...

11

...


...

- No aquí - bramó Zalk. - Atrás Madara. No habrá combates en la sala. Vamos a hacerlo fuera, en la arena. - Hinata volvió la cabeza, alarmada porque Madara estaba condenadamente cerca. Estaba furioso porque Sasuke la abrazaba, la rabia se mostraba en su ceño oscuro.

Sasuke la abrazó tiernamente y la sacó de en medio. La soltó, pero sólo para empujarla suavemente detrás de él, gruñendo al otro hombre. Hinata miró por el costado de Sasuke a Madara, que parecía dispuesto a atacar en cualquier momento. Los guardias se movieron otra vez agarrando a Madara para alejarlo. Sasuke tensó su cuerpo. Con una mano en su espalda y la otra agarrando la pequeña mano de Hinata, él volvió la cabeza para mirarla.

- Todo irá bien. Eres mía y voy a ganar. Tengo todo por lo que luchar. - Mirándolo fijamente a los ojos, ella luchó contra sus lágrimas.

- No quiero perderte. - Sus ojos negros brillaban con diversión.

- Soy Uchiha y voy a ganar. - Madara gruñó al oír lo que la pareja se decía.

- No seas tan audaz alardeando de tus habilidades. - Hinata rompió la mirada con Sasuke, frunciendo el ceño ante Madara.

- ¿Entiendes que yo lo amo? ¿Por qué luchar por mí, cuando sabes que nunca seré feliz contigo? Prometo que ambos seremos miserables si me obligas a ser parte de tu vida ¿No quieres una mujer que te quiera? Yo no te quiero, y nunca lo haré. - La furia hizo que el hombre embistiera hacia adelante, pero los guardias lo agarraron y lo arrastraron por la espalda. Sasuke movió su cuerpo hasta quedar totalmente frente a Hinata para protegerla en caso de que Madara fuera a atacarla si se liberaba.

- Fuera, a la arena - rugió Zalk. Los guardias sacaron a un Madara furioso de la gran sala. Los testigos y el juez los siguieron. Sólo permanecieron en la sala Hinata, Sasuke, Obito y la familia de Sasuke.

- Muchas gracias - Sasuke miró a sus tres hermanos - Estoy en deuda con vosotros Itachi, Shisui y Zuk. - Zuk resopló.

- Somos una familia. No son necesarias las gracias. - Estudió cuidadosamente a su hermano. - ¿Estás lo suficientemente bien como para pelear? Madara no es un adversario débil. He luchado contra él en la práctica y se recupera muy rápidamente. Está bien entrenado, vigílalo muy de cerca. - Sasuke asintió.

- Entiendo - Desvió su mirada hacia Obito, con expresión airada

- Tú…

- Cúlpame - dijo Uchiha Fugaku de repente apretando el brazo de Sasuke hasta que quedaron uno frente al otro, lo miró a los ojos. - Pedí a Obito que me dijera dónde llevarías a la humana. Sólo hizo lo que le pedí. Si no, habría muerto guardando silencio. Madara estaba listo para tener a toda la tripulación de la Drais buscándote en el Outlander. Yo sabía que podía encontrar una solución, pero era necesario que estuvieras vivo para hacerlo. Dirige tu rabia hacia mí. Obito te era leal. - Sasuke miró sobre su hombro y su rostro se suavizó cuando se reunió con la preocupada mirada de Obito.

- Has protegido a mi vinculada. Te lo agradezco. - Obito hizo un gesto.

- Siempre te seré leal. - La expresión del rostro de Sasuke se suavizó más.

- Lo sabía, pero estaba enojado.

- Entiendo - dudó Obito. - Con tu permiso, si caes yo desafiaré a Madara para proteger a tu vinculada de su ira. Sé que lo que sientes por ella es muy fuerte. Itachi y Zuk ya están vinculados por lo que no pueden desafiarlo. - Su mirada se desplazó a Shisui. - Definitivamente no quieres dejarla a su cuidado. - Shisui gruñó.

- Fue mi plan traer a la otra humana y obligar a Olt a confesar. Fue mi mente ágil la que lo hizo posible - Su mirada se deslizó a Sasuke - Si caes, deberías estar honrado por dejar que me ofreciera para desafiar a Madara por tu vinculada. - Hinata miró a los hombres altos que la rodeaban.

- ¿De qué están hablando? - Sasuke bajó la cabeza para mirarla.

- Si no gano, Madara te reclamará como suya. Obito lo desafiará en el caso de que yo muera y ganará, no importa lo bien que combata Madara porque estará agotado. Si cae, Obito se vinculará a ti para protegerte. ¿Entiendes? Él te cuidará en mi lugar, Hinata.

- Yo lo desafiaré primero si mueres - gruñó Shisui - Yo soy el que hizo este desafío posible.

Hinata se acercó a Sasuke, sin importarle lo que los hombres a su alrededor pensaran de ella, y lo tocó. Ardientes lágrimas llenaron sus ojos cuando colocó su cabeza en su pecho, echando los brazos alrededor de su fuerte cuerpo y aferrándose a él. Él podía morir y ella no quería perderlo. Sus fuertes brazos rodearon su cintura con fuerza.

- Permitidnos un momentos a solas - dijo en voz baja Sasuke.

- Desafiaré a Madara si caes - gruñó Shisui. Uchiha Fugaku gruñó.

- Basta. Sasuke ganará el desafío. No eres suficientemente maduro para vincularte. - Padre e hijo se fueron en silencio. Sasuke respiró profundamente y entonces la soltó.

- Mírame, vinculada mía. - Ella levantó la cabeza, parpadeando para verlo mejor.

- No quiero que luches. Sólo quiero ir a casa contigo. ¿Por qué debes luchar hasta la muerte? Es tan jodidamente estúpido. No quiero estar con ese hombre, ¿por qué no puede simplemente dejarnos en paz? - La mirada Sasuke se suavizó.

- Es una cuestión de orgullo para los guerreros, y hay demasiado en estos tiempos. Como pertenecías a su hermano, él quiere tenerte en nombre del honor. Las humanas son también estimulantes sexualmente para la mayoría de los hombres Sharingan. Sería un gran logro para él tenerte.

- Pero tú me amas. Madara ha de saber que vas a luchar con más fuerza a causa de ello.

- Él sabe que te amo, pero es muy orgulloso. Algunos varones no ven la razón. - Mirándola a los ojos le dijo - Voy a ganar, Hinata. Tengo mucho por lo que luchar. - Ella asintió.

- Sé que eres un bigass. Lo entiendo. Eso no significa que no vaya a preocuparme. - Sus cejas negras se arquearon.

- ¿Gran culo? - La miró. - ¿Qué hay de malo en mi trasero? - Ella no pudo evitar sonreír.

(NOTA: Bigass, es una expresión que da a entender que es rudo, altivo o arrogante. Lo dejé porque me pareció genial).

- Significa que eres un guerrero rudo y fuerte. Es una expresión de la Tierra y es un cumplido. No hay nada malo en tu trasero. Tienes el mejor culo que he visto. - Una pequeña sonrisa curvó sus labios mientras daba un movimiento de cabeza.

- Soy fuerte.

- Lo eres - Dijo Hinata enroscada en su pecho, con la sensación de amar al gran cuerpo que la envolvía, mientras él la abrazaba con fuerza.

- No te preocupes, Hinata. Voy a llevarte a casa pronto.

- Sé que lo harás. - Ella lo esperaba febrilmente, incapaz de soportar la idea de perderlo.

- Volveremos a casa juntos. - El plan le sonaba celestial a Hinata.

Sakura se había ido, Sasuke volvería a casa todas las noches después del trabajo y ella podría tenerlo cada vez que quisiera, su cuerpo apretaría su cuerpo más grande cada noche, todas las noches, y sabía que dormir con Sasuke era el cielo. A él le gustaba dormir abrazándola con su cabeza en su acolchado brazo y el trasero pegado a él en forma de cucharita, le gustaba sentir su cuerpo a su alrededor, sosteniéndola con fuerza.

- Debemos irnos - le dijo en voz baja - Es la hora.

Se obligó a liberar a Sasuke cuando él le hizo un gesto tendiéndole su mano para que ella la cogiera, caminaron juntos hacia la puerta donde los guardias esperaban afuera. Mantuvieron sus manos juntas hasta que él tuvo que dejarla ir para que lo liberaran de sus cadenas y collar. El pánico se levantó en su interior, pero luego Sasuke miró a sus ojos otra vez.

- Voy a ganar.

- Sé que lo harás - Esperaba desesperadamente que fuera así, sabiendo que se volvería loca si tuviera que verlo morir.

Hinata se sorprendió por los cientos de hombres y mujeres Sharingan que esperaban en silencio en la calle, fuera del edificio. Muchos de ellos bajaron la cabeza durante largos segundos. Se volvió para echar un vistazo a Sasuke. Parecía orgulloso y con su mirada feroz escaneaba a la multitud. Éste era su pueblo que había venido para apoyarlo, y su respeto por él era evidente. Hinata no necesitó que nadie le dijera porque estaban todos allí. Sasuke se encontró con los ojos de Hinata.

- Debes quedarte atrás con los guardias. Esto no tomará mucho tiempo. - Ella vio impotente como Sasuke se alejaba de ella por un lado del edificio. Miró a los guardias.

- Estaremos observando, ¿verdad? - Uno de ellos asintió con la cabeza.

- En cuestión de minutos nos dejaran entrar.

- ¿Dónde? - Uno de los guardias la instruyó.

- Ambos guerreros lucharán hasta la muerte en la arena, detrás de ese edificio. Fue construida para poder luchar en el exterior por las disputas cuando fuera necesario. - Su corazón latía con fuerza, y el tiempo parecía arrastrarse. Finalmente uno de los guardias asintió.

- Vamos a acompañarla a ver quién es el ganador - Dos hombres iban a luchar hasta la muerte por Hinata, y ella estaba luchando por entenderlo.

La constatación de que Sasuke podía realmente morir, se apoderó de ella. Su corazón latía muy rápido, sentía una dolorosa opresión en el pecho, y luchó contra el impulso de gritar de frustración. ¿Por qué Madara no podía dejar a un lado su estúpido orgullo? ¿Qué clase de idiota quiere a una mujer que no lo quiere de todos modos? Su miedo fue convirtiéndose rápidamente en ira.

La arena era un círculo al aire libre rodeado por una pared transparente muy alta, por lo que parecía una gran jaula sin techo. Estaba situada a un nivel inferior de dónde la gente se colocaba de manera que todo el mundo pudiera observar abajo a Madara y Sasuke en el área del círculo, ellos se levantaron para luchar entre sí. Los hombres sólo usaban pantalones. Madara se había sacado el uniforme y las botas, Sasuke llevaba sus pantalones cortos. Hinata fue llevada a la parte delantera para que pudiera ver mejor la lucha. Ella no pudo evitar ver que la puerta de salida de la arena estaba cerrada a escasos metros de donde se encontraba, atrapando a los hombres que luchaban en ella. También vio a la familia de Sasuke de pie cerca de ella. Obito le dirigió un gesto sombrío. Hinata centró su atención en Sasuke. Él volvió la cabeza, explorando a la multitud, finalmente la encontró y sus miradas se cruzaron. Sus hermosos ojos negros se fijaron en ella, él le guiñó un ojo antes de darse la vuelta para que pudiera ver su espalda. Hinata tenía ganas de gritar de frustración, sabiendo que esto no debería estar sucediendo.

- Moveos - gritó una mujer - Salid de mi camino.

Una mujer embarazada está llegando. Hinata volvió la cabeza y se sorprendió cuando vio a una castaña de pelo largo de cara humana ir hacia ella, junto con otra humana de pelo oscuro. La castaña estaba muy embarazada, su vientre redondeado indicaba que por lo menos de seis meses. Las mujeres se dirigían directamente hacia Hinata. Grandes guardias Sharingan venían tras ellas, apartando a otros Sharingan a su paso, siguiendo a las determinadas mujeres. La castaña caminó hasta Hinata, sonriéndole ampliamente.

- Soy Izumi y estoy con Itachi. Él es hermano de Sasuke - Agitó una mano a la morena. - Ella es Casey, ella pertenece a Zuk, otro hermano de Sasuke. Somos una familia. - Los ojos de Izumi reflejaban una sonrisa. - ¿Cómo lo llevas? Tu nombre es Hinata, ¿no?

- ¿Eres de la Tierra? - Hinata estaba sorprendida por ver a dos seres humanos.

- Bueno supongo - dijo Casey en voz baja. - Pobrecita, estás en estado de shock. Mi Zuk me dio todos los detalles, sé que has tenido un mal momento, pero ahora estamos aquí.

- No nos dejaban entrar en las sala de la corte, debido a alguna basura del tipo de que las mujeres no están permitidas en el interior durante un juicio, a menos que sean un testigo o estén involucradas en el crimen cometido - Ella rodó sus ojos. - Son de la vieja escuela aquí. - Izumi asintió.

- Para ser una civilización tecnológicamente tan avanzada, pueden ser realmente medievales en algunas cosas. Ahora estamos aquí y Sasuke va a ganar, así que no te preocupes. Nuestros chicos son los mejores luchadores. - Casey asintió.

- Ellos son más fuertes y más rápidos que los chicos Sharingan normales. Por eso su padre dirige este planeta, es el Gran pateador de culos. Sasuke va a dar por el culo a Madara con fuerza y rápido. - Hinata luchó contra las lágrimas.

- Sasuke podría morir. - Izumi se acercó para poner su brazo alrededor de Hinata.

- Todo irá bien. Estamos aquí, ya no estás sola. Sasuke no perderá. Confía en mí cuando te digo que los hermanos son realmente buenos en los combates. He visto a Itachi pelear a menudo, por desgracia. Un hombre no va a ser un problema para tu Sasuke. Sólo me preocuparía si fueran seis o más los que atacaran a la vez. Uno es una brisa en comparación. - Casey que estaba al otro lado de Hinata, agarró su mano, dándole un apretón y aferrándose a ella.

- Eso es verdad. Nuestros chicos son los principales pateadores de culos. Crecieron luchando entre sí para divertirse, y ya sabes cómo son los hermanos. No tienes nada de qué preocuparte. - Hinata se sentía mucho mejor ahora que no estaba sola. Miró con gratitud a las mujeres.

- Así que, ¿somos familia?

- Somos cuñadas. - Casey le dio un apretón. - Aguanta ahí. Te vas a reír de esto más adelante. Después de verlo patear el culo de este hombre, te sentirás tonta por estar tan preocupada.

- Así es - dijo Izumi con un guiño. - Nuestros chicos son ganadores. - Un estruendo sonó, haciendo saltar a Hinata, pero no estaba sola. Casey e Izumi también se sobresaltaron.

- ¿Qué fue eso?

- No sé - admitió Casey. - Esta es la primera vez que vemos un desafío en la arena - Izumi se giró para mirar a los guardias en la pared detrás suyo.

- ¿Jah, qué era esta alarma? - El guardia miró a los ojos de Izumi.

- Era la campana de alarma Izumi, la lucha comenzará tan pronto como hayan acabado de proclamar a los rivales. - Casey frunció el ceño.

- ¿Lo entiendes?- Ella estaba mirando a Izumi. Izumi se encogió de hombros.

- ¿Qué demonios están proclamando? - Un cuerno sonó. Jah señaló con la cabeza en dirección a la arena.

- Mira. - Casey se acercó más a Hinata.

- Estará bien - susurró. Zalk subió a algo alto, por lo que podían verlo con facilidad.

- Ahora es el momento para proclamar. Hablad ahora, o terminad con el último aliento. - Hinata vio a Obito abrirse paso hacia adelante en dirección al juez de más edad.

También vio al joven Shisui que se agarró a la pared de la jaula donde un poste se levantaba y trepó hacia arriba, girando la cabeza con una amplia sonrisa en su rostro.

- Zalk, si Sasuke cae, proclamo un reto para Madara en su lugar por los derechos de vinculación. - Uchiha Fugaku parecía sorprendido y furioso, al tiempo que miraba a su hijo.

Zalk en su cúpula, lo miraba atónito. Obito se congeló por unos segundos, pero luego volvió la cabeza, mirando arriba a Shisui. La sonrisa Shisui creció. Hinata giró la cabeza para mirar a Sasuke abajo, viendo como fruncía el ceño.

- Oh maldita sea - suspiró Izumi. - Esa pequeña mierda. - ¿Por qué hizo eso? - Casey se inclinó un poco más cerca, casi chocando con Hinata.

- ¿Qué está pasando? Se suponía que Obito era el siguiente en el desafío. - Izumi negó con la cabeza.

- Shisui es… - Cerró los ojos y luego volvió a abrirlos. - Ese es Shisui. Una especie de niño inmaduro que sólo piensa con su zona inferior en lugar de con su cerebro. Sería como entregar a su viuda a un adolescente súper caliente - Sus ojos se desviaron a Hinata - Sasuke va a ganar, así que no hay por qué preocuparse - Casey se rió entre dientes.

- Hombre, no querría ser tú si Shisui pone sus manos sobre ti. Si Zuk estuviera más caliente, necesitaría una silla de ruedas. Nunca sobrevivirías a la versión Sharingan de la pubertad - Hinata se quedó mirando a la morena en estado de shock - Es una broma - le aseguró Casey - Sasuke ganará - arriba Zalk asintió.

- Anuncio aceptado y reconocido - Se volvió hacia la arena - El desafío comienza ahora.

Inmediatamente un rugido salió de la arena, lo que sorprendió a Hinata. Volvió su atención a la zona enjaulada, cuando Madara saltó sobre Sasuke. Se movió sólo un latido de corazón antes de que Madara le aterrizara encima. Sasuke con un brazo fuerte, falló al golpear contra el pecho de Madara. El otro hombre se tambaleó hacia atrás, gruñendo. Sasuke gruñó de nuevo rodeándolo.

- No puedo mirar - susurró Hinata, pero sus ojos permanecían abiertos.

- Él ganará - Izumi la abrazó más fuerte.

- Él puede - hizo eco Casey.

Hinata empezó a rezar, los dos hombres saltaron uno sobre el otro, mientras intercambiaban puñetazos. Incluso desde una treintena de metros de distancia, se oía el sonido de los nudillos haciendo contacto con la piel. Ella vio sangre. La pelea a puñetazos se convirtió en kickboxing, los hombres se atacaban el uno al otro, tanto con golpes poderosos de sus rodillas y pies, como de sus puños. Sasuke tropezó, cuando Madara le dio un golpe sorpresa con la pierna en la parte posterior de su rodilla. Hinata se quejó de terror al ver a Sasuke que caía, pero se enderezó poniéndose de pie. Madara trató de atacarlo por la espalda. Sasuke parecía como si lo esperara y flexionando las rodillas, se levantó de un salto en el aire, volcándose al estilo acróbata sobre Madara, sorprendiéndolo.

- Mierda - jadeó Casey - Está en forma.

Madara se dio la vuelta para hacer frente a Sasuke, cuando aterrizó detrás suyo, pero era demasiado tarde, Sasuke lanzó un puñetazo golpeando a Madara en la mandíbula y lo envió volando hacia atrás, cayendo en la tierra dura donde se quedó, obviamente, aturdido. Se sentó después de unos segundos, moviendo la cabeza, la sangre corriendo por su mandíbula, la garganta y el pecho desnudo, mirando aturdido a Sasuke

- Mátalo - gritó un hombre entre la multitud. Más gritos lo siguieron, esto horrorizó a Hinata, la actitud de la gente de Sharingan, que claramente querían ver morir a un hombre.

Sasuke no se movió, esperando sin embargo, que Madara volviera a ponerse de pie. Hinata vio moverse los labios de Sasuke, pero los gritos de la multitud eran demasiado fuertes para que pudiera oír lo que decía. Madara parecía enojado, sacudiendo la cabeza en respuesta y tropezando al ponerse de pie. Avanzó hacia Sasuke, quien se dirigió a su encuentro. Sasuke giró con el pie en alto, clavándolo en la parte delantera del muslo de Madara. Hinata casi gritó cuando vio el espectáculo horripilante de la pierna de Madara rompiéndose. Se veía el hueso atravesar la piel, Madara miró hacia abajo en estado de shock antes de caer otra vez. La sangre salía disparada hacia arriba de la horrible herida que mostraba el hueso. La multitud ovacionaba. Sasuke se quedó unos segundos mirando furioso, mientras Madara estaba allí, inmóvil. La mano temblorosa de Madara finalmente llegó a la herida, tratando de disminuir el sangrado, pero era evidente incluso desde lejos que Madara estaba en mal estado y a punto de morir desangrado.

Ardientes lágrimas llenaron los ojos horrorizados de Hinata cuando vio a Sasuke acercarse para acabar con él. Cayendo de rodillas junto al guerrero caído, los labios Sasuke se movían mientras hablaba con Madara. Sasuke de repente se inclinó sobre él, las dos manos agarrando la pierna herida, Sasuke gritó, sus ojos se dirigieron a Zalk. La multitud quedó en silencio. Estaba claro que Sasuke estaba agarrando la pierna de Madara con fuerza para frenar la hemorragia, tratando de salvar a su oponente. Sasuke volvió a gritar. Zalk asintió.

- Enviad médicos, ahora que Madara ha reconocido que Uchiha Sasuke ha ganado, y le ha perdonado la vida. - Hinata se balanceaba sobre sus pies ante la evidencia de que Sasuke estaba vivo.

- Gracias a Dios.

- Se acabó - le aseguró Izumi. - Ha ganado y mostró misericordia a su oponente.

- Aquí viene el médico ahora.

Hinata vio a hombres y mujeres de blanco al precipitarse hacia adelante, la entrada a la arena se abrió para que el grupo de médicos atendieran a Madara. Sasuke se puso de pie y se alejó, pero Hinata vio arrepentimiento en su rostro. Sus manos y dedos estaban empapados de sangre, que goteaba y caía en el terreno de la lucha. Levantó la cabeza y su mirada buscó a la de Hinata.

Ella se movió, obligando a las mujeres a apartase. Nadie trató de detenerla cuando se acercó a la arena. El guardia de la puerta a su lado la miraba mientras caminaba hacia Sasuke, que se quedó inmóvil, viendo como ella se acercaba. Hinata caminó derecha hacia Sasuke mirando sus hermosos ojos, deteniéndose a centímetros de su cuerpo.

- Has ganado.

- Te dije que lo haría.

Ella no dudó en arrojarse sobre él para envolver sus brazos alrededor de su cuello. No frenó, pero lo hizo al bajar la mandíbula para besar la parte superior de la cabeza. Se dio cuenta de Sasuke mantenía los brazos extendidos fuera de ella, tratando de que no se manchara de sangre.

- Ahora vamos a irnos a casa. - Ella sonrió.

- Vamos a ir juntos a casa. - Sasuke le devolvió la sonrisa.

- Me bañaré primero. Luego voy a reclamarte una y otra vez.

- Me encanta, ese un buen plan. - Se rio entre dientes.

- Vamos a salir de aquí ahora. - Fuera en la puerta lo esperaba su familia. Sasuke se detuvo al llegar al pequeño grupo para examinar cada uno de ellos.

- Tenéis mi gratitud por perdonar la vergüenza que os he causado. - Uchiha Fugaku frunció el ceño a su hijo.

- Te crié mejor. - Sasuke con cabeza baja, respiró hondo, luego levantó la barbilla y centró su mirada en su padre

- La amo - La mirada del líder de Sharingan se suavizó.

- Eso no es lo que quise decir, nunca podría sentir vergüenza por lo que haces. Tú eres un guerrero fuerte y siempre estaré muy orgulloso. Nunca sientas gratitud por lo que has obtenido de mí. Tú no causaste ninguna deshonra. - Una sonrisa dividió la cara de Sasuke.

- Gracias, Padre - Shisui sonrió.

- Salvé el día. Quiero una mujer humana ahora. ¿He de probarme a mí mismo que estoy listo para la vinculación? - Uchiha Fugaku miró a su hijo menor con un movimiento de cabeza.

- No. Sin embargo, cambiaré tus tareas dándote más responsabilidad. Hay una nave a la Tierra que sale con el siguiente ciclo de la luna. Te dejaré ir a una misión como recompensa si te comprometes a no reclamar a una humana. Primero debes demostrar que mereces la vinculada. Será una de las muchas misiones para ver cómo te va. - Shisui sonrió.

- ¡Yay! Estoy listo para tener sexo con una chica humana. Crear puestos de trabajo, para poder ganar una… - Itachi frunció el ceño, sus ojos se estrecharon ligeramente sus ojos negros se deslizaron a la mujer castaña embarazada que estaba a su lado

- ¿Izumi? - Izumi sonrió hacia él.

- Lo siento. Él pregunta sobre la jerga humana. Él es un amor, ¿cómo puedo resistirme? - El gran guerrero sonrió a su vinculada.

- Lo sé todo sobre no ser capaz de resistirse a alguien. Eres una mala influencia. - Riendo Izumi pasó su mano sobre su estómago.

- Nunca te quejas de mi influencia cuando te muestro cómo los seres humanos tienen sexo de diferentes maneras. - En voz baja le gruñó.

- Vámonos a casa. Necesito una nueva lección. - Lamiéndose los labios, Izumi le sonrió.

- Vamos - Zuk se rio entre dientes, haciendo un guiño a su vinculada.

- Ir a casa parece una buena idea. Creo que necesito una siesta, Casey. - Casey echó a reír.

- Sólo necesitas una siesta cuando esa es la palabra en código para vamos a desnudarnos y a estar ocupados. Vamos - Ella le hizo un guiño a él.

- Te acompañaré a casa - ofreció Obito a Sasuke - Es lo menos que puedo hacer - Hinata vio a la familia de Sasuke decirles adiós.

La multitud se dispersaba y los médicos se llevaban a un Madara inconsciente, con sus hombres a poca distancia detrás de ellos. Ella no era su mayor fan, pero él era hermano de Izuna, por lo que esperaba que le fuera todo bien. Si no hubiese sido por Izuna, nunca hubiera salido de la Tierra, ni hubiera conocido a Sasuke. Se quedó a unos metros de Sasuke, que caminaba lentamente por la calle , con ella a un lado y Obito al otro. Volvían a su casa.

...


...