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El hombre que entró en la habitación con cuatro grandes guardias de seguridad uniformados de negro, se parecía mucho a Sasuke, enojado observó en silencio la sala. Hinata miró a sus ojos durante largos segundos, olfateó el aire, estrechando los ojos hacia ella, notó que Ali estaba en cuclillas junto a ella, y finalmente centró su atención en Sasuke.
- ¿Qué está pasando? - Su voz sonaba incluso muy similar a la de Sasuke.
- Uchiha Sasuke se niega a permitir que me lleve a mi humana vinculada, Uchiha Itachi. - Madara se había calmado lo suficiente como para no gruñir.
- Él la ha acusado de avergonzarlo - gruñó Sasuke, evidentemente, todavía enojado. - Entré en mi casa, y vi que él y dos de sus hombres la mantenían sujeta, Itachi. La habían desnudado de cintura para abajo, exponiendo su cuerpo a la vista. Él me contó que la iba a compartir con sus hombres cuando se la llevara a su nave. - El gran Sharingan llamado Itachi palideció visiblemente en estado de shock, sus brillantes ojos negros se fijaron en Madara.
- ¿Esto es cierto? Ella es humana. Soy consciente de que Izuna estaba vinculado a ella, y que él murió. Lamentamos su pérdida. Izuna era un amigo al que respetaba mucho. Me dijeron que había aceptado un acuerdo de vinculación con esta mujer, y sé que ella no es una criada. No puedes compartirla con otros hombres.
- Ella me ha avergonzado
- ¿Cómo? - Sasuke dio un paso amenazador hacia adelante. - Él sigue diciendo eso, pero se negó a declarar el por qué. - Enderezando los hombros, Madara miró a Sasuke.
- Tengo informes de su comportamiento, exponiendo su cuerpo a los hombres, y permitiendo que muchos de ellos la monten.
- Eso no es verdad - gruñó Sasuke. - ¿Qué informes? ¿Ali? levántate. Has pasado todo el tiempo con Hinata. Dile la verdad. - Ali asustada se levantó lentamente.
- Eso no es cierto Madara. Hinata sólo salió de la casa una vez, cuando Uchiha Sasuke la llevó a hacer sus compras. Ella no ha tenido ningún otro contacto con varones a excepción de Uchiha Sasuke. Ni siquiera ha hablado con los guardias. - Con un gesto desfigurando sus rasgos Madara replicó.
- Tengo mis informes.
- ¿Quién te dijo eso? - Sasuke avanzó más, mirando furioso. Madara se indigestó.
- Fue la vinculada de Uchiha Sasuke. Su humana contactó conmigo en mi nave diciéndome que mi humana se estaba comportando de esta manera, y que ella fue testigo de cómo la montaban los hombres en el patio trasero, mientras su vinculado, Uchiha Sasuke no estaba presente para evitarlo. Su prometida no quería avergonzarlo contándoselo, por lo que se puso en contacto conmigo para que viniera a buscar a mi humana antes de que se supiera la vergüenza que nos causaba a ambos. - Shock atravesó la habitación. Hinata tenía ganas de matar a la puta alta, delgada, con pelo de color rosa que le había dicho a Madara un montón de falsas mentiras.
- ¡Sakura! - Sasuke rugió su nombre. En cuestión de minutos, una pálida Sakura salió del pasillo con los brazos cruzados sobre el pecho, mirando nerviosa.
- ¿Sí? ¿Me llamabas? - Sasuke dudó antes de acecharla poco a poco.
- ¿Contactaste a Madara en su nave? ¿Le mentiste? - Ella sacudió la cabeza.
- No tengo idea de lo qué estás hablando. - Madara quedó sin aliento.
- Fue ella la mentirosa. Ella es la que habló. - Todo el cuerpo de Sasuke se estremeció al tiempo que miraba a Sakura.
- Dime la verdad.
- No tengo ni idea de lo que está diciendo.- Sakura mantuvo la cabeza alta, mirando a Sasuke.
- Ella se puso en contacto conmigo en la vid - gruñó Madara. - Revisa sus registros. Los vids venían de su casa y ella contactó conmigo dos veces para decirme que mi humana estaba siendo follada por muchos hombres, y que me estaba avergonzando comportándose así en la casa de un Uchiha. - Itachi se aclaró la garganta.
- Parece que alguien está mintiendo. - Sasuke gruñó, mirando a Sakura.
- No es alguien. Explícate ahora, Sakura. Esto no es un juego. Esto es serio.
- Bueno, como tú no conseguías que se fuera de aquí, me puse en contacto con este tipo - Ella señaló a Madara. - Él no tenía ninguna maldita prisa en venir, así que pensé que si le decía que ella estaba follando todo lo que se movía, vendría. Esa perra es grosera conmigo, Sasuke. Esta es mi maldita casa y no me voy a largar, esto es realmente culpa tuya por hacerme hacer algo tan drástico. - Sasuke se apartó. Respiraba con dificultad mientras se dirigía a la pared de enfrente, y respiraba profundamente. Podía sentirse la ira derramarse de su cuerpo.
- ¿Entonces, la humana me mintió? - Madara gruñó. - ¿Mi futura vinculada no me ha avergonzado? - Itachi parecía enojado.
- Parece que no lo hizo. Parece que mi hermano se ha prometido con un ovolion
- ¿Qué demonios acabas de llamarme? - Sakura miró a Itachi. - ¿Y quién coño te crees que eres para mirarme así?
- Un ovolion - Sasuke gruñó girándose, - es una persona sin honor que dice mentiras para crear problemas a todos los que están a su alrededor. Ellos son lo peor de la sociedad. - Gruñó. -Vete a la habitación ahora mismo.
- A la mierda. - Sakura lo miró. - No me digas qué hacer, y no me hables en ese tono nunca más.
Sasuke gritó, dando dos pasos hacia Sakura, mirándola enfurecido. Ella gritó, giro alrededor, y corrió por el pasillo hacia el dormitorio. Estaba temblando, y su respiración era pesada cuando se detuvo. Itachi vaciló un segundo antes de caminar hasta el lado de Sasuke, para colocar una gran mano en el hombro de su hermano.
- Calma.
- Ella mintió.
- Lo sé - Suspiró Itachi. - No puedo imaginarme lo que estás pasando ahora mismo, pero necesitas calmarte. Ella es una mujer, y es tu vinculada.
La cabeza de Sasuke cayó hacia adelante y sus hombros se hundieron, no podía moverse, o hablar. Parecía roto, y a Hinata se le desgarraba el corazón. Él era un hombre tan bueno, y Sakura lo había traicionado una vez más. Los hombres Sharingan eran orgullosos y honrados, y Sasuke se sentía avergonzado de Sakura y sus acciones. Que lo hiciera delante de otros hombres tenía que ser muy humillante.
- Voy a llevarme a la humana - dijo en voz baja Madara. - Obviamente, yo estaba mal informado.
La cabeza de Sasuke se quebró hasta que el terror golpeó a Hinata. Ella no quería ir con Madara. El tipo era un idiota que ni siquiera le había dado la oportunidad de defenderse de las acusaciones en su contra, acababa de asumir la culpa por su parte, al instante. Él la había atacado, hizo que sus hombres le hicieran hematomas en sus brazos, y había arrancado sus pantalones. La había amenazado con castigarla compartiéndola con sus hombres, y para colmo, la había llamado "eso". Ella no quería ir a ninguna parte con él. Con la ira quemando en sus brillantes ojos negros, Sasuke se giró lentamente.
- Tú no vas a llevártela de mi casa. - Hinata sentía que la inundaba la gratitud. "Gracias a Dios". Madara frunció el ceño.
- No puedes impedirme tener lo que es mío. Ha sido absuelta de los delitos, y no tiene ninguna necesidad de tu protección por más tiempo ahora que no será castigada. ¾ Sasuke volvió la atención a Hinata, la rabia seguía mostrándose en sus ojos mientras sus miradas se entrelazaban.
- ¿Quieres estar vinculada a él?
- No - ella sacudió la cabeza. - Por favor, no dejes que me lleve .Yo no quiero tener nada que ver con él. - Él le hizo un gesto, cambiando su atención y con la expresión endurecida miró a Madara.
- Ella se queda conmigo.
- Sasuke - dijo en voz baja Itachi. - Ella es su vinculada.
- Huele su miedo - gruñó Sasuke. - Él iba a compartirla con sus hombres, la atacó sin darle oportunidad de defenderse de los cargos. Él entró aquí asumiendo que ella era culpable, dejó que sus hombres la tocaran, obligándola a desnudarse frente a otros hombres. Ella no va a salir de mi casa. Extiendo mi protección hacia ella. - Sasuke miró a su hermano. Itachi respiró hondo, mirando a su hermano, y entonces prestó toda su atención a Madara.
- Tal vez deberías dejar que las cosas se calmen. La humana huele a miedo, y Sasuke la protege desde que ha estado bajo su techo. Irnos durante un par de horas disminuirá la tensión, y entonces podrás recogerla.
- Mi nave está a la espera, y la quiero ahora. - Respondió Madara enojado. Itachi se dirigió hacia el hombre.
- Vamos a tomar una copa y comer juntos. Sasuke está nervioso y es necesario que las cosas se tranquilicen antes de recogerla. Como Uchiha, insisto. - Madara, asintió con la cabeza y dirigiéndose a Hinata, le dijo
- Prepárate para salir de esta casa en pocas horas. Tú eres mía y te llevaré de vuelta a mi nave, conmigo.
Hinata miró con horror a Madara, congelada. Itachi se llevó a todos los guardias de Madara con él cuando salió de la habitación. Cuando la puerta de entrada se cerró con fuerza Ali se movió primero, acortando la distancia entre ella y Hinata la frotó con un gesto de consuelo al caer de rodillas otra vez.
- ¿Estás bien? ¿Te hicieron daño? Huelo tu sangre. - ¿Sangre? Hinata estaba sorprendida. Le dolía la espalda y un poco el codo y sabía que estaba en shock, pero no sabía que estaba sangrando. - ¿Estás segura? Sonó un suave gruñido.
- Muévete Ali. Llévate a Sakura a mi habitación y mantenla ahí, aunque tengas que usar la fuerza. No la dejes, ¿entendido? Yo atiendo a Hinata. Vigila a ese ovolion.
Hinata miró a Sasuke, cuando Ali se puso de pie para salir corriendo de la habitación hacia la parte trasera de la casa. Sasuke estaba pálido cuando se arrodilló. Sus fosas nasales la olían, sus miradas de entrelazaron, y ella no podía ocultar la ira que había visto en sus hermosos ojos. Extendió sus brazos hacia ella.
- Ven conmigo.
No tuvo que decirlo dos veces. Lágrimas ardientes llenaron los ojos de Hinata que casi se le tiró encima. Dos fuertes brazos envolvieron su cuerpo, con manta y todo, y luego Sasuke la levantó, acunándola con cuidado mientras caminaba de un lado a otro de la casa. Ella se volvió, enterrando la cabeza en la camisa y rompió a llorar, sabiendo que nunca había vivido nada tan aterrador, y que Madara iba a volver por ella.
- Te tengo, Hinata. - Dijo la voz ronca de Sasuke.
- Por favor no me obligues a irme con él. - Sus brazos se apretaron.
- Huelo tu sangre ¿Dónde te duele?
- No sé. Me duele la espalda. Me golpeé fuerte sobre la mesa. - Sasuke entró en el cuarto de baño, donde deslizándola suavemente de sus brazos, la puso en el borde del lavabo. Ella lo miró. Cogió la manta y la alejó de su cuerpo. Sus muslos fueron expuestos y la camisa que llevaba apenas cubría sus piernas. Sasuke empujó la manta lejos de ella. Volvió la atención a la cara de Hinata cuando llegó a su cintura, sus manos agarraron suavemente sus caderas.
- Yo nunca te haría daño. Hueles a miedo.
- No te tengo miedo. - Lo decía en serio. A medida que sus miradas se encontraron abrió su boca y su lengua se deslizó, pasándola por encima de su labio inferior, y el impulso de besar a Hinata lo golpeó fuertemente. Deseaba desesperadamente poner sus labios contra los suyos y deseaba saber si tenía la boca tan atractiva como parecía. Un suave gruñido salió de Sasuke.
- No me mires así - Ella miró a sus hermosos ojos.
- No puedo evitarlo. Cuando te miro, quiero tocarte y quiero que me toques de nuevo. - Se rompió el contacto visual.
- Estoy vinculado, estoy atrapado Hinata. Me gustaría que no fuera así, pero no puedo desligarme de mi humana. Es para vuestra protección, y es parte del acuerdo que hice cuando la tomé de la Tierra. - El dolor sacudió a Hinata. - Realmente me importa un comino su protección después de lo que nos hizo a todos nosotros.
- Si no hubieras llegado cuando lo hiciste, Madara me habría cogido y sacado de aquí; tengo una idea muy clara de qué tipo de futuro habría tenido si pensaba que todas esas mentiras eran ciertas. También puso en peligro a Ali, porque ella trató de protegerme y uno de esos imbéciles la tenía cogida por la garganta. Sakura mintió, y yo sé que te hizo sentir muy mal comportándose de esa manera delante de los hombres.
- Lo sé - Sus dedos agarraron su camisa, frotando las manos por su cintura a través del fino material. - Quiero aprovechar para averiguar dónde te has herido.
Ella levantó los brazos cuando Sasuke le sacó la camisa, dejándola desnuda, sentada en el baño. No podía apartar la mirada de Sasuke, de como el hombre acariciaba lentamente su cuerpo con la mirada. Vio anhelo en su cara, deseo, y ella no tenía ninguna duda de lo que estaba pensando, porque ella pensaba lo mismo. Él la quería tanto como ella lo quería a él y no podía ocultarlo. Otro suave rugido retumbó en su garganta mientras sus ojos se encontraban.
- No quiero dejarte. Por favor, déjame quedar aquí contigo. No dejes que ese hombre me lleve con él. - Sus ojos se cerraron, su enorme pecho se expandió al tomar una respiración profunda, pero luego abrió sus hermosos ojos negros.
- Ojalá fueras mía, Hinata, pero no es así. No tienes idea de lo mucho que me gustaría poder reclamarte. Cuando vi a esos hombres tocándote y sentí tu miedo, quería matarlos a todos. - Levantó su grande y cálida mano para ahuecar suavemente su mejilla. - Si no estuviera vinculado, desafiaría a muerte a Madara por ti. - ella lo miró consternada,
- ¿A muerte?
- Según las leyes tú le perteneces. Estabas vinculada a su hermano, por lo que cuando Izuna murió se convirtió en derecho de Madara reclamarte, y lo hizo al aceptar venir a buscarte. La única manera de tener a una mujer que haya sido reclamada por un hombre, es retarlo a muerte. Al desafiar a un hombre, éste puede conceder la liberación de su reclamación, o luchar para mantenerla, pero yo no tengo derecho legal a desafiarlo ya que estoy vinculado. - Sasuke parecía torturado. - Debo dejar que él te lleve, pero no quiero hacerlo. La ley está de su lado en este asunto, y no tengo manera de luchar contra su reclamación. La única razón por la que todavía estás aquí, es porque sabía que mi hermano obligaría a Madara a exponer sus acusaciones, y yo quería que Itachi presenciara el abuso para que hubiera alguna razón para impedir que Madara te llevara con él. Sé que Itachi está enfadado por cómo te ha tratado, pero Madara ha prometido no abusar de ti, por lo que Itachi ha de cumplir la ley. Ninguno de nosotros puede detener a Madara ahora. - Los ojos de Hinata se llenaron de ardientes lágrimas cegándola. Ella apartó la vista para mirar a su ancho pecho que parecía tentarla para acurrucarse en él. Sabía cómo se sentía al estar en sus manos, y quería tener siempre esa sensación. - Gírate y déjame ver dónde estás herida. - Ella se movió en el baño sentándose a un lado para darle acceso a su espalda. Parpadeó entre lágrimas antes de mirarlo de nuevo para ver que miraba su espalda enfurecido. Él se giró, rozando con el pecho su hombro y su brazo cuando abrió el grifo. El agua corría en el baño. Su mano desnuda uso el agua fría para limpiarle la cadera. Ella se giró para tratar de ver dónde estaba tocando, pero no podía así que miró a su rostro. Se concentró en su mano lavándola. - Tienes una herida, pero no es profunda. - Su boca apretada en una fina línea, tragó, - Madara te arañó con las uñas cuando te atacó.
- Me sacó los pantalones. - Sasuke respiró hondo, mientras su mano se detenía en su piel antes de reanudar su limpieza a la luz.
El agua fría se sentía bien, llevándose la ligera sensación de ardor donde la habían herido. La mano izquierda de Sasuke tocó su piel para poder cerrar el agua. Estudió su espalda durante un largo minuto antes de levantar la cabeza y mirarse el uno al otro. Hinata podía adivinar, la angustia en los ojos de Sasuke que reflejaban lo que estaba sintiendo. Definitivamente parecía triste, ambos sabían que Madara iba a llevársela, y no había absolutamente nada que ninguno de ellos pudiera hacer al respecto. Hinata sabía que Sasuke la mantendría con él si pudiera, pero estaba atrapado con la puta de Sakura siendo su vinculada, y tenía las manos atadas por las leyes de Sharingan.
- Itachi no será capaz de contener a Madara mucho tiempo, y su trabajo le obliga a volver a la nave de inmediato. - Sasuke miraba lejos de ella, pero el dolor estaba en sus ojos. Suspiró entrecortadamente. - He de dejarte ir.
Sin pensarlo, sin importar si estaba bien o mal, Hinata se volvió hacia él. Sasuke volvió la cabeza para mirarla. Sólo vaciló un segundo antes de cogerle la cara con sus manos, volviendo su cuerpo para enfrentarse a él, consciente de que estaba desnuda, pero a ella no le importaba. Tocarlo era el cielo, y el infierno. Hinata nunca se había sentido más atraída por un hombre en su vida. ¿Por qué no se habían conocido en otras circunstancias? Si él no hubiera estado vinculado, ella le habría pedido ser suya. Sasuke era un hombre tan maravilloso. Si su esposo en la Tierra hubiera sido una centésima del hombre que era Sasuke, nunca lo habría dejado costase lo que costase. No importaba lo que Sakura le hiciera a Sasuke, él nunca perdía los estribos. A Hinata se le rompía el corazón, porque él era demasiado bueno para la puta de Sakura.
- ¿Quieres darme un beso de despedida? Quiero recordar lo que se siente al besarte, al menos una vez, para que me ayude a enfrentarme el infierno en el que voy a estar. Puedo sobrevivir a cualquier cosa si puedo tener eso de ti, Sasuke. ¿Por favor? Olvidemos por un maldito minuto que no podemos estar juntos, y mandemos la ley al diablo. - A ella le preocupaba que se negara, temía que la sacudiera lejos, cuando sus manos acariciaron su línea de la mandíbula y los pulgares le frotaron las mejillas, sintiendo su piel. Caliente.
Era tan hermoso en su forma salvaje. Su mirada se perdió en las profundidades de sus impresionantes ojos, viendo las emociones parpadeando en las ventanas de su alma, hasta que pestañeó, acercándose a ella. Aliviada al ver que no se distanciaba, sino que se acercaba más, sus caderas anchas rozando sus rodillas, y al instante Hinata se abrió más para permitirle acercarse a ella. Dio un paso entre sus muslos, el material de su pantalón rozó un poco su tierna piel, pero ella apenas lo notó. Unió pecho con pecho con sus brazos, y se enlazó alrededor de su cintura, mientras su rostro se acercaba más al bajar su cabeza. Sus miradas permanecieron unidas hasta que Hinata fijó la atención en sus labios carnosos, que poco a poco se separaron, dejando al descubierto los dientes afilados que no la asustaban.
Ella abrió su boca anticipando que iba a besarla. Cerrando los ojos en el último segundo, ella lo sintió sostenerla un poco más fuerte un segundo antes de que sus suaves labios acariciaran los suyos, su aliento caliente sobre su piel. La sorprendió que alguien tan fuerte pudiera ser tan tierno. Sus labios dejaron los suyos un segundo y luego volvieron a unirse. Hinata abrió su boca totalmente cuando sus lenguas se encontraron. Sus manos se deslizaron de sus mejillas a su pelo para poder acercarse más, y con sus brazos rodeó su cuerpo, haciéndolo entrar en ella. Un beso dulce pero que rápidamente hizo que ardieran, perdiendo el control. Él le supo tan bien, como algo dulce, similar al azúcar, la maravillaba que siempre supiera como un caramelo. Su curiosidad se disipó cuando sintió las puntas afiladas de sus dientes tocando el labio inferior, pero no la cortó mientras exploraba su boca. Él gemía suavemente a medida que el beso se intensificaba. Envolviendo sus piernas alrededor de su cintura, ella se aferró a él con desesperación, su cuerpo quemaba en su boca.
Tomo conciencia de su sexo cuando notó el bulto de su pantalón apretado contra ella, por lo que sintió la necesidad de más de un beso. Hinata gimió en su boca, animándolo con sus brazos para apretar aún más a su alrededor, hasta que él estuvo tan cerca que casi no podía respirar, pero no le importaba. Se estaban besando, y él la estaba sosteniendo en sus brazos. Sasuke apartó la boca, rompiendo el beso. Un leve grito escapó de sus labios en señal de protesta. Los ojos de Hinata se abrieron de golpe, simplemente mirándolo a escasos centímetros que los separaban, viendo el tormento en sus ojos negros. Ambos respiraban con dificultad.
- Te quiero tanto que me duele - le dijo en voz baja.
- Tómame. - El dolor brilló en sus ojos.
- No podemos. No me tientes, Hinata.
- ¿Amas a Sakura? - El dolor en sus ojos, se convirtió en ira en un instante.
- No - gruñó. - No la soporto. Es a ti a quien quiero. - El dolor la atravesó.
- No me gusta esto. Quiero estar contigo y tú quieres estar conmigo. En este momento, no me gusta el mundo con sus malditas reglas. - Sasuke bajó la cabeza para acariciarle el cuello, ocultando el rostro en su hombro, mientras sus brazos la abrazaban con fuerza, de pie en medio del cuarto de baño con su cuerpo desnudo y envolviéndolo.
Respiró hondo, con el pecho moviéndose contra ella. Hinata se aferró a Sasuke, sabiendo que probablemente sería la última oportunidad para memorizar todo sobre él. Él se limitó a llevarla en sus brazos como si no pesara nada. Sus miradas se encontraron, cuando por fin levantó la cabeza y vio algo en sus ojos, una emoción que no podía leer, pero la mirada tierna se había ido. Poco a poco se movió, los pocos pasos hasta el lavabo. A Hinata casi se le rompió el corazón cuando sintió la retirada de Sasuke, tanto física como emocionalmente. Él la ayudó hasta que su culo tocó el lavabo y luego la dejó libre. Sasuke retrocedió, pero su mirada permanecía fija en ella. Ella nunca lo iba a ver de nuevo, pero al menos podía tener en la memoria su beso. Ambos estaban atrapados en lo que el destino les había deparado.
- Sólo hay una cosa que hacer.
- Sé que debo ir con él, has dejado claro que no tenemos otra opción. - Apretó los labios.
- No quiero que otro hombre te reclame. Ni que Madara toque tu cuerpo. Debes ser mía. - Sus palabras la sorprendieron, pero también lo hizo la tristeza. Ella estaba totalmente de acuerdo, pero no había manera de parar que Madara la tomara. La mirada de Sasuke se endureció aún más, una escalofriante frialdad introduciéndose en sus ojos.
- Soy un buen guerrero, y un luchador excelente.
- ¿Vas a desafiarlo? - El miedo la golpeó. - No puedes. Has dicho que no tienes derecho a hacer eso, que va en contra las leyes. ¿No te detendrán o algo así? - Él asintió.
- Sí. Sería castigado severamente y enviado a un campo de trabajo durante años. - Ella se alejó del baño, golpeando sus pies en el suelo mientras permanecía de pie.
- Por mucho que quieras estar conmigo no va a funcionar. Te enviaran lejos, y no podríamos estar juntos, no voy a dejar que te sacrifiques por mí. - Sasuke vaciló.
- Volveré en un minuto después de recogerte ropa. - Poco a poco, miró hacia su cuerpo, un gruñido suave retumbó en su garganta. - Me gusta mucho verte así, pero vas a hacer que rompa mi control otra vez, y no puedo hacerlo en este momento. - Hinata vio a Sasuke salir como una tormenta del cuarto de baño. Se volvió, agarrándose al lavabo, y bajó la cabeza derrotada. No tenía más opción que ir con Madara. Suspiró.
- Es hora de comportarse como una persona adulta - se ordenó en un susurro. En menos de un minuto volvió Sasuke, dejando caer su bolsa en el suelo del baño. Ella volvió la cabeza para mirarlo a los ojos. La mirada fría todavía estaba ahí, para decirle en silencio que había endurecido su corazón.
Ella casi se sentía agradecida de que fuera un hombre fuerte, le recordaba que tenía que ser fuerte también. No le iba a hacer ningún bien lamentarse y arrojarse a sus pies para rogarle, excepto que podrían matarlo o enviarlo a un campo de trabajo de Sharingan, lo que sería probablemente comparable a la cárcel. Ella se preocupaba demasiado por él para hacer algo tan estúpido, y que además ni siquiera iba a cambiar el resultado. A Sasuke lo encerrarían y ella se vería obligada a estar con otro hombre. Enderezó la espalda, rehuyendo su mirada.
- Vístete y ponte los pantalones. Hará frío allí donde vas. - Ella asintió con la cabeza, apartando la mirada de él. Sasuke se apartó, saliendo del cuarto de baño.
Obligando a su cuerpo a moverse, se inclinó, sacando la ropa de su bolsa. Su espalda le dolía un poco, donde la habían herido, pero era sólo una pequeña molestia mientras se vestía. Ali le había suministrado calcetines y botas nuevas, por lo que se puso eso último. En cuestión de minutos Sasuke estaba de vuelta, deteniéndose en la puerta. Ella frunció el ceño mientras le estudiaba, al ver que se había cambiado de ropa, y no podía dejar de mirar su uniforme negro. Parecía peligrosamente sexy con ese mono que moldeaba su cuerpo. Tenía armas atadas a la cintura y en sus muslos, y estudió el enorme cuchillo que se ataban a su pierna con correas. Levantó la mirada para unirse a la suya.
- Vamos. No tenemos mucho tiempo. - Extendió la mano hacia ella, los ojos negros brillaba con intensidad.
- ¿A dónde? - Su mirada voló a su equipo otra vez, pensando que parecía estar listo para la batalla. Su corazón casi se detuvo en ese pensamiento y su mirada voló de regreso a la suya. Él respiró hondo.
- He pasado años patrullando la zona Outlander. Si alguien puede sobrevivir con una mujer allí, soy yo. Como te he dicho, soy un luchador muy bueno, Hinata. Será peligroso y podríamos llegar a morir los dos, pero podremos estar juntos. - Hizo una pausa, sus miradas cruzándose. - Es tu elección. Vamos a ser perseguidos, pero soy un guerrero que estará en un campo de batalla conocido. Es nuestra única oportunidad para encontrar la felicidad juntos.
Todo lo que le había dicho sobre el trabajo en el área de Outlander le vino a la cabeza, qué las mujeres no vivían ahí porque era demasiado brutal, que era un lugar repleto de delincuentes y hombres salvajes Sharingan. El miedo la golpeó, pero se quedó mirando a Sasuke y descubrió algo más, la constatación de que ella preferiría morir con Sasuke que vivir sin él. Tragó saliva mientras daba un paso hacia adelante, le acercaba su mano y asentía con la cabeza.
- Me gustaría seguirte al infierno y regresar, Sasuke. Yo sólo quiero estar contigo. - Sasuke sonrió mientras su mano cálida grande apretó más la suya.
- Conseguí tu bolsa. Necesitas ropa. - Le caían lágrimas porque él estaba dispuesto a arriesgarlo todo por ella, se inclinó y cogió sus cosas. Lo miró.
- Gracias. - Su sonrisa murió. - No me des las gracias por la cosa más egoísta que voy a hacer.
Probablemente acabaremos asesinados por mi deseo de seguir contigo. No sé cuánto tiempo podrá mantener Itachi a Madara a distancia, pero cuando se den cuenta de que hemos huido juntos comenzara la caza, tenemos que ir rápido ahora. Le dio un escalofrío de terror.
- ¿Realmente nos perseguirá? ¿En serio? - Él hizo un gesto sombrío.
- Es la costumbre Sharingan.
- Entonces salgamos de aquí - Sasuke rápidamente, y doblándose lo suficiente rozó la frente de Hinata con sus labios, asintió con la cabeza y dio un paso atrás.
- Debemos darnos prisa. Quiero llegar a la zona Outlander antes de que caiga la noche, y hemos de hacer una parada primero.
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