Capítulo VI: Big bang part II
Advertencia: escenas de violencia y muchas groserías, Sorry.
- Ahhhhhh ¡ - volvió a gritar Quinn y con mayor intensidad al ver a su padre correr con cara de desesperación a ella, ella aterrada, paralizada del miedo, ya qué, ¿por qué mierda su padre corría así todo loco hacia ella.
Ella mirándolo directamente, por lo cuál no vió que a sus espaldas se encontraba el tirador levantando su arma hacia ellos. Quinn gritando y cerrando los ojos preparada para no se qué.
Ella estaba aterrada, igual o más para cuándo su padre se enteró de Beth y la botó de su casa.
¿Hacia ella?
- A la mierda, algo pasa, hay que ir – dijo Rachel levantándose de sopetón. Puck se le adelantó empezando a destrabar todo, ahora todos de pie, Mike ansioso ya que no sabía si correr o quedarse.
- Carajo, no ¡, te quedas ¡ - gritó Finn alertando también al pistolero quién abrió fuego contra la puerta hiriendo a Puck.
Un disparo que impactó en el lado derecho de su torso, justo en las últimas costillas del lado derecho rompiéndoselas.
- Mierda, mierda ¡ - gritó él agarrándose la herida, tirado en el suelo, junto a Finn y Mike que lo tomaron de los hombros y lo jalaron hacia atrás, apartándolo de la puerta.
- Papá nooooooooo ¡ - gritó Quinn afuera y Rachel saltó para ír, pero nuevamente Finn la obligó a quedarse, parándose delante de ella.
Escuchándose disparos y todo un lío afuera.
…
Afuera, estaba Quinn encogida de miedo, su padre corriendo hacia ella…
- Maldita sea Quinn ¡ - gritó Russell, alcanzando a su hija y abrazándola desde atrás, girando su cuerpo para que Quinn quedara delante, mirando hacia la puerta y él atrás, encorvándose él hacia ella cada vez más.
Tres disparos después, ambos cayeron al piso.
…
- Mierda, mierda – susurraba Rachel sentada en el piso, obligada por Finn, escuchando todo – déjame Finn, déjame – le pedía.
- Y si te dejo ¿adónde vas a ir? – le preguntó Finn preocupado aún cogiendo fuertemente su mano.
Puck tirado en el piso con Mike presionando su herida – aguanta hombre, aguanta – le pedía.
- Ese hijo de perra – decía Puck muy enojado – que me levante y le parto la madre – añadió él quejándose por la herida.
La puerta media descubierta, ahora sólo obstruida por un escritorio que sí, la puerta fuera empujada desde el otro lado, se abriría con mediana dificultad.
- Tenemos que ayudarla – le dijo Rachel queriendo irse, Finn la volvió a halar hacia adentro diciendo – no, tenemos que sobrevivir.
Ellos siguieron discutiendo, Puck pensando cada vez más, que quería ir y partirle la cara a él, ayudar a Quinn, matar a golpes a ese tipo, no, matarlo no, él no podría, más si herirlo y detenerlo, pero cada vez que quería levantarse, le dolía horrores la herida, aparte de sangrar mucho.
…
- Muere hijo de puta ¡ - gritó el tirador disparando a ambos.
Russell tirado en el suelo junto a su hija le dijo – corre, maldita sea, corre ¡ - le gritó y ella no entendió ni una sola palabra de eso, estaba aterrada, paralizada – corre, maldita sea – ahí si entendió, pero no quizo hacerlo, hasta que vió que su padre sacaba su propia arma, ahí lo entendió.
Él se reincorporó, extendiendo su brazo, con arma en mano, empezó a dispararle al tirador, sin importarle que era un muchacho no mayor de 17 años.
El tirador se sorprendió y mucho, jamás pensó que este sujeto podría responderle de a disparos.
Él en su juventud, no sabía que se enfrentaba a Russell Fabray, un abogado de alto perfil, que cómo tal, cómo abogado que era, y odiado en demasía, él siempre andaba con chaleco de Keblar diseñado para que se viera elegante, no cómo un chaleco antibala normal, y muy armado, una pistola automática con él, y otras ocultas en su auto.
Él llevaba su arma oculta hacia dónde fuera, eso lo hacía sentir seguro y poderoso.
El tirador le disparó dos veces al pecho, preocupándose cuando el sujeto se reincorporó cómo si nada, un puto terminator, y una vez en la parte inferior, afectándole sólo la bala en la parte superior de la pierna de la cual sangraba.
El tirador le disparó tres veces, Russell le contestó un par más, hiriendo al chico en el pecho una sola vez.
- Maldito anciano ¡ - gritó el chico herido, queriendo esconderse a la vuelta del pasadizo ignorando que el club Glee, el salón estaba vulnerable y él podría habido entrar si quisiera – James, James ¡ - empezó a gritar el tirador – caminando como podía por el pasadizo.
James vio a su amigo herido y corrió a alcanzarlo, usando su fuerza para ayudarlo a apoyarse en la pared y que no cayera al suelo.
- Eh hermano, qué carajo, ¿por qué coño dices mi nombre? – le preguntó susurrando encabronado.
- James, James, estoy herido – le dijo Jhon asustado apoyándose en su amigo.
- ¿Dónde? – le preguntó él y Jhon le mostró la herida de su abdomen.
- Ese sujeto tenía un arma Jhon y me disparó – le dijo de sopetón
Eso preocupó a James, lo del tipo armado, el círculo se cerraba, y tan pronto, él sólo había matado a 12 estudiantes hasta el momento, sólo 12.
En la mentalidad pervertida que tenía, ese número era muy bajo.
- James, James, ayúdame, me duele ¡ - se quejó su amigo desesperado asiéndose a él.
Eso preocupó más a James, no que su amigo estuviera herido, si no que estuviera diciendo su nombre muy alto, gritándolo.
- Estoy herido, ayúdame – pidió su amigo todavía desesperado.
- No, no estás herido – le replicó James, cogiendo con ambas manos su rostro y mirándole muy de cerca, Jhon confuso hizo una mueca – estás muerto – añadió soltándole el rostro, levantando su arma y disparándole en medio de los ojos.
Un solo disparo.
Holy Fuck ¡
James luego cogió del cuello de la polera de su amigo y lo arrastró por todo el pasadizo, procurando dejar un rastro muy sangriento en su afán de meter tanto caos y miedo como pudiera, para después seguir su camino por el segundo piso y disparar a todo lo que se movía, incluso si era una sombra.
- Mejor prevenir, que lamentar ¿cierto? – preguntó él al aire con una sonrisa en el rostro siguiendo disparando.
…
- Mierda, mierda Finn podría ser Quinn ¡ - le dijo Rachel preocupada – tenemos que buscarla.
- No, no tenemos qué, ella no haría lo mismo por nosotros – objetó Finn, parándose y poniéndose en medio de la puerta obstruyendo la salida.
- Sí lo haría – dijo Rachel, y todos se quedaron callados – lo haría por Puck.
- Por esa mierda – acotó Finn
- Eh hombre – se quejó Puck desde el piso
- Quinn no daría una mierda por él, por nadie
- Pero Puck sí – replicó Rachel
- Claro que sí, es la madre de mi hija – replicó él intentando levantarse, logrando ser ayudado después por Mike, quejándose de dolor Puck en todo momento.
Eso recordó la charla que había tenido indirectamente con Quinn, aquella dónde ella decía, que sólo daría la vida por su hija, ya que quisiera que ella estuviera sana y protegida con uno de sus dos padres a su lado y Shelby.
Rachel miró a Puck un momento preguntándose si ellos habían tenido esa charla para después dejarlo de lado e intentar convencer a Finn para que la deje salir, aún sin saber el porqué, quería salir con tanta prisa.
…
Santana junto a Brittany al escuchar ambos disparos saltaron desde sus lugares.
Ambas se miraron preocupadas, aterradas, de lo más asustadas, ambas esperaron luego el silencio que sigue a la tormenta.
Ahí es cuándo lo decidieron.
…
- A la mierda, si te quieres quedar, quédate, voy a buscar a Quinn ¡ - le gritó Rachel empujando a Finn quién estuvo a punto de usar la fuerza física para detenerla, Mike debatió si meterse, o no, Puck estaba demasiado cabreado y herido para poder pensar.
Rachel aprovechó la confusión de Finn para escapar, ella empujó el escritorio de un lado y salió viendo cuerpos ensangrentados, heridos y muertos en el suelo del pasadizo, ella miró hacia ambos lados, sin saber hacia dónde ir.
Eso, hasta que vió una sombra de una chica rubia doblar la esquina y la siguió metiéndose en la boca del lobo, con Finn corriendo detrás de ella, ambos esquivando los cuerpos caídos, ella creyendo que era Quinn.
…
En el segundo piso, Sue desde su posición observó al chico pasar y disparar, uno de ellos, un disparo hacia su posición, hasta que James se dio cuenta de que no rompería el vidrio y siguió hacia dónde más daño pudiera hacer.
- No puede ser él – soltó Artie habiendo visto de quién se trataba,
- Yo había jurado que era Jacob o Shuester – dijo Sue haciendo uso de su humor negro también sorprendida de que se tratara de él.
- A la mierda todo, ¿qué carajo? – se preguntó Mercedes, pensando que, si ese cabrón había podido hacer todo esto, en su mente, todo había perdido sentido, ya que James, era el menos probable de ser sospechoso de todo.
…
Brittany decidió que saldrían, que era momento, Santana negó con la cabeza, pero igual siguió a su rubia.
Brittany le cogió la mano, aun escuchando disparos a lo lejos, ella decidió que era momento, ese era el momento. Ella cogió la mano de su novia y corrió por lo largo del pasadizo viendo la cafetería abierta, ella entró sorprendiendo a Quinn en medio de la misma.
- Ahhhhh ¡ - volvió a gritar Quinn por la sorpresa.
- Cállate joder, ¿Qué carajo Quinn? – le dijo Santana mirando hacia todos lados.
- Entras y me asustas, carajo, ¿cómo mierda, debo ponerme? – le preguntó enojada.
- Qué tal, no en medio de la sala – dijo Brittany mirándola toda ensangrentada, Quinn negó con la cabeza cómo diciendo que no era suya, eso alivió a ambas chicas – vamos a salir ahora – dictó Brittany tomando la mano de ambas y arrastrándola a una ventana que bien si daba a una zona que estaba en construcción, un nivel escavado, todo terroso, una mierda, ellas de salir estarían a salvo, así que, para dos de tres chicas, esa, era la solución obvia.
- Sal primero – dijo Santana a su novia y ella sabiendo que no sería de otro modo, lo hizo, ella salió elegantemente y saltó hacia la zona, un piso, cómo tres metros de altura.
- Listo, ahora tú – dijo ella desde abajo.
- Ahora tú tubbers, bien, a la de una – le pidió Santana acompañando sus palabras con ademanes.
- No puedo –dijo Quinn con pánico.
- Sí puedes, ven te ayudo – le dijo intentando coger su mano, Quinn no se la dio.
- No, no puedo – repitió Quinn volteando a ver la puerta con susto.
- No va a venir Sanny – dijo Brittany desde abajo muy suavecito para que no la escuchen mirando hacia todos lados también con el temor que el tirador se asome a una ventana y las acribille.
Santana se quedó mirándole un momento antes de preguntar - ¿es Rachel no?
- No sé de qué coño hablas – se defendió Quinn.
Y sí, Quinn habiendo poder decidido salir por la puerta central, antes que Russell, la emboscara, ella ya había decidido que sin Rachel, ella no iba a salir.
Y sí, también, Quinn y Rachel eran muy densas, y no se habían dado cuenta de nada, aún con el beso, Quinn todavía no se daba cuenta de lo importante que era.
En su mente no le podía poner palabras a lo que sentía, pero su corazón ya lo había hecho y como todo cabrón, ciego, sordo y mudo, su corazón dictó, que sin Rachel, ella no iba a ningún lado.
- Vale – dijo Santana mirándole con cariño – te arrastraría a la salida y aún así volverías a entrar al colegio – acotó y Quinn asintió, ella volvería a entrar – no seas un héroe, Beth te necesita y si te pasa algo, te patearé el culo, lo prometo – le juró y Quinn volvió a asentir aún saltando en cada disparo que escuchaba a lo lejos – una cosa más – añadió – ella se llevó la mano al cabello, y debajo de su coleta, sacó un set de cuchillas de afeitar, una cajita pequeña nueva, con 3 hojas dentro.
- Santa madre, era real – replicó Quinn abriendo grandes sus ojos. Santana se hechó a reír, sintiéndose ¿bien? por lo menos un segundo, entregándole la cajita con tres hojas a dentro – en serio, no seas un héroe, te patearé el culo – le susurró y Quinn volvió a asentir, viendo que, entre los chicos tirados, dos de ellos se movían, estaban heridos y se retorcían pero muy vivos, así que entre ambas y Brittany que esperaba abajo, ellas los tiraron por la ventana para salvarlos y entre Santana y Brittany le ayudaron a salir a la calle.
Ambas ex porristas dieron unos pasos, avanzaron un poco, ayudando a estos chicos, treinta metros talvez, siendo alcanzados por el equipo swat, muchos policías, ambulancias, bomberos, todo un equipo afuera esperándolas, ellos le ayudaron a los cuatro, a auxiliarlos, ahí es cuándo Santana se dio cuenta que la puerta central estaba muy abierta y que podrían haber salido por ahí en vez de arrojarse tres metros de una ventana sobre una zona de construcción, una extensión del estacionamiento en construcción.
Pero eso es lo que tiene el terror, cuándo estás aterrado no puedes distinguir ni discernir con claridad a tu propio ángel extendiéndote la mano para salir a salvo, pocos pueden reaccionar con rapidez y en el momento, muchos se quedan paralizados, no viendo la salida, estando a un metro de ella.
De la misma puerta, salió Mike arrastrando a Puck, que venía sangrando, ellos habían salido detrás de Finn, y Mike al ver el atisbo a libertad había decidido sacar a Puck, para luego entrar a buscar a su novia, más el equipo swat, lo encontró y le impidió volver a entrar, por más que él peleó y mucho.
La siguiente persona en ser encontrada por ellos, por el equipo swat, había sido Russell, a quién casi le disparan al verlo sangrante, apoyado en una pared, apuntándoles con un arma.
Casi le disparan y ganas no le faltaron a alguno de los 10 hombres que entraron en primera instancia, más al reconocer que era él el abogado que había defendido a muchos infelices que ellos habían atrapado infraganti, ganas de dispararle, no les faltaron.
- ¿Te pusiste divertido? – le preguntó uno negándose a dejarle de apuntar.
- No seas idiota, unos niñatos han hecho esto, mucha mierda, encuentra a mi hija entiendes, o voy a destruirte – les amenazó él, sentado en un charco de su propia sangre.
¿Y ellos?
Ellos aprovecharon en enmarrocarlo, con esposas y todo, usando mucha fuerza brutal, al él estar armado, recibirlos armado.
...
Sam decidió a regañadientes quedarse ahí, Dani no quiso moverse para nada – mi papi dice que debemos escondernos y esperar – repetía asustada y Sam viendo en ella a su menor hermana, aceptó a regañadientes, no podía forzarla y no podía dejarla.
Él no la iba a dejar sola para nada y más al lucir ella, tan pequeña y vulnerable.
El mismo poli, que ya para ese entonces se encontraba recorriendo los pasillos de la muy grande escuela, rompiendo protocolos y tal, todo para encontrar a su hija, Gonzales ayudaba, así esté aterrado.
