¡Hola de nuevo! Quería aclarar, que de momento y a no ser que sienta que algún one-shot podría tener continuación, todos los capítulos serán independientes unos de otros.

Os espero en reviews con cualquier comentario o sugerencia. Nos leemos. XOXO.

Título: Another Love – Tom Odell

Clasificación: Romance/Angst

Localización: Post Hogwarts

Plot: Hermione había intentado volver a construir su vida, y creía que lo estaba consiguiendo, hasta que se dio cuenta de que no había forma de que le ofreciese a él lo que le pedía porque ella ya se lo había dado antes a otro.

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Hermione respiró hondo y se recogió el pelo en un moño despreocupado. Se había destrozado el labio inferior al no parar de darse mordiscos, al igual que la uña del pulgar de su mano derecha. Se estaba partiendo la cabeza intentando organizar un viaje, quería llevar a su novio a algún lugar especial para ambos, pero no sabía dónde. Dejó de mirar destinos con fastidio y se levantó de su escritorio.

Se abrazó a si misma mientras caminaba despacio por su apartamento, pensativa. Él llegaría esa misma noche de su ultimo viaje por trabajo, y la leona quería sorprenderle, de verdad que quería. Sus pasos la llevaron al salón, en cuya mesa había un jarrón de narcisos que había comprado, pero no eran nada comparados con los que florecieron la primavera pasada. Suspiró. La primavera pasada.

Pensó en el momento en el que escuchase el sonido de la red flú, en las ganas que tenía de besarle, de hacerle sentir bien. Pero también pensó en esos días que había pasado sola, en lo cansada que se sentía a veces de compartir todas sus noches con alguien. Aunque, pensándolo mejor, quizá no fuese con alguien, sino con él en concreto.

Hermione se desplomó en el sofá, mirando fijamente una foto enmarcada en el centro de la mesita de café que tenia delante de ambos. Sonriendo, la viva imagen de la felicidad. Tenía muchas ganas de llorar, pero no le quedaban lágrimas. Todas sus lágrimas se las había dedicado a otra persona, otro amor que no era él.

Alzó las piernas, abrazándolas y apoyando su mejilla sobre sus rodillas. Pensó en su relación, en que, cuando estaban juntos, sentía que le tenía un cariño especial, pero ¿era eso suficiente? ¿Era suficiente cuando era incapaz de sacarse de su mente a otra persona? Hermione no supo cuando empezó a comparar, pero a partir de ese momento, comenzó a notar cosas. Notó que su corazón no se saltaba un latido cuando él volvía a casa, que después de un día duro de trabajo le apetecía irse directa a la cama cuando antes moría por una copa de vino y un abrazo en el sofá. Notó como sus manos eran ásperas, y no suaves.

Una vez, él le escribió una canción. Fue una tontería, de hecho, se rieron bastante y aquella noche Hermione fue bastante feliz, pero al día siguiente, mientras estaba en el Ministerio, se cruzó con otra persona. Apenas compartieron un breve saludo antes de esquivarse las miradas e intentar detener a dos corazones que por naturaleza se estaban llamando. Ese saludo le bastó para darse cuenta de que ella, por mucho que quisiese, no podría escribirle una canción a su novio porque ya se las había dedicado todas a otro corazón.

Hermione sacudió la cabeza, con fuerza, volviendo al presente. Llevaba ya unos meses intentando liberar de su mente a personas que ya no formaban parte de su vida, pero era incapaz cuando se trataba de él. Igual que estaba siendo incapaz de seguir mirando la fotografía en movimiento de la pareja feliz que no apartaba la mirada de la cámara, incapaces de voltearse para mirarse a los ojos. Igual que ella misma estaba siendo incapaz de derramar una lágrima ante el huracán de emociones que sentía. Y esa fue la gota que colmó el vaso. La ex Gryffindor fue a paso decidido hacia su habitación, abrió su armario y se colocó unos pantalones y un jersey antes de enfundarse en el interior de un abrigo gordo.

Respiró hondo y contó hasta cinco, dándose tiempo a sí misma para echarse atrás. Estaba a punto de tirar a la basura todo lo que había intentado construir durante el año anterior, aunque, pensándolo bien, ¿acaso le había servido de algo? ¿Acaso había conseguido olvidarle? Como mucho, se había hecho daño a sí misma y se lo había estado haciendo a Cormac al haber accedido a salir con él.

Cogió un puñado de polvos flú y, en la chimenea, habló con un leve temblor en la voz:

-A Malfoy Manor.