Hola amigos, soy Yuzu-chan

Nuevamente les traigo otro ne shot pero este vez será de Inuyasha, la original obviamente. Este será un AU donde el perro bruto y su pandilla son estudiantes de la secundaria japonesa y claro no tienen poderes pero si sus situaciones y momentos graciosos. En esta ocasión el monje manotas le estará dando un mal rato al pobre hanyou y que mejor tema central que sus sentimientos por Kagome.

Bueno, eso es todo lo que se me ocurre decir pues tengo las esperanzas puestas en que Yashahime termine satisfactoriamente con Moroha y las gemelas reuniéndose con sus familias y que puedan tener una vida digna de una familia pues un lustro es una gran perdida aunque para el hanyou y la sacerdotisa les fue peor por se separaron de su hija cuando esta era una bebé.

Espero que lo disfruten

Yuzu y fuera

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-Inuyasha, no sé qué problema tienes en decírselo —susurró Miroku mientras miraba a otro lado mientras con una mirada pícara no dejaba de golpetear con su codo la cara de su compañero.

El chico frunció el ceño y gruñó:

-Cierra el pico, estás empezando a caerme mal, mañoso

-¿Por decirte que hagas algo que te beneficiará? ¡No me hagas reír nakama! –El joven de cabello recogido

Ambos chicos estaban en la entrada de la escuela esperando a sus amigos para que acabaran un examen. Inuyasha había salido antes o bueno el pobre no entendió nada y se fue como el diablo mientras que Miroku fue el siguiente, a diferencia resolvió el examen como si fuese un juego de ñiños.

Para el infortunio del peliplata, su amigo intentaba que se declarara a Kagome Higurashi, una joven que era integrante del curso donde estaban ambos jóvenes.

-Eso es una tontería Miroku, déjalo ya…

-¿Cómo que es una tontería amigo mío? ¡Kagome-chaa también está loco por ti! Aunque no sé qué vio en ti realmente…

-Mira, ya te dije que no te creo…

-Admítelo Taisho-san, te gusta Higurashi-san

-No.

-Dilo Inuyasha… -Reclamó el azabache.

El peliplata apretó los dientes en señal de frustración y dijo:

-Basta, no diré nada… Así que mantente callado hasta que lleguen.

Ambos se mantuvieron callados por unos tres minutos, pero parecía que los chicos aún no terminaban con el examen, Inuyasha lo comprendía, el examen era largo y él lo había acabado antes al no saber nada de las preguntas, ni siquiera responderlas ni tampoco dando el primer trazo… suspiró preocupado por eso, la asignatura de matemáticas se le daba de pena, seguramente suspendería este examen.

Miroku por su parte se quedó pensando, ¿Por qué su tonto amigo no quería admitirlo? ¡Era tan obvio!

-¿Qué problema tienes para decírselo? -Preguntó el de pequeña coleta sin entender. El peliplata tenía paciencia, pero ese chico mañoso como le decía era un experto en agotársela en tan solo los pocos minutos que llevaban allí.

-Escucha idiota, ¿Nunca te tan dicho lo agradable que eres cuando estás con la boca cerrada?

-No, para nada -Fue la chistosa y cortante respuesta del moreno. El chico de pelo plateado suspiró resignado y apoyó su mano en la cabeza.

-Bueno, da igual si no te lo dijeron… ¡Pero déjame en paz!

-Inuyasha… Dilo…

-Cállate pendejo —gruñó el peliplata. El aludido cruzó los brazos sobre su pecho y dijo alto y claro:

-Di-lo.

-¡Qué te calles!

-Inu-chan… Vamos, dilo.

Pareciera que aquello era el detonante de una bomba, en este caso era la poca como quizás inexistente paciencia de Inuyasha, en cualquier iría a explotar sin medir el daño y las consecuencias.

-¡Cierra el pico, ¿Quieres?!

-Dilo de una vez.

-Mantén la boca cerrada…

-¡Dilo de una vez!

Unas venas acomodaban la sien del peliplata que ya estaba en cuestión de nada hasta la coronilla de la maldita insistencia de su amigo.

-¡Cállate desgraciado! ¡Me desesperas!

-¡Vamos, dilo!

-¡No pienso decir nada!

Ya el pobre estaba rojo como una olla de presión y no bastaba demasiado para el pobre estallara llegando quizás a hacer pedazos a ese bastardo, era capaz de querer descuartizarlo si lo deseara.

-¡Qué lo digas!

-¡MUY BIEN TE LO DIRÉ! ¡ESTOY ENAMORADO DE KAGOME HIGURASHI! ¡¿ESTÁS CONTENTO?! —gritó a todo pulmón el chico de ojos dorados. Miroku se quedó medio descolocado ante un grito tan colosal, realmente le asustó algo. Sin embargo, pronto puso una sonrisa maliciosa y señaló hacia atrás. El chico de pelo plateado se extrañó y miró hacia atrás… Casi le da una paro cardíaco cuando vio a todos sus amigos allí de pie, pero sobre todo a cierta pelinegra de ojos café que le miraba de WTF.

-Bueno Shirou, ahora tus sentimientos son correspondidos -afirmó el pelinegro mientras se reía a carcajadas.

De pronto Kagome miró de una manera casi asesina al pobre de Inuyasha cuyo rostro ya estaba poniendose de azul mientras que la azabache tenía un aura como si se hubiese transformado en un Super Saiyajin. El pobre peliplata caminó hacia atrás, estaba dominado por el miedo aparte de que intentaba vanamente implorar por su joven vida.

La persecución dio comienzo cuando el peliplata se puso a correr como Naruto mientras que la pelinegra le dio persecución mientras sostenía un arco y flecha como si fuera la cacería hacia un animal salvaje. Mientras tanto Miroku no dejaba de reírse mientras que ya los demás estaban suponiendo que había pasado sobre todo Sango que posteriormente se lo haría pagar muy caro

-¡AUXILIO, AUXILIO! ¡NNNNOOOO!- gritó el peliplata mientras Kagome lo perseguía mientras dispara una que otra flecha mientras que el muchacho saltaba y esquivaba por querer salvarse el pellejo.

Mientras tanto el pobre Miroku yacía en el suelo con la cabeza hundida sobre el pavimento mientras unos indicios de humo salían de los chichones que rodeaban su cabeza mientras una Sango alzaba el puño del cual brotaba una vena roja en forma de cruz mientras que algunos de los presentes observaron con una gota resbalando por su nuca viendo como Kagome perseguía a Inuyasha, tal sea el motivo, se lo merecía.