¡Feliz año nuevo!

Después de un MUY largo hiatus he regresado con mas capítulos, volviendo a mi programación habitual de actualizaciones (un capitulo por mes), aunque si mis tiempos me favorecen, puede que llegue a publicar mas capítulos de lo esperado, solo el tiempo lo dirá.

Agradecimientos especiales a Kell, ivarosdan y Domenico por sus reviews.

Disclaimer: Ranma 1/2 es propiedad de Rumiko Takahashi, yo solo hago esto por diversión.


Capítulo 6 "Tercer secreto: Carta"

Confusión, esa era la situación actual de un joven de diecisiete años que se encontraba recostado a la orilla de la alberca en la preparatoria Furinkan, usando un mojado uniforme de kendo.

No lo entiendo— Pensó al mismo tiempo que cruzaba los brazos y ladeaba su cabeza, sintiendo como sus cabellos aun tocaban el agua —Saotome y yo caímos en el agua, pero... ¿Quién era esa chica?

El joven kendoista no alcanzo a ver muy bien su rostro, pero estaba completamente seguro que era una chica; posiblemente uno o dos años menor que el debido a su cuerpo pequeño, no alcanzo a distinguir el color o la forma de su cabellera, pero definitivamente tenía un peculiar tono rojizo, sin embargo, lo que si alcanzo a reconocer fueron sus ropas.

Las mismas que el campesino usaba— Frunció el ceño el joven estudiante mientras la marca en su frente se desvanecía por completo gracias al agua.

Sus recuerdos aun eran borrosos.
En un momento estaba tan seguro, tan firme en su misión de acabar con el campesino por atreverse a pedirle la mano a su amada Akane que no dudo ni por un instante saltar por la ventana y caer en la alberca, después de todo, Kuno Tatewaki es un hombre de muchos talentos y la natación se le daba bastante bien... Lo que no considero es que nunca había caído de tan gran altura por lo que a media caída empezó a perder la consciencia, siendo su clavado el golpe de gracia para terminar desmayado.

Ese campesino y sus trucos... — Pensaba el joven de cabellos mojados mientras se levantaba — ¿¡Cree que dejar a alguien diferente para confundirme es suficiente para derrotarme!? — Kuno estaba más que furioso, sin embargo, a simple vista se le veía tranquilamente acomodar su ropa y tomar su bokken — ¡Pero necesitara más que eso para lograrlo!

La mente de Kuno estaba volviéndose un huracán de pensamientos e ideas que eran incapaces de tomar forma, a pesar de esto, había un ojo en la tormenta que conectaba todos sus pensamientos

—Ranma Saotome... — Siseo el joven Tatewaki mientras caminaba lentamente, arrastrando su espada y dejando un rastro de agua.

Necesitaba respuestas, respuestas que conseguiría a cualquier costo.


Mientras tanto, en los jardines de la escuela

¿Cómo pude ser tan torpe?... — Se preguntaba una chica de cabello rojo —No he pasado ni un día en esta escuela y ya me transformé en dos ocasiones— Se terminó de reprimir mientras se quitaba sus pantalones para exprimirlos.

Ranma recordaba perfectamente, y deseaba que solo fuera una pesadilla.
Debido al entrenamiento de su padre él podía sobrevivir caídas bastante altas, pero había algo con lo que no contaba... no conocía el campo de batalla.

Enserio... ¿¡De todos los lugares que podía conducir esa ventana tenía que ser la alberca!? — Gritaba para sus adentros la joven maldecida.

En cuanto cayó al agua se aseguró de nadar lo más profundo posible, desesperada por escapar.
Aún recuerda sentir que recibió un poco de suerte al notar como el otro chico flotaba desmayado, teniendo un poco de esperanza, decidió utilizar el cuerpo del "superior" como escudo humano de la vista sobre cualquiera que siguiera observando por la ventana.

—Ya me faltaba poco... — Suspiro la chica mientras tendía sus pantalones en una de las ramas que recibía los rayos del sol —Pero despertó—

Ranma lo intento, realmente lo intento.
Tenía que nadar rápido a una de las orillas y luego escaparía de la escena, pero ya estando a un metro de la orilla su escudo humano tenía que despertar, parecía que solo peleaba por reflejo pues no notaba el cambio en el cabello de su oponente, sin embargo, fue su forcejeo el que le hizo reaccionar.

—Pero sobre todo... — Comenzó a decir con furia mientras se desataba su trenza — ¿¡Debía apretar tan fuerte!? — Exclamo mientras soltaba su cabellera para que secara más rápido, realmente detestaba soltar su cabello, pero si tenía que regresar debía secarse lo más rápido posible, su ropa ya recibió dos buenas mojadas y no aguantaba más la sensación.

La joven maldita solo se dejó recostar en las ramas del árbol mientras sentía la brisa de la mañana cubrir su cuerpo.

Ranma odiaba tantas cosas de su maldición; odiaba que atrajera constantemente el agua fría, odiaba que su cuerpo se sintiera más débil, odiaba que la gente lo viera más débil, pero sobre todo... odiaba a los pervertidos que llegaban a tocar su cuerpo.
Lo asqueaba, el solo recordar todos esos hombres pervertidos y degenerados le hacía hervir su sangre. No, no debía recordar eso o de seguro explotaría rompiendo algún árbol para después solo lastimar su brazo por el forzar a su forma femenina.

Realmente creí que solo un año bastaría para adaptar este cuerpo... pero no es como si ese Viejo me entrenara solo un año en mi verdadero cuerpo— Reflexiono la joven Saotome, aprendió a utilizar su velocidad y agilidad en ese tipo de situaciones, pero no era suficiente. Su mente aun pensaba en los músculos de su viejo cuerpo y en ocasiones llegaba a desgarrar algún musculo de su nuevo cuerpo —Si no fuera por Ryoga, ya estaría muy lejos de esta estúpida ciudad—


En los pasillos de la escuela

No puedo creer que haya hecho algo tan torpe— Pensaba una joven de cabellos azules mientras corría hacia la enfermería.

Akane desconocía por completo porque Ranma habría intentado semejante cosa, simplemente era peligroso en varios sentidos, pero no tenía tiempo para pensar, solo para actuar. En estos momentos corría por los pasillos para poder calentar un poco de agua, deseaba que todo el proceso no tomara tanto tiempo, sin embargo, nunca se esperó que el chico atrajera tan fácilmente el agua fría.

No debe de estar hirviendo, pero tampoco debe estar tan templada o en el camino se puede enfriar— Analizaba la chica mientras observaba la tetera.

Aun no sabía porque se tomaba la molestia, no se encontraba en el mejor de los términos con el chico por lo que probablemente dejaría la tetera de forma anónima para evitar dirigirle la palabra, a pesar de esto, una vez que la tetera estaba lo suficientemente caliente, siguió corriendo en busca de la chica de cabellera roja.


En los jardines

Kuno debía admitirlo, esa chica misteriosa si sabía ocultar su rastro, el joven espadachín se encontraba recorriendo los jardines de la escuela en busca de su presa cuando se encontró con los rosales que cuidaba el club de jardinería. Sus flores favoritas.

—Las rosas rojas, reservadas para la persona que ocupa nuestro corazón— Comento el joven a nadie en particular —Flores que se merece mi bella Akane—

El solo recordar a la joven que capturo su corazón casi le hace olvidar su búsqueda, de no ser por una flor particular que se encontraba apartada de las demás. Kuno reconocía esa flor, cualquiera diría que no tenía razón de estar en el rosal, pero él sabía que era un error común.
La flor era de un color rosa vibrante, con cinco hermosos pétalos que la adornaban.

Rosado... — Esa rosa no era algo de su estilo y el pensar regalarle algo así a su querida Akane nunca le pasaría por la cabeza, sin embargo, había algo que lo invitaba a tomar la flor.


En cierto árbol

Ranma no recordaba cuanto tiempo había pasado desde que se quedó en el árbol pero parecía que no fue lo suficiente pues su ropa seguía mojada, estaba por cerrar sus ojos y considerar el tomar una siesta hasta que escucho pasos, esto la puso en estado de alerta y espera a ver de quien se trataba, cuál fue su sorpresa que era el causante de sus más recientes problemas.

Kuno... Tal vez se vaya si no me muevo— Fue lo que pensó la joven del árbol.

La brisa soplaba, pero esta vez se sentía una tensión que no se disipaba, Saotome presintió que el joven espadachín logro detectar su presencia pero aun no sabía su posición exacta, intentaba contener su respiración lo mejor que podía, estaba segura de que estaba haciendo un buen trabajo, sin embargo fue el corte de la espada contra el tronco del árbol que se dio cuenta de su error.

— ¡Demonios! — Exclamo la chica mientras saltaba del árbol hacia una distancia segura de su oponente.

—Realmente eres difícil de encontrar, pero son esos cabellos rojos lo que al final te delataron— Comento casualmente el kendoista mientras retomaba posición.

— ¿Qué es lo que quieres? ¿Qué no te basto la lección que te di por tocarme? — Preguntaba frustrada mientras tomaba posición de combate.

—En realidad no vengo a buscar pelea, pero si ese es el único modo en el que puedo conseguir mis respuestas no dudare en atacarte— Explico Kuno.

Es en este momento que el joven por fin pudo observar a la misteriosa chica; definitivamente era pequeña (incluso más que Akane), su cabello era de un rojo vibrante y ligeramente ondulado (Pero no tan largo como el de Akane), sus ropas eran casi las mismas que las que usaba Saotome, solo que en lugar de usar pantalones, su camisa era tan grande que parecía un vestido corto.

— ¿Quién eres tú y donde esta Ranma Saotome? — Continúo el joven

—Eso no es importante y no se de quien me estás hablando— Contesto sin problemas la joven

—Tú no entiendes... Ese cobarde escapo de nuestra pelea y debo hacerlo pagar por eso— Siguió hablando el chico de la espada — ¡Un hombre que se atreve a robar el corazón de la chica que amo no merece ser llamado hombre! —

Eso hizo enfurecer a Ranma.

—No me quedare aquí sin hacer nada escuchando lo que dices... — Siseo la joven mientras se peinaba rápidamente en una cola de caballo — ¡Olvida a ese tal Saotome y enfréntate a mí! — Fue lo último que dijo antes de luchar.

Para este momento, Ranma conocía cual era el estilo del espadachín; posición firme y golpes mortales, igual que Akane.
Es con esto que le fue fácil esquivar los golpes de la espada y solo debía buscar una apertura.

Ella... ¡Ella es hábil! — Pensaba un sorprendido Kuno mientras intentaba seguirle el paso a la joven — ¡Tan hábil como Akane! — Es con este pensamiento que Ranma logro encontrar una abertura, dando un salto en el aire y caer ágilmente en la espada de madera —No... ¡Más hábil! — Finalmente lo último que vio fue como la joven se preparaba para darle una patada y finalmente derribarlo.

Una vez que Ranma derroto a Kuno, tomo su bokken y lo apoyo en su hombro

—Si no puedes derrotarme... — Comento la joven de cabello rojo jugando con la espada de madera —Supongo que tú tampoco eres muy hombre— De un movimiento clavo el bokken en el suelo, justo a un lado del rostro del joven.

Satisfecha con el resultado de su encuentro, la joven simplemente recogió su ropa y se retiró con una sonrisa, ignorante los pensamientos que cruzaban por la mente del kendoista, pensamientos que le hacían comprender su reciente interés por aquella rosa.


En los jardines

Después de tanto debatirlo, al final la joven Tendo decidió dejar la tetera disimuladamente sin dirigirle la palabra, por lo que caminaba en los alrededores de la escuela con sigilo y precaución, para su suerte logro ver como la joven de cabello rojo caminaba por el lugar mientras arreglaba su trenza.

—Supongo que tendré que conformarme con tener mi ropa un poco húmeda— Suspiraba la joven mientras estiraba un poco su camisa, el sol y la brisa del aire parecían ayudar por el momento, pero no eran suficiente —Ahora necesito buscar agua... —

Fue el reflejo de la tetera sobre sus ojos lo que interrumpió su monologo, causando que la joven se acercara al objeto para comprobar el contenido de este.

¿Debería preocuparme? — Se preguntaba mientras observaba a su alrededor y se alejaba de la zona.

Esta era la segunda vez que una persona desconocida le ayudaba de forma anónima, a Ranma le gustaría pensar que se trataba de una de las hermanas Tendo, pues no quisiera que un desconocido supiera de su maldición, pero no contaba con las pruebas para calmar sus nervios.


En el grupo 1-F

Poco después de la pequeña escapada que se dio el grupo para ver la pelea entre Saotome y Kuno por Akane, el profesor logro calmar a sus estudiantes y que estos regresaran al salón, no sin que estos hablaran al respecto.

Para la suerte de la joven de largo cabello cerúleo, la primer hora aun no terminaba y podía disfrutar del silencio del pasillo, evitando los nuevos rumores que eran creados mientras secaba el agua derramada por las cubetas de agua

Todo esto de que Kuno supiera de nuestro compromiso... — Pensaba detenidamente la joven —Nabiki, estas en serios problemas— Concluyo la menor de las Tendo comenzando a planear su venganza hacia su hermana al mismo tiempo que exprimía el trapo con el que secaba el piso

Fue durante estos pensamientos que escucho los pasos de alguien acercarse, Akane sabía de quien se trataban por lo que decidió cerrar los ojos y respirar profundo, preparándose para la nueva tensión que caería en el lugar.

Ranma deseaba regresar al salón y pretender que nada había pasado, pero una vez que se encontró con la joven de largo cabello, recibió el golpe de realidad que le hizo comprender que no sería posible

Hoy será un día largo— fue lo último que pensó justo antes de que la campana sonara en señal de que termino la primera hora de muchas en su primer día.


Horas más tarde en el grupo 2-E

La relacion que Nabiki compartía con Kuno era algo que ella definiría como una simple formalidad entre cliente y vendedor; él acudía a ella cuando necesitara alguna información y ella con gusto proveía de dicha información a cambio de una suma generosa de dinero. Es por esto que la preocupación actual sobre la notable ausencia de su compañero tras haber sido castigado en la primera hora, solo era por la preocupación ante perder un destacado cliente.

Tal vez me adelante en analizar los riesgos— Pensaba la joven de cabello castaño —Tal vez Ranma es aún más peligroso que mi hermana

Tras las pequeñas demostraciones de fuerza del joven Saotome, Nabiki considero que se trataba de alguien que sabía medir su fuerza y no propasarse para causar daño letal, pero mientras más esperaba el regreso de Kuno, mas consideraba que Ranma Saotome no era un libro abierto y ocultaba más que solo una maldición.

Si Ranma me termina costando la pérdida de un cliente... — La joven comenzaba a idear un modo para ver cómo sacar provecho del chico de la trenza, pero para su suerte la campana sonó anunciando la hora del almuerzo y con eso el regreso del kendoista —Parece que solo lo dejo noqueado— Suspiro la chica.

Sin embargo, justo antes de sonreír de alivio pudo notar algo extraño en la mirada de su cliente, una mirada que era bastante similar a la que solía poner cuando hablaba de su "amada" Akane, pero había algo diferente, algo que no había visto antes.

Con esto Nabiki pudo deducir que su segundo encuentro pudo haber implicado un poco de agua fría.


En la azotea de la escuela

Una vez que la campana sonó anunciando la hora del almuerzo, Ranma salió tan rápido que no le dio tiempo a ninguno de sus nuevos compañeros en interrogarlo, dejando a su suerte a Akane

Supongo que provocar a ese chico no fue una buena idea después de todo— Se castigaba a si mismo el chico de la trenza —Ahora tendré que evitar a más de una sola persona— Se sentó resignado en su escondite hasta que terminara la hora del almuerzo.

Gracias a sus actos impulsivos el chico de la trenza había echado a perder su oportunidad de una vida de estudiante relativamente normal, su único consuelo es que una vez que aclare todo con Ryoga no necesite quedarse mas en esa ciudad.

Mas te vale que te apresures Ryoga— El joven suspiro y justo cuando pensaba cerrar los ojos y tratar de disfrutar de la tranquilidad en su soledad alguien le había ofrecido un pan de la cafetería —Tiene que ser una clase de karma— Pensó mientras un ligero tic en su ojo se hacía presente.

—Supuse que tendrías un poco de hambre, después de haber escapado de esa forma— Comento burlonamente la mediana de los Tendo.

Una vez que Ranma noto de quien se trataba, trato de disimular su tic, pues mentiría si no consideraba a la joven castaña alguien de quien desconfiar.

—Gracias... supongo— El menor tomo el pan ofrecido y lo inspecciono con precaución —No creo que estés aquí solo para charlar— Una vez que confirmo que no había nada extraño en su comida procedió a comer.

—Menos mal que no eres tan despistado— Sonrió la chica mientras se sentaba y abría su bento —Aunque no lo suficiente, después de todo ya van dos veces que te transformas ¿No es así? —

Ahí estaba, desde que había llegado al Dojo Tendo Nabiki disfrutaba el recordarle su maldición, ya sea intencional o accidentalmente.

—Sabes, me estaba preguntando como fue que Kuno se enteró del compromiso— Por un momento se detuvo a observar el relleno de su pan, recordando aquellos días en la secundaria para varones —No sabía que te llevaras tan bien con la persona que molesta tanto a tu hermana—

Por un momento Nabiki estaba sorprendida, parece que el artista marcial era más que solo fuerza, sin embargo, este tipo de duelo era el territorio de la castaña.

— ¿Te preocupa mi hermana? Creía que "No te interesaba ser su amigo" — Contraataco satisfactoriamente mientras daba un bocado de su bento.

—Y decía la verdad en ese momento— Respondió con un tono serio el joven —Pero puedo suponer que si un completo desconocido sabe reconocer lo mal que esta la situación con Akane y su hermana decide contribuir con el daño... Solo me hace cuestionarme qué clase de persona seria ella—

— ¿Crees que hago esto para torturar a mi hermanita? —

—Tus acciones son suficientes para responderme—

Un silencio incomodo se presentó de inmediato, Nabiki comenzaba a perder la paciencia y con eso el duelo, detestaba admitirlo, pero Ranma solo demostraba que ocultaba más de lo que dejaba ver y si no encontraba el modo de contraatacar, perdería la oportunidad de ver un desenlacé entre el chico de la trenza y el kendoista.

—Supongo que me atrapaste— Sonrió la joven mientras guardaba su bento vació —Sin embargo, mi relacion con Kuno es meramente profesional— Se levantó lentamente limpiando su vestido del polvo —El paga por mis servicios y yo mantengo nuestra confidencialidad "cliente/vendedor" — De la bolsa de su vestido saco una carta —Esto te incluye ahora querido Ranma-chan— Le entrego la carta al joven y se retiró de la azotea.

Nuevamente Ranma se encontraba solo, pero esta vez no estaba tranquilo, estaba nervioso y el motivo de estos nervios eran la carta en sus manos, una carta dedicada a "la pelirroja del árbol".

Sin pensarlo dos veces abrió la carta y el contenido de esta era un tanto confuso por el lenguaje tan extravagante que usaba el kendoista, pero lo que era bastante claro era una ubicación con fecha y hora, cosa que en su experiencia solo significaba una cosa.

—Un duelo con Ranko... — Hablo en voz baja mientras guardaba la carta y suspiraba derrotado.


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