Disclaimer: Ranma 1/2 es propiedad de Rumiko Takahashi, yo solo hago esto por diversión.
Capítulo 2 "Primer secreto: Yo soy Ranma"
Culpa, ese era el sentimiento que invadía a Ranma Saotome; si bien podría decirse que es fácil sentir algo de culpa por una mentira, la culpa del muchacho era más que eso. La culpa que sentía era gracias a la versión de los hechos que le contó el chico de grandes colmillos, un chico que veía como su amigo pero solo recibía odio por parte del otro.
¿Pero por qué los dos tenían tan diferentes visiones de su relación?, la respuesta era bastante simple en realidad, todo era debido a la falta de conocimiento del chico de cabellos largos sobre como socializar, ¿pero quién podía culparlo?, casi toda su vida se ha dedicado a entrenar en las artes marciales, viajando de pueblo en pueblo, ciudad en ciudad, solo para aprender diferentes estilos de combate y adaptarlos al suyo.
El camino de un artista marcial le impedía hacer amistades y de la única que era capaz de recordar fue cuando tenía 6 años; en ese entonces las cosas eran mucho más simples, no importaba que su amistad comenzara con enfrentamientos para ver si él era capaz de ganar un okonomiyaki gratis, pues eventualmente se habían hecho grandes amigos.
Cuan equivocado estaba en asumir que esa era la forma natural de hacer amistades, ahora solo podía sentir la culpa de tantas veces que se burló de su más reciente amigo por ganarle un pan en cada almuerzo y recordarle constantemente su pésimo sentido de la orientación. Ahora que era consciente de todo el panorama, podía entender la dedicación del chico perdido en intentar buscarlo hasta China, solo que había un nuevo inconveniente en la situación, en estos momentos Ranma Saotome pretendía ser una chica llamada Ranko, misma chica que le salvo la vida de casi caer en los estanques encantados de Jusenkyo.
—Entonces… ¿Viajaste desde Japón hasta China solo para tener un duelo con ese tal Ranma? — Pregunto la joven de cabellos rojos mientras se rascaba la nuca por la incomodidad de la situación.
Ambos jóvenes se habían sentado uno frente al otro en el acantilado, un poco alejados de la orilla para evitar otro accidente.
—Así es, ¿Y tú viniste aquí para entrenar? — Respondió el chico de grandes colmillos quien estaba un poco más calmado que antes, pues al contar su historia logro perder parte de sus nervios.
—Eh… algo así, pero realmente una chica débil como yo no podría lograr mucho— Continuo la joven con sus ánimos decaídos.
No era suficiente para Ranma el saber que le causó un gran odio al chico frente a ella, ahora estaba el hecho de que era "ella", su padre le había dicho por tantos años que tenía que convertirse en todo un hombre, pero ahora ¿cómo podía pensar en eso si termino convirtiéndose en lo opuesto? Ya no podía considerarse "Ranma Saotome gran artista marcial, hombre entre hombres", ahora solo era una chica débil, la sombra de lo que era.
— ¡Yo no creo que seas débil Ranko-san! — Hablo el chico frente a ella con una gran seriedad y determinación en su voz —Si fueras débil ¿Cómo podrías haber salvado mi vida? —
La -ahora- joven vio a Ryoga con una gran sorpresa reflejada en sus ojos azules, primero escuchaba lo mucho que lo despreciaba como Ranma y ahora recibía un gran elogio como Ranko, incluso el joven se atrevió a usar un honorifico en su nombre.
—D-de verdad… ¿Crees que soy fuerte aunque sea una mujer? — Pregunto la joven con gran esperanza.
— ¡P-por supuesto!, no cualquiera podría haber cargado con tanto peso y arriesgarse a la caída si no fuera lo suficientemente fuerte— Respondió el joven Hibiki desviando la mirada y rascando su mejilla con un dedo.
Tal vez para el chico perdido no era la gran cosa elogiar a alguien por sus habilidades, pero para Ranma esas palabras le recuperaron la esperanza de que su maldición no le impediría convertirse en un gran artista marcial.
— ¿E-estas…bien? — Hablo nuevamente el joven bastante preocupado de que sus palabras hayan sido las incorrectas — ¡N-no quise ofenderte!, todo lo contrario, yo… bueno… —
— ¿Por qué piensas eso? — Pregunto la joven.
—E-es que... estas llorando— Trataba de calmarse el chico al mismo tiempo que buscaba un pañuelo entre sus cosas.
— ¿E-eh?... — Fue lo más coherente que pudo decir la joven al sentir como una de sus lágrimas recorría sus mejillas y después ver como el chico frente a ella le ofrecía un pañuelo — ¿P-por qué estoy llorando?, ¿será por qué estoy feliz de que así no soy tan débil o por qué Ryoga no me odia en esta forma?, nunca me había preocupado el tener amigos y el saber que una de las pocas personas que me agradaban me detesta… ¿eso fue suficiente para causarme gran dolor? — Pensaba "Ranko" al mismo tiempo que limpiaba sus lágrimas con el pañuelo — Gracias Ryoga… —
—Es lo menos que puedo hacer después de que me hayas salvado— Respondió el chico bastante apenado.
—… ¿Podrías… olvidar que acabo de llorar?, a cambio prometo no decirle a nadie que te salve— Trato de negociar la joven.
A Ryoga no le molestaba el hecho de que lo haya salvado y pensaba decírselo, sin embargo, el ver la vergüenza de la chica por mostrar algo de debilidad le hizo notar que lo mejor era aceptar su trato.
Esto le hizo pensar bastante en la actitud de la joven, era una chica bastante hermosa y fuerte, pero parecía que detestaba ser una mujer, el joven Hibiki no tenía mucha experiencia lidiando con mujeres pero estaba más que seguro que Ranko tenía un complejo de querer ser tratada como un hombre y no como una "chica débil", otro detalle que debía destacar era el keikogi que usaba; era más grande que su tamaño y el chico podría jurar que no era muy práctico ya que se necesita usar una ropa más adecuada a tu talla para moverte con más agilidad.
—Tal vez por eso ni siquiera usa pantalones… — Solo pudo pensar con algo de vergüenza el joven Hibiki al notar ese detalle.
Fue entonces cuando los estómagos de ambos rugieron de hambre.
—Con todos los problemas en los que me metió mi torpe padre me olvide de que no he comido nada— Pensó la chica de cabellos rojos al mismo tiempo que se tocaba su estómago —Dime Ryoga, ¿De casualidad no tendrás algo que comer? —
—Me temo que mi último alimento me lo acabe hoy en la mañana… — Respondió el joven un poco avergonzado de su propia hambre.
—Tal vez el guía de Jusenkyo tenga algo que comer… — Dijo "Ranko" al mismo tiempo que se levantaba —Sígueme, tal vez él tenga algo de comida para ti también—
De regreso en los estanques encantados
Ser el guía de Jusenkyo es un trabajo que te trae sorpresas cada día, tanto así que llega un momento en el que si uno de sus clientes más recientes le pide mantener en secreto su verdadera identidad a un chico que trajo con él, en realidad no lo calificaría en uno de sus más complicados días.
El guía mientras se dedicaba en servirles un poco de ramen a los jóvenes podía notar que se llevaban bien, tal vez por eso mismo el joven maldecido prefirió no revelar el detalle de su verdadera forma, el guía pensó que no era correcto el mentir sobre su identidad, pero antes de que pudiera hacer o decir algo al respecto recibió una llamada de su hija Plum.
—Perdonar honorables huéspedes pero tener que salir por emergencia— Se disculpó el guía por tener que ausentarse.
—No hay problema, nosotros cuidaremos el lugar mientras tanto— Respondió la joven mientras daba otro bocado a su plato de ramen.
Con esto el guía dio una reverencia y se retiró de la cabaña.
—Y dime Ranko-san… ¿Qué piensas hacer después de estar aquí? — Pregunto casualmente el chico de los colmillos mientras comía de su respectivo plato.
—Tengo pensado estar en China por todo un año, para entrenar y ser aún más fuerte— Hablo la chica con ánimos, si bien al principio no le agradaba la situación de su maldición, las palabras de Ryoga la motivaron a conocer las capacidades de su nueva forma —Y tu… ¿Piensas seguir buscando a ese tal Ranma? — Pregunto con un nudo en su garganta al recordar la culpa de su mentira.
—No puedo descansar hasta que pague por lo que me hizo— Continuo con un tono muy serio —Solo hasta que tenga ese duelo con él, considerare perdonarlo—
— ¿Perdonarlo? — Fue esta palabra la que capto toda la atención de la joven.
—La verdad podría haber sido un cretino conmigo pero, es lo más cercano que he llegado a tener como un amigo y tal vez si le doy una lección las cosas puedan cambiar— Termino de explicar el chico mientras observaba lo que quedaba de su plato.
"Ranko" solo podía sentir un ligero tic presentarse en su ojo al recordar que Ryoga lo creía un cretino. Sí, no podía negar que no fue muy amable con el chico perdido pero no era su culpa, por su falta de experiencia él creía que las amistades funcionaban de ese modo, sin embargo lo último que dijo el chico le hizo pensar que si él estaba dispuesto a perdonarlo después de su duelo tal vez habría esperanzas de rescatar su escusa de amistad.
— ¿Qué hago?, no puedo decirle que yo soy Ranma, tal vez crea que me quería burlar de él— La culpa regresaba a la joven, hasta que se le ocurrió una idea de cómo mantener la confianza que había ganado hacia "Ranko" — Sabes Ryoga, creo que días atrás vi a alguien que podría haber sido ese Ranma…
— ¡¿De verdad!? — Pregunto el chico perdido al mismo tiempo que casi tiraba la mesa por la nueva información.
—S-si… ¿Era un chico no más alto que tú y de cabello largo en una cola de caballo? — Trato de seguir "Ranko" al mismo tiempo que se alejaba un poco de los platos por temor al agua caliente.
— ¡Sí! ¡Ese era Ranma! — Exclamo con entusiasmo el chico perdido al saber que tal vez no estaba tan perdido en su búsqueda —Ranko-san, por favor dime que sabes a donde se fue— Le pidió el chico al mismo tiempo que se ponía de rodillas y la sujetaba de las manos en señal de súplica.
— ¡¿Q-que le digo ahora?! Ya es demasiado tarde para decir la verdad pero no me gusta seguir mintiendo ¡Eso sería algo demasiado cobarde y Ranma Saotome no es ningún cobarde! — Pensaba la chica con gran nerviosismo por su situación, tenía que pensar una forma de decir la verdad sin revelar que todo lo que dijo antes era una mentira — ¡No estaría en esta situación de no ser por mi estúpido padre! — Fue este pensamiento que le permitió recordar lo que su padre le dijo sobre sus planes al finalizar el viaje de entrenamiento —Pude ver como hablaba con un hombre más grande y le decía que su siguiente parada seria en Nerima, Tokyo, eso es todo lo que se… — Termino de explicar la chica, sin embargo lo siguiente que paso era algo que no se esperaba.
— ¡Muchas gracias Ranko-san! — Expreso el joven al mismo tiempo que sonreía y mostraba sus grandes colmillos.
Esa sonrisa era algo que Ranma nunca había visto en Ryoga, pero Ranko ya había tenido el honor de presenciar en más de una ocasión, lo que era aún más extraño para la joven era que cada que veía esa sonrisa sentía una extraña sensación, no sabía si el porque, pero de algo estaba seguro, quería ver esa sonrisa más seguido.
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