Disclaimer: Los personajes conocidos pertenecen a J.K. Rowling.


7. ANIVERSARIO

Hermione entró nerviosa al enorme salón de Malfoy Manor llena de nervios. En el salón de belleza habían decidido por hacerle un recogido elegante y maquillarla discretamente, sin embargo, se sentía fuera de lugar rodeada de todas esas personas de la alta alcurnia, como les había llamado Ginny. Nerviosa, tomó la pequeña joya con forma de orquídea con una mano intentando tranquilizarse.

-Que hermoso vestido, exquisito diría yo. Mis felicitaciones a la persona que lo escogió -escuchó decir a Theo detrás de ella. Hermione se volteó y no pudo evitar admirar lo guapo que se veía el castaño con su traje de gala.

-Oh vaya, ya somos amigos de nuevo -no pudo evitar decir enojada. Aún no le perdonaba que se fuera a Italia dos semanas sin despedirse de ella.

-Hermione…

-No, nada de Hermione, me debes una explicación, Nott -dijo ella con el ceño fruncido, el castaño estaba a punto de responder cuando Draco entró detrás de él.

-Granger, deja de fruncir el ceño. La gente va a decir que eres una amargada -dijo el rubio poniéndose a un costado de ella-. Y no digas que lo sientes -terminó el rubio cuando vio que la chica estaba a punto de abrir la boca.

-Entendido, jefe -respondió ella suavizando un poco su rostro.

-Bien, ahora, espero que hayas memorizado quien es toda esta gente porque no recuerdo el nombre de la mitad de ellos -dijo Draco serio mientras tomaba una copa de champagne de un mesero que iba pasando.

-Si, claro.

-Excelente.

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Hermione se sentó en la pequeña banquita al final del largo pasillo. Tenía aproximadamente dos horas siguiendo a Draco recordándole quienes eran las personas que lo saludaban y honestamente los zapatos la estaban matando. Bebió un poco de la copa de champagne que tenía en la mano y estaba a punto de perder la elegancia para masajear un poco sus adoloridos pies cuando una mujer en sus treintas, delgada, de piel blanca como la leche, cabello negro, ojos azules y un cuerpo de infarto ataviado en un hermoso vestido corte sirena se paró frente a ella.

-¿Si? -preguntó Hermione después de unos minutos de silencio. La hermosa mujer la miró por unos momentos antes de hablar.

-Tú eres Hermione Granger, ¿cierto? -le dijo con una voz suave y lenta.

-Sí, ¿con quién tengo el honor? -preguntó poniéndose de pie, para su enorme pesar, extendiendo la mano. La mujer vio su mano como si Hermione estuviera sosteniendo una serpiente o algo parecido.

-Amelia Nott -respondió sin estrechar su mano. Hermione comenzó a sentir calor, usó la mano rechazada para acomodarse el cabello.

-Mucho gusto -respondió con toda la cortesía de la que era capaz.

-Mentiría al decir que igualmente -contestó Amelia después de un momento. Hermione la miró con incredulidad.

-Lo siento, pero, ¿te he hecho algo? -la mujer la miró de arriba a abajo deteniéndose en su colgante con forma de orquídea y luego en su rostro.

-Cartier, ¿no es así? Que raro, la joyería favorita de Theo es Tiffany -dijo Amelia con una ceja levantada en forma altanera. Hermione estaba a punto de responderle que podía irse al demonio cuando una hermosa mujer rubia que parecía una súper modelo, vestida con un hermoso vestido verde esmeralda se acercó a ellas con una sonrisa.

-¡Amelia! Pero qué gusto verte, ¿cuándo regresaste de Italia? -las dos mujeres se abrazaron y se dieron un beso en cada mejilla.

-Ayer, Theo necesitaba revisar unos pendientes en la oficina -contestó maliciosamente Amelia mirando a Hermione de reojo. La castaña no pudo evitar mirar con sorpresa a la pelinegra.

-Oh sí, Draco también regresó ayer pero estuvimos en casa todo el día -y con esa frase, Hermione cayó en cuenta de la identidad de la rubia.

La famosa Astoria Malfoy. Hermione no pudo evitar mirarla atentamente. La rubia era muy atractiva, no solo parecía súper modelo, sino que también se movía con la elegancia propia de una chica que ha sido criada en las más altas esferas de la sociedad londinense. Sin embargo, los ojos verdes de la mujer estaban cargados de amargura y malicia. Hermione se preguntó que habrá atraído a Draco de la mujer como para decidir casarse con ella si terminaría engañandola con otras mujeres, especialmente si esas otras mujeres no eran tan atractivas como la rubia. Pansy Parkinson era una mujer atractiva pero no tanto como lo era Astoria.

-Draco como siempre tan lindo, Astoria -la mención del nombre del rubio trajo a Hermione a la realidad-. Ojalá Theo fuera así de hogareño, pero no puedo mentir, pasamos unas vacaciones hermosas en La Toscana -Hermione incómoda, y un poco asqueada no podía mentir, se dio la vuelta para irse pero entonces Amelia la tomó por el brazo haciéndola volver-. Astoria, ¿conoces a Hermione Granger?

-No tengo el placer -respondió la rubia mirándola con molestia-. He escuchado mucho de ti -dijo con desagrado-. Draco no suele hablar de sus asistentes, que por lo regular son unas ineptas, pero en navidad le habló maravillas a Cissy de tí.

-¿Oh si? Vaya, que amable -respondió sarcásticamente Hermione.

-¿Ya viste que hermoso colgante, Astoria? -Dijo Amelia con maldad, la aludida lo vió y sonrió.

-Cartier, si no me equivoco.

-¿No es allí donde Draco le compra joyería a sus amantes? -le preguntó maliciosamente a Astoria. Hermione esperó que la mujer se avergonzara pero en lugar de eso la miró con desdén de arriba a abajo.

-Sí, ama darle esas baratijas a las zorras con las que se enreda -respondió dolida pero como si fuera lo más normal del mundo hablar de las amantes de su marido-. Como las pobres no pueden aspirar a más. Al menos pueden vender las porquerías que Draco les regala cuando no tienen que comer.

-Si me disculpan -dijo Hermione educadamente tratando de alejarse, pero ambas mujeres le cortaron el paso.

-No te sientas la gran cosa por que el jefe puso sus ojos en ti -dijo Amelia malvadamente-, recuerda que no eres la primera y tampoco serás la última. Theo y Draco cambian a las mujeres como se cambian de traje.

-No tengo idea de que me hablan. Si me disculpan -dijo Hermione abriéndose paso entre ambas mujeres sin importarle ya ser educada.

¿Quién diablos se creían ese par? ¿Qué podían humillarla así sin más? Había tenido suficiente humillación a lado de Ron, si lo recordaba perfectamente. Nunca podría olvidar lo humillada y avergonzada que se sintió todas las veces que el pelirrojo coqueteó descaradamente frente a ella no solo con sus fans, si no con reporteras, actrices, modelos y demás mujeres que encontraba atractivas.

Los descarados engaños del pelirrojo más la constante violencia psicológica habían mermado tanto en la confianza y autoestima de Hermione que incluso con el hermoso vestido plateado que estaba usando la chica se sentía el patito feo de la sala. Por supuesto que un hombre como Draco o Theo, millonario, guapo, que podía tener a la supermodelo que quisiera a sus pies jamás se fijaría en una chica como ella, que además era madre soltera.

Hermione entró al baño sintiendo un enorme nudo en el estómago. Miró su reflejo en el espejo y sus ojos se posaron en el colgante rosa con asco. ¿Cómo pudo ser tan imbécil? Había decidido que usaría el regalo de Malfoy en el aniversario como un gesto de paz hacia su jefe en lugar del bonito colgante que Theo le había regalado cuando se conocieron, y que sí era de Tiffany & CO. quiso añadir, pero no. Hermione, en su grandísima sabiduría, había decidido que la orquídea de oro rosa era la mejor opción.

Furiosa, se lo quitó, pero después se arrepintió y se lo volvió a poner. Joyería para putas o no, no dejaba de valer dos mil quinientas libras esterlinas. Trató de tranquilizarse, la fiesta apenas comenzaba y ella no podía andar de amargada por todas partes, se lo debía a Narcissa y todo el trabajo que había puesto en organizar la fiesta. Y porqué no admitirlo, también se lo debía a su orgullo.

Decidió que evitaría a ambas mujeres lo más que pudiera, se lamentó no poder evitar a Draco, pero a Theo sí que podía hacerlo. Estaba harta de los hombres infieles y sus malditas mentiras, así que se dijo que el collar y el vestido sería lo último que aceptaría del par de amigos. Deseaba poder pagarles por las cosas, incluido el pendiente que le había regalado Draco a Rosie por su cumpleaños, pero desgraciadamente ella no tenía las millones de libras en su cuenta bancaria como ellos.

Salió del baño más tranquila y decidida a disfrutar de la noche. Tomó una copa de champagne cuando un camarero pasó a su lado y bebió casi la mitad de un trago. Después, un poco acalorada, salió por una de las puertas que daban hacia el jardín; agradeció que Malfoy Manor tuviera calefactores de exteriores porque eran principios de enero y afuera nevaba. De repente, un hombre alto y corpulento, vestido con un traje de gala, se acercó a ella con una sonrisa.

-Hermione Granger, ¿verdad? -dijo en un perfecto inglés con acento marcado. Hermione asintió tratando de recordar al hombre- Viktor Krum -se presentó para el alivio de ella recordando el nombre en la lista de invitados.

-Oh, de Bulgaría, ¿Krum Enterprises? -preguntó ella con una sonrisa. El búlgaro asintió.

-El mismo.

-Espero esté disfrutando de la velada, señor Krum.

-Oh por favor, llámame Viktor. No estamos en la oficina para seguir con formalismos. ¿Puedo llamarte Hermione?

-Sí, por supuesto, Viktor -añadió ella con una sonrisa aliviada de tener una distracción.

Hermione se sorprendió al saber que Viktor no solo era un exitoso empresario, también era inteligente. Hablaba Búlgaro, Inglés, Francés, Alemán, Italiano y Español; se sorprendió anonadada escuchando las anécdotas del hombre en sus distintos viajes por el mundo antes de hacerse cargo de Krum Enterprises. Hermione no se dio cuenta de cuánto tiempo pasó a lado del búlgaro hasta que fue hora de la cena, por lo que enroscó su brazo en el que le ofrecía el hombre y juntos caminaron de regreso al salón principal.

Cuando entraron en el salón, Hermione sintió las miradas de Theo y Draco posarse en ella y su acompañante, pero decidió ignorarlas lo más posible hasta que Viktor la llevó a su mesa y, después de darle un beso en el dorso de la mano, se alejó hacia su lugar. Amelia y Astoria no dejaban de verla como si pudieran maldecirla con los ojos, Theo se levantó y le acercó la silla cuando se sentó sin dejar de verla pero ella ignoró el castaño lo más que pudo. De repente, en el escenario donde estaba Draco, apareció Narcissa y un hombre mayor de cabello igual de rubio que el de Draco y Hermione supuso que era su padre, Lucius.

-Buenas noches a todos -dijo Draco por el micrófono llamando la atención de todos y causando un silencio sepulcral-. Gracias por acompañarnos esta noche, en nombre de la familia Malfoy les agradezco por estar aquí, por su lealtad y su confianza a lo largo de estos cincuenta años. Hace cincuenta años, mi abuelo Abraxas fundó M-Corp en una pequeña oficina al sur de Londres, su sueño siempre fue crear una multinacional que llegara a los primeros lugares en el Reino Unido, hoy, gracias a muchos de ustedes, puedo decir que el sueño de mi abuelo se cumplió, y no solo eso, mutó. Gracias a ustedes hoy, M-Corp es una de las empresas más importantes a nivel mundial. Gracias, esto es para ustedes -finalizó el rubio levantando su copa, todos los asistentes lo imitaron-. Salud.

Hermione bebió de su copa acalorada. Ver a Draco siento tan seguro de sí mismo, imponente, sensual y, debía de admitirlo, mandón, la había acalorado. Intentó distraerse y sin querer, volteo a ver a Theo que la miraba con el ceño fruncido. Hermione le dedicó una sonrisa a medias, seguía muy molesta con él, y se giró para ver a Draco que en ese momento caminaba a la mesa. Justo cuando llegó, antes de que se sentara, Astoria brincó a sus brazos.

-¡Felicidades mi amor! -chilló llamando la atención de todos-. Estoy muy orgullosa de tí -y sin que nadie, ni el propio Draco, se lo esperara, lo besó apasionadamente.

Hermione no supo porqué le sorprendió que Draco le correspondiera el beso a su esposa, sin embargo, lo hizo. Aunque después la fulminó con la mirada antes de sentarse en su silla. Astoria la miró con una sonrisa de suficiencia antes de sentarse al lado de su marido.

Draco vio como Hermione, incomoda, miraba su plato con ese maldito sonrojo que lo volvía loco. Molesto, alejó su mano de la de Astoria cuando esta quiso entrelazar sus manos. Desde que llegó a la fiesta peleó contra el impulso estúpido de acercarse a Hermione y besarla que le había dado desde que vio la orquídea de oro rosa colgar de su exquisito cuello. Trató de no dejarla sola pero cuando Igor Karkarov lo detuvo para hablar, la castaña desapareció de su lado para después aparecer, antes de su discurso, del brazo con nada más ni nada menos que Viktor Krum.

Y entonces la estúpida de Astoria no había perdido oportunidad de exhibirse frente a todos. Pero lo que más le sorprendió fue la frialdad entre Hermione y Theo, ¿no se suponía que ese par tenía algo? Draco bufó hastiado cuando el camarero trajo su cena y descubrió que de repente ya no tenía hambre.

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La cena transcurrió en una lenta agonía, Hermione comía en silencio tiesa por la incomodidad. Theo trató de darle un suave apretón en la mano para tranquilizarla pero la chica alejó la mano molesta hiriendo el orgullo del castaño, quien no volvió a tratar de tocar a la chica. Hermione se sintió mal por un instante, incluso pensó en disculparse, pero entonces escuchó a Amelia preguntarle a Theo sobre algo que les sucedió en Italia y el enojo volvió.

Aunque realmente no sabía por qué estaba enojada. No comprendía aún que era lo que más le molestaba, ¿era el hecho de que Theo tuviera una ex esposa de la que jamás le había hablado o el beso que Astoria le había dado a Draco, su esposo? Sin poderlo evitar hizo un mohín y se recargó en el respaldo de su silla. Notó la mirada del rubio sobre ella ante su nada femenino acto, pero lo ignoró.

Y cuando Astoria le sonrió triunfante y besó fugazmente al rubio Hermione decidió que había tenido suficiente de todos ellos.

Con una sonrisa triste se disculpó con Narcissa y se levantó de la mesa en cuanto la cena había terminado, dispuesta a salir por aire fresco. No notó la mirada preocupada de Draco seguirla por el salón hasta que desapareció por una de las puertas, o el ademán de Theo por seguirla que fue interrumpido por Igor Karkarov. Tampoco notó al robusto hombre de cabello y ojos negros que la siguió.

Viktor la observó en silencio por unos momentos desde las sombras. Hermione intentaba calmar las terribles ganas de llorar que tenía, incluso se limpió con violencia las descaradas y traicioneras lágrimas que osaban escapar de sus ojos. Una chica tenía derecho a soñar, ¿no? Viktor se acercó a ella en silencio y cuando estuvo a dos pasos de la chica puso su mano en su hombro. Hermione se pasó las palmas de las manos por sus mejillas antes de fingir una enorme sonrisa y girar.

-¡Oh Viktor! -dijo sorprendida ocultando su decepción-. ¿Te puedo ayudar en algo?

-No pude evitar notar tu incomodidad en la cena, ¿hay algo que pueda hacer para ayudarte?

-No, gracias Viktor, eres muy amable -dijo ella con una sonrisa débil. El búlgaro se puso a un lado de ella y miró hacia el jardín.

-Sé que no nos conocemos Hermione, pero puedo notar que eres una mujer muy valiosa en el ámbito laboral y no dudo que en el personal también -la castaña lo miró con sorpresa-. Por favor no lo tomes a mal, estoy siendo sincero.

-No entiendo…

-Respeto demasiado a Malfoy como para robarle a su asistente en la fiesta del aniversario de su compañía pero, por favor, si algún día Malfoy comete la estupidez de dejarte ir -el búlgaro le tendió una tarjeta que Hermione tomó con la mano temblorosa-, no dudes en llamarme. En Krum Enterprises tendremos un lugar para ti.

-Gra… gracias -balbuceó tímidamente Hermione. Viktor le sonrió.

-Ahora, ¿te gustaría regresar conmigo al salón y bailar conmigo? -le preguntó tendiendole el brazo, Hermione lo aceptó con una sonrisa.

-Estoy segura que a Malfoy le dará una embolia al verme bailar contigo -dijo ella caminando de regreso al salón del brazo del búlgaro.

-¿Sólo a Malfoy? Creo que Nott me golpeará si intento propasarme contigo -Hermione no pudo evitar soltar una carcajada.

-¿Theo? No lo creo, dudo mucho que a Theo le importe quién se propasa conmigo y quién no.

-¡Oh vamos mujer! Me cortaría las bolas en el segundo que note algún tipo de incomodidad en tu rostro.

Y Viktor no mentía, en cuanto entraron de nuevo al salón la mirada azul de Theo se clavó en ellos, pero también lo hizo la mirada gris de Draco y Hermione no supo porque sintió satisfacción al ver el ceño fruncido del rubio. Hermione y Viktor tenían unos minutos bailando alegremente cuando los conocidos acordes de guitarra comenzaron a sonar y ella no pudo evitar soltar una mueca de desagrado. «I Won't give Up» de Jason Mraz comenzó y por la lentitud de la canción Viktor la acercó a él.

-¿Qué pasa?

-Odio esa canción.

-¿Puedo preguntar por qué?

-Es la canción que bailé en mi boda -respondió ella con desagrado. Viktor no pudo evitar levantar una ceja de la sorpresa-. Ya no estoy casada -dijo ella rápidamente con una sonrisa.

-Menos mal. Ya me veía dando explicaciones a un marido furioso.

-¡Ja! Como si le hubiera importado.

-Es una hermosa canción.

-Lástima que me la han arruinado -dijo ella con un mohín.

Justo en ese momento Hermione sintió una mano en su espalda baja y giró para ver quien era. Casi chocó con Draco al hacerlo. Viktor no pudo evitar sonreír divertido mientras el rubio los miraba con el ceño fruncido.

-Krum, ¿te importaría si te robo a tu pareja de baile por un momento?

-En absoluto -respondió el búlgaro tendiendole la mano de Hermione a Malfoy. La chica estuvo a punto de negarse pero Draco fue más rápido que ella y tomó su mano.

-Gracias.

Y para la sorpresa de Hermione, Draco posó su otra mano detrás de su espalda y comenzó a moverse al ritmo de la música. «I Won't give Up» terminó y «Gravity» de John Mayer comenzó ocasionando que Hermione empezara a sentir calor en todo el cuerpo, pero sobretodo en el lugar de su espalda donde Draco tenía su mano.

-Espero que Krum no estuviera tratando de convencerte de dejarme para irte con él.

-¿Por qué? ¿Te da miedo que comparta sus secretos? -preguntó ella con una ceja levantada.

-Mis secretos son los que menos me preocupan.

-¿Entonces? ¿Por qué te preocupa que Viktor trate de robarme?

-¡Draco, mi amor! -la voz de Astoria que Hermione ya comenzaba a sentir chillona llegó por detrás de ellos, cerró los ojos y aspiró con fuerza antes de voltear-. Te estaba buscando por todas partes, mi madre… -la rubia miró a Hermione y sonrió con burla.

-Astoria…

Y sin más, la rubia empujó a Hermione y besó a Draco apasionadamente.

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Hermione entró a la primer habitación que encontró y se apoyó contra la puerta después de otras dos horas de fiesta. El sonido de la música que provenía de afuera se escuchaba ahogado y Hermione respiró aliviada al ver que la habitación estaba vacía, sin pensarselo dos veces, se quitó las zapatillas y las dejó en el piso. La imagen de Draco besando a Astoria estaba aún presente en su mente y no pudo evitar sentir una punzada de celos, el beso que un muy alcoholizado Draco le dio aquella mañana meses atrás seguía grabado con fuego sobre sus labios.

La habitación estaba iluminada levemente por una lejana ventana, Hermione comenzó a curiosear por lo que parecía ser un dormitorio. La enorme habitación tenía una enorme cama de diseño minimalista frente a la ventana, en la pared a un costado de la ventana había una credenza y un espejo sobre ella, del otro lado de la ventana, había un pequeño escritorio, frente a ella un par de sillones con una mesita ratona en medio.

Hermione se preguntó de quién sería, de pronto se preguntó cómo sería el dormitorio de Draco. Curiosa, se acercó a la cama y se sentó; el colchón era tan suave que no pudo evitar acostarse de espaldas y gemir al sentir la suavidad. Desde que había regresado a Londres no recordaba una noche donde la cama había sido solo para ella por lo que, como si de una niña pequeña se tratara, se estiró entera.

De repente, de lo que Hermione había pensado que era una ventana, se abrió una puerta de cristal y Draco entró en la habitación sobresaltándola. El rubio miró con curiosidad como la castaña se levantó de su cama y lo veía apenada. Draco podría jurar que las mejillas de Hermione estaban rojas. Con una sonrisa, se acercó a la chica que parecía petrificada.

-Lo siento, no quería interrumpir -dijo nerviosamente Hermione mirando hacia lo que era la puerta de un balcón como esperando algo.

-No estás interrumpiendo nada -respondió -él captando que era lo que esperaba ella que entrara.

-¿Estás solo aquí?

-Por supuesto, esta es mi habitación.

-¡Oh! -exclamó la chica asustada. Draco sonrió antes de tocar la mejilla de la chica que, como supuso, estaba hirviendo-. Lo lamento, yo pensé… cómo es tu habitación, qué tal vez...

-Me alegra que tú estés aquí -dijo el rubio con una sonrisa. Hermione lo miró confundida.

-¿Yo?

-¿Te sirvo algo? -preguntó Draco caminando hacia la credenza y sirviendo lo que parecía Whisky. Hermione negó nerviosa.

-No quiero importunarte, mejor me voy.

-Por favor no, quédate -casi suplicó. Hermione lo miró confundida y no supo porqué pero se sentó automáticamente de nuevo en la cama-. Desde que era niño siempre odié este tipo de celebraciones -confesó sentándose a un lado de ella.

-¿Por qué? Las llevas tan bien, yo jamás podría hablar frente a tantas personas con tanta naturalidad.

-Son demasiado frívolas, odio eso. Cuando era niño solía esconderme en el jardín.

-No te imagino de niño.

-¿Por qué no?

-Eres tan… -Draco la miró con una ceja levantada y Hermione le sonrió- ...estirado, pero en la buena manera.

-Oh, ¿hay una mala manera?

-Me refería a que eres tan propio, serio, incluso agresivo.

-Eso no significa que de niño fuera igual.

-¿Cómo eras entonces?

-Un niño como cualquier otro, un poco malcriado debo de confesar, pero un niño. ¿Ves el espejo que está allí? -señaló un enorme espejo que estaba a un lado de la puerta de lo que parecía ser el closet. Hermione asintió- No fue el primero en la habitación, estoy seguro de haberlo roto unas tres veces.

-¿Cómo lo rompiste?

-Jugando -respondió el hombre encogiéndose de hombros-. Imagino que Rose es como tu de pequeña.

-Al contrario, yo fui una niña muy aburrida. Solía estar metida en la biblioteca todo el tiempo, si no fuera por Harry que fue lo demasiado educado para preocuparse por mi cuando unas niñas me dejaron encerrada en el baño cuando tenía once, no tendría amigos. Rosie es demasiado vivaracha e inquieta, en ese aspecto es idéntica a su padre.

-Sigo sin entender qué fue lo que le viste. Son tan…. -Draco recordó lo que investigó del pelirrojo ex esposo de su secretaria- ...diferentes.

-Cuando recién conocí a Ron me sacaba de quicio debo confesarlo, era el molesto amigo de Harry y siempre tan imprudente. Pero cuando fuimos creciendo, no sé, comencé a verlo con otros ojos.

-Vaya historia de amor -ironizó Draco. Hermione le dio un pequeño empujón al rubio quién sonrió.

-Supongo que tu historia de amor con tu esposa es mejor -Draco bufó.

-En absoluto.

-¿Entonces por qué decidiste casarte con ella?

-Negocios. Cuando cumplí veinticinco años mi padre amenazó con desheredarme y jamás darme el puesto de Presidente en M-Corp si para cuando tuviera treinta no estaba casado porque cuando él tenía mi edad ya se encontraba comprometido con mi madre. Astoria es la hermana menor de una ex compañera de Hogwarts que, convenientemente, cumplía con los estándares que mi padre exigía.

-Entonces no la amas.

-El hecho de que nuestro matrimonio fuera una decisión de negocios no quiere decir que no sintiera nada por ella. Lamentablemente para ella no fue así. Astoria solo me vio como un medio para llegar a un fin.

-No entiendo -dijo Hermione un poco confundida recordando el horrible episodio en el pasillo cuando Astoria se mostró verdaderamente dolida al pensar que ella era amante de Draco.

Draco se levantó para servirse más Whisky, después caminó hacia el balcón y le hizo una seña para que lo siguiera. Hermione lo alcanzó en el balcón y se quedó estupefacta al ver la vista de la propiedad Malfoy. El balcón daba al jardín trasero, donde una hermosa cascada daba a una enorme piscina. Varios árboles frutales rodeaban la piscina así como muchísimas flores. Hermione visualizó un vivero a lo lejos.

-Que hermoso.

-Gracias, ahora imaginate lo que fue para una joven de veintitrés años que uno de los hombres más ricos del Reino Unido le propusiera matrimonio.

-¿Ella solo quería tu dinero?

-Y una posición social -dijo amargamente el rubio. Hermione observó como los ojos del rubio se oscurecían.

-Supongo que fue horrible enterarse de eso.

-No tan horrible como saber la cantidad de amantes que tiene -respondió el rubio entrando en la habitación. Hermione le dio un vistazo al hermoso jardín antes de entrar en el dormitorio.

Si bien no justificaba los amoríos del rubio, al menos ahora los comprendía un poco. Probablemente lo que ella sintió al enterarse que Ron la engañaba con las fans de la banda no fue lo mismo que el rubio sintió cuando se enteró de lo de su esposa. Confundida, Hermione miró por todo el dormitorio sin encontrar a Draco. Suspiró al darse cuenta de que probablemente fue demasiado curiosa con él y el rubio simplemente se había ido.

Poco a poco comenzó a notar pequeñas similitudes entre el dormitorio y su oficina en M-Corp. Los colores eran similares, así como el estilo de los muebles. Hermione pensó que no haría tanto daño si curioseaba un poco más antes de retirarse cuando de una puerta, que ella no había visto a un lado de la cama, salió Draco con la cara mojada y el cabello, siempre pulcramente peinado, desordenado. Hermione no pudo evitar sonreír al verlo relajado.

-¿Qué es tan gracioso? -preguntó el rubio. Hermione se sentó en el costado de la cama cerca del rubio.

-Nada -Draco tomó una toalla de un pequeño armario y se la pasó por el rostro. Hermione notó que su saco, corbata y chaleco habían desaparecido así como el cinturón y que la blanca camisa tenía unos cuantos botones desabrochados-. Veo que no piensas bajar de nuevo.

-No, la gente ya se encuentra lo suficientemente borracha como para no notar mi ausencia, o la tuya.

-Si planeas descansar debería irme entonces.

-Por favor quédate. Tu compañía es agradable -pidió el rubio acercándose a ella. Hermione lo miró sorprendida por la confesión. Draco tocó por segunda ocasión la mejilla de Hermione-. Vaya, no te has sonrojado.

-¿Disculpa?

-Siempre que te digo algo lindo te sonrojas -respondió el rubio como quien no quiere la cosa. Hermione abrió los ojos como platos y Draco acunó su cara-. Ahora ya estás toda roja.

Hermione se levantó rápidamente un poco avergonzada pero se arrepintió casi de inmediato porque quedó frente a Draco. El aroma masculino del rubio la inundó y, sin realmente pensarlo, Hermione aspiró su aroma disfrutándolo. Draco no perdió pista de la acción y sonrió. La castaña se dio cuenta de su error rápidamente y abrió los ojos escandalizada.

-Sé que mañana no podré culpar al alcohol por esto de nuevo -dijo antes de tomarla suavemente de las mejillas y estampando sus labios con los de ella.

Hermione rodeó su cuello con sus brazos y Draco soltó sus mejillas para posar sus manos en su cintura y traerla hacia él. Draco profundizó el beso y suavemente la empujó hacia la cama quedando ella acostada de espaldas y él sobre ella sin dejar de besarse ni un momento. Dejando que el alcohol en sus venas actuara por ella, Hermione rodeó la cintura del rubio con una de sus piernas; Draco, agradecido por la mayor cercanía y por no ser rechazado, se empujó hacia ella.

Hermione sintió la dura erección del rubio contra su centro y no pudo evitar soltar un gemido, que provocó que la erección de Draco palpitara un poco más. Draco bajó una mano desde su cintura hasta su muslo sin dejar de tocarla y llevó su pierna por sobre su cadera; después la tomó del trasero y la subió al centro de la cama. El movimiento hizo que sus cuerpos se pegaran todavía más y ella curvó su cuerpo hacía él.

Draco encajó sus manos en el trasero de Hermione, incrédulo de que finalmente la tenía entre sus brazos. Nunca lo confesaría en voz alta pero desde aquél día que la chica entró en su oficina con el entallado vestido negro su segundo día de trabajo fantaseo con hacerla suya de todas las formas que conocía. Porque Hermione Granger lo excitaba de una forma que nunca creyó sería posible. Recordó la vista de su trasero asomándose por debajo de la condenada minifalda un mes y medio atrás y estuvo a punto de correrse como adolescente inexperto.

Hermione lo trajo de nuevo a la realidad cuando paseó sus manos por su espalda y se detuvo en su trasero. Desvergonzadamente la chica atrajo su cuerpo hacia el de ella y se restregó contra su erección provocando que soltara un gemido. Draco dejó sus labios para besarla en el mentón y después ir bajando por el cuello, cuando llegó a su clavícula y sintió el tibio metal contra sus labios sonrió. Sin embargo, justo en ese momento, Hermione lo empujó hacia atrás y desenredó sus piernas de su cintura. Draco la miró confundida.

-Lo siento -mustió ella bajando se su cama con una expresión dolida quitándose el colgante con manos temblorosas-, pero yo no soy una más de tus amantes -dijo arrojando la joya al pecho y saliendo de su habitación con rapidez.

Draco, confundido, se quedó como estúpido en su cama mirando la puerta cerrada con el colgante en la mano. ¿Qué demonios acababa de pasar? ¿De qué diablos hablaba Hermione con eso de «una más de sus amantes»?

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Hermione ignoró a Viktor cuando se acercó a ella y sin perder tiempo salió corriendo de Malfoy Manor descalza con sus zapatos en una mano, su abrigo en la otra y las lágrimas a punto de salir hacia donde había dejado estacionado el coche de sus padres que le habían prestado para ir a Wilshire, donde estaba Malfoy Manor. Encendió el coche con las manos temblorosas y manejó por media hora de regreso a Londres antes de detenerse en medio del bosque. Sacó su móvil de su bolso y marcó el número de Ginny.

Ginny contesto el movil de mal humor, odiaba ser despertada, pero cuando escuchó la voz triste y quebrada de su amiga el sueño se disipó. Salió de la habitación de Harry en silencio y le indicó que la esperaría. Hermione llegó dos horas después, casi a las cuatro de la mañana, echa un mar de lágrimas y helada. Después de que Ginny la cubrió con una pequeña manta y preparó dos tazas de té, se quedaron en la cocina sentadas una a un lado de la otra.

-¿Qué pasó? -preguntó finalmente la pelirroja dándole un suave apretón de manos a su amiga. Hermione suspiró antes de responder.

-Oh Ginny, la cagué. De verdad que lo hice.

-¿Por qué? ¿De donde vienes? ¿Qué hacías en Wiltshire?

-Yo estaba en Malfoy Manor.

-¿Qué? ¿Qué diablos hacías allí? -Hermione sollozó de nuevo y Ginny se llevó una mano a la boca sorprendida- ¡No me digas que estabas con tu jefe!

-¡Shh! Ginny, baja la voz, despertarás a Harry y a Sirius.

-Que va, esos dos duermen como piedras -dijo la pelirroja rodando los ojos antes de volver a ver a su amiga-. ¿Qué hacías con Malfoy en su Mansión?

Hermione le contó desde el principio, lo que pasó el primero de noviembre cuando llevó a Draco a su Penthouse en Kensington y la besó, luego le contó de Gwen. Después lo distante que el rubio se portó con ella hasta Navidad. Cuando le contó el incidente de Navidad con Ron, Ginny no pudo evitar pedirle perdón y mirarla avergonzada. Pero cuando le contó lo que pasó el veintisiete de diciembre cuando encontró el regalo de Draco y se enteró que ambos hombres se fueron de viaje, uno con su amante y el otro con su ex esposa, Ginny bufó furiosa.

Hermione dejó a su amiga despotricar contra Draco y Theo antes de contarle lo que había sucedido ese día. Ginny comenzó a caminar como león enjaulado conforme Hermione le contaba el encuentro con Amelia y Astoria diciendo furiosa las mil formas en las que les arrancaría el cabello a ambas mujeres. Hermione suspiró un poco, pero luego gimió atormentada.

-Pero eso no es todo.

-Por dios, ¿hay más?

-Dos horas después de la cena, mientras huía de Theo y de las doble A, entré en una habitación. Al principio pensé que estaba vacía pero…

-¡No! -exclamó Ginny intuyendo la identidad del otro ocupante de la habitación.

-Sí, resultó que era la habitación de Malfoy y entró del balcón.

-Te acostaste con él, ¿verdad? ¡Oh por dios Hermione!

-No, no me acosté con él, y baja la voz -la reprendió. Ginny rodó los ojos.

-¿Entonces qué diablos pasó?

-No me acosté con Malfoy, pero estuve a punto de hacerlo.

-¡¿Qué?! -gritó Ginny sorprendida. Hermione la fulminó con la mirada y Ginny se llevó las manos a la boca-. Lo siento. ¿Como que casi te acuestas con Draco Malfoy, TU jefe?

-No lo sé, estaba borracha -mintió-, solo pasó.

-Espera, ¿por que no lo hiciste? Era más que evidente que él quería hacerlo.

-Es que fui una tonta. Debí de saberlo cuando Astoria me dijo que Draco le regalaba joyas Cartier a sus amantes.

-Sigo sin entender.

-De verdad Ginny, Draco es tan… dulce, considerado. Simplemente pasó, estábamos hablando y de repente me besó. Luego estábamos en la cama y, por dios Ginny, él estaba tan… -Hermione se quedo callada cuando su amiga la miró con una ceja levantada y cara de picardía- ...dispuesto.

-La tenía más dura que una piedra, dilo.

-Pues sí. Eso -Ginny rió por lo bajito al ver como se sonrojaba su amiga-. Pero entonces besó el collar y caí en cuenta de que para Draco yo no era más que otra de sus conquistas. Una zorra Cartier más.

-Creo que exageraste un poco las cosas -dijo Ginny al final. Hermione la miró confundida.

-¿Por qué crees que exagere las cosas?

-Bueno, él te dijo que no te regaló el colgante para llevarte a la cama, así que creo que las doble A -dijo Ginny refiriéndose a Amelia y Astoria- simplemente relacionaron el colgante y el historial de Draco.

-Pero…

-No, espera, no he terminado -la interrumpió-. Theo no tiene defensa, ¿que clase de hijo de puta es como para besarte y después irse a La Toscana con su ex? Al menos Draco es sincero. Y recuerda que los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.

-Pero no deja de estar casado.

-Bueno, eso te lo concedo. ¿Qué harás entonces?

-No sé, el lunes será todo tan incómodo. Creo que lo mejor será que…

-Ni siquiera pienses en renunciar, Hermione Jean Granger -le dijo severa la pelirroja. Hermione la miró con los ojos como platos.

-Pero…

-Hermione, vamos, no seas tonta. Mira, punto número uno: te paga bien, vamos amiga, más que bien, no vas a encontrar otro trabajo donde ganes como en M-Corp tomando en cuenta que el desobligado de mi hermano no te pasa la manutención -Hermione odiaba admitir que su amiga tenía razón-. Punto número dos: puedes decir que estabas borracha y que no recuerdas lo que pasó, ¿no hizo él lo mismo?

Hermione miró a su amiga y recordó que Draco había dicho «sé que mañana no podré culpar al alcohol por esto de nuevo» antes de besarla. Entonces cayó en cuenta que le había mentido aquel día cuando le dijo que no recordaba nada. Hermione frunció el ceño y se limpió los restos de sus lágrimas de la cara. Bien. Ginny tenía razón, dos podían jugar al juego de amnesia por alcohol.


¡Hola! ¿Cómo están? Espero que bien. ¿Qué les pareció este capi? ¡Por fin tuvimos Dramione! Aunque terminó de una forma desastrosa y espero no me maldigan (tanto) por eso, jajaja. Para las que están esperando el Theomione déjenme decirles que está por terminarse y espero no me odien jejejeje.

Amo todos sus reviews, por favor no dejen de enviarlos. Gracias!

Besos, Kat!


SPOILER ALERT! Si no quieren spoiler dejen de leer!

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-¿Qué pasa? -preguntó finalmente Draco con una ceja levantada.

-No tiene la tapa -dijo la niña como si fuera lo más obvio del mundo. Draco miró a su alrededor pero no vio nada que pareciera una tapa para el vaso de dinosaurio.

-Bueno, Rosie, hoy tomarás como niña grande por que no tengo idea de que me estás hablando, ¿ok?

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