A Lily la podrán identificar con los símbolos §º§º§º§º§, a Teddy con º^º^º^º^º^º y a Scorpius con +_+_+_+_+. La historia a la fecha del martes 26 de mayo de 2020 ha sido modificada de narración a primera persona a tercera persona, por si quieren volver a leer.
Disclaimers: Todos los personajes y lugares mencionados le pertenecen a J.K Rowling. A excepción de un par de personajes.
Capítulo 5. Recuerdos
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Enero, 2015
"Más tarde sucedería que me haría novio de Victoire. Todo empezó cuando ella estaba en la casa de Ravenclaw y yo en Hufflepuff, sentía que ella era odiosa, siempre se dirigía a las personas de forma prepotente, hasta que un día la encontré llorando en un pasillo por la noche, yo era prefecto, por lo que debía estar pendiente. Esa misma noche, me platicó que su novio le había sido infiel, no dije nada, sólo dejé que se desahogara y abriera sus sentimientos, fue cuando capté que ella no era odiosa, simplemente contestaba a las personas de forma violenta como autodefensa.
Pasaron meses, donde nuestra amistad se desarrolló bien, era buena compañía, llegó el día de ir a Hogsmeade, Victoire y yo acordamos vernos en Las tres escobas, no supe si sería una cita. Al llegar tomé la confianza de sentarme en una mesa y de inmediato pedir una cerveza de mantequilla, tardó en llegar, pero ya que llegó platicamos, se veía nerviosa y de hecho hubo un momento en el que le platicaba mis experiencias con el Quidditch, cuando de la nada me dio un beso de sopetón. Lo único que hice fue quedarme en shock. Ella dijo estar enamorada de mí, le pedí tiempo".
—Recuerdas cuando me cargabas de pequeña, era agradable —estaban sentados y apoyados en un gran roble.
—Aún lo puedo hacer, además sigues siendo pequeña.
—¡Teddy!, ya no soy tan pequeña —refunfuñó la pelirroja de menos de siete años a su lado.
No podía ser más feliz, estaban en época de invierno y se podía ver todo el patio de la casa cubierto de nieve.
—Sabes, no me gusta el invierno, es demasiado frío, prefiero la calidez que emana la primavera —decía la pelirrojita, mientras se le podía ver la irritación que le causaba el frío a su pequeña y respingada naricita por la baja temperatura que había.
Era pequeña en edad, pero de gran inteligencia, eso es lo que te enseña los libros, extensión en el vocabulario, era como una pequeña sabelotodo.
—Te vez muy linda con ropa de invierno Luna, vele el lado bueno.
Volteé a verla, para saber que gesto hacía. Parecía que se había cohibido.
—Teddy, ¿por qué nos hiciste esto?
Se empezaba a trastornar su vista, Lily parecía estar llorando, no sabía lo que estaba pasando.
—Li, ¿qué pasa?
Justo en el momento un hombre se acercó de espaldas a ella y puso la varita en su cuello. Reaccionó rápidamente he intentó atacarlo con un desmaius, pero parecía que su varita no funcionaba.
Trató de abalanzarse al hombre, más no fue lo suficientemente rápido como para atraparlo y desapareció. Reapareció en su espalda y escuchó como nombró el maleficio imperdonable, pero no dirigido a él, sino a la pequeña Li, para después desaparecer, no sin antes él haberle mandado un encantamiento rastreador. Parecía que esta vez sí había funcionado su varita.
No alcanzó a detener el hechizo imperdonable y le terminó impactando. No podía ser verdad, tenía que ser un sueño. Corrió a atrapar el cuerpo de su amada, que ya no tenía la apariencia de siete años, para descubrir que ya estaba muerta. No pudo evitar gritar y llorar de la frustración.
(...)
Se levantó al instante del sueño sudando, estaba oscuro, era de madrugada aún. Parecía que la primera parte era un recuerdo de hace más de diez años. La última parte era su subconsciente alertándole del peligro que corría Lily. Temía perderla.
Se levantó a tomar un vaso de agua, la angustia y preocupación ya no le dejaban dormir en paz. Tomó asiento en el sofá de la sala mientras prendía el aparato muggle que emitía luces y sonidos que le habían regalado, cambió de canal hasta llegar a una de las repeticiones de los noticieros muggles. Le subió para escuchar lo que decía la reportera.
—Nos reportan que ha habido ataques por parte de terroristas en diversas calles de Londres, entre ellas la calle Lombard y Gracechurch, pero no se alarmen, según varios reportes de la policía informa que tiene todo bajo control. En otros momentos, pasamos a…
Apagó de inmediato la televisión, era obvio que no era normal el lugar en el que se estaba dando, estaba casi seguro de que el mundo mágico estaba relacionado. Se tomé el cabello frustrado de no poder dormir, se le habían quitado las ganas.
Decidió ocupar su tiempo en algo más productivo que acostarse y no poder dormir, empezaría a indagar la información que se encontraba entre las evidencias de misiones pasadas, algo se le estaba yendo, pero que era. ¿Quién era el que estaba detrás de esto? ¿Por qué lo hacía? ¿Qué tenía el que ver? ¿Por qué querrían a Lily?
No recordaba haber hecho algún enemigo durante la juventud, entonces por qué querrían vengarse. O tal vez Lily tenía uno, pero porque a él le llegarían las cartas, ¿no sería más fácil que le llegaran a su padrino? Nada tenía sentido.
§º§º§º§º§
Estaba algo nostálgica, por alguna razón en sus recuerdos del pasado con Ted. Aún no entendía cómo y por qué había dado ese cambio tan grande en la actitud que tenía con ella.
Recordaba como ella de pequeña ansiaba la llegada de Teddy a su casa, pues pasaba largos periodos en Hogwarts, sin embargo, para ese verano él ya no era el mismo. Inició siendo distante, pero como explicarle a la Lily hostigosa de siete años que para él ya no era divertido compartir su tiempo con ella. Después se volvió grosero, la Lily de ese entonces seguía insistiendo, era ingenua y no entendía lo que era tener dignidad. No lo entendió hasta que finalmente llegó un punto en el que ella no pudo más.
No podía evitar no pensar en eso sin que la tristeza la embriagara. Por eso no podía ni acercarse a él, le recordaba esos momentos tristes que le hizo pasar a una niña que sólo quería que le compartieran amor y atención. Aunque, después de todo también le trajo alegría sin que lo pretendiera, pues gracias a una de sus peleas conoció a quien se volvería su novio.
—Ted, tenemos que hablar.
—No Lilian, no tenemos nada de que hablar.
—Por favor, Teddy, no entiendo que es lo que hice mal, ¿por qué estás tomando esa actitud? —estaba a punto de que se le saliera una lágrima, porque de verdad no entendía porque se comportaba así, tal vez le hizo algo que lo enfadó.
—Ésta es la actitud que tendré ahora, si no te gusta no te me acerques. ¡Es simple y sencillo! Y deja de estar molestando, ves porque no le agradas a nadie —estaba herida con las palabras que le dijo, estaban empezando a salir lágrimas de sus ojos, no quería llorar, pero era inevitable.
Se dirigió corriendo a la chimenea mientras agarraba polvos flu para irse al Callejón Diagon. Salió de la chimenea por la que llegó al lugar que indicó.
Por suerte tenía unos cuantos galeones en el bolsillo, no sabía a dónde ir, tal vez a la tienda de bromas de su tío, pero ahí la encontrarían y quería estar un rato a solas, ya era una niña grande y podía ir a donde ella quisiera sin un adulto. Entonces pensó que sería buena idea ir a la heladería Florean Fortescue, pero estaba algo perdida, no sabía en donde estaba ese lugar.
Decidió caminar derecho, pasaron como diez minutos, se estaba empezando a cansar los pies, además, la gente la estaba aplastando. Se detuvo, no sabía si debía seguir derecho o desviarse en un callejón, es bastante olvidadiza, así que prefirió evitar la marea de humanos que pasaba a su alrededor y desviarse, ahí parecía haber menos personas, tal vez podía ser un atajo.
Antes de que pudiera seguir caminando se topó con alguien, un niño rubio que parecía ser de la edad de su hermano, Albus, y si tenía la misma edad entonces quería decir que entraría a Hogwarts y tendría que comprar sus útiles. Lucía relajado, nada normal para alguien que después de once años de espera entraría a Hogwarts.
—Hola, ¿estás bien? ¿Te encuentras perdida? Eres demasiado pequeña para andar sola, ¿acaso planeabas entrar al callejón Knockturn?
—No soy pequeña, tal vez de tamaño, pero ya soy grande y ¿qué tendría de malo entrar ahí? —inquirió con el ceño fruncido.
—No es un lugar bueno, nunca debes entrar ahí, mi padre dice que es un lugar peligroso.
—Oh —exclamó con sorpresa, pues casi iba hacia un lugar malo—. Entonces, gracias —agregó más relajada.
—Soy Scorpius Malfoy, ¿tú eres?
—Lily, Lily Potter —dijo mientras apretaba la mano que estiró el chico, en su opinión muy formal para ser un niño.
—Entonces, Lily… —pausó en lo que pensaba lo que diría— ¿A dónde ibas?
—Quería ir a la heladería, pero creo que me perdí un poco —estaba avergonzada, pues no quería que creyera que era tonta e ingenua, por ser pequeña, como le hacía creer Teddy y gran parte de su familia.
—No tengas pena, yo siempre me pierdo. Si quieres te acompaño, no tengo nada que hacer —dijo en un tono muy amable, que la incitaba a confiar en él.
Dejó que la guiara, después de todo, no le dio ninguna razón para no creer que la llevaría a donde quería. Muchas veces sus padres le decían que no debía hablar con desconocidos, pues podrían hacerle daño, pero no creyó que un niño lo haría o ¿sí?
(...)
—Ya llegamos. ¿Estás segura de que estás bien sola? Yo te puedo acompañar.
—En serio Scorpius, todo está bien.
—Pues no parecía ser así cuando te encontré, tenías las mejillas hinchadas y rojizas, además, parecías estar triste. ¿Quieres contarme qué pasó?... Después de todo no creo que nos volvamos a ver, mi madre dice que nunca debemos quedarnos con lo que nos hace sentir triste, debemos expresarlo, pues sino siempre dolerá el corazón.
Lo estaba pensando, decirle a un desconocido lo que le pasaba ¿podía ser malo? Ambos entraron a la tienda y pidieron sus helados, él terminó pagando, le abrió la silla para que tomara asiento y seguido de que se sentó ella arrastró la banca y se sentó a su lado.
—Es que… —Empezó con labios temblorosos, pues se ponía triste al recordar— alguien que quiero mucho me dijo cosas muy feas.
—No llores Lily —dijo, mientras rodeaba sus brazos sobre sus hombros—. Verás que todo mejorará, alguien me dio un consejo, decía que después de la tormenta y la lluvia siempre venía un arcoíris, así que no te desanimes, todo mejorará.
—Sabes, creo que esa persona es muy sabia. Tienes razón, porque llorar cuando puedo disfrutar comiendo mi helado.
No tenía caso seguir llorando, trataría de entender a Teddy y solucionaría las cosas. Estaba segura.
—Por cierto, ¿y tus padres? ¿Tú por qué estás solo?
—Mi madre se entretuvo un rato en una de las tiendas, me dijo que sólo los adultos podían entrar y que no tardaría, me dio dinero para comprar lo que quisiera y luego choqué contigo.
(...)
Después de haber sido acompañada toda la tarde por Scorpius y entrar a todas las tiendas del Callejón Diagon. Decidió que sería hora de regresar a casa. Lo más seguro era que sus padres estuvieran muy preocupados.
—Creo que es hora de despedirnos, va a anochecer y no creo que sea buena idea que una pequeña tan linda esté sola —la hacían sonrojar las palabras que decía.
—Creo que sí, me dio gusto conocerte, espero volver a verte cuando entre al colegio.
—Yo también —le terminó diciendo, mientras que no pudo evitar darle un abrazo, era una linda persona y quería seguir conociendo a más personas como él.
La dejó en la puerta de Sortilegios Weasley. Cuando entró le llovieron regañizas.
Debía dejar de recordar los momentos malos, aunque ese después de todo le terminó trayendo buenos recuerdos.
Se despabiló, ya era tarde y parecía que Scor ya estaba desayunando, pues no estaba del otro lado de la cama. Decidió meterse a la ducha antes de desayunar, necesitaba relajar su cuerpo, estaba muy adolorida.
—Lil, ¿estás ahí? —escuchó la voz de angustia de Scorpius.
—Sí, estoy en el baño, ¿pasa algo?
Escuchó un resoplo, como si de esa forma Scorp soltara la preocupación.
—No, nada.
Como no preocuparse si todo el tiempo parecía estar angustiado si no la veía. Algo malo estaba pasando y ella trataría de averiguar lo que era.
(...)
—Scor, voy al Callejón Diagon, ¿necesitas que te compre algo? —le preguntó.
—Por el momento no, pero cuídate —él estaba arreglándose para regresar al Ministerio de Magia, pues parecía que la ciudad estaba teniendo problemas y necesitaba de la ayuda de Aurores.
—Tú también cuídate mucho, esto de que estés arriesgando tu vida al mismo tiempo en que trabajas no me gusta nada —le dijo ella con el ceño fruncido y en tono preocupado. Le agarró ambas mejillas para ponerlo a su altura y posar suavemente sus labios en los de su novio.
—A mi tampoco me gusta nada que seas tan despreocupada con tu salud por ser tan dedicada en tu trabajo.
—Está bien, lo acepto, a veces puedo ser un poco descuidada, pero prometo cuidarme más. Tú prométeme que iras con cuidado.
—Lo prometo Lil, te amo —enrolló sus brazos alrededor de su cintura y continuó besándola.
—También te amo, nos vemos al rato.
(...)
Estaba yendo hacia Flourish y Blotts, no iba poder encontrar una teoría para curar al pequeño si no compraba libros. Estaba en la entrada cuando se topó con una de sus primas favoritas, Victoire.
—Lily, no esperaba encontrarte.
—Vic, me da alegría volver a verte —reaccionó Lil de forma alegre—. No supe porque no fuiste a la reunión familiar de hace una semana.
—Oh, no pude asistir, ya sabes, asuntos con la editorial de la revista, me tiene bastante ajetreada. Imagino que al fin pudiste reunirte con tu novio.
— Sí, ya lo extrañaba sabes —dijo suspirando como lo enamorada que estaba—. ¿Vienes acompañada?
Vió que volteó la cara hacia otro lado mientras se frotaba el brazo, como si estuviera preocupada, no entendía la razón.
—No, no —Se apresuró a decir la rubia—. En realidad, estoy sola —terminó diciendo, pero parecía más una excusa.
—Vicki, ¿entonces éste? —le preguntó en tono alto un chico rubio del otro lado de la tienda.
—No es lo que parece, es sólo que… —se mordió el labio y la miró con angustia.
—Está bien, no te juzgo, que tendría de malo ir de compras con un amigo —dijo despreocupada.
—La verdad es que —decía de forma pausada y mordiéndose el labio— no es un amigo. Es mi novio, pero no quiero que la familia se entere o al menos aún no, es muy pronto.
Lily tenía un gesto en el rostro de confusión y sorpresa.
—Pero ¿no estás casada con Ted?
—No, hace casi un año que nos divorciamos, pero aún no se lo hemos dicho a la familia, para no preocuparlos —dijo con la cabeza boca abajo.
—Entiendo —comentó algo consternada, pues le estaba revelando algo secreto, que si no fuera porque se topa con quien la acompaña nunca hubiera sabido.
Sabía que no le tenía la suficiente confianza, pero no era algo como para ocultar, cuando acaba el amor no hay nada que se pueda hacer, entonces no ve porque no contarlo a la familia. Aunque hay que decir que a la madre de Victoire le daría un infarto, pues era demasiado anticuada. Claro que, si ella estuviera en su lugar, nunca ocultaría un secreto como ese, pues no le daría vergüenza aceptar que se enamoró de otro.
—No diré nada, tu secreto está a salvo hasta que decidas el momento adecuado para confesarlo.
De hecho, no le agradaban mucho los secretos, pues suelen llevar a la mentira y excusas que en ocasiones dañan a otros. Aun así, lo dejará pasar, sólo esperaba que en algún momento lo rebelaran ambos, como la expareja que eran, pues no quería que nadie saliera herido.
—Me alegra haberte visto, cuídate —dijo la ojiazul con voz animosa mientras se dirigía a la puerta acompañada de su novio.
Vaya que fue un momento raro, ni siquiera se lo presentó. Aún así, encogió los hombros y lo dejó pasar, no creía que fuera algo de importancia.
Veía las repisas de los libros puestos en venta, sin prestar tanta atención, llegó al final de la tienda y no recordaba haber estado ahí en otro momento, a pesar de haber ido varias veces.
La intriga la llamó y vio una pequeña mesa que encima contenía diversos libros dedicados a la adivinación, entre ellos "Cuando el destino es adverso" y "Augurios de muerte: qué hacer cuando sabes que se acerca lo peor".
Decidió comprar ambos, durante su época como aprendiz en Hogwarts no recordaba ser gran fan de materias como Adivinación, de hecho, en sus dos años en esa clase no había logrado descifrar nada y al ser una asignatura ocupacional decidió dejarla, pues la consideraba inútil y perdía el tiempo. Sin embargo, ahora le causaba curiosidad.
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—Teddy —corrió a saltar entre sus brazos.
—Hermosa, cuidado, te pudiste haber caído.
—Te-ddy —dijo la pequeña pelirroja en monosílabos. A penas estaba empezando a hablar— Teddy.
—Sí, pequeña, tu Teddy —le dijo, mientras le hacía mimos a sus mofletes rojizos por el calor que había.
Se la pasaba horas mencionando su nombre, parecía que era lo único que quería aprender a decir. A parte de comé, que significaba que tenía ganas de comer, es inevitable decir que tiene genes Weasley.
Soltó una risita cuando él cambió su tono de pelo. Era muy risueña y le gustaba hacerla reír. Parecía que el sueño la vencía y no podía resistirse.
—Sabes, no dejaré que nadie te haga daño, te protegeré siempre —prometió mientras le daba besitos a su carita—. Soy muy celoso con los que quiero y a ti te amo pequeña, eres mi persona favorita.
Abrió los ojos y se puso el brazo en la frente, estaba recostado en el sofá recordando, no podía evitarlo, era un masoquista. Se arrepentía de sus malas acciones que tuvo con Li, no fue la mejor manera de separarla de él, tal vez si hubiera sido más delicado…
No, el hubiera no existe y no podía hacer nada por cambiar el pasado. Además, sabía que era lo mejor, pero ¿por el bien de quién?, ¿de él o el de ella?
Wow, casi 10,000 palabras sólo en 5 capítulos. Es uno de los capítulos que más rápido he escrito (sólo un día) y más largo, estoy inspirada. Más adelante se sabrá el contenido de los libros, se pudo saber un poco más del pasado entre Lily y el caballeroso Scorpius (es un amor). Lo que está en cursiva está en tiempo pasado.
Espero que lo hayan disfrutado tanto como yo lo hice al escribirlo y esperen la siguiente actualización, cualquier duda en comentarios, con gusto la responderé, sin más, me despido.
27/Abril/2020
