¡Hola! Esto es un capítulo extra, más información al final. Esta historia ocurre antes del 2º capítulo, y cuenta cómo se hizo la foto del 5º curso. ¡Poned música bonita de piano al final!
Vince se levantó lentamente mientras su alarma sonaba. Una suave melodía de guitarra decoraba el ambiente mañanero. La luz se filtraba con resplandor dorado y suave por las ventanas aún con las cortinas a medio poner, iluminando toda la estancia. En las paredes, cuadros trazados con excelente precisión y mucho cariño de paisajes fríos, cálidos y frondosos. El olor a pintura medio secar llenaba el ambiente, con cubos y paletas desperdigados por doquier. De cuerda en cuerda, fotografías de todas las épocas colgaban desde el techo de la cama hasta la cocina. La cocina, pequeña, blanca y llena de plantas y ornamentos y muebles de madera antigua y recia pero suave, daba pie un sencillo pero afable comedor, con una mesa redonda de madera y cristal y una televisión sobre un mueble de madera pintado. Vince cogió su taza de café y la puso en la cafetera. Como todas las mañanas, le echó leche y esperó a que la máquina hiciera su magia. Se sentó en su comedor, rodeado de los sonidos matutinos; coches pasando, niños riendo y yendo a clase, ancianos como él saludándole desde sus paseos desde debajo de su piso… Como todas las mañanas, tomó sus tostadas y su café sorbo a sorbo y mordisco a mordisco mientras veía las noticias de aquella mañana. Desde que la policía había arrestado a eso malandrines de la mafia en la batallita que hubo en un restaurante, las noticias habían sido increíblemente positivas, cosa que hacía feliz al propio Vincent.
Tantos años había pasado pintando en su juventud que casi parecía haberse convertido él mismo en un cuadro romántico de aquellos que estudiaba en la universidad y que veía en las galerías del museo de la ciudad, acompañado de su amigo Sócrates. Tras los cuadros, Vince encontró su nueva pasión: la fotografía, y pasó su vida retratando la realidad hasta ver que sus días de joven entusiasta ya habían acabado y era ahora solo un entusiasta. Sin embargo, Vince aún resistía y dedicaba sus días a continuar con su pasión. Tal era su ambición y consistencia que incluso se había vuelto una celebridad en su mundillo. Había hecho trabajos para todo tipo de personas: el alcalde de la ciudad en sus posters publicitarios para anunciar su campaña (aquellos posters mostraban al alcalde cortando pescado con el eslogan "¡Dejad que corte el bacalao!". Vince tenía claro que el alcalde no había entendido que era una expresión), cadenas de televisión y documentales (que insistían en fotografiar a los habitantes de la ciudad en vez de a verdaderos animales, algo bastante irrespetuoso según Vince) y alguna superestrella de la música estudiante nacida en la ciudad (quien quería mostrar sus "humildes orígenes" en una ciudad como aquella, aunque Vince pensaba que de humilde tenía solo la inteligencia). Vince estaba acostumbrado a recibir encargos de todo tipo, pero nunca antes había tenido uno como el que recibió aquella mañana de septiembre.
El tono del teléfono llamó su atención para que los respondiera. Vince se dirigió hacia él con calma y lo cogió igual, aclarando su voz y hablando pausadamente.
Vince: ¿Hola? ¿Quién llama?
Vince esperó unos segundos de cortesía, pero no recibió respuesta. Era domingo por la mañana, por lo que estaba todo más tranquilo de lo normal, en el caso de Vince, extremadamente tranquilo. Era una persona paciente, cualidad requerida para pintar y tomar la mejor fotografía, y Vince se enorgullecía de ello.
Vince: ¿Hola?
…
Vince: ¿Hay alguien ahí?
Del otro lado del teléfono sonó un grito ahogado en la distancia. Vince se extrañó. Esperó, y surgieron más sonidos.
- ¡Santa Hylia! ¡Qué daño!
Vince: No está Hylia al habla, soy Vincent…
La voz entonces sonó al lado del teléfono.
- ¿Hola?
Vince, sobresaltado: ¿Hola?
- ¿Ha dicho que está hablando Hyllia?
Vince: Bueno, era una broma…
- Pues menos mal, porque Hylia es de mi religión y está feo hacerse pasar por Diosas. Algunas personas se lo pueden creer, ¿sabe?
Vince: Vaya, no pretendía…
- ¿Con quién hablo?
Vince: ¿Con quién hablo yo?
- ¿Quién preguntó primero?
Vince: Usted, pero el que ha llamado…
- ¿Con quién hablo?
La voz empezaba a cansar ligeramente a Vince, pero no iba a dejar que algo tan estúpido arruinase su mañana hasta entonces perfecta.
Vince: Con Vincent, artista a sueldo…
- ¿Vincent? ¿Qué?
Vince, confuso: ¿Qué no ha entendido?
- No hablo con usted… (hacia otra persona) ¿Fotógrafo? Pero si dice que es artista… Bueno, está bien. Oye, por cierto, Bowser, ¡¿POR QUÉ SIGUES EN MI CASA?! ¿NO CREES QUE YA TENGO SUFICIENTE CON QUE LINK SEPA DONDE VIVO Y VENGA DEJARME SUS PERIÓDICOS DE LA SEMANA PASADA EN MI CORREO? Aunque la revista esa de historia que deja a veces tiene una suscripción bastante cara… (de nuevo al teléfono) ¿Hola?
Vincent: Sí, sí, hola.
- ¿Hablo con Vincent, artista y fotógrafo de… Veamos… alcaldes, compañías y superestrellas de la ciudad?
Vince: Sí, sí, el mismo.
- ¿El mismo?
Vince: Eso es lo que he dicho, sí, sí.
- ¡Perfecto! Resulta que el viejo Bowser tenía razón… De todas maneras… Ah, disculpe mi falta de educación…
Vince, a regañadientes: Descuide…
- Me llamo Gannondorf Dragmire… Soy profesor de Educación Física en la Nintendo Academy, aunque parece que también soy gerente porque el vago de Master Hand me envía hacer todo su trabajo. (hacia otra persona) ¿Qué? Ya sé que a ti también te ha mandado cosas que no querías, pero no me compares ir de compras con limpiar toda la escuela porque no pagó al servicio de limpieza… Oye, ¿por qué sigues en mi casa, Bowser?
Vince comenzaba a sospechar que esta conversación duraría más de lo que ya estaba durando, y eso no era algo bueno.
Vince: Bueno, señor Dragmire, dígame, ¿qué quiere la Nintendo Academy de mí?
Sr. Dragmire: Ah, sí… Esto… Querríamos pedirle desde la dirección que saque unas fotos… Verá, ha venido hasta aquí, a mi casa, un compañero del trabajo a decirme que el fotógrafo que teníamos pensado que viniera se ha lesionado. (hacia otra persona) ¿Qué? Vaya, eso es horrible.
Vince: ¿Va todo bien?
Sr. Dragmire: Sí, tranquilo, es que resulta que el fotógrafo se ha caído por las escaleras y como se ve que no era muy delgado, rodó hasta salirse a la calle, donde le atropelló un tren y cayó en el río.
Vince, sorprendido: ¡Vaya, eso es horrible!
Sr. Dragmire: Sí, la verdad. Tiene un resfriado bastante fuerte por el agua. Estos días uno se escapa del trabajo con nada… Bueno, que queríamos que usted sacara las fotos de anuario de uno de nuestros cursos, así como sus fotos individuales.
Vince: ¿Solo eso?
Sr. Dragmire: Sí, ¿por?
Vince: Bueno, parece un trabajo que puede hacer cualquiera… Quiero decir, son solo unos alumnos.
Sr. Dragmire: Sí, bueno… Son un tanto revoltosos… En ocasiones como esta se desmadran y hace falta un equipo entero para contenerlos… Bueno, ¿acepta o no? Sería acudir al centro mañana por la mañana… El equipo de la escuela está a su disposición, aunque creo que no está muy dispuesto. Un alumno, un Yoshi, ya sabe usted, se comió la cámara…
Vince: Tranquilo, ya llevo yo mi equipo. Acepto. Adoro la juventud. ¿Sabe? En mis años de mozo-
El Sr. Dragmire le interrumpió una vez más.
Sr. Dragmire: ¿Acepta? ¡Genial! Bueno, pues allí le veré mañana a las 8! Pase un buen día. (hacia otra persona) ¡QUE SALGAS DE MI CASAAAAAA!
Vince oyó un grito de dolor a lo lejos, puede que en la otra punta de la ciudad. Vince también juró ver fuego y partículas de energía negras salir de la punta de su teléfono. Colgó.
Menuda conversación. Aun así, Vince era muy calmado y siempre lo iba a ser. Una conversación entretenida nunca estaba de más para levantar los ánimos, aunque siempre gustaba descansar con comida y bebida caliente por la mañana. Vince se sentó en su silla de nuevo y se relajó, suspirando. Tomó un sorbo de su café.
Estaba frío.
Luigi: ¿Me recuerdas para qué t-teníamos que venir t-t-tan pronto?
Mario: Zzzzzz…
Luigi: ¡Hermanito!
Mario, despertándose: ¡¿Qué?!
Luigi: …
Mario: No hables tan alto…
Luigi: ¡Mario!
Mario: ¡¿Qué?! ¡¿Qué?!
Luigi: No te duermas d-de nuevo… Que P-peach estará al caer.
Mario: ¿Peach? ¿Dónde?
Luigi: A unos metros…
Los hermanos estaban esperando de pie en frente de una enorme mansión, justo fuera de las puertas. Mario había guiado a su hermano de verde desde su propia casa, aunque era pronto; extremadamente pronto. Tan pronto que el chico de rojo iba durmiendo durante el camino y casi le habían atropellado cinco veces. Sin embargo, al final lograron llegar. Luigi volvió a hablar a Mario.
Luigi: Herma-manito, ¿vale la pena salir guapo en esta foto? Q-quiero de-decir, estás más do-dormido de lo habitual.
Mario: Luigi, eres listo, deberías haberte dado cuenta… Yo estoy haciendo esto por Peach… A mí la foto del curso (bosteza) me da igual.
Luigi: E-entonces. ¿q-qué hago yo aquí?
Mario: Tú me acompañas. Además, Peach insistió en ponerte guapo a ti también.
Luigi: Eso no es lo que entiendo…
Mario, pensando: Bueno… Como somos hermanos, al menos tienes que ser la mitad de guapo por naturaleza que yo. Piensa que es material desaprovechado.
Luigi: Ay…
De la casa sonó un estruendo. Tras unos gritos que parecían venir de una chica y un hombre, la puerta se abrió de repente y con fuerza. Peach salió corriendo, detrás de ella iba un hombre de la especie toad rojo (la misma que el bien nombrado Toad). Peach iba gritando, pero aún estaba bastante lejos como para entenderla. Los hermanos Jumpman estaban perplejos, no solo ante la escena, sino ante la velocidad que Peach podía alcanzar. Tras unos segundos más corriendo, empezaron a entender sus gritos.
Peach: …. trajes, ¡corred!
Mario: ¿Qué? ¡Peach, no te oímos!
Luigi: Algo de t-trajes… ¿Había que traer algo?
Mario: Pues no sé…
Entonces Peach pasó corriendo a su lado a la velocidad de la luz. Agarró a los hermanos de la mano y los arrastró consigo en su rapidísima carrera. Tras ir por algunas calles y girar un par de esquinas, acabaron en un lugar más tranquilo y seguro. Resoplando, Peach se sentó en el suelo. Llevaba consigo una bolsa.
Mario la miró fijamente y se dio cuenta de cuánto se había arreglado. Se quedó absorto en ella. Luigi le miró y se rio por lo bajo, llamando la atención de Peach.
Peach: Vaya carrera… ¿Qué tal, chicos? Buenos días.
Luigi: Bu-buenos días, P-peach, aunque aún es de noche d-de lo pront-to que es…
Mario (cayéndose la baba): B-b-buenas…
Peach: Mario, ¿estás bien? ¡Oh, no! ¿Te has dado con algo mientras corríamos? Sé que no eres el más atlético de clase…
Luigi: Está bien, solo q-que… (pensando) No es m-muy mañanero, ¿verdad?
Mario: Ver…dad…
Peach: Bueno, pues más vale que os despertéis los dos. ¡Hoy nos hacen la foto! Es lo que va a quedar de nuestro último año en la NA, así que hay que hacerla histórica. Y para mí, eso significa que hay que salir todos guapos. Para esto hemos madrugado tanto.
Luigi: Entonces, ¿p-por qué has salido co-corriendo de casa?
Peach: Pues… El plan era que entraseis y ahí os daba los trajes (señala la bolsa) para que os los pusieseis. Pero…
Mario, despertándose: ¿Ah? ¿Qué ha pasado?
Luigi: ¿D-dónde te has perdido?
Mario: Le estaba preguntando a Peach, bobo.
Peach: Les había pedido a mis padres que preparan los trajes azules ayer para tenerlos hoy listos, pero parece ser que los toads empleados de la casa se habían confundido y me han preparado los negros.
Luigi, sarcásticamente: Q-qué tragedia…
Peach, soltando una lágrima: Pues sí… De todas maneras, no había tiempo para lavar los otros e iba a salir porque siguen siendo unos trajes monísimos, sobre todo el tuyo, Mario.
Mario, sonrojado: Ah, ¿sí?
Peach, sonriendo: ¡Sí! Tiene esta pajarita roja que te pega muchísimo. Y la tuya es verde, Luigi…
Mario y Luigi: Cómo nos conoces…
Peach: El caso es que los empleados de casa son muy… apasionados conmigo y siempre hacen todo al milímetro. Entonces cuando cogí los azules, creyeron que me había equivocado y no hacen caso a lo que les digo. O sea, que ahora estarán buscándome para quitarme estos trajes y darme los otros.
Luigi: ¿T-te estarán buscand-do? ¿Tan importantes son estos trajes?
Peach: Cuestan 3000 monedas smash.
Mario cogió un vaso de agua del aire, bebió el agua y la escupió fuertemente, mojando a Luigi, quien estaba petrificado.
Mario: ¡Estos trajes cuestan 3000 monedas!
Peach: ¿Sí?
Luigi: …
Mario: ¡Eso vale más que cualquier cosa que tengamos nosotros en casa!
Peach: Oh… Bueno, ¡pues ahora es lo que más vale en vuestra casa!
Mario: ¿Eh?
Peach: Os los regalo.
Mario se petrificó también.
Peach: ¿Chicos?
…
Peach: Voy a tener que llamar a un taxi…
La futura pareja y Luigi (pobre) llegaron a la entrada de la Academia. Era exorbitantemente pronto, y Mario lo sentía. Casi se lo habían dejado en el taxi porque se había dormido, pero el taxista le echó por querer ir sin pagar. Se quedaron un rato esperando a que Mario se atara los cordones, lo cual le estaba costando mucho debido su cansancio. Peach estaba pensativa hasta que habló.
Peach: Oye chicos, ¿vosotros qué tenéis pensado hacer después de este curso?
Mario y Luigi se quedaron dudando.
Mario: ¿Ir al... siguiente?
Luigi: Hermani-nito, n-no hay más cursos d-después del nuestro…
Mario: ¿Ah?
Peach: Claro, el siguiente año ya somos libres. Libres de ir a la universidad o de ir a trabajar, que no es ser muy libre…
Mario: No sabía… ¿Qué vas a hacer tú?
Peach: Pues… No lo tengo muy claro. Me gustaría ser profesora, pero con mis notas…
Mario, sonrojada: Se-seguro que puedes, Peach.
Peach, sonrojada: ¡Gra-gracias, Mario!
Luigi: (suspira) Ay… P-pues yo p-pensaba en estu-tudiar ingeniería…
Mario: Eso es buena idea… ¡A lo mejor puedo hacerme un coche!
Peach: ¿Un coche?
Mario: Siempre me ha gustado la conducción, estaría bien ser piloto.
Luigi: Sa-sabes que los p-p-pilotos madrugan mucho e-en sus carreras, ¿no?
Mario: Gracias por arruinármelo…
Entonces oyeron un ruido. Una canción de guitarra, gente cantando y el sonido de una bicicleta comenzaron a sonar muy cerca. Los tres se giraron y vieron cómo llegaba Link montado en su bicicleta con Malon sentada detrás. Llevaban un altavoz en la bicicleta que estaba haciendo sonar una canción pegadiza y movida, la cual estaban cantando ambos alegremente mientras llegaban a la NA. Al aparcar la bicicleta, se bajaron y se encontraron con Mario, Luigi y Peach. Mario seguía atándose los cordones, mientras Peach tarareaba la canción.
Link y Malon: …
Luigi: Ho-hola, ¿chicos?
Mario: ¿Ah?
Link y Malon: …
Peach: …
Luigi: Ma-mario, ¿estás viend-do esto también? ¿O m-me he vuelto loco d-del todo?
Mario: Ah…
Link, Malon y Peach estaban completamente quietos y callados mientras la canción seguía sonando por el altavoz. De repente, la última parte de la canción sonó muy fuerte, asustando a Luigi y Mario.
Link, Malon y Peach: ¡LIGHT WILL GUIDE ON YOUR WAY TO THE ULTIMATE FIGHT!
Mario: ¿Ah?
Luigi: Estab-ban esperando a q-que acabara la canción…
Mario: Ah…
Malon: ¡Buenos días, chicos!
Luigi: Bu-buenos días, Link, Malon.
Peach: No sabía que os gustara esta canción.
Link: Cuando te toma dos horas llegar hasta la academia, tienes que investigar qué música te poner a fondo. ¿Qué tal? Venís muy pronto. Normalmente cuando llegamos esto está vacío.
Malon: También veo que venís muy guapos. Bueno, al menos Peach.
Mario: Ah…
Luigi: No-nosotros ya nos pondremos un-nuestros trajes para la fo-foto.
Link: Mario, ¿todo bien? No has dicho más que "Ah" desde que hemos llegado.
Mario: ¿Ah? ¡Ah, claro! Todo bien. Oye, Malon, ¿siempre vienes con Link?
Malon: Mmm… No siempre, solo cuando mi padre no puede traerme a la Academia. Entonces tengo que madrugar para ir con Link.
Mario, apuntando notas en un cuaderno: Entiendo… (susurrando) Acompañar a Peach a clase…
Malon: Mi padre me lleva en coche como hace la gente normal.
Link: ¡Oye!
Malon: Jeje, es broma…
Peach: Aunque razón tiene. ¿Por qué siempre vienes en bici?
Link: Mis padres casi nunca están y Linkle a veces va con sus amigas en coche.
Mario: ¿Y por qué no vas con ellas?
Link: Emm… Digamos que no es muy cómodo.
Malon, susurrándole a Peach: Es por la tal Riju…
Peach: ¡Riju! ¿¡La que…!?
Malon miró mal a Peach. Peach se dio cuenta de que Link la miraba con pánico y que Luigi y Mario estaban confusos. Se arregló la ropa y carraspeó disimuladamente.
Peach: …le gusta mucho Link… (a Malon) No podía pensar en nada más…
Malon: (suspira) Buena has armado…
Link y Mario: ¡¿Cómo?!
Malon y Peach: Luego te explico…
Luigi: ¿Y, L-link, no piensas cambiarlo p-por otra cosa?
Link, saliendo de sus pensamientos: Estoy ahorrando para comprarme una moto, pero no llevo mucho. ¡Pero bueno, soy optimista para poder comprar una moto increíble con forma de caballo!
Luigi: Va-vaya…
Entonces llegó otro ruido de motor. Una limusina cómicamente larga y un coche enorme, parecido a un tanque, vinieron de lados contrarios.
Mario: ¿Samus y Marth?
Malon: El tanque sí que es de Samus, pero la limusina es de Zelda.
Link, flipando: C-cómo brilla…
Luigi: No me acostumbraré a los coches de los ricos.
Peach: ¡Yo tengo uno igual!
Mario, por lo bajo: Yo espero hacerlo…
Link y Luigi: Jijiji…
De los coches (o del coche y el tanque) salieron Samus y Zelda. Samus iba con su uniforme de siempre, con pantalones y la camisa, pero esta vez llevaba también una sudadera verde. Zelda, en cambio, se había arreglado mucho, como Peach. Llevaba pendientes, guantes, bufanda y muchos adornos.
Zelda: ¡Hola, chicos! Hola, Link, Malon.
Mario: Cómo se nota el favoritismo…
Zelda se incorporó al grupo que se había formado.
Zelda: No me juzgues, los grupos que teníamos en los primeros años en la NA siguen siendo importantes. Vosotros tres, junto con Toad y Yoshi también eráis uno.
Luigi, Peach y Mario: Pues es verdad…
Peach: Vienes muy guapa, Zelda.
Zelda: ¡Gracias! Tú también. Me encantan el lazito y el pañuelo.
Entonces se unió Samus.
Samus: Hola.
Todos menos Link: Hola.
Link: Yo me voy a coger el candado de mi bici.
Mario y Luigi: ¡Te acompañamos a ponernos los trajes!
Mario: ¡Volveremos con tus trajes caros perfectos e intactos!
Peach: ¡Vale!
Link, Luigi y Mario se dirigieron hacia la puerta. Mario intentó abrirla pero vio que está cerrada.
Mario: ¿Ah?
Malon: Siempre está cerrada a estas horas, al menos hasta que llega el conserje, y aún queda.
Link: Es por eso que… (pulsa unas teclas en un panel escondido al lado de la puerta) Llevo abriendo esta puerta por él durante siete años.
Luigi: ¿D-desde cuando lle-llevas viniendo pronto?
Link: El único día que llegué tarde fue el primer día de clases. Vamos a cambiarnos y a robarle (mira a Malon y a Zelda, quienes le están mirando mal) digo… a tomar prestado el candado de bici de la oficina.
Link, Mario y Luigi se fueron.
Zelda: ¿Qué haces aquí tan pronto, Samus?
Samus: Pues… ¿He venido a la hora a la que había que venir para la foto?
Malon: Era a la hora normal.
Samus, sacando la nota que dieron los profesores: Pero… Espera un momento…
Peach: Alguien te la ha cambiado… Y no tiene muy buena letra.
Zelda, asomándose: No sé de quién es…
Samus y Malon: ¡Link!
Samus: ¡Por eso se ha ido! ¡Le voy a matar!
Peach: Mátale al menos después de la foto…
Samus: Menos mal que he activado el protocolo anti-Link en mi coche.
Peach: ¿Protocolo…
Zelda: Anti…
Malon: Link…?
Samus: Sí, es un código que tengo puesto en el ordenador del coche para lidiar con Link si lo veo alguna vez. (Nota que Malon la está mirando mal). No es mortal… Aún…
Malon: ¡Ese no es el problema!
Peach, confusa: ¿Y cómo va?
Samus: Solo tengo que decir "Activar caza del elfo" y mi coche sabrá lo que hacer.
El coche de repente se iluminó con una luz azul.
Peach, temblando: Est-to… Samus…
Samus: ¿Qué pasa ahora? (se gira) Oh…
Del tanque de Samus salió una cámara. Apuntó a la bicicleta de Link, diciendo con una voz robótica "ADN DEL ELFO DETECTADO" y aceleró, aplastando la bici de Link.
Samus: ¡DESACTIVAR!
El coche de Samus paró en seco, pero el daño ya estaba hecho.
Todas menos Samus: ¡Samus!
Samus: Perdón… Ha sido sin querer…
Zelda: ¿Ahora qué?
Malon: Pues que Samus le compre otra bici.
Samus: No me gusta. Me sienta mal. Pero lo acepto.
Zelda: Ahora a ver si Link lo acepta…
En esas llegaron Falco y Rosalina a la hora a la que solían llegar, pronto, pero con motivos totalmente distintos. Falco siempre planeaba su sesión de bromas en el tiempo antes de la asamblea con Bowser, mientras que Rosalina aprovechaba para leer el horóscopo que dejaban siempre en la entrada de la NA los repartidores.
Rosalina: Entiende, Falco, si dejan de dar presupuestos para revistas, ¡estoy acabada! ¿Sabes lo que cuesta esa revista?
Falco: Ya, pero ¿no hay varias revistas con el horóscopo?
Rosalina: ¡No son válidas!
Falco: Vale, vale… ¡Chicas!
Rosalina: Hola, chicas. Peach, me encanta tu conjunto.
Peach: Jiji, es para la foto. Mario y Luigi están probándose sus trajes en el baño.
Falco: ¿Por qué no habéis entrado a clase aún?
Zelda, Malon y Peach: Pues…
En el momento más oportuno salió Link con el totalmente suyo candado de la bici. Vio a Falco y se dirigió hacia él sin mirar, ante el horror de sus compañeros.
Rosalina, susurrando: ¿Esa no es…?
Peach, susurrando: Samus…
Link: ¡Falco! Y yo que pensaba que te pondrías guapo.
Falco: No hace falta si ya soy guapo de serie.
Link: Exactamente por eso te hace falta. Ayúdame a (se gira hacia la bici destrozada) poner… el…. Candado…
…
Link: ¡MI BICI! ¡MI ÚNICO MODO DE TRANSPORTE! ¿QUÉ…? (se gira hacia Samus tras ver su coche) ¡TÚ!
Samus: Ha sido un accidente. Te compraré una nueva. Es solo una bici.
Link, enfadado: ¿Ah sí?
Link entonces se dirigió hacia el coche de Samus. Mirándola desafiante, se inclinó para pegarle una patada a la ventanilla.
Link: Ups… ¡Muere bestia mecánica del diablo!
Sin embargo, antes de que pudiera dar el golpe al vehículo, Samus se abalanzó sobre él y le dio una patada en el estómago. Ante la impresión de todos, Link estaba ahora en el suelo.
Link: Ay…
Malon, Zelda y Rosalina: ¡Link!
Peach: ¡Samus!
Falco: ¡Vaya patada!
Samus, enfadada: ¡Te he dicho que te compraré una nueva y que ha sido un accidente! ¿Es que no puedes comportarte? Es tu culpa en primer lugar que haya pasado esto.
Link: ¿Qué? ¿Encima de todo?
Samus: Si no hubiera sido por ti, no habría venido tan pronto.
Peach se rio sola ante esa frase sacada de contexto, pero calló cuando Samus la asesinó con la mirada.
Samus: Voy a ser buena y a pagarte esa bici, pero como toques mi coche acabas tú como la bici.
Falco: Creo que ya lo está…
Samus, a Link: ¿Cuánto cuesta la bici esta? ¿500 monedas?
Link: ¡¿500?! ¿Cuánto dinero crees que tengo? Me costó 20 en un mercadillo de segunda mano…
Malon: Con razón está tan pegajosa…
Link: Creo que tengo que ir al baño… Mi tripa… Será loca…
Falco: Ahórrate los detalles y trae que te acompaño.
Samus: Idiota…
Peach, gritando mientras se van: ¡Link! ¿Sabes si Mario y Luigi están bien?
Link: Gracias por la preocupación… Aún estaban intentando meterse en los trajes cuando me fui…
Se quedó un silencio incómodo, con Samus enfadada, las conversaciones entre las chicas ahora temían ser tomadas a mal por ella. Tras unos segundos en los que solo se oyó el viento y pasó una planta rodadora, Peach habló, risueña pensando en Mario:
Peach: ¿Y si subimos a clase?
Fueron desde la entrada más moderna de la academia hasta la parte del castillo (durante los años, había tenido muchos arreglos y no todo era tan antiguo como se decía. Pasaron por el patio anterior donde los alumnos más pequeños estudiaban botánica (los tres recordaban un incidente en el que Luigi se quedó atascado dentro de una planta piraña y Peach tuvo que sacarlo pegándole con un bate a la planta, no muy divertido para ellos pero gracioso para Mario) y se dirigieron hacia la segunda planta del castillo, donde, aislado del resto de la escuela, estaba su salón de clases, el último al que acudirían en la Academia. Entraron y esperaron a que el resto de sus compañeros hicieran lo mismo.
Vince llegó al castillo que era la NA a las 8 de la mañana, la hora acordada en el contrato. Con su equipo preparado y su día perfecto, Vince esperaba pasar una buena tarde conversando con la juventud y aprendiendo sobre aquellos chavales que, en su último curso de instituto, serían el futuro del país. Aún recordaba sus días en la universidad, la llamada Art Academy. Ahí fue donde hizo sus primeros cuadros, los más añorados por él. Como la NA, la AA también era un viejo edificio, aunque más reciente, según sus clases de Historia del Arte, renacentista. Gustaba de rememorar tiempos pasados.
Se dirigió a la entrada, una zona moderna que daba un bonito contraste con la antigüedad del resto del edificio. Tras pedirle un café a un tal chef Kawasaki y recibir un té en vez de su orden, tuvo un mal presagio. Si la llamada con aquel profesor había servido de algo, era para mostrarle que, bajo las apariencias, puede que la Nintendo Academy no fuera tan buena como se decía. Se sentó y espero a su contacto con la escuela, un tal Sr. Bowser. Pasados cinco minutos y extrañado de la tardanza, una tortuga gigante llegó corriendo a la cafetería y se acercó fatigado a Vince.
Sr. Bowser: ¿Usted… fotógrafo?
Vince: Sí, así es. El señor Bowser, ¿verdad? He de decir, esta escuela es un regalo para la vista, ¡verdaderamente magnífica! ¿Sabe? Yo estuve en la Art Acade-
Vince fue cortado por Bowser, quien le cogió la mano y comenzó a correr de nuevo, llevando a Vince volando tras de él por cientos de pasillos y clases donde vio estudiantes de lo más variopintos, ninguno de ellos haciendo caso a sus profesores.
Sr. Bowser: ¡Venga… conmigo… velocidad!
Una vez pararon, Vince vio que estaban en la puerta del 5º curso. Leyó el cartel de encima a duras penas por el mareo de la carrera.
Vince, medio mareado: "5º curso, reza todo lo que sepas si llegas tarde." Veo que usted va a tener que rezar lo que sepa, ¿eh?
Sr. Bowser: Jeje… Sí… Déjeme avisarle, señor fotógrafo.
Vince: Por favor, llámeme Vince.
Sr. Bowser: Señor fotógrafo, estos alumnos son distintos al resto.
Vince se tapó la boca y jadeó.
Vince: ¿Tienen dificultades mentales?
Sr. Bowser: ¿Qué? ¡No! Bueno, puede que algunos sí, pero no son casos diagnosticados. Tampoco es que tengamos dinero para diagnosticarlo… Lo que quiero decir es que este curso en particular lleva dando guerra desde que los primeros niños que lo formaron llegaron a la escuela. Solo… tenga cuidado… Si ocurre algo, llámeme y me encargaré yo de estas ratas.
Vince: Bueno, bueno, no creo que sean tan malos como para llamarlos ratas, señor… Bueno, veamos cómo es el futuro de la nación…
Vince y Bowser entraron a la sala de clase y se encontraron con todos los alumnos hablando y tirándose pelotas de papel. Algunos como Sonic corrían alrededor de la clase, otros hablaban con personas que pasaban por debajo de la ventana, en la calle. Bowser se acercó a su mesa de profesor y pegó un rugido. De repente, todos los alumnos estaban en su sitio. Uno de ellos habló.
Falco: Señor, ese rugido ha sonado débil. ¿Está cansado por haber salido corriendo?
Sr. Bowser: Lombardía, baje los pies de la mesa y cállese.
Cloud: ¡Ha traído un enano con él!
Sr. Bowser: ¡Streif!
Cloud: Strife…
Sr. Bowser: Luego va usted a limpiar las ventanas de la escuela por ese comentario. Nuestro invitado de tamaño perfectamente aceptable es Vinge, un reconocido fotógrafo y pintor…
Vince: Es Vince, de hecho, jeje… Buenas, futuros ¡trabajadores! Vengo a haceros algunas fotos hoy para vuestra foto y anuario de curso. ¿Qué tal?
Todos: Bien, señor Vince…
Link: Mal… Creo que tengo que ir al baño otra vez…
Falco: Yo esta vez no te acompaño…
Toad: Profesor, ¿y la tarea de hoy?
Sr. Bowser: Kinopo, esto ya lo hemos hablado. Tiene que entregarla en la hora de clase de matemáticas. Y es posible que hoy no haya debido a la sesión de fotos.
Toad: ¿¡Qué!? ¡Pero…!
Sr. Bowser: ¡Nada de peros! ¡Dejen al señor Vinge acabar!
Vince: Vince…
Sr. Bowser: ¿Usted de qué bando está?
Toad: ¡BUAAAAAAAAAAA!
Pit: Venga, Toad, no llores… Yo también hice los deberes y no los puedo entregar… Por una vez que los hago…
Toad: Supongo que tu dolor consuela de manera egoísta mi propio dolor…
Pit: … ¿De nada…?
Bowser pegó un pisotón al suelo y todos dieron un pequeño bote en el sitio. Sin embargo, comparado con el de otros profesores, no era muy fuerte.
Sr. Bowser: Diablos… ¿Cómo lo hace Gannondorf?
Lucina: Con la rabia que se guarda en educación física el muy…
Peach: Siguen sin venir Mario y Luigi…
Sr. Bowser: SILENCIO. Señor Vinge, continúe con su explicación.
Vince ya estaba cansado de aquella escena, pero quería seguir por los chicos, veía en ellos una energía que no veía desde hace mucho. Al menos en los que no estaban dormidos.
Vince: Bien, chicos. Primero vamos a hacer algunas fotos individuales personalizables. Podemos ir a las zonas de fuera del castillo para sacaros de una manera que realmente os guste… Luego procederemos a hacer la foto de curso. ¿Bien?
Todos: ¡Bien!
Así fueron pasando los turnos de cada uno de los alumnos. A pesar de que había un orden que seguía la lista de clase, cuando alguien había encontrado una forma en la que quisiera salir, podía llamar a Vince y él de buen grado iba hacia él. Sin embargo, hubo algunas dificultades inesperadas.
El primer alumno que quiso sacarse la foto fue Toad Kinodpio. Vince y él fueron a la biblioteca, seguidos de Lucina Bailey. Sin embargo, Vince ya tenía una edad y no podía agacharse fácilmente y Toad no llegaba a salir en la foto. Juntos hicieron un montón de libros en el que se subió Toad que, inevitablemente salía en la foto. Sin embargo, en el momento crucial, la pila de libros de un metro de alto tembló y Toad se balanceó en su sitio, eventualmente cayéndose mientras lloraba porque nada podía salirle bien esa mañana. Vince entendía a Toad. Desgraciadamente, debido a su contrato en el que solo podía hacer una foto por alumno (Vince cobraba por foto y no era precisamente barato), Toad tuvo que aguantarse con esa. Lucina Bailey, en cambio, se puso una gorra de detective y posó con el pulgar hacia arriba en una de sus manos.
Después, en una fuente que había en el patio de los alumnos, un tal Pit Icarus se acercó a Vince para pedirle una foto que quería hacerse con su amigo Pit Pandora. Sin embargo, el chaval de pelo negro gótico, apodado Dark Pit, no quería hacerse una foto con Pit. Aún así, ante la petición de la señorita Bailey, accedió. Muy sutil. Colocados espalda con espalda, Dark Pit cruzaba los brazos y, sonrojado, miraba hacia el suelo; y Pit, apoyado en él, sonreía a la cámara con los pulgares hacia arriba.
Entonces fue el turno de Marth Lowell, cuyo apellido recordaba a Vince a una compañía para la que fue encargado de revisar las fotos de su agenda publicitaria. El joven Marth parecía centrarse en el futuro brillante que tenía, quizá demasiado. Marth había puesto una lona blanca impoluta en una de las paredes y permaneció completamente serio, a pesar de las quejas de Vince para que sonriera y las burlas de un tal Cloud Strife. Dicho alumno fue un dolor en especial.
Cloud: Tienes que sacarme bien, ¿eh viejo?
Vince, irritado: Por supuesto. ¿Aquí?
Se dirigieron hacia uno de los bancos del patio. Cloud se tumbó en él y posó como un tipo duro.
Cloud: ¡Venga, sácala!
Vince: Sí, sí en seguida voy…
Cloud: ¡Que la saques! ¿Pasa algo?
Vince: Es solo que este ángulo no es el mejor para este formato… Si me da un minuto…
Cloud de repente se levantó furioso y se dirigió hacia Vince. Cogió su cámara y miró furioso a través de ella, con ira en sus ojos.
Cloud: ¡Que saques la maldita foto, que quiero escaparme de clase ahora! ¡No tengo todo el día!
El pánico consumió a Vince y sin querer apretó el botón que sacó la foto. Cloud salía intentando agarrar la cámara, enfadado, mirando con odio directamente al objetivo. Vince, aterrado, fingió sacar una foto después y se marchó rápidamente de cualquier lugar donde estuviera ese alumno. La paciencia de Vince empezaba a acabarse.
Tras eso un chico de aspecto robótico le llamó. Era Megaman Robot, y Vince no llegó a caer en la cuenta de que realmente era un robot. Junto a él estaba Yoshi Green, un alumno que no dejaba de comer.
Vince: A propósito, tenéis todos más de 17, ¿no? Porque si no, hay que pedir un permiso para que salgáis en las fotos, como ha hecho vuestro compañero Toad.
Yoshi, comiendo alegremente: ¡Sí, tranquilo señor!
Vince: ¿Esas son mis manzanas?
Yoshi, tragando rápidamente: ¿Qué?
Vince, suspirando: Da igual, ya compraré otras… Muy bien, señor Robot, ¡sonría!
Entonces un escudo salió de la espalda de Megaman y le tapó completamente.
Vince y Yoshi: ¿?
Megaman: …
Yoshi: Ahora que lo pienso, nadie sabe la edad de Megaman… Puede que no tenga 17.
Megaman asintió tímidamente.
Vince: Bueno, e-eso no será problema… Solo sería firmar un papel…
Una voz robótica salió de Megaman, aunque era obvio que no era la suya propia.
Voz robótica: ILEGAL. ILEGAL.
Vince: ¿Qué? Bueno, voy a cambiar de ángulo para sacarle la foto, señor Robot…
Cuando Vince se giró, cámara en mano, otro escudo salió del cuerpo de Megaman y le tapó. Eso pasó cinco veces hasta que Megaman estaba tapado totalmente. En esas se acercó a la escena Kirby Dream.
Kirby: ¡Yoshi! He traído más comida.
Yoshi: ¡Genial!
Kirby: No queremos perder el campeonato… ¿Y esto?
Vince: Parece ser que el señor Robot no quiere saltarse la ley durante unos minutos.
Kirby: ¿Qué?
Yoshi: Parece ser que no tiene 17 y no puede sacarse la foto.
Kirby: ¿Pero la ley esa no es de no enseñar la cara y ya está?
Entonces Megaman comenzó a vibrar y quitó todos sus escudos al tiempo que sacaba una barra negra metálica que le tapó la cara como si estuviera censurada.
Vince, sorprendido: Bueno, supongo que valdrá…
Vince sacó la foto y acto seguido Megaman se fue corriendo, echando humo. Vince pensó que era un chico un tanto raro pero a la vez entrañable. Seguramente solo necesitaba un poco de ayuda, un empujón. O tal vez dos empujones. O tres.
Entonces le llegó el turno a Kirby Dream, quien se sacó la foto sonriendo mientras estaba a punto de pegarle un mordisco a un bollo que tenía.
Kirby: ¡Mira Yoshi! ¡Para la foto y para comerlo después!
Kirby entonces sacó de una caja que había traído un polo enorme, tres veces el tamaño de Vince.
Yoshi: ¡Guau!
Vince: Las cosas que comen los chavales hoy en día…
Entonces se acercó Falco Lombardi con unas gafas de sol.
Falco: En realidad son solo ellos. ¿Molan, eh?
Vince: Se parecen mucho a las mías… Las traía porque hoy va a hacer mucho sol… ¿Dónde estarán?
Falco, sudando: Em…
Vince: No me digas… ¡Insolente, son mías! ¡Ladrón!
Falco: ¡No lo sabía, señor!
Vince se abalanzó sobre Falco, quien creía que las gafas molaban demasiado como para no hacerse una foto con ellas. Mientras Vince le perseguía, Falco consiguí tomar su cámara y se sacó una foto a sí mismo posando con las gafas.
Falco, devolviéndole las gafas a Vince: ¡Lo siento señor, quedaban demasiado bien!
Entonces Falco se largó corriendo. Vince resopló. Su paciencia estaba empezando a agotarse. Realmente ese curso era molesto. En ese momento solo quería paz cuando un grito interrumpió sus pensamientos.
Yoshi: ¡AZUDAAAA!
Vince se giró y vio como Yoshi tenía la lengua extendida unos metros y pegada al polo gigante que había traído su amigo. Vince calculó lo que tardaría en derretirse un helado tan grande y frío como ese y decidió sacarle la foto.
Yoshi: No puezdo zacar la lengfua…
Vince: Lo siento, señor Green, pero yo no puedo estar todo el día aquí y solo hay una foto por alumno… Sonría… Si es que puede…
Yoshi, sonriendo y llorando: Pazta…ta…
Kirby: Más helado para mí entonces…
Vince sacó la foto y observó al resto de alumnos. Si no había contado mal, le quedaban tan solo la mitad de las fotos por hacer. Se acercó a un zorro sentado en el banco con una chica rubia, el señor McCloud y la señora Star. Parecían ser muy buenos amigos. Se dirigió hacia ellos.
Rosalina se sorprendió al verle y le contó a Vince que estaba leyéndole la fortuna a Rosalina. Vince, teniendo una edad, no entendía nada, pero la chica era muy activa y quiso enseñárselo. Le dio la cámara a Fox, quien, viendo la foto de Falco en el carrete, decidió sacarse una él también junto al avatar de un juego de móvil que tenía. Entonces, decidió sacarla la foto a Rosalina mientras le leía el futuro a Vince. También decidió sacar una foto con el móvil para uso personal… La imagen era muy bonita, pero Vince acabó loco tras aquella foto…
Rosalina, sonriendo: Esto significa que va a morir dentro de poco… Atropellado o quizá… aplastado. Esto quiere decir que no va a tener suerte en el amor y que seguramente no la ha tenido antes, ¿verdad? Esto dice que va a morir muy triste, enfadado y loco…
Vince, aterrorizado: Ajá…
Tras recuperarse de aquel susto, Vince fue como pudo (sin quitarle el ojo de encima a la bruja de Rosalina Star) a sacar la foto de Sonic Hedgehog (segundo nombre "the") y a Little Mac, los dos deportistas estrella de la clase. Sonic estaba dando vueltas y pidió que le sacaran una foto borrosa para demostrar su velocidad, mientras que Little Mac estaba practicando una pose donde salieran bien sus puños. Cerca estaba Zelda Hyrule, la más elegante de la clase y puede que la única en su sano juicio cuidando de un tal Link Sin Apellido, quien estaba dando vueltas en el suelo.
Link: Qué dolor… Mi estómago…
Little Mac: ¿No puedes ir al baño luego, Link?
Link: No puedo ir al baño porque apenas puedo caminar del dolor…
Zelda: Pero Link, ¡no te das cuenta! No sé si ser Sheik ahora o después!
Sonic: ¿Qué más da? ¡Señor, Vince sáquenos la foto a Mac y a mí!
Vince se preparó para sacar la foto.
Zelda, enfadada: ¡Claro que importa, Sonic!
Sonic se distrajo con el grito de Zelda y acabó chocando con el puño que Little Mac estaba sacando afuera. En la foto quedó el instante preciso en el que Sonic era golpeado al suelo por Little Mac y este, confundido, se echaba para atrás. Vince entonces se dirigió hacia la pareja de hylianos.
Zelda: ¡Link! ¡Ya nos toca! ¡Dime qué hacer!
Zelda estaba golpeando desesperada a Link en la cabeza, cosa que no estaba haciendo nada bueno para su estado de salud.
Link: Puedes turnarte… Realmente no importa quién seas en qué momento porque para nosotros sigues siendo nuestra amiga, seas Zelda o Sheik…
Zelda: Link…
Link: Mi tripa… Mi cabeza…
Zelda, sonriendo: ¡Señor Vince! ¡Sáqueme la foto así!
Vince: He de decir, señorita Hyrule, es un vestido muy elegante.
Vince sacó la foto. Zelda salía en una pose formal y sonriendo amablemente hacia la cámara. Entonces, abrió los ojos nerviosa.
Zelda: ¿Y si debiese haber sido Sheik en ese momento?
Zelda se volvió hacia Vince con una mirada psicopática.
Zelda: ¡Hágame otra fotooo! ¡Le pagaré, señor Vince!
Vince, asustado y harto: Después de la foto del señor Sin Apellido lo hablamos…
Vince se volvió hacia Link pero lo que vio no le gustó nada. Link estaba mirándole con los ojos llenos de lágrimas y a punto de vomitar.
Vince: No, por favor… Más no…
Link: Perdón… De verdad…
Link vomitó encima de la chaqueta a Vince.
Link: Ay…
Zelda, alejándose de Vince: ¿Sabe? Tampoco pasa nada si es solo una foto.
Vince: Al menos he sacado la del asqueroso este…
Link: Perdón…
Vince: Sales vomitando.
Link: Ay…
Zelda miró a Link preocupada.
Zelda: ¿Le puedo pagar extra para sacarle otra? Y pagaré otra camisa nueva.
Vince sonrió. Parecía que algunos alumnos tenían esperanzas de ser personas normales.
Link: No hace falta…
Vince, a Zelda: No se preocupe… Sacaré otra en cuanto vuelva de limpiarme del baño.
Entonces miró a Link con odio.
Vince, susurrando a Link con odio: Cómo se le ocurra hacer esto otra vez, me encargaré de que sea la última vez en su vida que vomita…
Link: ¿Es una amenaza?
Vince fulminó con la mirada a Link.
Link, asustado: Es una amenaza.
Vince salió del patio con jardín de la NA y se dirigió a los baños. Ahí se encontró a la señorita Toadstool esperando en la puerta del baño de hombres.
Peach: ¡Señor! ¿Puede mirar si están Mario y Luigi ahí dentro? Aún no acaban de ponerse los trajes… Huele fatal…
Vince: Ni me lo diga…
Vince entró al baño y se encontró una escena inusual. Mario Jumpan y Luigi Jumpman estaban en sus trajes totalmente estáticos mirando hacia la pared que daba al exterior, donde había una pequeña ventana que daba a la calle. Tras ellos, había un Toad con una bolsa más grande que él y una… ¿pistola? Mario se giró al oírle entrar.
Mario: ¡Cierre la puerta! ¡Rápido! ¡No deje que salga o que Peach se entere!
Vince actuó por instinto y salió del baño y cerró la puerta. Vince solo quería un poco de paz tras haber sido gritado, amenazado, haber sido vomitado encima y haber tenido profetizada su muerte. ¿Tanto era pedir?
Peach, quien permanecía fuera, sin saber qué ocurría dentro le miró curiosamente y se tapó la nariz. Vince sonrió sospechosamente y entró al baño de nuevo lentamente.
Vince: ¿Qué pasa aquí?
Luigi: E-este Toad l-loco quiere m-matar a Peach.
Sirviente de Peach: Tengo la misión de darle los trajes que necesita.
Mario: ¿¡Y para qué es la pistola entonces!?
Sirviente de Peach: Seguridad.
Luigi: Ya llevamos los tra-trajes p-puestos…
Sirviente de Peach: Necesita otros. Y este cómplice suyo (apunta la pistola a Vince) ahora también está bajo amenaza.
Lo que le faltaba a Vince. Sintió su ira salir de repente de su cuerpo. De un salto, estaba detrás del toad. De un golpe, le quitó la pistola y se la apuntó a la cara. Ya no iba a ser más paciente.
Sirviente de Peach, Mario y Luigi: ¿?
Vince: ¡BASTA YAAAA! ¡LLEVO UN DÍA HORRIBLE! ¡BASTA DE TONERÍAS Y DE GOLPES!
El toad sirviente de Peach salió a toda velocidad al verse acorralado. En un asntiamén había abierto la puerta y corrido fuera de la academia sin que Peach notara más que la puerta abriéndose.
Peach, desde fuera: ¿Chicos?
Mario y Luigi… Ya vamos…
Vince: Salgan fuera para que les saque la foto.
Mario: Em… Cómo decirlo…
Luigi: E-estos trajes son m-muy caros y no que-queremos romperlos mo-moviéndonos…
Vince suspiró.
Vince: Señorita Toadstool, entre.
Peach: ¿Al baño de chicos?
Vince: Están cambiados, no pasa nada. Es para la foto.
Mario y Luigi: Gra-gracias, señor…
Peach entró y posó junto a los dos hermanos paralizados, todos riéndose. Les dejó para que tuvieran sus charlas. Había sido un momento bonito, pero no lo suficiente como para aplacar su ira de todo el día. Sacaría las últimas fotos a los alumnos y una grupal y se iría a casa. Al salir, buscó a las dos alumnas que faltaban tras sacarle la foto a un señor Sin Apellido más calmado que se disculpó con él. Salía en la foto de brazos cruzados puesto encima de un banco con aire triunfante.
Intentó buscar a la señorita Lon-Lon y a la señorita Aran pero no las encontró por ninguna parte. Entonces, la voz de la señorita Star resonó en su cabeza por algún extraño motivo. "Esto significa que va a morir dentro de poco… Atropellado o quizá… aplastado…". Vince sintió un escalofrío. Miró a la valla que separaba el patio del castillo de la calle y de repente vio como un caballo se abalanzó sobre él, a punto de aplastarlo.
Vince: AAAAAAAAAAAAA.
Tras el pequeño infarto que tuvo Vince, se giró rápidamente para comprobar que su cuerpo no estaba ahí tirado. Vio entonces a la señorita Lon-Lon montada encima del caballo.
Malon: ¡Disculpe, señor! No sabñia que estaba ahí… Quería hacerme la foto con Epona.
Link: ¿Has ido hasta mi casa?
Vince: ¿Q-qué? ¡¿Este bicho es suyo?!
Link: Epona es mi yegua, y no hable así de ella… Bueno, es mía y de Malon.
Malon, sonriendo: ¿Podría sacarme la foto, señor?
Vince, recuperándose del susto: Cla-claro…
Tras hacer la foto, Epona relinchó y se dirigió hacia Vince. El fotógrafo no hizo caso a Malon, quien le aseguraba que solo quería caricias y salió corriendo, chocando con un alumno que iba hacia él.
Samus: Señor, aún- ¡Ay!
Vince y Samus cayeron al suelo.
Vince: ¡Basta ya! ¡Me quieren matar! ¡No más fotos!
Samus: ¿Qué? ¡Si aún quedo yo!
Vince apartó a Samus de un empujón. Su rabia había pasado a locura.
Vince: Ese tal Bowser tenía razón, ¡sois un curso lleno de locos! ¡Si sois el futuro del país, estamos fastidiados! BASTAAAAAAAAAA. BASTA Y-
Vince fue interrumpido por una patada que le dio Samus. De la impresión, Vince sacó una foto sin querer. Era una vista en primera persona de Samus lanzando una patada voladora hacia la cara del que la veía.
Link: Verdaderamente terrible…
Fox, Falco y Sonic: Desde luego…
Samus: Idiota e imbéciles…
Peach: Jiji…
Mario y Luigi, volviendo con Peach y sin sus trajes: ¿?
Entonces llegó el Sr. Bowser con paso cansado.
Sr. Bowser, bostezando: ¿Qué pasa aquí? Estaba echándome la siesta…
Vince se acercó furioso al Sr. Bowser y le dio su cámara.
Vince: SE ACABÓ. LO DEJO. EN MI TIEMPO AQUÍ ME HAN AMENAZADO, GOLPEADO, CASI ME HAN MATADO Y AÚN APESTO PORQUE NO HE PODIDO QUITARME EL VÓMITO.
Sr. Bowser: En eso tiene razón…
Vince: ME VOY. NO ME LLAMEN NUNCA MÁS.
Vince entonces se fue corriendo de la NA y gritando locuras ante el asombro de todos. El Sr. Bowser se giró extrañado.
Sr. Bowser: ¿Qué le han hecho?
Todos: Nada…
El Sr. Bowser miró las fotos que había sacado la cámara.
Sr. Bowser: Bueno, como ya le hemos pagado… Estas son sus fotos. Están todas… Falta la del curso, pero…
Peach: ¡Hagámosla nosotros!
Todos, sonriendo: ¡Sí!
Sr. Bowser: Hay que hacer por lo menos una seria para el anuario de la escuela…
Todos, aburridos: Sí, señor…
Sr. Bowser, enfadado: ¡A qué viene ese tono!
Todos: Nada…
Se prepararon los bancos para que cada uno se pusiera en una fila donde se les viera. De arriba a abajo y de izquierda a derecha; Fox, Link, Lucina, Samus, Marth, Sheik (Zelda), Rosalina, Cloud, Mario, Falco, Luigi, Peach, Malon, Yoshi, Toad, Little Mac, Sonic, Megaman, Pit, Dark Pit y Kirby.
Entonces no lo sabían, pero estos momentos se quedarían en las memorias de cada uno durante muchos años. Fox siempre jugaría a sus juegos cuando no tocaba, Link siempre sería amable pero bastante raro, Lucina siempre tendría la cabeza en algún misterio, Samus siempre sería la ira personificada pero a la vez la más valiente de todos, Marth el listo y demasiado formal, Zelda y Sheik siempre serían aceptadas por su amabilidad y compañerismo, Rosalina siempre miraría al cielo en busca de señales, Cloud siempre sería un tío guay y agresivo, Mario un dormilón, Falco el mejor bromista que jamás ha tenido la Nintendo Academy, Luigi un miedoso con un gran corazón, Peach la diva que era, Malon la más normal y querida del curso, Yoshi el más glotón y crédulo, Toad el listo y demasiado infantil, Little Mac el animado boxeador, Sonic el acelerado velocista, Megaman el robot extraño que acabaría sorprendiendo a todos, Pit el ángel blanco inocente, Dark Pit el ángel negro y un manojo de nervios y Kirby siempre comería con una sonrisa.
Peach suspiró y miró hacia el cielo.
Peach: La mejor clase de la Nintendo Academy…
Sr. Bowser: ¿Y a esta qué le ha picado?
Al día siguiente, Link estaba leyendo el periódico a las 6 de la mañana antes de ir a clase. Escupió la leche de repente hacia el suelo, asustando a su hermana.
Linkle: ¡Link! ¡Cuidado!
Link, tosiendo: Perdón, es que he visto algo raro… Bueno, tengo que ir a clase.
Linkle: ¿Seguro que no quieres ir en coche? Voy con Ruto y Riju… A Riju le caes muy bien, ¿sabes?
Link, avergonzado y con la cara roja: ¡Riju! ¿¡Quién es Riju!? ¿Quién es cualquiera de nosotros si lo piensas bien? Le puedes gustar a cualquier persona, pero… ¡Yo no!
Linkle, confusa: ¿Qué?
Link, hablando deprisa y nervioso: ¡N-nada! ¡Me voy a clase!
Linkle: Hermanito, eres muy raro… Incluso para estas horas que son…
Link recogió sus cosas y dejó el artículo de periódico que le había hecho escupir su bebida a la vista. En él se podía leer:
"Vince, artista y fotógrafo local, graduado en la Art Academy, hallado muerto tras haber sido atropellado mientras le daba un infarto. Los testigos aseguran haberlo visto corriendo por la ciudad sin ropa gritando locuras sobre una clase maldita."
¡Hola! Siento haber estado ausente, pero tenía mucho lío con los estudios. Pero bueno, antes de nada, decir que esto no es un capítulo normal sino una especie de interludio. Cada X capítulos voy a hacer uno de estos para intentar sacar más provecho de la clase y los estudiantes del 5º curso y organizar un poco el mundo. ¡Gracias por leer!
Hasta la próxima - red.
