A Lily la podrán identificar con los símbolos §º§º§º§º§, a Teddy con º^º^º^º^º^º y a Scorpius con +_+_+_+_+. La historia a la fecha del martes 26 de mayo de 2020 ha sido modificada de narración a primera persona a tercera persona, por si quieren volver a leer.
Disclaimers: Todos los personajes y lugares mencionados le pertenecen a J.K Rowling. A excepción de un par de personajes.
Capítulo 7. Sinceridad
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—Rápido par de bobos —exclamó Li.
Los terminó descubriendo al poco rato, había seguido al parecer a su tonto novio que ni siquiera fue cuidadoso para ver que alguien seguía sus pasos. Se negó a irse y no les quedó de otra que hacer partícipe a Lily del plan que tenían en mente esa noche.
—Hey! Yo no soy bobo amor.
—Claro que lo eres y me encanta —dijo Lily mientras le daba un beso rápido.
—Este no es momento para que se estén besando —fruncí el ceño enojado.
—Que ¿Celoso? —dijo en juego ella.
—Para nada, ni lo más mínimo —se negaba para que no lo descubriera—. Ya, no perdamos más tiempo y terminemos cuanto antes.
Corrieron hacia la cabina telefónica, entraron marcando los dígitos 62442, lograron burlarse de la voz femenina con un hechizo de confusión haciéndole parecer que de ser las dos y media de la mañana eran las dos de la tarde. Pues sabían que por la hora era negada la visita al Ministerio a menos que pertenecieras a un rango alto como trabajador.
Aún les pidió las razones por las que estaban y mintieron diciendo que tenían que asistir al juicio de Anne Trove, el cual había investigado previamente Ted y sabía que era a las tres de la tarde. Les concedió finalmente una identificación de plata.
Sabían que lo más difícil era lo que venía adelante, la seguridad y la examinación a sus varitas, pero ya estaban preparados, el padre de Scorpius tenía varias varitas extra en su despacho, por lo cual su hijo no dudó en tomar algunas. No tenía idea a quienes habían pertenecido, pero decidió arriesgarse.
Con lo que no contaban era que Lily estaría, el sólo había tomado dos. A pesar de eso Li se negó a dar un paso atrás, los descubrirían. Continuaron con el plan, harían como si ella no estuviera y esperaban que no ocurriera nada.
—Sr. Derek Bleston y Sra. Willa Bleston, adelante —dijo la voz de la mujer de la cabina. Todos suspiraron a la vez, pues había sido una suerte que no los descubrieran. Lily hizo el sonido de una pequeña risita tapada por sus manos, pues Scorpius y él se hacían pasar por un matrimonio.
Al instante empezó a bajar la cabina hasta llegar al atrio, ya estaban dentro, debían dirigirse al departamento de Seguridad Mágica. Donde a lo mejor encontrarían a los reclusos.
Se apresuraron a presionar el botón del ascensor para llegar al piso dos. Con lo que no contaron fue que los prisioneros ya no estaban ahí.
—¿Y qué haremos? Fue inútil lo que hicimos, ni siquiera están —dijo Scorpius decepcionado.
—Claro que no, hay más cosas que podemos encontrar, no desaprovechemos la oportunidad que tenemos. Abran los ojos, ¿Qué puede haber aquí que nos ayude?, ¿Algún objeto? No lo sé, lo que se les pueda ocurrir —concluyó con optimismo la pelirroja.
—Tiene razón —dije.
Y la tenía, podían indagar un poco de los documentos restringidos.
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Decidieron dividirse, Lily iría al noveno piso, su padre le había comentado alguna vez cuando fue con la ayuda de sus amigos al Ministerio en busca del rescate de Sirius, que al final concluyó en un mal resultado, al ser una trampa de Voldemort para descifrar la profecía.
A ella siempre le había dado mucha curiosidad con lo que encontraría, sabía que no cualquiera podía entrar y que se trabajaba para descubrir los secretos de la muerte, el tiempo, el espacio, el pensamiento, el amor y las profecías de los registros, esa era su oportunidad para curiosear y no la perdería.
Se abrió el ascensor y escuchó la voz de la mujer diciendo Departamento de Misterios, salió y se topó con la primera Sala, ahora entendía porque era llamada sala de cerebros, realmente era lo que había, no era una metáfora.
En esta había un tanque de cerebros que nadaban en una solución acuosa de color verde, de los cerebros sobresalían asquerosos tentáculos, era aterrador.
Pasó rápidamente la sala para continuar con la Cámara de la muerte que a su parecer era más aterradora que la de los cerebros. En esta había unas gradas de piedra que conducían a un pozo situado en el centro de estas. En el hoyo del pozo había un estrado alto en el que destacaba un arco de piedra con una manta negra hecha jirones. Ella recordaba que su papá le había dicho que una vez que se cruzara no había vuelta atrás con la muerte. Y le asustaba pensar lo que sintió su padre al ver la muerte de su padrino, no quería ni imaginarlo.
Casi corrió para salir, se preguntaba cómo los que trabajaban no sentían esa presión en el pecho que ella estaba sintiendo, algo no le estaba convenciendo del todo, tenía un mal presentimiento.
Lo que ella verdaderamente quería visitar era la Sala de Profecías y esperaba que la siguiente fuera esa. Y lo era, una cámara fría, lúgubre y amplia con techos que parecían ser infinitos, pues no podía apreciar hasta dónde llegaban por lo obscura que era la habitación. Esta estaba llena de repisas que reposaban miles de esferas. Era tan grande como para perderse.
Siguió caminando sin rumbo alguno, se le erizaban los vellos de los brazos, algo la estaba llamando, escuchaba la voz suave de una mujer, ante la curiosidad que emergía de ella, caminó hasta estar enfrente de una profecía. Sucumbió ante el deseo de tomarla en sus manos, tenía su nombre. Parecía decir algo, aunque no con la claridad para entender. También tenía el nombre de Majena Meretrus y databa el año 1968. Mucho antes de que naciera ella o su padre. Al tacto se sentía caliente, agradable para la humedad que había en el Departamento de Misterios.
Lily decidió llevársela y regresar con los chicos, tal vez no le decía nada porque tenía una especie de bloqueo o estaba fallada.
Scorpius había ido al Departamento de Cooperación Mágica Internacional, sin embargo, al acordar que en media hora se tendría que encontrar con Ted y Lil en el Departamento de Seguridad Mágica y no encontrar algo más que documentos relacionados con las leyes después del tiempo acordado, fue al punto de reunión.
Sólo estaba Ted, Lily no había llegado aún.
—¿Qué tan en serio va tu relación con Li? —me preguntó Ted.
—Primero, no tendrías por qué llamarla Li, no me agrada el apelativo. Pero, si te soy sincero y respondo tu pregunta, esto va tan en serio que sería capaz de pedirle matrimonio y dar la vida por ella.
No se arrepentía de nada de lo que había pasado en su vida para conocerla, todo el sufrimiento que ellos vivieron para reconfortarse…
—Espero no la hagas sufrir, hazla sentir amada y protegida —parecía resignado, a mí me parecía extraño y estaba casi seguro de que detrás de sus palabras había sentimientos.
—Vamos a hablar de hombre a hombre, quiero que me digas la verdad, Lily es hermosa y podría enamorar a cualquier hombre, ¿Estás enamorado de ella?
—¿No? —respondió Ted.
—No pareces muy seguro —contesté, pues me lo confirmaba con la inseguridad en su respuesta—. Yo amo a Lily y siempre voy a querer su felicidad y bienestar, por lo que confío ciegamente en ella. No compito contigo, le causaste demasiado daño, pero si ella en algún momento dado me confesara que ya no está enamorada de mí lo aceptaría, aunque me rompiera el corazón, porque la amo de verdad. Entonces, quiero que me digas la verdad, ¿La amas?
—Sí —dijo con la cabeza firme, ya no se veía cobarde, pues sabía que lo había descubierto—. Pero no intentaré nada con ella.
No me sentía enojado, sabía que en algún momento pasaría eso, como no enamorarse de Lily, era hermosa tanto por fuera como por dentro. A pesar de eso se quedó callado y pensativo.
Ambos tenían el mismo objetivo, proteger a Lily y no se negaría a su ayuda por egoísmo y celos.
Siguieron buscando hasta que encontraron frascos, contenían recuerdos.
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—Chicos, no van a creer lo que me encontré —dije, aunque al ver las caras que traían decidí preguntar—. ¿Todo bien? ¿Algo de lo que me haya perdido? —los chicos voltearon a verse al mismo tiempo.
—Acabamos de encontrar estos frascos, son recuerdos, hay que ir a un pensadero.
—Vámonos de aquí, hay que salir de una vez.
—¿Cuánto tiempo me fui?
—Diez minutos más de lo acordado tal vez.
Siguieron caminando sigilosamente hasta estar fuera del Ministerio. Exhalaron abrumados, pues estaban cansados y eran las tres y media de la mañana.
—Mañana veremos cómo conseguimos meternos en Hogwarts, para ver los recuerdos.
—¿Veremos? No lo creo Lily, ya es bastante para ti.
—Bastante, en este plan ni siquiera me tenían contemplada —rezongué enojada.
—No está a discusión Lily, es por tu bien.
—¿Qué tan malo puede ser ir a Hogwarts? —¿en serio se lo preguntaba?— Ya, olvídenlo.
Caminé con el fin de llegar al departamento sin detenerme, estaba cansada y sabía que no habían pasado ni cinco minutos cuando Scorpius iba detrás de mí.
—Lily, entiendo que te sientas frustrada, pero no te enojes conmigo, acordamos que él solo iría—me abrazó detrás de la espalda, mientras asentaba la cabeza en mi hombro, me reconfortaba mucho su posición—. Te amo mucho —besó mi hombro.
—Yo también —me volteé para enrollar ambos brazos en su cuello, se me pasó muy rápido el enojo—. Por cierto, se me olvidó decirles que encontré una profecía —le mostré.
—Tiene tu nombre —exclamó sorprendido.
—Sí y no he logrado descubrir lo que dice.
—Extraño, según entiendo cuando lo toca la persona a la que va destinada se debe de revelar.
—Parece tener un extraño encantamiento que impide que lo descifre. Podemos pedir la ayuda de Tarah, ella trabaja en el Departamento de Misterios.
—No confío del todo en ella como para decirle, pero si no nos queda de otra… tal vez Albus le pueda decir.
—Mañana será un nuevo día, descansemos, estoy agotada.
(…)
—Sólo desapareció todo el día hasta llegar en la madrugada como si nada —dijo Albus.
Habían ido apenas amaneció al departamento de Albus y Alice.
—No estarás pensando que te engaña o ¿Sí? Porque que no la creo capaz, te ama —dije pensando, pues se le hacía raro que pasara algo así, en la plática que había tenido ayer Alice acordó que se reconciliarían y se olvidaría de la mala memoria de Albus.
—No lo sé Lily, tal vez lo mejor sea terminar —dijo con la cabeza baja y desanimado.
—Pero, mínimo escuchaste por qué llegó a esa hora —lo cuestioné.
—No recuerda nada.
—¿Por qué los hombres son tan insensibles? —dije mientras vi hacía arriba, Alice pudo estar en peligro y se preocupa que le pudo ser infiel— ¿Dónde está?
—En el cuarto —musitó.
Corrió hacia Alice, necesitaba ver cómo estaba su amiga.
—¿Alice? —tocó la puerta del cuarto— ¿Puedo pasar? Soy yo, Lily.
No hubo respuesta, por lo que entendió que podía pasar. La vio acostada con la mirada perdida en la pared, no le gustaba nada el estado de su amiga.
—Alice —la hizo reaccionar— ¿Qué pasó? Tienes que recordar lo qué pasó después de salir de la cafetería.
—Lily —la volteó a ver con una mirada extraña—. Te juro que sólo recuerdo cuando nos despedimos estaba de camino al departamento cuando de repente… nada, todo está muy nublado. Cuando me di cuenta ya estaba aquí.
—No me suena bien —me toqué la barbilla tratando de procesar la información—. Lo importante es que te sientas bien, ¿Estás bien?
—No lo estoy Lily, Albus y yo estuvimos peleando, duda de mí —empezó a sollozar y estremecer su espalda.
—Hay Alice —suspiro y trato de reconfortarla con un gran abrazo—. Te quiero muchísimo, sé que todo se resolverá, ustedes se aman.
—Lo hago, pero está dudando de mí y no puedo hacer mucho.
—Hagamos una cosa, tratemos de encontrar tus recuerdos, lo que pasó —propuse.
—¿Estás bien? —sólo asintió con la cabeza, yo sabía que era un momento delicado para él.
—Dale un respiro, deja que se relaje, ni ella ni tu saben lo que pasó.
—Dejemos de hablar por un momento de eso, por favor —le pesaba, pues él mismo había visto las muestras de amor por Alice.
—Bueno, vinimos para saber si podrías pedir la ayuda de Tarah, es algo confidencial, hoy en la madrugada nosotros… —le explicó todo lo que había sucedido— y Lily encontró una profecía con su nombre, el problema es que no revela lo que dice, está como… bloqueada.
—Wow, espera un segundo… ¿Una profecía con el nombre de Lily?
—Sí, no podemos perder mucho el tiempo, entonces, ¿Nos ayudarás?
—Claro que sí, es mi hermana de la que estamos hablando, cuenten conmigo. Apenas me diga Tarah yo les digo.
—Te la encargo mucho, cuídala con tu vida —dije al darle la profecía envuelta en una bolsa de algodón.
—La cuidaré.
—Ok, entonces eso sería todo, me tengo que ir, necesito ir al trabajo —dije, pues llegaría tarde.
Justamente Lily llegaba a la sala.
—Yo también me voy Al, por favor, sé razonable, dejé más tranquila a Alice, no la alteres y dale tu confianza, se la merece.
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Abril, 2015
"Se acercaba mi cumpleaños, no planeaba festejarlo, al llegar al comedor me topé con Victoire corriendo a abrazarme, últimamente ha estado muy melosa conmigo, hemos estado más unidos de lo normal. Antes del toque de queda, decidimos salir del comedor e ir a tomar aire. Fue entonces que me preguntó si quisiera ser su novio... decidí responder con un beso. Fue uno de mis peores errores Lily, porque me estaba engañando a mí mismo".
—Entonces, ¿Si me ayudarás Minnie?
—Por esta ocasión, sólo por ser una buena causa. Espero no tardes mucho, comprenderás que estoy violando las reglas.
—Entiendo, lo haré lo más rápido que me sea posible.
Del suelo salió el pensadero, el cual me permitiría ver los recuerdos. Saqué de mi camisa los tres frascos he inicié rociando el primero. Sumergí la cabeza, listo para lo que vendría.
Estaba dentro de una grande y oscura habitación, no le permitía ver lo suficiente tan fácilmente. Se encendió una luz en medio del escenario. Enfrente de Ted había una docena de hombres formando un círculo con máscaras negras. Arriba del escenario había un balcón, que le permitía ver, aunque no claramente, una figura.
—Este es momento para redimirse al gran y poderoso mago, muestren su respeto —exclamó con la cabeza agachada uno de los hombres mostrando respeto.
—Oh gran mago, lamentamos tanto haberle fallado —expresaron todos a la vez.
—Silencio —murmuró lenta, pero con voz severa—. No quiero escuchar excusas, yo les dije que una vez se cumpliera el rango de tiempo no habría vuelta atrás.
—Lo lamentamos tanto, yo tengo una familia… —y antes de que pudiera terminar fue atacado por la maldición asesina.
—Les dije que no quiero más excusas, por esta ocasión les perdonaré la vida. Pero para eso habrá cambio de planes.
—¿Qué cambio de planes gran mago?
—Todo a su tiempo, por el momento guarden la calma y esperen a que les diga cuando atacar. Ya se pueden retirar —todos se dieron la vuelta para irse— Tú no Macnair, tengo asuntos que tratar contigo.
Teddy se dio cuenta que ese recuerdo pertenecía a Walden Macnair.
—Tengo una misión que darte y que cumplir para este mes.
—Lo escucho mi señor.
—Necesito que despistes a todos y me traigas a la hija de Potter cuanto antes. Tienes hasta el final del mes de noviembre para traérmela —todo se nubló y regresó a la realidad.
Teddy se quitó y se puso un peso encima, pues al fin descubría "quienes" estaban detrás de las cartas, pero no quería que fueran ellos, ya que eran bastante peligrosos.
Trataría de alertar a su padrino, aunque no estaba seguro del todo de que hicieran algo al respecto sin pruebas, pues primero, fue una suerte encontrar esos recuerdos y segundo, los recuerdos podían estar alterados.
Vio que la directora no se encontraba, así que sin esperar mucho más decidió pasar al segundo recuerdo.
En esta ocasión estaba en un cuarto con paredes azules, casi negro, no había ventana alguna, Teddy estaba muy seguro de que estaba situada la estancia muy por debajo de la superficie, ya que se sentía la humedad que emanaban las paredes y diferente al respirar.
—Entonces, ¿Quién es el responsable de todo esto maestro? —apuntó hacía una caja de cromo destruida quien parecía ser Rowle, pues la tela que tenía en la mitad de la cara negra transparentaba un poco.
—Aún no es el momento para saberlo. Necesito que planifiques una emboscada, no me importa la gente que salga herida, haz lo que sea necesario para crear pánico y terror en el mundo muggle. Ya es hora de que todos sepan la verdad —dijo el que parecía ser el mismo hombre que estaba en la parte alta de la habitación del recuerdo pasado. Esta vez no se podía identificar su rostro, estaba borrosa, como si el recuerdo estuviera manipulado para no identificarlo.
Ahí acabó, este era más corto.
—Yo creo que será hora de que te vayas muchacho, ha sido mucho por hoy —dijo McGonagall con voz severa.
Solo le faltaba un recuerdo, no podía esperar más. Decidió insistir.
—Es el último, le prometo no tardar mucho.
—Fue suficiente señor Lupin, en otro momento será. Con permiso —abrió la puerta del despacho, invitándolo a retirarse.
Ante la insistencia de que se vaya por parte de la directora no tuvo más que seguir las órdenes y retirarse, no sin olvidar agradecerle por permitir ver los recuerdos, pues no cualquiera tenía la dicha de permitir usar el pensadero.
Vamos casi por la mitad de la historia, espero que les haya gustado el capítulo. A todos los que han comentado y votado les agradezco tanto, me hacen saber que les gustó y los que nada más leen también les agradezco por darle la oportunidad a la historia.
30/Mayo/2020
