Otra vez esa imagen. ¿Cuánto más tenía que soportar en sus adentros? Estaba cansado de visualizar la misma escena en sus pesadillas. Una vez que la susodicha desgracia interrumpía su noche, no había forma de que conciliase el sueño... sea la hora que sea. En aquel momento, a Ichimatsu no le quedó más remedio que levantarse e ir a la cocina por un vaso de leche. Quién sabe, a lo mejor podía ser una solución alternativa.

De regreso al futón, intentó, con optimismo, caer rendido y dormir profundamente. "Sin sueños estaría bien, solo quiero descansar". Un gato, dos gatos, tres gatos... cincuenta y siete gatos... Vaya manera de que su mente le demuestre que también lo odia. "Maldita sea. Malditos sean todos. Maldito sea yo mismo". ¿Por qué no puede simplemente desaparecer de este mundo en un parpadeo y ya? "Claro... porque sería una solución demasiado buena para que una escoria como yo siquiera la merezca. Estoy condenado a repetir las mismas noches. El peor castigo para la peor basura". Mientras pensaba en ello, el joven de cabellos desordenados miró a su lado izquierdo para ver cómo el resto de sus hermanos descansaba sin preocupación alguna. "Cuánto los envidio". Y con este pensamiento, Ichimatsu cerró los ojos para volver a abrirlos al mediodía, fingiendo que dormía.

-¡Ninis! ¡El desayuno está servido!

El llamado de su madre hizo que todos se levantaran desganadamente de sus respectivos lugares. Apenas se sintieron despiertos por completo, con mucha prisa se cambiaron de ropa. Desde que Matsuyo ordenó que nadie comería a menos de que estén vestidos correctamente, sus mañanas se volvieron más ajetreadas que de costumbre. Terminado eso, llegó el duelo de vida o muerte (según ellos, claro): ¿quién tendrá la mala suerte de arreglar la habitación antes de comer? Nadie quería ser el último en salir, por lo que luego de varios empujones y acusaciones sin sentido en la puerta, fue Karamatsu finalmente quien se quedó a propósito para cortar el asunto.

Sus hermanos no lo sospechan, pero detrás de esa reciente muestra de amabilidad se escondía el hastío del segundo hermano al tener que soportar el mismo alboroto mañanero. ¿Qué más daba? De todas maneras era necesario un poco de tranquilidad y momento a solas luego de dormir por casi 11 horas con cinco personas, algo que consideraba sofocante.

Una vez guardado el futón en el closet, Karamatsu se dispuso a bajar las escaleras solo para encontrarse con que su desayuno estaba a punto de ser profanado.

-¡Con permiso~! -canturreó Osomatsu sosteniendo un pedazo de salmón ahumado entre sus palillos.

-Ni se te ocurra hacerlo, estúpido hermano mayor -amenazó el joven de aura oscura alrededor suyo. Todos se sorprendieron: por poco confunden a Karamatsu con Ichimatsu.

-¡Wahh! ¿¡K-Karamatsu?! ¡No te enojes, solo era una broma! -con una sonrisa nerviosa, Osomatsu intentaba apaciguar a su hermanito. No era muy grato tenerlo de mal humor y lo sabía.

-Cielos, Osomatsu nii-san -se unió el menor de todos a la conversación-. Con esto solo has demostrado que de entre los seis eres el más sinvergüenza.

-¿Eh? Te equivocas, Totty. Me das demasiado crédito. ¿El que llevaría ese título no sería Choromatsu?

-¡¿Ahh?! ¿¡Por qué yo?! -Choromatsu se mostró disgustado-. Sería totalmente lo opuesto. Al menos yo he conseguido tener varios trabajos.

-Y en todos y cada uno de ellos te despidieron a la primera semana -declaró el mayor con una sonrisa por lo bajo-. Nadie contrataría a alguien que desperdicia sus horas de trabajo masturbándose en el baño diariamente. ¿No lo crees, Pajamatsu?

-¡Deja de llamarme así! ¡Y nada de lo que dices es cierto!

-¿Y por qué otra cosa más iba a ser? -Osomatsu trataba de contener la risa. Siempre era divertido molestar a su querido hermanito-. Es la única explicación razonable que se me puede ocurrir.

-Eso es porque tu cerebro es tan pequeño que no puede pensar en otras alternativas -con tal de defender su orgullo, al tercer hermano no le quedó más opción que atacar.

-¡Yo sé por qué suelen despedir a Choromatsu nii-san! -Jyushimatsu estaba más que emocionado al recordar el motivo de los constantes fracasos de su hermano. Al instante, todos los presentes estaban más que intrigados. Todos excepto uno de ellos que con señales intentaba desesperadamente que el de amarillo se detenga.

-¡¿De verdad?! ¡Te lo tenías bien guardado, Jyushimatsu nii-san!

My little Jyushimatsu, veo que has progresado en proteger información!

-¿Así que al fin sabremos el secreto de cómo ser despedidos en tiempo récord?

-¿Y bien, Jyushimatsu? ¿Acerté en todo lo que dije? -ansioso, Osomatsu esperaba por la confirmación de su teoría o por algo aún más vergonzoso.

-¡Jajaja! Bueno, estuviste muy, muy cerca, Osomatsu nii-san -Jyushimatsu hizo una pausa. Tomó un poco de té y luego se quedó en silencio.

-¡Deja de hacerte el importante y habla de una vez! -los cuatro hermanos restantes demandaron impacientes.

-¡De acuerdo, de acuerdo! Es que una vez fui a la tienda de conveniencia para comprar una revista... ehh... ¡de béisbol! -Todos sabían que mentía. Estaban 100% seguros de que era de porno-. Luego vi a Choromatsu nii-san en la caja listo para atender. Fue entonces cuando apareció una chica muy linda para pagar sus compras. ¡Choromatsu nii-san se puso tan nervioso que no podía ni hablar y desparramó todo el dinero de la caja registradora!

Todos soltaron risas burlonas. No era difícil imaginarse al tercer hermano con la cara rojísima y provocando todo un desastre.

-¡Jajajaja! ¡Las desventajas de ser un virgen veinteañero! -Todomatsu no aguantó en soltar su comentario.

-¡Pero esto es extremo, Totty! ¡Si nos pasara a todos, ni siquiera tú hubieras podido conseguir trabajo! -secundó Osomatsu.

-¡Oh, eso explica por qué aquella vez que decidimos buscar empleo, todos conseguimos uno menos Choromatsu! -recordó Karamatsu-. Así que de eso se trataba, ¿eh, brother?

-¿Y bien? ¿Sucedió algo más, Jyushimatsu?- preguntó Ichimatsu con algo de cizaña.

-¡Ah sí! ¡Lo olvidaba! -por poco la lengua de Jyushimatsu no iba a soltar la información restante para desgracia de su hermano mayor-. Luego de eso, la chica se incomodó tanto que tuvo que intervenir el gerente de la tienda mientras que Choromatsu nii-san corrió hacia la sala del personal. Cuando lo vi salir, pude sentirlo más relajado. Sí saben a lo que me refiero, ¿no? ¡Jajajaja!

Por poco y derramaban sus tazas de té. Las risas llenaron la habitación por completo.

-¡Esto vale oro puro! -exclamó Osomatsu entre carcajadas.

-¡Basta! ¡Mi estómago me duele! -Todomatsu rodaba por el piso.

-Era de esperarse de Pajerovski. -Ichimatsu no pudo contenerse y al decir ello estalló en risas.

-¡Hey, Jyushimatsu! ¿Por qué no nos lo contaste antes? -preguntó Karamatsu entre lágrimas.

-Porque le prometí a Choromatsu nii-san que no se los diría... ¡Ah! -Jyushimatsu recién cayó en cuenta. Un muy avergonzado Choromatsu mantenía la cabeza gacha en su lugar. Temblaba, supusieron todos, de una ira irracional. "Oh vaya, creo que nos excedimos" pensaron todos al instante.

Silencio total. Casi se podía ver la tensión. Osomatsu pensó por un momento en apaciguar a Choromatsu como solía hacerlo, pero su sexto sentido le advertía que esta vez no iba a ser igual.

-Um, ¿Choromatsu nii-san? -Jyushimatsu fue el primero en atreverse. Después de todo era su culpa.

Para sorpresa de todos, Choromatsu se puso de pie con una expresión muy calmada a la vez que recogió su plato. Antes de salir de la sala, dijo con voz de ultratumba:

-Jyushimatsu, luego arreglo cuentas contigo.

"¡Sí que nos excedimos!" pensaron todos boquiabiertos. Es cierto que habían visto a Choromatsu furioso múltiples veces. Pero, ¿cómo explicarlo? La persona que acababa de salir de la sala no era su hermano en lo absoluto. He ahí las consecuencias de destruir su ego.

-Brothers, recuérdenme no volver a meterme con el orgullo de Choromatsu nunca más.

-... -Osomatsu se quedó mudo. Solo pensaba en una cosa-. Jyushimatsu, si quieres te acompaño a un templo para rezar por tu alma.

-¿En serio? ¡Gracias, Osomatsu nii-san! -Los ojos del quinto hermano brillaban de agradecimiento combinado con miedo a lo que le podría pasar.

-¡Esperen, esperen! ¿¡Qué diablos está pasando hoy?! -Todomatsu se mostró alterado y nervioso. Todos le dirigieron una mirada confusa provocando que el menor genere un poco de suspenso-. ¿Se han dado cuenta que el aura oscura de Ichimatsu nii-san se está expandiendo? ¡Karamatsu nii-san y Choromatsu nii-san son la prueba de ello!

-¡Ah! ¡Es cierto! -exclamaron Osomatsu y Jyushimatsu al unísono.

Wait, wait, wait, Todomatsu! -Karamatsu sabía que no era conveniente fastidiar a Ichimatsu de la nada- ¡No creo que se deba a ello! Todos tenemos derecho a enojarnos con los demás de vez en cuando.

-Exacto -Ichimatsu se sumó al pequeño debate-. Además el mal humor de Mierdamatsu y Choromatsu solo se debió por la estupidez de cierto hermano mayor, ¿o me equivoco? -esto último lo dijo con un poco de irritación. Genial, justo cuando se había relajado un poco, estaba de vuelta a ser el blanco de acusaciones sin sentido.

-B-bueno, solo era una idea que se me cruzó por la cabeza -el menor advirtió el posible peligro al instante-. Lo lamento, Ichimatsu nii-san.

-Si lo lamentas, entonces está bien.

-Hablando de ideas, ¿no sería genial si nos pagaran por no hacer nada todo el día? -un cambio de tema muy drástico. Tan propio del hermano mayor.

-¿Ha? ¿Ya empezaste a decir tonterías, Osomatsu nii-san?

-No hay nada de malo en soñar, Totty. Tan solo imagínate el empleo perfecto para un nini.

-Pues por más que lo desee, nunca se hará realidad. Pero sí sería genial -el menor cayó en el juego y empezó a fantasear con la cantidad de chicas a las que podría invitar con ese dinero mientras jugueteaba con sus palillos.

-¿Ehhhh? Yo creo que sí puede haber uno. Por ejemplo... ¡en una fábrica de colchones! -Jyushimatsu no se quedaba atrás en los aportes.

-¿Hmm? ¿A qué te refieres exactamente, Jyushimatsu? -dicho argumento despertó la curiosidad en Karamatsu.

-¡Quizá como sujetos de prueba para verificar si los colchones son tan cómodos que cualquiera pueda dormir en ellos!

-¿Ah? Pero qué imaginación tienes, Jyushimatsu nii-san -aún sin salir de su fantasía, Todomatsu seguía siendo partícipe de la conversación-. Es cierto que sería el trabajo ideal, pero nadie pagaría por ello.

-Oh, ¿y qué tal si nos ponen a dormir en las vitrinas de la tienda? Nada mejor que mostrar a la clientela la garantía de comodidad -Osomatsu parecía divertido ante la idea.

-¡Hm! No suena mal. Tan solo imagínense a cuántas Karamatsu girls podría atraer mi esbelta figura dormitando pacíficamente a plena luz del día. ¡I love it! ¡Apoyo esa idea!

-¡Eso es aún más estúpido! -tan solo imaginarse a su doloroso hermano mayor semidesnudo sobre un colchón hizo que la fantasía de Totty reviente como una burbuja y sin querer quiebre sus palillos-. Por Dios, Karamatsu nii-san, creí que este día descansaríamos de tu dolorosidad -suspiró.

-¿Tú qué opinas, Ichimatsu? -Osomatsu fijó su mirada en el joven que llevaba un buen rato sin hablar- ¡Si vamos en grupo a proponer esa idea, a lo mejor nos la aprueban! Podríamos hacer dinero fácil. ¿Qué dices?

-Yo... -Ichimatsu no sabía qué responder. De alguna manera, los demás sentían que no quería participar en la conversación-. Yo los apoyo, pero creo que no tengo el ánimo suficiente como para tener un empleo así.

-¡Wow! ¡Te has vuelto muy flojo últimamente, Ichimatsu nii-san! -ya que era una persona muy activa físicamente, a Jyushimatsu no le dejaba de sorprender la gran diferencia entre su energía y la de su hermano.

-Supongo que sí -se levantó y recogió su plato-. Gracias por la comida.

Una vez que salió de la sala, los demás decidieron dejar ahí el tema y volvieron a lo suyo. De tanto discutir, se les había enfriado la comida, por lo que se apresuraron en terminar. Solo Karamatsu se quedó pensativo acerca de la respuesta de Ichimatsu. Recordó que en varias noches sintió que Ichimatsu tardaba demasiado en quedarse dormido, y aún así era de los primeros en levantarse. A lo mejor dicho problema estaba ligado a su actitud evasiva. O quizás estaba pensándolo demasiado y se formulaba una problemática que solo existía en su cabeza.

-Hey, Karamatsu, ¿otra vez no le haces caso a tu comida? Siento que ese salmón está gritando mi nombre a gritos -definitivamente Osomatsu actuaba rápido si se trataba de comer un poco de más. Solo bastó decir eso para que Karamatsu termine su desayuno de un solo bocado.

-¡Buena jugada, Karamatsu nii-san! -exclamó divertido Jyushimatsu. Siempre era un placer ver al primer hermano sin salirse con la suya.

-¡Gracias por la comida! Ah, por cierto, mi muy amable Karamatsu nii-san, ¿podrías recoger mi plato? ¡Te lo agradezco tanto! -sin siquiera dejar que el segundo hermano conteste, Todomatsu puso en práctica su truco para así zafarse de la más mínima obligación. Esto, por supuesto, provocó que Osomatsu y Jyushimatsu no se queden atrás.

-¡De ser así, entonces recoge también el mío Karamatsu!

-¡Y el mío! ¡Gracias, Amablematsu nii-san! -dicho esto ambos huyeron antes de escuchar cualquier protesta.

Precisamente era por eso que Karamatsu estaba harto de la actitud de sus hermanos con más frecuencia. No los llegaba a odiar, pero sí deseaba que llegasen a ser más considerados con él. Pero, ¿a quién quería engañar? No había dimensión alguna en que eso se haga realidad. Solo fueron pocas veces en las que recibió empatía, pero dichos momentos pasaban de manera inadvertida. Mientras su mente divagaba, se dispuso a recoger los platos y lavarlos en la cocina. Para no seguir pasando malos ratos por culpa de sus hermanos, decidió no quedarse en casa y quizá despejarse un poco. A lo mejor podría conocer a una hermosa dama y congeniar con ella para así por fin tener una relación estable y de alguna manera sentirse libre. No había duda en que su imaginación estaba al tope. Sus pensamientos se interrumpieron cuando, al abrir la puerta de la sala, se encontró con Ichimatsu poniéndose sus sandalias.

-Oh, brother, ¿vas a algún lado? A lo mejor te puedo acom...

-No te incumbe -de manera inmediata, Ichimatsu rechazó cualquier cosa que Karamatsu le iba a proponer. Dicho eso, salió sin siquiera despedirse.

"Mi error" pensó Karamatsu. Era obvio que Ichimatsu le respondería de mala gana si era precisamente él quien le hablaba. Ya había olvidado desde cuándo su hermano menor se comportaba así. Aun así, Ichimatsu generalmente era fácil de leer, y Karamatsu estaba seguro de que se encontraba más irritable desde hace varios días. ¿Quizá una semana? No lo podría decir con seguridad; las desventajas de ser un nini es que pierdes la noción del tiempo.

De igual manera, se hacía una idea de donde podría estar. La razón más frecuente por la que Ichimatsu salía solo era en buscar gatos y disfrutar su compañía. Suponía que era una forma de tomar aire fresco luego de pasar tiempo con cinco hermanos para nada admirables. Por ello comprendía perfectamente su actuar reciente. O al menos eso creía.

En el mismo momento en que el segundo hermano había terminado de lavar los servicios, Ichimatsu había decidido finalmente hacia dónde dirigirse. Solo esperaba que nadie lo atrapara en el acto. No era fanático de los días soleados, pero dentro suyo agradecía el clima de ese día. Una vez que llegó a un edificio empresarial, se dispuso a ir por el callejón para así subir por la escalera de incendios. Trató de ser lo más sigiloso posible; quién sabe lo que le pueden hacer si lo atrapaban. Por suerte, nadie notó su presencia mientras ascendía.

Finalmente llegó a la azotea del edificio. La vista era simplemente espectacular. Fue una buena idea después de todo: no se sentía prisionero de los malos pensamientos que lo aquejaban por las noches. Es más, sentía que estos se alejaban y desaparecían con ayuda de la brisa. Respiró profundo... ahora sí se sentía tranquilo. Por fin un poco de optimismo luego de varios días de aflicción. Parecía como si se hubiera quedado dormido con los ojos ligeramente abiertos, pero lo más probable es que se haya ensimismado en su rayito de esperanza hasta convencerse de que este cumpliría su anhelo. Buscó un punto ciego donde nadie pueda verlo para así acomodarse y tratar de dormir pacíficamente.

"Solo espero que funcione. Si no lo hace, entonces ya no sabré qué hacer".


¡Buenas con todos! Bienvenidos a mi primer fanfic, no solo de Osomatsu-san, sino de todo en general (quizá lo hayan notado). Solo espero que les haya gustado aunque sea un poquito. Nunca tuve pensado escribir uno, así que discúlpenme por mi falta de experiencia. Quiero comentar que este fic está basado en cómo me sentí en el año pasado, mis ánimos estaban por los suelos y no disfrutaba nada de nada. Por suerte, ahora estoy un poco mejor.

Debo decir que me da demasiada verguenza publicar esto, así que mis respetos totales para todos los escritores 3 Al principio tenía pensado hacer un one shot, pero las ideas se me venían como avalanchas y tal parece que tomará un tiempo para poder darle una forma final a esta historia.

Otra cosa es que no tenía intención de incorporar comedia porque soy muy mala para eso, pero ahí va mi mejor intento, solo espero que no les haya dado pena ajena XD

Perdón por alargar tanto mis notas de autor, había varias cosas que quería mencionar... Espero que les haya gustado este primer capítulo y cualquier comentario suyo es bien recibido. ¡Nos leemos en el próximo capítulo!