Disclaimer: Los personajes pertenecen a J.K. Rowling.


5. HOGSMEADE

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Draco despertó con un terrible dolor de cabeza. Confundido, miró el reloj de su mesita de noche, y se sorprendió de ver que eran cerca de las cuatro de la tarde. Se levantó de la cama lentamente tratando de ignorar el dolor y caminó hacia el baño por un par de analgésicos, fue entonces que recordó que diablos había pasado.

El día anterior cerca de las seis de la tarde, Astoria, alcoholizada, se había presentado en las oficinas de M-Corp hecha un basilisco. Draco intentó calmarla, pero después de una muy desagradable discusión, Astoria se fue dejando una pila de papeles en su escritorio. Eran los papeles del divorcio, redactados por los abogados de su esposa que, por supuesto, la beneficiaban por completo. Furioso, Draco comenzó a beber después de llamarle a su abogado para que solucionara todo.

Por un momento pensó en llamar a Pansy o a alguna de sus amantes pasadas, pero descartó esa idea después del quinto whisky y el recuerdo de la enorme sonrisa que le regaló la castaña. No supo por qué comenzó a pensar en su secretaria, tal vez era que aun se sentía culpable por aquel desagradable episodio en el jardín. O tal vez, el creciente interés de Igor en su secretaria disparó sus pensamientos. Sumido en su mente, el tiempo pasó y cerca de las siete de la mañana el sueño finalmente lo venció.

Una melodía lo despertó, gruñendo se enderezó en el sillón y justo cuando estaba por servirse otro whisky Hermione entró en su oficina y la sangre de Draco se fue directo a cierta parte sur de su anatomía al verla mover las caderas en esa endemoniada minifalda. Cuando Hermione se tendió sobre el escritorio para tomar el plato de porcelana, Draco pudo ver el borde de su trasero cubierto por la fina tela de encaje negro. Tragó en seco.

Probablemente el alcohol en sus venas fue el que habló cuando le dijo lo adorable que le parecía sonrojada, y agradeció que la chica no hubiese sentido su dura erección cuando al intentar alejarse de él, presionó aún más su suave y caliente cuerpo con el de él. No supo por qué le pidió que lo llevara a su casa, tampoco estaba muy seguro por qué pensó que era buena idea quitarse la ropa y quedar en ropa interior frente a ella cuando estaba helando afuera y la calefacción aún no estaba encendida. La sangre volvió inmediatamente a su zona sur cuando recordó el sabor de los labios de Hermione.

Abrió la regadera y a pesar de que estaba haciendo frío se metió bajo la ducha de agua helada para apaciguar un poco su excitación. Se colocó una toalla alrededor de su cintura y salió del baño sintiéndose un poco mejor aunque el dolor de cabeza no cesaba. Caminó hacia la cocina en lugar de ir hacia su habitación a cambiarse y cuando llegó le llamó la atención ver a cierta castaña sentada de espaldas.

Draco se acercó despacio y puso una mano sobre el hombro de Hermione, dando un salto, la castaña se giró para tenerlo de frente.

-Draco, me asustaste.

-Lo siento, pero, ¿qué haces aquí?

-Estaba preocupada. Me quede para asegurarme de que despertaras bien.

-Estoy bien, gracias -Draco caminó a la nevera y fue cuando Hermione notó que el rubio solo vestía una toalla. Se ruborizó al instante.

-Creo que debería de irme -dijo la chica nerviosa. Draco se giró y quedó frente a ella notando el nerviosismo y la respiración agitada de la chica. Ahora notaba que la castaña tenía una especie de atracción hacia él y se sintió culpable.

-Gracias por traerme -dijo finalmente tomando una resolución. No quería complicar su relación con la chica ni con su mejor amigo, así que mintió-. Tengo problemas recordando, ¿dije o hice algo fuera de lugar mientras estaba intoxicado?

-¿Tú no recuerdas que pasó?

-Solo recuerdo amenazar con ser un dolor en el culo si no me traías, después de eso no recuerdo nada más -mintió de nuevo. Hermione lo miró con un poco de desilusión, Draco se sintió como un imbécil pero sabía que era lo mejor, la chica era demasiado buena como para que la tratara como una amante más. Además tenía responsabilidades y de todas sus secretarías, probablemente ella era la que más necesitaba el trabajo.

-Oh.

-¿Entonces hice algo más?

-¡No! Solo…

-¿Sí?

-Nada. Me voy a la oficina, ¿necesitas algo? -preguntó evidentemente decepcionada. Draco la miró por un instante.

-No. Si quieres puedes tomar la tarde libre, ya hiciste demasiado por mi.

-Gracias, pero no será necesario. Ayer me diste el dia libre y quiero ponerme al corriente con el trabajo.

-Granger…

-Nos vemos el lunes, señor Malfoy -respondió ella saliendo de la habitación.

Draco la miró retirarse y por un momento estuvo a punto de detenerla y explicarle las cosas, pero al final dejó que la chica se retirara. Era lo mejor para ambos, se convenció entrando a su habitación para cambiarse.

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Hermione se sentó en su silla y se cubrió la cara con las manos. ¿Cómo pudo ser tan tonta y creer que Draco se sentía atraído a ella y que por eso la había besado? Probablemente había sido una producto del alcohol. ¡Qué estúpida se sentía! Y luego verlo tan solo con su boxer ajustado, que obviamente no dejaba nada a la imaginación, sus abdominales marcados, sus pectorales, esos brazos… Comenzó a hiperventilar. ¡Controlate Hermione Granger!

Bufó molesta consigo misma antes de enderesarse y prender el ordenador. Después de quince minutos de estar frente al ordenador sin hacer absolutamente nada, se levantó frustrada y entró a la oficina principal decidida a distraer su mente de los abdominales del rubio. Comenzó ordenando el desorden de whisky que Draco había dejado, cuando vio los zapatos italianos y el saco arrugado del rubio sintió una punzada de culpabilidad por haberlo llevado por medio Londres descalzo y sin abrigo. Tomó las prendas y las dejó en un pequeño armario que el rubio tenía dentro del archivo, cuando se volvió a la mesa notó la corbata de seda negra que Draco habia usado el día anterior y sin saber bien porqué lo hacía, la puso alrededor de su cuello.

Regresó al escritorio del rubio y comenzó a arreglar los papeles pero un folder color azul rey con el membrete de un despacho de abogados le llamó la atención. El despacho no era de ninguno de los abogados de la empresa, ni siquiera era de los abogados privados del rubio. Extrañada, y un tanto curiosa debía de admitir, abrió el folder.

Casi se va para atrás cuando se dio cuenta que era una solicitud de divorcio, más específicamente la solicitud de divorcio de Astoria Malfoy a Draco Malfoy. Sorprendida, Hermione comenzó a leer las peticiones de la esposa del rubio; su boca comenzó a formar lentamente una "O" conforme iba leyendo lo que ella consideraba exigencias más que peticiones. La mujer quería la mansión de Hampstead, el mercedes coupe de Draco, la casa en Mónaco y la de Gales, además del Rolls Royce que ella usaba; también solicitaba que Draco pagará un chofer, cocinera, mayordomo, mucamas, jardinero, mantenimiento de todas las propiedades, clases de tenis, yoga, y que además le diera mensualmente veinticinco mil libras esterlinas.

Lo que Hermione ganaba en un año era prácticamente la misma cantidad que la mujer pedía por un mes. Cerró el folder rápidamente y lo dejó tal y como lo había encontrado, tomó la porcelana sucia y salió de la oficina aún aturdida por las exigencias que la señora Malfoy pedía. Las comparó con las míseras dos mil libras mensuales que ella le solicitaba a Ron para los gastos de Rosie y se burló. ¿Draco accedería a las demandas de su esposa?

De repente el teléfono sonó sacándola de sus cavilaciones. Al menos ya había olvidado los abdominales del rubio, pensó.

-Presidencia, buenas tardes, habla Hermione Granger -respondió amablemente.

-Granger -escuchó la grave voz de Draco del otro lado-, lamento molestarte pero necesito que me hagas un favor.

-Claro, ¿qué necesita? -dijo ella tomando su bloc de notas y un lápiz.

-En mi escritorio hay un folder azul con documentos, necesito que lo traigas a mi casa.

-¿A… su casa? -preguntó nerviosa. Escuchó lo que parecía un beso por el auricular y, sin saber por qué, frunció el ceño.

-Sí, a mi casa. ¿Hay algún problema?

-No, por supuesto que no.

-Bien -Hermione escuchó la voz de una mujer y sin evitarlo frunció el entrecejo-, te espero en una hora -finalizó el rubio y colgó.

Hermione colgó el teléfono con enojo sin darse cuenta que Theo la miraba desde el umbral de la puerta principal con los brazos cruzados y una ceja levantada. La reacción de la castaña ante la llamada telefónica le parecía curiosa y, sin que la chica se diera cuenta, observó como estrelló con poca delicadeza su frente contra el escritorio.

-Maldito cualquiera -exclamó enojada.

-Espero que no estés hablando de mí -dijo Theo divertido sobresaltandola.

-¡Theo! Me asustaste.

-Lo siento. ¿Está todo bien?

-Sí, sólo tengo que llevarle unos papeles al señor Malfoy a su casa -Theo levantó la ceja al escuchar mencionar a su amigo y notar la corbata en el cuello de la chica.

-Vamos, te llevo.

Hermione estuvo a punto de negar su ayuda pero entonces recordó la voz femenina del otro lado del auricular y una ola de coraje la invadió. ¿Primero le decia que era hermosa, la besaba a ella y después le llamaba a alguna de sus mil amantes? Maldito bastardo. Entró en la oficina del rubio, tomó los papeles y salió para encontrarse con Theo, quien la miraba con curiosidad con su bolso y abrigo en las manos.

-Vamos -le dijo poniendo su mano en su espalda y abriendo la puerta.

Como casi eran las seis de la tarde, el tráfico los retrasó un poco. Llegaron después de las siete de la tarde al Penthouse del rubio. Theo saludó al guardia de seguridad con familiaridad y entró al elevador seguido de ella. Habían hablado poco en el auto y Hermione, quien seguía sin comprender del todo su enojo hacia el rubio, miraba al suelo aferrándose al folder con papeles en su pecho.

El elevador se detuvo y abrió las puertas. Theo extendió la mano para que Hermione saliera primero, quien lo hizo, y después de caminar en silencio unos cuantos pasos, llegaron a la puerta del rubio. Hermione tocó la puerta con un poco de brusquedad y después de unos momentos una despampanante rubia en bata de seda abrió la puerta.

-Hola Theo, como siempre un placer verte -dijo seductoramente sonriéndole al castaño. Hermione miró la acción incrédula.

-Gwen -respondió el castaño a modo de saludo-. ¿Está Draco?

-Sí, claro, adelante -se movió la mujer dándoles la espalda. Hermione pudo notar que la mujer no vestía nada más que la bata de seda-. Draco -llamó-, Theo está aquí.

-¿Theo? -se escuchó la voz del rubio desde la habitación. Hermione, aún más enojada si era posible, miró con el ceño fruncido la puerta de la habitación por donde Draco salió-. ¿Qué haces aquí?

-Traje a Hermione -respondió como si fuera lo más obvio del mundo sentándose en el sillón de cuero de la sala. Draco, vestido para el alivio de Hermione, la miró con una ceja levantada.

-Aquí están los papeles que me pidió, señor Malfoy -dijo entregadole el folder con más brusquedad de la que pretendía. Draco la miró con una ceja levantada.

-Gracias. Creí haberte dicho que te despediría si no dejabas de decirme señor, Granger.

-Lo siento, Malfoy -respondió ella molesta.

-¿Se unirán a nosotros, querido? -preguntó la mujer llamada Gwen con la misma voz seductora de antes.

-¿Unirnos a qué, específicamente? -preguntó Theo con una ceja levantada.

-Estábamos a punto de ir a Hogsmeade -respondió Draco viendo como Gwen se perdía en su habitación-. ¿Quieren ir con nosotros?

-No me preguntes a mí -dijo Theo encongiendose de hombros. Draco se giró a Hermione expectante.

Hermione conocía Hogsmeade de nombre. Sabía que ese era una especie de bar para la gente rica de Londres y en donde no te dejaban entrar si tu cuenta bancaria no tenía muchas cifras o ibas acompañado de alguien que las tuviera. Hermione miró a Theo buscando apoyo, pero el castaño parecía más interesado en la vista desde el Pent-House de Draco que en ella. El rubio la miraba con una ceja levantada esperando una respuesta.

-Gracias por la invitación pero tengo que ir a casa con Rosie -respondió finalmente.

-Ya la escuchaste, Draco. Que se diviertan -dijo Theo levantándose con una sonrisa del sillón. Justo en ese momento Gwen salió vestida con un hermoso vestido blanco de seda de la habitación del rubio. Hermione no pudo evitar mirarla con el ceño fruncido.

-Bueno, ya no los molestamos. Que pasen bonita noche -dijo Hermione con más brusquedad que de la que pretendía, Draco la miró sorprendido pero sin decir nada.

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Hermione sintió la mirada de Theo clavada en su nuca cuando iban caminando hacia el auto del castaño pero no dijo nada evitando cualquier tipo de conversación. No entendía porqué estaba tan enojada con Draco, por dios, ¡era solo su jefe!. La había besado, sí, pero también el hombre había estado cayéndose de borracho. ¡Y además era casado! ¿Qué demonios le estaba pasando? Sin darse cuenta, bufó al subirse al auto de Theo y se cruzó de brazos enojada.

-¿Estás bien? -preguntó Theo curioso. Hermione lo miró espantada al darse cuenta de su actitud.

-Sí, claro -contestó-. ¿Por qué debería de estar mal?

-Se me ocurren unos cuantos motivos.

-Dije que estoy bien -sentenció Hermione mirando por la ventana.

Theo condujo en silencio hasta la casa de Hermione. Cuando llegaron, la castaña se despidió escuetamente de él y entró rápidamente a su casa. Theo suspiró antes de encender el vehículo de vuelta y conducir hasta su propio hogar en completo silencio. Definitivamente algo había pasado entre Hermione y Draco en la mañana y la presencia de Gwen en casa de su amigo solamente empeoró las cosas entre ellos. Theo, molesto, cambió el rumbo hacia Hogsmeade.

Hermione miró por el cristal de la puerta como Theo se alejó en su vehículo y no pudo evitar sentir una punzada de culpabilidad. El castaño no tenía la culpa de su enamoramiento adolescente y mucho menos de sus celos de quinceañera, ¿por qué demonios se había desquitado con él? Golpeó su cabeza contra el cristal.

-Estúpida, estúpida, estúpida.

-Mami dijo una mala palabla -Hermione se giró inmediatamente y vio a su pequeña hija sonriendo.

-Mami lo siente. Por favor no lo repitas. ¿Dónde está la abuela?

-Eta en el jadin con la abuela Molly.

Hermione suspiró antes de levantar a su hija por los brazos y abrazarla. Había tenido mucho drama en un día y no estaba preparada para lidiar con su ex-suegra. Rosie la besó torpemente en la mejilla y la abrazó por el cuello haciéndola sentir mejor. Hermione sonrió y salió al jardín trasero donde su madre y su ex-suegra platicaban alegremente en la pequeña salita. Ambas mujeres la voltearon a ver cuando salió por la puerta.

-¡Hermione! Que gusto verte, hija, ¿cómo has estado? -dijo Molly Weasley alegre levantandose para abrazarla.

-Muy bien señora Weasley, gracias por venir.

-Perdona que no asistiera a la fiesta de cumpleaños de Rosie, Arthur y yo acabamos de regresar de Rumania.

-¿Cómo está Charlie?

-Muy bien, muy bien, gracias. Se acaba de comprometer, ¿puedes creerlo? Mi Charlie está listo para dar el gran paso.

-Que alegría -dijo Hermione incomoda. Molly se sentó de nuevo y ella puso en el suelo a Rosie quien corrió de nuevo al jardín con sus juguetes.

-Tu madre me estaba diciendo que encontraste un buen trabajo aquí en Londres.

-Así es, estoy muy contenta por eso.

-Su jefe es maravilloso, ¿verdad hija? -dijo su madre con una sonrisa. Hermione sintió de nuevo una punzada de celos al imaginar lo que probablemente estaría haciendo Draco con la estirada de Gwen.

-Oh sí, bueno, es normal.

-Ayer le dio el día libre para que lo pasara con Rosie -continuó su madre alegre.

-Lo hizo solo por que se lo pedí mamá -se convenció. Molly la miraba con una ceja levantada.

-¿Y quién es ese jefe tuyo?

-Draco Malfoy -respondió su madre alegre. Molly se atragantó con su té.

-¿Malfoy? ¿El millonario?

-Sí -respondió Hermione comenzando a sentirse incómoda-. Si me disculpan, iré a refrescarme un poco.

Y antes de que su madre o Molly dijeran algo más, entró a la casa y subió a su habitación. Exhausta, se tiró en la cama con su ropa intacta esperando que el día terminara lo más pronto posible.

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Theo entró a Hogsmeade y se sentó en la barra. El bartender, Dean Thomas, le sirvió un whisky en las rocas y se lo entregó sin decir nada. De pronto, la inconfundible risa de Gwen sonó y el castaño pudo ver donde estaban su amigo y su cita sentados. Draco había visto a Theo desde el momento en que entró en Hogsmeade pero no hizo nada por llamar su atención, sabía reconocer cuando su amigo estaba enojado con él y en esos momento el castaño estaba furioso. Pero, de repente, Gwen soltó una carcajada y Theo los ubicó.

No había vuelta atrás, Draco tomó su trago y caminó hacía su amigo en la barra. Theo lo miró con una ceja levantada antes de beberse por completo el contenido de su vaso y pedir otro. Draco lo imitó, y solo después de que Dean le diera a cada uno su bebida, Theo habló.

-¿Qué demonios le hiciste, Draco?

-No sé de qué hablas.

-Sabes bien de qué estoy hablando.

-Tal vez, pero sinceramente no quiero discutirlo en estos momentos.

-Lo tendrás que hacer en algún momento.

-¿El lunes cuando esté sobrio te parece bien?

-No.

-Theo…

-De todas tus asistentes, tenías que joder a la única chica que vale la pena.

-Theo…

-¿Y además le llamaste a Gwen?

-Theo…

-No Draco, nada de Theo. ¿De verdad quieres volver al desastre que era tu oficina antes de que Hermione entrara a trabajar?

-Por supuesto que no, pero…

-¡¿Entonces en qué estabas pensando?!

-¡No lo hacía, ¿ok?! Estaba demasiado borracho como para pensar.

-¿Qué diablos pasó en tu Pent-House?

-Nada -mintió-, no pasó nada. ¿De verdad crees que sería tan idiota como para meterme con una buena asistente?

-Pues más te vale, Draco, porque ella no es como tus otras asistentes.

-Lo sé. ¿Ok? Lo sé. También se que tu sientes algo por ella, así que es intocable para mi.

-Yo no siento…

-Oh, por favor Theo. Me he metido con todas mis asistentes en los últimos cinco años y jamás me habías dicho nada a pesar de que nunca lo aprobaste, ¿que cambió ahora? Obviamente te atrae Hermione, a mi también me parece hermosa -confesó inconscientemente-, pero aunque creas que soy un jefe terrible sé que no la ha pasado bien en su divorcio, que su ex esposo es un imbécil y que su hija depende de ella, ¿por qué diablos crees que le pago tanto? Ninguna de mis asistentes había tenido ese sueldo.

Theo se quedó en silencio por unos instantes. Bebió su Whisky y, sin decir nada más, dejo un par de billetes en la barra y se alejó. Draco miró a su amigo retirarse, sabía que era muy difícil para Theo hablar de sus sentimientos. Había crecido en un hogar solitario, sus padres se habían casado por compromiso, Theodore Sr. había sido un hombre frío y distante, Lucretia Nott tenía el mismo instinto maternal de una piedra y había sido obvio que tuvo a Theo para asegurar su matrimonio con Theodore Sr.; por lo que su amigo careció del amor de una madre y la compañía de un padre.

Draco recordó lo suaves y cálidos que eran los labios de Hermione y no pudo evitar sentirse mal por su amigo. La castaña ya tenía seis meses trabajando para él y el hecho de que Theo aún no la invitara a salir le sorprendía un poco. Gwen se acercó a él y pasó descaradamente su mano por el muslo del rubio, Draco levantó una ceja y con una sonrisa tomó la mano de la rubia. Gwen pegó por completo su cuerpo al de él y lo besó fogosamente, le susurró al oído lo que planeaba hacerle en la cama y con una sonrisa completamente descarada lo jaló hacía la salida.

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Draco la tomó de la cintura y la acercó a él, ella pudo sentir la erección del rubio chocar contra su vientre y eso la excitó todavía más. Enredó sus dedos en el sedoso cabello rubio y lo acercó a ella para besar sus labios. Draco la besó con pasión mientras la conducía a la gran cama, cayó de espaldas con él sobre ella, Draco tomó su pierna y la puso alrededor de su cadera, ella lo aprisionó y lo jaló hacia su centro.

Cuando su erección chocó de nuevo con su centro no pudo evitar soltar un gemido, Draco tomó la parte superior de su vestido, lo desabrocho y lo bajó dejando sus pechos descubiertos; bajó sus besos por su cuello, después pasó por su clavícula para después descender a uno de sus pezones. Tomó el bulto entre sus dientes y con su lengua comenzó a lamer. Ella soltó un sonoro gemido cuando Draco succionó su pezón izquierdo y pellizcó el derecho.

Conforme los besos de Draco fueron bajando lo hizo su vestido. Sus braguitas de encaje blanco comenzaron a quemarle cuando los besos del rubio comenzaron a llegar a su centro y, sin quitarlas, comenzó a besarla. Ella gimió de nuevo y Draco sintió su erección pulsar, necesitaba estar dentro de ella pero era muy pronto aún. Tomó las braguitas y las bajó rápidamente, admiró por un segundo su belleza para después besar lentamente su centro.

Gimió cuando sintió la lengua del rubio subir y bajar lentamente para después tomar su clítoris entre sus labios y lamer. Primero lentamente, luego comenzó a aumentar la velocidad. Hermione se mordió el labio para suprimir un gran gemido pero cuando Draco comenzó a aumentar la velocidad de sus lengüetazos sintió que estaba a punto de explotar. Draco sintió lo que estaba pasando y con un dedo la penetró lentamente, instintivamente Hermione levantó las caderas acercándose un poco más a su boca incitandolo a continuar.

Draco la penetró con un segundo dedo y aumentó las embestidas al mismo tiempo que aumentaba la velocidad de su lengua contra su clítoris, cuando Hermione comenzó a sentir el orgasmo apoderarse de ella levantó la cadera para que Draco tuviera un mejor acceso a ella un insoportable bip, bip, bip comenzó a sonar. De repente Draco desapareció de entre sus piernas y Hermione abrió los ojos con el ceño fruncido.

¡MALDITO DESPERTADOR!


¡Hola mis amores! Se que me van a matar con este final jajajaja pero quería sacar la frustración de mi sueño interrumpido por el endemoniado despertador de la mañana. No me odien tanto por favor.

Muchas gracias a todas las chicas que me dejan sus reviews, los amo, espero no decepcionarlas por la lentitud de la trama, prometo que contestaré sus reviews! También muchas gracias a todas las chicas que le dan follow y agregan la historia a sus favoritos, ¡las amo!

Besos, Kat!