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Esto no puede estar pasando, pensó Hinata, sorprendida frente a los cuatro grandes hombres Sharingan que la rodeaban. Vestían uniformes exactamente iguales a los de la patrulla fronteriza que había visto usar a Sasuke. Uno de los hombres en cuclillas, mirando los ojos llenos de terror de Hinata. No era así como esperaba despertar.
- Vístete ya - Su mirada se estrechó recorriéndola, la fina manta apenas ocultaba su cuerpo. - Date prisa.
Se preguntó dónde estaba Sasuke, sus ojos exploraron la habitación frenéticamente. ¿Y sí estos hombres lo habían dañado? ¿No habría despertado si hubiera habido una lucha? Apareció un vago recuerdo de Sasuke besando sus labios suavemente, diciéndole que se iba de caza, pero eso había sido cuando todavía estaba oscuro en la cueva. Estaba bastante segura de que la conversación y el beso de Sasuke sucedieron realmente, cuando su mente se despejó de la niebla del sueño que la sacudía. Ahora la luz del sol entraba desde el exterior, lo que revelaba que era sin duda de mañana.
- Si no te vistes te sacare de aquí sin ropa. Va a ser muy incómodo, hay más hombres fuera, y no quiero a los hombres excitados y distraídos.
- ¿Dónde está Sasuke? - La voz de Hinata se sacudió con el miedo. Un gruñido profundo salió de los labios entreabiertos del hombre.
- Trajimos a los hombres salvajes capturados para dejarlos en libertad y que lo llevaran lo suficientemente lejos de ti, mientras nosotros podíamos rescatarte. Ella sacudió la cabeza, sus ojos suplicando al gran guerrero Sharingan.
- No. No quiero que me rescaten. Sasuke me salvó. Te lo pido por favor, sólo déjennos en paz. No me alejes de él. - Los labios del hombre se torcieron en una mueca.
- Él violó la ley al secuestrar a una mujer que no le pertenece. Vístete o voy a sacarte de aquí desnuda frente a las decenas de hombres bajo mi mando que están fuera. ¿Quieres que te vean desnuda? - Su mirada le pasó por encima una vez más. - Todos tenemos curiosidad por ver a una mujer humana sin ropa, pero dudo que disfrutases mientras nosotros te examinábamos.
- ¿Puedes pasarme la ropa? - Lo último que quería era que cualquiera de ellos la viera desnuda. Volvió su cabeza, moviendo de un tirón uno de sus grandes hombros.
El hombre se giró, olisqueó la zona, y luego asaltó la mochila de Hinata que Sasuke había puesto en la esquina. Se inclinó, buscó en su interior, y un minuto después, le lanzaba una camisa y un par de pantalones. Hinata agradecía que hubiera elegido pantalones en lugar de una de esas túnicas de estilo vestido, ya que se llevaban sin nada debajo. Manteniendo la manta en su lugar, se vistió torpemente bajo ella. Cuando estuvo vestida apartó la manta. Miró alrededor de la cueva de nuevo cuando se puso de pie, dándose cuenta de que no había escapatoria. Dos hombres estaban custodiando la apertura de la cueva y los otros dos estaban de pie sobre ella. Se sentía pequeña en comparación con los hombres altos a su alrededor. Había sido capturada y lo sabía. En algún lugar en el exterior, Sasuke no estaba al tanto de su situación.
- Mira - miró fijamente al guardia, un hombre de pelo y ojos negros. - ¿Podemos hacer un trato? - sus cejas negras se arquearon.
- ¿Un acuerdo? - Su ceño se profundizó.
- Llévame lejos y deja a Sasuke. Él me estaba rescatando lo sepas o no. Por favor, no lo arrestes. Te lo rogaré si así lo deseas. Eso sí, no le hagas daño. Lo hizo por mí. Yo le obligué a hacerlo. - La mirada del hombre pasó por encima de ella otra vez, entrecerrando los párpados.
- Creo que podrías convencer a un hombre inteligente de cualquier cosa, humana. Soy consciente de tu atractivo sexual. - Su rostro endurecido. - No voy a dejarme seducir. Me siento obligado a llevarte de regreso. - Ella se sorprendió.
- Yo no me estaba ofreciendo para seducirte. Yo no voy a dormir contigo. - Estaba horrorizada sólo de pensarlo. - Rogar no significa eso en la Tierra. Significa abogar a tu sentido de la compasión. ¿Tienes algo de eso? - Él negó con la cabeza.
- Soy un guerrero. La compasión es para los tontos y las mujeres. - Volviendo su atención en el otro. - Encadenadla, pero sed suaves. Ella es frágil. - El otro asintió con la cabeza, moviéndose detrás de Hinata. Todo lo que ella podía hacer era tensarse cuando una gran mano la agarró del brazo, tirando de él a sus espaldas.
Sabía que no tenía sentido luchar, que estos tipos eran demasiado rápidos y fuertes para combatirlos. Ella giró la cabeza, mirando al hombre que sacó un juego de grilletes similares a unas esposas, con gruesas cadenas y mayor sujeción de la muñeca, mientras las cerró en sus brazos detrás de su espalda. Su tacto era suave cuando probó las esposas para asegurarse de que no estaban demasiado apretadas en sus muñecas. Su color era inusual, con el cabello negro alborotado, que estaba recogido en una cola de caballo y caía hasta la mitad de su espalda. Sus ojos eran de un extraño negro plateado, que lo diferenciaban tanto como su piel que no era tan oscura como la de los demás, su color más de un dorado suave. El hombre detrás de ella se apartó.
- Ahora tenemos que atrapar a Sasuke sin luchar. De ninguna manera deseamos matar a un Uchiha. - El que estaba en frente asintió con la cabeza. - La utilizaremos para hacerlo de manera pacífica. Él no luchará sabiendo que estoy dispuesto a matarla si lo hace. - Hinata contuvo las lágrimas.
Sólo estuvimos una noche juntos. ¿Cómo demonios lo hicieron estos malditos para encontrarnos tan rápido? Estos hombres van a arrestar a Sasuke y terminará en un campo de trabajo, mientras yo seré devuelta a Madara. No... Las palabras de Sasuke sobre mentir si ellos fueran capturados resonaban en su cabeza, a sabiendas de que estaba dispuesto a sacrificarse para protegerla. Para empeorar las cosas, estos malditos la estaban usando como cebo para hacer que Sasuke se entregara sin luchar. Ella sabía que él haría cualquier cosa para protegerla, incluso eso. Su barbilla se levantó, cuando ella giró la cabeza para mirar hacia el Sharingan que estaba al cargo.
- Sasuke no me secuestró. Sasuke es completamente inocente y no tenía más remedio que traerme aquí. Estoy confesando ahora mismo, yo soy la culpable, yo soy quien lo secuestró. - Las cejas del hombre se arquearon de nuevo.
- ¿Tú lo secuestraste? - En realidad echó atrás la cabeza, y una risa profunda retumbó fuera de él, mirando muy divertido mientras contemplaba a Hinata. - Dime, pequeña mujer. ¿Cómo secuestraste a un Uchiha? - Tomó una respiración profunda, trató de calmar sus palpitaciones. Vio armas de fuego como las que Sasuke llevaba la noche anterior. Los guardias que habían engañado en el almacén de suministros la habían visto con Sasuke, pero quizás no recordaran ese pequeño hecho.
- Ahí por el agua está el arma que utilicé para apuntar a Sasuke cuando lo forcé desde su casa - mintió. - Le dije que si no podía tenerlo, si él no permanecía conmigo iba a volar la Drais de Madara cuando me llevara allí. Soy una humana muy astuta. - Ella levantó la barbilla más arriba, mirando al hombre. - Soy mezquina. - El de detrás de ella se echó a reír.
- Cuidado, Allot. Ella parece peligrosa. - Allot todavía se estaba riendo, su mirada de color verde brillante fija en ella y más risas profundas salieron de él.
- ¿Tú eres mezquina? - Se movió rápido. Un grito de asombro escapó de Hinata, cuando sus manos la agarraron por la cintura, levantándola del suelo y manteniéndola a pocos metros de su cuerpo. La puso frente a su rostro. Todavía parecía terriblemente divertido, pero había dejado de reír. - Podría romperte sin tener que mover un músculo. ¿Crees que voy a creer tu confesión? No insultes mi inteligencia. Eres patéticamente débil como humana y como mujer. - Su dominio sobre ella no fue doloroso, pero tampoco creía que quisiera realmente hacerle daño.
Ella era supuestamente de Madara, lo cual pensaba que significaba que Allot no iba a matarla. Ella tenía miedo, pero trató de ocultarlo mientras continuaba mirando al hombre.
- Cuanto más grandes son, más fuerte caen. - Él inclinó la cabeza, mirándola fijamente.
- No entiendo lo que dices. - Hinata llevó su rodilla para arriba con firmeza y rapidez.
Podía ser que no tuviera las manos ya que estaban atrapadas en su espalda, pero él la había levantado lo suficientemente alto y cerca de su cuerpo para que su rodilla golpeara justamente entre sus muslos entreabiertos. Vio cómo su rostro y sus ojos se agrandaron, y el color desapareció de su rostro normalmente bronceado. Gritó de terror cuando fue arrojada lejos. El hombre con los ojos plateados la alcanzó por el pecho, salvándola de una mala caída al suelo. Ella le golpeó con tanta fuerza, que lo hizo tambalearse de nuevo unos pocos metros para mantener el agarre sobre ella sin dejarla caer. Un poco de compasión brotó en su interior cuando Allot se derrumbó sobre sus rodillas, y se agarró la parte delantera de sus pantalones. Los guerreros Sharingan no llevaban protecciones, pero ella apostó que él ahora deseaba que lo hicieran. Bajó la cabeza, el cabello negro cayendo hacia delante para ocultar su rostro. El único sonido que se oyó fue un silbido de aire exhalando. Hinata se arrepintió. Probablemente no debería haberlo hecho pero, joder, se había estado riendo de ella cuando el futuro de Sasuke estaba en juego. El hombre que la agarraba gruñó suavemente mientras la ponía de pie. Sus manos agarraron las cadenas que aseguraban sus muñecas y las ató a él.
- Apuesto a que ahora piensas que soy mezquina - dijo ella en voz baja. - ¿Creías que mi rodilla se sentiría patéticamente débil para ti? - En un abrir y cerrar de ojos, el hombre caído levantó la cabeza, enviando su largo cabello volando hacia atrás, cuando un gruñido salió de sus labios entreabiertos. Sus manos se lanzaron a su entrepierna y en un latido del corazón él estaba en pie.
En dos grandes pasos se encontraba frente a ella para gruñir de nuevo, mientras la miraba fijamente a sus ojos asustados, tan cerca que casi se presionó contra su cuerpo. Obviamente, él se recuperó de ese brutal golpe más rápido que un hombre humano.
- Si no fueras mujer te mataría por esto. - Su corazón martilleaba duro en el pecho.
- He secuestrado a Sasuke y lo obligué a que me llevara. Le dije que explotaría la nave en el espacio si dejaba que el imbécil de Madara me llevará. Sasuke es un héroe por mantenerme aquí, y proteger a su gente de mi mezquino temperamento humano.
- Puedo oler lo que ocurrió aquí. - Allot seguía gruñendo cuando hablaba.
- ¿Has forzado al Uchiha para montarle también? - Hinata no apartó la mirada de los ojos furiosos, verde brillante.
- Lo seduje cuando me desnudé, es un hombre, después de todo. Presentó una buena batalla, pero no lo dejé en paz. Si yo estuviera desnuda frotándome contra ti, rogándote que me follaras ¿Cuánto tiempo aguantarías? - Los ojos verdes se estrecharon.
- ¿Por qué no lo descubrimos? - Levantó su mirada hacia el hombre detrás de ella. - Libérala, Obito. - El miedo golpeó duro a Hinata.
- No voy a tocarte. - El hombre que se apoderó de sus cadenas no la dejó ir.
- No dejes que tu enojo te ciegue, Allot. Ella pertenece a otro, te provocó a propósito.
- Ella me ha herido. Puede hacer algo mejor. - Obito tiró de Hinata contra su cuerpo, gruñendo.
- No vas a tocar a la extranjera. Admite que obtuvo lo mejor de ti. Que la insultaste y ella respondió, por lo que ambos sois culpables de la provocación. Ella no es tan débil o patética como la consideramos. Tenemos otros asuntos que atender ahora, como Uchiha Sasuke que vendrá pronto. ¿Quieres tú explicarle a Uchiha Fugaku cómo permitimos que su hijo muriera en batalla? Yo no. - Un gruñido salió de Allot. Su rabia resplandeciente se dirigió a Hinata,
- No envidio a tu futuro vinculado. Estaría bien que te atara cuando llegues al Drais.
- Si termino con Madara, será lo mejor. Es de la única maldita manera que podrá tenerme.
- Vamos - gruñó Allot, cuando giró sobre sus botas y salió por la apertura de la cueva. Obito mantuvo su voz baja, mientras hablaba
- Admiro tu valentía, pero no eres una mujer inteligente, extranjera. Allot tiene una larga memoria con un temperamento corto. Hay un largo camino de vuelta hacia la frontera, permanece cerca de mí, para que pueda asegurarme de que no te hace daño. - Mirando hacia arriba mientras volvía la cabeza, Hinata frunció el ceño al hombre por encima del hombro.
- ¿Qué te importa? Ni siquiera me conoces. - Él asintió. El hombre tenía los más extraños ojos negros rojizos brillantes, pero eran realmente bonitos. La combinación de su aspecto le hacía aparecer un gótico musculoso.
- Estás en lo cierto. No te conozco. Sin embargo conozco a Sasuke y a todos sus hermanos porque crecí con ellos. Mi padre murió cuando era joven, y Uchiha Fugaku me acogió en su casa, me criaron como un hijo aunque no era de su sangre. Si Sasuke te ha secuestrado, debes significar mucho para él. Estoy tratando de proteger a la mujer por la que tiró su vida por la borda. - Desconcertada Hinata,
- ¿Entonces por qué estás aquí? ¿Por qué quieres darle caza? - El gran Sharingan vaciló.
- He venido para asegurarme de que no lo asesinaran. A algunos les encantaría derribar a un Uchiha, independientemente del precio que está acción personal les costaría. Uchiha Fugaku mataría a cualquier hombre que maltratara a su sangre. Vámonos. Haz lo que te dije para que pueda protegeros a ti y a Sasuke. Estamos trabajando en un plan para arreglar este desastre, pero no podemos hacerlo si ambos estáis muertos. - La esperanza la inundó.
- ¿Piensan que pueden conseguir evitar esta ley? - Sacudiendo la cabeza, Obito suavemente la empujó hacia delante.
- Sasuke no puede evitarla, pero podemos conseguir que retiren los cargos contra él. Tú aún no estabas vinculada a Madara, por lo que él no podrá reclamar años en la vida de Sasuke por el secuestro de un compañero vinculado. Uchiha cree que puede conseguir que Sasuke salga de este lío. - Su esperanza fue aplastada al instante con sus palabras. El único consuelo que tenía mientras ella era trasladada fuera de la cueva, era que al menos Sasuke no terminaría en un campo de trabajo.
La luz del sol la cegó, por lo que parpadeó hasta ajustarse a la luminosidad teñida de rojo. Se sorprendió por las decenas de hombres Sharingan esperando afuera con sus uniformes a juego. Allot miró a Hinata durante largos segundos antes de centrar su atención en Obito.
- Quédate ahí de pie en el terreno elevado con ella. Uchiha llegará pronto, y quiero que tenga una visión clara de que la tenemos. - Volvió la atención para hacer frente a sus hombres. - No os acerquéis si él viene a por la mujer. Tenemos órdenes de capturarlo, pero no debemos hacerle daño. - Uno de los hombres soltó un bufido.
- Por supuesto que no. Él es un Uchiha. - Allot gruñó, mostrando sus dientes afilados.
- Cuidado con lo que dices. - El hombre bajó la mirada, con una leve inclinación de cabeza, haciendo una reverencia.
- Por supuesto.
- Ningún arma - ordenó Allot. Su cuerpo se tensó cuando la cabeza giraba, oliendo el viento. - Ya viene. - Hinata vio a Sasuke salir de detrás de una de las rocas a la derecha de la cuesta, mirando furioso hacia abajo. Se detuvo.
- Uchiha - inclinó la cabeza Allot. - Estamos bajo las órdenes de tu padre para llevaros de regreso. Él ha dejado clara su voluntad de que vengáis con nosotros en paz. - Sasuke gruñó.
- Deja que se vaya y nos deje. - Allot reconoció la mirada de Sasuke desde la distancia.
- Si atacas, tenemos permiso para matar a la extranjera.
- Mi padre no lo permitiría - gruñó Sasuke.
- No - dijo Obito en voz alta. - Ella pertenece a Madara según la ley, y fue él quien dio la orden de matarla. - La repugnancia quedaba clara en su voz cuando habló. - Haz lo que dice tu padre, Uchiha Sasuke. Tu padre es un hombre sabio que sabe lo que está ordenando. - La furia se apoderó de la expresión de Sasuke.
- Sé lo que pensáis. Ella es mía ahora, nos hemos vinculado y no voy a renunciar a ella. - Allot gruñó.
- Tú ya tienes una extranjera. No puedes vincularte con dos. Ni siquiera un Uchiha tiene ese privilegio. - Sasuke dio un paso lento hacia delante, sin mirar a las casi tres docenas de guerreros Sharingan. Su atención fija en Allot.
- Te reto una lucha por ella. - La cara de Allot palideció conmocionado.
- Ella no me pertenece, no puedes desafiarme, así que no voy a luchar. - Sasuke se movía tan rápido que sorprendió a Hinata.
Dio un salto de unos cinco pies desde la roca más cercana a la que se había trasladado y cayó a cuatro patas. Su poderoso cuerpo estaba tenso mientras se enderezaba y poco a poco se ponía en pie, sus ojos negro casi rojo oscuro quemaban con rabia, al tiempo que miraba a Allot de nuevo.
- Libérala o muere, Allot. Estas son las opciones que te estoy dando. Si su vida se apaga, todo el mundo aquí muere con ella. Voy a luchar hasta mi último aliento. No voy a permitir que alejes a mi mujer de mí para dársela a otro hombre. - Hinata temió por su vida, sabiendo que Sasuke iba a morir por ella. Ardientes lágrimas llenaron sus ojos.
- Sasuke, por favor no mueras por mí. - Negó con la voz. - No podría vivir con eso, si tu mueres, yo muero. - Su boca apretada en una línea firme, cuando su magnífica mirada negro se bloqueaba en sus ojos llenos de lágrimas.
- ¿Eres mía, Hinata?
- Siempre. - Sasuke respondió con un rugido que rasgó a través de la zona, lo suficientemente fuerte para herir los oídos de Hinata.
Saltó de nuevo, su poderoso cuerpo aterrizó en un rollo en el suelo en la parte inferior de la pendiente, pero cuando llegó hasta sus pies, se trasladó a toda velocidad. Hinata sólo podía aspirar el aire mientras Sasuke se lanzó sobre Allot. El otro hombre apenas tuvo tiempo para tensarse antes de que Sasuke atacara. El primer golpe que Sasuke lanzó a Allot, lo hizo tambalearse hacia atrás con un gemido. Allot recuperó su equilibrio, gruñendo, antes de lanzar hacia fuera su puño también. Sasuke se agachó, evitando el golpe previsto, y se lanzó hacia delante para golpear el hombro de Allot. Ambos cayeron al suelo. Los hombres corrieron hacia adelante, pero Obito se lo impidió.
- ¡No! Retrocedan - gruñó. - Déjenlos luchar.
Los hombres poco a poco se retiraron a una distancia segura, pero algunos no se veían contentos, otros obviamente cabreados. La mirada aterrorizada de Hinata viajó a los dos hombres en el terreno, donde el polvo rojo se empañaba rodeándolos. Sasuke y Allot intercambiaron golpes fuertes, rodaban alrededor y lucharon por el control del otro. Sasuke terminó en la parte de arriba, golpeando con el puño en la cara del otro hombre. Sasuke se puso de pie tras dejar a Allot inconsciente. Se dio la vuelta, frente al grupo de hombres con un estruendo que explotó de su boca abierta. Tomó una posición de combate.
- Basta, Uchiha - gruñó Obito. - No quiero hacer esto. - Sasuke volvió la cabeza para mirar al Sharingan que había hablado.
Su uniforme estaba roto en algunas partes por la lucha, su piel bronceada se mostraba cerca de su hombro, y en su estómago, donde el material había sido desgarrado. Mostró los dientes mientras gruñía, y sus hermosos ojos se pusieron furiosos cuando miró a Obito.
- Liberad a mi mujer. - Detrás suyo, Hinata oyó a Obito tomar una respiración profunda. Trató de caminar hacia Sasuke, pero el guerrero se apoderó de la cadena con más fuerza, tirando de su espalda con tanta fuerza, que ella tropezó y se golpeó en el pecho.
- Ahora - gruñó Obito. En estado de shock y horrorizada, Hinata vio a algunos de los hombres que parecían alzar las armas contra Sasuke.
Debió ver sus movimientos por el rabillo del ojo, su cabeza se sacudió en la dirección donde se agruparon, y un rugido salió de él cuando los hombres le dispararon. Hinata gritó al ver tambalearse a Sasuke cuando le dispararon. Se volvió loca, retorciéndose duro en contra de las restricciones y volvió a gritar cuando el hombre que amaba cayó de rodillas. Sasuke volvió la cabeza para mirar a Hinata. No podía apartar la mirada cuando vio que sus ojos rodaban para arriba en su cabeza, mostrando sólo su parte blanca. Casi en cámara lenta su cuerpo se balanceó antes de desplomarse en el suelo duro de tierra roja. Obito gruñó con ira y el agarre sobre Hinata, de repente, se había ido. Sin pensarlo, instintivamente corrió hacia Sasuke. Cuando llegó a él, tropezó y perdió el equilibrio con las manos atadas a la espalda y sólo se puso de rodillas, para buscar desesperadamente las heridas sangrantes en su cuerpo inmóvil. Su uniforme era negro, pero no vio ninguna humedad que indicara que estaba sangrando donde vio unas cosas saliendo de él, que parecían ser perdigones de color amarillo en forma de bolitas que apenas se habían encajado en su piel y uniforme. Ella luchó contra las restricciones, pero no podía liberarse.
- ¿Sasuke? - Las lágrimas la cegaron, pensando que lo habían matado por ella. - ¡SASUKE! - Gritó su nombre mientras se inclinaba sobre él, mirando su hermoso rostro.
Sus ojos permanecían cerrados, pero ella vio su pecho subir y bajar, asegurándole que no estaba muerto. Se había derrumbado a un lado, pero había aterrizado de espaldas y no estaba tratando de levantarse. Volvió la cabeza para mirar con horror Obito.
- ¿Cómo pudiste? ¡Ayúdalo, maldita sea. Consíguele un médico! - Obito caminó lentamente hacia delante.
- Vivirá.
- ¡Le han disparado! - Gritó las palabras, tratando ponerse en pie, pero no podía encontrar el equilibrio para hacerlo. Todo lo que podía hacer era mirar a Obito. Ella quería lanzarse encima del bastardo para matarlo. - Creí que habías dicho, que te habías criado con él. - El hombre Sharingan se detuvo unos pasos atrás.
- Esto son pastillas para dormir, que lo mantendrán inconsciente por algunas horas. Yo nunca le habría hecho daño. - El alivio inundó a Hinata, al saber que Sasuke no resultó herido gravemente y no moriría.
Giró la cabeza hacia atrás, mirando al hombre del que estaba enamorada, asegurándose por sí misma de que estaba inconsciente, pero respirando. Se inclinó más sobre él, tenía que tocarlo. Con sus manos extendidas a la espalda perdió el equilibrio, y cayó hacia adelante en la tierra sobre el pecho de Sasuke, su rostro estaba a pocos centímetros del suyo.
- Sasuke, lo siento - susurró. - Te amo. - Hinata puso su cara en su cuello, sintiendo su pulso firme contra sus labios cuando ella los presionó en la piel, justo debajo de la oreja.
Respiró su maravilloso olor, a pesar de que tenía un fuerte olor de suciedad y el sudor de la lucha. No le importaba. Con cada respiración que tomaba movía su cuerpo tirado en su pecho. Ella gritó en señal de protesta cuando Obito se agachó y la agarró para alejarla de Sasuke. Puso un brazo alrededor de su pecho, mientras la agarró alrededor de su cintura con su otro brazo y la levantó por completo de la figura inerte de Sasuke. Ella gritó una vez más, golpeando con el pie violentamente las piernas de Obito, pero él simplemente las separó para hacerle más difícil que se las golpeara con sus pies descalzos. La abrazó con fuerza en sus brazos y le impidió tocar el suelo, mientras se dirigía a sus hombres.
- Detenedlo suavemente, y no lo marquéis como hacemos con los salvajes. - La voz de Obito fue dura con ira, mientras hablaba. - Quiero que lo carguéis y vigiléis cuidadosamente, pero daos prisa. Quiero estar al otro lado de la frontera en el momento en que se despierte.
Uno de los hombres estaba en cuclillas cerca de Allot.
- Está vivo, pero gravemente herido. Se ha roto la mandíbula y creo que su hombro está dislocado. - Obito suspiró.
- Dispárale con las pastillas para dormir, para mantenerlo fuera de combate y que no sufra por sus lesiones, hasta que el médico pueda arreglarlo. - Obito comenzó a caminar, todavía con Hinata en sus brazos, donde colgaba delante de su cuerpo. Volvió la cabeza para mirar hacia él.
- Traidor. - Él frunció el ceño.
- No sé qué significa esta palabra.
- Imbécil. ¿Sabes lo que es? Eres un imbécil total por traicionar a Sasuke así. ¿Sabes lo que estoy diciendo ahora? - Obito negó con la cabeza, y siguió caminando.
- Lo hice para salvar su vida. Madara quería que sus hombres salieran en su búsqueda. Él tiene guerreros altamente expertos bajo su control, y se habría asegurado de que Sasuke muriera. Yo sabía que tenía que llevar a Allot donde sabía que Sasuke iría, así llegaríamos primero. Ahora, permanece en silencio. - La conmoción salió a través de ella rápidamente, seguida por la rabia mientras miraba al hombre por encima su hombro.
- ¿Tú le dijiste cómo encontrarnos?
- Sabía que aquí era donde vendría si había secuestrado a una mujer. Es un lugar cómodo para criar una familia en la zona Outlander, que Sasuke fácilmente podría defender. Hemos estado aquí muchas veces juntos. Yo sabía, sí, que iba a estar aquí. Estamos muy unidos, como hermanos.
- Eres un hijo de puta. ¿Y todavía le traicionas? ¿Cómo pudiste? - Un gruñido furioso salió de Obito. Se detuvo bruscamente y Hinata casi cayó, pero él la ayudó suavemente en el último segundo. Le dio la vuelta para que ella lo encarara mientras la agarraba por los brazos, justo por encima de los codos. Sus párpados reducidos peligrosamente, la rabia fija en su rostro tenso.
- Yo lo salvé. ¿Me escuchaste cuando dije que Madara iba a enviar a sus guerreros a la zona Outlander en vuestra caza? Él habría hecho que Sasuke muriera por el secuestro de su futura vinculada. Que es un delito matar a un Sharingan, si no es llevado ante un juez. Tuve que llegar a Sasuke primero, capturarlo antes para mantenerlo con vida. Él es mi hermano en todos los sentidos, sino de sangre, y es mi mejor amigo.
- Tal vez Madara y sus hombres no nos habrían encontrado. ¿Alguna vez pensaste en eso? Él tenía mucha prisa para volver a su nave ¿Cuánto tiempo podría haber perdido en nuestra búsqueda? Se habría dado por vencido muy pronto si no nos hubiera podido encontrar para volver de nuevo a la Drais. Sasuke y yo podríamos haber tenido un futuro juntos, aquí. - El pesar brilló en los extraños ojos negros del gran hombre.
- Era una posibilidad, pero Uchiha Fugaku no estaba dispuesto a asumir ningún riesgo con la vida de Sasuke en juego. Madara tiene muchos guerreros bajo su comando que Sasuke entrenó cuando eran jóvenes, así que algunos de ellos podrían haber sabido acerca de este lugar. - Una parte de su enojo desapareció.
- Nos amamos. ¿Entiendes eso? No quiero estar con Madara. Sasuke y yo nos pertenecemos. - El hombre asintió, la miseria grabada en su rostro.
- Sasuke, obviamente, está obsesionado contigo. Dejo atrás su honor, trajo la vergüenza a su familia para estar contigo, pero él está vinculado a otra. Lo siento, pero la ley Sharingan prohíbe vuestra unión. No hay nada que hacer excepto salvar la vida de Sasuke. Incluso si tiene que pagar trabajando en un campo de los más duros, vivirá y tú también. Madara se enojará, pero aún tiene honor, y no es honorable matar a las mujeres en Sharingan. Si amas a Sasuke, debes poner su vida por encima de tu propia felicidad y no hacer esto más difícil para él, oponiéndote al destino al que ambos debéis hacer frente por separado. - El dolor la atravesó. Volvió la cabeza lejos de Obito para que no viera sus lágrimas que caían, mientras miraba a cuatro hombres levantando suavemente a un inconsciente Sasuke por cada una de sus extremidades. Lentamente, llevaron su cuerpo inerte hacia un conjunto de grandes rocas.
- ¿Dónde lo llevan?
- Tenemos los vehículos esperando, están ocultos a la vista o nunca habría podido acercarme sigilosamente hasta aquí. Me sorprendió que llegáramos tan cerca, pero es obvio que Sasuke estaba distraído. Liberar a los hombres salvajes, que habían capturado cerca de aquí fue idea mía, sabiendo que él te protegería persiguiéndolos lejos. Nos dio la oportunidad de escabullirnos en la dirección opuesta para alcanzarte. Salvar la vida de Sasuke es mi prioridad. Si realmente lo amas, entonces nuestra misión es la misma. - Hinata volvió la cabeza, mirando hacia el gran Sharingan, y vio el verdadero pesar en sus ojos negros plateados.
- Apestas. - Él frunció el ceño.
- ¿Apesto a qué? - La frustración se acumuló en ella. Era difícil insultar a la gente Sharingan cuando no entendían la mitad de lo que decías.
- Olvídalo. No me gusta lo que has hecho. Yo sólo... - El dolor la atravesó, mientras miraba como sacaban a Sasuke de su vista. - Yo sólo quiero estar con él.
- Lo siento. - El gran guerrero Sharingan la cogió del brazo suavemente. -Debemos irnos.
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