Disclaimer: Los personajes pertenecen a J.K. Rowling.


4. REGALO

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Theo entró en la oficina de Draco poco antes de la una de la tarde. El rubio desvió la mirada de su ordenador hacia la de su amigo con curiosidad, Theo se sentó en la silla de cuero frente al escritorio de su amigo con elegancia. Draco miró en silencio por unos instantes a Theo antes de hablar.

-¿Y bien?

-Me tomaré la tarde libre.

-Déjame adivinar, estás invitado a la fiesta de cumpleaños de la hija de Granger -dijo con un dejo de burla, Theo lo miró sorprendido.

-¿Y tú lo sabes porque…?

-Es obvio, Granger me pidió la tarde libre por el cumpleaños de su hija y ahora tú te tomas la tarde libre. Eso quiere decir que o tienes un extraño compromiso el día de hoy o estarás con tu nueva novia.

-¿No se te ha ocurrido que tal vez quiera ir al cementerio a visitar a Zach?

-Lo pensaría si no supiera que fuiste antes de venir a la oficina -respondió el rubio sin sorprender a su amigo.

-Pues sí, Rosie me invitó a su fiesta.

-¿Rosie? Espera, ¿conoces a la hija de Granger?

-Sí -respondió desinteresado el castaño levantándose de la silla y caminando hacia la puerta-. Happy Halloween, Draco.

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Hermione estaba terminando de acomodar unos ojos de gelatina en una charola cuando el timbre sonó. Se limpió las manos en su mandil extrañada al ver la hora ya que aún no era hora de que los compañeritos de Rosie llegarán. Por la ventana de la puerta pudo ver la familiar silueta de Theo y con una sonrisa abrió la puerta.

-¡Theo! Hola -se hizo a un lado y el castaño entró dándole un beso en la mejilla-. Llegas temprano.

-Hola Hermione, lo sé. Pero pensé que necesitarías una mano en lo que te arreglabas para la fiesta.

-¿Arreglarme? Ni siquiera tuve tiempo de hacerme un disfraz.

-Lo sé, por eso te traje uno -respondió el castaño con una sonrisa entregandole una bolsa negra de compra.

-¡Theo! No tenías por qué.

-Le prometimos a Rosie que vendríamos disfrazados.

-Sí, pero tú tampoco tienes disfraz -dijo la castaña entrando en la salita.

Antes de darle tiempo de responder a Theo, un torbellino pelirrojo vestido de dinosaurio entró corriendo a la sala y se lanzó a los brazos del castaño gritando "Theo, Theo" con alegría.

-¡Rosie!

-¡Etas aquí!

-Por supuesto, Rosie. Te prometí que vendría.

-¿Y tu disfas? Yo soy un tidanosaudo des, ¡raaaawr!

-Wow, que temible. Aquí está el mío -respondió el castaño señalando una segunda bolsa de papel negra. Hermione miró sorprendida a su amigo.

-¿De que es? -preguntó Rosie vivaracha.

-De Homero Addams, el de tu madre es de Morticia Addams.

-¿Como los locos Adams de la pedicula?

-Así es -respondió Theo con una sonrisa que Rosie, alegre, le respondió acompañada de unos diminutos aplausos. Hermione miró asombrada al castaño mientras la pequeña pelirroja se alejaba corriendo con su disfraz de tiranosaurio.

-¿Disfraces combinados? -preguntó Hermione levantando una ceja. Theo se sonrojó inmediatamente.

-Uhmmm, sí. Espero no te moleste.

-En absoluto -respondió ella con una enorme sonrisa que el castaño le correspondió.

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Un montón de niños corrían alegremente por el pequeño jardín de la casa comandados por pequeño tiranosaurio pelirrojo cuando Ginny llegó. La chica no pudo evitar sonreír al tocar la puerta. Cuando un apuesto hombre de brillantes ojos azules, lustroso cabello castaño y espesa barba castaña con destellos pelirrojos y rubios y esmoquin le abrió la puerta su sonrisa desapareció mientras lo miraba confundida.

-¿Sí? -preguntó el hombre con su sensual voz varonil. Ginny levantó una ceja.

-¿Y quién eres tú? -preguntó Ginny divertida. Theo estaba a punto de contraatacar con otra pregunta cuando Hermione se asomó detrás de él en su disfraz de Morticia.

-¡Ginny, viniste! -saludó Hermione feliz saliendo de la casa para abrazar a Ginny.

-Por supuesto que vine, no me perdería el cumpleaños de mi sobrina por nada del mundo.

En ese momento Theo pudo notar las similitudes entre Rosie y la chica llamada Ginny; ambas tenían el cabello naranja brillante, pecas sobre la nariz y mejillas y su nariz era un tanto similar. Como si la chica hubiese leído su mente, se alejó de Hermione para estudiarlo con una ceja levantada.

-¿Y tu amigo? -preguntó. Hermione se sonrojó antes de responder.

-Ginny, él es Theodore Nott, un amigo del trabajo. Theo, ella es Ginny Weasley, tía de Rosie.

-Y su cuñada.

-Ex cuñada -le corrigió Theo. Hermione lo miró sorprendida.

-Patrañas, siempre será mi cuñada.

-Encantadora -dijo Theo antes de extenderle la mano a modo de saludo. Ginny se la estrechó con un poco de fuerza-. Encantado de conocerte.

-Lo mismo digo -respondió Ginny y sin más, ambas mujeres entraron en la casa platicando alegremente. Theo las miró alejarse mientras él le ayudaba a la doctora Granger con una charola de bocadillos.

Ginny miraba curiosa al castaño. Hacía cuarenta minutos que había llegado a la fiesta de cumpleaños de su sobrina y Ginny no le quitó la vista de encima desde el momento que el hombre le abrió la puerta. Lo primero que notó fue que el disfraz de Hermione y de Nott combinaban, eran de Homero y Morticia Addams; después se percató de la cercanía entre su amiga y el guapo hombre y la complicidad que compartían.

Pero sin duda alguna lo que más le llamó la atención, y le sorprendió, fue la relación entre Nott y Rosie. Parecían padre e hija. Rosie corría alegremente hacia el castaño y lo llenaba de besos cada que se lo topaba, el castaño siempre correspondía cada una de las muestras de afecto que su sobrina le daba e incluso en ocasiones él era quien las comenzaba. La pelirroja no pudo evitar sentir molestia, el Theo se comportaba exactamente como el idiota de su hermano debería de comportarse.

Ginny sabía perfectamente porque Hermione se había separado de su hermano y no se lo reprochaba. El comportamiento de Ron hacía su amiga había sido deplorable desde el momento en que se enteraron que Rosie venía en camino. No negaba que fue un shock para todos enterarse del embarazo de Hermione, eran muy jóvenes, tenían todo un futuro por delante, la carrera de él estaba despegando y ella aún estaba en la universidad. Tenían la receta perfecta del fracaso.

Y cuando comenzaron la gira por Estados Unidos todo empeoró. Ginny no iba a negar que al principio todos se alocaron, ella y Harry solían encerrarse en su habitación de hotel por horas haciendo el amor como conejos, pero su hermano hacía lo mismo con alguna fan. Al principio, bajo el éxtasis del momento y, debía de reconocerlo, ciertas substancias, no le importaba. Pero cuando Hermione les envió la primer fotografía de una rechoncha recién nacida Rosie comprendió que estaban haciendo las cosas mal.

Intentó hacer recapacitar a Ron pero su hermano era más cabeza dura de lo que había pensado. Al igual que Harry creyó que su hermano recapacitaría cuando Hermione y Rosie estuvieran con ellas pero se equivocaron. Ron comenzó a ser incluso más agresivo y odioso con Hermione. Era como si considerara que le había arruinado la vida embarazándose y obligandolo a casarse con ella cuando en realidad quienes lo persuadieron de casarse fueron sus padres.

De repente el timbre sonó, sacándola de sus tortuosos pensamientos, y al ver que Theo jugaba con Rosie y Hermione preparaba unas cosas en la cocina decidió ir a abrir la puerta ella misma.

-¿Si?

-Buenas tardes señorita -dijo un hombre de mediana edad vestido con uniforme de repartidor-, tengo una entrega para la señorita Rose Granger -finalizó el hombre sosteniendo un enorme globo plateado con un peluche de un unicornio en su interior atado a una pequeña bolsa negra de una reconocida joyería. Ginny, anonadada, miraba al hombre-. ¿Es esta la casa correcta?

-Sí -respondió la pelirroja finalmente.

-Bien, podría firmar aquí -el hombre le tendió una tablet y una pluma digital, Ginny firmó de recibido y el hombre le entregó el globo con la bolsa-. Que tenga una excelente tarde.

Ginny llevó el costoso regalo a la cocina donde Hermione estaba bebiendo una copa de vino blanco. La castaña al verla entrar la miró con curiosidad al ver el regalo que tenía en las manos. Ginny se lo entregó curiosa.

-Entrega para Rose Granger -imitó la chica al repartidor haciendo énfasis en el nombre incorrecto.

-¿Granger? -preguntó Hermione tomando los artículos y abriendo la bolsita. Sacó una caja cuadrada de terciopelo negro y un sobre con una tarjeta. Sacó la tarjeta y casi tira la cajita de terciopelo al leerla.

"Querida Rose:

El mundo es más bonito desde que existes tú. Desde la distancia, recibe mis mejores deseos para que tengas un bello día lleno de alegrías y sorpresas. Nunca dejes de sonreír.

Feliz cumpleaños.

D.M."

-¿De quién es? -preguntó Ginny curiosa. Hermione, aun en shock, abrió la cajita de terciopelo con manos temblorosas-. ¡Oh por dios! -exclamó la pelirroja al ver el contenido.

Una hermosa y fina cadena de oro blanco con un dije en forma de "R" del mismo material con lo que parecían ser diamantes posaba sobre el cojín de terciopelo verde. Tanto Hermione como Ginny miraba el costoso regalo con los ojos como platos. En ese momento exacto Rosie entró a la cocina y exaltó a ambas mujeres, Hermione alcanzó a reaccionar y cerró la cajita, ocultandola de la vista de su hija y de sus padres que entraron justo detrás de ella.

-¡Woooow! ¿De quién es ese peduche, mami?

-Tuyo -respondió aún anonadada. Ginny desató el globo de la bolsa y se lo entregó a la niña.

-¡Wow! Gacias mami -con inocencia la niña abrazó el globo con cuidado-. ¿Puedo sacar uniconio mami?

-Claro -dijo Ginny tomando el globo-. ¿Quieres ver un truco de magia?

-¡Siiiiii! -Ginny puso el globo sobre la cabeza de Rosie y pinchó el globo con un palillo que encontró en la mesa. El globo tronó estruendosamente liberando el peluche y el confeti que tenía adentro. Rosie alegre, tomó el unicornio y lo abrazó- Edes mi nuevo amigo. ¡Mida Theo mi nuevo amigo! -gritó la niña corriendo hacía el jardín.

-¿Y ese peluche? -preguntó el Dr. Granger con una sonrisa. Ginny y Hermione compartieron una mirada de complicidad.

-Lo envía mi jefe.

-Oh, muy bonito de su parte -dijo la Dra. Granger con una sonrisa-. ¿Vendrá?

-No lo creo -respondió rápidamente la castaña tratando de sonar lo más tranquila posible. Sus padres sonrieron y tomaron una bandeja con gelatinas cada uno antes de salir de nuevo al jardín dejando al par de amigas solas de nuevo.

-A tu habitación, ahora -dijo Ginny tomando la bolsa de la exclusiva joyería que había escondido detrás de ella.

Con el corazón desbocado y como si de dos colegialas se tratasen, Ginny y Hermione corrieron escaleras arriba. Una vez dentro de la habitación de la castaña, pusieron el pestillo y se sentaron en la cama.

-¿Tienes un tipo de relación secreta con tu jefe de la que no estoy enterada?

-¡No! -respondió Hermione escandalizada. Ginny la miró con una ceja levantada.

-¿Entonces por qué le envió un collar de diamantes a tu hija en su cumpleaños?

-No lo sé, estoy tan confundida como tú.

-De seguro es un asqueroso anciano que espera acostarse contigo mediante regalos caros -dijo Ginny con una mueca de asco, Hermione no pudo evitar reír ante el comentario de su amiga.

-Draco es todo menos anciano y asqueroso -confesó Hermione con rubor.

-¿Quién rayos es tu jefe? Y no me mientas, Hermione Granger. Hasta hace unos minutos pensé que tú y el estirado de Nott tenían algo.

-Tampoco, Theo es solo mi amigo.

-Un amigo demasiado sexy -dijo Ginny con picardía, Hermione se ruborizó.

-¡Ginny!

-¿Qué? Es sexy, ¿como es en la cama? ¡Cuéntamelo todo!

-¡Ginevra Weasley!

-No me digas que no te has acostado con él.

-Solo somos amigos.

-Que decepción -dijo Ginny haciendo una mueca, Hermione no pudo evitar ante el comentario de su amiga.

-Theo es el mejor amigo de Draco, se conocen desde niños.

-¿Tu jefe tiene la edad de ese bombón de ojos azules? -preguntó Ginny asombrada. Hermione asintió.

-Si. Pero son completamente diferentes. Theo es muy dulce y tierno pero Draco… -Hermione se interrumpió para recordar la imagen de la espalda y el trasero desnudo del rubio- ...Draco es serio, firme, muy masculino...

-Oh, tienes un crush.

-Tal vez, pero solo es eso. Draco es un hombre casado -dijo Hermione intentando esconder la decepción en su voz.

-Qué lástima -dijo la pelirroja sacando su celular-. ¿Como dices que se llama?

-Draco Malfoy… Espera, no lo estarás googleando, ¿verdad?

-Draco Lucius Malfoy, treinta y ocho años, casado desde hace nueve, ¡wow! -exclamó Ginny con los ojos como platos- Está entre los diez hombres más ricos del Reino Unido, no tiene hijos. Vaya, su esposa es demasiado hermosa.

-¿Podrías dejar de stalkear a mi jefe?

-Si, espera… Practica waterpolo, ¡oh dios mio! Mira esos abdominales -Ginny le acercó el teléfono a Hermione que mostraba una foto de Draco en bañador en lo que parecía ser una alberca de waterpolo.

-Su trasero es mejor en persona -soltó Hermione inconscientemente. Ginny la miró con una ceja levantada.

-¡Hermione Jean Granger!

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Rosie dormía plácidamente abrazada del unicornio de peluche. Hermione la miraba desde el pequeño silloncito que tenía en su habitación junto a la ventana. La noche había caído hace horas y con Rosie dormida tenía tiempo para pensar que haría. Al día siguiente le regresaría el collar a Draco, junto con Ginny buscó el precio del collar y casi se va para atrás cuando descubrió que costaba dos mil libras.

No le mencionó a Theo lo del collar para que no pusiera sobre aviso a Draco, aunque realmente dudaba que lo hiciera. Al platicar con Ginny se dio cuenta que tal vez Theo se sentía atraído hacia ella y, aunque el hombre era muy atractivo, ella no estaba en condiciones de comenzar una nueva relación. Aún no concretaba su divorcio con Ron y estaba completamente segura de que el pelirrojo se pondría como una fiera si se enteraba que ella estaba saliendo con alguien.

La foto de Draco en bañador se le vino a la mente de nuevo. Se sentía como una adolescente cada que pensaba en su jefe pero no lo podía evitar. Draco le atraía demasiado, y ella sabía que estaba mal pero cada que el rubio decía su apellido, la forma como lo decía, la estremecía. Su aroma masculino, impregnado en cada rincón de su oficina, era como un elixir para ella. Y desde que lo había visto teniendo relaciones en el archivo con su amante, se había preguntado cómo sería pasar una noche con el rubio.

Pero como bien lo había dicho Ginny, era solo un crush. Draco jamás se fijaría en una simple secretaria como ella. Cerca de las dos de la mañana, se levantó del silloncito, dejó la carísima cajita de terciopelo en su bolso y se acostó en su cama a un lado de su hija convencida de que dormir sería una tarea titánica.

Despertó a las cinco de la mañana en punto agotada por el escaso descanso. Había dormido un par de horas a lo mucho pero aún así se levantó y entró al baño a preparar su ducha. Salió después de diez minutos envuelta en una toalla y regresó a su habitación para cambiarse en silencio tratando de no hacer demasiado ruido para no despertar a Rosie.

Por impulso y por sentirse hermosa de nuevo, decidió que ese día se vestiría como hacía mucho tiempo no lo hacía. Tomó la única pieza de lencería de su guardarropa, un body de encaje negro, y se lo puso, ignoró el serio vestido negro que había escogido la noche anterior, tomó una blusa lisa de manga larga de terciopelo y una falda corte "A" de tela escocesa gris que le llegaba unos centímetros arriba de la rodilla. Normalmente con faldas tan cortas usaba medias opacas pero ese día las ignoró, tomó unas botas altas de gamuza con tacón medio y se las calzó. Finalmente arregló su cabello de forma que sus rizos bien formados cayeran sueltos por su espalda y después de aplicarse un poco de maquillaje, salió de su casa conforme con su atuendo.

Llegó a M-Corp cerca de las ocho y veinte de la mañana. Dejó su bolso en el perchero y puso un poco de música para alegrar su mañana. Cuando la cafetera pitó anunciando que el café estaba listo, se sirvió una taza, bebió un sorbo y bailando al son de la melodía entró en la oficina de Draco. Hermione movía sus caderas alegre mientras tomaba el plato de porcelana del escritorio del rubio cuando se giró para encontrarse a Draco mirándola curiosamente con una ceja levantada desde el sillón de cuero que había en su oficina.

-Señor Malfoy, buenos días. No sabía que ya había llegado.

-Más bien nunca me fui -respondió con la voz ronca. Hermione lo observó bien y notó que la corbata del rubio estaba sobre la mesita frente al sillón, su camisa estaba desabrochada y arremangada, sus zapatos estaban a un lado del sillón y los pies desnudos del hombre estaban cruzados sobre la mesita, el saco negro que Draco jamás se quitaba estaba arrugado a un costado del rubio. Una botella media vacía se posaba sobre la mesita junto a un vaso con restos de whisky. Era notorio que pasó la noche allí y que apenas había dormido-. Buenos días, Granger. ¿Cómo estuvo el festejo?

-Excelente, muchas gracias.

-¿Le agradó el presente a tu hija? -preguntó el rubio sin moverse. Hermione se puso nerviosa, incluso desarreglado el rubio se veía demasiado guapo.

-Si, sobre eso. Le quería agradecer pero no puedo aceptar un regalo así.

-Está bien, porque no es para ti. Es para tu hija.

-Aún así, no podemos aceptarlo.

-Granger…

-No sería correcto -Draco se enderezó en su asiento y, bajando los pies de la mesita, sirvió whisky en el vaso.

-¿Theo puede ir a la fiesta pero yo no le puedo hacer un simple regalo? -cuando Draco arrastró la última palabra Hermione se percató de que el rubio estaba ebrio.

-No es eso señor, de verdad se lo agradezco, pero es demasiado. Sería inapropiado.

-¿Por qué?

-La gente…

-La gente puede decir una mierda. Si viviéramos a la zozobra de lo que la gente opina no viviríamos en realidad.

-Pero…

-No quiero escuchar nada más sobre ese tema -finalizó el rubio poniéndose de pie pero perdiendo el equilibrio, cayendo de espaldas en el sofá y derramando el whisky sobre sí mismo-. ¡Mierda!

Hermione dejó el platito de porcelana en el escritorio y rápidamente corrió hacia el sofá para auxiliar al rubio pero antes de que llegara Draco se levantó tambaleándose volviendo a caer. La castaña se acercó a Draco y cuando le ofreció su mano el rubio la jaló tirándola encima de él. Hermione, en shock, intentó levantarse solo consiguiendo presionar aún más su cuerpo contra el del rubio ocasionando que se sonrojara.

-Te ves adorable sonrojada -dijo Draco mirándola a los ojos.

-Gra-gracias -respondió la castaña levantándose torpemente y alisando su falda.

-Bien, comencemos el día.

-Señor, no puede trabajar así. No se encuentra en condiciones.

-¿Disculpa? -dijo el rubio poniéndose de pie y consiguiéndolo finalmente por unos segundos antes de que Hermione lo apoyara en ella para que no volviera a caer.

-Esta ebrio, señor.

-Deja de decirme señor o te despido.

-Draco, estás ebrio.

-Puede ser.

-Le llamaré a Theo para que lo lleve a su casa.

-No. Hazlo tú.

-¿Perdón? -preguntó Hermione confundida. Draco tocó la nariz de Hermione con un dedo.

-Que me lleves tú a mi casa.

-Pero…

-Nada de peros, Granger. O me llevas tú o me tendrás que aguantar ebrio todo el día. Tú decides.

Hermione se rascó la cabeza torpemente presa de los nervios con la mano libre. Y, viendo la camisa manchada de licor tomó una decisión. Pensó en agacharse para tomar los zapatos del rubio pero el peso de Draco le estaba ganando y estaba completamente segura que del piso no lograría levantarlo sin la ayuda de alguien. Miró su reloj, les quedaban cinco minutos antes de que el personal comenzará a llegar.

-Está bien, vamos.

Después de tomar torpemente su bolso del perchero con un descalzo Draco apoyado sobre ella, Hermione logró introducir al enorme hombre en el elevador. El guardia de seguridad encargado del estacionamiento los miró con sorpresa cuando las puertas del elevador se abrieron, después de una breve explicación por parte de Hermione, el hombre le ayudó a colocar al rubio en el asiento del copiloto del Mercedes plateado y le entregó las llaves a Hermione.

-Draco, necesito que me des la dirección de tu casa de Hampstead -pidió Hermione encendiendo el motor.

-No, no. No vamos a Hampstead. Odio ese maldito lugar. Llévame a Kensington.

-Está bien -respondió Hermione nerviosa, saliendo del estacionamiento de M-Corp.

Condujo en silencio por media hora hasta que llegaron a la dirección que el rubio le había dado. Entró en el estacionamiento subterráneo y se estacionó en el lugar que le correspondía al rubio. El guardia de seguridad del complejo de departamentos le ayudó a llevar a Draco hasta el Penthouse y después de dejarlo en el sillón de cuero el hombre desapareció.

Draco al sentirse en un ambiente confiable, y tomando a Hermione desprevenida, se quitó la camisa y el pantalón llenos de licor quedando solo en ropa interior. Hermione tragó en seco al ver el bien formado cuerpo del rubio y se giró avergonzada. Draco comenzó a reír gravemente.

-Deberias de sonrojarte más seguido.

-Trataría de no hacerlo, pero estás semidesnudo.

-Mi ropa apestaba a whisky.

-Creo que mejor me voy.

-¡No! -dijo abruptamente Draco sorprendiendo a Hermione-. Espera, ¿podrías ayudarme? El piso aún se mueve y necesito llegar a mi habitación.

Hermione respiró hondo antes de caminar hacia el rubio. Cuando tocó la piel del rubio se percató que estaba demasiado fría, probablemente por haber paseado descalzo y con la ropa mojada. Caminaron hasta la habitación del rubio, Hermione trataba de no sonrojarse ante el toque de Draco quien parecía muy divertido. Cuando llegaron a la habitación lo sentó en la cama y cuando estaba a punto de alejarse Draco la tomó del brazo y la jaló hacia él haciéndola perder el equilibrio y cayendo encima de él.

-Demonios, eres demasiado hermosa -dijo Draco sorprendiéndola. Y antes de que Hermione pudiera reaccionar, Draco posó sus labios sobre los de ella.


¡Hola mis amores! ¿Cómo están? Espero que todo bien. Aquí les traigo un nuevo capítulo. Quiero saber sus opiniones.

Gracias a todos los que han agregado esta historia a sus favoritos y a los que han dejado review. Les prometo les responderé!

Un beso, Kat!