Le agradezco a Kuro Neko9695 y Selenityneza por escribir los primeros reviews de esta historia y en cuanto a sus comentarios, los tomare en cuenta para futuros capítulos, muchas gracias y espero que sigan disfrutando de mi fanfic.

Disclaimer: Ranma 1/2 es propiedad de Rumiko Takahashi, yo solo hago esto por diversión.


Capítulo 3 "Segundo secreto: Soy un hombre"

Un año después

Era un día como cualquier otro en Nerima, el sol apenas salía y las personas se preparaban para su rutina, parecía ser un día hermoso sin ningún inconveniente, al menos esto fue hasta que un cartero hacia una entrega desde la lejana China.

—Después de tantos años… — Se podía escuchar decir a un hombre adulto, a simple apariencia se veía con una actitud firme y seria, pero con ver las grandes cantidades de lágrimas caer de sus ojos se perdía esa perspectiva —Tengo que decirles cuanto antes—

Con esto el hombre limpio sus lágrimas, salió del comedor de su tradicional casa y procedió a buscar sus tres hijas.

— ¡Kasumi! — Hablo el señor de la casa mientras entraba a la cocina para encontrarse con la mayor de sus hijas.

— ¿Qué pasa padre? — Pregunto amablemente la joven que se detenía en sus labores de preparar el desayuno.

—Las necesito a las tres reunidas en el comedor para discutir un tema de suma importancia sobre el futuro de la familia— Respondió sin esperar a recibir respuesta alguna, pues ya se había dirigido a las escaleras del segundo piso para avisarle a sus otras hijas.

—Me alegra que este de buen humor— Alcanzo a decir con una cálida sonrisa la joven de largo cabello castaño.

— ¡Nabiki! — Volvió a llamar el padre de las chicas al mismo tiempo que abría la puerta de la habitación de la mediana de sus hijas.

— ¿Qué pasa papá? — Pregunto la chica de cabello corto sin despegar los ojos de su revista.

—Necesito hablar con las tres sobre un asunto de relevancia familiar— Respondió el adulto mientras abría la puerta del cuarto de la más pequeña de sus hijas — ¿Dónde está Akane? —

—Entrenando como siempre— Hablo nuevamente la castaña mientras agarraba una cámara de su escritorio — ¿Puedo saber cuál es este asunto de "relevancia familiar"? —

El padre de la joven solo pudo suspirar, sabía que la menor de sus hijas no tenía muy buena relación con los muchachos de su edad, había esperado que si la entrenaba en el arte del Combate Libre sabría manejar su temperamento pero solo causo el efecto contrario.

—Es un compromiso el cual una de ustedes tendrán que cumplir, te diré más detalles cuando estemos con las demás— Respondió mientras se dirigía a buscar a su otra hija pero una mano en su hombro lo detuvo.

—Yo iré a buscarla, tu puedes regresar al comedor— Hablo la mediana de sus hijas mientras se dirigía al Dojo de la casa.

—Bien, pero no le digas algo que la haga enojar— Advirtió su padre.


En el Dojo

No tenía mucho que una joven de largo cabello cerúleo atado a un listón rojo y usando una ropa deportiva acababa de entrar para cambiar su ropa por un keikogi que se ajustaba perfectamente a su figura, y así seguir con su rutina de entrenamiento.

Se trataba de la menor de las hijas de Soun Tendo, Akane.

De las tres jóvenes ella era la que más se dedicaba a las artes marciales, si bien el practicar el Combate Libre era algo de su interés, los motivos de su creciente dedicación se debían a los problemas que tenía en la escuela, ese problema eran nada más ni nada menos que casi todos los varones de su escuela.

Akane no era una chica muy pretenciosa o que tuviera deseos de recibir tanta atención, pero los muchachos de su escuela la encontraban demasiado atractiva como para querer luchar contra ella y "ganarse el derecho" de salir con ella.

—Uno… — Dijo la joven al mismo tiempo que preparaba un bloque de concreto para partir a la mitad.

Lo que no le molestaba a la chica era el hecho de recibir un poco de atención, lo que la ponía furiosa es que los chicos la veían como una especie de premio que ganar.

—…Dos— Coloco un bloque de concreto sobre el anterior.

Solo quería tener una vida normal, pero la chica parecía ser un imán de rarezas. Quería ser capaz de encontrar una relación normal, quería algo como lo que su hermana Kasumi tenía.

— ¡HA! —Grito la joven al mismo tiempo que rompía ambos bloques de concreto con su mano desnuda —Cada vez voy mejorando— Decía la joven al ver los frutos de su esfuerzo.

En eso el sonido de una cámara se escuchó y la joven volteo a ver a su hermana.

—Ahí estas Akane, papá te está buscando— Hablo la joven de cabello corto.

— ¿Buscándome?, ¿Para qué? — Pregunto la chica al mismo tiempo que limpiaba su sudor con una toalla.

—No estoy segura, pero dijo que era urgente— Mintió a medias la castaña

La más joven de las dos suspiro y la siguió al comedor de la casa en donde vieron a su padre y su hermana mayor preparar la mesa para el desayuno. Toda la familia termino de preparar la mesa y procedió a disfrutar de la comida, cortesía de la mayor de las hermanas, Kasumi Tendo.


En alguna parte de la ciudad

Lo que había comenzado como una mañana tranquila fue remplazado tras la aparición de las primeras gotas que caían del cielo, anunciando una lluvia junto con el nuevo caos que acabaría con la calmada vida en la ciudad de Nerima.

Por supuesto que los habitantes del lugar no estaban conscientes de este cambio y solo se limitaron a abrir sus paraguas para evitar ser mojados, todos menos los despistados que no tomaron la precaución y algunos otros que no tenían el tiempo de cubrirse del agua, por ejemplo, una chica de cabello rojo cuya principal prioridad era el evitar un enorme panda.

Ranma Saotome, quien ahora se encontraba transformado bajo la identidad de "Ranko" corría lo más rápido que podían sus pies desnudos mientras evitaba los ocasionales zarpazos del enorme panda que intentaba noquearla.

Debe estar completamente loco si cree que pienso seguir su estúpido plan— Pensaba la joven mientras daba la vuelta a otra calle para cambiar su ruta de escape y esperar que el agua del suelo fuera un problema para el gran panda.

Después de haberle dado la información del "paradero de Ranma" a Ryoga, el chico perdido decidió regresar a Japón para concluir con su encuentro, siendo esta la última vez que llego a verlo. Ranma no era torpe, sabía que el chico de los colmillos no llegaría a su destino en un largo tiempo y eso le daba la oportunidad de seguir con su entrenamiento sin preocuparse de volverlo a ver.

Por supuesto que sus planes de su último año de viaje de entrenamiento se habían modificado al tener su nueva maldición. Ranma tenía que asegurarse de que su nueva forma no presentara algún problema para futuras batallas, por lo que decidió pasar todo ese año bajo la identidad de Ranko y explorar las ventajas y desventajas de su forma femenina.

— ¡¿Quieres parar con eso!? — Gritaba la chica mientras esquivaba otro zarpazo y daba la vuelta para enfrentarse a su oponente — ¡Ya me tienes harto con tus tonterías, viejo panda! — Decía mientras soltaba su enorme mochila de viaje y tomaba posición de pelea.

A lo largo de su viaje por China, Ranko consiguió nueva ropa que se adecuara un poco más a su especial condición. Ahora usaba una camisa china roja, muñequeras de color dorado y unos pantalones de kung fu color negro, el único problema con su ropa eran sus zapatos que le quedaban más grandes al estar en su forma femenina.

— ¡¿Primero me arrastras hasta China y ahora esto?! — Volvió a hablar la joven al mismo tiempo que le propinaba una fuerte patada al rostro del panda y lo lanzaba a otra calle más concurrida.

Algo de lo que estaba seguro, era que su forma femenina era considerablemente más débil en cuanto a resistencia y fuerza, sin embargo su agilidad y velocidad se incrementaban. Un sacrificio de habilidades que si bien no le agradaron al principio, aprendió a lidiar con ello.

—Oigan… ¿Eso es un panda? — Decía un sorprendido señor al mismo tiempo que el panda se recuperaba de la patada.

— ¡Si es un panda! — Gritaba un joven que trataba de no soltar su paraguas de la sorpresa.

En eso la joven se acercaba cargando su gran equipaje con una sola mano y lo soltaba nuevamente para reanudar la pelea.

—Tu turno— Dijo la joven mientras preparaba su defensa.

El panda no espero más y volvió a atacar a la joven con más furia que antes, pero el resultado seguía siendo el mismo pues la chica aprovechaba su pequeño tamaño para evadir sus golpes con facilidad.

— ¡¿En serio creías que estaría de acuerdo en todo esto!? — Pregunto la joven al mismo tiempo que atrapaba una pata del panda con sus brazos —Eligiendo prometida… — Trataba de reclamar al mismo tiempo que tomaba impulso en sus brazos y piernas — ¡SIN SIQUIERA PREGUNTAR! — Finalizo mientras arrojaba al panda contra una señal de tránsito.

La joven recobraba un poco el aliento, y regresaba por su mochila para solo voltear y ver con desprecio al panda.

—Has lo que quieras viejo panda, pero yo no pienso seguirte— Hablo nuevamente mientras colocaba su mochila en su espalda y se alejaba del lugar.

Sin embargo esto no duro mucho, pues el panda sujeto el pequeño poste con el que fue azotado y noqueo a la chica de un solo golpe.

Mientras soltaba el poste y tomaba a la joven junto con la mochila, las personas que habían presenciado tal escena aún no se recuperaban del todo de la impresión, solo pudieron ver como un enorme panda que caminaba en dos patas cargaba a una desmayada joven de largos cabellos rojos atados a una trenza, alejarse del lugar al mismo tiempo que la lluvia paraba.


De regreso en el Dojo Tendo

Fue cuando todos terminaron de recoger los platos que el patriarca de la familia hablo sobre el viejo acuerdo que tuvo con su querido amigo Genma Satome hace muchos años. Las reacciones en sus hijas no tardaron en hacerse presentes.

— ¿Un compromiso? — Preguntaba la menor de las tres, incrédula de lo que su padre estaba insinuando.

—Así es, como su hermana mayor Kasumi ya se encuentra comprometida, el motivo de su presencia es solamente para estar informada de la situación— Respondió calmadamente su padre.

— ¿Pero, por qué? — Volvió a interrogar la chica de cabello cerúleo.

—Si alguna de ustedes dos, Nabiki o tú, se casaran con él y continuara con este Dojo, entonces el legado de nuestra familia estaría asegurado— Respondió el señor de la casa.

— ¡Espera un minuto! — Expreso la más joven — ¡Yo podría manejar el Dojo por mi cuenta sin problemas! y además este sería un compromiso completamente diferente al que tiene Kasumi ¿Qué acaso no tenemos algo que decir nosotras sobre con quien casarnos? —

—Akane tiene razón padre— Intervino la mayor de las hermanas —Ni siquiera conocemos a Ranma—

—Eso se arregla fácil, Ranma y mi amigo Genma se quedaran un tiempo a vivir aquí— Contesto el señor Tendo con una leve sonrisa, pues la verdad le agradaba mucho la idea de volver a ver a su querido amigo —Ellos han estado viajando constantemente con el motivo de entrenar a Ranma y parece que recientemente fueron a China—

— ¡Vaya, China! — Hablo por primera vez la mediana de las hermanas.

— ¿Qué es tan grandioso sobre ir a China? — Expreso con irritación la menor.

—Y dime, ¿Él es guapo? ¿Qué clase de chico es este Ranma? — Interrogaba nuevamente la chica de cabello corto, pues la situación del compromiso por fin había tomado su interés.

Sin embargo solo recibió como respuesta una risa incomoda por parte de su padre.

—Ni idea— Finalmente hablo.

—… ¿Ni idea? — Pregunto nuevamente la chica.

—Nunca lo conocí— Respondió el padre.

Frente a la situación no se hizo esperar un silencio incomodo que nadie se atrevía a romper, o al menos esto fue hasta que empezaron a escuchar unos gritos que parecían provenir de la entrada de su casa.

— ¡Ya sueltamente viejo tonto! — Se podía escuchar a alguien gritar.

— ¡Oh debe ser Ranma! — Exclamo de emoción la chica de cabello corto al mismo tiempo que se levantaba y corría hacia la entrada.

—Saotome, mi amigo, te hemos estado esperando— Dijo el padre de la joven quien la seguía de cerca.

Mientras los otros dos corrían a la entrada, Kasumi y Akane prefirieron levantarse con más calma y seguirlos a un paso más lento, la verdad ambas chicas no estaban completamente seguras sobre este asunto, pero no tuvieron tiempo de quedarse en sus respectivos pensamientos pues su padre y hermana regresaban corriendo bastante asustados, y justo cuando la mayor de las hermanas pensaba preguntar la razón, cuál fue su sorpresa de ver a un enorme panda cargando a alguien.

— ¡Ya bájame! ¡Los estas asustando! — Gritaba la persona mientras pataleaba y golpeaba al panda.

—Papá… ¿Ese es tu amigo? — Pregunto la mayor quien estaba atrás de su padre junto a sus hermanas en busca de protección.

Por su parte, su padre solo podía negar con la cabeza, pues aún no se recuperaba de la impresión.

— ¿Oh, entonces este panda solo vino de visita?, ¡Como siempre pasa eso! — Expreso con notable sarcasmo en su voz la mediana de sus hijas.

Fue finalmente cuando el panda soltó la mochila que cargaba con una de sus patas y bajaba a la persona que su padre se calmó un poco.

—Tu… no serás… — Intentaba decir el señor Tendo.

—Ranma Saotome… siento todo esto— Se presentó con un poco de vergüenza.

Para la sorpresa de Ranma, el señor frente a él la tomo de los hombros con gran felicidad.

— ¡Al fin! ¡Has venido! — Exclamaba el adulto con bigote.

— ¡Oh! Es bastante guapo— Podía escuchar decir a la joven de cabello castaño y corto.

Ranma intento decir algo al respecto pero todas sus ideas fueron interrumpidas al ser abrasado por el señor del bigote, siendo tanto su asombro que su trenza se erizo como un extraño reflejo.

Realmente este era uno de los momentos más incómodos que Ranma ha tenido que soportar; primero su padre le dice que está comprometido en matrimonio con una completa desconocida y espera que el acepte obedientemente después de todos los problemas en los que lo ha metido por los últimos años, luego lo carga inconsciente hasta el lugar y despierta hasta que ya se encuentran en la casa de su dichoso amigo, finalmente no tiene la oportunidad de explicar su maldición pues primero creen que es un hombre cuando se encuentra en su forma femenina y cuando el señor que lo abraso se entera que –en ese momento- es una mujer (claro, después de que una de las chicas le haya tocado sus pechos) se terminó desmayando.

Ranma esperaba que en ese momento su padre asumiera la responsabilidad pero solo vio cómo se sentó mientras observaba a las chicas cargar a su desmayado padre y recostarlo en el suelo del comedor.

Todos se quedaron en silencio hasta que su padre recupero el sentido y comenzó a soltar lágrimas en completo silencio.

— ¡Oh pobre padre!, esta tan decepcionado— Rompió con el silencio la hermana mayor.

La chica de cabello rojo quería decir algo pero no era capaz de pensar en algo coherente que decir, deseaba tanto decirles la verdad pero no sabía cómo.

— ¿El decepcionado? ¡Vaya prometido que es este! ¿Cómo espera que nos casemos con una mujer? — Expreso con enojo la chica de cabello corto.

Espera… ¡Si ellas creen que soy una chica tal vez pueda librarme de todo esto! — Pensó detenidamente la joven —Después de todo la única razón por la que el viejo logro traerme hasta acá fue porque aún tengo que buscar a Ryoga y este lugar fue la única pista que le di de mi paradero, solo tengo que pretender un poco más y seré libre

Ranma no lo había notado pero el estar tan profundo en sus pensamientos le hizo mostrar una cara que la menor de las hijas interpreto como una de tristeza, siendo que ella decidiera intervenir en la conversación.

— ¡Basta ustedes dos! ¡Ella es una invitada y tenemos que respetarla! — Defendió la chica de cabello cerúleo.

La chica de la trenza fue sacada de sus pensamientos al ver como la joven intentaba defenderla, en cualquier otra situación habría dicho que no necesitaba ayuda de nadie, pero la joven no mostraba señal de creer que era alguien débil, solo un poco tímida.

— ¡Todo esto es tu culpa papá! — Volvió a reclamar la chica de cabellos cortos — ¡Deberías haberte asegurado!

— ¡Saotome me había dicho que tenía un hijo! — Intento protestar el adulto mientras más lágrimas caían de sus ojos.

— ¡¿Ves algún hijo aquí?! — Decía la furiosa chica mientras agarraba nuevamente los pechos de la joven.

—P-por favor, deja de hacer eso… — Trataba de pedir la chica de la trenza.

— ¡Si Nabiki, no tienes por qué ser así! — Volvió a defender la hermana de la chica mientras se levantaba y se acercaba a la invitada —Escucha, ¿Qué te parece si vamos al Dojo a practicar un poco? — En eso le ofreció su mano como gesto de amistad —Yo soy Akane, ¿Quieres ser mi amiga? —

Esto sorprendió por completo a Ranma, la verdad no le parecía la gran cosa que tratara de defenderla, pero ahora le ofrecía su amistad, por un momento dudo de si debía tomar su mano pues no quería tener que mentir de nuevo con su identidad, pero al ver que no podía revelar en ese momento su situación, prefirió callar la culpa y tomar la mano de Akane.


Ranma tenía que admitirlo, el Dojo se veía en perfectas condiciones al igual que el resto de la casa, sin embargo eso le recordó que tal vez por eso su padre se mostraba tan terco con todo el asunto del compromiso.

— ¿Tu practicas Kenpo, verdad? — Preguntaba casualmente la joven Tendo al mismo tiempo que ajustaba el cinturón de su keikogi.

—Sí, un poco— Trataba de responder con naturalidad la joven de la trenza.

— ¿Qué te parece si tenemos un pequeño encuentro? — Volvió a interrogar la joven de la coleta al mismo tiempo que se preparaba para tomar posición —El practicar artes marciales siempre me ayuda a calmarme y sentirme más segura, tal vez así pueda conversar mejor con ella— Pensaba la chica.

— ¿Eh? — Fue lo único que pudo decir la joven.

—Solo por diversión— Dijo la chica con el motivo de no alarmarla —No te preocupes, no te lastimare— Finalizo al mismo tiempo que tomaba su posición de combate favorita.

—Si tú lo dices— Acepto la joven de cabello rojo, al mismo tiempo que tomaba su propia postura.

Ranma realmente estaría mintiendo si dijera que no tenía interés en probar las habilidades de la chica. Por otra parte Akane se mostró un poco sorprendida con la postura de la joven, si bien no era una muy común, aun así su mirada reflejaba estar preparada para cualquier golpe que le lanzaran.

Y así comenzó su pequeño enfrentamiento; Ranma tenía que admitirlo, si bien la joven no era capaz de darle un solo golpe debido a la gran agilidad y rapidez que poseía, sabía que los golpes de la chica eran potentes, incluso si llegaba a pensar en la idea de atacarla, sentía que sus defensas eran resistentes.

Si en estos momentos está conteniendo su fuerza… Me pregunto qué tan fuerte es en realidad— Pensaba la joven de la trenza, realmente odiaba admitirlo pero no le lanzaba un solo golpe para provocar la furia de la chica, cosa que para su suerte paso.

Esta… ¿Ella acaso lee todos mis movimientos? — Se preguntó la joven del listón —En ese caso usare más fuerza

Akane volvió a tomar su posición de combate pero esta vez su golpe fue más potente, tanto que rompió una pared del Dojo. Esto obviamente significo que Ranma volvió a esquivarla pero lo que la sorprendió fue como logro girar y quedar detrás de ella, fue hasta que sintió como tocaba su cabeza con un dedo que reacciono.

Ranma estaba satisfecho con las habilidades de la chica, podía sentir que aún estaba conteniendo su fuerza pero eso era el mismo caso para ella. Se sentía tan bien con ese pequeño entrenamiento que había olvidado todas sus preocupaciones y no pudo evitar reír.

Akane estaba feliz, su idea de animar a la chica había funcionado y fue contagiada por la risa.

—Eres muy buena— Elogio la joven Tendo —Bueno, me alegro de que seas una chica —Pensó en voz alta mientras tomaba una toalla y se limpiaba un poco del sudor—

— ¿Eh? — Eso sí que había sorprendido a Ranma.

—Es solo que… Realmente odiaría perder contra un chico— Respondió un poco seria.

Akane estaba por irse del Dojo, sin embargo Ranma dijo algo apenas audible que hizo que se detuviera.

— ¿Dijiste algo? — Pregunto la joven un poco insegura de lo que sus oídos escucharon.

—… ¿Por qué… odiarías perder contra un chico? — Volvió a decir la chica de cabello rojo.


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