-CAPÍTULO 2
Peach
¡Holaaaaa! :3 :3 Me presento, aunque seguramente ya me conozcáis: soy Peach Toadstool, alumna de la Nintendo Academy e influencer profesional (seguidme en PeachThePrincess1985). Soy una veterana de la Nintendo Academy, estando en su 5º curso. Qué decir de mí, hay tantas cosas… Bueno, se supone que tengo que contar una cosa muy concreta, pero como soy yo la que está escribiendo esto, poco pueden hacer mis compañeros, jeje…
Igualmente, como sé que luego lo van a leer y me soltarán chapas para que cambie una cosa u otra (ya me imagino a Zelda, la fascista de la gramática, diciéndome no sé qué de los signos de puntuación y todas esas historias), vamos a contar la historia, ¿vale?
Pues mi historia comenzó un domingo por la tarde. Era un bonito día, y había quedado con mi amiga Daisy. Daisy era una chica parecida a mí: lista, guapa, glamurosa, increíble, etc… Estábamos en mi casa, y me estaba enseñando un nuevo peinado que había logrado hacerse, pensando que a mí también me gustaría. No sé si lo sabéis, pero en mi Instagram ( PeachThePrincess1985), soy una reconocida gurú de la moda, por lo que siempre estoy intentando cambiar de aspecto y traer cosas nuevas al plantel, por lo que, con toda mi sabiduría, puedo decir que el peinado de Daisy no estaba mal, aunque yo lo podría haber hecho mejor.
De todas maneras, estábamos en mi habitación. Llevábamos ya un par de semanas de curso, y recientemente nos habían hecho la fotografía de clase.
Peach: Buff…
Daisy: ¿Qué pasa?
Peach: Tía…
Puse cara seria. Iba a contarle algo realmente serio a mi mejor amiga.
Daisy: ¿Va todo bien?
Peach: La verdad es que no…
Nos sentamos ambas en mi cama.
Daisy: Me estás preocupando, Peach…
Peach: Es que…
Hice una breve pausa.
Peach, llorando: ¡NO QUIERO IR MÁS A CLASE! ¡BUAAA!
Daisy, entre mosqueada por haber hecho parecer mis quejas algo serio, y riéndose, me golpeó con la almohada.
Daisy: No seas boba, llorona. Acabas de empezar. Además, yo también estoy en las mismas.
Peach: Pero yo de veras de veritas que no quiero…
Daisy: Sí, se nota. Pero algo bueno habrá, ¿no? Algo puedes salvar de todas las cosas de la Academia.
Peach: Hmmm… Supongo que mi clase no está mal. Tengo buenos compañeros.
Daisy: Es verdad, tu clase… Tenéis una reputación de ser una clase un poco loca, incluso fuera de la Nintendo Academy.
Peach: Viniendo de una estudiante de la Virtual School, no me sorprendería que llamaseis loca a cualquier cosa. Sois una panda de pijos.
Daisy: Lo dice la modelo de Instagram que vive en una mansión heredada de su abuelo.
Peach: Touché…
La Virtual School era otro colegio de la ciudad, situado justo en la otra punta de la ciudad. Era un enorme edificio moderno, con todo tipo de instalaciones. Según me había contado Daisy, alumna veterana de ahí, había gimnasios de todo tipo, salas de simuladores virtuales, restaurantes, parques y, por algún motivo, un circo. Era el nova más de los centros educativos, y era repugnantemente caro. Solo la gente asquerosamente rica podía ir, como Daisy…
Daisy: ¿Por qué no quieres venir a la Virtual School, Peach?
… o yo.
Peach: Ya te lo he dicho muchas veces, pesada. No creo que cambiar en medio de curso sea buena idea.
Daisy: Y tú siempre dices lo mismo. ¿Por qué no te cambiaste antes de empezar el curso? Lo puedes pagar perfectamente, niña rica.
Ahí no supe qué responder. Si bien es cierto que no es que me encantara la Nintendo Academy, ni mucho menos, nunca había pensado siquiera en irme de allí. Era algo que ya tenía en mi ser. "Hola, soy Peach, alumna veterana de la Nintendo Academy". Era básicamente como pertenecer a una secta. Vale, a lo mejor ese es un mal ejemplo, pero se entiende el mensaje.
Peach, sonriendo: Bueno, eso no importa.
Daisy: Ajá…
Peach: De verdad, vamos a dejarlo. Mira, mira.
Le acerqué a Daisy la foto de clase que tenía enmarcada. Yo estaba a la izquierda, junto a Toad y Mario. Los veinte alumnos de pie divididos en tres filas, de 8, 6, y 7, dependiendo de nuestra altura.
Peach: ¿Conoces a alguno?
Daisy: A ver… Reconozco a…
Empezó nombrando a mis compañeros de izquierda a derecha.
Daisy: Fox, el de los videojuegos; Link, el que es muy dramático; alguien con el pelo azul…
Peach: Esa es Lucina, le van los misterios y ha descubierto a un fantasma en nuestra clase.
Daisy: ¿Fantasma?
Peach: Peach: Sí, se llama Ash. Es un poco travieso, pero es majo.
Daisy: Solo en la Nintendo Academy… Samuela, Marto…
Peach: Samus y Marth…
Daisy: ¿Zelda?
Peach: En realidad es Sheik. Quiero decir, es Zelda, pero vestido de chico.
Daisy: Pero es Zelda, ¿no?
Peach: Sí, pero es Sheik. ¿Entiendes?
Daisy: Sí, claro. Cómo no.
Yo sabía que Daisy no lo entendía. Mi amiga continuó nombrando, o, más bien, intentando nombrar a mis compañeros, fracasando en menos de los que me imaginaba. Tomó especial interés en dos en particular, los hermanos Jumpman.
Daisy: Ahhh… Este sé quién es... Pillina…
Me fijé en quién señalaba. Era Mario, que salía durmiendo de pie, de alguna manera.
Diasy: Este es… ¡El chico que te gusta!
Me sonrojé. Algún lector despistado se habrá sorprendido, pero, sí. Me gusta Mario Jumpman. Lo sé, tengo buen gusto. Qué decir de Mario… Sinceramente, no me acuerdo de cuándo me empezó a gustar. Creo que fue+ hace uno o dos años. Que yo recuerde, el profesor Bowser, el muy canalla, me había castigado porque Falco había dicho algo por lo bajo sobre su peso y, como no sabía quién había sido, me castigó a mí a barrer la clase encerrada en ella. ¿Cómo no distinguió la voz de Falco de la mía? No lo sé, pero creo que simplemente quería castigar a alguien. Seguro que ni siquiera había oído nada y justo coincidió que Falco dijera que pesaba más que un Snorlax en brazos conque el profesor "Tortuguita" decidiera castigarme. Sí, Bowser no es de mis profesores favoritos, pero, siendo sinceros, ninguno lo es. En todo caso, cuando estaba encerrada en clase porque Mr. Game & Watch había cerrado sin querer, apareció en la ventana, como mi príncipe azul y con un ligero sobrepeso y oliendo a pasta, Mario Jumpman, salvándome del malévolo Bowser. Desde entonces, me fijé más en Mario y en cómo me trataba. Siempre me ayudaba, y empecé a apreciarle mucho. Y bueno, una cosa llevó a la otra…
Peach: Shh… No lo grites, Daisy.
Daisy: ¿Por qué? Qué más da, si vive lejos de aquí, ¿no? Y tus padres no están en casa.
Peach: Sí, pero igualmente, cállate…
Me giré un segundo, creyendo oír algo. Al girarme de nuevo para hablar con Daisy, la vi, megáfono en mano, abriendo la ventana.
Peach: ¿De dónde has…?
Daisy, sacudiendo el megáfono: ¿Esto? No sé, de repente apareció en el suelo. Bastante conveniente, ¿no crees?
Peach: ¿Bastante conveniente para?
Daisy, asomándose a la ventana y llevándose el megáfono a la boca: PARA ESTO. UY, QUÉ ALTO SUENA ESTA COSA… ¡A PEACH LE GUSTA MARIO!
Peach: ¡Daisy!
Diasy: ES VERDAD, ME FALTAN LOS APELLIDOS. ¡A PEACH TOADSTOOL LE GUSTA MARIO JUMPMEN!
Peach: Es Jumpman…
Daisy: PERDÓN; MARIO JUMPMAN.
Peach: ¡Para ya! ¡Es tarde, vas a levantar a todo el barrio!
Le quité el megáfono de las manos y lo arrojé a la calle. Cerré la ventana de un golpe.
Peach: Eres idiota, de verdad…
Daisy: Oh, vamos, Peach, no ha pasado nada.
Peach: Si viene la policía con quejas de los vecinos, no pienso ayudarte.
Daisy: Lo tendré en cuenta, tranquila… Oye, ¿este quién es? ¿Mario ha conseguido duplicarse? ¿Se ha comido una cereza?
Peach: ¿Qué?
Daisy: Nada…
Peach: El clon de Mario es, sorprendentemente, su hermano, Luigi.
Daisy: Conque Luigi, ¿eh…?
Daisy estaba absorta en la foto de Luigi. Salía con cara de asustado. Probablemente porque el que estaba a su lado, Falco, le estaba enseñando una gran araña que se había encontrado, riéndose. No era ni de lejos la mejor manera de aparecer en una foto, pero a Daisy pareció llamarle la atención. Tanto, que estaba empezando a sonrojarse. ¿Qué?
Peach: Daisy…
Daisy: …
Peach: ¡Daisy! ¿Dónde están los megáfonos cuando los necesitas?
Daisy, nerviosa y sobresaltada: ¿Qué? ¿Q-Qué pasa?
Peach, con una sonrisa presumida: ¿Qué pasa con Luigi?
Daisy: Es mono…
Peach: ¿Sí?
Daisy: ¿Es majo?
Peach: Sí, es bastante majo y amable. Ayuda siempre que puede. Es un buen amigo.
Daisy: …
Peach: Si quieres que te lo presente, te lo presento.
Daisy, completamente seria: Sí, por favor.
Sonreí. No sabía muy bien por qué, pero a Daisy le interesaba Luigi. Ahí mi mente empezó a maquinar. Ya sé, querido lector, que un simple "es mono" o interesarse con alguien, no significa nada, pero os contaré un secretito que seguramente Lucina no os haya contado, pobre ignorante… Aquí donde me veis, con notas que dejan que desear y, en general, no muy avispada en clase, soy una excelente casamentera. Sé todo lo que hay que saber sobre relaciones. Vale, no he tenido novio, pero eso no quita validez a mi conocimiento. Yo fui la que consiguió juntar a Donkey Kong, un alumno un curso mayor que nosotros que era conocido como "El Imparejable" (se decía que era imposible encontrarle pareja) con la chica que le gustaba, una tal Candy Kong. Soy yo la que tiene que organizar el reparto de cartas de San Valentín en la escuela y a la que acuden los que no saben qué decirle a su crush.
Todo esto viene a que yo veía en la mirada de Daisy algo más que un "me interesa". Luigi y Daisy eran perfectos el uno para el otro. Podía darle a Luigi la autoestima que necesitaba y ponerle los pies en la tierra a Daisy, alejarla de tanto lujo y superficialidad que había en la Virtual School.
Peach: Muy bien. Puedo prepararos una cita…
Daisy: No he dicho que quiera salir con él.
Peach: Una cita con significa nada, cariño. Podéis simplemente conoceros, incluso quedar solo como amigos, aunque algo me dice que esa no es tu intención, jiji…
Daisy: ¡Peach! Osea que así te sientes cuando te digo lo de Mario…
Peach: Más o menos… Entonces, está decidido. Hablaré con Luigi y ya te daré los detalles.
Llamaron al timbre. Me asomé a la entrada de mi casa desde la ventana. Vi que en la puerta había un coche aparcado y una señora fuera, la madre de Daisy.
Daisy: Ya son las diez de la noche, me tengo que ir.
Peach: Sí, está tu madre fuera.
Acompañé a mi amiga hasta la puerta.
Daisy: Bueno, desde luego, ha sido un día intenso…
Peach: Sí, bastante. Bueno, ya sabes, amiga, ya te avisaré de tu cita.
Daisy: Más te vale. A ver cómo es ese Luigi.
Peach: ¿Aparte de mono?
Daisy: Calla, anda… ¡Hasta luego!
Peach: ¡Adiós, Daisy! ¡Ven guapa cuando tengas la cita!
Daisy: ¿Por quién me tomas? Yo siempre voy guapa.
Daisy acabó por irse. Fui a mi habitación de nuevo. Sus paredes de madera blanca por la mitad inferior y de yeso rosa por arriba me rodeaban. Mi cama, una gran cama en forma de corazón con muchas almohadas, era, aparte de muy cómoda, mi lugar favorito. Ahí siempre me quedaba a pensar o ponía algo de música. Esta vez hice las dos cosas, poniendo en mi móvil a Totakeke, también conocido como K.K. Slider. Era de mis músicos preferidos, junto con Pauline. Con el son de esa increíble guitarra de fondo, cogí la foto de mi curso que tantas sorpresas me había dado ese día. Salíamos todos los alumnos del 5º curso, de diversas maneras. Ya nos habían hecho una foto en la que el Profesor Bowser nos había obligado a adoptar poses muy serias, pues, según él, era la única manera de salir en un anuario. Como se te ocurriera parpadear, el Profesor Bowser te obligaba a repetir la foto. Por tanto, cuando, después de quince fotos con imperfecciones mínimas, nos dejó hacernos una como quisiéramos para tenerla de recuerdo (qué majo…) al ya tener la supuesta "foto perfecta", salimos todos de una manera un tanto… especial. Marca Nintendo Academy, supongo. O, al menos, marca 5º curso…
En la fila de los más altos, en la esquina izquierda, Fox salía jugando a la Switch, la mejor consola del mundo. Estaba mirando a la pantalla muy concentrado. A su lado, Link había decidido adoptar una postura que, seguramente, en su mente era increíble, pero quedaba un poco hortera, en mi opinión. Se había colocado de lateral y había puesto los dedos como pistolas, extendiendo los brazos hacia la derecha, con una presumida sonrisa en su cara. Lucina tenía una pose más socialmente aceptada como estándar, pero se había entretenido con una lupa investigando un trozo de tela que había encontrado en el suelo. Samus tenía cara de mosqueada (qué raro…) y parecía que le molestaba, no solo la foto, sino la extraña pose de Link; por lo que salía gritándole enfadada. Marth, por su parte, salía completamente serio, como si fuera el único presente. Zelda, o Shiek, salía en una pose ninja sentada encima de un taburete que tapaban los alumnos de abajo para parecer que flotaba. Rosalina aparecía con un catalejo, mirando no sé muy bien qué, porque era de día. Seguro que había hecho una de las suyas para ver no sé qué estrella que significaba no sé qué. Por último, Cloud, la gran oveja negra de la clase, se había remangado su camisa y estaba sacando músculo.
En la fila de en medio, Mario salía dormido de pie, y he de decir que también salía muy guapo. Luigi, como ya he contado, salía petrificado y asustado, por culpa de la araña que Falco le estaba enseñando. No sé muy bien si era de verdad o si era falsa. A su lado, en el medio, estaba yo. Llevaba un vestido blanco cómodo y moderno que había preparado para esa foto. Con mi mano izquierda haciendo el gesto de la victoria, guiñaba un ojo a la cámara y sonreía. Qué guapa soy, de verdad… Malon estaba sonriendo, pero miraba a su compañero de al lado, Yoshi, intentando tranquilizarlo. ¿Por qué? Porque estaba comiendo sin parar y casi se atragantaba. Estaba pasándole comida a su gran amigo Kirby, que estaba debajo de Yoshi en la esquina derecha, comiendo también.
Al comienzo de la fila de abajo, en el extremo izquierdo, Toad estaba paralizado. Como es tan infantil, el pobre se puso muy nervioso. Se puede apreciar con todo lujo de detalles todo su sudor. Little Mac, a su lado, como buen boxeador, estaba saltando a la comba. Creo que había una peli sobre eso… Sonic estaba haciendo breakdance a una velocidad vertiginosa, como es costumbre, por lo que, en vez de ver el cuerpo entero de Sonic, se veía un torbellino borroso azul del cual sobresalía la cabeza de Sonic. Megaman estaba paralizado como Toad, solo que como robot que es, estaba echando chispas, electrocutando a su compañero, Pit, del cual se veía el esqueleto según de dónde vieras la foto. Dark Pit se estaba riendo de él, tirado en el suelo. A su lado, Kirby el glotón.
Desde luego, vaya clase. Tenía de todo, desde momentos sorprendentemente amables y genuinos, hasta desmadres totales y peleas. Os diría que era como cualquier otra clase, solo que no era así. Había un sentimiento que sobrepasaba al de unidad que había en algunas clases. Algo que no sé bien poner en palabras. Totakeke dejó de sonar. Ya era tarde, y podía oír a mis padres, que habían vuelto de su visita a la ópera. Bajé a verlos.
Peach: ¡Hola, papi!
Papá: Peach, ¿qué tal, cielo?
Peach: ¿Qué tal la ópera?
Mamá: Fantástica. El teatro era impresionante…
Papá: Sí, y, además, nos atendió un señor muy muy atento. Se ve que dirige el teatro y el casino.
Mamá: Y el restaurante de lujo cerca de la Virtual School.
Papá: Y el restaurante de lujo cerca de la Virtual School. ¿Cómo se llamaba?
Mamá: El restaurante se llama Choque en el Castillo, y el señor… Creo que se hace llamar Triple D.
Papá: ¡Ja! No sé a qué vendrán tantos nombrecitos, pero ese señor era muy majo. Hablando de la Virtual School, ¿ya se ha ido Daisy?
Peach: No, está debajo de la mesa.
Mi padre levantó el mantel de la mesa para buscar a la supuesta Daisy. Ya sabía de dónde había sacado las aptitudes académicas…
Peach: Papá, era broma.
Papá: Jeje… Ya lo sabía. Cariño, recuérdame por qué nunca apuntamos a nuestra hija a la Virtual School.
Mamá: Porque no quería, cariño. Prefería quedarse en la Nintendo Academy.
Papá: Porque no quería, prefería quedarse en la Nintendo Academy. ¿Por qué no quería?
Mamá: Eso pregúntaselo a tu hija.
Papá: Eso pregúntaselo a tu hi… Je… ¿Por qué?
Peach: Pues… ¿Porque me gusta la Nintendo Academy?
Papá: Ya… Igualmente, aún estás a tiempo de cambiarte, que sepas. No oigo más que maravillas de boca de los padres. Al parecer tienen un circo…
Mamá: Qué cosas… Bueno, ¡a cenar!
Fue una cena un poco silenciosa. Yo estaba ocupada pensando en la cita de Daisy. Y en… Bueno, en la Virtual School. Seguramente si iba ahí, mis notas mejorarían. Era un lugar que hacía milagros con sus estudiantes, reformándolos y consiguiéndoles grandes plazas de trabajo. Pero igualmente…
Al terminar de cenar, fui a la planta de arriba de mi habitación. Elaboré un poco el plan de la cita venidera. No estaba segura de si Luigi iba a aceptar así de primeras. Le pedí a Daisy una foto suya para poder enseñársela a Luigi. Aunque era un chico amable, yo sabía que era muy nervioso, y seguramente una cita con una desconocida era demasiado para él. Ahí pensé en los consejos que podía darle. Yo tampoco sabía muy bien por dónde ir. A Donkey Kong y los innumerables alumnos a los que atendía en San Valentín les daba consejos generales, pero, ninguno tenía tantas dificultades como Luigi. Decidí irme a la cama para llegar mañana a clase a tiempo y con la cabeza despejada.
Mi tan amado despertador comenzó a reproducir mi música a las 8:30, hora a la que me levantaba para prepárame y llegar a tiempo a la escuela. A diferencia de otros como Lucina, Link o Fox, que, que yo supiera, eran los que más lejos vivían, yo vivía cerca de la Academia. Mi casa estaba situada en un complejo de viviendas (más bien caras) en la esquina sudeste de la ciudad, a pocos minutos de la NA. Cerca de mí vivían Zelda, Malon y Toad, aunque no solíamos encontrarnos mucho.
Comencé a prepararme. Me puse el uniforme de la escuela. Uno que, a decir verdad, para lo que había en algunas escuelas, no estaba tan mal. La variante que yo había escogido era una camisa blanca con toques azules decorada con un pañuelo rojo, que yo personalmente llevaba puesto en el cuello. Llevaba la falda mediana, también azul. Algunas compañeras como Rosalina o Lucina solían llevar la larga, y otras como Samus, llevaban pantalones. Cada uno podía decidir como vestirse (dentro de unas reglas), pero eso no significaba que todas fueran buenas opciones… Por ejemplo, Cloud, por mal que me cayera, he de admitir que sabía vestirse con su propio estilo, llevando la camisa suelta y remangada, con una chaqueta negra por encima. Otros, como Marth o Toad, llevaban todo lo posible siempre cuidado al detalle.
Para ese día en concreto, sintiendo inspiración de tanto pensar en moda, decidí (copiar) tomar prestado el look de Daisy que llevó en el pelo el otro día a mi casa. Me puse un flequillo recto que me tapaba parte la frente y una coleta, usando el pañuelo rojo del uniforme para ponerla bien. Aunque no fuera en la ropa, lo llevaba puesto, ¿no? Desayuné, y salí a la calle para dirigirme a clase. Ahí, tirado en medio de la calle, encontré el megáfono que Daisy había usado ayer para humillarme. Lo recogí y lo encendí, probando a ver si funcionaba pese a los golpes que había recibido. Ahí Malon gritó desde detrás de mí.
Malon: ¡Hola, Peach!
Peach, a través del megáfono: ¡AAAAA! ¡MALON!
Malon: Qué alto… ¿Qué es eso?
Peach: UN MEGA- Perdón. Un megáfono que estaba aquí. Ayer vino una amiga a casa y lo tiró por la ventana después de usarlo.
Malon: Conque era eso, eh…
Peach, confundida: ¿Qué?
Malon suspiró.
Malon: Ayer por la noche se oyó en todo el vecindario algo bastante… Digamos, curioso.
Peach: ¿Algo curioso?
Malon: Sí... Alguien gritó algo de ti y de Mario…
Peach: ¡QUÉ!
Grité lo más alto que pude. Mi secreto había salido a la luz por culpa de Daisy. No podía ser verdad…
Malon: ¡Qué alto! Y el megáfono está apagado…
Peach, seria: Malon.
Malon: Peach.
Peach: Lo sabes.
Malon: Sé el qué.
Peach: Lo has oído.
Malon: Puede que haya oído algo… Jeje…
Peach, medio llorando: Maloooooon.
Malon: Jajajaja, lo siento, pero es que es una cosa impactante. ¡El acontecimiento del año!
Peach: ¿Se oyó mucho?
Malon: Se oyó en mi casa, no sé si más allá, por donde Zelda.
Peach: BUAAAAAAAAAAAA
Malon: Peach, creo que ya hemos hecho mucho ruido…
Ahí se asomó una señora mayor de su balcón, justo a un lado de nuestra calle. Era una señora muy pequeña con muchas arrugas que apenas llegaba a asomarse. Cogió un taburete, se subió a él y empezó a gritarnos. Reconocí su voz de inmediato, era Impa, una anciana de la zona que había ayudado a la familia de Zelda cuando ella era un bebé.
Impa: ¡¿Se puede saber a qué viene tanto ruido?! ¡Una no puede dormir la siesta en paz! Ya me la dieron con el ruido ayer por la noche pero hoy…
Malon: Lo sentimos, señora…
Peach: ¿Siesta? Si son las ocho de la mañana.
Impa: ¿Quién te crees tú para criticar los hábitos de una anciana? ¡Irrespetuosa!
Peach: ¡Cállese, vieja! Se acaba de filtrar mi gran secreto. ¡Todos se reirán de mí!
Malon: Peach nadie se ha reído de…
Ahí la vieja asquerosa me tiró un plato. Se rompió a escasos metros de mí.
Impa: ¡Qué barbaridad! En mis tiempos nos preocupábamos de las invasiones del Rey de los Ladrones y de poder comer esa noche, ¡y no insultábamos a nuestros mayores!
Peach: ¡Vieja asesina! Me podría haber matado. (cogí el megáfono) ES USTED UNA VIEJA DESCARADA.
Malon me arrebató el megáfono y empezó a empujarme para que fuéramos a clase. De verdad, estaba harta de esa vieja y muy furiosa. Tendría que hablar con Zelda sobre a quién contratan sus padres…
Malon: LO SIENTO SEÑORA, DE VERDAD. NOS VAMOS A CLASE POR FAVOR, NO NOS DENUNCIE…
Malon continuó empujándome con una gran fuerza (se notaba que era una chica de campo) hasta casi llegar a la NA.
Peach: Gracias, Malon. Un poco más y entraba en casa de esa vieja, y no a llevarle la compra, precisamente…
Malon: Descuida, me había dado cuenta… Bueno, ¿me vas a dejar explicarte o vas a hacer que otro octogenario intente matarnos?
Peach: ¿Explicar qué?
Malon: Lo de Mario…
Peach: Ah, claro… Dime…
Nos fuimos acercando al castillo de la Nintendo Academy. Corrigiendo a Lucina, no era un castillo en el sentido exacto de la palabra. Solo la parte más antigua, que era la que albergaba los salones de clase. El resto de los edificios eran más o menos nuevos. Además, no era un castillo muy grande, sino más bien una pequeña fortaleza (la cual habían modernizado bastante bien).
Malon: Pues verás: no voy a decírselo a nadie. Para ser sincera, ya me lo intuía un poco, pero no estaba segura. Yo, y muchos más. Eres un poco cantosa, Peach…
Peach: ¿Lo soy?
Malon: Todos nos fijamos cómo sueles quedarte a hablar con él en la mayoría de los recreos. O como le miras cuando duerme. Da un poco de miedo…
Peach: Comprendo.
Malon: Pero, si no quieres, que parece ser el caso, no voy a decírselo a nadie. Asumo que no necesitas ayuda, gurú del amor.
Peach: Jeje, no, tranquila. Gracias, Malon, eres la persona más amable que conozco. Aparte de Mario…
Abracé a la chica hyliana hasta casi ahogarla. Es una pequeña manía mía, pero yo lo considero como un efecto secundario de mi excesivo cariño. Fuimos juntas hacia la clase, entrando en el edificio en nuestra clase. "5º curso, reza todo lo que sepas si llegas tarde." Entramos y ahí estaban Falco, Rosalina, Luigi y Link hablando.
Luigi: T-te lo juro… Cada vez hay más incidentes.
Falco: No digas tonterías, anda. Seguro que han sido cuatro borrachos y ya.
Link: No, Luigi tiene razón. A este paso, ¡destruirán la ciudad!
Rosalina: Ay… qué miedo…
Malon: ¡Hola!
Los presentes en la clase continuaron hablando, ignorándonos por completo. Malon me miró, y yo a ella. Sin mediar palabra, le di el megáfono.
Malon: ¡HOLA!
Falco, Link y Rosalina: ¡Aah, qué susto!
Luigi: AAAAAAAAAAA.
Malon me devolvió el micrófono. Dejamos nuestras mochilas en nuestros asientos y nos acercamos al grupito. Falco y Link se rascaban los oídos, Rosalina estaba calmándose y Luigi volvía poco a poco a su estado normal después de petrificarse.
Falco: Vaya manera de dar los buenos días…
Peach: Era la única manera de darlos.
Falco: Jeje… Lo sentimos.
Rosalina: ¿De dónde habéis sacado ese megáfono?
Peach: Es una larga historia.
Malon: ¿Qué tal?
Link: Bien, bueno, sin tímpanos. Por cierto, Peach, bonito peinado.
Peach: ¡Gracias!
Ahí me miraron todos sorprendidos. Hasta Malon, que tampoco se había dado cuenta de mi cambio de look. Link, por muy dramático y exagerado que pudiera ser en ocasiones, era siempre muy atento y amable, prueba de ello es su perspicacia.
Malon: Siento no haberme dado cuenta antes, Peach, te queda muy bien.
Rosalina: Tu horóscopo decía que ibas a cambiar de estilo. Desde luego, lo has hecho para bien.
Falco: Te queda bien. Me sé de alguien que…
Link: Falco…
Falco: Jeje…
Sentí curiosidad de qué hablaban, pero algo en mí me dijo que, aunque preguntara, no me dirían nada.
Peach: Bueno, ¿de qué hablabais antes?
Luigi: D-de los incidentes de la mafia… Son espeluzn-n-n-nantes…
Ahí entraron Samus, Sonic y Lucina.
Link: Hablando de espeluznante… ¡Samus!
Samus: Idiota… Buenos días a todos. Menos a ti, loco.
Todos menos Link: Buenos días.
Sonic: ¿Qué incidentes son esos, Luigi?
Luigi: Desde la semana pasada, ha habido enfrentamientos entre bandas que se rumo-morea que son parte de la m-mafia.
Link: Más bien, mafias.
Samus: ¿Y eso?
Luigi: Pa-parece ser, hay dos gra-grandes mafias enfrentadas en la ciudad.
Lucina: No sabía yo eso. Qué misterioso… Habría venido bien saberlo antes de mudarme.
Luigi: Se dedi-dican más bien a blanquear dinero y traficar, más que matar y e-eso, pero a este paso…
Peach y Malon: Qué miedo…
Falco: Bueno, seguro que no nos pasa nada.
Samus: Ni las mafias están tan locas como para meterse con la Nintendo Academy.
Link: No sé yo, hay rumores de una criminal en la academia… Es rubia, fea, gruñona de ojos azules y se llama Sa-
Ahí Samus le pegó con un libro en la cabeza.
Link: Ay…
Samus: Yo no me metería con esa "criminal". Tiene un cinturón negro en karate y muy buena puntería…
Lucina: ¿Haces karate?
Samus: Sí, no se me da mal.
Falco: Teniendo un padre militar no es difícil…
Peach: Luigi, ¿luego podemos hablar un rato?
Luigi: Cla-claro Peach.
Sonic: Por cierto, Luigi, ¿y Mario?
Peach: Es verdad, ¿dónde está Mario? ¿Por qué no está contigo?
Malon: Jiji…
Luigi: Pues se ha quedado dormido y no pensaba llegar tarde por su culpa otra vez.
Ahí llegaron Megaman, Pit, Dark Pit y Fox.
Fox y Pit: ¡Buenos días!
Dark Pit: Buenas.
Megaman: …
Falco: Fox, desgracia de persona, me debes dinero.
Fox: No mientas, eres tú el que me debe dinero.
Falco: Jeje… Es verdad. ¿Cuánto era?
Fox: 15…
Falco: ¿Alguien tiene 15?
Pit: ¡Yo!
Malon: Pit, no tienes que responder a estas cosas.
Pit: Ah…
Dark Pit: No hombre, dale el dinero, no dejes que eso te lo impida…
Falco: Gracias, Pit2.
Dark Pit: ¿Cómo me has…?
Ahí llegaron Toad, Kirby y Yoshi.
Kirby y Yoshi: Burp… Buenos días, jeje… Burp…
Toad: Llevan así desde que me los encontré en la calle. ¡Es horrible!
Peach: ¿Qué os pasa?
Yoshi: Nos hemos atiborrado a comida esta mañana para desayunar.
Kirby: Más de lo normal…
Luigi: ¿Para?
Yoshi: Para practicar para el campeonato de comida que toca en el capítulo siguiente…
Samus: ¿Qué?
Kirby: Para una competición. Llevamos practicando un rato.
Lucina: Es verdad. ¿Qué tal?
Yoshi: La senda de la gula es una senda dura…
Falco: Sí, de dolores inimaginables.
Link: ¡Pobres desgraciados, sentenciados a comer cosas ricas!
Ahí entró Marth.
Marth: Chicos, tengo que avisaros de-
Entonces una voz le interrumpió.
- QUEDAOS QUIETOS, LA MAFIA DEL PINGÜINO VIENE A POR VOSOTROS.
Luigi: AAAAAAAAAA
Marth: …de que Cloud va a gastaros una broma.
Cloud entonces entró en clase, riéndose.
Cloud: Jajajaja, vaya caras.
Cloud era una persona difícil de tratar. Había mejorado su comportamiento (tampoco mucho) desde el primer día, pero aún mantenía una actitud de mala persona que presionaba mucho los nervios de varios, sobre todo de Marth y Link.
Link: Muy gracioso…
Cloud: Gracias.
Marth: Anda, Cloud, ve a sentarte.
Cloud: Como diga, su alteza…
Dark Pit: ¿Has dicho mafia del pingüino?
Cloud: Sí. Se rumorea que la dirige un pingüino gigante. También se dice que come niños y que rapta a chicas guapas.
Samus: Qué tontería…
Cloud: Tranquila, tú estarías a salvo.
Samus: ¡¿Qué?! Imbécil…
Link se debatía entre reírse de Samus o enfadarse con Cloud, pero su sentido común y su odio hacia Cloud le pudieron para no hacer nada.
Link: Olvídale, Samus.
Samus: Mira quién habla…
Link: Yo solo…
Ahí entraron Zelda vestida de Sheik y Little Mac llevando a Mario en brazos.
Falco: ¿Se murió?
Peach: ¡Falco!
Fox: A decir verdad, lo parece… Que descanse en paz…
Pit, arrodillándose: Amén.
Dark Pit: Tonto… ¿Qué pasa, Zelda?
Sheik: …
Luigi: Se nota que eres nuevo… ¿Qué ha pa-pasado, Sheik?
Sheik: Nos lo encontramos así en medio de la calle. Estaba dormido ahí tal cual…
Little Mac: Será bajito, pero pesa un montón…
Dark Pit: Es algo común en la familia…
Luigi: O-oye, cuidado…
Peach: ¡Mario!
Mario seguía roncando. Juraría que oí mi nombre entre sus murmullos en sueños, pero debí de imaginármelo.
Malon: No se despierta…
Falco: Peach, déjame el megáfono.
Falco: MARIO.
Mario: AAAA NOS ATACAN. ¿Dónde estoy?
Luigi: Estás en clase, bobo.
Mario: Prefiero que me ataquen… Muy buen peinado, Peach…
Me sonrojé ligeramente ante ese comentario, esperando que no se notara. Malon me miraba sonriendo. Lucina miraba a Mario también sonriendo misteriosamente. Iba a agradecerle el cumplido cuando…
Sr. Bowser: ¿Qué es este escándalo? Guarden silencio, son las nueve de la mañana. Hay gente que duerme la siesta a estas horas.
Peach: Gente estúpida.
Sr. Bowser: ¿Qué?
Peach: Digo… Uy, se me ha corrido el maquillaje.
Falco: SEÑOR BOWSER; BUENOS DÍAS. UY… Disculpe, señor.
Sr. Bowser: Buenos días, excusa de curso. Lombardía, pies fuera de la mesa.
Falco: Pies fuera de la mesa.
Sr. Bowser: Hoy tengo que informarles de…
Mario: ¿Se retira?
Rosalina: ¿Se muda?
Peach: ¿Se ha muerto?
Sr. Bowser: Tsk… ¡Silencio! El alcalde vino el otro día a hablar con el director y tiene algo que contarles. Vendrá en cualquier momento del día, así que más les vale comportarse bien… O si no…
Luigi: ¿N-nos quemará?
Cloud: Si no sabe hacer otra cosa…
Sr. Bowser: ¡Silencio!
RIIIIIIIING
Sr. Bowser: Pasen un horripilante día.
Pit: ¡Gracias!
El Sr. Bowser se marchó, dando un portazo como siempre.
Mario: ¿Qué toca?
Toad: Lengua con Bayonetta.
La mayoría de los chicos: VIVAAAA
Samus: Hombres…
Toad: Y había tarea…
Todos: NOOOOOOO
Vosotros, lectores de este diario, no habéis sido narrados las clases de la Sra. Bayonetta, nuestra profesora de Lengua. Ella es una mujer atractiva, quizá demasiado para la mente de unos adolescentes encerrados todo el día en clase. Además, tampoco es como si la profesora en sí ayudara mucho, pues era una señora muy dramática (actriz veterana), y adoptaba poses… digamos, complicadas, y usaba un vestuario sugerente.
Pasaron unos cinco minutos y nuestra profesora entró, dando tres volteretas y haciendo el pino para luego sentarse en su silla de manera elegante. Todos los chicos aplaudieron entusiasmados. No estoy segura de qué haría Sheik…
Sra. Bayonetta: C'est magnifique. Bonjour, des élèves !
Falco: ¡Como usted diga, profesora!
Sra. Bayonetta: Thank you!
Lucina: Si es maestra de lengua, ¿por qué habla de todo menos castellano?
Fox: Al menos la entendéis…
Peach: Es una diva, se lo puede permitir.
Sra. Bayonetta: ¿Tenéis mi tarea, queridos alumnos?
Clase: Emm…
Toad, Marth, Link y Malon: Nosotros sí.
Mario: ¡Y yo!
Clase: ¿QUÉ?
Mario: Es broma…
Yoshi: Ya decía yo…
La señora Bayonetta se fue paseando por la clase, recogiendo las pocas tareas que había en nuestra clase. Finalmente, llegó a mi sitio.
Sra. Bayonetta: ¿Peach?
Peach: Lo siento, profe… Se me olvidó…
Sra. Bayonetta: Cómo no… Sabes, si dedicaras la mitad del tiempo que le dedicas a arreglarte y a maquillarte a estudiar, serías la segunda de la clase.
Guardé sigilosamente el maquillaje que estaba poniéndome antes. Una tiene que estar guapa en todo momento.
Peach: ¿Segunda?
Sra. Bayonetta: Toad.
Peach: Ah… Claro…
Sra. Bayonetta: He oído que tienes amigos en la Virtual School. Fíjate en ellos, siempre con notas perfectas. Tal vez deberías ir allí para aclararte un poco ese lío que tienes en la cabeza.
Peach: ¡Eso es injusto! ¿Y qué pasa con casi el 90% de alumnos de esta clase?
Sra. Bayonetta: Ellos ya están perdidos, pero tú aún tienes algo de salvación… Tampoco mucha… Bueno, a empezar la clase.
Pensé en lo que me había dicho. Ir a la Virtual School era una oferta realmente tentadora… Excelentes notas, amigos, instalaciones de lujo y tecnología punta, un circo… Si lo pensaba muy a fondo, ¿qué perdería si me iba? Decidí distraerme, intentando quitar esos pensamientos de mi cabeza. Miré a Mario. Estaba somnoliento, pero aun así estaba tan guapo… Después a Luigi. Recordé mi trabajo aún por hacer. Tenía que hacer que Luigi accediera a su cita con Daisy.
La Sra. Bayonetta anunció que hoy trabajaríamos en grupos para crear una historia juntos. Recuerdo vagamente los gritos de Samus y Link al estar en el mismo grupo y los suspiros de Toad por estar en medio de esa guerra. También recuerdo que yo estaba con Malon, Mario, Fox, y, sobre todo, con Luigi. Iba a comentarle el tema de su cita, pero decidí que sería mejor hacerlo en privado, sin embargo, al castigarme la Sra. Bayonetta a fregar en el recreo por gritar cuando Falco me asustó con una lombriz que tenía (¿de dónde sacaba tantos insectos?), me vi obligada a hacerlo mientras trabajábamos.
Peach: Oye, Luigi…
Luigi: Di-dime.
Peach: Siento tener que hacer esto ahora, pero luego estoy castigada…
Lancé una mirada asesina a Falco.
Falco: Jeje… Perdón.
Luigi: ¿Qué pa-pasa?
Cogí mi móvil sin que me viera la profesora y le enseñé una foto de Daisy. Todo mi grupo miró esa foto.
Malon: Peach, ¿quién es?
Fox: Es guapa.
Mario: Esa es… Margarita, ¿no?
Peach: Sí, bueno, es Daisy. Luigi, ¿qué te parece?
Luigi: Pues… E-es guapa…
Me fijé en la cara de Luigi. Estaba ligeramente sonrojado y le brillaban los ojos. Sí, de manera definitiva, era exactamente la misma mirada que le había visto a Daisy cuando le enseñé la foto de Luigi. Desde luego, estaban hechos el uno para el otro.
Peach: ¿Te parece guapa?
Fox: No está mal, pero las hay mejores…
Miré a Fox seria.
Fox: Perdón…
Luigi: Bu-bueno, sí. ¿Qué esta-tás tramando?
Peach: Dime Luigi…
Puse cara seria y concentrada, cerrando los ojos.
Luigi: Glups…
Peach: ¿¡Te gustaría tener una cita con esta chica!?
Luigi se cayó de su silla como una estatua.
Mario, Fox y Malon: ¿QUÉ?
Peach: Se supone que la sorpresa era para Luigi…
Mario: Es sorpresa para todos. ¿Daisy lo sabe?
Peach: Sí, es más, se lo dije el otro día, y aceptó de inmediato. Quiere conocerte, Luigi…
Fox: ¿Luigi? Más bien, Don Juan Luigi.
Luigi: ¿A qué vi-viene esto?
Peach: A… Pues, no sé. ¿Quieres una cita con ella o no?
Luigi: Pues…
Luigi contempló la foto e Daisy una vez más. Tuve que guardar el móvil para que no me lo quitaran por usarlo en clase, pero Luigi continuó mirando el mismo punto de la mesa (ya no había móvil) durante un par de minutos.
Mario: Ya dinos, bobo, sabemos que te gusta.
Luigi: N-no me…
Malon: Disimulas muy mal… Como alguien que me sé.
Miré a Malon, diciéndole con la mirada Ahora no. Ni nunca.
Luigi: ¡Bu-bueno, vale! A lo mejor me... inte-teresa. Pero… No creo que tenga nada que hacer.
Fox: ¿Y eso?
Luigi: Peach, ¿cómo es esta chica?
Peach: Pues… Es una amiga mía de la Virtual School. Le encantan los deportes y viste muy bien. Es muy amigable, enérgca y lista.
Luigi: ¿Lo veis? Es imposi-sible que una cita entre nosotros salga bien.
Mario: ¡Venga ya, hermanito! Vale, no eres el chico más atlético. Ni el más valiente. Ni el más listo. Ni…
Luigi: Lo pillo.
Mario: Je… Puede que no seas el chico perfecto, pero tienes muchas cosas buenas. Seguro que puedes salir con ella, si te lo propones.
Luigi: Aún n-no he dicho que quiera sa-salir con ella…
Mario: Bueno, pues caerle bien… Pero, mi argumento sigue siendo el mismo.
Malon: Claro, Luigi. (con el pulgar hacia arriba) ¡Tú puedes!
Fox: ¡Eso!
Luigi: Chicos…
Peach: Venga, Luigi. Es una cita, ¿qué puede salir mal?
Luigi: Mu-muchas cosas…
Suspiré. Luigi no estaba siendo útil para nada…
Malon: Pero no saldrán mal, Luigi.
Malon me miró y me guiñó un ojo.
Malon: Porque nosotros… ¡Te vamos a ayudar!
Peach: Bien, pues está decidido. Mario, Fox, Malon y yo te ayudaremos a que tu cita sea un éxito.
Luigi: Gra-gracias, chicos…
Malon: A ver, Peach, cuéntanos sobre esa amiga tuya.
Fox: Un momento. ¿Y la tarea de clase?
Mario: Ya la hemos hecho.
Fox, impresionado: ¿Cuándo?
Mario: No te habrás fijado. Muy ocupado con otras cosas…
Fox: Ah, ¿sí? Porque tú también has estado ocupado con…
Malon y Peach: ¿Qué?
Mario y Fox: Glups… Nada…
Luigi suspiró. Debía de haber un código que solo los chicos entendían, porque siempre que se ponían a decir estas cosas, siempre acababa perdiéndome. Me pregunto de qué hablan…
Luigi: Ejem… D-daisy…
Peach: ¡Ah, sí! Pues es una chica rica, amable, competitiva y bastante lista. Es muy deportiva.
Malon: Suena un poco masculina.
Peach: Sí, es posible.
Malon: Entonces me sé de alguien que nos puede ayudar…
Fox: ¿A qué te refieres, Malon?
Malon: Daisy es una chica bastante distinta de la norma general. Peach ha dicho que es más masculina, por lo que, para poder entender a Daisy, tendremos que buscar a una chica que sea más masculina, deportiva y competitiva. Como…
Mario: ¿Cómo?
Malon y Peach: ¡Samus!
Fox y Mario: ¡¿Samus?!
Samus, desde lejos: ¿¡Qué!?
Peach: Nada, nada, disculpa…
Link: Ves, ni ellos quieren hablar contigo…
Samus, pegándole: Serás idiota…
Toad: Que alguien me saque de aquí…
Mario: ¿Por qué Samus?
Fox: Sí, ¿no es como la última persona que estaría interesada en una cita?
Malon: Que sea un poco más… directa que otras chicas no significa que no tenga sentimientos.
Fox: Sí, pero, quiero decir… ¡Es Samus! La que mandó al chaval que le confesó su amor volando de una patada hasta la otra punta del patio.
Mario: Jejejeje, es verdad… ¿Cómo se llamaba ese chaval?
Luigi: Cr-creo que se lla-llamaba Ike o algo así…
Fox, Mario y Luigi: Valiente soldado…
Peach: Chicos.
Fox: Ah, sí. Bueno, ¿qué pinta Samus en esto?
Malon: Pues, hemos pensado que si Daisy tira más al lado masculino y directo…
Mario: Más bien borde…
Malon: …no habría nadie mejor para que nos ayudara para saber cómo piensa una persona así que Samus, que es el epítome de esa personalidad.
Luigi: T-tiene sentido, p-pero ¿cómo vais a convence-ce-cerla?
Peach: Pues… Buena pregunta…
Samus era una persona difícil de convencer para que hiciera algo que no le interesaba, y menos, que odiara. Yo tenía una relación con ella parecida: no nos llevábamos mal, pero nuestras personalidades chocaban tanto que a veces era difícil hacer las cosas. Pensamos un rato para ver si se nos ocurría algo, la más mínima idea, cuando se me esclareció la mente.
Peach: ¿Y si la chantajeamos?
Fox: ¿Chantajear a Samus? Estás chalada.
Mario, mirando a Fox con odio: No te pases, Fox…
Malon: Chantajearla está un poco feo, pero a lo mejor… Podemos prometerle hacer algo por ella. Ya sabéis, endeudarnos con ella.
Luigi: Qué mi-miedo…
Fox: No tengas miedo, Luigi. Si fueras Link, todavía lo entiendo… Aún recuerdo cuando perdió su apuesta sobre si el Gengar que nos trajo el Profesor Oak era shiny o no y le hizo venir vestido de mujer gerudo durante una semana… Aún tengo las fotos, jiji…
Malon: La verdad es que, para ser un chico, Link es una chica bastante guapa.
Peach: El Profesor Oak… ¡Claro!
Se me iluminó la bombilla de mi cabeza por segunda vez. Una hora bastante productiva, la de Lengua. Y una mente bastante brillante la mía, al menos, fuera de los exámenes.
Luigi: ¿Qué pa-pasa?
Peach: Está un poco fuera de la conversación, pero… He estado pensando. Veréis, Daisy es una persona muy habladora y extrovertida, y valora mucho que sepas dar conversación, por tanto. También le encantan los Pokémon, en especial el tipo lucha y el fuego… Estaba pensando que, independientemente de que Samus nos ayude o no, hay que prepararte para la cita y que salga bien. Ya sabes, tendrías que aprender un poco de técnicas de conversación y diálogo, y sobre los Pokémon por si te quedas sin nada de qué hablar.
Mario: Tiene sentido. Muy bien pensando Peach… Voy a apuntar todo esto para que no se nos olvide.
Fox, Malon y Luigi: Jijiji….
Peach: Pues se me acaba de ocurrir que a lo mejor el Profesor Oak puede darte clases especiales sobre temas de Pokémon y su biología para que así vayas preparado.
Luigi: ¿Cla-clases especiales? Venga ya…
Mario: Es una buena idea. Así llenas esa laguna de conocimiento.
Luigi: Mira quién hab-bla… El que sacó un tres en el examen.
Mario: ¿¡Cómo se supone que voy a saber que tengo que hay que dar vueltas para evolucionar a Milcery en Alcremie!? No tiene ningún sentido…
Malon: El caso es que es una buena idea. También se me ocurre a alguien perfecto en quien usar para lo del diálogo…
Peach: ¿Quién?
Malon: ¿Quién se te ocurre para clases de diálogo?
Peach: Ya te dije que no sé.
Malon ¿En serio?
Peach, impacientándose: Que sí…
Fox: Mira a tu izquierda.
Hice lo que me dijeron, un poco molesta porque me trataran de tonta hasta que, al ver lo que estaba a mi izquierda, me di cuenta de que, de hecho, era tonta. Bayonetta estaba regañándole a Kirby porque había intentado comerse su papel. ¿Quién mejor para clases de DIÁLOGO Y CONVERSACIÓN que la profesora de LENGUA? Podéis borrar lo que puse antes de que era muy lista o no sé qué…
Peach: Oh, claro.
Malon: ¡Pues decidido! ¿Lo has pillado, Mario?
Mario: Sí, todo escrito a la perfección. Bayonetta y Oak dan clases a Luigi y Samus nos ayuda.
Fox: Conversación va con v, no con b. y Bayonetta lleva dos t.
Mario: Casi a la perfección…
Luigi: Bi-bien…
Fox: Lo que también podemos hacer nosotros es, aparte de ayudar a Luigi, es ir a la cita para que todo salga bien, ¿no?
Al oír eso me emocioné.
Peach: ¡Cómo en los equipos de operación CRETINO!
Mario: ¡Claro! ¡Bien visto, Peach!
Luigi, Malon: Jijiji…
Fox: La idea era mía…
Ignorando esas sospechosas risas, os comentaré qué son los equipos de operación C.R.E.T.I.N.O. En realidad, ese nombre es un acrónimo para "Citas Reguladas En (confianza de que no sean) Tediosas, Intolerables Nefastas u Obscenas". Seguramente os habréis dado cuenta de que es un nombre con poco decoro. Y estaríais en lo cierto, pero fue Falco el que le puso ese nombre (que ni siquiera está bien del todo porque mete palabras porque sí y las pone entre paréntesis para que el acrónimo tenga sentido) porque le hizo gracia y ahí se quedó. Los grupos de Operación CRETINO eran grupos de algunas personas que se aseguraban de que las primeras citas que tenían los miembros de nuestra clase salieran bien. Seguíamos a la pareja a escondidas y arreglábamos las cosas si algo salía mal. Desgraciadamente, el año pasado no hubo ninguna, pues nadie tuvo una primera cita. Una pena, porque me encantaban, pero al ver la oportunidad de tener una nueva operación CRETINO me hizo emocionarme como nuca lo había hecho en mucho tiempo…
Ahí llegó la profe Bayonetta para revisar nuestra tarea, cubierta de ceniza y con la cara quemada en forma de manchurrones negros.
Peach: ¿Qué ha pasado, profe?
Bayonetta: Se ve que he puesto a Megaman en una situación de estrés y se ha cortocircuitado y ha explotado algo. Y solo le he pedido que lea en voz alta la historia… Mon dieu… ¡Bueno, let's see! ¿Qué habéis escrito aquí?
Mario le entregó nuestra historia ya terminada. La profe Bayonetta empezó a leer y, poco a poco, le cambió la cara de extrañada a muy extrañada a totalmente perdida.
Bayonetta: Chicos, os he pedido una historia, no un… "plan CRETINO", sea lo que sea. Vaya nombre más feo…
Malon: ¡Mario! Le has dado lo que no es.
Mario: Uy, perdón, jeje… Debo de estar un poco dormido.
Luigi: Có-co-como no…
Mario: Tome, señorita.
Bayonetta: Llámame Bayonetta, recuerda.
Bayonetta leyó nuestra historia.
Bayonetta: Está muy bien. Tenéis un 8, pero…
Malon: ¿Pero?
Bayonetta, tirando por la espalda nuestro folio sin mirar: La historia ya no me importa.
Fox: ¡Ey! Nos ha costado mucho escribirla…
Luigi: Si t-t-tú no has escrito nada…
Bayonetta, señalando a Luigi y gritando: Toi!
Luigi: ¿Ah?
Bayonetta: ¿Vas a tener una cita, eh, pequeño Luigi? Y, no solo eso… ¡Habéis pensado en mí para que os ayude! Vous êtes les meilleures élèves que j'ai vus !
Fox, susurrando: ¿Por qué está hablando idioma Pokémon?
Mario: A mí no me mires…
Peach: ¿Nos ayudará, profe?
Bayonetta: Bayonetta. Y…
La profe Bayonetta se puso a girar sobre sus pies como las bailarinas de ballet solo que a una velocidad muy grande, entonces saltó y cayó haciendo el pino, para dar otro salto y caer con estilo.
Bayonetta, con voz entrecortada debido al cansancio: (puf) Sí, (puf) os (puf) ayu… (puf) daré… (puf)
Malon, aplaudiendo: ¡Bien!
Bayonetta: Podemos empezar mañana mismo, Luigi. ¡Te haré la persona con el habla más interesante de la ciudad! También le puedo comentar este tema a Oak para que os ayude, si queréis. Peach, te quito el castigo por haber pensado en mí.
Peach: ¡Sí! ¡Por favor y gracias!
RIIIIIIINNNNG
Bayonetta: Vaya, se ha pasado la clase. Bueno, mucha suerte, chicos. ¡En especial tú, Luigi, la vas a necesitar si quieres pillar a esa chica!
Luigi: ¡Ey!
La profe Bayonetta se fue dando volteretas sucesivas a su siguiente clase. Repentinamente, se acercaron muchos compañeros a interrogar a Luigi.
Falco: ¿La Srta. Bayonetta ha dicho chica?
Link: Eso, eso. ¿Qué pasa, Luigi?
Samus: Idiota, qué va a pasar. Pues que tiene o va a tener novia.
Sheik: ¡¿Qué?! ¡Eso es increíble!
Dark Pit: Increíble es, desde luego. Nunca me lo hubiera imaginado, y no me lo creo del todo…
Luigi: Chi-chicos…
Rosalina: ¿Quién es?
Falco: ¿Es guapa?
Kirby: ¿Es cocinera?
Yoshi: ¿Sus padres llevan un restaurante?
Little Mac: ¡O un gimnasio de boxeo!
Luigi: Esto…
Peach, usando el megáfono: ¡PARAD YA!
Luigi: AAAAAAAAA
Peach: Perdón, Luigi… ¡Vosotros también deberíais disculparos! Le habéis atosigado.
Todos: Perdón, Luigi…
Luigi: N-no pasa nada, es normal. Inclu-cluso yo e-e-estoy aún un poco sorprend-d-dido…
Link: Jeje… Bueno, ¿qué pasa?
Peach: Luigi y una amiga mía van a tener una cita.
Cloud: ¿Está buena?
Peach: Cállate. Solamente van a conocerse, no sabemos qué intenciones tiene cada uno.
Mario: Sí, y vamos a hacer una operación CRETINO.
Link: Wow, hace mucho que no oía eso. ¿La última cual fue?
Toad: La de Roy y Zelda, hace dos años, nueve meses y cinco días.
Dark Pit: ¿Cómo…?
Toad: Memoria hiper-desarrollada.
Dark Pit: Increíble… Y yo tengo dos alas que ni siquiera funcionan…
Pit: ¡Las mías tampoco!
Dark Pit: Qué suerte la mía…
Lucina: ¿Operación cretino?
Mario: Es CRETINO, con mayúsculas.
Lucina: ¿Cómo has sabido que lo decía en minúsculas?
Mario: Pues la verdad, no sé…
Malon: Bueno, que nos enrollamos. El resumen es que Luigi va a tener una cita y ya. No es para tanto.
Sonic: Honestamente, sí que lo es. Quiero decir… ¡Es Luigi! No te ofendas, tío.
Luigi: …
Little Mac: Enhorabuena, Luigi. Vaya campeón.
Luigi: Jeje…
Ahí me acordé de que debíamos hablar con Samus y convencerla. Llamé a Malon y nos acercamos a ella. Estaba muy concentrada escribiendo en un cuaderno.
Peach: Hola, Samus.
Inmediatamente cerró su cuaderno de un golpe que hizo retumbar la sala. Un poco de polvo cayó del techo. Con la cantidad de golpes (Bowser, Gannondorf…) que se daban en esta clase, no sabía cómo seguía aguantando estas sacudidas. Parecía que ya la habíamos enfadado, y aún no le habíamos ofrecido nada…
Peach: ¿E-estás bien?
Samus, forzando una sonrisa: Sí, claro. ¿Qué queréis?
Malon: Asumimos que has oído todo el tema de Luigi.
Samus: Difícil no oírlo. Esta gente pega unos berridos…
Malon: Pues… Verás, su cita es una chica que parece ser se parece bastante a ti en cuanto a personalidad. Todo lo bueno, obviamente.
Samus: ¿Acaso tengo algo malo?
Peach: No, en absoluto.
Samus: ¿Soy perfecta?
Peach: ¿Qué? Bueno, ósea, no. Quiero decir; nadie es perfecto. Pero no eres mala, aunque tienes cosas malas… como todo el mundo. Esto… Malon…
Malon: Sí, claro. Eres una buena persona, con tus fallos y defectos. Pero eso no es lo importante. Esta chica es parecida a ti y, bueno, querríamos pedirte ayuda con todo el tema. Ya sabes, para ayudar a Luigi.
Samus: ¿Cómo ayudaría yo a Luigi? Ya sabéis que odio las operaciones CRETINO.
Peach: Sí, lo sabemos, pero… Simplemente te necesitamos.
Samus: ¿Qué saco yo?
Peach: Nuestra gratitud.
Samus: …
Malon: Te ofrecemos una deuda. Tú nos ayudas con esto y nosotras te ayudaremos en algo en el futuro. Lo que sea.
Samus: ¿Quiénes estáis en el grupo?
Peach: Nosotras, Fox y Mario.
Samus: Genial, quiero que cada uno me debáis un favor. Y Luigi también
Malon: ¿No es pasarse un poco?
Samus: Si no, no ayudo. Odio estas cursilerías.
Peach: Aceptamos.
Malon: No le hemos preguntado a los chicos.
Peach: ¡Mario!
Mario estaba medio dormido, pero al oír mi voz de repente escuchó atentamente. Qué amable es… Y qué guapo… Ejem.
Mario: ¡Diga!
Peach: ¿Puedes decir: "de parte de mí y los chicos: sí"?
Mario: Obviamente. De parte de mí y los chicos: sí.
Peach: ¡Gracias! Ya está.
Malon: Pero eso no…
Samus: Muy bien, os ayudaré. ¿Qué hace falta?
Malon: Pues queremos entrenar a Luigi, antes de nada. ¿Te importaría quedarte a las clases que le va a dar Bayonetta de diálogo?
Samus: ¿Bayonetta va a darle clases de diálogo? Sí que os estáis esforzando. Como le salga mal…
Peach: saldrá bien, gracias a ti.
Samus: Qué amable eres, Peach. Bueno, de acuerdo. Veré que puedo hacer.
Pasó la hora siguiente, matemáticas. Lo típico: casi nadie con tarea, incluida yo, Bowser regañando a Falco, que si pies fuera de la no sé qué, que si Jumpman despierta, etc, etc…
No diré que no hice caso a la lección. Solo diré que, si tengo que elegir entre integrales o mirar vestidos en tiendas de ropa, tengo muchos datos móviles para usar internet en cualquier lugar. Mientras buscaba conjuntos monísimos, me encontré un anuncio de la Virtual School. Parecía que últimamente me perseguía esa dichosa escuela. Ya sabía yo que mis padres querían trasladarme, se les había metido la idea en la cabeza desde hace un rato, pero no lo hacían porque yo no lo quería. Pero ¿realmente no quería? ¿No querer cambiar de escuela es lo mismo que querer quedarse en la mía? En papel, sí, pero no sabía si quería quedarme en la NA o si simplemente tenía miedo de cambiarme y acabar en un lugar peor. La cabeza me daba vueltas hasta que pasó la hora.
Estuve hablando e intentando ligar con Mario (énfasis en intentando), pero acabamos hablando sobre la cita de Luigi.
Mario: ¿De verdad crees que va a salir bien?
Peach: ¡Claro! Están hechos el uno para el otro.
Mario: ¿Por qué dices eso?
Peach: Bueno pues… Se complementan muy bien. Además, si están interesados el uno en el otro, yo que sé, a no ser que de repente empiece una guerra, no creo que vaya nada mal.
Mario: ¿Es suficiente que estén interesados mutuamente para que empiecen salir?
Peach: Bueno, lo de salir juntos aún no está confirmado, pero es bastante probable.
Mario: Y si, por ejemplo, ¿Daisy no estuviera interesada en él?
Peach: Pude ver bien dentro de ella que sí que lo estaba. Además, accedió a la cita primero así que…
Mario: Sí, pero imagínate que no.
Peach: Lo imagino.
Mario: ¿Qué probabilidades tienen de acabar juntos? ¿O de ser solo amigos?
Peach: Mario, cariño, es una situación difícil. Pues si no está interesada, a no ser que Luigi le demostrara que es el hombre ideal para ella, pues no creo que pasara nada.
Mario se quedó pensando un buen momento. Estaba extrañándome bastante este comportamiento suyo. Era la primera vez que entraba tan a fondo en un tema tan serio.
Mario: ¿Y qué debería hacer para demostrárselo?
Peach: Pues… Siendo Luigi… Mostrar coraje. Que se puede confiar en él.
Mario: Coraje, eh…
Peach: Sí, coraje. (a sí misma) Lo que me falta…
Muchas veces acababa en estas situaciones con Mario: estamos a solas y muy cómodos. Podría ser un buen momento para confesarme y decirle que me gusta, pero siempre me faltaba coraje… Bueno, podría ser peor. Podría ser como Luigi…
RIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIIINNG
Pit: AAAAAAA. Dioses, qué susto.
… o Pit.
Dark Pit: No tienes remedio.
Lucina: No seas malo, Dark. ¿Qué toca?
Marth: Toca bio…
Link: ¡Toca biología! ¡Bien!
Falco: Nunca entenderé cómo es que te encanta tanto la biología. Entiendo que te molen los Pokémon, pero las clases de Oak son un poco…
Samus: No te molestes, Falco, es Link. Nadie entiende a ese idiota.
Link: Te puedo oír.
Samus: ¡Ya lo sé! Cómo odio tenerte al lado… Ojalá el viejo de Game & Watch nunca nos hubiera castigado a sentarnos al lado…
Link: Ojalá nunca hubiéramos estado en la misma clase…
Samus: Tsk, desde luego. Idiota.
Rosalina: Calmaos, chicos… Hoy es un buen día para Géminis, no se lo arruinemos.
Yoshi: ¿Buen día? Si se me ha quedado el almuerzo en casa.
Sonic: Yo he suspendido mates…
Rosalina: Jeje… Hay cosas que ni las estrellas pueden controlar…
Sheik: Está tardando bastante Oak en venir.
Little Mac: Jo, con lo majo que es… Espero que no haya pasado nada.
Samus: Llega solo cinco minutos tarde, no os pongáis así.
Sheik: Es que es el único majo…
Cloud: Mac, ¿te cae bien porque es el único que te aprobó?
Little Mac: Mira quien habla. El de los cinco exámenes suspensos seguidos.
Marth y Link se rieron de Cloud. Hay que admitir, que para lo subido que era Cloud, que un golpe como ese le sentaba bien.
Cloud: Capullo…
Peach: ¿Había deberes?
Todos miramos a Toad, rezando para que la respuesta fuera no.
Toad: Pues…
…
Toad: No me acuerdo, jeje…
Todos: ¡¿Qué?!
Mario: Zzzzz…
Toad: Es broma, jaja. No había.
Todos: Buf…
Falco: Toad se nos está volviendo un bromista.
Fox: A este paso, te supera.
Falco, alegre y luego totalmente serio: Jajaja… Ni de coña
Prof. Oak: Buenos días, clase.
Link: ¡Profesor!
Prof. Oak: Buenos días, Link. Un placer verte tan animado. Y es normal que lo estés. Es más, todos deberíais estarlo con la clase que nos toca hoy…
Biología se centraba en el estudio de los Pokémon, desde las especies hasta el funcionamiento de cada uno, aunque no cubría el tema de combates o concursos. Eso venía en carreras específicas después de estudiar, para lo cual nos quedaba un poco aún. Como hablaba de Pokémon y a todo el mundo le gustan los Pokémon, era una de las clases más populares. Incluso el profesor, el Profesor Oak, un veterano entrenador y estudioso de los Pokémon del país, era de los profesores de lo más normales, exceptuando su amnesia ocasional.
Falco: Ya dígalo, profesor. ¿Qué está preparando?
Toad: ¡Eso! Ojalá sea una prueba…
Kirby: No le haga caso, Profesor…
Link: ¡Seguro que es algo impresionante! ¡Algo que cambiará el mundo para siempre!
Samus: ¿Va a conseguir que te calles?
Pit: ¿Va a ser algo histórico? ¡Qué emoción!
Prof. Oak: Jeje, calma, calma… Bien, pues ahora lo traigo. ¡Podéis venir ya!
De repente, la puerta se abrió súbita y bruscamente. De ella se asomaron dos cabezas. Dos feas cabezas, la verdad. Luego entraron los dueños de esas cabezas, los conserjes de la Academia. Uno era alto y delgado, con una nariz respingona y casi afilada y largos brazos. El otro era gordo y bajo, casi en proporciones cómicas. Ambos llevaban un bigote erizado y ambos eran unas personas poco agradables…
- Emmm… Señor…
- Tenemos… un… ¿problema?
Prof. Oak: Wario, Waluigi, ¿qué ocurre?
Waluigi: Pues… Su bicho… Ha cambiado de forma.
Wario, dándole un codazo a Waluigi: Pero no hemos sido nosotros… De repente empezó a brillar el desgraciado y era como otro distinto. Y luego…
Waluigi: Luego se puso violento y nos atacó. Casi no logramos traerlo…
Prof. Oak: Oh, bueno, entonces no pasa nada. Decidle que estoy aquí al lado y que me verá en seguida.
Wario: Si usted…
Waluigi: …lo dice…
Los dos conserjes, el amarillo y el morado, se marcharon de nuevo. Wario y Waluigi eran exalumnos de la Nintendo Academy que fracasaron en la vida y se dedicaron a trabajar aquí pasándose el día fastidiando e insultando a todo el que pasara. Si tenías que ir a la biblioteca, pero estaban fregando el suelo, te ibas a quedar esperando hasta que saliera petróleo de él, pues "no se había secado". Se habían hecho enemigos de Mario y Luigi desde el día que les tiraron en un charco barroso un día sin querer. Desde entonces, se habían ofuscado con hacerles la vida imposible y, de rebote, a sus amigos, sobre todo a mí.
Waluig, desde fuera: ¡Imbécil, ten cuidado!
Wario, desde fuera también: ¡Y a ti cómo se te ocurre ponerte a acariciarlo!
Waluigi: Parecía que quería caricias…
Wario: ¡Si llamas caricias a quemarte el pelo y casi morderte una mano, entonces sí!
Waluigi: ¿Y si no?
Wario: Cállate y ayúdame a llevarlo, que el tal Oak nos está esperando…
Waluigi: Odio este trabajo…
Mario: Zzzz… ¿Eh? ¿Quién está gritando?
Fox: Wario y Waluigi…
Mario: ¿De todas las personas que me podrían haber despertado, tenían que ser esos dos? En fin… ¿En qué clase estamos?
Lucina: Biología…
Mario: Podría ser peor… Igualmente, me vuelvo a dormir…
Falco: Yo no haría eso, saltahombre.
Mario: ¿Ah?
Luigi: El pro-profesor Oak ha traído a-a-algo interesante... Aunque a este paso se va a acabar la clase antes de que venga…
El Profesor Oak oyó esa conversación.
Prof. Oak: No se duerma, Probopass. Tengan paciencia, alumnos… En seguida llega.
Mario: ¿Probopass?
Sonic: Será porque te pareces a él…
Prof. Oak: ¡Bien dicho, Sandslash!
Sonic: …
Entonces, se volvió a abrir la puerta de golpe. Desde mi sitio, pude ver cómo brillaba con una luz roja intensa. Comenzó a hacer mucho calor en clase. Era como si el propio Bowser hubiera sido capturado. Igual esa no era mala idea… Entonces, entraron los conserjes arrastrando una cadena que conectaba en la que estaba metido un…
Un Charizard.
La bestia estaba atada. Igualmente, eso no era nada para un dragón como él. Lo que se veía normalmente en esta ciudad eran Pidoves, Skittys, Meowths y hasta algún Kangashkan suelto… Pero un Charizard o cualquier Pokémon que fuera una gran bestia era algo extremadamente raro en la ciudad. Personalmente, no era la primera vez que veía uno. Mis padres me habían llevado al zoo una vez de pequeña, pero fue tal la ipresión que se me quedó un trauma. Los Pokémon grandes (en especial los Charizards) me asustaban un poco. Pero ver uno así de repente me resultó impactante y no supe bien cómo reaccionar hasta que…
Peach: AAAAAAAA. ¡Qué hace con eso aquí!
Malon: ¡Profesor! ¡Es muy peligroso!
Link: En realidad no lo es…
Samus: ¿Eres idiota? Claro que lo es. No es un Pokémon de compañía. Al evolucionar de Charmeleon, su temperamento cambia mucho, se vuelven más salvajes…
Cloud: Jaja, esto va a ser divertido. Me pregunto a quién quemará primero…
Waluigi: Ya rellenamos nosotros ese rol… Estas quemaduras cicatrizan fijo.
Wario: Al menos aún tienes todo tu bigote… ¡A mí me ha quemado la mitad del mío!
Link: Chicos… En realidad…
Toad: Ahora que me doy cuenta…
Marth: Está megaevolucionado, ¿verdad?
Prof. Oak: ¡Bingo!
Sheik: ¿Qué? ¿Qué más da que esté megaevolucionado?
Prof. Oak: De eso va la clase de hoy. Verán, queridos y asustadizos alumnos… Algunos Pokémon, cuando llegan a un nivel superior de conexión y amistad con su entrenador, pueden llegar a megaevolucionar. Este Charizard…
El Profesor Oak abrió la puerta de la jaula. Guardé mi maquillaje y móvil para que no se quemaran, por si pasaba algo. Más vale prevenir que curar… Vi cómo Luigi se escondía debajo de su pupitre, temblando. Espero que estuviera tomando notas para poder hablar de esto con Daisy.
Prof. Oak: …es ahora mismo un Mega-Charizard Y, de ahí que mantenga su color, pero cambie su forma. Como veis, es inofensivo. Es el Charizard de un entrenador que entrené hace años, pero le conozco muy bien y me tiene cariño.
Yoshi: ¿Qué entrenador?
Dark Pit, Luigi y Lucina: ¡¿Ash Ketchum?!
Prof. Oak: No, pero a ese también le ayudé yo.
Kirby: ¿Cuántos años tiene?
Yoshi: Mejor no preguntes, que se enfada…
Prof. Oak: El caso es que, la megaevolución es un proceso complicado y laborioso, pero si se consigue, se pueden conseguir resultados increíbles.
Link: Profesor, ¿Jolteon tiene megaevolución?
Prof. Oak: No, ¿por qué?
Link: Es mi favorito…
Sheik: ¿Y Ninetales?
Prof. Oak: Tampoco…
Cloud: ¿Y Garchomp?
Prof. Oak: Ese sí…
Toda la clase empezó a preguntar sobre las megaevoluciones. Se formó un caos que el Charizard frenó dando una llamarada al aire y rugiendo.
Luigi: AAAAAAAAAA
El grito de Luigi asustó al Charizard (se ve que a lo mejor no son tan fieros), lo cual llevó a su vez a que el Charizard expulsara otra llamarada sin querer que fue a parar… justo a mí. El golpe no se sintió como fuego, sino como un fuerte golpe. No recuerdo muy bien qué paso, pero de repente me encontré en una camilla blanca, rodeada de gente.
Luigi: Hermani-nito, tenemos que irnos…
Mario: No pienso irme.
Luigi: Ya te ha dicho el t-t-tío que estará bien, ha sido co-como un golpe de energía.
Mario: Sí, pero no pienso dejarla sola aquí.
Luigi: Mario, si seguramente te vas a dormir.
Mario: Gracioso…
Luigi: Bu-bueno, yo me voy a casa. Re-recuerda decirle los d-d-deberes de Ciencias a Peach, y dile que me alegro de que esté b-bien.
Mario: Descuida. Suerte estudiando sobre los Pokémon. Y aprendiéndote la mitad de las palabras del diccionario.
Luigi: Ni me lo re-recuerdes… Más le v-vale a Daisy ser m-maja…
Mario: ¿Sólo maja? ¿No quieres nada más?
Luigi: Anda que n-n-no podría d-decir yo cosas…
Mario: Jeje… Hasta luego…
Luigi: Hasta ahora, hermanito.
Luigi se marchó, y me quedé sola en silencio con Mario. No sé a qué se referían, pero esta era una oportunidad única. Mario se había quedado para esperarme en lo que parecía ser la enfermería. Las clases habían acabado y seguramente todos estaban en sus casas, pero él se había quedado, por mí.
Lentamente me incorporé. Mario estaba mirando preocupado el suelo. No queriendo hacer la situación demasiado tensa, decidí gastarle una pequeña broma.
Peach: Ma-mario…
Mario: ¡Peach! ¡Estás despierta!
Peach: No por mucho… Creo que me voy…
Mario: ¿Eh?
Peach: Ya sabes, que me voy al otro barrio…
Mario: ¿Te mudas?
Peach: Me voy a criar malvas…
Mario: ¿Te vas a hacer florista? Y yo que siempre te veía más bien cara de frutera…
Peach: ¡Que me muero, leche!
Mario: ¿QUÉ?
Peach: No me queda mucho tiempo con vida…
Mario: NO, PEACH NO.
Peach: Sí, Peach, sí…
Mario: ¡Enfermera Joy! ¡Tío Mario!
La Enfermera Joy y el Dr. Mario, el tío de los hermanos Jumpman y médico de la escuela, entraron rápidamente. El Dr. Era igualito a Mario, y no sólo en aspecto…
Dr. Mario, bostezando: ¿¡Q-qué pasa!?
Mario: ¡Peach se muere!
Dr. Mario: ¿Eh?
Mario: ¡Haga algo!
Enfermera Joy: Mario, Peach está perfectamente.
Mario: ¡Me dijo que se moría!
Miré y sonreí a la enfermera Joy.
Enfermera Joy: Si me está mirando ahora mismo, y sonriendo.
Dr. Mario: No, definitivamente está muerta….
Peach: Jeje, doctor, estoy bien. Mario, sólo quería gastarte una pequeña broma…
Mario: ¡Calla! ¡El médico ha dicho que estás muerta! ¿Te crees que sabes más que él?
Dr. Mario: Sobrino, Peach está bien. La fuerza del ataque del Charizard no era muy grande. Aunque la irresponsabilidad de su dueño…
El Profesor Oak y el Profesor Sócrates entraron en la sala.
Prof. Oak: Jeje… Lo admito y me arrepiento. Mis disculpas, Peach, no esperaba que las cosas fueran así…
Peach: No pasa nada, profesor, no fue su culpa.
Sócrates: Anda que, traer un Charizard a la escuela, ¡y con unos alumnos!
Prof. Oak: Sócrates, sé que no te gustan los animales, y menos los bichos, pero ya me ha echado la bronca el director.
Peach: ¡El director! Tenía que decirnos algo…
Mario: Cuando se enteró del incidente con el Charizard, lo pospuso a mañana, al menos a nuestra clase. Tuvo que llevarse al Charizard y ocuparse de bastante papeleo.
Peach: Ah, bueno, entonces no pasa nada… Aunque me quedo con las ganas de verle.
El director de la NA era una persona muy evasiva. Siendo una veterana de esta escuela, le he visto un triste total de 2 veces, las dos desde lejos, cuando hablaba con otros profesores. Generalmente, no se dejaba ver, pero una siempre podía escabullirse.
Dr. Mario: Bueno, Peach, si todo está bien, puedes irte a casa. Mario debería acompañarte por si acaso… Jiji…
Mario: ¡Tío!
Sócrates: ¡Lo secundo! Algo horrible podría pasar ahí fuera. ¡Bandidos, mafiosos, insectos!
Enfermera Joy: No sea dramático, profesor…
Prof. Oak: Por cierto, Peach. Me dijeron que te contara que voy a darle clases extra a Luigi. Se ve que le interesan mucho los Pokémon. Igual podría darle uno y hacerle entrenador…
Sócrates: Conociéndote, le darías un Tyranitar que arrasaría la ciudad.
Prof. Oak: Jeje…
Nos despedimos y salimos de la escuela. Las calles estaban vacías. Llamé a mis padres, quienes obviamente estaban preocupados, pero después de clamarlos y repetirles muchas veces que estaba bien, pude colgarles. No mentiré, estaba nerviosa. Estaba a solas en la calle con la persona que me gustaba: Mario Jumpman Mario. Intentando ser sutil ligando, empecé a hablar un poco.
Peach: Vaya día…
Mario: Desde luego…
Peach: ¿Algo más que destacar? Aparte de que casi muero…
Mario: Pues… Se nos ha ocurrido que, para ayudar a Luigi, deberíamos enseñarle a cocinar también. Ya sabes, para poder hacer la cita en la casa de alguien. Algo más… cercano, ¿sabes?
Peach: Entiendo… ¿Pero no será mucho lío para Luigi? Entre Lengua, Oak y la cocina…
Mario: Va a tener que aprender todo eso algún día…
Continuamos caminando hacia mi casa. Hacía un día preciosa.
Mario: ¿De verdad que estás bien?
Peach: Sí, Mario tranquilo. Gracias por quedarte a esperarme…
Mario, nervioso: N-no es nada…
Peach: Ha sido un gesto muy amable… Siempre tienes gestos así conmigo. Significa mucho para mí…
Mario: Bueno, es lo que hacen los… amigos…
Me armé de valor. Declararse a alguien es algo sencillo pero difícil. Aunque simplemente sea decir unas pocas palabras, cuesta mucho elegir las palabras, el lugar, el momento. Por experiencia, descubrí que al final esas cosas no importan. La espontaneidad en el amor era un arma muy útil. A veces, decir las cosas de repente resultaba más fácil que planear todo a su alrededor. Sabiduría de Peach, amigos.
Me armé de valor y me dispuse a decirle a Mario lo que sentía.
Peach: Mario, yo…
Mario: ¿Sí?
Peach: Yo…
Impa: ¡Ya estamos haciendo ruido! ¡Estoy intentando dormir!
Peach: No puede ser…
Impa: ¡Habrase visto! ¡Tú otra vez, mocosa insolente!
Peach: ¡La vieja!
Mario: Peach, ¿qué…?
Peach: ¡Vieja maldita, estoy intentando decir una cosa!
Impa: ¡Silencio! ¡Sólo quiero dormir!
Peach: ¡Y yo solo quiero hablar con mis amigos!
Mario, sacando el megáfono: ¿Quieres esto?
Peach: ¿De dónde lo has sacado?
Mario: Se lo había quedado Falco, pero me dijo que te lo devolviera.
Peach, encendiendo el megáfono: Gracias… CÁLLESE VIEJA O SUBO AHÍ A ROMPERLE TODAS LAS COSAS QUE HAYA COSIDO ESTA MAÑANA
Impa: ¡No toques mis costuras! ¡Voy a llamar a la policía!
Peach: ATRÉVASE, MOMIA.
Mario: Peach, ¡vámonos!
Mario me cogió de la mano, cosa que me ruborizó y puso nerviosa. Salimos corriendo de ahí, suponiendo que la policía no nos pillaría. Acabamos llegando a mi casa.
Mario: Siempre que veo tu casa, me quedo impactado. Es enorme… Y seguramente cara.
Peach: Sí, bueno. Un poco. Aunque otros lugares se sienten más como un hogar…
Mario: ¿Cómo?
Peach: Nuestra clase… Creo.
Mario: Supongo, aunque no es muy segura.
Peach: Jajajaja, desde luego que no. Muchas gracias por acompañarme, Mario.
Mario: De nada, hombre. Cualquier cosa que necesites me la dices.
Mario bostezó durante unos largos segundos.
Mario: Uy. Perdona, esta es la hora de mi siesta.
Peach: No pasa nada, cariño. Nos vemos mañana.
Mario: Sí, hasta mañana, Peach.
Entré a casa, y en seguida me atacaron. Mis padres estaban llorando y abrazándome fuertemente. Conque así se sintió Lucina aquel día, ¿eh?
Papá: PEAC HIJA MIAAAA
Mamá: NOS TENÍAS TAN PROCUPADOS
Peach: Papi, mami… Estoy bien, de verdad.
Papá: Me alegro, snif…
Mamá: Mi pobre hijita…
Papá: Mi pobre hijita…
Mamá: Hoy te voy a preparar tu comida favorita… ¡Mi superviviente!
Nos sentamos en la mesa de la cocina y mi madre empezó a cocinar setas al vapor. Eran mis favoritas, en especial la variedad verde.
Papá: ¿Sabes? Cada día me gusta menos esa escuela.
Peach: ¿Qué?
Papá: Suspendes, los profesores castigan constantemente y ahora pasa esto. De seguro que en la Virtual School no pasa esto.
Peach: Bueno, papá… Tampoco es que me ataque un Charizard constantemente. Y lo de suspender y los castigos es más bien culpa de nuestro curso, no de la escuela.
Mamá: Igualmente, no pasaría si estuvieras en la Virtual.
Papá: Igualmente no pasaría, desde luego.
Peach: Papá, mamá…
Mamá: Creo que voy a llamar a la Virtual School. A ver si con suerte nos eligen en el circo…
Papá: Yo me temo que tendré que hablar con tu director.
Peach: ¡No! ¡Por favor! Quiero quedarme…
Bien es cierto que estos dos últimos días había tenido la cabeza plagada de ideas sobre irme de la NA, pero no eran más que pensamientos pasajeros. ¿Cómo voy a abandonar a Mario, mi dormilón favorito? No podía dejarle atrás… Ni a él ni a nadie… Ni al listo de Toad que me solía hacer los deberes, ni al asustadizo Luigi a quien asustaba el primer año que estuvimos en la misma clase. Yoshi siempre me daba su almuerzo cuando yo no traía, Rosalina me leía el futuro gratis…
Pero al parecer mis padres no estaban por la labor. No podía culparles. Obviamente, estaban preocupados por mí. Pero tenía que haber alguna manera de convencerles.
Peach: Por favor… ¿Qué os convencería para que me dejarais quedarme?
Papá: Solo algo muy importante…
Mamá, enfadada: ¡Nada nos hará cambiar de opinión! Vamos a intentar cambiarte…
Peach: ¿Por qué? ¿De repente, la Nintendo Academy es horrible?
Papá: Pues…
Mamá: Cielo, nos preocupamos por ti…
Papá: Nos preocupamos por ti…
Peach: Ya, pero… Hay varias cosas que me gustan de la NA. No quiero cambiarme.
Papá: Creo que ya sé por dónde va esto…
Peach: Por favor, dadme tiempo al menos para… ¿demostraros que la NA vale la pena?
Mis padres se miraron. Ojalá pudiera saber qué les pasaba por la cabeza. Sin hablar, dándome la impresión de que estaban manteniendo una conversación mental, acabaron suspirando ambos.
Mamá: Está bien… Nos lo pensaremos.
Papá: Pero no tengo muy claro por dónde irá esto, hijita.
Peach: ¡Gracias, papis!
De repente, un olor repugnante golpeó mi nariz.
Peach, tapándose la nariz: ¿Qué huele tan mal?
Mamá: ¡La comida! ¡Se está quemando!
Papá: ¡La comida! ¡Que se quema!
Mamá: ¡No me digas!
Peach: Jeje… Parece ser que no soy la única a quien le ha golpeado una llamarada hoy…
Desde el martes, pasamos directamente al viernes, el tan esperado día de la cita. Qué decir de los días que pasaron...
Luigi tuvo que ir a las clases extras, obviamente. Cuesta creerlo, pero fueron bastante bien. Luigi se aprendió todo al detalle, pero creo que acabó saturado de tanta información. El jueves, el día antes de la cita, Malon, Mario y yo acordamos el plan para enseñar a cocinar a Luigi.
La idea era que los tortolitos quedasen en casa de Luigi y Mario mientras Mario nos escondía a Malon, Fox y a mí en su habitación y nos comunicábamos secretamente con Luigi por teléfono para ayudarle por si las cosas se torcían. Por supuesto, para que no se torcieran en el sector de la comida, acordamos enseñarle a cocinar. Obviamente, los hermanos quisieron hacer pasta. Uno dormilón y otro miedoso, pero los dos glotones de comida italiana…
También acordamos llevar a Luigi a comprarle ropa elegante para la ocasión, pues se ve que lo único formal que tenía eran un set de tirantes azules sobre una camiseta verde (en serio, ¿quién se pondría algo así?). Por tanto, hicimos una pequeña excursión al centro comercial de la ciudad, donde compramos algo de ropa decente a Luigi: una camisa y una chaqueta con pantalones y pajarita. Mientras pensaba en lo guapo que se habría visto Mario en un traje así (aunque le quedaría mejor en blanco, la verdad. Tal vez incluso con un sombrero de copa…), acabamos siendo testigos de algo que marcaría nuestras vidas o, al menos, este episodio.
Tal cual estábamos comprando, una panda de cocodrilos gigantes sin camiseta se nos acercó. En sus cuellos llevaban un colgante que leía: "Kritters". Temiéndonos lo peor, nos habló uno de ellos en un acento muy formal y adecuado.
Kritter1: ¿Discúlpennos, pero no habrán visto por aquí a un grupo llamado los… Waddle Dees?
Fox: Emm… No, ¿por?
Kritter2: ¡Vamos a…!
El Kritter1 le pegó un golpe al Kritter2, tirándolo al suelo y callándolo del golpe. Habló como si no hubiera pasado nada.
Kritter1: Simplemente somos unos grandes fans suyos. Son un grupo de música y apreciaríamos enormemente el hecho de verlos en carne y hueso.
Mario: ¿Son esos?
Mario señalaba a un grupo de cuatro criaturas bajitas y redondas naranjas con cara de pocos amigos. Aunque con dificultad, pude ver que llevaban tatuajes en los brazos que decían "WaddleD's".
Kritter1: Oh, sí, muchas gracias. Os estamos muy agradecidos, de verdad. Ahora, si nos disculpan…
Uno de los Kritter cogió al Kritter que estaba noqueado y lo lanzó contra los Waddle Dees. El Kritter1 perdió su acento y educación.
Kritter1: ¡Asquerosos pingüinos, os vamos a destrozar!
Kritter3: ¡Vais a ser mi merienda!
Kritter4: ¡Por el Rey Rool!
Todos los Kritters: ¡Por el rey!
En seguida comenzaron a pelearse entre ellos, insultándose y lanzándose los unos a los otros contra los escaparates. La policía llegó y paró la pelea. Un águila vestida de uniforme policial y con gafas de sol que se hacía llamar Apolo nos interrogó, pero vio que no teníamos nada que ver.
Tras esa "excursión pacífica" (así lo había propuesto Malon), fuimos todos a casa de los hermanos Jumpman.
Mario y Luigi: ¡Hola Papá!
Sr. Jumpman: ¡Hola, hijos!
El señor Jumpman era una mezcla entre Mario y Luigi de unos cuarenta años (sorprendente que sea como sus hijos, lo sé). La casa de los Jumpman era pequeña pero muy acogedora. El recibidor daba paso a un salón-comedor con un pasillo que llevaba a su vez a cuatro habitaciones más. En una esquina, estaba la cocina, de lejos la parte más moderna, cara y grande de la casa.
Sr. Jumpman: Veo que traéis compañía. Supongo que estos serán los amigos de los que me habéis hablado… ¿Vosotros también queréis aprender a cocinar?
Peach: Bueno, más bien vamos a tomar notas para la cita de su hijo…
Sr. Jumpman: ¿Cita?
Mario, nervioso y hablando muy rápido: C-c-cita con el… con el… ¡Ya! ¡Cita con el juez del concurso!
Fox, Malon y yo miramos extrañados a Mario. Luigi nos susurró la explicación.
Luigi: N-no les hemos contado n-n-nada a nuestros pa-padres… Se pondrían muy pesados y nos a-a-atosigarían constantemente con todo el tema… Les hemos dicho que es para un concurso. Seguidnos el rollo, ¿vale?
Malon: ¡El concurso! ¡Claro! Vamos a ganar…
Malon nos dio un codazo a Fox y a mí.
Fox: ¡Ah, sí! Desde luego. El concurso.
Peach: Muchas gracias por enseñarnos Sr. Jumpman. Sentimos quitarle un tiempo tan valioso a un chef tan importante como usted.
El padre de la familia Jumpman dirigía un restaurante italiano en la ciudad, y era uno de los mejores. Según lo que me contó Mario una vez, Toda la familia Jumpman había sido siempre algo relacionado con la comida, en especial la italiana, menos un antepasado que fue fontanero.
Sr. Jumpman: Vais a hacer que me ponga rojo, pero hoy os enseñará mi mujer. Ya vendréis a mí cuando aprendáis técnicas más avanzadas… Hablando de mi mujer…
En el salón se asomó una señora muy parecida a Mario y Luigi. Mientras que el padre tomaba más el físico bajito (y algo regordete) de Mario, la madre era esbelta y alta como Luigi. Era una mujer muy guapa que, a decir verdad, no destacaba nada excepto por una cosa… Que se parecía demasiado, tal vez, a los hermanos Jumpman. ¿En qué? Pues en que tenía un pronunciado y grande bigote como su padre.
De por sí, esto no era malo, pero saltaba bastante a la vista. Miramos de nuevo a Mario extrañados, quien no parecía entender lo extraño de la situación.
Mario: ¿Qué?
Luigi, susurrando: En nuestra familia es n-n-normal; cosa de nuestros antepasados. E-es la sangre Jumpman.
Fox: ¿La sangre Jumpman la llevan los dos padres o…?
Malon: ¡Fox! ¡No digas esas cosas!
Fox: Pero…
Luigi: Es nuestra m-madre, obviamente. Nuestro p-p-padre se dejó el big-gote así hace bastante tiempo. A nosotros ya nos crecerá.
Una imagen mental de Mario con bigote vino a mi cabeza. Realmente estaría guapo con algo así en la cara. Tan guapo…
Peach, para sí misma: Ojalá venga pronto…
Sra. Jumpman: ¡Bueno! ¡Qué bien sienta ver caras nuevas en esta casa!
Peach, Fox y Malon: Hola, Sra. Jumpman.
Mario y Luigi: ¡Mamá!
Sra. Jumpman: Un placer conoceros. Bueno, ¡a cocinar se ha dicho!
La Sra. Jumpman empezó a repasar lo básico de la cocina, centrándose en la pasta obviamente. Luigi se ofreció como "voluntario" para empezar a cocinar. Tenía aspecto de cansado. No era muy tarde, pero parecía que la sobrecarga de información de las clases extras le estaban pasando factura.
Sra. Jumpman: ¿Ves? La salsa ya está hecha.
Luigi: Parece casi la sustancia de la que está hecha Muk, que consiste en…
Fox: Ahórranos las explicaciones, Profesor Pokémon, quiero probar esa salsa.
Fox probó un poco de la salsa. Tras pasar unos segundos saboreándola, habló. Parecía altamente decepcionado.
Fox: No está mal… Me esperaba algo peor, la verdad. Habría sido una historia graciosa que contarle a…
Mario: ¿A?
Fox: … Mis padres…
Sra. Jumpman: Luego echaremos la salsa a la pasta, así que por ahora me la quedo yo. ME alegro de que no esté envenenada ni nada parecido. Muy valiente, Fox.
Fox: Jeje, gracias…
Sra. Jumpman: Bien, hijo, ahora simplemente metes los Farfalle en agua hirviendo…
Luigi: Meto los farfullar, verbo de la primera conjugación en el agua "participio de hervir" …
Sra. Jumpman: Farfalle, Luigi.
Luigi: Eso…
Sra. Jumpman: Y ahora pones la temperatura del horno a 40⁰, una temperatura suave para la cocción de la carne…
Luigi: Entiendo, 3.600⁰…
Sra. Jumpman: Eso es, muy bien…
…
Sra. Jumpman: Espera, ¿qué?
Para cuando nos quisimos dar cuenta, era demasiado tarde. Luigi de alguna manera había subido la temperatura del horno al máximo, en la pegatina que salía una calavera con el aviso "NI SE TE OCURRA PONER NADA AQUÍ".
Sra. Jumpman: ¡Corred, salid de aquí!
Se ve que a Luigi no se le había ocurrido que esa pegatina estaba ahí por algo. Salimos todos corriendo hacia el salón menos Luigi, quien se había quedado atontado un rato mirando como el fuego subía. Mario fue a sacarlo de ahí y lo tiró con toda su fuerza hacia el slón, estampándolo contra la ventana. El Sr. Jumpman cerró la puerta de la cocina.
Sr. Jumpman: No os preocupéis, la casa está hecha para soportar estas cosas.
Sra. Jumpman: Los del seguro nos van a crujir…
BOOOOOOOOM
Una gran explosión retumbó en toda la casa. Milagrosamente, estábamos todos bien, y la casa también. Fuimos a la cocina y nos encontramos con que todo estaba cubierto de quemaduras negras, pero no parecía haber daños mayores. En un silencio que parecía eterno, Fox fue el primero en hablar.
Fox: ¿¡Qué clase de horno del infierno es ese!?
Mario: Lo usamos para algunos platos muy especiales y siempre con extremo cuidado.
Luigi: P-perdón…
Malon: ¿Qué ha pasado, Luigi?
Peach: El universo tiene muchas ganas de ver cómo me quemo viva…
Luigi: P-pues… La cabeza m-me da vueltas y he confundido la temperatura del horno con la temperatura delas bolas de fuego de un Magmortar al salir al exterior y entrar en contacto con la atmósfera, alrededor de 3.600 grados…
Fox: Bueno, desde luego, las clases extras están funcionando.
Peach: Sí, pero para mal… Luigi tendrás que dejar de ir a esas clases…
Me di cuenta de que los padres de Mario y Luigi podían oírnos aún.
Peach: …el examen seguro que te sale bien. Aunque el concurso, no sé yo…
Sr. Jumpman: Bueno, chicos, no pasa nada. Ya nos encargamos nosotros de limpiar esto.
Sra. Jumpman: ¡Eso! Arriba esos ánimos. Algún día os invitamos a cenar al restaurante para compensar.
Peach: Restaurante…
Esperé a que los padres se fueran a limpiar el infierno que era su cocina. Por algún motivo me imaginaba a Bowser riéndose en ese lugar, rodeado de fuego, piedras y lava. Ese pensamiento causó escalofríos en mí…
Peach: Chicos, ya que hacer la cita aquí está fuera de la cuestión…
Mario: Desde luego…
Peach: ¿Por qué no la celebramos en un restaurante?
Malon: ¿En el vuestro?
Mario: Nuestros padres no se pueden enterar de la cita…
Fox: ¿Entonces?
Peach: Mis padres me hablaron el otro día de un restaurante muy bueno. Es un poco caro, pero te puedo dejar algo de dinero, Luigi.
Luigi: M-muchas gracias, Peach… Ni que fueras un M-meowth y usaras d-d-día de p-pago…
Mario: Si luego suspendes los exámenes te mato…
Malon: ¿Qué restaurante?
Peach: Se llama Choque en el Castillo. El dueño es el mismo que tiene también el teatro…
Mario: Qué lista eres, Peach…
Peach: Gracias…
Malon y Luigi: Jiji…
Fox: ¡Ey! El dueño ese es el que también tiene el casino. Y creo que también tiene el cine…
Malon: No, el cine es de otra persona… ¡Fox!
Fox: ¡Dime!
Malon: ¡Eres un genio!
Fox: ¿Lo soy?
Malon: ¡Claro! Podemos hacer la cita en el restaurante y después ir al cine. Es bastante barato…
Fox: ¡Claro! Si es que soy listísimo…
Mario: Ajá… Pues… Entonces tenemos plan, ¿no?
Peach, emocionada: ¡Sí! Luigi, tú y Daisy quedaréis en el restaurante después de las clases mañana viernes (irás vestido con tu ropa elegante) y comeréis ahí. Luego iréis al cine, ¡y que ahí pase lo que tenga que pasar!
Luigi: D-d-de acuerdo… Jo, ya estoy n-nervioso…
Peach: Luego nosotros nos dividiremos. La Operación CRETINO estará formada por dos grupos. Yo puedo ir con…
Malon: Fox, Samus y yo vamos juntos en un grupo y Mario y tú en el otro.
Mario y Peach: Glups… Vale.
Nos miramos y nos sonrojamos ambos. Malon estuvo muy rápida ahí. Desde luego, manteniendo el secreto y ahora ayudándome. Tendría que abrazarla muy muy fuerte luego…
Y esas fueron las apasionantes lecciones de compra y cocina de Luigi. Y no situamos ahora de nuevo en el viernes, el día de la cita. Llegué temprano a clase y bien vestida (al fin y al cabo, yo también tenía una especie de "cita" con Mario ese día), y me encontré a Pit, Samus, Link, Falco y a Luigi. Estaban todos sentados a su alrededor, hablando con un tono calmado y tranquilizador.
Peach: ¡Buenos días! ¿Qué tal?
Link: Pues…
Falco: Parece que Luigi ha venido hoy con la cabeza dura…
Peach: ¿Ah?
Rosalina: Pues que el pobre está muy nervioso por la cita esa y…
Pit: Lleva todo la mañana paralizado…
Luigi: …
Peach: Ya veo… Tengo una idea.
Saqué le megáfono. Ya me había acostumbrado a llevarlo conmigo últimamente.
Peach: PASTA GRATIS, REPITO, PASTA GRATIS. EL PRIMERO QUE VENGA SE LLEVA PASTA GRATIS
Luigi: PASTAAAAAAAA.
Luigi salió de su parálisis, pegando un bote en el sitio y rebotando contra la silla.
Luigi: ¿D-dónde está la pasta?
Samus: Vaya tonto…
Link: Se supone que tienes que ayudarlo hoy, no seas cruel. Sé que te cuesta, pero…
Samus: Tú eres la razón de que siempre sea cruel, idiota, siempre enfadándome con esa cara de idiota. Idiota.
Pit: Chicos, calmaos… Y aumentad vuestro vocabulario…
Pit fue cortado por un terrible temblor. Parecía que varias bestias se acercaban y estaban dispuestas a liberarnos. Aunque fuera una metáfora, no estaba lejos de la realidad, pues Yoshi, Kirby y Mario habían entrado corriendo a la clase.
Mario, Kirby y Yoshi: ¿DÓNDE ESTÁ LA PASTA?
Samus: No puede ser…
Rosalina: Ni los astros pudieron predecir esto. ¡Mario llegando a tiempo!
Peach: Lo siento, chicos, no había pasta… Era para levantar a Luigi…
Mario: Esta me la pagas, hermanito… Hola, Peach.
Peach, sonriendo: Hola, Mario.
Kirby y Yoshi: Jo…
Kirby: Tanto correr me ha dado hambre…
Yoshi: Y que lo digas… Y encima ahora toca Gimnasia…
Kirby: Y luego Historia…
Kirby y Yoshi: ¡El mundo en nuestra contra!
Ahí llegaron Malon y Toad, en estado de shock.
Malon: Mario, Yoshi y Kirby, ¿desde cuándo corréis tan rápido?
Toad: ¡Ibais a una velocidad vertiginosa! ¡50 km por hora!
Mario: Jeje… El poder de la comida.
Ahí llegaron Sonic y Marth.
Sonic: Madre mía, vaya velocidad llevabas, Mario. Casi me ganas.
Mario: Podría ganarte perfectamente… Solo que no me apetece.
Falco: No te apetece nunca.
Sonic: Ya, claro, en tus sueños.
Toad: ¿Quién ganaría en una carrera: Mario hambriento o Sonic escapando de Amy? Hm… ¡Tengo que calcularlo!
Sonic, asustado: ¿Amy? ¿Dónde?
Kirby, imitando la voz de Amy: ¡Aquí!
Sonic: AAAAAA.
Ahí llegaron Dark Pit y Lucina.
Luigi: Jiji…
Dark Pit: ¿Os habéis enterado? Hay cada vez más enfrentamientos en la ciudad. Se ve que ayer un grupo de matones se colaron en el casino y destrozaron varias máquinas. Y también han estado en el centro comercial.
Malon, Mario, Luigi y yo nos miramos. ¿No será que…? Quitando ese pensamiento de la cabeza, esperé a que llegara Fox. Antes de irse cada uno a su casa ayer, le había mandado comprar unas flores para que Luigi pudiera dárselas a Daisy, pero no aparecía. Acabaron llegando todos los de la clase, incluido Bowser pero Fox seguía sin aparecer.
Bowser: Buenos días, alumnos ingratos.
Clase: Buenos días, Señor Bowser.
Bowser: Ojalá fueran así de educados siempre… Bueno, el director hablará con todos ustedes hoy, es algo muy importante, no se lo pierdan… Vaya, ¿dónde está McQueen?
Link: Es McCloud, señor.
Bowser: Como sea; ¿dónde está?
Cloud: Está aquí, solo que es invisible.
Bowser: Strike, cállese.
Cloud: Strife…
Falco: No ha podido venir hoy, profe.
Bowser: ¿Por? Y baje los pies de la mesa, Lombardía.
Falco: Parece ser que ayer comió una salsa que estaba en mal estado (mira a Luigi) y se ha puesto enfermo.
Bowser, sarcástico: Vaya, pobrecito… Bueno, si eso es todo, yo me voy.
Dark Pit: Sí aún quedan cinco minutos de la reunión de las mañanas.
Bowser: Ya, pero es que simplemente no les aguanto.
Marth: Si aún no hemos hecho nada…
Bowser: Es cuestión de tiempo… Bueno, hasta luego. Pasen el peor día de sus vidas.
El Sr. Bowser se fue dando un portazo, pero más suave esta vez, seguramente para que nadie le oyera y así no le pillasen saltándose clase. Esos cinco minutos libres antes de Gimnasia me vinieron bien. Reuní al grupo CRETINO y a Luigi y fuimos a hablar con Falco.
Peach: Falco, ¿lo de Fox es verdad?
Falco: Me temo que sí. ¿Qué demonios pusiste en esa salsa Luigi?
Luigi: P-pues a decir v-v-verdad, no me acuerd-do…
Samus: Genial, ahora nos falta un miembro. ¿Era muy necesario?
Malon: Hombre, llevaba en el grupo desde el principio… Y como es un chico pues podía dar algún consejo a Luigi.
Peach: ¿Y Mario? ¿No puede?
Mario: Eso…
Malon: Sí, claro, no pienses mal de mí. Es solo que Fox ya tenía experiencia en el amor, con la tal Krystal.
Mario: ¿Krystal? ¿Pero no acabaron mal?
Peach: La experiencia es experiencia, por mala que sea.
Mario: Sí, bueno… Entonces, ¿qué hacemos?
Luigi: P-pues habrá que enc-contrar un sustituto.
Peach: ¿Quién?
Malon: Pues algún chico, preferiblemente alguien a quien le haya gustado alguien.
Nos dedicamos a pregunta por toda la clase a los chicos a ver si alguno tenía el día libre. Yo tenía que preguntar a Cloud, Megaman y a Link. Fui a la mesa que estaba detrás de la mía. Tenía dudas sobre si preguntar algo así a Cloud era buena idea, pero tiempos desesperados requieren medidas desesperadas. Quién sabe, igual me sorprendía con una infinita sabiduría sobre el amor.
Peach: Cloud, ¿tienes un momento?
Cloud: ¿Qué?
Peach: ¿Estarías dispuesto a ayudarnos en la cita de Luigi?
Clud se rio.
Cloud: Paso, lo siento.
No me sorprendía para nada. Cloud parecía que mejoraba día por día, ya no era tan hostil hacia nosotros, pero seguía estando lejos de ser amable.
Cloud, mascullando para sí mismo: En realidad no…
Me fui a ver a Megaman.
Peach: Megaman, ¿nos podrías ayudar con…?
Megaman: …
Megaman me miró nervioso y acto seguido sacó en sus ojos digitales unas X rojas y negó con la cabeza muy rápida y violentamente. Luego paró y continuó con lo que estaba haciendo, escribiendo un tipo de código en un móvil que parecía del futuro. Megaman era una caja de secretos. Seguro que, si se abriera socialmente, conseguiría ser una gran persona, desde luego, al menos una muy interesante.
Frustrada por las dos personas que me había tocado preguntar, se me alegró el corazón cuando vi a Link. Link era un chico especialmente majo y atento. Un poco dramático y exagerado, sobre todo con Samus y Cloud, desde luego, pero yo sabía que tenía buen corazón. Además, me contó un pajarito que hace un par de años le gustaba Zelda (con quien estaba hablando ahora mismo), pero le había rechazado. Igual su experiencia intentando ligar siendo chico nos era útil. Quiero decir, yo sabía mucho sobre el amor, pero, como comprenderéis, lectores, me era difícil ponerme desde la situación de un chico. Había códigos para hombres y mujeres que solo hombres y mujeres entendían.
Peach: ¡Zelda, Link! ¿Qué tal?
Link: Bien, Bueno, sin ganas de hacer gimnasia.
Zelda: Bien, gracias Peach. ¿Y tú?
Peach: Pues… Como Fox estaba en la operación CRETINO y está enfermo…
Zelda: ¡Yo te ayudaré!
Peach: ¡Gracias! Espera, ¿qué?
Zelda: Vienes a pedirme que os ayude con Luigi, ¿no? Quiero decir, tengo experiencia y estoy con Roy.
Peach: Sí, claro. No te lo tomes a mal, pero venía a pedírselo a Link. Por todo eso de que es un chico y que también tiene experiencia… contigo.
Zelda, desilusionada: Ah, bueno…
Link: A mí no me importa. Además, tengo el día libre…
Peach: ¡Perfecto! Muchas gracias, Link. Ya te tocará algún día, Zelda…
Zelda: Ojalá… Estar con Roy está muy bien, pero quiero entrometerme… digo, ayudar a los demás en su vida amorosa…
Peach: Oye, ahora que lo pienso…
Zelda: ¡Yo te ayudaré!
Peach: No es eso… A ver, Link.
Link: Yo.
Peach: A ti te gustaba Zelda hace un par de años.
Link: Sí.
Peach, riéndose, pero intentando ocultarlo: Pero te dijo que no.
Link, molesto: Sí…
Peach: ¿Cómo lo habéis hecho para ser amigos después de eso?
Link y Zelda se miraron. Los dos hylianos eran muy amigos, junto con Malon. No llegaban al nivel Fox-Falco o Kirby-Yoshi, pero tenían una estrecha relación.
Link: Pues…
Zelda: Ya éramos amigos antes de lo que pasó, pero…
Link: Decidimos no darle importancia al tema. Quiero decir, por muy romántico que quede todo el tema del amor de la vida, simplemente le pedí salir, ya está.
Zelda: Exacto. Al fin y al cabo, es solo un novio o una novia. Y aún con eso, el novio es solo como… un amigo especial. Le dije que no pero que quería que siguiéramos siendo amigos y… y ya.
Link: ¿Por qué lo preguntas, Peach?
Peach: Pues… Es difícil decirlo…
Zelda: ¿Es por Mario?
Zelda se tapó la boca rápidamente.
Zelda: Perdón… No…
Me quedé impactada unos momentos, sin saber bien qué decir. Mi secreto, el secreto que con tanto esmero había guardado, parecía no ser un secreto para nada. Se lo había contado a Zelda hace dos años a cambio de que me ella me contara quién le gustaba (Roy), pero confiaba en que nunca lo dijera.
Peach: …
Zelda: Peach, lo siento…
Link nos miró confuso a ambas, primero a Zelda y luego a mí, luego a Zelda…
Link, confuso: ¿Qué pasa?
Peach, más confusa: Eso digo yo. ¿No te sorprende? ¿Qué me guste Mario?
Link: Si ya lo sabía.
Peach: Pero si… era un secreto…
Link: ¿Era un secreto? Vaya, perdona, pero lo habíamos deducido hace bastante.
Peach: ¿Habíamos?
Link: ¿Sí?
Zelda: Peach, igual no has sido tan sutil como creías…
Peach: Desde luego… Bueno, os veo después. Link, luego te digo si vienes al grupo…
Link: Vale… (a Zelda) ¿He hecho algo mal?
Zelda: No, tranquilo…
Me dirigí hacia el futuro grupo de operación CRETINO, sin pensar demasiado en lo que acababa de pasar.
Malon: Bueno, ¿qué resultados tenemos? Samus volverá ahora.
Peach: De los míos solo puede Link.
Mario: Pues has tenido suerte, ni Falco ni Kirby ni Yoshi pueden. Falco está castigado por cambiar el azúcar por sal en toda su casa y los dos comilones tienen que practicar para el torneo ese. A ver si llega ya…
Malon: Yo tampoco he tenido suerte… Marth tiene que estudiar, Pit está ocupado con prácticas de vuelo…
Mario: ¿Prácticas de vuelo?
Malon: Sé lo mismo que tú. Little Mac tiene que entrenar.
Ahí volvió Samus.
Samus: Dark Pit ya ha quedado para hacer algo "secreto", seguramente con Lucina, Sonic está castigado por romper uno de los robots del Dr. Eggman y a Toad no le dejan salir los viernes. ¿Vosotros habéis tenido suerte?
Peach: Yo…
Malon: ¡No! ¡No hemos tenido suerte NINGUNO! Peach, si me disculpas un momento…
Malon me cogió de la mano y me llevó a un lugar aparte para hablar.
Malon: No pensarás decirle a Samus que Link es el único que puede.
Peach: ¿Qué pasa?
Malon: Samus y Link.
Peach: Ah, claro. ¿Y qué hacemos? Es el único que puede.
Malon: Déjame a mí.
Fue el turno de Samus de ser llevada a parte por Malon. Vi cómo hablaban, y Samus pasó de enfadada ya indignada a calmada y luego a seria. Malon me dijo que fuera al grupo, junto con Luigi.
Luigi: ¿Q-quién es el nuevo integrante?
Malon: Link.
Luigi y Mario, confusos y mirando a Samus: ¿Qué?
Samus: No preguntéis…
Malon, susurrando a Peach: Le he convencido como antes: le debemos más favores.
Peach: Algo es algo…
Lo único que me causaba nervios era cómo se comportarían esos dos en la cita. Más les vale que fueran buenos, porque si no pensaba destrozarles y pegarles una paliza. Llamamos a Link.
Link: ¡Bien! Me alegro de que estemos todos en esto. ¿Tú qué haces aquí?
Samus: Tú lo has dicho, estamos todos en estos.
Link: Me quiero ir del grupo.
Peach: ¡Link!
Link: ¿Qué? No pienso estar con Samus.
Samus: Idiota…
Peach: Venga, Link…
Malon: Link, dependemos de ti. Hazlo por Luigi…
Link: …
Malon: Hazlo por mí…
Link: Hmmm… AG, bueno, supongo que podré aguantar.
Luigi: ¡Ey! No lo haces por mí.
Link: Jeje, no es eso… Entonces ¿cuál es el plan?
Peach: ¿Tienes flores en casa Link?
Link: En mi jardín, sí.
Mario: Pues entonces, sería coger las flores e ir todos al restaurante Choque en el Castillo y de ahí al cine acompañando a los tortolitos.
Peach: ¡Muy bien Mario!
Malon, Link y Luigi: Jiji…
Malon: Bueno, pues con todo planeado, nos vemos esta tar…
Ahí entró el Sr. Gannondorf.
Gannondorf: ¡Buenos días, panda de holgazanes!
Link: ¡Sr. Gannon!
Sr. Gannondorf: Sr. Gannondorf, Link.
Toad: Profe, hoy no puedo hacer gimnasia, me encuentro mal. Tengo una nota de mi madre.
Sr. Gannondorf: Entiendo…
Falco: Yo también, señor.
Sr. Gannondorf, leyendo: Falco el Grande y Supremo no puede ir a clase hoy porque le ha explotado el corazón…
Falco: Así es.
El Sr. Gannondorf cogió la pelota que traía al brazo y la lanzó contra Falco, tirándolo al suelo.
Falco: Ay…
Little Mac: ¡Menudo lanzamiento!
Sr. Gannondorf: Gracias, Little. Bien, clase, tranquilos. Hoy no va a haber gimnasia. El director tiene que decir unas cosas.
Dark Pit: ¿Director?
Kirby: Es verdad, aún no le has visto. Como no vino ayer…
Lucina: Yo tampoco le he visto. Qué misterio…
Marth: No es para tanto…
Cloud: A mí, mientras no me mande a casa me sobra…
Sr. Gannondorf, enfadado: ¡Callaos, hombre!
- No hace falta ser tan brusco, Gannondorf…
Sr. Gannondorf: Disculpe, director.
- ¿Qué honores son esos? Ya te he dicho que soy un colega de trabajo más, hombre, tutéame…
Sr. Gannondorf: Como usted… digo, como digas, Master.
Dark Pit: ¿Se llama Master?
Pit: No sólo Master, Pit2, se llama…
- ¡M-M-M-M-M-MASTER HANDDD! Gracias por el megáfono, señorita Toadstool.
El director me lanzó el megáfono de una manera bastante suave para ser una mano gigante. ¿Cuándo lo había cogido? Ni me había enterado, la verdad…
Lucina: ¿Eh?
Master Hand: Buenos días, alumnos. Sé que no me veis mucho, pero tengo algo importante que deciros…
Lucina, a Falco: Psst, es una mano gigante…
Falco: Muy aguda…
Master Hand: Algunos ya sabréis sobre el torneo de comida mañana, algunos hasta participaréis.
Yoshi y Kirby: VAMOOS
Master Hand: Me encanta el entusiasmo que mostráis. Bueno, el caso: en el siguiente capítulo, digo, la siguiente semana… ¡Se organizará un torneo deportivo!
Samus: ¿Torneo deportivo?
Master Hand: Así es, señorita Aran. Pensamos hacerlo una tradición en la escuela. Habrá de todo, atletismo, fútbol, baloncesto, lucha… Pensamos llamarlo… ¡JUEGOS SMASH!
… La clase se quedó en silencio.
Sonic: El tema de la competición está bien, pero el nombre…
Little Mac: Eso, le falta sabor…
Link y Mario: Pues a mí me gusta…
Sonic: Algo como "Juegos Ultimate" quedaría mejor…
Zelda: Yo lo veo como algo más parecido a "Juegos Melee"…
Pit: ¿Y qué os parece "Juegos Brawl"?
Master Hand: ¡Bueno! No esperaba este linchamiento… La cosa es que se queda como JUEGOS SMASH.
Dark Pit: Ay… ¿Por qué grita tanto?
Zelda: Es una de sus manías… Anunciar todo…
Master Hand: La asistencia y participación es obligatoria.
¿Asistencia obligatoria? Eso tendría que verse… A ver si me podían obligar a participar.
Sr. Gannondorf: ¿Ya está?
Master Hand: Sí. ¿Esperabas algo más?
Sr. Gannondorf: Bueno, no sé… He cancelado mi clase…
Link: ¡El Sr. Gannon es un santo, nos ha dejado sin clase!
Master Hand: Bueno, yo me voy. Pasad un buen día.
Sr. Gannondorf: Ya que veo que aún queda mucho tiempo de clase… ¡A CORRER TODOS!
Lucina: O un demonio…
Acabó pasando el día de clase, con nada fuera de lo normal, que, para los estándares de la NA, estaba fuera de lo normal. Al final del día, Mario y Luigi se fueron a prepararse a casa. Cada uno se fue a su casa y le fuimos dando consejos a Luigi mediante el móvil. Llegué a casa y me arreglé con maquillaje y con la secadora para el pelo para estar lo más guapa posible. Un look refinado, pero natural. A las seis de la tarde, quedé con Malon y Samus para ir a casa de Link. La casa de Link era la más lejana a la NA. Estaba situada en un barrio normal de casas con jardines enromes. Malon vivía por esa zona también, pero ni de lejos tan alejado de todo. Smaus y yo llegamos a casa de Malon.
Malon: ¡Adiós Papá! ¡Adiós Ingo!
Talón, el padre de Malon: ¡Adiós hijita! Saluda a Link de mi parte y dile que mi propuesta sigue en pie.
Malon: Tranquilo, papá, lo haré. ¡Hola, chicas!
Samus y Peach: Buenas.
Peach: ¿De qué propuesta hablaba tu padre? ¿Quién es Ingo?
Malon: Hace mucho, cuando Lin éramos pequeños, le dijo a Link de casarse conmigo.
Samus: ¡¿Qué?!
Malon: ¿Qué pasa?
Samus: … Quiero decir, de dónde sale eso. ¿Y quién querría casarse con Link?
Malon: De pequeño era muy mono. Lo que pasa es que Link nos ayudó con una yegua hace tiempo cuando vivíamos en el rancho y a mi padre se le metió la idea de casarnos.
Peach: Qué bonito.
Malon: Obviamente, nos lo tomamos a broma. Bueno, a casa de Link. Seguidme.
Peach: ¡Vamos!
Samus, irónica: Bien…
Caminamos unos minutos más hasta llegar a casa de Link. Malon gritó hacia la casa, una casa estándar que parecía estar en medio del campo, aunque tenía varias casas cerca. Así eran los hogares en esa zona.
Malon: ¡Link!
Una chica parecida a Link pero más pequeña abrió la puerta.
- ¿A qué vienen estos gritos? Tenemos timbre por algo…
Malon: Hola, Linkle.
Linkle: Hola, Malon Y…
Peach: Soy Peach. Un placer, Linkle.
Samus: Yo Samus.
Linkle: Hola, yo soy Linkle, la hermana pequeña del bobo de Link. Así que tú eres la Samus esa…
Samus: ¿Algún problema?
Linkle: No, nada, simplemente tengo curiosidad…
Samus: ¿Curiosidad?
Linkle: Sí, bueno, da igual. ¡Hermanito! Tus amigas.
Link: ¡Voy!
Desde dentro de la casa se pudo escuchar varios golpes seguidos y una caída.
Linkle: Pero ¿qué haces?
Link: Jeje… Me he tropezado.
Peach: ¿Las flores están bien?
Link: Sí, tranquila. Están perfectas.
Link llevaba un ramo de flores azules preciosas.
Samus: Son bonitas…
Malon: Sí, son reinas del silencio.
Link: Princesas de la calma…
Malon: Eso…
Link: Bueno, vamos yendo. El restaurante caro no queda muy lejos de aquí. Adiós, Linkle. Recuerda dar de comer a Epona.
Linkle: Tranquilo, hermano bobo. Ten cuidado. ¡Pasadlo bien! ¡Sé que estás rodeado de tres chicas, pero mantente calmado!
Link: ¡Linkle!
Link: Perdón, jeje… Hasta luego…
Caminamos un poco más (tuve que ir bastante rápido para seguir el ritmo de Link, cosa que Samus y Malon le reprochaban), pero acabamos llegando a tiempo al restaurante. Ahí nos encontramos con Mario y Luigi que no paraba de… ¿dar vueltas?
Link: ¡Hola, chicos!
Luigi: AAAAA.
Mario: Hola chicos, será mejor que bajéis la voz…
Peach: Luigi está muy nervioso por lo que veo. Había esperado que se le pasara, pero veo que es difícil…
Samus: Yo me encargo.
Samus se acercó a Luigi, con mirada desafiante. Luigi se acobardó. Samus era bastante más alta que Luigi, por lo que imponía bastante al chico asustadizo. Tras unos segundos de intensas miradas, le propinó una torta que le dejó dando más vueltas aún.
Peach: ¡Samus!
Samus: ¿Qué?
Malon: ¿Qué has hecho?
Mario: Ha sido divertido…
Link: Pues sí, por mucho que me cueste reconocerlo…
Samus: Le he ayudado. Mira, ya no está nervioso.
Luigi se reincorporó. Tenía una ligera marca roja en la mejilla, pero se le habían pasado los nervios.
Mario: Pues tiene razón, fíjate…
Luigi: S-sí, ya no est-toy nervioso, pero em d-duele la cara…
Samus: Efectos secundarios.
Link, dándole las flores: Toma, Luigi.
Luigi: S-son muchas…
Peach: ¿Has repasado los consejos que te hemos dado?
Luigi: Treinta veces.
Mario: En voz alta. El camino aquí ha sido horrible…
Samus: El fuera de juego es…
Luigi: Cuando el delantero está más adelantado que el defensa al recibir un pase.
Link: El sandslah de Alola es…
Luigi: La forma regional de Alola, siendo de tipo Hielo-Acero.
Malon: Dime las preposiciones.
Luigi: A, ante, bajo, con contra…
Mario: Pues sí que va preparado…
Peach: Desde luego.
Mario abrazó a Luigi llorando.
Mario: ¡Hermanito!
Luigi: M-Mario…
Mario: ¡Te va a salir genial!
Link y Malon: ¡Eso!
Samus: Buena suerte, listillo. Me aseguraré de que no tengas muchos fallos.
Link: Para eso mejor confía en mí.
Samus: Tsk…
Peach: Luigi, confío en ti. ¡Tú puedes! Bien… ¡Comienza la Operación CRETINO!
Entramos todos al restaurante. No había mucha gente, pero era algo normal. El lugar parecía un palacio, con retoques dorados en la madera y cristales de todo el lugar, mesas anchas y espaciosas y un olor delicioso que llegaba a todos los rincones.
Link: Wow… Menudo lugar…
Mario: Desde luego…
Malon: Seguramente, comer en el retrete de aquí sea más limpio que comer en mi casa…
Samus: Bueno, los hay mejores… pero no está mal el sitio.
Peach: Bien, vamos a dividirnos. Pediré dos mesas, ya que no hay mucha gente.
Link: ¿Con quién voy?
Malon: Conmigo y con Samus.
Link nos miró a Mario y a mí. En vez de enfadarse por ir con Samus como creía que iba a hacer, suspiró.
Link: Bueno, todo sea por la operación CRETINO.
Samus: Voy a conectar el comunicador que le di a Luigi.
Samus sacó su móvil y abrió una aplicación. Samus tenía todo tipo de tecnología avanzadísima en casa gracias al trabajo de su padre. Le había dado a Luigi un pinganillo oculto muy difícil de ver con el que nos comunicaríamos con él.
Samus: ¿Luigi?
Luigi: Chicos, ya la veo… Está viniend-do…
Peach: Vale, vamos a ponernos en unas mesas apartadas. Recordad, Daisy no puede vernos, o pensará que Luigi no vale para tener una cita normal. Mario, vamos a esa esquina.
Malon: Samus, Link, intentad no pelear y vamos a aquella mesa.
Link: Creo que me voy a pedir unas tortitas…
Samus: No es momento de comer, idiota, hay que estar atentos…
Malon: ¿Qué es lo que he dicho?
Link y Samus: Perdón.
Pasaron un par de minutos y entraron Daisy llevando el peinado que me había enseñado y Luigi, con postura robótica. Encendí el dispositivo extra que Samus me había dado para comunicarme con Luigi.
Peach: Luigi, ¿me oyes?
Luigi hizo una señal con la mano que Daisy no pudo ver. Me oía perfectamente.
Mario: Así no se hace, Peach.
Peach: ¿Qué?
Mario: Mira… Luigi, ¿me oyes?, cambio.
La voz de Samus resonó por el dispositivo.
Samus: Así no es como funciona, Mario, eso es solo en las películas…
Mario: Creo que no es verdad, cambio y corto.
Peach: ¿Samus?
Samus: Nosotros también nos podemos comunicar por aquí. Mola, ¿verdad?
Link, mientras come tortitas: Pero si eso es básicamente un móvil. Además, pobre Luigi, que tiene que hacer caso a tres distintas conversaciones a la vez.
Samus: Idiota, es más barato y útil que un móvil. También podemos escuchar a Luigi, pero va directo a su pinganillo.
Malon: Ánimo Luigi, no sé si podremos ayudarte a este paso…
La cita fue sorprendentemente bien. Alguna vez tuvimos que decirle a Luigi cómo responder a una pregunta, pero iba todo bien. Algo tenía que pasar…
Daisy: Bueno, Luigi… Me dijo Peach que tienes un hermano…
Luigi: Sí, se llama Mario. Es un d-d-dormilón, pero es muy amable c-cuando quiere.
Miré a Mario, que estaba sentado enfrente de mí. Se había dormido encima de la mesa.
Mario: Zzzzz
Peach: Es muy guapo…
Luigi, dudando: ¿Es muy guapo?
Peach, alterada: Luigi, no digas eso… Estaba hablando de broma…
Luigi: … Pero yo lo soy más, jeje…
Link: Bien seguido, Luigi.
Daisy: Seguro que sí, jiji.
Luigi: Jeje… P-por cierto, vienes muy guapa… Me encanta tu…
Malon: Su broche, te encanta su broche.
Link: Yo creo que es un poco feo…
Samus: Yo pienso lo mismo de ti y no digo nada.
Luigi: ¡Tu broche!
Daisy: Ay, qué majo, muchas gracias. Es una reliquia familiar…
Los tortolitos continuaron hablando. Llegó un momento en el que las cosas iban tan bien que empecé a pasar de su conversación y empecé a pensar en mi tortolito, el bello durmiente que tenía enfrente.
Realmente me gustaba Mario. Puede que el origen que os conté fuera un poco tonto, pero en ese tiempo me había dado cuenta de cómo era realmente. Alguien cariñosos, preocupado, amable y atento. Tenía que seguir el consejo de Zelda: el amor no es tan complicado. Simplemente es decir un par de palabras y de ahí, lo que salga. Pensé si lo que estábamos haciendo por Luigi realmente estaba bien, forzándole a ser una cosa que no era para conseguir algo que sí. Cada vez dudaba más. Me sentía como ese tiempo en el que pensé en irme a la Virtual School. Una quedada con Daisy realmente había generado muchos problemas…
Pasó un tiempo hasta que vino un camarero a servir la bebida que había pedido, un café con helado. Antes no estaba muy atenta al restaurante, solo a la cita, pero en ese momento me fijé en algo. Usé el comunicador.
Peach: Chicos, ¿me oís? Luigi, tu sigue con lo tuyo…
Malon: ¿Qué pasa, Peach?
Peach: Estos camareros y cocineros… ¿No os recuerdan a alguien?
Link: A mí me recuerdan a Kirby… ¿Qué pasa?
Samus: Es verdad… Son los de…
Malon: ¡Los del centro comercial!
Link: ¿Ah?
Malon: El otro día vimos como dos bandas se peleaban en el centro comercial, los camareros de aquí son los Waddle Dees, una de esas bandas… ¿Vendrán los Kritters esos?
Ahí la entrada al restaurante explotó. Todos los comensales nos quedamos petrificados, no solo Luigi. De entre el humo salió una figura enorme, rodeada de varias otras figuras. Eran todos cocodrilos. Kritters… La figura más grande llevaba una corona y una capa y era más gordo que los otros.
- ¡DEDEDE! ¡Sal de ahí, cobarde!
Todos los Waddle Dees salieron de sus puestos y se reunieron en torno a la figura y sus acompañantes. Todos sacaron ametralladoras y cuchillos. Los Kritters hicieron lo mismo.
Link: Osea que este es el Rey Cocodrilo…
Samus: ¿Q-qué?
Link: Hay rumores de que el rey Cocodrilo lleva una de las mafias de la ciudad, parece ser que era verdad…
Malon: ¿Eso significa que lo que dijo Cloud el otro día es verdad? ¿La mafia del Pingüino está aquí?
Samus: Puede que estos Waddle Dees sean parte de ella… ¿Quién será el Pingüino?
Peach: Oh, no… Mis padres me dijeron que el que lleva el teatro y este restaurante se llamaba… Triple D, creo.
Link: ¿DDD?
Malon: ¡Dedede! ¡Es el nombre que ha dicho el Rey Cocodrilo!
Samus: Ay, madre…
De entre la cocina salió una figura igual de grande que el cocodrilo. Era un pingüino azul enorme que también llevaba corona y capa. A su lado llevaba un enorme martillo. El Rey Dedede…
Dedede, con asco: "King" K. Rool… Por fin te atreves a enseñar tu horrible cara…
K. Rool: Eso es porque vengo a partirte la tuya… ¡Esta ciudad es mía!
Dedede: Llevo aquí mucho más que tú. Yo dirijo el cotarro aquí, no tú, caimán asqueroso.
K. Rool: ¡Ja! Eso díselo a mis tropas… Kritters, yo me voy… ¡Enseñadles a estos pardillos quiénes somos!
Dedede: ¡Waddle Dees! La policía vendrá en nada, así que me voy… ¡Pero haced que esto reptiles se acuerden de quiénes somos!
Kritters y Waddle Dees: VAMOOOOS.
Mario, despertándose: ¿Ah?
Los líderes mafiosos se fueron a toda prisa, bastante cobardes para dirigir toda la mafia de la ciudad. Los asistentes no escondimos debajo de las mesas. Miré a Daisy y a Luigi. Luigi estaba paralizado, pero Daisy confusa.
Daisy: ¿Esto es una especie de actuación?
Luigi: S-sí, b-b-b-bueno, más o menos… Es una especie de obra de teatro…
Daisy: Entiendo… Parece bastante real…
Daisy podía sacar unas notas increíbles, pero también era bastante ingenua. Como parte del grupo de operación CRETINO, teníamos la misión de salvar esta cita. Usé el dispositivo.
Link: Samus, ocupas mucho, vete a otra mesa.
Samus: ¿Te crees que me gusta estar aquí tan apretada contigo? Vete tú a otra, idiota.
Malon: Lo siento, chicos, pero esta mesa es mía…
Peach: Tenemos que parar esto…
Link: No me digas. ¿Cómo? ¡Son la maldita mafia!
Peach: Daisy piensa que esto es una actuación.
Mario: Bendita ignorancia… Ojalá lo fuera, corto.
Samus: Tengo una idea, pero es arriesgada…
Malon: ¿Qué idea?
Samus, saliendo a gatas de la mesa: Ahora vuelvo…
Link: ¡Es peligroso!
Samus: Calla, anda, idiota…
Samus se fue un segundo y volvió con dos uniformes que llevaban un Waddle Dee y un Kritter.
Mario: ¿Cómo…?
Samus: Había un Waddle Dee y un Kritter noqueados en la cocina, los había visto entrar antes. Necesito que alguien se ponga uno de ellos. Malon o Link, no puedo arriesgarme llegar hasta Peach, está demasiado lejos…
Malon: Yo…
Link: Yo lo haré, es peligroso. Dame uno el de Waddle Dee.
Samus: Ni hablar, toma el de Kritter.
Link: ¿Por?
Samus: ¿Ves algún Kritter con camiseta?
Link: No… ¿Y?
Mario: Este chico es más tonto que yo, corto.
Samus: ¿¡Quieres que me quite la camiseta o qué, idiota!?
Link se puso muy rojo. La presión debía ser demasiado en este momento. Al menos aún podía moverse, no como Luigi. Mario estaba agarrado a mí, temblando conmigo del miedo. En otra situación, habría disfrutado del momento.
Link, nervioso y rojo: ¡P-p-perdón! Ya me pongo ese.
Mario, viendo como Link se quita la camiseta: Link, estás engordando… Cambio y corto.
Link: Mira quién habla…
Samus: Vale, ahora sígueme. Peach, lánzame el megáfono.
Peach: ¡Ahí va!
Lancé el megáfono lo más fuerte que pude a su posición. Gracias a las (excesivas clases de Gannondorf, conseguí llegar bien, aunque le di a Malon sin querer.
Mario: Buen lanzamiento…
Malon: Tampoco te pases, Mario… Ay…
Samus, con el megáfono: TE VOY A DESTROZAR, MALDITO REPTIL, DA GRACIAS QUE HAYA LLEGADO TARDE A LA PELEA.
Todos los Waddle Dees y Kritters pararon de pegarse. Gracias a Dios, no había ningún muerto, parecía que todas las balas habían fallado sus objetivos, aunque habían dejado la pared agujereada por completo.
Link: ¿Ah?
Samus, susurrando: Sígueme el rollo.
Link: Ah claro… ¿Qué vas a hacerme bola de grasa?
Samus, enfadada de verdad: Voy a matarte, pero… Un segundo…
Link: Ja, ¿lo ves? Tienes miedo…
Samus: Calla… ¿Por qué estamos peleando aquí?
Link: Pues… No sé, es un lugar bastante bonito, la verdad. Una pena arruinarlo…
Samus: No es eso… Antes de irse, el Rey Dedede me ha dicho que mejor que peleemos en el descampado al otro lado de la ciudad para no atraer a la policía…
Link: ¡Es verdad! King K. Rool me ha dicho lo mismo. Pues… Será mejor que nos vayamos para no enfadarles…
Samus: Pues sí… Dijo que nos castigaría él mismo si hacíamos otra cosa que no fuera lo que nos dijo.
Kritter1: ¿Eso es verdad?
Waddle Dee1: Cómo nos castigue el Rey Dedede… Glups…
Waddle Dee2: Sí, mejor vámonos…
Kritter2: Supongo que podemos poner nuestras diferencias a un lado, al menos en el camino…
Kritter3: ¿Alguien tiene comida? Me muero de hambre…
Waddle Dee3: ¡Yo!
Kritter3: ¡Gracias!
Samus y Link se escondieron un segundo y se quitaron los uniformes de mafiosos. Después de que todos los mafiosos se fueran como amigos (algunos cantaban, otros charlaban, otros jugaban al pilla-pilla…) Mario, Malon y yo nos pusimos a aplaudir.
Peach: ¡Menuda obra!
Mario: ¡Increíble!
Malon: ¡Magistral! Volveré para verla, desde luego…
El resto de los asistentes se pusieron a aplaudir, un poco confusos. Samus y Link, tapándose de la cara para que Daisy no les reconociera, se inclinaron ante el público.
Link, llorando: Gracias, gracias… Ha sido un honor actuar para ustedes.
Samus, suspirando: Ay… Idiota…
Diasy: No ha estado mal la obra. Ha salido un poco de la nada, pero los efectos especiales de las pistolas estaban muy bien, ¡parecían reales!
Luigi: Y q-que lo d-digas… B-bueno, ¿quieres ir al cine?
Seguimos a la pareja a una distancia prudente. Mario tuvo que pararme cuando intenté entrar en algunas tiendas de ropa inconscientemente, cosa que le agradezco. Había sido una semana tan loca que apenas había podido centrarme en mis gustos y aficiones. Mis pobres seguidores de Instagram ( PeachThePrincess1985), sin contenido durante días…
Al cabo de un rato, nos plantamos frente a los Cines Martillo. Si lo que habíamos oído era cierto, el Rey Dedede también manejaba este lugar, pero seguramente no pasaría nada, pues los mafiosos estaban en otro lugar peleándose. O eso esperaba…
Nos esperamos a que Daisy y Luigi entraran en una sala para ver una película de romance, cuando intentamos entrar y comprar las entradas. Vendiéndolas y vigilando que nadie se colara estaba Donkey Kong, el alumno más salvaje de la NA a quien ayudé a conseguir novia. Aunque habíamos empezado con mal pie, habíamos acabado siendo bastante amigos. Sin embargo, antes de que nos acercáramos a él, una voz nos interrumpió.
Fox: ¡Hombre, chicos!
Todos: ¿¡Fox!?
Fox: Jeje… Hola.
Mario: ¿Qué haces aquí?
Peach: ¿No se suponía que estabas enfermo?
Fox: Exacto, estaba. La salsa de tu hermano me ha hecho pasar toda la mañana y parte de la tarde en el baño.
Samus y Malon: Puaj…
Link: Ahórrate detalles, anda…
Fox: Sí, Bueno… estaba malo, pero ahora me encuentro mejor y quería venir al cine a ver la peli nueva de acción, pero no tengo dinero suficiente… Además, no sé cómo me encontraré los otros días, porque esto parece ser un alivio temporal, así que me he venido cuanto antes… ¿Estáis en la operación CRETINO?
Peach: Sí. Ya que no tienes dinero… ¿Te unes?
Fox: Pues…
Link: Venga ya, tío. Por tu culpa llevo aguantando a Samus toda la tarde. Me lo debes.
Malon: Pero tú te quedas aún, ¿no?
Link: Sí, claro. Qué remedio…
Fox: Bueno venga, es verdad. Debería haber estado todo el día, perdón. Y… perdonadme también si de repente tengo que ir al baño…
Mario: Tío, para.
Nos acercamos ahora con Fox en el grupo a Donkey Kong.
Peach: ¡DK!
DK: ¡Peach!
Mario: ¿Y estos desde cuando son tan amigos?
Link, susurrando: Tranquilo, que el mono tiene novia…
Malon: Jiji…
DK: Así que estáis en una operación CRETINO, ¿eh? Bueno, mucha suerte, pero…
Samus: ¿Qué pasa?
DK: Me temo que hoy justo tenemos una promoción especial. Acaban de sacar esta peli de romances y para celebrarlo, el cine ha dicho que solo pueden entrar a verla las parejas sentimentales…
Todos: ¡¿Qué?!
DK: Cómo lo oís, son órdenes del jefe… Y hacedme caso, no queréis llevarle la contraria al jefe.
Link: Tranquilo, te creemos…
Fox: Estoy confuso…
DK: Pues eso, que solo se aceptan parejas… Y creo que no lo sois…
Ahí se me ocurrió un plan maestro.
Peach: Jajaja, DK, ¡cómo se nota que hace mucho que no nos vemos!
Cogí a Mario de la mano en un acto de increíble valor y lo abracé.
Peach: ¿No ves que somos novios?
Mario, muy rojo y nervioso: Eh… Sí… Emmm… N-novios… Sí…
DK: ¡¿Ah sí?! Enhorabuena a vosotros dos. Podéis pasar.
Le di el dinero a DK para pagar la entrada y entramos al cine, esperando que mis compañeros hubieran pillado mi mensaje. Alcancé a escuchar un poco más mientras íbamos a la sala del cine. Mario iba tropezándose y yo miraba al suelo, increíblemente roja.
Fox, susurrando: Vale, ¿qué os parece Malon y yo y luego vosotros dos?
Samus y Link, susurrando: Ni hablar.
Fox: Venga, chicos, es una situación de emergencia… Ni Malon ni yo pegamos con vosotros, así Dokey Kong no se lo va a creer…
Samus, cogiendo de la mano a Malon: Tengo una idea mejor.
Malon: ¿Eh?
Samus: Oye, tú.
DK, sorprendido: ¿Sí?
Samus miró desafiante a DK sin pestañear y totalmente seria. Cuando vio que DK se estaba poniendo nervioso, habló.
Samus: Toma el dinero, déjanos entrar.
DK: ¿S-sois lesbianas?
Samus: Sí, ¿algún problema?
DK, asustado: N-no, para nada… Pasad…
Malon: Gracias… (susurrando) Suerte, chicos…
DK se repuso del susto de Samus. Vio a Link, confundidos y sin saber qué hacer y, seguramente para arreglar la anterior humillación, se puso estricto con los dos chicos perdidos.
DK: Y vosotros, ¿qué? ¿Sois gays?
Fox: P-ppues sí, mira, lo has adivinado.
Link: Llevamos saliendo u-unos… tres años… digo… ¡meses!
DK: ¿Tres años y tres meses?
Fox: Algo así…
DK: Resulta que no os creo… Pero un beso cambiaría eso…
Link y Fox: ¿¡UN B-BESO!?
DK: Ajá…
Link y Fox: Glups…
Justo ahí, en la parte más interesante, dejé de escuchar lo que decían, para bien o para mal. Entramos directamente a la sala de cine y nos pusimos al fondo. La sala no estaba muy llena, por lo que tuvimos que ser muy cuidadosos para que no nos vieran. Como no podíamos hacer ruido, no podíamos usar el dispositivo de Samus, así que le envié un mensaje de texto a Luigi a su móvil.
Vimos como Samus y Malon entraban. De repente, empecé a sentir el cansancio de todo el día. Los párpados me empezaron a pesar, y sentí como la energía somnolienta de Mario empezaba a rodearme. Sin darme cuenta, me dormí. Cuando la peli estaba a punto de acabar, me desperté. Samus y Malon también se habían dormido unos sitios más abajo. Aún había gente. Miré a mi alrededor para ver si Luigi y Daisy nos habían visto, pero no los encontré por ninguna parte. Me levanté rápidamente y le pregunté a una pareja de adultos si habían visto a una pareja con las descripciones de Luigi y Daisy. Me dijeron que habían visto cómo se iban a un pequeño parque a las afuras del cine. Fui a toda prisa a ver si les encontraba. No quería perderme qué ocurría. Los encontré sentados a solas en un banco, iluminados por la luz azul de una farola. Eran las nueve de la noche, y había poca gente en la calle. En el parque solo sonaba el agua de la fuente y las palabras de quienes estaban sentados frente a ella.
Luigi: Ha estado bien la p-película. Al menos, lo q-que he vist-to…
Diasy: Jeje… Lo siento, pero quería hablar de una cosa contigo… A solas.
Luigi: S-si llevamos todo el día a solas…
Daisy: Venga ya, Luigi. No mientes bien. ¿Crees que no he visto a Peach y a vuestros amigos intentando ayudarte en la cita?
Luigi: Así que l-lo has visto…
Daisy: Sí, pero tranquilo, no pasa nada… Sé que son cosas de la NA.
Luigi: Ya, p-pero…
Diasy: Mi único problema es que… No he podido ver al verdadero Luigi.
Luigi: ¿Qué?
Daisy: Lo que oyes. No sé qué habéis hecho, pero os habéis estado comunicando.
Luigi: P-puede ser…
Daisy rio. ¿Qué planeaba?
Daisy: No pasa nada, lo entiendo. Querías quedar bien… Pero no hace falta, de verdad.
Una voz grave los interrumpió.
- Pero bueno, ¡si tenemos aquí a dos pichoncitos!
Unos matones Kritter salieron de las sombras, rodeando a Luigi y Daisy. Me esocndí, sin saber qué hacer. Empecé a enviarle un mensaje a Mario, pero acabé parando. ¿Y si le metía en problemas?
Luigi: ¿Q-qué queréis?
Kritter1: Pues, déjame pensar… ¡Vuestro dinero!
Kritter2: Sacadlo todo, y rapidito.
Daisy: Largaos de aquí, pringados.
Kritter3, sacando un cuchillo: ¡Vaya! La señorita es valiente.
Daisy, asustada: Por favor, no…
Luigi, susurrando: Mantente atrás, Diasy…
Luigi cerró los ojos un momento y los abrió, con un recién encontrado vigor y valor.
Luigi: A ver, ¿Qué estáis haciendo?
Kritter2: Pues… ¿robaros?
Luigi: ¿Robarme a mí? ¿Sabéis quién soy?
Kritter1: Un bocazas que…
Luig: No, tonto. Mirad…
Luigi metió su mano en el bolsillo y sacó una bala. Debía de haberla recogido en el tiroteo del restaurante.
Kritter3: ¿Eso no es…?
Kritter1: Ay madre…
Luigi: Exacto, es una bala del tiroteo de hoy mismo. Eso significa que yo he sobrevivido a la pelea y al tiroteo. ¿Cómo? ¡Pues ganándola! Así que será mejor que os larguéis cuanto antes si no queréis problemas… Soy el segundo al mando de Dedede.
Kritter2: ¡No le llama rey Dedede!
Kritter3: ¡Solo King K. Rool hace eso! Este tío no va en broma…
Kritter1: Será mejor que nos…
El Kritter1 miró a su alrededor solo para ver que estaba solo. Sus dos compañeros ya se habían marchado de ahí corriendo, y gritaban despavoridos al fondo.
Kritter1: Jeje…
El Kritter 1 también salió corriendo. Luigi se desplomó al suelo, resoplando.
Daisy, ayudando a Luigi a levantarse: ¡Luigi! Has estado genial.
Luigi: Gracias… Ha c-costado, la verdad. Todo gracias a esta b-b-bala que había recogido como recu-cuerdo.
Daisy: ¿Del tiroteo?
Luigi: De nuestra cita…
Daisy: Luigi… Esto quería ver yo… El valiente, inteligente y cariñoso Luigi…
Luigi: Jeje, t-te pasas… Qui-quita valiente de la lista.
Daisy : Si tú lo dices… Pero que sepas que… Mira hacia ahí un segundo…
Luigi: ¿Ah?
Llegó el tan ansiado momento. Diasy le dio un beso rápido a Luigi en la mejilla. Luigi se puso rojo como un tomate, con humo saliéndole de la cabeza.
Daisy, sonriendo: Bueno, será mejor que me vaya a casa, que es tarde… ¿Te espero en la segunda cita el viernes que viene?
Luigi, sonriendo y nervioso: S-sí, claro que sí… Muy bien…
Daisy se fue.
Luigi: Muy bien, desde luego…
Peach, sonriendo y susurrándose a sí misma: Y que lo digas…
El día acabó rápido. Nos reunimos todos ya despiertos en el parque. Asustamos a Luigi y nos contó todo. Les revelé que yo estaba ahí y Luigi se avergonzó bastante, pero las felicitaciones que le dimos todos fueron suficiente para que se le pasara. Samus parecía contenta de que todo saliera bien y de que ahora pudiera pedir varios favores a sus compañeros. Malon estaba alegre de haber ayudado a todo el mundo y de haber pasado una semana tan divertida. Luigi estaba alegre por motivos obvios. Link y Fox aún estaban nerviosos y no decían nada sobre lo que había pasado con DK, pensé a mis insistencias y a las de Luigi, que estaba confuso más que otra cosa. Al final del día, acabé como aquella tarde en la que fui atacada por el Charizard, qué recuerdos más bonitos…
Estaba caminando a solas con Mario hacia mi casa de nuevo. El Sr. Jumpman le esperaba unas calles más abajo, ya que había tenido el gesto de llevarme a casa junto con los hermanos. Link y Malon se habían ido a casa juntos, hablando de no sé qué de un caballo; Samus se marchaba a casa con los resultados del dispositivo de prueba de su padre y Fox estaba parcialmente contento de sentirse bien y solo haber tenido que ir al baño un par de veces.
La escena era muy similar a la anterior, solo que de noche. Las farolas iluminaban con una luz cálida que nos envolvía y me hacía sentir como que estábamos los dos solos, aislados del resto del mundo. Ya lo iba a hacer antes. Recordé las palabras de Zelda. El amor no es complicado. Solo son dos palabras…
Peach: Oye, Mario…
Mario: Dime, Peach.
Peach: Esta semana pensaba que iba a morir tres veces. Entre el Charizard y las dos veces con los mafiosos hoy, creo que he aprendido una lección…
Mario: Ah, ¿sí? ¿Y cuál es?
Peach: La vida es una cosa muy sencilla y corta. Y viendo como el tiempo es efímero, no quiero perder más tiempo sin hacer cosas que quiero…
Mario: Entiendo… ¿Sabes? Yo también he estado pensando. He visto el nuevo coraje de mi hermano, y bueno… No quería quedarme atrás.
…
Peach y Mario: Tengo algo que decirte…
Nos miramos, perplejos y sonrojados, y nos empezamos a reír.
Peach, entre risas: Dilo tú primero.
Mario: Nah, dilo tú.
Peach: ¡Tú!
Mario: Está bien, los dos a la vez… Tres, dos, uno…
Mario y Peach: ¡ME GUSTAS Y QUIERO SALIR CONTIGO!
Nos volvimos a mirar, está vez impactados.
Peach y Mario: ¿Te gusto?
Peach: ¡Sí! Desde hace mucho tiempo, cuando me salvaste de Bowser… Nunca sabía cómo decirlo…
Mario: A mí también me gustas, cómo eres la única que me tomó en serio cuando llegué a la NA y cómo siempre has estado a mi lado… No sabía que te gustaba… Me siento… Raro… Y feliz.
Peach: Y yo que tenía preparado un discurso que aprendí de Link y Zelda sobre cómo podíamos seguir siendo amigos si me decías que no…
Mario: Bueno… Ya no hace falta, ¿no?
Peach, sonriendo: No. Desde luego que no.
Copié a Daisy por última vez en todo el día, usando el truco que usó ella con Luigi, pero de una manera mejor…
Peach: Mario, mírame…
Mario: ¿S-sí?
Y ahí, queridos lectores, le di un beso.
Peach: ¿Nos vemos el lunes?
Mario: S-sí, claro… Aunque, por mí, puede ser mañana mismo…
Peach: Jeje, se verá… Buenas noches, novio.
Mario: Glups… Novio… Hasta mañana, novia…
Qué decir, lectores, qué decir. Lo único más famoso que mi Instagram ( PeachThePrincess1985) son mis historias amorosas; llenas de giros de guion, espectáculo y sorpresas que ni yo me espero… El resto de la noche fue agradable. Les conté el día a mis padres, y conseguí convencerlos para que me quedara de por vida en la NA, gracias a Mario. Obviamente, pensé en todos mis compañeros, pero una dama tiene derecho de favorecer a su caballero. Al parecer, también les había convencido a mis padres el hecho de que el director, Master Hand, se había presentado en mi casa y les había ofrecido un regalo a mis padres por los problemas causados, que habían aceptado gratamente (un set de vajilla nuevo y caro) y les había prometido que si algo me pasaba alguna vez, que él asumiría toda la culpa. En general, un día perfecto, menos por los tiroteos…
También hablé con Daisy por teléfono y nos contamos todo lo que había pasado. Me vaciló bastante con que había pillado nuestra operación CRETINO, pero, honestamente, a mí ya me daba igual, todo había salido bien. Miré por la ventana. Podía ver muy al fondo la luna llena, iluminando la noche, y menos al fondo, a un Waddle Dee persiguiendo a un Kritter gritando "¡Muerte!". Había cosas que nunca cambiarían. Como mi clase de la NA, la más loca de la ciudad. Puse a Totakeke de nuevo como música de fondo. Cogí la foto de curso. Ahí estaba yo, con novio y amigos por doquier (y una nueva vajilla) en el centro, guiñando un ojo y haciendo el símbolo de la paz con la mano con un conjunto de lo más mono. Desde luego, podía llamar hogar a esa clase…
Se despide, Peach Toadstool ( PeachThePrincess1985 en Instagram) :3:3:3
Bueno, segundo (o tercer) capítulo hecho. Sinceramente, me gusta mucho cómo ha quedado encajado todo, aunque se me ha hecho muy largo escribirlo. Había un momento en el que pensé que era demasiado largo, pero creo que ha quedado bien. Dadme vuestra opinión.
Bueno, está introducido todo el reparto de los personajes recurrentes, aunque a lo mejor aún quedan algunas sorpresas. Bueno, un placer escribiros esto. Se despide, Red.
En el siguiente capítulo: Es hora de los Juegos Smash, ¡competiciones deportivas parecidas a las Olimpiadas hechas por los peores atletas del mundo! Yoshi se ha visto envuelto en un conflicto entre Mario y Sonic. ¿Qué hará? Yoshi es muy pacífico y bonachón... ¿no? Quién sabe qué pasará, ¡o quién ganará! ¡El estadio ruge de emoción! Capítulo 3: ¡El 5º Curso en los Juegos Olímpicos!
