morder suavemente su oreja, sacando un suspiro en la kunoichi. Mientras mano derecha se atrevía a posarse sobre uno de sus pechos y la otra comenzaba a levantar lentamente la falda de la rubia. Esta vez el suspiro se transformó en un gemido.
-Shikamaru… nos está observando. –le indicó Temari mirando al ciervo.
-Pervertido. –lo regañó –Lárgate, yo no te observo cuando estás con Mimi, su novia. –le aclaró a Temari.
El ciervo se quedó inmutado frente a ellos, sin ninguna intención de moverse.
-Mendokusai. Parece que los que nos tendremos que retirar somos nosotros. De todas formas, es su territorio –explicó el shinobi.
-Será mejor que volvamos. Tus padres deben estar preocupados.
-Claro que no, ya se deben haber ido a dormir –comentó el shinobi relajadamente.
-En tal caso... Shikamaru, acompáñame al hotel –ordenó la kunoichi volteando a mirarlo a los ojos.
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-Es tarde, me iré a dormir –dijo la Sabaku No haciendo un ademán a ponerse de pie.
-Mendokusai, mujer. Estamos llegando a la mejor parte. –el Nara tomó el brazo impidiendo que se ponga de pie. –quédate.
Sin réplica la kunoichi volvió a tomar asiento a su lado.
Hi! espero que estén teniendo un buen inicio de 2021. Gracias a quienes leen :) y han dejado review: Julieth Nobunaga: gracias! a Shikaku no se le escapa nada. Si te gusta la peraj proto tendré otros fics, además de este arriba :) Saludos desde Chile.
Namida: me alegro de que te guste mi escritura, reviso mucho para tratar de cometer lo menores errores posibles (siempre luego me doy cuenta de que me queda alguno uwu)y poder describirlos de mejor manera posible :)
Manu: gracias por comentar pero realmente nunca me he planteado hacer fics de otra pareja dentro de Naruto, sólo sigo ShikaTema y NaruSasu pero no se me da escribir de ellos.
*planeo subir un capítulo 5.2 que no tendrá nada que ver con la historia principal pero si les gustan los suegro de Temari son bienvenidxs a leerlo
