Capítulo II: Te extraño

Rachel se encontraba en el sótano, contándoles a las chicas y Kurt, sobre lo que había ocurrido dos días antes, ella sin entender por qué ellos reían.

- ¿En serio hizo eso? – preguntó Kurt sonriendo, al recordar cómo había vuelto Finn a la casa.

- Sí – respondió Rachel causando más risas.

- Yo creía que ya había superado a Finn – acotó Tina y Mercedes asintió apoyándola.

- Esa puta, pudo haberlo hecho sólo por joder – añadió Santana limándose las uñas con total cariño a Quinn, en su propia expresión.

Rachel miraba y escuchaba todo adorablemente.

Brittany no decía nada, más era la única que había entendido toda la situación de manera que era. Quinn queriendo cuidar a Rachel en obvia desesperación al "estar totalmente enamorada de ella", lo que ella si no sabía o no entendía, era cómo ambas no se habían dado cuenta de los sentimientos de una por la otra.

Eso, era muy confuso para Brittany.

- ¿Y qué pasó después? – preguntó Kurt, en su pijama muy elegante, picando unos snack y una soda dietética, los 6 integrantes de la pijamada, sentados en medio de la sala de sótano, sobre la alfombra mullida, que en medio tenía una mesita de centro con los aperitivos ahí, música suave de fondo, una gran pantalla que reproducía los mejores movimientos de Beyonce, la tele sin sonido, por el momento.

- Bueno, Finn bajó a hablar con mis padres y Quinn se quedó conmigo.

- ¿Y qué pasó? cuéntanos – pidió Mercedes.

Rachel entonces se puso pensativa rememorando el momento.

Inicio de flashback: continuación Martes 15pm, 5pm

Rachel volteó a buscar algo en su cómoda – Quinn siéntate por favor – le pidió sin verla y así lo hizo Quinn ahora sintiéndose más nerviosa que antes, al estar sóla con Rachel en su dormitorio.

- Y no es rosa brillante, eso me sorprende mucho – dijo ella intentando no sentirse tan nerviosa, lo que sirvió en parte, ya que Rachel soltó unas risitas adorables que fueron cómo música para Quinn.

- No, no todo es rosa brillante, sólo una parte – acotó Rachel

- Así veo – añadió Quinn.

- Eh lo encontré, toma – dijo entregándole una pequeña cajita envuelta en un pañuelo

- ¿Qué es? – preguntó Quinn cogiendo el presente y teniendo mucho cuidado cómo si se tratara de una joya valiosa.

- Es un presente Quinn, un detalle, por lo del juego de amigo secreto y eso – dijo sonrojada Rachel

- Rachel, el amigo es secreto, si me dices quién es, ya no es secreto.

- ¿O de verdad? – preguntó ella adorablemente cogiéndose la cabeza – bueno entonces dámelo – se lo pidió nuevamente

- No, ahora es mío – objetó Quinn guardando la pequeña cajita en el bolsillo de su polera.

- ¿Lo vas a cuidar? – preguntó Rachel sonrojada.

- Lo cuidaré – replicó Quinn incapaz de negarle nada a Rachel, cómo si le hubiera dado un conejito vivo y no un detalle que entraba en una cajita de fósforo.

Ya que, para ella, si Rachel, se lo había dado, entonces valía demasiado, y ella lo iba a atesorar muy bien.

- Bueno – susurró Rachel, ahora y un tanto nerviosa igual que Quinn, sentándose a su lado, cogiéndole y entrelazando los dedos de sus manos en un impulso valiente.

Ella aun sintiéndose nerviosa, aligerando un poco sus emociones al ver a Quinn también sonreír.

Ella muy preocupada, sin saber cómo preguntar, meditaba internamente cómo hacerlo.

- Suéltalo Berry – dijo Quinn con una pequeña sonrisa haciendo que Rachel también sonría un poco, aventurándose a seguir siendo valiente.

- ¿Te gusta Finn? – le preguntó rápidamente y de sopetón.

- No, joder no ¡ - medio gritó Quinn haciendo saltar a Rachel un poco – lo siento, lo siento – se disculpó después por asustarla. Rachel asintió viendo las expresiones de Quinn, aceptando que ella no estaba mintiendo.

- ¿Entonces que acaba de pasar? – preguntó igual de suavemente que antes.

- Me sentía mal – susurró Quinn, lo cual, si era cierto, ella se sentía mal, pero no por lo que su padre dijo, si no por lo que iba a pasar entre ambos - "una pequeña mentirita" - se dijo internamente y siguió – dijiste que podía contar contigo para cuando lo necesitara, así lo hice, pero creo que tengo un mal tiempo – soltó intentando no sonreír con el recuerdo de Finn bloqueado.

Rachel asintió en reconocimiento, pensando que su bien Quinn podría tener un problema de mal tiempo, agradeciéndole internamente y sin palabras, el hecho de interrumpirla con Finn.

- No soy virgen Quinn – replicó causando un sonrojo masivo en Quinn, ya sea por ira a Finn o por las imágenes mentales de Rachel en esa situación.

- Gee, Rachel – susurró Quinn muy rojita

- Te ves adorable así – acotó Rachel – permíteme – soltó acariciando con su manita delicadamente las mejillas de Quinn en obvio consuelo añadiendo – no soy virgen – causando que Quinn la mire al ella no saber por qué seguían hablando de eso, o que decirle – y no sé por qué, pero estoy feliz de que no pasara a más con Finn esta noche, en mi dormitorio, en la casa de mis padres, ellos escuchando todo en el primer piso.

Quinn levantó una ceja cómo preguntando "¿entonces?"

- Entonces – soltó Rachel – hace un par de horas, parecía una buena idea, Finn estaba inquieto, pensé que quería que nos acariciáramos y besáramos, pero después todo escaló a más, muy rápido, y en ese momento parecía una buena idea, después no sé realmente, así que estoy feliz de que no pasara a más, hoy– añadió Rachel y Quinn asintió.

Unos segundos de silencio después, ambas sentadas en la cama, con Rachel sin blusa, pero con el abrigo de Quinn con el cierre muy cerrado, cubriendo todo su pecho, ambas con las manos entrelazadas…

- Quinn, no deberías permitir que tu padre te diga esas cosas – le dijo suavemente, mirándole de lado, aún un poco nerviosa al estar ambas en una incipiente amistad y tregua extendida, después de todo lo que había pasado entre ambas al pasar de los años.

- Lo sé – susurró Quinn taciturna – sólo qué, es mi papá, ¿entiendes?

- Entiendo – añadió Rachel compasiva.

- Puede ser todo lo que quieras Rachel, pero es mi papá y lo será para siempre – dijo Quinn cómo consolándose a sí misma.

- ¿Creí que tu mamá lo había votado de la casa? - preguntó Rachel intentando proteger a Quinn a su modo.

- Así fue, pero luego lo admitió de nuevo – exclamó Quinn derrotada soltando unos suspiros.

Rachel le interrumpió diciendo – y una mierda Quinn, eso es una mierda – enojada.

- Lo sé – replicó Quinn sonriendo por escuchar a Rachel jurar, cosa que no pasaba casi nunca – ella dijo, que los hijos pasan y se van, pero la pareja queda, y con esa idea, se quedó, aún no vive en la casa, pero en un par de días, supongo que lo hará.

- Lo siento mucho Quinn – replicó Rachel dándole un abrazo de lado y un beso en la mejilla, que la dejó sonrojada y con una pequeñita sonrisa que Rachel adoró, aquella sólo destinada a ella, aquella que Rachel pudo ver, Quinn sólo hacía para ella - ¿Quieres quedarte? – le preguntó después intentando alargar el momento.

Ambas escuchando, de fondo a los señores Berrys discutir con Finn.

- Eh no, creo que será para la siguiente ves – le dijo dedicándole otra hermosa sonrisa que hizo sonreír mucho más a Rachel – te queda bien, úsala.

Se lo dijo, antes de cometer un acto totalmente impulsivo, para después, a la siguiente que Rachel parpadeó, Quinn estaba saliendo por su ventana, deslizándose ágilmente por el árbol adjunto y de ahí hacia la calle, desde dónde valiente decidió robarle una última mirada, antes de ver a Hiram abrir la puerta, es entonces que ella se echó a correr a su casa.

Más tarde Rachel le diría a su padre – ella te tiene miedo – aún en una batalla de emociones internas.

- Así debe ser – respondería él divertido ignorando de la existencia de lo ocurrido en el dormitorio de su nena, con Quinn.

Fin del flashback.

Rachel recordando el momento dijo – conversé con ella – negándose a comentar el momento que habían compartido – me regaló su abrigo y me dijo que era su amiga secreta.

- Mentira ¡ - objetó Tina – es la mía – añadió – lo sacamos por descarte.

- Sí, yo soy el suyo – acotó Kurt

- Oh vaya, entonces supongo que me regaló su abrigo – dijo sonriente.

- Eso le va a costar – añadió Brittany, que, ante el gesto confuso de Rachel, ella explicó – la entrenadora Sue, sólo nos da una al año, si la pierdes, la dañas, la regalas, etc, sin contar la forma por la cual ya no es tuya o si la usa ora persona, tienes que darle 200 dólares, está en un contrato que nos hizo firmar.

Esa declaración impresionó a varios, ya que, si bien sabían que Sue estaba fuera de su mente, esto sólo lo confirmó más aún.

- Oh vaya – soltó Rachel impresionada, del desprendimiento de Quinn, y no la de Finn, que tenía una chamarra de futbol, pero ni de asomo, se la prestaba, es más hasta le decía – "no la mires mucho, la vas a gastar"- vaya novio.

Todas las personas siguieron conversando de todo y nada, picando unos snacks, divirtiéndose, escuchando música leve, por un buen rato más.

- Extraño a Quinn – soltó Brittany al ver que Rachel no se atrevía a decirlo en voz alta, aún pasado algún momento después.

Rachel le agradeció con un "gracias" sin sonido, Brittany asintió sonriente.

- Sí, Juno se hace extrañar – dijo Santana recibiendo diversas miradas - ¿Qué? – se defendió ella – el apodo todavía sirve – acotó.

- Hay que llamarla – dijo Brittany

- Sí, hay que incomodarla un poco, ponerle algo de sabor – replicó Mercedes divertida.

Y así, una de ellas la llamó, poniéndola en altavoz.

- Ya sé, hagámosle una pregunta – pidió Kurt, misma que se habían hecho a lo largo de la incipiente noche, sólo por diversión.

- ¿Hola? – pidió Quinn desde su celular.

- Prego, pressed lemon ¿cómo andas? – preguntó Santana divertida por los apelativos.

- Sany, a Quinn le gusta más los Berrys que el limón – acotó Brittany, causando carcajadas en aquellos que entendieron, un gesto muy confuso en Rachel y un sonrojo masivo en Quinn, por el mismo juego de palabras.

- Britt ¡ - gritó ella ganándose algunas miradas confusas hacia su mesa en el restaurante de dónde se encontraba.

- Lucy, ¿dónde estás, escucho bulla? – preguntó Santana

- San, no me puedes llamar Lucy ¡ - susurró Quinn fuertemente, aún muy sonrojada.

- Awww, pero Lucy es lindo – dijo Rachel con gran sonrisa más para sí misma que para todos.

- Ok, sólo ella puede llamarme Lucy – concedió Quinn aún más sonrojada que antes, completamente azotada desde ya, por Rachel, sin ambas, darse cuenta de aquello.

- "¿Señorita está bien?, está ud muy roja" – dijo un hombre cercano a su mesa que le había observado por un buen tiempo, causando carcajadas en el grupo de la pijamada.

- Muy madura Sanyyy – respondió Quinn, después de responderle educadamente al señor, cercano a su mesa.

- Quinnie – siguió Santana después de recuperarse de la risa – ahora en serio, ¿por qué tu culo no está aquí? Aparte que le tienes miedo a los Berrys.

- No le tengo miedo, es respeto extremo – contestó Quinn en ese punto, ya como un tomate.

- Ajá si sí te creo demasiado – replicó Santana sarcásticamente - ¿dónde estás?

- Cenando con mis padres – soltó ella con un aire derrotado.

- No me jodas, ¿era en serio entonces?

- Sí, así parece – replicó Quinn

- ¿Qué, Qué? – preguntó Kurt y Mercedes en un coro.

- A la semana siguiente, Russell regresará a la casa – soltó Santana enojada con ese hijo de puta.

- Eso es una mierda – dijeron varios a la par que preguntaron por qué, Quinn les dio la versión corta.

La mayoría se enojó, al Russell ser un hijo de puta con suerte.

- Bueno, bueno, esto no es para bajonearte, no llamábamos para eso, sino para incluirte en un pequeño juego que estábamos haciendo – dijo Mercedes

- Ok, dale – pidió Quinn – mi madre está en el baño, y Russell en la barra, en un rato regresan y corto ¿ok? – pidió Quinn y todos estuvieron de acuerdo.

Mercedes hizo unas pequeñas preguntas cortas sin relación antes de preguntar – Quinn, si pudieras dar tu vida, para salvar la de tu pareja, ¿lo harías? – le preguntó.

Todas las chicas habían dicho que sí, incluida Santana, quién añadió "por Brittany y sólo Brittany" ganándose un coro de "awwwws", Kurt también dijo que sí, él estaba muy enamorado de Blaine, y él de Kurt, quién en su mente no tenía duda de la respuesta de Blaine si así fuera el caso.

- No – respondió Quinn escuetamente.

- ¿Cómo que no? – preguntó Rachel de sopetón, al ser ella una romántica empedernida.

- Eso es frío Quinn – objetó Santana - ¿Qué? – se defendió ella acompañando sus palabras con ademanes – tengo mi corazoncito – añadió ganándose un beso y caricias de su novia.

- No – repitió Quinn y siguió explicando por qué – daría la vida por Beth, y por mis hijas o hijos futuros, pero no por mi pareja, he salido con muchos chicos imbéciles, pienso que si estuviera con mi pareja y ocurriera algo, mi pareja querría que nuestros hijos estuvieran seguros, con bien y junto a uno de sus padres, sea mi pareja o yo, así que por ellos daría mi vida, pero no por mi pareja…

Santana y Brittany se miraron, comunicándose sin palabras al igual que lo hacían los señores Berrys, pensando ella que Quinn no había dicho "él" sino más bien "pareja" – eso es un avance – pensaron ambas en secreto.

Quinn siguió…. – así que para dar la vida por alguien que no sea mi hija o hijos, tendría que estar hasta las nubes por esa persona, locamente enamorada, y con un sentido de proteccionismo más allá de mi propio bienestar, un amor puro – finalizó dejando a vario(a)s en silencio, hasta que Santana habló – carajo, que rara eres prego – dijo divertida aligerando el ambiente.

Segundos después se escuchó la voz de Russell quién dijo – espero que no hallas hecho nada para avergonzarme… - eso se escuchó antes que Quinn corte la llamada.

- Odio a ese sujeto – dijo Brittany seriamente ganándose la sorpresa de todos, ya que eso jamás se lo habían oído decir por nadie ni en ningun momento.

- Tranquila mi amor, aquí está tu Sanny para patearle el culo a ese viejo cuando tenga la oportunidad – dijo Santana abrazando y repartiendo caricias a su novia.

Cada uno perdido en lo suyo, empezando a conversar de todo y nada, con Rachel quedando pensativa acerca de lo que dijo Quinn – si Quinn decidiera poner otra vida, por encima la de ella, y no fueran sus hijos o hijas, joder, debería ser una persona, uy, me quedé sin palabras – susurró, pudiendo ser escuchada por Santana y Brittany que mirándose silenciosamente pensaron que, si bien ambas eran tan inteligentes, en muchas cosas, eran muy obtusas.

Y lo de Rachel de quedar sin palabras, ella siendo muy locuaz, vaya.

Woahhh.

Después de ello, todos siguieron divirtiéndose, conversando de todo un poco, siguiendo con sus juegos y disfrutando de la pizza que acababa de traer, uno de los padres de Rachel.

Y así estuvieron hasta cerca de la media noche, cuando todos se dispusieron a dormir, dado el siguiente día, que sería el último para acabar el año escolar.

Ninguno adivinaba, que sería el último para varios estudiantes, dado el odio intenso de uno de los estudiantes de McKingley High para con los demás.

Esa misma noche, cuando ya todos estaban dormidos, el celular de Rachel vibró en alerta a un mensaje que decía:

De Quinn: Rachel sé que me equivoqué, pero extraño tu voz, te extraño, háblame - decía el mensaje.

Rachel leyó el mensaje y lo volvió a borrar, ya con ese iban 7 mensajes y cerca de 10 llamadas, ella cada vez más confusa.

Ella esa noche, incapaz de dormir por varias horas, muy confundida, rememorando lo que fue su primer beso con Quinn.