For you, everything ¡
Summary: tiroteo escolar. # Faberry. Slow burn.
Descargo de responsabilidad: no poseo el show o cualquiera de sus personajes, todos los derechos a su(s) creador(es), sólo la de esta historia que tiene perfecto sentido en mi cabeza y en todo aquella que se lo permita.
…bienvenido(a):
Capítulo I: La antesala
15 horas antes…
Interior: hogar de la familia Berry, Jueves 17 7.00pm
Los señores Berry estaban viendo la televisión en la sala de estar, el sonido nivel bajo, ambos deleitándose por el sonido de la risa ocasional de su princesa y de sus amigos, provenientes del sótano, en lo que era a toda regla una pijamada, la primera para Rachel, una sin número para sus amigos.
- ¿Amor? – musitó Hiram
- ¿Sí cariño? – replicó Leroy cogiendo la mano de su pareja y dándole un beso delicado causando sonrisas amorosas en él.
- Cómo adoro escuchar la risa de nuestra bebé – dijo él encantado causando un gran afirmamiento y sonrisas afines en Hiram también quién añadió – a mí también mi amor, creí que este día nunca llegaría – dijo dramáticamente con una mano en el pecho, soltando una exhalación para diversión de su marido quién volteaba los ojos y soltaba risitas encantado con la reina del drama que era su amor.
Ambos muy felices al escuchar la risa de su hija, y el compartir de ella, con sus amigas del club Glee y con su mejor amigo Kurt, el único chico permitido en esa pijamada, al ellos saber toda la evolución de su hija en esa escuela y la evolución de ella para con sus amigos y de ellos con ella.
- Hoy te portaste muy bien – soltó Hiram guiñándole un ojo a su esposo, haciendo referencia a la llegada de las ex porristas a su hogar.
- Ufff – bufó Leroy – es muy fácil con Brittany, esa niña es un ángel – dijo él asintiendo, y su marido copió el gesto, Brittany era la adoración de ellos, tal cual fuera una segunda hija, siempre tan ocurrente, feliz, divertida, muy inteligente y de memoria ágil, eso no les sorprendió a ellos cuando se enteraron de la carta de aceptación para el MIT, a diferencia de los demás que sí – aunque tiene algo "sospechoso" y es Santana – dijo él entre dientes.
- Amor – replicó su esposo comunicándose ambos con la mirada, concediéndole a Santana, el hecho de su actitud, a su propio viaje interno, su lucha interna – amor – repitió él cogiéndole la mano a su marido entrelazándola – ella ha cambiado mucho de quién era – añadió.
- Lo sé bebé – dijo él – sólo que, bueno, me causa un no se qué en el pecho, cómo un incón, no de ira cómo antes, cuando nuestra bebé venía llorando y empapada…
- No me lo recuerdes amor – interrumpió Hiram deseando borrar esa imagen para siempre de su mente.
- … no de ira – repitió Leroy - pero aún un cierto "no sé qué", supongo que en algún momento se irá.
- Sí mi amor – añadió Hiram – concentrémonos en la risa de nuestra nena y ya.
- Sí, bebé –a admitió Leroy riendo levemente al recordad la expresión de Santana al él abrir la puerta y mirarle seriamente por unos segundos, ella se había intimidado, y ese sólo hecho le hizo reír, con Hiram ahora volteando los ojos al ver a su marido, sabiendo de lo que él se estaba riendo actualmente, eso, hasta que luego el recuerdo de Brittany saltando a sus brazos y pidiéndole girar cómo una niña pequeña lo invadió, derritiéndose de amor, él al conocer a Brittany, desde pequeña, al ser padrino de la nena, pudiendo disfrutar de su crecimiento y de la amistad para con su hija, muchas veces por pantalla, así sea laptop, compu, Tablet, al su familia viajar mucho por el trabajo de su padre. Pudiendo establecerse ellos hace apenas tres años en Lima Ohio, después de haber viajado desde los dos años de Brittany hasta la edad actual.
Eh de ahí, una de las múltiples razones de la personalidad tan liberal, alegre e inclusiva de la nena, al ella poder interactuar con mucha gente de diferentes culturas y tradiciones.
La pareja siguió viendo la película en el televisor, ambos cogidos de la mano, sonriendo, robándose picos, bebiendo pequeños sorbos de vino escuchando de fondo la risa de su nena y de las otras personas en el sótano.
Rachel, Mercedes, Tina, Kurt, Santana y Brittany.
- Qué Dios me ayude, si entra Quinn Fabray en esta casa – dijo serio esta vez el doctor Hiram
- Amor – replicó también serio Leroy girándose en el sofá a verlo, dejando la copa de ambos en la mesita de centro – mírame bebé – pidió él y así lo hizo su esposo, ambos ya ignorando la peli de fondo – no soy defensor de ningún Fabray, y más al trabajar ya casi una década con Russell, él está podrido hasta la médula y eso nunca va a cambiar – dijo e Hiram asintió haciendo una mueca, ese hombre era realmente un caso desagradable.
- ¿Dime otra vez amor, porqué sigues trabajando con él? – preguntó Hiram.
- Porque es el mejor en lo que hace – soltó Leroy recordando los éxitos del abogado en la firma de la cual ambos eran socios – y sí, ese hombre es desagradable – añadió casi leyéndole la mente a su amor – más Quinn no es igual a él, jamás será igual a él…
- Lo sé amor, lo sé – le interrumpió Hiram – claro que lo sé – añadió y siguió – sólo que al haber visto muchas veces a nuestra hija llorar por su culpa, eso, ESO – señaló fuertemente ese hecho, acompañando sus palabras con ademanes – me pone loco – finalizó él.
- Lo sé amor, pero recuerda, ¿acaso nuestra historia no se parece un poquito? – le preguntó retóricamente haciendo alusión a su historia de jóvenes, habiendo sido Leroy quarterback e Hiram un intelectual en su tiempo.
- Se parece un poquito – dijo Hiram soltando una gran exhalación, reconociendo la "admiración" de su hija para con Quinn.
- Eres mi reina del drama y te amo – señaló Leroy robándole un beso y sonrisas a su esposo – además Quinn ha cambiado mucho, y para nada me sorprende que haya sido cuando Russell se fue de la casa, nuestra bebé lo dice todo el tiempo.
- Ok mi amor, ese punto le concedo – acotó Hiram – aún así, creo que el hecho de tenerla aquí aún me pesa amor.
- ¿Qué dices cariño? – preguntó sin esperar respuesta Leroy – sabes que nuestra hija la invitó, pero no pudo venir bebé.
- Lo sé – replicó Hiram con una sonrisa, causando que Leroy volteara los ojos divertidamente ante las ocurrencias de su marido.
- Además ella ya estuvo una vez en la casa, y fue épico – soltó Leroy con gran sonrisa.
- Eso fue épico, te lo concedo – estuvo de acuerdo Hiram, ambos riendo al recordar la escena que tuvo lugar días antes.
Inicio de flashback: Martes 15pm, 5pm
- Papá voy a estar ocupada – había dicho Rachel corriendo por las escaleras con Finn detrás de ella también apresurado quién dijo – Señores Berry buenas tardes – con una sonrisa que ellos catalogaron como "estreñido", más eso era su observación, para Rachel era la de "encantadora".
Ambos padres se quedaron a los pies de la escalera, viéndolos desaparecer en el cuarto de su hija, sólo para después escuchar la puerta cerrarse.
Ellos esperaron segundos después, para escuchar gemidos provenientes del cuarto de su hija.
- Oh no ¡ - dijo en voz alta Hiram – Leroy, dame mi escopeta¡ - le pidió a su esposo
- No creemos en las armas – replicó Leroy mirando hacia el cuarto de su hija – pero cómo me gustaría tener una en este momento – añadió más que nada al pensar en lo que Finn le pudiera estar haciendo a su bebé, y en el hecho de querer intimidarlo profundamente, ya que Rachel para ellos, no era una joven adulta, sino, su bebé eterna, su más preciado bien.
Ambos estuvieron a punto de ir a sopetones por las escaleras, si no es que la puerta principal resonó con varios golpes cortos.
- ¿Quién coño toca la puerta así? – se preguntó Leroy abrumado por la situación misma, olvidando temporalmente las formas.
Hiram abrió la puerta con desazón por quién estaba al otro lado, añadiendo – genial, lo que faltaba – añadiendo con sarcasmo ante la visión de nada más y nada menos, que Quinn Fabray, quien lucía hermosa cómo siempre, más presurosa y muy nerviosa, ante la presencia de ambos señores Berrys - ¿Qué te trae tan lejos de casa, Fabray? – dijo duramente, aun recordando la tristeza de su hija al venir cada día, de cualquier estación a su hogar, cubierta de slushie, llorando por acciones y/u omisiones de la rubia ex porrista.
Él preguntó duramente, haciendo a la ex porrista estremecerse, y a su marido mirar atentamente a ambos, pensando él que tendría que intervenir seguramente.
Quinn se estremeció ante la presencia que imponía el señor Berry, y estuvo a nada de voltear y salir corriendo, de puro miedo, si es que acaso no llegara a escuchar un gemido leve desde el segundo piso y la voz nítida de Finn que le hizo plantar cara.
- Oh no, que se congele el infierno, si llego a permitirlo ¡– susurró con fuerza haciendo puño con ambas manos a cada lado, causando sorpresa en ambos Berrys, quienes pensaron que la ex animadora aún seguía prendada de Finn.
Hiram temiendo porque ocurriera una escena, pensó en intervenir y educadamente pedir a Quinn que se retire, pero Quinn le ganó diciendo – un gusto señores Berrys, no existe palabras para disculparme por mi comportamiento anterior – dijo de sopetón y mirándoles.
- Al menos valiente ésta niña – pensó la pareja comunicándose ellos con la mirada y sin emitir una palabra.
- No puedo ni siquiera pensar en cómo se deben sentir acerca de mi presencia en su casa – siguió Quinn hablando rápidamente y con pesar, volviendo al presente al escuchar gimoteos desde el segundo piso, añadiendo – y más por lo que estoy a punto de hacer – soltó, antes de correr escaleras arriba al cuarto de Rachel, desde dónde se oían gemidos de la pareja.
- ¿Pero qué…? – se preguntaron ambos hombres, al ver a Quinn correr por las escaleras, pararse fuera del cuarto de su hija, tomar el pomo de la puerta con gran rapidez, y abrir el cuarto de sopetón y presentar gran naturalidad en una actitud de lo más tranquila…
- Quinnnnnnnnnnnn ¡ - se escucharon dos gritos muy fuertes del dormitorio.
Leroy cogió a Hiram del brazo, dándole un apretón, ambos al pie de escalera – espera amor, hay que ver cómo se desarrolla esto – le pidió a su esposo y el asintió, ambos sin presenciar lo que ocurría en el segundo piso visualmente, más aún, escuchando todo, a la casa estar en silencio absoluto, siendo únicamente perturbado por los tres adolescentes.
En el dormitorio de Rachel…
- Quinnnnnnnnn ¡ - gritó ella, cubriéndose cómo pudo su pecho desnudo, ella sentada sobre la cama,
- Quinnnnnnnnn ¡ - gritó Finn, sin camisa, con una cara de extreñido, con la bragueta abierta con una mancha de… ya saben de qué… al estar él muy excitado por la escena.
Ante él, su novia subida en la cama media desnuda y ahora su ex novia en la puerta mirándolos a ambos con una expresión que él no podía descifrar, pero que sí sabía le traería problemas, pensó.
Quinn carraspeó un poco, roja de la ira, al tener a Finn delante de él y querer hacerlo polvo y al tener a Rachel muy vulnerable en la cama, y ella querer cubrirla de mucho ¿amor?, eso la confundió ligeramente perdiendo el norte ante la imagen medio desnuda de su Rachel.
"SU RACHEL"
- ¿Quinn qué haces en mi dormitorio? – preguntó suavemente Rachel sonrojándose, cubriéndose sus pechos con ambos brazos y viendo a su blusa hecha jirones en el piso lejos de ella.
Quinn viéndola, suspiró tratando de liberar toda la ira que llevaba, muy dispuesta en su actuar, se quitó el abrigo, ese día de invierno y cerrando los ojos suavemente, tentativamente se acercó a la cama, extendiendo el abrigo que Sue les había dado, y que las porristas debían considerar sagrados, definido así por la misma Sue, para que Rachel se lo pusiera.
- Quinn eso no será necesario, ya que te irás ahora – ordenó Finn enojado.
- ¿Estás vestida cariño? – preguntó suavemente, descolocando a todos los Berrys por la dulzura y tono de sus palabras.
- Ella no, y tiene que ser que no, si bien entiendes – dijo Finn irritado pensando con lo que tenía entre las piernas, más bien que con la cabeza – estamos ocupados – soltó enojado.
- Sí – susurró Rachel abrazándose a sí misma, por lo que Quinn soltó una sonrisa triste y pequeñita ante la misma situación.
Después de dirigirse con mucha dulzura a Rachel, cambió radicalmente poniendo su muy famosa expresión "scary Quinn" que hizo sobresaltar tanto a Finn cómo a Rachel.
- "Quinn sería un infierno de actriz si así lo quisiera" – pensó Rachel observando la dualidad en sus expresiones de la hermosa rubia.
- ¿Acaso no has llegado ya? – le preguntó borde A Finn quién asintió, siendo la brevedad lo suyo - ¿Qué mierda te pasa, no piensas o qué? – le preguntó enojada.
- ¿Qué? – se preguntó Finn confundido, aun pensando que podía salirse con la suya, votar a Quinn, y acostarse con su novia.
- Vienes a la casa de Berry ¡ - susurró con fuerza muy emputada
- Es Rachel – acotó Rachel suavemente, mirando a ambos atentamente aún sentada en la cama.
- Berry ¡ - acotó Quinn – pensando en acostarte con ella, con sus padres en el primer piso, irrespetas su hogar, su apellido, a tu novia, creyendo que vas a tener un rapidito y ya, ¿acaso no piensas? ¡ - medio gritó lo último cada vez más emputada – ella no es de rapiditos, ella es una mujer de gran valía, ella es lo mejor que podría tener cualquiera, ella es inalcanzable cómo las estrellas ¡ para que vengas tú aquí, con tu deplorable actuar ¡ - gritó ella, escuchándolos todos.
- ¿Eh? – preguntó Finn habiéndose perdido en la mitad del argumento de Quinn.
- Qué te largues ¡ - pidió Quinn.
- No tienes ningún derecho a pedirme eso ¡ - objetó Finn igual de enojado, él quería acostarse con su novia después de todo, o por lo menos verla desnuda, ya que él ya había llegado - Vete tú ¡ - le gritó
- Qué te vayas ahora ¡ - ordenó Quinn apuntando fuertemente con su mano al piso haciendo temblar a Finn por la intensidad de su mirada. Más él quería quedarse así que siguió y cruzando sus brazos sobre el pecho preguntó - ¿así, yo fui invitado y tú? –preguntó sabiendo que la respuesta dañaría a Quinn y con esa intención lo preguntó.
- Yo también – dijo ella siguiéndole el juego.
- ¿Así? – preguntó Finn y Rachel, ambos confundidos.
- Sí, ¿acaso no era real, cuándo me dijiste que podía venir a verte cuando me sintiera triste? – le preguntó Quinn a Rachel haciendo una carita, de lo más parecido a un muy adorable cachorrito.
- Awww – le arrulló Rachel con ambas manos en su corazón comprándolo totalmente. Finn, para nada qué preguntó - ¿Así, y cuál es la ocasión? – preguntó él.
Quinn no tuvo que pensar tanto para responder, pensando que no le había pasado en el mismo momento, pero sí le había pasado hace un par de días.
- Papá me dijo que era mejor si muriera – susurró tristemente, esa frase le había hecho mucho daño.
- Ay Quinn, eso es horrible – acotó Rachel con horror, preguntándose internamente acerca de ¿qué tipo de ser humano le diría eso a su hija?
Ambos hombres se miraron al pie de la escalera, pensando que Russell era un hijo de puta, cosa que sólo confirmarían después ante la respuesta de Finn.
- Oh vamos – acotó Finn – cuándo salíamos lo decía cada nada, esa era su frase favorita – soltó él sin calcular la reacción de Rachel.
- Finn ¡ - gritó ella – eso es horrible ¡ ¿Cómo puedes repetir algo así? – preguntó sin esperar respuesta con ambos brazos en jarra en su cintura.
- ¿Por qué es verdad? – replicó él en forma de respuesta, viendo a su novia enojada - ¿Se acabó el sexo? – preguntó después
- ¿Tú qué crees? – le soltó borde Rachel bajando de la cama y yendo a buscar algo en su cómoda – Finn puedes irte – añadió sin verlo y esperando que él se fuera.
Fin asintió renegando y pateando la cama ligeramente, acercándose a Quinn susurró – y una mierda Quinn, me la estás jugando, averiguaré porqué y ya verás – le susurró él, ante el bloqueo de su exnovia para con su novia.
- Cuidado con los suegros – soltó Quinn sonriente
- ¿Cuidado con qué? – preguntó él apenas cerrándose la bragueta y apunto de bajar las escaleras con el polo en el hombro, para cuándo se dio cuenta.
- Humm hummm – el carraspeo de ambos señores Berrys desde el piso inferior le llamó la atención.
- Mierda – soltó él asustado, queriendo volver al dormitorio, estrellándose con la puerta al Quinn cerrarla desde dentro – auchhh perra – soltó él.
- Jovencito, idioma ¡ - retó desde el primer piso Leroy con ambos brazos cruzados.
- Baja ahora, tenemos que hablar – soltó Hiram con mucha autoridad también con ambos brazos cruzados sobre su pecho.
Finn no pudo evitar gemir, esta vez de puro miedo, así como el soltar un poco de humedad, esta vez de diferente clase sobre sus pantalones.
Ambos hombres Berrys al ver esto, Hiram al ser el doctor de la casa, le pidió a su marido con la mirada que bajara un poco la intensidad diciéndole A Finn – hijo baja ahora, te daré un pantalón para que te cambies, pero eso no va a evitar el hecho de que tenemos que hablar seriamente.
- Sí señor – respondió Finn un poco avergonzado y sumamente enojado con Quinn.
...
Finn de flashback
Ambos hombres Berry siguieron riendo por un rato recordando esa tarde.
- Oh vaya, Finn no dejaba de decir "Sí señor" – dijo Leroy entre risas.
- Debo admitir que Quinn sumó al menos un punto en su favor – reconoció Hiram – por lo que sigue en negativo, pero al menos ser acerca al cero – añadió causando diversión en su marido, ambos sonriendo al escuchar las risas de su bebé de fondo.
...
Continuará…
...
Nota adjunta:
- Hola a todos, aún no sé cuántos capítulos tendrá, aún la sigo escribiendo.
- Abordo con mucho respeto y esperando hacerle justicia a esta historia que toca un tema sensible, una historia faberry, después de mucho tiempo.
- Dejame saber lo que piensas, y bienvenido(a) a esta nueva aventura.
- #AlwaysFAberry
