los personajes del universo Naruto pertenecen a Masashi Kishimoto


-En tal caso... Shikamaru, acompáñame al hotel –ordenó la kunoichi volteando a mirarlo a los ojos.

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-Es tarde, me iré a dormir –dijo la Sabaku No haciendo un ademán a ponerse de pie.

-Mendokusai, mujer. Estamos llegando a la mejor parte. –el Nara toma el brazo impidiendo que se ponga de pie. –quédate.

Sin réplica la kunoichi volvió a tomar asiento a su lado.

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06 / En el hotel

Tal como mencionó Shikamaru sus padres ya se habían ido a dormir, por lo que no recibieron interrogantes alguna al salir de la casa.

-Espera un momento -le dijo el Nara deteniéndose en la entrada -debo ir por algo y regreso.

Sólo demoró unos segundos en volver junto a la kunoichi, la tomó de la mano con decisión y continuaron su camino. El trayecto al hotel fue hecho en el más rotundo silencio con las manos firmemente tomadas.

Las calles estaban casi vacías, sólo un par de puestos nocturnos abiertos. Al llegar al frontis del hotel Shikamaru detuvo el paso.

-Bueno, llegamos –dijo el shinobi dando un paso atrás.

-Shikamaru, vamos –tiró suavemente la kunoichi para que lo siguiera.

Sin emitir objeciones el shinobi la siguió en el más absoluto silencio, subieron hacia la habitación de la kunoichi quien lo invitó a entrar junto a ella. La rubia no encendió la luz, sino que pasó directamente a sentarse sobre la cama dando golpecitos que indicaban a que el pelinegro se sentara junto a ella. Acto que obedeció de inmediato, se sentó junto a Temari sin siquiera mirarla, sino que mantuvo su vista fija en el jugueteo de sus pulgares.

Shikamaru sintió el calor de Temari más cerca, quien suavemente con una mano detuvo el jugueteo de sus pulgares, mientras que con la otra lo atrajo hacia sí tomándolo del cuello, dándole primero un suave beso en la mejilla pasando a sus labios con un pequeño beso.

-También estoy nerviosa, Shikamaru –le dijo separándose unos milímetros de los labios –sólo un poco –agregó manteniendo su postura de mujer ruda.

El Nara se sabía menor que la Sabaku No, sin embargo odiaba esos momentos en que realmente era notoria su falta de confianza y se sentía más pequeño que ella. A medida avanzaba su relación, pensaba que esa brecha comenzaba a desaparecer, especialmente por el hecho de que al ser shinobis se les obligaba a crecer más rápido que al resto de los niños, esto siendo que al obtener el título de chunnin ya se les consideraba adultos. Aun así se encontraba hecho un atado de nervios, como un genin en su primera misión.

La kunoichi continuó dándole pequeños besos los cuales afianzaron al shinobi quien los respondió con la confianza que ya se tenían, sabiendo que ella quería lo mismo. Subió cada vez más la intensidad comenzando el jugueteo de lenguas que tanto les gustaba, mientras sus manos recorrían el cuerpo del otro apegándose aún más, sacando suspiros y gemidos.

Habían estado a solas muchas veces, tanto en Konoha como en Suna; en alguna oficina, en la alguna sala de biblioteca, en la habitación del hotel, incluso en algún callejón vacío. Sin embargo, nunca habían pasado más allá de besos intensos y toqueteos sobre la ropa, algunas veces bajo, pero aún no llegaban "más allá", su autocontrol y el nervio de que los encontraran siempre se los impedía. Esta vez no era así, su cuerpo pedía más y no iban a permitir que nada más lo interrumpiera, ni siquiera sus propias inseguridades.

El Nara pasó al cuello de la kunoichi, besaba, lamía y succionaba aquella parte de su cuerpo mientras sentía como los gemidos salían intensamente por la contraparte, lo que lo provocaba a seguir con más pasión. Por su parte, ella subió sus manos al cabello del shinobi soltando su coleta dejando que su cabello cayera a sus hombros, acariciándolo para que continuara con su labor en el cuello, mientras con la mano libre soltó su propio cabello.

Con una mano el shinobi la apegaba más a su cuerpo, mientras que con la otra le acariciaba un seno como tantas otras veces lo había hecho y sabía que ella le gustaba, apretando y volviendo a soltar.

La kunoichi lo separó para invitarlo a recostarse con ella, quien se tendió junto a ella apoyándose en un brazo con medio cuerpo sobre ella. Con el brazo libre la volvió a apegar a su cuerpo profundizando nuevamente los besos, mientras la rubia subía su pierna izquierda sobre el Nara quien la tomó firmemente por debajo subiéndola y apegándola a su cuerpo aún más. Desplazó su mano hacia el muslo acariciándolo y apretándolo, llegando a su glúteo, deslizándose directamente bajo las bragas apretando firmemente la zona, provocando un fuerte gemido por parte de ella y un sonoro gruñido por parte de él.

Instintivamente Temari se montó sobre él, con una pierna a cada lado junto a sus caderas. De esta manera Shikamaru ya no sólo le presionó uno de sus glúteos, sino los dos, apegando sus zonas íntimas, provocando toda una descarga en ambos cuerpos ante el roce. Con hambre animal la kunoichi comenzó a besar el cuello del Nara, succionaba y mordía, esto mientras mantenía el vaivén de roces entre sus intimidades. A la vez que le subía la remera, acariciándolo y presionándolo. Mientras el Nara intentaba desatar el obi de la rubia con movimientos torpes.

-Déjame a mí. –le dijo la rubia quitando las manos contrarias.

-Mendokusai, mujer. Hasta tu ropa es problemática.

Temari no pudo evitar reír por el comentario del pelinegro mientras desataba su obi ante la mirada del Nara.

-Quítate la remera ¿o yo tengo que hacerlo todo? –le indicó mientras dejaba su obi caer al suelo

Sin objeciones el shinobi se incorporó a sentarse en la cama frente a ella obedeciendo la orden, tirando su remera al suelo junto al obi. Ambos se quedaron observando el cuerpo contrario: Shikamaru era delgado pero aun así tenía músculos marcados, a pesar de no dedicarse al combate a cuerpo debía mantener un estado físico. Por su parte, Temari también tenía una leve musculatura de entrenamiento debajo de la yukata abierta que aún mantenía puesta, mostrando su ropa de interior de color negro.

El shinobi la observó por unos segundos, quitándole la yukata y arrojándola al suelo. Comenzó a deslizar las manos por los brazos de kunoichi, subiendo a sus hombros, tomando los tirantes del brasier así volviendo a bajar a sus senos los cuales acarició por sobre la prenda, mientras la volvía a besar con intensidad. Continuando con su labor en uno de los pechos, pasó la mano derecha a la espalda de la rubia para desabrochar el brasier.

-Mendokusai. No de nuevo –se quejó el Nara.

-Relájate, Shikamaru. –lo tranquilizó Temari –cómo se nota que no has estado con ninguna mujer.

-Y tú nunca has estado con ningún hombre ¿o sí?

-Ven, vuelve a intentarlo con las dos manos. –lo acercó tomando sus manos pasándolas a su espalda, mientras ella lo abrazaba por el cuello, acercándose a su oído le susurró –¿con quién más voy a estar, Shikamaru? Eres el único que me soporta, eres el único al que soporto, eres el único que me interesa, eres el único que llama todo de mí, eres el hombre que escogí para mí. –le confesó con pequeños besos en el cuello del shinobi.

Tras las aquellas palabras, el shinobi logró relajarse y desabrochar el brasier, la kunoichi lo soltó para sacarse la prendar lanzándola junto a sus otras pertenencias. Volvió a tomar al Nara por la nuca a un profundo beso en donde sin pedir permiso metió la lengua a la boca contraria, así como también lo aprisionó rodeándolo con las piernas presionándolo hacia ella, mientras él la sujetaba por la espalda desnuda para lentamente volver a recostarla, esta vez posicionándose sobre la kunoichi.

Teniéndola bajo él, el Nara aprovecho para recorrer cada parte de su cuerpo, tocándolo y besándolo: su cuello, sus hombros, clavículas, brazos, deteniéndose en sus pechos, sacándole suspiros a la kunoichi, para luego bajar a su vientre besando cada parte. Al llegar a esta parte Temari levantó sus caderas para así instar a Shikamaru se deshiciera de la única prenda que aún llevaba puesta.

Continuó besando el desnudo cuerpo de la rubia llegando a su intimidad, tímidamente bajó hacia esta besándola provocando una ola de placer en su cuerpo que Temari nunca había sentido y no quería dejar de sentir.

-Shikamaru… -gimió el nombre contrario con una mano cubriendo su propio rostro ligeramente avergonzada.

El shinobi al escuchar su nombre subió a volver a besar los labios de la rubia quitando la mano de su rostro para observarla detalladamente, le gustaba ver su cabello esparcido en la almohada, su cara sonrojada, sus ojos entrecerrados, sus labios hinchados y entreabiertos soltando gemidos sobre su propia boca. La imagen era tan erótica que cada vez se excitaba más. Volvió a besar con hambre sus labios, su cuello…

-Quítate los pantalones. Te necesito –demandó Temari.

No necesitó que se lo dijeran dos veces, se separó de la rubia para sacarse los pantalones dejándolos tirados con el resto de la ropa.

-Quítate todo. –exigió la kunoichi al verlo inclinarse hacia ella con boxers.

Nuevamente la obedeció deshaciéndose de la última prenda que traía puesta, Temari pudo observar por primera vez lo erecto que estaba sintiendo aún más ganas de que por fin se unieran en uno.

-Ven aquí –lo llamó la Sabaku No tomándolo por la nuca hacia ella.

Volvieron a juntar sus labios, a juntar sus lenguas, mientras sus húmedas intimidades se rozaban sin que ya nada las separara. El sentirse tan cerca lo llamó a volver a gemir, continuaron sólo rozándose y embistiéndose sin concretar, subiendo aún más la temperatura. La kunoichi comenzó a mover su pelvis hacia el shinobi con más ansias.

-Shikamaru… te quiero conmigo –dijo tomándole la cara para mirarlo a los ojos.

-Un segundo –se separó el Nara en busca de sus pantalones sacando un preservativo de la billetera –estoy casi listo.

-¿Por eso te devolviste? ¿por un preservativo? -preguntó sorprendida la kunoichi -chico listo.

Tras ponerse el preservativo volvió a incorporarse sobre la Sabaku No, se apoyó con un brazo al lado de la cabeza de Temari así poder observarse a los ojos y las expresiones de otro. Mientras ella por un lado tomaba al Nara con una mano por la nuca y la otra aferrada a la espalda, por otro lado abrazaba con sus piernas al shinobi.

- Voy a hacerlo –le avisó el Nara alineándose con la entrada de la kunoichi, quien lentamente comenzó a introducirse.

-Agh… -gruñó levemente la kunoichi rasguñando la espalda contraria y pasando la mano de la nuca del shinobi al brazo junto a su cabeza apretándolo fuertemente.

-¿Te… te duele?

-No, está bien. Continúa. –instó sin mirarlo con los ojos fuertemente cerrados, inclinando la cara hacia un lado.

-Temari… Temari, mírame –la obligó a levantar la mirada tomándola de la mejilla con la mano libre. –Debes decirme si te duele. No tienes por qué ser siempre fuerte, esto no es un campo de batalla, sólo somos nosotros. Que te duela no significa que seas débil, es normal la primera vez, por lo que leí. –agregó

La Sabaku No continuaba sin querer mirarlo a los ojos con la vista baja, sin embargo fue al encuentro de su mirada luego de aquellas palabras.

-Leíste sobre esto ¿Qué clase de pervertido eres? –le dijo con una media sonrisa.

-No soy un pervertido, Temari, sólo quería estar preparado para hacerlo bien llegado el momento –le confesó –Entonces ¿quieres que pare?

La kunoichi soltó el agarre lentamente del brazo del shiboni para acunar la mejilla de Shikamaru.

-Bésame –demandó Temari.

Acción que inmediatamente fue correspondida por el shinobi con un suave beso sobre los labios contrarios.

-Continúa, pero despacio. –pidió la Sabaku No cruzando sus ojos verdeazulados con los negros del Nara.

Así mismo lo hizo, introduciéndose lentamente en ella quien se aferró al shinobi intentando seguirle el ritmo en un lento vaivén, él intentaba mantener el autocontrol de querer embestirla fuertemente para no causarle más dolor. Poco a poco comenzó a aumentar la intensidad al sentirla más relajada. El vaivén iba en aumento hasta que Shikamaru terminó tensionando su cuerpo con un gruñido sobre el cuello de la kunoichi, dándole pequeños besos direccionándolos hacia su boca.

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-Por eso terminaste lo nuestro. Por qué no fui capaz de darte un orgasmo –le insinuó el Nara a la Sabaku No, quien ante la incomodidad del recuerdo se había acercado a la fogata para reavivarla con un sello.

-¿Qué dices? ¿eres idiota? ¿crees que estaba contigo por… sexo? –le recrimina la rubia dándose vuelta inmediatamente al escuchar las palabras de su compañero.

-No lo sé. Aun no sé porque estabas conmigo si después lo terminaste. –le dijo angustiosamente el Nara tomándola del brazo para acercarla y mirarla fijamente.

-Estaba contigo porque me gusta... gustabas –se sinceró.

-Entonces, ¿ya no te gusto? –no espero respuesta y se acercó rápidamente a los labios contrarios, sin contar que la kunoichi era más rápida haciendo a un lado su rostro, esquivando el beso del shinobi.

-Aun no lo entiendes… pensé que eras más listo. –le dijo con la mirada baja separándose de él, sentándose a una cierta distancia.

-Soy un idiota, tú misma lo dijiste. –con un hilo de voz continuó –El día que me terminaste las señales fueron confusas ¿recuerdas cómo fue?