Capítulo XIV: La despedida y el nuevo comienzo.

Advertencia: El final.

Santana le puso el auricular en el oído y Rachel habló bien bajito, para que aún en el tremendo silencio, Quinn y sólo Quinn la oyera.

Y la respuesta que recibió le hizo llorar de alegría.

- Amo – balbuceó Quinn

Santana después de eso insistiría en quién la viera, que estaba lloviendo sobre su rostro.

Awww

Cerca de las 5pm, de un sábado…

- Te extraño - dijo Rachel ni bien Quinn contestó el celular, ayudada de Amy.

- Yo también – respondió ella.

- Voy a regresar a Lima –acotó sonriente.

- No lo hagas – replicó Quinn quitándole la sonrisa de sopetón.

- ¿Eh? – le preguntó ella.

- Que no lo hagas.

- ¿Y por qué? – preguntó ella confusa y más al oír risitas de Quinn.

- Porque estás en New York, Rachel, el sueño más grande de tu vida, y quiero que disfrutes y mucho, un montón, mucho – repitió enfatizando ese punto.

- Lo disfruté lo suficiente, quiero regresar – soltó Rachel – y lo voy a hacer – añadió sonriente imaginando a Quinn voltear sus ojitos, con lo que ella soltó risas que hicieron sonreír a Quinn.

- Sólo digo Rach, que disfrutes de ello, ya que falta un año más para que regreses ahí y bueno, pues que lo vas a extrañar.

- Te extraño a ti – acotó ella

- Y yo, pero nos veremos en un mes – dijo Quinn y para convencerla añadió – te dejaré firmar mi yeso, incluso si es con color rosa – eso hizo reír a Rachel quién acotó – como si no lo fuera a hacer, eso ya lo di por hecho – y era así, Quinn no le podía negar nada, con lo que después, ambas se despidieron cortésmente.

Ambas extrañándose, ambas muy lejos, ambas con sonrisas afines.

- Así qué, eso significa que es el final ¿eh? – le preguntó Finn sentado en el sofá mirando a su antes novia confundida mirándole con el celular en mano, ambos en la sala de estar en el departamento de Shelby.

Él habiendo escuchado toda la conversación o gran parte de ésta.

Rachel hizo un gesto confundida, Finn palmeó el lugar junto al suyo para que ella se siente y así lo hizo ella.

Finn no estaba molesto, y mucho menos feliz, talvez sólo estaba encarando su propia realidad.

- Rachel creo que es el final para los dos – musitó triste

- Finn yo… - intentó decir

- No, permíteme – pidió él y Rachel se lo concedió – Rachel – siguió él taciturno – dirás que soy celoso, que talvez estoy viendo cosas de más, pero no es eso, sino más bien que tú estás eligiendo no ver lo que ocurre – Rachel frunció el entrecejo – soy tu novio, pero hace mucho que ya no me sonríes cómo le sonríes a Quinn, no te ríes conmigo cómo con Quinn… - Rachel le interrumpió diciendo – Finn…

- Rachel porfavor, permíteme – pidió Finn y así lo hizo Rachel – no son sólo mis celos, y no es sólo de ahora, o desde el tiroteo, es desde mucho antes – Finn entonces le cogió la mano y mirándole siguió – desde hace mucho te gusta Quinn – soltó y Rachel confusa asintió y Finn también asintió, haciendo una mueca triste – y pienso que al principio te pudo dar miedo, puedes haber estado confundida, pero ahora cómo yo lo veo, eso ha cambiado, ha ascendido, ha crecido, y es hermoso, debe ser hermoso, el amor es hermoso, más eso, lo quieres compartir con Quinn y ya no conmigo y es por eso que te digo que esto que tenemos, se debe terminar aquí, y no después para cuando ambos nos faltemos el respeto, o peor, nos odiemos, de eso no se trata, ni de tampoco el forzar la relación, el manipular al otro.

- Finn nunca quise esto, yo… - intentó decir Rachel pero Finn la interrumpió

- Y eso lo sé Rach, lo sé más que nadie talvez, lo mismo me paso con Quinn y luego contigo, es cómo cuando un día despiertas y ya está, no es lo mismo, y ya está, sólo está, ¿te gusta ella, verdad? – le preguntó finalmente

Rachel demoró un poco, más que nada por Finn, por el año que venían saliendo juntos, por el inmenso cariño que les unía y que talvez les uniría siempre, pero aquello no era amor, lo había dejado de ser hace mucho.

Más el cariño no era suficiente, y ambos lo sabían.

- Me gusta mucho – susurró Rachel mirándole emotiva.

Finn acarició su carita regalándole una sonrisa triste antes de decir – no "mucho", más bien creo que la amas, que la has amado desde siempre, sólo que no lo sabías – dijo él y Rachel le preguntó con la mirada a que se explique.

- Rach – siguió él – al saber que Quinn podría estar en peligro, peleaste contra todo para asegurar su seguridad, y Quinn, aunque pudo irse fácilmente no se fue, no sin ti y para cuando todo valió madre, y todo era una locura, ella decidió saltar aún si causara su muerte, para protegerte.

Rachel asintió derramando una lágrima al recordar todo el hecho caótico.

- Eso no es mucho Rach, eso es amor – acotó él limpiando las lágrimas de ella con una mano.

- Mierda, cuando te volviste tan sensitivo – dijo ella con voz entrecortada.

- Talvez cuando empezaste a jurar tanto – soltó él también con la voz entrecortada, sintiendo el peso de una casa entera sobre él, al saber que ese era el fin de su relación como novios, sólo como eso, ya que cómo amigos, eso iba a ser para siempre – Kurt me aconsejó siempre, que tenía que reconocer bien las cosas, que cuando se acababa algo, tenía que reconocerlo y dejarlo estar, nunca entendí ese consejo hasta ahora – le dijo mirándole intensamente.

Quinn te eligió ir sabiendo que, si regresas, sería para siempre. Yo te dejo ir, sabiendo que no volverás y eso es una real mierda – soltó él pasando una mano por su cabello.

- Lo siento Finn – se disculpó ella

- Lo sé – finalizó él - y si eso no era indicativo de lo obvio, el hecho de que quieras regresar a Lima, después de haber estado una semana en New York, osea – finalizó él haciendo una mueca graciosa, Rachel volteó los ojos divertida, ambos riendo por eso.

Finn le dio un beso en la cabeza de Rachel antes de pararse y dirigirse a la salida.

- ¿Dónde vas? – le preguntó ella

- A embriagarme – replicó él – supongo que llamaré a los muchachos y ya – dijo levantando los hombros.

- ¿Y por qué no aquí? Venga – dijo ella y Finn asintió añadiendo – ok, será divertido, la última vez que tomamos juntos, tú eras pegajosa, y yo estaba muy sobrio – dijo divertido, Rachel le sacó la lengua – ahora quiero consumir mi peso en alcohol – soltó

- Oh vaya, vas a dejar en quiebra a Shelby entonces – soltó Rachel, ambos riendo para eso entonces, ambos cómodos con el otro en lo que sería su última noche en New York, al menos para Rachel, ya que Finn decidió quedarse junto a los chicos, ya que tenían un mes pagado, iban a disfrutar.

- Además quién sabe, si por ahí hay una señorita que guste de los caballeros sureños – soltó él flexionando su brazos cómo lo hacía Puck.

- No eres texano Finn

- No, pero me acerco – añadió él abriendo una cerveza, Rachel volteó los ojos.

Un cuarto de hora después, entrarían Kurt y Blaine, con unos sixpack de cerveza y una botella de tequila - ¿qué estamos celebrando? – preguntó Blaine con una sonrisa.

- Que se acabó – soltó Finn y Rachel asintió, ambos sonriendo, causando que la pareja se mire extrañados.

- Bueno, se veía venir – dijo uno de ellos, antes de sentarse en la alfombra y empezar a tomar.

Al día siguiente, cerca de las 12pm…

Quinn estaba haciendo terapia física, para que su pierna buena no se atrofie, ella en un ya muy familiar escenario, se encontraba junto a Amy y a su terapeuta, ella en medio de un artilugio que tenía dos barras de acero, intentando articular un paso después de otro, con la ayuda de Amy que le sujetaba desde atrás, Quinn asiéndose de la barra derecha con gran agarre.

Ella transpirada por el esfuerzo, renegando un poco o mucho, al su terapeuta alabarla cuando era obvio que sólo había dado dos pasos – ¿te callas alguna vez? – le preguntó con mucho dolor en lo que apoyaba parte del yeso sobre el suelo, dolor intenso y punzante cómo quién le hecha hielo y sal directamente sobre la raíz de un diente ausente y expuesto.

- Está de mal humor – susurró Amy caminando detrás de ella, muy dispuesta a sujetarla si caía o cedía, lanzándole un guiño al terapeuta.

- Y una mierda que sí – renegaba Quinn cerrando los ojos.

- ¿Quieres parar? – le preguntó él.

- No, quiero llegar al final de esta maldita barra – soltó ella mirando al final, apenas un metro más o poco más.

El terapeuta miró a Amy que asintió y así continuaron, y para cuando llegaron al final, daron la vuelta e iniciaron el regreso, de apenas 2m que cubría el artilugio.

- Eh, pero ya llegué al final – decía Quinn soltando un gran suspiro.

- Sólo vale si regresas, esa es una vuelta –decía Amy.

- Bien, pero esta vez lo hago yo sola – replicó Quinn decidida, negándose a que una barra le vaya a ganar.

Amy miró al terapeuta que le esperaba al final de la misma, mirando la entrada de cierta morocha que traía una gran sonrisa.

- Ay el amor – suspiró él, antes de seguir las señas de Amy y darles un espacio, ambos sabiendo que Rachel, no le dejaría caer, al ella pedírselos musitando las palabras, pero sin sonido.

Ante una seña afirmativa de ambos, ella se puso detrás de Quinn, con mucha delicadeza, tanta, que Quinn no la sintió pararse detrás de ella.

- Ufff – bufaba Quinn al dar un paso – cógeme cuando quieras ¿eh? – le pedía ella a Amy pensando que no estaba presente y se podía caer si daba un mal paso.

Rachel con mucha suavidad le cogió de la cintura, rozando sus manos sobre los abdominales de Quinn añadiendo – podría tomarte la palabra.

- Rach ¡ - dijo Quinn muy feliz girando un poco para darle un beso ella esperaba sobre los labios, más estos fueron hacia el ojo derecho de Rachel, haciendo a ambas reír, y a los dos profesionales de la salud sonreír por la escena, ambos aprovechando esos minutos para adelantar algo de papeleo, sabiendo que Rachel lo tenía, ella jamás la dejaría caer.

Quinn le dedicó esa hermosa y pequeñita sonrisa que era sólo para Rachel y sólo ella.

Ese simple gesto, hizo latir como loco el corazón de Rachel, entonces ella ahí lo supo, había elegido bien.

- ¿Qué haces aquí? – le preguntó Quinn girándose, para mirar al frente por indicaciones de Rachel, ella suspirando al sentir a su Rach más cerca de ella.

- Mira al frente Quinn – le pidió asiéndola a su cuerpo, pegando la espalda de Quinn a su pecho, ella sujetando su cintura y ahora abdominales con ambas manos, sujetándola más cerca de su cuerpo en una posición íntima – regresé porque te extrañé.

- Oh vaya, así si vale hacer terapia – susurró divertida y sonrojada.

- Mucho – replicó Rachel regalándole un beso en la nuca con lo que Quinn emitió un gemido de lo más delicioso.

- ¿Eh? Manténganlo PG13 – pidió Amy guiñándole un ojo a ambas, lo que básicamente significa "manténganlo para todo público" osea nada de cosas graciosas.

Ambas mujeres sonrojadas asintieron, y Quinn siguió dando sus pasos, hablando con Rachel, mientras ella le sujetaba por detrás, y así continuaron por un buen rato, Quinn diciendo cualquier cosa para hacerle reír, y Rachel soltando esas risitas deliciosas que hacían saltar el corazón de Quinn, sobre todo cuando son susurradas al oído.

Ambas siguieron caminando, Quinn no se volvió a quejar de la terapia, y eso fue hasta que ambas tiempo después, se dieron cuenta que habían salido del salón de la rehabilitación física y que habían llegado al cuarto de Quinn.

Ambas riendo tontamente al darse cuenta de ese hecho.

- Oh vaya – soltó Quinn divertida sonriéndole a Rachel.

- Yeahhh – soltó ella con esa hermosa sonrisa que Quinn adoraba – tu noche debió estar buena – soltó Quinn al ver esas infames ojeras en el rostro de su Rach – gracias – agradeciéndole después al Rachel ayudándole a sentarse en su cama.

- Sí bueno, ayer tomamos con los chicos hasta tarde, fue divertido, nos reímos mucho – dijo con gran sonrisa, Quinn asintió, aunque con una mueca al pensar que Finn y ella debieron pasar bien la tarde y noche.

- No es así – replicó Rachel al leerle tal gesto.

- ¿Cómo así? – preguntó ella

- Pues eso, ambos terminamos – le explicó Rachel sentada en su silla, Quinn sentada en la camilla – y pasamos una tarde cómo amigos, los cuatro.

- ¿Terminaron? – le preguntó Quinn seria

- Sí, terminamos – soltó Rachel mirándole – ya sabes, empecé a sentir estas cosas muy fuertes por cierta rubia con ojos color avellana, que simplemente superó todo y lo nuestro no pudo seguir más – le dijo lentamente mirándole a ella, a esos ojos hermosos que parecían iluminarse con cada palabra suya, su sonrisa, ese gesto precioso que ella hacía junto a su puchero, mordiéndose la lengua y achinando sus ojos, mientras sonreía de lado.

- ¿Así que cierta rubia eh? – preguntó ella coquetamente y Rachel asintió decidida - ¿Y todo por un beso? – preguntó ella curiosa.

Y ay Quinn si era curiosa, ella era muy curiosa.

- Un par de besos si mal no recuerdo – acotó Rachel parándose y sentándose en la camilla junto a ella y con una mano acomodando un mechón de pelo de Quinn detrás de su oreja izquierda.

- Si tuviera el monitor ese de los latidos, ya se habría vuelto loco – susurró Quinn a muy corta distancia de Rachel.

- Ya lo habrías roto – replicó Rachel divertida y con Quinn volteando los ojos divertida, Rachel con la misma mano, delicadamente cogió la barbilla de Quinn, le acercó más cerca de ella y dijo – Lucy Quinn Fabray – lentamente

- Hmmm - murmuró Quinn hipnotizada mirándole como si se tratase de la novena maravilla del mundo, del planeta, de todo lo conocido y desconocido por el hombre – desde ahora, te alejas de cuartos pisos y de todo peligro, tu lugar es a mi lado, segura en mis brazos ¿entendiste? – le pidió dulcemente, pero a la vez firme, de modo que Quinn entienda que no estaba bien, nada bien, tirarse del cuarto piso si así la salvaba, arriesgar así su vida, deseando ella, que eso o hechos afines, jamás se repitan.

Y Quinn asintió mirando hipnotizada los labios que tanto amaba – porque te elijo a ti, aún por encima de todo, te elijo a ti, como tú me elegiste a mí – Rachel no le dijo "te amo" aunque lo sintiera, ella pensó que talvez iba a ser muy rápido, más ambas lo sabían, ambas se amaban, y eso era suficiente.

Quinn ya lo había dicho una vez, pero bueno, ambas lo sabían y eso era lo importante.

Y después de aquello, ambas se dieron un muy dulce beso, un beso que supo a gloria, a fuegos artificiales, un gran bigbang, un reencuentro, el nacimiento de algo muy, pero muy bonito, un beso que terminó de sellar el primer paso en la vida y en el camino de ambas, desde ahí para siempre, hasta lo incierto y más allá.

Ya que ambas en ese momento, sentían que iba a ser para siempre, y eso era todo lo que necesitaban en ese momento.

Ingenuas no eran, ambas sabían que tenían mucho que recorrer, que iba a haber problemas, con James, con su familia, que intentaba defender lo indefendible, talvez con Russell, talvez peleas, malos entendidos, celos, reconciliaciones, sorpresas, amor, y mucho más amor.

Mucho más amor.

Ambas sabían que vendrían muchas cosas, más ambas no lo temían, ya que iban a estar juntas, juntas para toda la vida, juntas en su viaje, juntas, y muy alejadas de los cuartos pisos, tal cual lo había pedido Rachel.

Ah, y por si se preguntan qué le dijo Rachel a Quinn en su llamada al teléfono de Santana, eso fue…

"Hey, soy Rachel y yo te…"

Quinn le respondió completando la frase, ella muy adormilada - …amo"

Fin.

Nota:

- Déjame saber lo que piensas

- Gracias por acompañarme en este viaje, después de algún tiempo.

- Nos vemos, en la próxima aventura.

- PD: estoy escribiendo una nueva historia Faberry con otra temática totalmente opuesta a esta, ¿Quieren que la publique inmediatamente después de ésta o espero una semana, un mes?