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- Mañana debe llegar tu vinculado. - Ali vigilaba cuidadosamente a Hinata. - ¿Estás nerviosa? Yo estaría un poco asustada, ya que es un desconocido. Nunca he vivido con desconocidos. Siempre he conocido a los pocos hombres para los que he trabajado, teniendo la opción de vivir con ellos o no. - Mordiéndose el labio, Hinata se apartó el pelo negro hasta los hombros. Era un caluroso día y su pelo se pegaba a la piel.

- Estoy petrificada. ¿Qué pasa si no me gusta Madara? ¿Qué pasa si es un imbécil? ¿Y si es todo lo contrario de su hermano? Izuna fue tan malditamente dulce y me hacia reír.

- Me gustaría poder aliviar tus temores, pero yo no lo conozco.

- No pasa nada. Creo que voy a llegar a conocerlo realmente muy bien puesto que estoy vinculada a él.

- Tienes suerte de estar vinculada. Es un gran honor ser elegida para el nacimiento de un futuro Sharingan. - Suspirando, Hinata se miró las manos. Su corazón se rompía, pero no se atrevió a decirlo en voz alta, prefirió hablar de cómo se sentía acerca de Madara.

- Lo que estoy es aterrorizada porque no conozco a este hombre ¿Qué pasa si no soy realmente feliz? - Miró a Ali. - ¿Esta permitido el divorcio?

- ¿Qué significa esta palabra?

- ¿Puedo separarme de él si es un idiota? ¿Y si es abusivo?

- Él está muy honrado de tenerte a su cargo. Nunca abusaría de una mujer y debes confiar en mí en esto. Él te tratara bien, Hinata. Es una cuestión de honor y él se ha esforzado mucho para tener el cargo que tiene. Te protegerá y velará por tus necesidades y la de los suyos. Serás feliz.

- ¿Qué pasa si no lo soy? - Ella no era feliz en este momento.

Hinata miró alrededor de la cocina donde estaba sentada en la mesa mientras cenaba y hacia compañía a Ali mientras cocinaba. Durante los últimos cinco días Hinata apenas había visto a Sasuke, había conseguido evitarla muy bien a excepción de la cena y las comidas donde había sido malditamente incómodo.

Sakura era una mega puta que se hacía cargo de todas las conversaciones en la cena, no dejaba hablar a nadie mientras se iba por peteneras sobre cosas estúpidas, como que el cielo era de un tono de rojo que odiaba o se quejaba porque en Sharingan no tenían televisión. Sasuke comía rápidamente todas las noches antes de huir de la mesa. Se iba a trabajar en el desayuno, y no regresaba hasta la cena. Después de la comida se mantenía en el otro lado de la casa, lo más lejos posible de Hinata. A Hinata le dolía ver a Sasuke. Recordaba como la había tocado, ella estaría encantada de poder tocarlo de nuevo. Le dolía ver el cuerpo de un hombre con el que nunca podría estar otra vez y saber que se estaba acostando con esa puta de Sakura la estaba matando. No era únicamente el hecho de que Sakura tenía a Sasuke, sino que ella era una persona desagradable.

- Ahí estás¾ dijo Sakura entrando en la habitación. - Te dije que quería que me lavases la maldita espalda porque nunca llego, Ali. - Sakura llevaba una toalla y nada más. - He tenido que venir por ti.

Ali apretó la boca en una línea, sus ojos marrones ardían con furia mirando a Sakura.

- No voy a hacer eso, ya te dije que no es mi trabajo. Yo preparo las comidas, hago la casa, hago la compra y atiendo las necesidades generales. Lavarte el trasero como si fueras un niño no es mi trabajo. No voy a asistir a las necesidades personales de una mujer de esa manera.

- Te follas a hombres para vivir, lavarme la espalda no debería ser ningún problema. - Hinata fue directamente hacia ella al instante, enojada con el insulto implícito hacia Ali.

- No te atrevas a decir ese tipo de cosas de ella o a tratarla de ese modo. - Los ojos verdes se estrecharon cuando Sakura miró a Hinata.

- Quédate fuera de esto, si fuera por mí estarías viviendo en una caja de cartón. Apuesto a que el tipo al que te estamos dando no está en alguna nave. Creo que está escondiéndose para evitarte, mientras le sea posible, porque sabe que eres una perdedora. No quiere ser utilizado como su hermano. - De pie, Hinata miró a la mujer un poco más alta.

- Voy a lavarte la espalda. Los ojos verdes se estrecharon.

- Vas a tratar de ahogarme. - Hinata sonrió fríamente, sus ojos perla reduciéndose a medida que miraba a Sakura, sin decir nada.

- Ali - espetó Sakura, desviando su atención de Hinata para mirar a la otra mujer en su lugar. - Te quiero a ti en el baño ahora, maldita sea. De lo contrario le diré a Sasuke que estás siendo mala conmigo. Voy a llorar y le voy a decir que quiero otra ayudante en la casa. O bien mueves el culo hasta el baño para hacer lo que yo digo o embala tu mierda. - Un gruñido salió de Ali.

- Bien - Sakura sonrió fríamente, giró sobre sus talones y se alejó. Hinata se sacudió con furia, y decidió una vez más que Sakura era una puta. Le frotó el brazo a Ali para reconfortarla.

- ¿Por qué te comprometes a hacerlo? ¿De verdad crees que Sasuke te sacará a patadas? Le voy a decir lo mala que es. No sería capaz de deshacerse de ti cuando ella se lo diga.

- Sé que no me hará irme, pero Uchiha me dijo que fuera muy agradable con ella, su razonamiento era que cambiaría, si siempre era amable con ella.¾ Una sonrisa dividió los labios de Ali. - Querría ahogarla bajo el agua hasta que no le quedara aliento.

- Accidentalmente podría ir allí para ayudarte. - Ambas se echaron a reír. Ali suspiró.

- Me gustaría atreverme, pero le di mi palabra a Uchiha cuando me ordenó que no me vengase de cualquiera de las cosas malas que hace o dice de mí.

- No prometo nada, estaba bromeando. Por muy tentador que parezca ir a ahogarla no podría hacerlo. - Hinata se rio entre dientes. - Bueno, yo no lo haría más que un par de veces pero me gustaría asegurarme de que no pudiera respirar mientras la mojaba. - Ali sonrió.

- Te voy a echar de menos. Esto va a terminar mal para Uchiha. Esta humana ha estado insinuándose a uno de los guardias de Uchiha, que están en la puerta para protegernos. Ella coquetea con todos, y esta mañana cuando salí a la calle para tirar la basura la vi allí riendo, y tocando a uno. Cuando me vio, se alejó, pero nunca debe poner sus manos en otro hombre. Uchiha va a enojarse mucho si se entera, pero me temo que lo lastimaré si se lo digo. - El temor golpeó a Hinata.

- ¿Fueron demasiado amistosos?

- Yo no lo vi, pero Uchiha tendría que matar a los hombres si ella se ofreció. Ella es su vinculada, y los guardias saben que sería la muerte. Ellos le son leales pero coquetean. Ella y Uchiha no han peleado en días por lo que no quiero entristecerlo, ya que él tiene la esperanza de que ella se adapte a nuestro modo de vida. Si ella es inteligente se detendrá ahora que vi lo que estaba haciendo. - Hinata dudaba que Sakura tuviera un cerebro en la cabeza, pero se calló, observando a Ali salir de la habitación, poniéndose en pie para agitar el recipiente lleno con un guiso de carne que olía maravilloso. Mañana dejaría a Sasuke para siempre, cuando Madara llegara.

A Hinata le dolía el pecho al pensar en la vida sin Sasuke, sabiendo que iba a perder sus ojos increíbles y el sonido de su risa. La vida es tan condenadamente injusta. Un timbre sonó por toda la casa. Apagando el fuego, salió de la cocina. Sabiendo que Ali estaba ocupada, fue a la puerta para responder. Sasuke había asignado por lo menos cuatro guardias para proteger la casa mientras él estaba en el trabajo, así que si alguien llegó hasta la puerta, sabía que era seguro abrirla. Cuatro grandes hombres Sharingan estaban al otro lado de la puerta cuando Hinata la abrió de par en par.

Sus uniformes eran de cuero negro y tenían una extraña chapa a través de sus pechos, con raros diseños en rojo sangre por el hombro. Los cuatro tenían el pelo y ojos de color negro. Mirando al más cercano, lo reconoció al instante, al ver la extraña semejanza con el hombre que la había tomado en la Tierra. Los ojos marrones oscuros similares a Izuna se estrecharon cuando Hinata miró para arriba, pero a diferencia de Izuna, este hombre tenía una mirada dura, fría, y sus ojos no eran amables. Un profundo gruñido salió de su garganta, mientras su boca se apretaba en una línea firme antes de que sus labios se abrieran para revelar unos dientes afilados. Gruñó a su vez, más fuerte, por lo que Hinata se sobresaltó por el áspero ruido.

- Así que tú eres la humana. - Su mirada furiosa se posó en ella. En estado de shock, Hinata se quedó mirando al hombre de 1.80, era grande, pero no tan grande como Sasuke. La confundió ver a Madara un día antes de lo que se esperaba, y tan enojado con ella por alguna razón. Le habían dicho que estaba vinculado a ella, que venía con entusiasmo, pero éste hombre obviamente, no estaba contento de verla. Parecía disgustado y muy cabreado. Tragando, Hinata se obligó a decir,

- ¿Madara? - Él frunció los labios.

- ¿Quién más podría estar aquí para recogerte, humana? - Humana, su tono sonaba como si se tratara de una burla. Una mirada fija, fría, oscura recorrió su cuerpo otra vez antes de que el hombre girara su cabeza, y cabeceando hacia uno de los tres hombres grandes que lo acompañaban. - Sus cosas. - El hombre se movió rodeando a Madara, empujando literalmente a una aturdida Hinata de la puerta, haciéndola tropezar de nuevo. El hombre entró en la casa, aspiró con fuerza e hizo una pausa. Ali apareció desde el otro lado de la casa en ese momento y se encontró con Hinata, miró atónita a la otra mujer.

- ¿Qué está pasando aquí? ¿Quién eres tú? - Ali se movió rápidamente hacia delante, tratando de llegar a Hinata. Madara entró en la casa.

- Atrás - gruñó. - Estoy aquí para recoger a la problemática humana. Muestra a mi oficial su habitación para poder recoger sus cosas, ¡ahora! - Ali palideció.

- ¿Problemática? ¿Es usted Madara? No os esperaban hasta mañana. - Madara gruñó.

- Haz lo que te dicen. Muéstrale su habitación para recoger sus cosas. - Ali alarmada, apartó la mirada de Hinata, pero asintió con la cabeza.

Ella todavía estaba pálida cuando se volvió, mirando un poco temerosa al hombre de Madara para conducirlo hacia la parte posterior de la casa. Madara se dio la vuelta, su mirada enojada sobre Hinata otra vez, mirándola definitivamente molesto. Poco a poco fue rodeándola, mirando abiertamente su cuerpo con esa expresión enfurecida en sus rasgos.

- He puesto a cien los motores de mi nave para llegar antes de que avergonzaras más mi nombre. - Gruñó en voz baja un segundo antes de que su mano saliera disparada, agarrándole el brazo dolorosamente. - Quiero nombres, humana, así que dímelos ahora. - Las lágrimas llenaron los ojos de Hinata, que se quedó sin aliento. Madara le contorsionó el brazo por encima de su codo. Ella se quedó mirando al enfurecido Sharingan con confusión y terror.

- No sé de qué estás hablando. Avergonzado ¿cómo? - El fuerte agarre del brazo le dolía. - Mi nombre es Hinata. Usted no tiene que llamarme humana. - Un gruñido profundo salió de su garganta, y la furiosa mirada de sus ojos era aterradora. Levantó la cabeza y asintió, mientras la empujaba con fuerza, golpeándola de nuevo, y haciéndola tropezar a pocos metros.

- Cógela - Madara gruñó la orden. Hinata jadeó, antes de que unas manos la agarraran por detrás. Sacudió la cabeza para mirar a los dos hombres que la agarraban cada uno por un brazo. Madara gruñó en voz baja, mirando alrededor del cuarto. - La mesa. - Los hombres, literalmente, tiraron a Hinata a sus pies. Pateó el aire, sorprendida por como los hombres la cogían bruscamente de los brazos, y cuando la llevaron a la mesa de café, Madara barrió con el brazo todo lo que había en la mesa, estrellando un jarrón contra el suelo.

Hinata se giró en el aire, y un segundo después su espalda golpeó la dura mesa al estrellarse contra ella. El shock le impidió tratar de gritar, y el impacto con la mesa hizo que expulsara de golpe todo el aire de sus pulmones. Los hombres sujetaban sus brazos con las rodillas sobre la mesa. Con sus manos la agarraron por los hombros para inmovilizarla totalmente. Madara se inclinó sobre ella, la rabia desfiguraba su cara, lo único que podía hacer era mirarlo sorprendida en estado de shock.

- Voy a matar a todos los hombres que has permitido que te follen. - Gruñó. - Después voy a castigarte por avergonzarme. ¿No has podido esperarme una semana? He oído hablar de tu comportamiento.

- ¡No sé de qué estás hablando! - Hinata se asustó, el dolor palpitaba de nuevo por la manera casi brutal en que la habían inmovilizado.

Un tirón en la cintura le provocó dolor, cuando Madara tiró fuerte de sus pantalones, sacudiendo sus piernas. Hinata gritó de dolor y terror, trató de combatir, pateando a Madara, pero él era demasiado fuerte y rápido y sus hombres la sujetaban con fuerza, mientras le arrancaba por completo sus pantalones. Madara la agarró por las piernas de una forma brutal, poniendo su peso sobre ellas, obligando a sus piernas a derrumbarse hasta que sus rodillas estuvieron a unas pulgadas de su pecho. Hinata gritó aterrorizada cuando el hombre le inmovilizó las rodillas y se metió aún más en esa dolorosa e incómoda posición. Sentía el aire en su culo, sus muslos y todo lo demás de cintura para abajo, que estaba desnudo.

- ¡No te muevas! - rugió Madara. Hinata dejó de luchar porque no tenía sentido, y apenas podía respirar comprimida en la incómoda posición.

Madara miró su cuerpo al descubierto, respirando profundamente, aspirándola. Los latidos del corazón golpeaban dolorosamente el pecho de Hinata por el miedo, dándose cuenta de que tenía el culo y el coño expuestos, y se los olía; como no apartaba la mirada de su rostro enfurecido, ella le vio cuando frunció el ceño, con ira.

- No huelo a ningún varón en ella. - Sus fríos ojos fijos en ella. - ¿Cuándo fue la última vez que un hombre te folló?

- No sé de lo que estás hablando. - Ella estaba casi llorando. ¿Había descubierto Madara que tuvo sexo con Sasuke? ¿Trataría de matarlo? ¿Quién le había dicho a este hombre algo sobre ellos? Ali sólo había adivinado algo, salvo que alguien en el centro médico hubiera dicho algo a Madara, pero Sasuke le había asegurado que nadie diría nada.

Los pensamientos de Hinata iban rápido. Hinata confiaba en Ali, y creía que no iba a traicionarla. Madara no había mencionado a Sasuke, por lo que el informante no le debía haber dicho que la había tocado. Moriría antes de decir nada de Sasuke. Podrían matarla antes de poner en peligro a Sasuke. Los ojos de Hinata, se llenaron de ardientes lágrimas sabiendo que probablemente iba a morir. Mentalmente trató de prepararse para lo peor. El atronador sonido de los pasos, hizo que Hinata girara la cabeza al ver a tres hombres de Sasuke en la puerta de la casa. Cuando entraron en escena y vieron a Madara cernirse sobre ella, y a sus hombres de rodillas junto a su cabeza sujetándola hacia abajo y gruñendo, tomaron sus armas.

- Atrás - les ordenó Madara. Uno de los hombres de Sasuke parecía furioso, dio un paso adelante.

- Suelte a la humana. - Madara gruñó.

- Ella es mi humana, y yo soy su protector. Fuera. - Un suspiro alto rompió el tenso silencio.

- ¡Hinata! - Ali intentó correr en su ayuda, el hombre que sostenía la bolsa de Hinata agarró de repente el brazo de Ali, sacudiéndola para sostenerla en su lugar.

Ali se volvió, gruñendo al hombre y con dificultad intentó salir de su control, liberándose. Se lanzó de nuevo hacia adelante tratando de llegar a Hinata, pero el hombre de Madara se abalanzó tras ella, tomó a Ali por la parte trasera de su cuello y tiró de su cuerpo, dejándola allí, delante suyo. El dolor se quedó grabado en el rostro de Ali, sometida por el hombre para que no pudiera luchar. Madara gruñó.

- Vamos a llevar a la humana a la nave. - Miró hacia abajo a Hinata, - luego me confesarás los nombres de los hombres que has dejado que te follen, mientras avergonzabas mi nombre hasta que te he encontrado. Perseguiré a cada uno de ellos y morirán dolorosamente por tocar lo que es mío. Después, serás castigada.

- No sé de qué estás hablando - susurró Hinata. - Déjame ir.

- Suelte a la humana - ordenó uno de los guardias de Sasuke. - Ella está bajo la protección del Uchiha Sasuke. - Madara gruñó.

- Ella es mi humana. ¡Tiren sus armas ahora!

- ¿Qué está pasando aquí? - Una voz profunda gruñó desde la puerta.

Hinata torció la cabeza, tratando de ver alrededor de uno de los hombres de Madara que la sujetaban, sólo para entrever a Sasuke. La furia golpeó sus rasgos, una fracción de segundo antes de que un rugido rasgara el aire. Se ocultó de su vista durante unos segundos hasta que lanzó a uno de los hombres que la dominaban lejos de ella, literalmente sacudiéndolo a través del espacio, enviándolo contra una mesa que se rompió por el peso del hombre. Madara la liberó, saliendo del camino del enfurecido Sasuke. Hinata fue liberada por el otro hombre cuando éste se alejó, poniéndose a sus pies. Ella bajó de la mesa, cayendo al otro lado, golpeándose con fuerza las rodillas, quedando en cuclillas. Empujó hacia abajo su camisa, tratando desesperadamente de cubrir su desnudez, cuando vio a Sasuke y Madara enfrentándose, la rabia grabada en ambos rostros.

- Vinieron a atacar ¿a mi casa? - Sasuke gruñía tanto que era difícil distinguir sus palabras. Otro rugido rasgó su garganta.

- ¿Cómo te atreves? - Madara mostró sus agudos dientes, gruñendo - Vine para recoger a mi humana. Yo no atacaba tu casa, Uchiha.

De repente, Ali estaba al lado de Hinata, agachándose a su lado. Ella había agarrado una camisa de la bolsa de ropa, y la había puesto sobre los muslos expuestos de Hinata. Temblando, Hinata agarró la tela para sostenerla en su lugar, mientras lágrimas calientes surcaban sus mejillas. Ella estaba en shock, cuando miró fijamente con terror como Sasuke y Madara iban a luchar.

- Vi lo que hacías. ¿Cómo te atreves a dejar que tus hombres la dominen? ¿Qué pasa contigo?. - Sasuke gruñó otra vez, mirando a los ojos a Madara. - ¿Qué crees que estás haciendo? Debería matarte por esto. - Madara dio un paso atrás, respiró profundamente y dejo bajar la cabeza hasta que su mirada se posó en el pecho de Sasuke. Dio un paso atrás distanciándose de él y poniendo las manos detrás de su espalda.

- Me disculpo, Uchiha Sasuke. Estoy muy enojado, no quise insultarte. Vine a recoger a mi vinculada, que está bajo tu protección. Gracias por mantenerla a salvo para mí. - Madara miró a uno de sus hombres. - Cogedla nos vamos. - Sasuke se giró, mirando al hombre que volvió a coger a Hinata.

- No la toques. - Sasuke concentró su atención de nuevo en Madara. - Explícame tu abuso, ahora. - Madara gruñía mientras su cabeza se erguía para mirar a Sasuke.

- ¿Mi abuso? Se supone que mi vinculada está bajo tu protección y ¿permites que me avergüence? - Agachó la cabeza mientras respiraba profundamente. - Gracias por guardarme a la humana, pero ahora la recojo y me voy. Sé que estás muy ocupado y no te culpo por sus acciones. En cuanto supe que estaba avergonzándome vine tan rápido como mi nave me permitió.

Hinata vio que Madara centraba su atención en ella, incapaz de confundir la cólera y el odio que salían de él dirigidos directamente a ella. Se estremeció con terror, sabiendo que probablemente quería matarla. Ali la abrazó tratando de consolarla, estaban en cuclillas entre la mesa y el sofá. Un movimiento hizo que Hinata apartara su mirada temerosa de Madara, y llamó la atención de Sasuke que giró la cabeza y con una mirada furiosa bloqueó a Hinata. Ella vio la confusión allí por un instante antes de que Sasuke se volviera hacia Madara.

- Explícate. - Sasuke ya no gruñía, pero su tono era furioso. - ¿De qué estás hablando? Ella ha sido un invitado perfecto en mi casa, y no te ha avergonzado. - Madara miró hacia arriba, a Sasuke.

- Tú estás demasiado ocupado para estar al corriente de las acciones de los humanos, pero tengo mis informes. Ella será castigada después de confesar sus crímenes, los varones involucrados serán perseguidos y castigados adecuadamente, pero no habrá daños irreparables para ella. Nunca abusaría de una mujer, pero se arrepentirá de la vergüenza que me ha causado.- Madara miró a Hinata. - He dado mi palabra de vincularme a ti, voy a ser el único hombre que te folle, para que seas la única que crie a mis hijos. Si tanto te mueres por tocar a los hombres servirás con tu lengua a mis escogidos a bordo de mi nave. - Estuvo a punto de escupir las palabras. - Veremos que ganas tienes de otros hombres después de lo que te harán los míos. - Sasuke rugió.

- ¡NO! - Madara impresionado miró fijamente con los ojos muy abiertos a Sasuke.

- Esto no es de tu incumbencia, Uchiha Sasuke. He venido para recoger eso.

- ¿Eso? - Sasuke estaba gruñendo de nuevo. -Ella es una mujer. ¡Fuera de mi casa! - Madara vaciló.

- De acuerdo. - Sacudió la cabeza hacia uno de sus hombres. - Cogedla. - Sasuke se movió, para bloquear a los hombres de Madara antes de que llegaran a Hinata.

- Tú no te la llevas. - Madara quedó sin aliento,

- No puedes detenerme. He venido a recoger a la humana a la que mi hermano estaba vinculado, ahora ella me pertenece a mí por derecho.

- No te la llevas. No es una cualquiera que puedas ofrecer a tus hombres. No se puede abusar de ella de ninguna manera. - Las manos de Sasuke se convirtieron en puños. - Vienes a mi casa, la acusas de crímenes que no ha cometido, y la tenías sujeta mientras la atacabas. No voy a dejarte marchar de mi casa con ella. Permanecerá aquí, bajo mi protección.

- Ella es mía - Gruño Madara. - No tienes derecho a negarme salir con ella, y estás sobrepasando tu autoridad.

- ¿Quieres autoridad? - Gruñó Sasuke. - Ali, llama a Itachi ahora y dile que venga aquí con sus guardias. Él es el juez local, por tanto le permitiré decidir.

- Él es tu hermano - gruñó Madara. - Quiero a alguien más.

- Él es el juez, y hará lo que la ley dicta en esta situación.

Ali soltó a Hinata, poniéndose de pie para salir corriendo de la habitación. Hinata se acurrucó en el suelo, sujetando la camisa que cubría sus piernas desnudas, y temblando de miedo. Si el juez estuviera de acuerdo con Madara, él se la llevaría, y eso la aterrorizaba. Ali volvió en menos de un minuto, agarrando una manta en sus brazos. La colocó rápidamente alrededor del cuerpo de Hinata, y cayó de rodillas en el suelo a su lado otra vez.

- Itachi está en camino. No le expliqué nada, ya que no tengo ni idea de lo que está pasando. - Ali parecía asustada. - Estará aquí en unos minutos. - Sasuke cabeceó, mirando airadamente a Madara.

- Esto no es justo - gruñó Madara hacia Sasuke. - Ella es mía.

- Abusaste de ella en mi casa, mientras estaba bajo mi protección.

- Yo la inspeccionaba. No era abuso.

- Había hombres sujetándola, mientras se exponía su cuerpo a otros hombres, y a mis guardias. - Otro gruñido salió de Sasuke. - Alardeaste de lo que piensas hacer con ella cuando vuelvas a tu nave, lo cual sería un abuso, las vinculadas no se comparten con otros hombres.

- No van a follarla, pero puede darles una liberación. No es digna de ser una vinculada después de haberme avergonzado.

- ¿Cómo? - Sasuke parecía listo para golpear al otro hombre. - ¿Cuáles son los cargos? Dímelo.

- ¿Sasuke? - El miedo golpeó a Hinata, cuando Sakura entró en la sala de estar con una camisa larga en forma de túnica hasta sus rodillas. La mujer tenía el ceño fruncido, los brazos cruzados sobre el pecho, y parecía que estaba cabreada.

- Vete a la habitación - le ordenó Sasuke.

- Oh, claro que no. - Sakura caminó a lo largo de la sala de estar, haciendo caso omiso a los guardias y los hombres de Madara, para mirar a Sasuke antes de volver su atención hacia Madara. - ¿Has venido a recogerla?

- Sí. - Madara miró a Sakura. - Ella es mía, pero Uchiha Sasuke se niega a permitir que me lleve a la humana.

- Maldita sea, Sasuke - Sakura se dirigió hacia él. - Quiero que la puta se vaya. Deja que este tipo se la lleve, y problema resuelto. ¿Cuál es el problema?

- Sakura - advirtió Sasuke. - Mantente fuera de esto. Te dije que fueras a nuestra habitación. - Enojada y con los ojos verdes brillando.

- No lo haré. Soy tu esposa, y este hombre está dispuesto a llevarse a esa puta grosera fuera de nuestra casa. ¿Cuál es tu maldito problema? - Sasuke se movió rápidamente, agarrando el brazo de Sakura y dándole la vuelta.

- Vete a la habitación ahora mismo. ¿No ves la tensión? Si se desata una pelea quiero salvarte. - Sakura finalmente se dio cuenta de que los hombres de Madara y de Sasuke se encontraban en un callejón sin salida. Sasuke la soltó, retrocediendo entre Hinata y los hombres de Madara para protegerla. Sakura vaciló unos segundos antes de huir de la habitación.

- Vamos a esperar a que el juez llegue y él decidirá. - Sasuke cruzó sus brazos sobre el pecho.

- Él es tu hermano - espetó Madara. - Eso no es justo.

- Itachi es un juez justo. ¿Quieres insultar a un Uchiha? - Arqueando sus cejas negras, sus ojos ardían de furia, en silencio esperando que el otro hiciera precisamente eso.

Madara gruñó, pero no protestó de nuevo.

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