Capítulo III: ¿Fuiste tú?
Jueves 17 cerca de las 10pm
Russell Fabray llegaba a lo que antes fue su hogar, a la gran y fastuosa casa de tres pisos de la familia Fabray, una casa blanca muy elegante, con patio y piscina trasera de gran tamaño, su antigua casa, en la cual seguiría si no hubiera engañado a su esposa, aunque en la actualidad estuviera a punto de regresar con ella, llegando con Judy y Quinn, de regreso del restaurante de cinco tenedores dónde habían cenado previamente.
- Quinn, el hecho de que no esté en casa, no significa que puedas hacer lo que quieras – decía Russell aún dentro del auto, afuera llovía.
Quinn levantó una ceja en respuesta manteniéndole la mirada a través del espejo retrovisor, antes de añadir – no recuerdo haber hecho algo público que dañe tu imagen de la familia perfecta – dijo con cansancio, sabiendo que eso es lo que más le preocupaba a su padre.
- Carambas, no sé por qué no puedes ser como Frannie – replicó él también con cansancio.
- Por favor – es lo único que dijo su madre apoyando a Russell.
Eso enojó a Quinn, su madre era una buena madre cuando estaba con ella, pero cuando estaba con Russell, era más su apoyo y esposa, que madre.
- Quinn por favor – pidió su madre mirándola también por el espejo retrovisor, pidiendo que se comporte y no refute a su padre.
Eso enojó más a Quinn, quién aún al estar lloviendo, ella salió furiosa pensando que el ambiente pasivo agresivo que imponía Russell volviera con él, azotando al puerta en su salida.
Y es al salir, caminar detrás del auto en camino a la entrada de su casa, que fue alcanzada por un par de chicas que corrían por la acera, ambas con poleras con capuchas oscuras y pañoletas que le cubrían el rostro – hey Fabray ¡ - gritó una de ellas, y es cuándo ella voltea a mirarlas que es alcanzada por un slushie directo al rostro siendo lanzado de muy corta distancia por lo que el golpe fue más fuerte, antes que la segunda le dé un fuerte empujón sobre el pecho haciendo que ella se caiga y golpee la cabeza, específicamente la parte izquierda sobre el ojo izquierdo.
- Hey ¡ - gritó Russell desde el interior del carro antes de salir rápidamente, abriendo un paraguas sobre su persona.
- Mantente alejada – le susurró la segunda chica, encorvándose ligeramente sobre Quinn en el suelo, antes de irse corriendo ambas con mucha rapidez y entre risotadas burlonas.
Quinn desde el piso, como pudo intentó ver hacia la dirección de las chicas, sólo para darse cuenta que ambas subían a una camioneta estacionada metros más adelante, ella jurando que había visto la silueta de Finn, mirarla desde lejos.
Russell acudió a ver raudamente a su hija – decepcionante, simplemente decepcionante – le susurró con fuerza sin ayudarle, parado a su lado – levántate ya ¡ - le ordenó antes de ir hacia la puerta de Judy, abrirla y resguardarla bajo el paraguas.
- ¿Amor estás bien? – preguntó preocupada a su hija, ahora empapada por la lluvia, el slushie y el pequeño charco que se encontraba formándose debajo de ella propio del desnivel de la calle.
- Todo está bien – respondió Russell antes que su hija – vamos cariño – dijo el poniendo una mano en la espalda baja de su aún esposa para llevarla hacia dentro de la casa.
- Quinn, si pierdes el respeto, pierdes todo, no muestres debilidad – le dijo él a su hija antes de entrar a la casa con Judy, ella lanzándole una última mirada sobre su hombro, pero sin decir nada, ni hacer nada.
La pasividad que mostraba Judy cuando estaba junto a Russell, era algo que aún a pesar de los múltiples años, le seguía sorprendiendo a Quinn.
Ella sorprendida se levantó, se limpió el rostro y cabreada como estaba, antes de asearse un poco, decidió confirmar sus sospechas, yendo a ver a los principales responsables según su parecer.
El primero de todos: Finn.
No faltó que ella fuera muy lejos, sólo bastó quince minutos corriendo, cortando paso atravez de la zona boscosa aledaña a su casa, para llegar a la casa de Finn.
Él estaba en su patio trasero practicando baloncesto, bajo un espacio techado.
- Hey, ¿qué coño Finn? – le preguntó enojada mirándolo, a él con una gran polera, jeans, zapatillas de vestir, así, practicando baloncesto o fingiendo hacerlo.
Él se giró hacia ella mirándola para nada sorprendido de su propio estado, con el balón en las manos.
- Ni intentes negarlo, sé que fuiste tú ¡ - gritó Quinn.
- ¿Y por qué sería yo? – le preguntó enojado acercándose a ella, botando el balón a un lado - ¿Por qué me bloqueaste? ¿por qué besaste a mi novia? ¿por intentar alejarla de mí? – preguntó cada vez acercándose más a ella.
Quinn le sostuvo la mirada
- Rachel me cuenta todo, nos reímos un rato recordando todo – dijo intentando cabrearla aún más
- Y una mierda, mientes.
- ¿Cómo coño sabría yo entonces lo que pasó en su dormitorio? – preguntó casi a diez centímetros de su rostro – tengo muchos amigos Quinn, tú no, aléjate de ella, o sea quién sea que te hizo eso, créeme que será sólo un inicio – le amenazó – agradece que seas mujer, sino te golpearía.
Y antes de esperar respuesta de Quinn, él añadió – oh sí, eres una mujer y mi novia también, ella nunca te elegiría – soltó intentando hacerle todo el daño que él pudiera, así sea emocional.
Ambos se quedaron mirándose por pocos segundos pero que parecieron muy largos, antes de que Finn pasara a su lado rozando su hombro con ella, intentando intimidarla.
- Y una mierda – susurró Quinn, pensando en la imagen del chico y dos chicas subirse a una camioneta después de su ataque.
El chico podría ser Finn, pero también podía ser cualquiera de sus amigos del equipo que encajaran en su porte, y eso, había cinco o seis de ellos, pero eso que dijeron las chicas, Finn no les diría nunca que ella besó a Rachel o siquiera una idea del porqué atacarla, él no expondría eso ante nadie, es decir, que su ex quiere bajarle la novia, difícil, para él decirle a alguno de sus amigos, no sin antes recibir burlas de ellos, si acaso, imposible.
Además, eso de bajarle a la novia, Quinn estaba demasiado confundida para saber en ese momento que quería.
Así que bien podría ser él o cualquier otra persona, además que ella no reconoció la voz de esas chicas, por lo que porristas al menos no eran.
También podría ser el mismo Russell, pero si él fue, por qué actuar así con ella, así de enojado, atacar a la imagen de familia bien, qué él quería mostrar, él no haría eso, osea, sí, podría humillarla, pero no humillarla y humillarse a él mismo.
Quinn sintiendo toda esa incomodidad, presión, confusión por el ataque mismo, por Rachel, decidió ir a verla, el silencio de Rachel hacia ella, era lo que más le perturbaba, Rachel no podía mantenerse en silencio jamás, así que el ignorarla casi dos días, pesaba mucho a Quinn y con eso en mente ella tomó un tiempo para serenarse aun cuando estaba lloviendo, Quinn deseaba con todo su corazón hablar con ella, pero no sabía cómo, o de qué.
Osea sí sabía de qué, de su primer beso, el sólo hecho de pensarlo le hacía sonrojar profundamente. Quinn no había deseado besarla, ella aún estaba de lo más confundida del incremento de sus sentimientos por Rachel, ufff, Quinn volvía a sonrojarse al recordarlo, sonriendo de esa manera tan linda, con una sonrisa pequeñita exclusiva sólo para su Rachel.
- Debería llamarla más a menudo por su nombre, eso le haría sonreír así de lindo cómo sólo lo hace ella – susurró para sí misma con una pequeñita sonrisa.
Y olvidándose de que estaba así, todo mojada, empapada del slushie, bajo la lluvia, ella fue a ver a Rachel.
Inicio de flashback Ma 15, poco más de las 5pm…
- Sabes, no deberías dejar que…- intentaba decir Quinn sentada en la cama de Rachel, junto a ella.
- ¿Qué? ¿qué me toque? – preguntó divertida – es mi novio Quinn
- Lo sé, sólo – siguió Quinn
- Es mi novio, y disfruto hacer cosas con él – susurró, lo que causó que Quinn voltee los ojos irritada.
- Eh ¿pero qué pasa? – preguntó sentándose al lado de Quinn – dijiste que ya no te gustaba Finn – le susurró
- Y no me gusta, para nada, lo juro – dijo Quinn rápidamente, intentando que Rachel ya no piense que lo contrario.
- Ustedes salieron por cerca de dos años – siguió Rachel preocupada, cómo si Quinn no le hubiera dicho nada – es normal que albergues ciertos sentimientos por él – soltó con lo que Quinn interpretó un gesto nervioso de ella, pero ¿nervioso por qué?
Ella estaba muy segura de que no le gustaba Finn, para nada.
- No me gusta Finn – le repitió – es más, no lo detesto, sólo que no sé, su presencia hace algo en mí – se sinceró ella
- ¿Algo bueno? – preguntó Rachel mordiéndose el labio por la respuesta.
- Noooooooooo – soltó Quinn – algo similar, al "vete y quédate ahí" algo parecido Rachel – le contestó, mirando cómo Rachel se le iluminaba su carita en una muy linda sonrisa - ¿eh? – preguntó Quinn confusa
- Me llamaste Rachel – dijo ella
- Ese es tu nombre – replicó Quinn obviamente.
- Sí lo sé, sólo que no lo dices casi nunca, así que ahora cuándo lo dices, es algo especial – acotó ella.
Aquello dicho por Rachel le causó un choque de emociones, muy feliz, por un lado al hacerla sonreír, awww, Rachel tenía la segunda sonrisa más linda que había visto en mucho tiempo, la primera era de su hija Beth, quién había sido adoptada por Shelby.
Y un puñetazo en el corazón por el otro lado al, ufff, demasiado pensamientos y emociones negativas vinieron a ella causando que cierre los ojos con fuerza, al recordar todo el camino que había recorrido con Rachel.
- Talvez Russell tenga razón y sea una mierda – se dijo internamente a sí misma con pesadez.
Ella había instigado el bulling para con Rachel, cuando ella quería con su novio de ese momento, Finn.
¿Y por Finn?
- Joder, eso es de lo más absurdo – se volvió a decir Quinn.
Ya había pasado mucho de eso, después de su parto, se acercó más a ella, reconociendo que Rachel era una muy bella persona con la que quería estar más tiempo, más nunca Quinn le había llamado por su nombre, pero sí por su apellido.
Y por más que ya estuvieran en "paz", Quinn no había pedido que los slushies se detuvieran con Rachel, ella sólo lo pidió cuándo varios del club Glee salieron heridos, entre ellos, Kurt, Blaine, Brittany, sólo ahí fue que ella puso fin a eso, no por la presión de Santana, o en parte sí, joder, aunque Quinn no ordenaba los slushies, pero tampoco los detenía, de ahí la gran culpa que sentía.
Eso la hacía sentir cómo mierda.
- ¿Quinn qué pasa? – le preguntó Rachel cogiendo la mano de Quinn y dándole un apretón.
Quinn hizo de todo para no llorar ante Rachel, de la impotencia, de la ira, de todo el trato que había aguantado Rachel al pasar los años, primero el ignorarla, el bulling, de nuevo ignorarla, de ahí la inmensa culpa.
Quinn no respondió, Rachel volvió a preguntarle y ella girándose, para estar frente a frente, aún conteniendo las lágrimas, quiso darle un beso esquimal, poner sus frentes juntas, decirle cuánto lo sentía por todo, decirle que sentía un "no sé qué" por ella, pero que era algo bonito que estaba empezando a crecer, y que hacía querer cuidarla todo el tiempo, y hacerla reír, y simplemente dejarse estar con ella, aunque eso le confundiera mucho, sus sentimientos le confundieran mucho, Quinn sólo quería decirle todo eso, más con la voz también entrecortada, ella no podía, no, su orgullo le podía más, el maldito de Russell susurrándole todo lo inferior que era, el mostrarse vulnerable en su mente, podía más.
Así que suspirando, Quinn no dijo nada.
- ¿Qué pasa? – preguntó nuevamente Rachel susurrándolo preocupada, Quinn se acercó a ella, derramando una lágrima que Rachel pudo ver e incluso a sentir estando sus caras tan juntas - ¿qué haces Quinnn? – preguntó nuevamente susurrándole, con ambos corazones latiendo a mil.
Quinn quizo darlre un beso esquimal, más lo que obtuvo, le hizo alucinar, estar en shock, recibir un corrientazo por toda su columna vertebral.
Ella había querido darle un beso esquimal, pero Rachel o ella misma talvez, ambas nerviosas, pasó algo muy diferente y totalmente emocionante, Rachel giró su cabeza, un mal cálculo de la altura por una de ellas, o talvez no, Quinn colocó sus labios dulcemente sobre los labios de Rachel, en apenas un roce de los mismos, un pico.
Un simple roce, más, woahhh, Quinn abrió los ojos grandemente alejándose apenas diez centímetros de Rachel, e hizo un gesto tan, pero tan adorable - al igual que cuando un bebé probaba helado por primera vez – pensó Rachel y que si ella no estuviera con el corazón desbocado, le hubiera arrullado e incluso dicho lo adorable que era eso, lo hermosa que se veía, pero no, Rachel estaba a mil, se sentía a mil.
Suspiros y segundos incómodos de por medio entre ambas, estando ambas chicas totalmente confundidas…
- Mierda, mierda – juró Rachel, asustada, pensó Quinn.
- Yo… - intentó decir Quinn pero Rachel le pidió silencio con una mano antes de decir – debes irte – rápidamente
- Oh bien – acotó Quinn confundida, y sintiendo pasos en la escalera, seguro de alguno de los Berrys, decidió irse tal cuál había llegado, ignorando que Finn las había visto, al él subir las escaleras y querer despedirse de su novia, al sus padres haberle pedido educadamente que no regresara a su casa cuando ellos no estén, y sobretodo que no hiciera esas cosas con su hija, cuando ellos estaban.
Confuso para Finn, más él sólo asintió y se fue a ver a su novia, llevándose una sorpresa. Quinn no se dio cuenta de esto.
Fin del flashback.
Quinn escaló el árbol, con una sonrisa en su rostro, por más que llovía y el golpe que había recibido del slushie ya se estaba empezando a notar, con zonas más rojas, un poco de dolor y molestia y un pequeño corte encima de su ojo izquierdo – Rachel yo… - dijo antes de parar de golpe.
Ante ella, Rachel en su cama, desnuda con Finn, pensó Quinn, al sólo ver su parte superior desnuda, y la inferior cubierta por las sábanas, haciendo lo obvio.
- Mierda Quinn ¡ - gritó Rachel aún sin verla directamente, y sorprendiendo a todos antes que Finn dijera también lo obvio – sal ahora ¡ - le pidió Rachel.
Finn esbozó una pequeña sonrisa de victoria.
Quinn sintió mucho pesar en su pecho, ella muy confundida por no saber por qué, muy sonrojada, ella se fue sin decir ni una palabra más, esta vez por la puerta y no por el árbol, ya que no confiaba en sus piernas por el momento.
- ¿Y bien? – preguntó Finn – sigamos – pidió con una sonrisa de estreñido, pero que él creía que era encantadora.
- No eh, ufff, me cortó, lo siento Finn, ya no puedo – dijo Rachel cogiéndose la cabeza en un intenso dolor que empezaba a generársele.
- Pero estábamos… - decía Finn acompañando sus palabras con ademanes antes que Rachel le interrumpiera diciendo – Finn me bloqueó – soltó ella aún con las bragas puestas, que se notaron sólo al deslizarse de su cama al baño.
- Oh mierda ¡ - gritó Finn fuertemente.
Abajo Quinn lo escucharía, pensando lo obvio que suponía la situación, maldiciendo susurrando, bajando las escaleras con un choque de emociones internas brutal, y tanto así que no notó la presencia de Leroy de una, sólo lo notaría al chocar con él en la puerta.
- Eh lo siento mucho señor – susurró Quinn mirándolo.
Y joder, ay, Leroy con maletín en mano de regreso de su trabajo, que pensaba seguir una línea de pensamientos, se cortó al ver el rostro de Quinn.
Quinn estaba llorando y ni lo había notado.
- Estás llorando, pequeña – Leroy habló suavemente para no asustarla con la puerta detrás de él y con Quinn habiendo de terminar la escalera, y más cuando él le sacaba mínimo 30 cm de altura.
- No señor – susurró ella mirándole – está lloviendo – soltó aturdida.
Leroy le dedicó una sonrisa compasiva antes de decir – afuera pequeña, estás en mi casa aún.
Eso hizo despabilar a Quinn e intentar querer irse, Leroy notando esto, le tomó suavemente de la mano antes de añadir – Quinn no te puedo dejar ir así, estás llorando y estás herida – notando su incomodidad y su estado siguió hablando – por favor Quinn, no tenemos que hablar, será sólo un momento, déjame ayudarte por favor – pidió con una sonrisa pequeñita.
- Ay mierda, de ahí la obtuvo Rachel – susurró ella con un sollozo recordando lo que ocurría arriba y con Leroy divertido ignorante de aquel hecho, él le ofreció su brazo tal cual el caballero que era, y la llevó a la cocina a fin de poder ayudarle un poco, pensando – un Fabray en mi casa, vaya si Hiram viera esto – lo último le hizo sonreír, imaginando la cara de su amor al encontrarse con Quinn.
