Clandestinos... así eran ellos.

Con una cara expuesta al mundo con orgullo y un sentimiento oculto guardado como el mejor de todos los secretos.

Notas:

* Endai: tipo de mueble japonés. Similar a un banco pero más grande. Es en el que Shikamaru suele ver las nubes.

* Este fanfic participa en el evento de San Valentin "Voice For You" de la página de Facebook "ShikaTema: Hojas de Arena"

* Canción: Clandestinos - Shakira Ft. Maluma.


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Clandestinos

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Los fuegos artificiales iluminaban el cielo nocturno. Ciertamente, un joven añoraba ser una nube acostado en su endai favorito mientras su problemática amiga le pinchaba el costado.

- No me digas que ya estás borracho.

- ¿Borracho? Tú te las has tomado todas – Dijo mostrando las botellas que estaban de su lado mientras se sentaba para estirarse.

- ¿Entonces por qué parece que eres tú el que está afectado?

- Porque tengo sueño – Shikamaru se recostó contra ella y Temari de mala gana permitió que se acomodara en su hombro. A pesar de su altura, de alguna forma siempre encajaba bien ahí.

- Si no querías acompañarme te hubieras ido.

- ¿Y cómo? No me dejaste. – se quejó

- Oh, Mira… Ahí va otra pareja… – Dijo Temari señalando; levantó a Shikamaru para que se fijara. Shikamaru los vio sin mucho interés.

- ¿Por qué te emociona? Pareciera que aún no te haces a la idea… esto ocurre todos los años.

- Si, pero no todos los años estoy aquí.

- Lo que me recuerda que no deberíamos estar aquí. Acabamos de llegar de misión Temari, recuérdeme por qué no estoy en mi cama durmiendo. – Shikamaru se volvió a recostar contra ella pero esta vez, fue directo a sus piernas. Con el agotamiento a flor de piel, se abrazó contra ella pegando el rostro en su abdomen. Tendría unos minutos para descansar antes de que lanzaran otra ronda de fuegos artificiales ruidosos y brillantes.

- Porque hay festival y mañana después de hablar con el Sexto me iré a Sunna… además fue una simple misión diplomática Shikamaru. Si hubiéramos ido a matar a alguien quizá te creería el exceso de esfuerzo, pero solo hemos ido de una aldea a otra, no te quejes.

- ¿Y es que crees que una misión diplomática no toma esfuerzo intelectual ni físico? No seas problemática, yo… yo...huuuaaaahhhh – Shikamaru bostezó antes de poder finalizar.

Temari al verlo, no pudo resistir la tentación y dirigió su dedo a la boca abierta de Shikamaru cortándole el bostezo y haciéndolo alejarse hasta casi caer.

- Arrg. ¡No hagas eso! – Dijo con fastidio ignorando la risa de Temari y tratando de incorporarse.

- Jaja! ¡No seas llorón! Deberíamos ir a disfrutar del festival.

- Bueno, yo lo estoy disfrutando muy bien desde aquí. Y tú también. Sé que te gusta ver a las parejas que van a casarse a esos templos provisionales.

- Eso no es cierto.

- Mira, ahí va otra – Dijo señalando uno de los templos

- ¿Donde? – Temari giró la cabeza 180° grados solo para encontrar el lugar vacío. Al regresar la mirada, Shikamaru ocultaba una sonrisa pícara bebiendo de su cerveza. -ashh eres un idiota. – dijo palmeando su hombro

- ¿Yo? Tú no admites que te fascina ver matrimonios.

- No es eso… es solo que… no lo entiendo.

Había algo en esa particular tradición de Konoha que le causaba mucha curiosidad… Había conocido respecto a ella hacía algunos años. Descubrió que en esa fecha, que era algo así como "el día de los esposos", las parejas pasaban juntos el día y gozaban del festival. La mayoría de actividades eran para parejas casadas y otras cuantas para los curiosos…

Ese día siempre sería especial para ella…

Pero había una actividad en particular… una que no tenía sentido.

Había parejas que ingresaban a uno de los muchos templos que estaban repartidos en la aldea y… se casaban.

Si, la mayoría había planeado casarse ese día, y al salir del templo felizmente casados eran recibidos por amigos y familiares que celebraban con ellos… pero otros…

Aun no podía evitar estar atenta a encontrar a aquellas parejas que se escabullían dentro de los templos…. Aquellas parejas que no contaban con nadie más que ellos para celebrar su unión… Parejas que se casaban a escondidas, sin nadie que les mirara… ocultos del mundo…

- ¿Y qué no entiendes? – preguntó Shikamaru sacándola de sus pensamientos.

- No entiendo cómo logran escabullirse para casarse sin que nadie los vea… tampoco entiendo qué es lo que pasa después… ¿van a sus respectivas casas como si nada hubiera pasado? ¿se fugan juntos?

- Bueno… nunca me he interesado mucho de eso… la mayoría ni siquiera son de esta aldea… vienen hasta aquí solo para poder hacerlo. – Shikamaru se recostó de nuevo sobre sus piernas pero mirando hacia el exterior. Abrazó una de ellas con mimo; siempre le gustaba sentir la calidez que encontraba en medio.

- Esa es otra cuestión… ¿cómo puede haber alguien que tenga el poder de unirlos en matrimonio sin que sus familias lo aprueben? – Preguntó de nuevo ignorando su piel erizada al contacto de la mano de Shikamaru en medio de sus piernas.

- Son un tipo de religiosos…. Tengo entendido que son monjes que vienen desde las montañas y traen permisos especiales. La deidad a la que siguen fue un hombre santificado por honrar el amor en tiempos de guerra. Básicamente celebran el amor por encima de la muerte o las prohibiciones… por eso no se rigen bajo las restricciones naturales. Tampoco he escuchado algún lío derivado de esto.

- Igualmente…. Otro año de matrimonios a escondidas… hubo menos que el año pasado. Quizá la gente esté recapacitando.

- ¿Recapacitando? – Preguntó curioso mirándola de reojo desde abajo

- Si… es una estupidez todo eso…

- Bueno, a mí realmente no me importa, pero no veo que tenga nada de malo. – comentó somnoliento.

- Es que no creo que estés dimensionando lo que implica… ¿qué pasa si solo es un romance breve? ¿Qué pasa si deben casarse con otra persona y ya no pueden?

- Lo resolverán… si van ahí es porque se "aman". No sé si sea verdadero, falso, duradero o corto, pero deciden casarse por algo…

- Hay mejores formas de demostrar amor que por medio de un contrato. Eso es solo algo técnico que los une legalmente… nada más. No significa nada.

- Bueno, supongo que es un paso natural. Ser amigos, ser novios, estar comprometidos, casarse, tener hijos, morir. – Dijo dándose vuelta para volver a abrazarla de la cintura; Temari empezó a acariciar su cabello con los dedos disfrutando de la textura.

- Que aburrida piensas que es la vida Shikamaru. Habemos quienes no queremos una vida así de cuadriculada.

- ¿Y entonces cómo la quieres? ¿Ser siempre la Kunoichi más cruel de todas, yendo de aldea en aldea, libre de compromisos?

- ¿Qué tiene de malo? Ya sabes que no me gusta sentirme atada a nadie.

- ¿Entonces por eso te gusta que seamos así? ¿Tan clandestinos? – Dijo con una seria curiosidad con su rostro escondido contra ella.

- Repito… ¿qué tiene de malo? Yo estoy bien así… y te dije que cuando quisieras, bien podías alejarte. – Temari lo empezó a alejar del hombro pero Shikamaru rápidamente se aferró.

- No… no es eso… es que pareciera que hacemos algo ilegal…

- Shikamaru. Es ilegal

- No, que no seamos de la misma aldea no significa nada.

- Pero el hecho de que no tengas 18 años, sí.

- Solo queda un año. Además tampoco es que se note… solo tienes 20

- ¿Me estás proponiendo algo? Ya no te metas en problemas Shikamaru, sabes lo que opino al respecto.

- No, no, yo solo decía… es solo que… esto de ir siempre a escondidas… pareciera como si fuera algo malo. – Shikamaru coló su mano debajo de la camisa de Temari para acariciar su espalda y acercarla. Si bien estaba muerto de sueño y con varias cervezas encima, lo único que quería era tenerla cerca.

- Bueno, a mí me parece excitante algo de peligro… además somos amigos… la única diferencia es que tenemos una actividad adicional. – dijo ocultando picardía.

- Seh, seh… algo adicional…

Sin muchos ánimos de seguir hablando, se conformó con seguir tocando su piel. Al rato sintió que Temari acariciaba su cabello con más delicadeza dándole una grata sensación de placer.

Esperaba dormirse en segundos… sin embargo sus pensamientos traicioneros no le dejaron conciliar el sueño…

Ya sabía qué opinaba Temari del amor, pero actuaba y pensaba de una forma completamente contradictoria… Siempre lo cuidaba, lo regañaba, se preocupaba por él y perdía el control cuando estaban haciendo el amor… ah, no… cuando "tenían sexo" …Pero ella nunca lo admitiría… ¿y si eran solo imaginaciones suyas?

Esa era una alta probabilidad….

Desde que habían vuelto de la guerra y al despertar de Tsukoyomi Infinito, no tardó mucho tiempo en darse cuenta de la verdad… Estaba más que enamorado… Se lo negó a sí mismo mucho tiempo por auto preservación y cobardía, incluso había ocasiones en que prefería dejar de verla para no sentir cosas tan problemáticas pero siempre regresaba ahí a su lado, a oler su aroma, a acariciar su piel…

A veces era asfixiante y abrumador lo que sentía, ella era como una enfermedad de la que no quería deshacerse…

¿Como se hace para querer tanto a alguien? ¿En qué momento dejas que un nombre retumbe día y noche en tu corazón y tu mente?

Ella por otro lado estaba feliz así como estaba. Gozaba de la clandestinidad, de la privacidad que le daba el poder encontrarlo cuando quisiera… a veces se planteaba si era solo porque él estaba siempre disponible para ella como alguien seguro y no podía evitar preguntarse qué ocurriría el día que él decidiera que ya no la vería más, que la ignoraría y que dejaría de sentir lo que sentía.

Resignado de nuevo, apretó más su cara contra ella y la sintió al mismo tiempo apretar sus piernas y halar sutilmente sus cabellos.

Conociendo su lenguaje corporal como ningún otro, identificó las pequeñas señales…

- Hueles bien… - Murmuró. Tenía algo en mente que aun no lograba descifrar…. Quería que las cosas fueran… distintas.

Levantando ligeramente la cabeza y ayudándose con la mano, subió su falda hasta la cintura antes de volver a poner su rostro de nuevo en el nacimiento de las piernas de Temari

- ¿Y tú qué pretendes? ¿Quieres dejarme desnuda en medio de la terraza? – se quejó sin mucho ahínco cuando notó sus piernas descubiertas y la nariz de Shikamaru acariciando su pubis.

- Yo quería hacerlo en mi cuarto, pero tú no me dejaste…

- Ah… así que ese era todo el "sueño" que tenías - dijo sintiendo que él empezaba a besar sus piernas.

- En realidad si planeaba irme a dormir – confesó – Es mejor jugar después de descansar un poco, ¿no te parece?

- Eres todo un perezoso oportunista Shikamaru. Ni creas que voy a hacer nada aquí donde cualquiera podría venir. Tendrás que esperarte…

- Nadie nunca viene aquí… además, ¿no dijiste que te gustaba un poco de peligro? – Dijo apoyándose sobre su brazo para estar a la altura de su rostro y tomando su cabello, besó sus labios. Ella lo permitió pero se retiró rápidamente.

- Si, pero no quedar en ridículo. – Dijo sin mucho interés cuando lo sintió bajar por su cuello. Shikamaru subiendo la mano por sus piernas, acarició sutilmente la ropa interior de Temari haciéndola estremecer.

- Anda… déjame comer de la fruta prohibida, Tem…

Abriendo su blusa, besó el inicio de sus senos. Poco a poco el cuerpo de Temari quedó sobre recostado sobre el endai mientras él acariciaba su humedad y descubría su pecho.

- Shi… Shikamaru… Mmm estás bien borracho – dijo con una sonrisa. Él no era de los que gustara hacerlo a exteriores a menos de que no hubiera vida humana a varios kilómetros de distancia, pero ahora claramente podía sentir cómo su pasión era desatada.

Temari dirigió sus manos al chaleco de Shikamaru sin embargo, éste se separó con una mirada sorprendida dejándola a medio recorrido.

- ¿Qué? – preguntó él

- ¿Que? ¿qué de qué?

- ¿Estoy borracho? solo me tomé como dos cervezas… ¿me estoy pasando? Yo…

Temari de las pocas veces que había visto tomar a Shikamaru sabía que si no se quedaba dormido, entonces se excitaba demasiado y que corría el riesgo de empezar a parlotear, así que sin darle tiempo a decir nada más tomó sus labios y lo besó.

- Solo sigue haciendo lo que estabas haciendo….

Shikamaru metió sus manos bajo la falda apretando el redondo trasero de Temari. Sonriendo la observó desde arriba mientras acariciaba su piel y pellizcaba sus pezones. Unió sus labios a los de ella en un beso profundo que la hizo gemir y sentir el sabor de su boca… rápidamente se separó de nuevo dejándola desconcertada.

- ¿Y ahora qué? – se quejó

- ¿Tú estás sobria?

- ¡Oh! ¡Por todas los Bijuus habidos y por haber! Así estuviera ebria te patearía el trasero si quisiera. – Dijo exasperada y Shikamaru sonrió.

- Solo tenía que confirmar

- ¡Pues ya lo hiciste! – Temari sin ganas de esperar más, le quitó el chaleco.

- Deja de ser tan impaciente mujer.

Shikamaru gustoso de verle el ansia en su rostro, se levantó para quitarse la camiseta. No tenía apuros y gozó verla mordiendo su labio y entrecruzar las piernas cuando la pasó lentamente sobre su cabeza. Apartó la camisa y se acercó de nuevo pero un pie en su abdomen le impidió el paso.

- Esos también se van, Nara – Dijo bajando sutilmente su pantalón con el pulgar del pie logrando quitar el botón. Shikamaru rodó los ojos, pero sonriendo obedeció.

Sin afanes, permitió que sus pantalones cayeran al suelo. Comprobó el ansia de Temari que miraba su erección oculta mordiendo su labio. Ella lo miró fijamente a los ojos levantando una ceja. El mensaje era claro.

Shikamaru mirando a los alrededores comprobando la soledad del lugar, bajó también su ropa interior mostrándose ante ella en toda su gloria.

En ese momento, Temari sintió un apetito renovado. Solo fue ver la invitación a comer en los ojos de Shikamaru señalándose a sí mismo y ella se sentó para estar a la altura de su platillo.

Con la mano, se acercó al henchido miembro de Shikamaru sin tocarlo para vengarse de él por hacerla esperar. Él, impaciente, acercó más su pelvis haciendo inevitable el contacto.

Sin impedir la tentación Temari acarició con los dedos la humedad que emergía del glande y lo saboreó sutilmente.

- Demonios Temari, me estás matando – Murmuró el Nara

- ¿Ahora quién es el impaciente? – dijo rozando la pelvis alrededor de su pene sin tocarlo.

- Yo, mujer problemática. ¿Vas a quedarte ahí o tendré que decirte qué hacer?

Shikamaru tomó del cabello a Temari sin moverla del lugar intentando controlarse. Ella por su parte, amaba la forma en que él se volvía dominante cuando de sexo se trataba.

- Créeme que no estás en posición de pedirme nada, Nara. – A pesar de sus palabras, Temari sujetó la base de la erección y con su otra mano, acarició con suavidad su escroto. – Te tengo en mis manos.

- Mmmmm – gimió – Si… así mujer… - Shikamaru obnubilado por el masaje placentero que le daba Temari. Dirigió uno de sus dedos a sus labios y ella lo besó.

Como una serpiente guiada por la flauta, Temari acercó su lengua al falo henchido del Nara humedeciéndolo por completo. Guiando el acompasado ritmo, gozaba de la forma en que él se sentía en su boca.

Shikamaru no podía estar más excitado. La sentía apretarlo con la justa medida y saborear cada parte de él succionándolo en una forma que lo volvía loco. De seguir así, llegaría antes de lo previsto. Estirando su mano, acarició los senos de Temari. Adoraba amasar su suavidad y notaba que cada vez que la rozaba, sus manos manifestaban el placer que sentía.

Embelesada como estaba, felando a Shikamaru con ahínco, notó abrumada que él la levantaba y la giraba. Por reflejo, Temari puso sus manos contra la madera respingando su trasero cuando él le inclinó su espalda hacia adelante.

Rápidamente, bajó los panties negros y con sus dedos testeó los jugos que salían de su interior.

- Oh, te estabas divirtiendo, ¿no?

- No más que tú, vago. – Shikamaru ingresó dos de sus dedos y jugueteó con ellos escuchando el sonido de chapoteo que retumbaba en la noche camuflado con el ruido del festival. Temari sintió flaquear sus brazos por el placer pero permaneció firme con tal de no dejar de sentir las maravillas que le hacía.

Con su mano completamente extendida, Shikamaru trazó un recorrido por la espalda de Temari desde el cuello hasta la redondez de su trasero mientras la otra continuaba la acción en su centro. Ansioso por probar la fruta prohibida, se arrodilló para poder gozar de ella.

Temari chilló de alegría al sentir que la lengua de Shikamaru se estiró para enroscarse sobre su clítoris y lamerlo mientras la seguía penetrando con sus dedos.

- Ah… Shi… Shikamaru…. Si…- Los gemidos empezaron a salir de su pecho y supo que su orgasmo estaría cercano al sentir uno de los dedos de Shikamaru presionando sutilmente en medio de su trasero estimulando por completo cada fibra de su ser.

Shikamaru lamió la extensión de la feminidad de Temari y aumentó la presión en su punto de placer. La besó tomando todo lo que le daba y en cuanto sintió la brisa en su rostro y la presión de su interior en sus dedos, supo que estaba en medio del clímax. Mientras Temari jadeaba fuertemente y sentía que se le doblaban las rodillas, Shikamaru se levantó tomándola de la cadera para evitar que cediera su peso hacia el suelo y continuó frotando su interior hasta estar seguro de que los espasmos se detenían.

- Ah… que delicia…. – suspiró Temari intentando incorporarse varios segundos después.

El Nara la abrazó y acomodándose sobre la madera la sentó sobre sí.

- Eres la fruta prohibida más deliciosa de todas… - Dijo besando su cuello

- ¿De todas? – Preguntó casi sin darse cuenta en un murmullo.

Sin ganas de querer admitir ni ocultar de nuevo que era la única fruta prohibida que había probado, besó sus labios y la levantó de la cadera sutilmente para humedecer su masculinidad con la humedad que aun derramaba. Fue Temari quien acomodándose, se encargó de él encajara en su interior. Sin embargo, Shikamaru sorprendido, la sujetó fuertemente de la cadera y a pesar del placer que sentía se estiró hasta su chaleco.

- Detente que luego me echas la culpa a mi… - Dijo con falso reproche. Del bolsillo, sacó un preservativo y se lo entregó; Temari lo miró sorprendida y girando los ojos sin admitir su culpa, lo tomó.

- Que problemático – Dijo imitando su muletilla y tras girar su cadera un par de veces que lo hicieron jadear y apretar sus manos, ella se retiró lo suficiente para ponerlo.

- Más problemático es escucharte regañándome después…. – Dijo con voz rasposa

- Oh, cállate de una vez – Temari besó sus labios y frotándose de nuevo contra él, bajó por toda su extensión.

Poco les importaba que una nueva ronda de fuegos artificiales acabara de empezar. El ritmo de sus corazones aumentaba a medida que la unión de sus cuerpos amenazaba con volverlos solo uno.

Shikamaru con delicadeza acarició su cuello y lo besó con cariño, Temari obnubilada por el placer que sentía, guio un ritmo acompasado que no hacía más que incrementar sus gemidos.

Balanceó su cadera cada vez más rápido. Shikamaru podía notar cómo sus uñas iban dejándole marcas en la espalda pero no le importó. En su lugar, cargó con ella para girarla y tomar el control.

La apoyó sobre el endai y puso una de sus piernas contra su hombro. El ángulo era el exacto en el que Temari se sentía tocar el cielo con las manos.

Sus gemidos pronto inundaron el aire y los de Shikamaru se sumaron.

- Shika! Más… si… ahh….

Sintiéndose a punto de llegar, supo que ella ya estaba en la cumbre del clímax. La pierna que tenía sobre el hombro se tensó junto con el resto de la dama que se retorcía debajo de él.

En cuanto supo que ella había llegado al orgasmo, la giró con gran facilidad poniéndola de nuevo de rodillas y empujó contra ella repetidas veces hasta que se sintió derramar en su interior.

Temari todavía en su nube de placer, permitió que él tomara su cuerpo como deseara y supo que él había llegado cuando sus dedos se aferraron a su cadera con fuerza como garras y su cadera dejó de bombear contra ella. Sin embargo, a pesar del placer que sentía, supo que le había hecho falta algo… sin necesidad de pensarlo mucho tiempo, supo que la diferencia era que a Shikamaru siempre le gustaba terminar mirándola a los ojos…. Y esta vez, había sido ligeramente distinto.

Exhalando un último jadeo, Shikamaru se dejó caer sobre ella sin aplastarla. Tras varios segundos, retiró el preservativo y se recostó junto a Temari mirando al cielo. Agradecía el ambiente fresco de la noche y dejo que Temari usara su brazo como almohada.

Ella podía oír su corazón latir con fuerza recuperándose del asedio. Si bien muchas veces habían estado juntos en lugares poco convencionales, era extraño estar los dos desnudos tan libremente en un lugar donde cualquier persona podría llegar. Un viento frío hizo que quisiera refugiarse y se acurrucó contra Shikamaru.

Él por su parte, estaba extrañado de verla tan cariñosa sin él haber hecho algún movimiento.

- Wow, ¿Temari acurrucándose? No creí vivir tanto para verlo. – A pesar de sus palabras, la abrazó fuertemente.

- Cállate, venteó helado. – Dijo cayendo en cuenta que siempre era Shikamaru el que buscaba abrazarla… pero esta vez no lo había hecho.

- Problemática… yo solo decía que nunca lo haces…

- Si es un problema, dejo de hacerlo – dijo haciendo amago de retirarse.

- No, no… se siente bien. A esta hora hace frío…. Y como cierta mujer no quiso ir a casa, pues me conformo con esto.

- Lo dices como si fuera lo peor del mundo, Shikamaru, supongo que tus otras frutas prohibidas no tienen problema con ir a donde tú quieras.

Él se giró extrañado para mirarla pero ella no se había movido ni un milímetro.

- ¿Y ahora de qué hablas, mujer? Qué otras frutas?

- Olvídalo Nara, puedes hacer lo que quieras que…

- Shhhh….. – Shikamaru la silenció tapándole la boca a lo que Temari empezó a refutar

- ¡Oye!

- ¡Alguien viene!

Aguzando el oído y los sentidos, supieron que era cierto.

Con la velocidad de un rayo, los amantes tomaron entre sus brazos cuanto les cupo antes de lograr escuchar las risas infantiles. El abanico de Temari calló estrepitosamente al suelo y Shikamaru tropezó con él cayendo al piso.

Sin más lugres donde ocultarse y sin tiempo, él tomó el brazo de Temari y la hizo tirarse al suelo para ir los dos debajo del endai.

Con el corazón martillándoles los oídos, vieron los pies de alrededor de diez niños juguetones que comentaban sus travesuras del festival.

Ellos se sentaron en la banca y no notaron la presencia de los dos adultos en sus trajes de nacimiento. Nunca había agradecido tanto la oscuridad como en ese momento.

- Maldita sea, ¿y ahora que haremos? – Dijo Temari cubriéndose con las cosas lo mejor posible y apegándose a Shikamaru

- Shhh, nos van a escuchar – respondió Shikamaru. Con la poca y nada de luz que había, intentó ponerse su ropa animando a Temari a hacer lo mismo.

- Estás sobre mi falda – murmuró quejándose

- Shhh… ya casi suenan los fuegos artificiales, espera.

Solo fue decirlo y de nuevo una luz enceguecedora surcó el cielo. Los niños los observaron con alegría gritando y aplaudiendo.

Otra historia era debajo de la plataforma en donde ambos se vestían como podían.

- Me las vas a pagar Nara, ¡estoy toda llena de polvo!

- Tú me dijiste que te gustaba el peligro yo solo te seguí…. ¡Mierda! ¡Acabo de recordar algo!

- ¿Que?

- Que es el primer año del festival de mi mamá sin mi padre…. Y que hay cervezas a medio tomar en algún lado ahí afuera…los niños…

- Oh, rayos…. Ellos sabrán que no deben tomarlo …. Muévete más bien para ver si acompañamos a tu mamá ¡No! No te muevas tanto que nos van a ver!

- Demonios, mujer problemática, todo por ti y tu hambre de riesgos.

- ¡Tú empezaste, idiota!

Y así gozaron de aquella particular noche… escondidos como siempre como dos amigos clandestinos, camuflados entre risas infantiles buscando la mejor forma de irse vestidos desordenadamente….

…Y riendo en complicidad cuando un fantasma oscuro como una sombra, ahuyentó a los infantes despavoridos…

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Fin

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Bueno, hasta aquí esta historia, espero que les haya gustado y aquí estaré gustosa de leer sus comentarios.

Cualquier duda, inquietud, corrección, emoción o reacción, la recibiré con todo el gusto del mundo. Les deseo un hermoso mes de San Valentín (Si, ya sé que todavía es enero, pero solo be happy).

Notas:

* Endai: tipo de mueble japonés. Similar a un banco pero más grande. Es en el que Shikamaru suele ver las nubes.

* Este fanfic participa en el evento de San Valentin "Voice For You" de la página de Facebook "ShikaTema: Hojas de Arena"

* Canción: Clandestinos - Shakira Ft. Maluma.