Capítulo XIII: Te elijo a tí
- Eh no sé aún Finn – respondió ella.
- Creo que deberías ir – soltó Quinn.
- ¿Eh? – dijeron ambos, tanto Finn como Rachel.
- Sí, me parece que deberías ir, vacacionar, relajarte y empezar a pasar página, debes empezar dando pasos de bebé Rach – soltó Quinn con una sonrisa.
- Pero yo, pero tú… - replicó ella
- Yo seguiré aquí
- Ves, seguirá aquí – acotó Finn con una sonrisa de lado, esa que lo hacía ver estreñido, pero que él creía lo hacía ver muy bien.
- Rach, esto va pa largo – dijo mirándose – seguiré aquí cuando vuelvas – finalizó.
- Genial ¡- dijo Finn sonriente – vámonos – le pidió a Rachel tomando su mano y llevándole a la salida, prácticamente arrastrando a una Rachel muy confusa.
Unos segundos después…
- Eh, eh, para, que no soy un cachorrito – dijo Rachel soltándose de Finn.
- Está bien, está bien, perdón – soltó Finn – voy a decirle a Puck que me voy por un mes o más – añadió guiñándole el ojo a su novia, dándole un beso en la mejilla, y perdiéndose en el cuarto de su amigo.
Rachel ni siquiera lo miró irse, ya que casi inmediatamente fue a ver a Quinn a su cuarto, ella entrando con ambos manos en su cintura, los brazos en jarra, un gesto firme y ambas cejas levantadas.
- Demoraste Rach – susurró Quinn divertida.
- ¿A qué juegas? – le preguntó ella confusa acercándose a Quinn.
- A nada – respondió Quinn con una muy pequeñita sonrisa, esa que sabía, por la que se derretía su Rachel.
- Quinn – dijo ella pidiendo le explique la situación, haciendo énfasis en la letra "n".
- Ok, ok – soltó Quinn, pero antes de decirle su respuesta añadió – un beso por la respuesta – sonrojada por lo dicho.
- Eh – soltó Rachel sorprendida por el pequeño truco de Quinn soltando una risita ante lo adorable que estaba siendo la rubia – ok, pero pequeñito – acotó Rachel dándole un par de picos muy suavecitos, para después separarse de ella y sonreír enorme al ver su carita de lo más hermosa, ella con los ojos cerrados y el puchero fruncido ante la infamia de la separación de ambas boquitas.
Rachel carraspeó al Quinn aún mantener los ojos cerrados después de varios segundos.
- Ok – susurró soltando una exhalación, antes de seguir - Rach yo te elijo a ti – le dijo mirándole, haciendo ese sonidito de motor que tanto encantaba a Rachel.
Ella balbuceó un poco e intentó responderle, pero Quinn le pidió seguir y así se lo cedió Rachel.
- Te elijo a ti – le replicó – puede que pase mucho tiempo, pero te elijo a ti, estoy segura, pero tú no.
- Yo eh…
- Rach, no hay problema, estás con Finn, es tu novio, ve de vacaciones, ve que quieres hacer y con quién quieres hacerlo, pero, sobre todo – decía Quinn lentamente con ciertas pausas debido a su estado y con la ayuda de Rachel, que le alcanzaba un poco de agua cada tanto – sobre todo – repitió – empieza a ser tú, a no estar alerta todo el tiempo, a no tener miedo, a no mirar sobre tu hombro creyendo que él estará ahí, a no darle poder a James, empieza a vivir, yo te esperaré, yo iré sanando – finalizó ella con una pequeñita sonrisa.
- Lucy Quinn Fabray – dijo lentamente Rachel acercándose y mirándole muy de cerca – nunca me dejas de sorprender – acotó con una sonrisa que no llegó a sus ojos, al ella no estar segura si de ir o no, es decir, al inicio parecía una buena idea, un mes con Shelby y con la oportunidad de llevar a su novio, ya que Blaine y Kurt ya pensaban ir a vacacionar ahí, de paso que Kurt visitaba todo lo que él quería y que Blaine adoraba poder ponerle al alcance de su mano, ambos muy enamorados – hablaremos todos los días, de lo contrario no voy – le pidió y Quinn estuvo de acuerdo.
Ella pensando que se la estaba jugando, la mayor apuesta de su vida, dejar ir a su amor, esperando a que regrese con ella, una apuesta tan grande, como la que tomó en ese cuarto piso; alejarse de ella, para mantenerla con vida.
Quinn esbozó una pequeñita sonrisa al ver a Rachel – estás hermosa – le susurró sonrojándose, ya que era nuevo para ella eso de conquistar, ella esperando que esté yendo bien y así lo sintió cuando Rachel puso una gran sonrisa marca Berry, esa misma que tocaba el corazón de Quinn.
Ambas se despidieron rápidamente después de eso, al tener la presencia de Hiram en el cuarto para continuar sus chequeos, él atento a todo, sonriendo por el desarrollo de todo.
- ¿Quinn? – le preguntaría después.
- Sí – respondió ella mirándole.
- Si lastimas a mi bebé – empezó diciendo con lo que Quinn se puso seria y sonrojada al ver que él estaba al tanto de todo. Hiram hizo una pausa dramática para darle impulso a su amenaza – te quito el bacon – acotó causando que Quinn jadee por lo dicho, no sin antes, los dos mirarse y estallar en risas cómplices.
Awww
- No me asuste doctor – le replicó ella después con una pequeña sonrisa.
…
Tal cómo Rachel lo dijo, ella se fue al día siguiente con Finn, Kurt y Blaine a New York.
Finn durante los tres primeros días, se portó como el perfecto caballero, la llevó al teatro, al mirador más alto de todo New York, al Central Park, a todo lugar turístico imaginable e incluso a comer en ese lugar famoso dónde ella conoció a Patti Lupone.
Rachel estaba extasiada, muy feliz, sus ojitos brillaban ante la belleza de ella.
Finn estaba un poco agotado, pero muy feliz por su novia.
Ellos bailaron debajo de una llovizna, para imitar la película que tanto gustaba a Rachel.
A ella le encantó cada segundo.
Él preparó una escapada perfecta, romántica, más Shelby tenía otras ideas, bloqueándolo en muchas ocasiones, él siempre contestando con una sonrisa y un guiño coqueto, aunque por dentro estaba ufff.
…
Pasó después de esos tres días de estar en New York, era de noche, plan 8.15pm, Rachel estaba en el cuarto de su madre, usando su laptop mientras ella estaba en la ducha.
- Venga, contesta, contesta – pedía Rachel nerviosamente, hasta que el Skype dio ok y se vió la linda carita de Quinn – eh, pero ¿qué pasa? Acordamos que nos veríamos todos los días Quinn ¡- soltó de prisa causando que Quinn abra grandes sus ojitos.
- Tan chiquitita, y ya saca el látigo Quinn, uhhh, yo que tú me la pienso – soltó Santana bromeando, entre risotadas haciendo que Quinn se sonroje mucho más.
- ¿Santana está ahí? – preguntó Rachel, aunque sólo se veía la carita de Quinn.
- Sí, gnomo de jardín, sino ¿cómo ciborg Quinn podría operar una laptop?
- Eh, que ella no es nada de eso – soltó Rachel defendiéndola, sólo para escucharse más risotadas de Santana.
- Te está provocando, ignórala – dijo Quinn un poquito mejor
- Ves, ya no se escucha su sonido de motor – acotó Santana
- A mí me encantaba ese sonido de motor, sonaba tan adorable – replicó Rachel sonriendo al Quinn sonrojarse más y hacer un gesto, tan, pero tan lindo – awww – el arrulló Rachel.
- Me va a dar diabetes – soltó Santana – me voy, tienes 15min – le dijo antes de irse y dejar a ambas hablar solas con Quinn usando su mano buena para acomodar la laptop de modo que su carita se pueda ver mejor.
- Lo siento – se disculpó Quinn y Rachel frunció el ceño – por demorar un poco, Santana me dijo que podía ayudarme, pero sólo hasta ahora se acordó – soltó y ambas voltearon los ojos divertidas.
- Lo siento por suponer lo contrario – se disculpó Rachel – he llamado a mi papá todos los días, para saber de ti, sólo eso no me ha dejado enloquecer al no tener noticias directamente de ti.
- Lo siento – repitió Quinn y Rachel hizo un gesto muy lindo desestimando todo diciendo – ya no más disculpas.
Hubo un silencio entre ellas, uno lindo, en que ambas se miraron sonrientes y felices de ver a la otra.
Shelby salió entonces de la ducha viendo a su nena sonreír, ella se fue a cambiar, pudiendo escuchar de su cuarto toda la conversación, aún sin quererlo.
- Estás hermosa, New York te sienta bien – observó Quinn
- Tú lo estás más, ya no tienes la venda en la nariz – dijo Rachel mirando esa nariz hermosa que tanto le gustaba.
- A mí me gusta más tu nariz – dijo Quinn - ¿sabes por qué?
- ¿Por qué? – preguntó Rachel.
- Porque es tuya, y todo lo tuyo me gusta mucho – soltó Quinn soltando una risita ante el piropo, haciendo que Rachel sonría también y suelte unas risitas adorables - ¿Cómo está la ciudad? – preguntó Quinn.
- Bien – acotó Rachel
- ¿Sólo bien? – preguntó Quinn
- Sí – dijo Rachel antes de empezar a contarle lo que había hecho esos días.
- Woahhh es genial – le decía Quinn cada tanto
- Sí supongo – respondía Rachel moviendo ambos hombros.
- Rach, date la oportunidad de ser feliz, no te sientas culpable, no eres culpable, ni de dejarme aquí, ni de sentir algo por ambos, ni de nada, por favor – le pidió Quinn.
Rachel la miró, realmente la miró, había pasado una semana y media desde el tiroteo, Quinn ya no tenía la venda en la nariz y sonaba mejor, podía respirar mejor, ya no tenía tantas vendas en su cabeza, sólo en una parte, la hinchazón y los moretones habían bajado, sí había pequeños cortes en su carita, pero eran mínimos, aún tenía enyesada la pierna y el brazo izquierdo, pero venía mejorando, ella mejoraba cada día, cooperando con los doctores en lo que pedían.
- Desearía que estuvieras fuera del hospital – le dijo seria
- Si cumplo un mes y estoy mejor, me dejarán ir – dijo sonriente Quinn – todavía tendré que tener el yeso por seis meses, pero podré ir a casa en una silla de ruedas.
Rachel asintió cansadamente, eso pensó Quinn, Rachel estaba renegando y era muy obvio verlo en su rostro.
Era muy difícil ver aquello, ya que siempre parecía brillante y feliz, pero ocurría, había muy raras veces que ella lo hacía, que ella renegaba, y en ese momento lo hacía.
- Rachel por favor – pidió Quinn
- Lo siento, lo siento, me voy – dijo antes de cortar la llamada y sentarse en silencio enojada en la cama, enojada por sentirse así, confusa de sus sentimientos, confusa del porque James y Jhon harían toda esa locura, confusa porque Quinn tenía que sufrir mucho al igual que los otros 39 estudiantes que aún seguían en ese hospital y 27 estudiantes yacían muertos.
Shelby sintiendo eso fue a ver a su hija, checando primero que Beth siguiera durmiendo, para así poder dedicarle tiempo que no sea interrumpido, a su niña.
- Ohhh mi amor, ven aquí – le dijo abriendo sus brazos y abrazándola, ambas recostadas en la cama – tranquila mi amor, tranquila, Shhh, Shhh – le decía pensando que su niña podría empezar a llorar en cualquier momento.
- No es justo mamá – le dijo Rachel pesadamente.
- La vida no es justa mi amor – le replicó ella y con Rachel mirándole muy de cerca, ella siguió – nadie sabe porque esos chicos hicieron lo que hicieron, sólo lo que ya declaró uno de ellos.
Amor, sólo el amor vence al miedo, está bien tener miedo, pero no está bien ocultarse en ello, sólo Dios sabe por qué pasan las cosas.
Y una vez que pasan, hay que fajarse, mirar adelante y seguir mi vida, es una mierda sí, lo es a veces, pero hay que seguir. Quinn lo está siendo, Puck salió ayer del hospital ¿sabías? – le preguntó y Rachel asintió con una pequeña sonrisa al recordar la video llamada que hizo con Beth, incluso se permitió reír recordando cómo un chico que aparentaba ser tan malote y duro, con Beth se reducía a una masilla rosa, así de chucho y enamorado de su bebé.
Y por lo que dijo Quinn, tienes que seguir amor – le pidió su madre.
- Pero lo estoy haciendo mamá – dijo ella sentándose en la cama
- En este caso, "seguir" mi amor, significa "disfrutar de tu vida", estás viva, disfruta de ella, no te sientas culpable, de algo que no es tu culpa, por ejemplo, el hecho de que Quinn esté en el hospital no es tu culpa, ella se va a recuperar.
- Lo sé mamá, sólo – decía ella soltando un suspiro – es difícil – dijo y su mamá asintió – estoy aquí con Finn, con mis amigos, y todo lo que pienso es en estar en Lima.
- ¿Aun cuando estabas cenando y encontraste a Patti Lupone? – le preguntó levantando sus cejas.
- Aún así mamá – replicó ella
- Woahhh – dijo Shelby y ambas asintieron.
Eso era muy grande.
Shelby se quedó mirándole un momento, tan sólo un momento, pensando talvez, que su niña podría no sentir tanta culpa como decía, sino el anhelo de estar cerca de Quinn, pero, un anhelo muy fuerte, el que sólo sientes al extrañar a tu otra mitad, a aquella persona que te complementa, que te hace sentir vivo.
- Talvez esté enamorada de esa niña – pensó Shelby pero no se lo dijo, eso, era algo que su hija tenía que darse cuenta sola.
Ambas se abrazaron después de eso, y con Beth despertándose momentos después, las tres pasaron viendo un musical apto para Beth y enseñándole la cultura del teatro musical.
- Awww, está tan confundida – dijo Rachel arrullando a Beth en sus brazos al ver el mismo gesto en su carita que tenía Quinn cuando no entendía algo, ella muy enamorada de esta bebita hermosa.
- Ufff, ya te conquisto – le dijo divertida Shelby, al ver cómo prácticamente Rachel babeaba por ella.
- Como no, si es una miniQuinn – dijo arrullando a la bebita, cantándole, haciéndole bailar, ambas enfocadas en la otra, más que en el musical que se reproducía en la tele, con Shelby mirando a sus hijas toda embobada.
…
Al finalizar su primera semana en New York, Finn estaba más que agotado, pero muy feliz de ver la cara emocionada de su novia al sorprenderla con todos los lugares al cual la llevaba.
El nombre de "Quinn" fue también algo que se mencionaba todos los días, observó Finn, volteando los ojos, decidió ignorarlo.
Llegado el viernes, Rachel quiso comunicarse con Quinn como habían quedado, esta vez ella se desocupó cerca de las 11pm, por lo que a esa hora llamó.
- ¿Quinn? Hola, lo siento por la hor… - decía ella.
- Shhh Shhh Berry, cállate – susurró Santana apareciendo ella en lugar de Quinn.
- ¿Qué pasó? – preguntó asustada susurrando, pensando que algo se había complicado.
- Baja tus revoluciones champiñón – dijo Santana en voz muy baja con Rachel ignorando el apelativo muy atenta a lo que ella pudiera decir, dispuesta a gritar si fuese necesario – es tarde y Quinn te estuvo esperando, pero no pudo seguir despierta, está durmiendo, sólo eso, no heches salsa picante a tus calzones – acotó divertida girando la cámara hacia Quinn, acercándose para que Rachel la vea de cerca.
Rachel le iba a responder a Santana, más al ver la carita de Quinn, se quedó sin aliento.
- Ohhhhhhhhh - susurró
Quinn estaba sonrojada, su carita hermosa, sin vendas ya en su cabeza o carita, sin el cuello ortopédico, ella durmiendo pacíficamente, su pecho subiendo y bajando con mucha paz.
- Es una princesa – susurró Rachel enamorada de la imagen que veía.
- Puede ser tu princesa Berry, juega bien tus cartas – le dijo Santana deseando que estas dos cabezas duras, se dieran cuenta de que estaban muy enamoradas de la otra, pero a la de ya.
- Santana hazme un favor, te voy a hacer una llamada y quiero que le pongas el teléfono en la oreja de Quinn por favor – le pidió y así lo hizo Santana.
- Ayyy todo lo que hago por mi hermana – acotó ella intentando ser la dura, más todos los sabían, Santana tenía un corazón enorme y era muy dulce.
Santana le puso el auricular en el oído y Rachel habló bien bajito, para que aún en el tremendo silencio, Quinn y sólo Quinn la oyera.
Y la respuesta que recibió le hizo llorar de alegría.
- Amo – balbuceó Quinn
Santana después de eso insistiría en quién la viera, que estaba lloviendo sobre su rostro.
Awww
…
Nota:
- Próximo capítulo es el final.
