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Las colchonetas estaban puestas en la esquina. Apiladas juntas eran cómodas, centímetros de relleno blando, entre el suelo duro e implacable de la cueva, y su cuerpo.

Hinata estaba desnuda, limpia y temblando un poco. El fuego ayudaba a calentar el ambiente, pero Sasuke iba a calentarla mucho mejor. Se había apresurado para estar lista, pero se preguntó qué le estaba llevando tanto tiempo. Creía que Sasuke había estado ausente casi una hora, y estaba ansiosa por su regreso. Estaba sentada en la cama con su atención fija en la curva de entrada de la cueva.

Por último un movimiento le llamó la atención cuando Sasuke entró y la dejó atónita, viéndolo húmedo y totalmente desnudo a excepción de sus botas con punta, que se sacó dándoles patadas a un lado. Se quedó con la boca abierta mientras lentamente se acercaba hacia ella, pensando que era absolutamente precioso e increíblemente sexy. Los músculos expandidos a lo largo de su cuerpo, entonces él cerró la distancia entre ellos y Hinata tuvo que recordar como respirar. Sasuke parado a los pies delante de ella mientras miraba a su cuerpo, notando que había despertado en toda su gloria. Ella no podía dejar de centrar su atención en su pene erecto. Era un espécimen duro y grueso, y tan sexy como podría ser. Se movió de nuevo, cayendo de rodillas, atrajo su atención hacia su ancho pecho, donde brillaba la humedad en la piel haciendo parecer que había sido engrasada para añadir a su belleza. Vio cómo unas gotas de agua resbalaban por su pecho, recorriendo su pezón arrugado. Hinata finalmente recordó que podía moverse, inclinándose hacia adelante lentamente, avanzando centímetro a centímetro alcanzó sus manos y rodillas, arrastrándose los pocos metros que los separaban. Un gruñido suave retumbó desde los labios entreabiertos de Sasuke. Su polla se sacudió un poco cuando ella estuvo a un respiro de distancia.

Ella se levantó sobre sus rodillas quedando uno frente al otro, acercándose. Su único objetivo fijo, era esa gota de agua en su pezón, ella no dudó en alcanzarla con su boca. Su lengua se lanzó para atrapar la gota antes de que cayera. Sasuke se tensó, apretando los músculos del estómago de modo que cada arista se estremeció ligeramente. Su boca se cerró sobre su pezón, mientras su lengua se arremolinó en un patrón circular sobre la yema. Ella le tironeó en su boca, chupándolo. Dos grandes manos, calientes envolvieron su firme culo ahuecándolo, sus dedos agarrando sus carnes curvas. Su pecho vibraba contra su nariz y el mentón, cuando otro rugido retumbó de Sasuke. Su polla presionando en su vientre suave cuando sus manos tiraron de ella más cerca, hasta que se encontró pegada a su cuerpo grande, firme en un instante. Las manos le apretaron el culo con fuerza, extrayendo un gemido de ella.

- Hinata¾, su voz era ronca y profunda. - Suéltame. - Con pesar, ella lo soltó con un sonido suave.

Levantó su mentón, por lo que ella pudo apreciar la vista de su pecho, admirando cada centímetro mientras miraba lentamente levantó la vista hasta la barbilla, para ver que tenía la cabeza inclinada hacia abajo. Sus increíbles ojos negros brillaban cuando sus miradas se encontraron. Las manos que la agarraban la levantaron, sus rodillas dejaron la suave colchoneta cuando él coloco su cuerpo más arriba, hasta que estuvieron cara a cara, literalmente tocándose.

- Tú eres mía. - Ella no lo dudó.

- Lo soy. - Su gran cuerpo se estremeció un poco, pero ella sabía que él no tenía frío.

Él respiró hondo, aplastando sus senos con más fuerza contra su pecho. Su polla estaba cavando en su muslo ahora, pero no se sentía incómoda. Sus manos soltando su dominio poco a poco, bajándola de nuevo hasta que sus rodillas tocaron la colchoneta.

- Preséntate ante mí. - Hinata tragó saliva, dejando ir la mano izquierda de su culo. Caminó hacia atrás sobre sus rodillas para poner un poco de espacio entre ellos y luego vaciló.

- ¿Quieres que esté de espaldas con mis piernas extendidas, o me quieres de esta manera? - Se dio la vuelta, dejando caer las manos en la colchoneta, por lo que estaba sobre sus manos y rodillas.

Volvió la cabeza, mirando su rostro sobre su hombro, mientras ella extendió sus piernas separándolas, apoyando sus rodillas. Ella sabía qué clase de imagen daba mientras extendía las piernas un poco más, y bajaba sus brazos lo suficiente para impulsar su culo más alto. Sasuke admiraba la vista, gruñendo en voz baja un segundo antes de avanzar detrás de ella curvando las manos alrededor de su cuerpo doblado. Toda su atención se mantuvo en su culo, mientras sus grandes manos se deslizaban a lo largo de la curva de sus muslos a su espalda, para luego bajar de nuevo. Una mano se deslizó entre sus piernas, rozando su coño. Hinata cerró los ojos, mientras los dedos Sasuke exploraban su sexo ya mojado, dos de ellos se burlaban de su hendidura, probándola, y aprisionando contra su entrada, pero no entraba en ella. Sus dedos resbalaron más bajo y se frotaron contra su clítoris. Él la separó con los dedos un poco más, lo suficiente para que su brote hinchado resbalara entre sus dedos antes de pellizcarle la carne sensible suavemente, atrapándola para frotarla hacia adelante y hacia atrás entre sus nudillos. Un gemido salió de los labios de Hinata.

- Se siente tan bien. - La respuesta de Sasuke fue otro gruñido.

Había algo tan primitivo y masculino cuando hacía los sonidos graves y retumbantes que se transformó en algo más. Él era un hombre grande, poderoso, fuerte, realmente enorme. Pero su toque era suave cuando continuó capturando el clítoris de Hinata entre sus dedos, empujándolos con más fuerza contra la curva de su cuerpo, causando que su brote sensible empujara más lejos entre los dos dedos. De repente empujó el pulgar dentro de su coño. Un fuerte gemido salió de Hinata, por la maravillosa sensación de tenerlo dentro. Dejó caer los codos en la colchoneta inclinando más su cuerpo para darle libre acceso. Cerró los ojos, bajando la cara por lo que su frente tocó la blanda colchoneta. Ella movía su culo cuando el pulgar empujó más profundamente.

- Por favor.

- Silencio - ordenó. - Siente.

Ella sentía ganas de gritar de frustración un momento más tarde, algo que luchó por sofocar cuando su pulgar salió fuera de ella. Sus dedos tiraban de su clítoris por última vez antes de que la soltara por completo. Sorprendida porque él se había detenido, Hinata gimió de frustración. Se levantó y volvió la cabeza para mirarlo por encima del hombro, al verlo moverse hacia atrás unos centímetros. Se sorprendió cuando Sasuke se dio la vuelta. Ella tensó sus brazos, empujando su cuerpo hacia arriba, preguntándose qué demonios estaba haciendo. Estaba de espaldas, con su cara entre sus pantorrillas, pero luego avanzó hacia arriba, moviéndose entre sus piernas abiertas. Ella abrió la boca en estado de shock cuando la agarró por las caderas, levantando su cuerpo hacia arriba, tirando de su espalda un poco hasta que sus rodillas estaban justo por encima de sus hombros. Tiró de sus caderas hacia su rostro para que su boca pudiera capturar su clítoris, y sus manos cambiaron su dominio para poder extender más sus pliegues. La sorpresa se convirtió en gemidos de placer, Sasuke la sostenía en su lugar, mientras su boca atormentaba su clítoris. Hinata nunca había estado en esa posición con un hombre antes, casi sentada sobre su cara. Era lo que estaba haciendo, así que ella intentó no poner su peso. La sensación era cruda y maravillosa, la boca de Sasuke la chupaba y se burlaba de ella, Hinata gimió más fuerte, retorciéndose de placer.

Echando la cabeza atrás, gritó cuando se corrió fuertemente, mientras sus dientes estaban enterrados contra su capullo hinchado, comiéndolo. El éxtasis la martilleó. Sasuke soltó su clítoris, y Hinata sólo podía jadear cuando él devoró su coño con su gruesa lengua, se sentía grande cuando él se empujó en su interior. El gruñó en voz alta, lentamente follándola, mientras sus músculos se contrajeron a raíz de la liberación. Retirándose de ella poco a poco, oyó que un gruñido salió de él, cuando se levantó lo suficiente para salirse de debajo de ella. Hinata se derrumbó sobre sus codos y rodillas, sintiéndose débil. El gran cuerpo de Sasuke cayó a su alrededor repentinamente, mientras la enjaulaba entre sus brazos, con sus manos y rodillas sobre ella. La única advertencia que recibió, fue un empujón contra su coño de la cabeza del grueso de su polla antes de que él empujara en ella lentamente, sin parar hasta estar completamente en su interior.

- Oh Dios - jadeó. -Eres tan condenadamente grande.

- Estás tan apretada - gimió. - Señor de las Lunas. Mujer, eres perfecta.

Él comenzó a moverse en impulsos lentos, que dejaron a Hinata sin la capacidad de pensar, sólo podía ser capaz de sentir. Sasuke fue increíblemente suave, hasta que aumentó el ritmo un poco. Su mano izquierda en el suelo mientras se enderezaba detrás de ella, agarrando sus caderas para mantener su equilibrio mientras se movía más rápido, y más duro en su interior, creando una sensación diferente. Hinata arañó la colchoneta, usándola para apoyar su cuerpo cuando los gemidos salieron de su garganta. Con cada golpe Sasuke se sentía bien, pero cuando se retiró casi por completo y luego se impulsó de nuevo, se sentía mucho mejor. Él torció un poco las caderas en un movimiento que hacía que sus bolas golpearan contra su clítoris con cada movimiento, entonces la colocó un poco con sus manos para separar más sus piernas. Dicha cruda la recorría, sintiendo su polla dura como una roca, gruesa frotando contra ella con fuerza, creando estragos en sus nervios internos. El estímulo adicional contra su clítoris, fue una sobrecarga sensorial, provocando que sus músculos se apretaran con la anticipación del próximo clímax, una advertencia de que no iba a durar mucho más.

- Voy a... - se quedó sin aliento.

- Córrete para mí - se quejó Sasuke. - Ahora. - Cuatro duros golpes más de sus caderas y ella lo hizo.

Hinata casi gritó cuando sus músculos vaginales se estremecieron fuertemente. Entró en espasmos, cuando el éxtasis atravesó su cuerpo, una explosión cegadora de éxtasis apoderándose de ella. Tras ella, Sasuke rugió su liberación cuando se corrió, podía sentirlo en lo más profundo de su coño, llenándola con su semen, con duras explosiones de calor propagándose. Ella se habría derrumbado en consecuencia, si Sasuke no la hubiera agarrado firmemente de las caderas. Jadeaba, el sudor cosquilleándola y tenía los ojos cerrados. Sasuke se inclinó sobre ella otra vez, una de sus manos liberando su cadera para apoyarla en la colchoneta al lado de su hombro. Ella abrió los ojos, para mirar sus ojos oscuros, tan contrarios a los suyos. Sasuke acarició su cabeza con la suya.

- Eres mía y yo soy tuyo. Estamos vinculados. - Una sonrisa curvó sus labios. Él iba a seguir diciéndolo, al parecer, y ella nunca se cansaría de escucharlo.

- Sí.

- Me haces feliz Hinata.

- Tú me haces feliz también, Sasuke.

Él se movió lentamente, retirando su cuerpo para estirarse a su lado, tirando de ella hacia abajo en la colchoneta con él. Terminó medio acostada en su enorme pecho, en mitad de la colchoneta, mientras él se tumbaba sobre su espalda. Sus dedos corrieron a través de su pelo, su otra mano rozando ligeramente la espalda mientras él la sostenía.

- La vida será dura, pero haré mi mejor esfuerzo para hacerla más fácil para ti. - Levantando su cabeza, ella miró fijamente sus ojos hermosos.

- No necesito facilidad. Sólo te necesito a ti. - Sus dientes más afilados, asomaron entre sus labios llenos, mientras sonreía.

- Eres muy especial.

- Tú también lo eres. - Se sonrieron el uno al otro.

Hinata estaba todavía asombrada de que hubiera dejado su vida atrás para estar con ella, y estaba muy agradecida también. Su sonrisa murió lentamente. Se movió, levantándose lo suficiente para avanzar más arriba en su cuerpo y mirarlo fijamente.

- ¿Qué te hizo decidir a traerme aquí? - Su sonrisa murió.

- No podía soportar la idea de Madara alejándote de mí y no podía dejarte ir. Me resistí cuando me sentí atraído por ti, lo que sentí, pero el verlo allí, me hizo darme cuenta de que iba a suceder realmente. Él te aterrorizó y abusó de ti. - Su tono se hizo duro. -Tú debes ser apreciada, y la idea de que él permitiría que otros hombres te forzaran a complacerlos con la lengua, me enfureció. Supe entonces que no podía permitir que eso sucediera. - Hizo una pausa. - Y besarte fue mi punto de ruptura. Yo simplemente no podía dejarte ir. - Ella lo miró a los ojos pensando, no es una confesión de amor eterno, pero lo acepto. Asintió.

- Soy feliz de haberlo hecho. Prefiero vivir en una cueva contigo, que estar en otro lugar con alguien más.

- La vida será dura para nosotros, más para ti que para mí, porque me educaron para ser un guerrero. Vivimos en condiciones difíciles durante nuestra formación, pero tú eres humana. Yo cuidaré de ti Hinata. Te protegeré, y me aseguraré de que nunca pases hambre. - Alzándose hacia arriba, ella le acarició la mejilla.

- Lo sé. No tienes que convencerme. - Él sonrió.

- Soy un buen cazador y proveedor. - Riéndose, ella asintió con la cabeza.

- Lo creo. - Su sonrisa murió.

- Me preocupa el futuro.

- Mientras este contigo todo estará bien.

- Van a perseguirnos, pero mataré a cualquiera que venga a tratar de alejarte de mí, y a los hombres salvajes que husmeen alrededor de nuestra casa. Me preocupa que busquemos descendencia, ya que las mujeres humanas no son tan resistentes como las mujeres Sharingan. Si necesitas ayuda médica, me preocupa no poder traerlo aquí de forma segura y a tiempo, y lo que sucederá si tenemos que volver. - Tragó saliva, no queriendo pensar en un posible embarazo viviendo en una cueva.

- ¿Qué pasará si alguna vez tenemos que volver? - Los ojos de Sasuke se entrecerraron, un suave gruñido salió de él, cuando el enojo apretó su rostro.

- Madara intentará alejarte de mí, ya que la ley estará de su parte y no puedo desafiarlo, ya que de acuerdo a nuestras leyes, todavía estoy vinculado a Sakura. Él está en su derecho, por lo que seré encerrado por tu secuestro. No me preocupo por mí, me preocupo por ti. Madara te castigará por haber huido conmigo. Júrame que si alguna vez nos capturan tú le mentirás, diciéndole que te tome por la fuerza. - El shock la golpeó.

- Nunca diré eso. Tú me salvaste. - Hinata sólo podía jadear cuando su espalda golpeó la alfombra cuando les dio la vuelta rápidamente, cayendo encima de ella para sujetarla bajo su enorme cuerpo en un abrir y cerrar de ojos. Él gruñó suavemente, mientras su mirada se redujo y se quedó mirándola a los ojos.

- No lo entiendes. Abusar de una mujer está prohibido, pero hay circunstancias en las que en Sharingan castigar a una mujer es aceptable, y huir con un hombre es uno de esos delitos. Les dirás que te lleve a la fuerza, reteniéndote contra tu voluntad si alguna vez regresamos Hinata. No entiendes lo que podrían hacer contigo. - No tenía miedo de Sasuke mientras alcanzaba su rostro con sus manos, a pesar de que lo veía seriamente cabreado.

- ¿No sería empeorar las cosas para ti, si miento de esa manera? No quiero que te castiguen por un crimen que no has cometido. No me has secuestrado o llevado por la fuerza, y no voy a hacerte sufrir por querer estar conmigo tanto como yo quiero estar contigo. - Su pecho se expandió al tomar una respiración profunda.

- Seré castigado, independientemente de si tú viniste conmigo dispuesta, o no. Si alguna vez nos capturan, necesitarás protegerte de la ira de Madara.

- ¿Cómo podría estar enojado? ¿En serio? Ni siquiera me conoce, y él no era realmente feliz por tener que vincularse con una humana. Deberías haber visto su cara cuando acababa de llegar a tu casa y no escuchaste lo que dijo. - Un músculo de la mandíbula Sasuke dio un vuelco.

- No entiendes a los hombres Sharingan. Si tú dices que te fuiste conmigo voluntariamente, vas a enfurecer su orgullo. Él será una vergüenza para todo el mundo, así que para salvar su dignidad, te castigará duramente.

- El peor castigo para mí sería perderte. Si eso sucede, no importará lo que me pase. - Algo se suavizó en los ojos hermosos de Sasuke.

- Yo te cuidaré. - Su corazón se apretó en su pecho. Maldita sea, el hombre podría hacer que se derritiera. La ternura que llenaba sus magníficos ojos hizo que lo amara más, a sabiendas de que estaba más preocupado por ella que por sí mismo. Había renunciado a tanto ya. - Júrame, mi vinculada. Dime para mi paz, que dirás que te tomé por la fuerza. - Las lágrimas brotaban de sus ojos.

- No me hagas prometer algo que nunca haré. Por favor no me lo pidas, porque no quiero mentirte. No hay manera de que alguna vez diga que me hiciste algo malo. - Sasuke bajo la cabeza mientras cerraba los ojos, y sus frentes se tocaban mientras tomaba un tembloroso suspiro. Él se levantó un poco antes de abrir de nuevo sus párpados y sus miradas se encontraron. Su lengua se deslizó por su labio inferior mientras él la observaba.

- Me aseguraré de que nunca seamos capturados. - Sus dedos exploraron su mandíbula, amando tocarlo.

Su corazón se aceleró cuando se dio cuenta del estado de excitación de Sasuke al moverse, desplazándose en ella, sintiendo su firme polla dura presionando contra la cara interna de su muslo. Ella lo quería de nuevo tanto como él, obviamente, la deseaba. Ni siquiera vaciló, ella envolvió sus piernas alrededor de sus caderas. Sasuke se levantó, dejándola pasar debajo de él en una posición mejor. Sus miradas permanecieron unidas.

- Hazme el amor. - No tuvo que pedirlo dos veces antes de que la boca Sasuke bajara a la suya.

Fue increíblemente suave, cuando colocó su cuerpo más grande sobre el suyo más pequeño, entrando en ella al mismo tiempo que su boca presionaba sus labios. Él contuvo su gemido de placer entre sus labios, sus lengua se reunieron mientras empujaba más profundo dentro de su coño. Hinata envolvió las piernas más arriba, y más fuerte alrededor de sus caderas para darle un acceso más libre para moverse. Nunca había sentido nada tan maravilloso como lo que Sasuke le hacía, iba más allá de lo físico. Su bocadejó la suya cuando él levantó la cabeza, asentándose completamente dentro de su cuerpo. Un suave gruñido salió de sus labios entreabiertos.

- Dime que me quieres. Quiero escucharlo, Hinata.

- Siempre te amaré, Sasuke. - Se retiró un poco antes de empujar de nuevo dentro de su cuerpo, el placer transformando sus rasgos.

Se trasladó en movimientos lentos, ambos disfrutando cada momento que su polla gruesa se deslizaba dentro de su apretado cuerpo. Con sus manos se aferró a sus anchos y musculosos hombros, se aferró a sus caderas estrechas con sus piernas, moviéndose contra su cuerpo, tratando de instar a que la tomara más rápido. Sus labios se curvaron en una sonrisa.

- ¿Quieres más? - Ella se negó a apartar la mirada de los ojos más sexys.

- Sí. - Hizo una pausa de un unos pocos latidos del corazón y luego se impulsó más fuerte y rápido. El éxtasis pasó a través de ella, un fuerte gemido salió de ella.

- ¡Sí!

- Agárrate a mí. - Ella no quería dejarlo ir.

Sasuke se movió con ella, su poderoso cuerpo ondulante mientras utilizaba su fuerza para sujetarse sobre ella para no aplastarla, de rodillas cavando en el colchón para la tracción. Sus caderas levemente torcidas, mientras entraba y salía de ella con empujes dominantes. Él la controlaba totalmente, dominando su cuerpo y a ella le encantaba. Sus músculos interiores se apretaban mientras él trabajaba sus nervios sensibles. Gruñidos y gemidos provenían de él, pero sus gemidos eran más fuertes. Nada se había sentido tan increíble como Sasuke, y ella sabía que nada alguna vez se sentiría igual. Era este hombre, este guerrero, que había capturado su corazón con sus formas suaves, con sus hermosos ojos y su total abandono de todo en su vida para estar con ella. El clímax la golpeó duro.

Su mirada se apartó mientras su cabeza se echaba hacia atrás, sus ojos cerrados cuando la pasión se convirtió en éxtasis sexual total. El cuerpo de Sasuke se tensó y sus movimientos se volvían lentos mientras se acercaba. Lo sentía en su interior, mientras su pene bombeó y se sacudió, cuando los chorros de su liberación entraban profundamente en ella. Los dos estaban respirando con dificultad cuando Sasuke se calmó, la aprisionó bajo su cuerpo más grande. Al abrir los ojos Hinata, se reunió con su sonrisa.

- Te amo y quiero que lo sepas, maldita sea, Sasuke. No se trata sólo de sexo increíble, sino que, simplemente te adoro. - El gran Sharingan cambió parte de su peso, liberando uno de sus brazos para poder tocar su rostro con la mano. Sus dedos se deslizaron por el pelo y levantó la cabeza de la colchoneta sólo un poco. Sus hermosos ojos negros brillantes la cautivaban.

- Nunca he sentido por otra mujer lo que siento por ti. Nunca he experimentado la emoción del amor. - Su corazón se retorció. Tal vez algún día se enamore de mí. Quizás con el tiempo… - Desde que te vi, me sentí atraído hacia ti como la fuerza de una caída. No hubo ninguna parada o desaceleración en la que aterrizar. Tú estás en mi corazón y eres todo para mí, mi vinculada. Voy a morir si te pierdo, y voy a matar a cualquiera que trate de alejarte de mí. Me rompí por dentro cuando tuve que llevarte al centro médico, mi descendencia creciendo en tu cuerpo y sabiendo que una parte de nosotros existía debido a las emociones que compartimos. La vida perdió su sentido cuando me di cuenta de lo que nunca podría tener. Estaba listo para ser miserable por salvar el honor familiar. Crecí como Uchiha, y he hecho sacrificios para nuestro pueblo siempre. Es lo que hacemos. Eras un sacrificio que yo no podía hacer, Hinata. El honor, no hace que mi corazón estalle en el pecho, o me hace temblar por la necesidad sólo por estar cerca. Tú lo haces. Nunca he sentido el amor, pero nunca te había tenido en mis brazos. Ahora tengo ambas cosas. - Ella parpadeó para contener las lágrimas.

- Oh, Sasuke. - Ella lo apretó más - Te amo tanto. Tú eres todo para mí, y nunca me he sentido así con nadie.

- Vamos a tener una buena vida, pero no será fácil.

- No me importa lo difícil que sean las cosas en el Outlander. Mientras estemos juntos seré feliz, aunque vivamos en una cueva. - Él sonrió.

- Con el tiempo Madara se vinculará con una mujer, y posiblemente volveremos. Sakura es humana y sabe encontrar problemas, así que estoy seguro de que algunos hombres desafortunados llamaran su atención. Si alguno la lleva a la cama puede tratar de vincularse a ella, si no llega conocerla primero. - Riendo, Hinata le sonrió.

- Espero que no abra la boca hasta después del sexo. - Se echó a reír.

- Así es como ella me engañó. Apenas intercambiamos palabras. El sexo era… - Hinata vio su expresión de sorpresa, cuando su mano tapó su boca. Sus cejas se elevaron mientras él miraba hacia ella. Ella suspiró, liberando su boca.

- No quiero oír cómo fue el sexo con ella. ¿Tienes alguna idea de lo que me mataba saber que estabas tocándola? Yo te quería y eso me desgarraba todas las noches, ir a mi cama sabiendo que en el otro lado de la casa estabas con ella. - Sus ojos se estrecharon.

- No tenía sentido que te angustiaras.

- No entiendo

- Después del día de los Killis no podía soportar su contacto. Ella era...- Él frunció el ceño. - No eras tú. No tenía ganas de montarla. Soy Sharingan, y siempre tengo necesidad de sexo, pero era tu cuerpo el que quería tocar, quería hundirme en ti y no en ella. Eso la enfureció, por lo que me sacó de mi cama. Dormí en el suelo y me hice cargo de mis propias necesidades. Yo sabía que si iba a tu habitación no dejaría tu cama. Al tener que llevarte a los médicos, aprendí la lección de cómo me destrozó tenerme que dar por vencido, y supe que nunca podría soportarlo una segunda vez. Por la noche me acostaba pensando en lo que compartimos, mi cuerpo lastimado por la necesidad de tenerte. Fue por eso que no podía estar cerca, tenía que mantenerme a salvo. Mis impulsos de tocarte eran demasiado fuertes. Soy un guerrero que luchó contra su yo interior, mi Hinata. - Ella le acarició el pecho.

- No tendrás qué luchar por mí, contigo mismo otra vez. Si quieres, tómame. - Sasuke sonrió.

- Te arrepentirás de decir esto. Te deseo otra vez. Me tientas una y otra vez. - Arqueando la espalda, ella movía su culo, no sentir a Sasuke era difícil. El hombre no se ablandaba cuando estaba en su interior.

- Así que me tomarás. Te quiero a ti, Sasuke. Siempre que quieras.

Cerró los ojos cuando sus labios bajaron, envolviendo sus brazos alrededor de su cuello, y tiró de él más cerca.

Un gemido se mezclaba entre sus lenguas. El cielo estaba en su beso, y en la forma en que le hizo el amor.

Fue el último pensamiento que ella tuvo antes de que se perdiera en el intenso placer que sus cuerpos crearon juntos.

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