Disclaimer: Los personajes y todo lo relacionado al mundo de HP pertenece a JK Rowling, la trama es solamente mía.
8. CIELO
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El lunes Hermione llegó temprano a M-Corp. Cuando entró en la oficina de Draco para dejar las galletas y el café miró con el ceño fruncido al pequeño platito y decidió solo dejar el café. Si quería galletas que se consiguiera las suyas propias. Después se sentó en su lugar y comenzó a trabajar.
Draco llegó diez minutos después y cuando la vio se quedó parado un momento en la puerta de su oficina decidiendo si debía hablar con ella o no. Al final entro en silencio y se sentó en su silla. Cuando estaba a punto de tomar una galleta se dio cuenta que solo estaba su café sobre el escritorio, pensó unos momentos en si pedirle a Hermione una explicación pero después desechó esa idea imaginando el bochornoso momento que tendría que pasar con ella.
Cerca de las once de la mañana Theo entró por la puerta y se sentó frente al escritorio de Hermione. Después de unos minutos de silencio, finalmente Hermione claudicó y dirigió su mirada del ordenador al castaño. Theo la miraba con el ceño fruncido esperando una explicación.
-¿Puedo ayudarlo señor Nott? -preguntó Hermione con toda la seriedad que pudo. El aludido la miró con una ceja levantada conteniendo la risa antes de hablar.
-¿Desde cuando me llamas señor Nott?
-Así debí de hacerlo todo este tiempo -respondió ella tratando de no mostrarse dolida. Theo la volvió a mirar en silencio por unos minutos-. ¿Que pasa? ¿Hay algo en mi rostro?
-No.
-¿Entonces por qué te quedas viéndome como si lo tuviera?
-Estoy tratando de entenderte, Hermione.
-¿Entenderme? ¿Por qué deberías de entenderme? Por favor explícame, no vaya a ser que tu esposa me lo tenga que explicar de nuevo -dijo en forma de reproche. Theo levantó la mirada curioso.
-Oh, ya veo. Esto es por Amelia entonces.
-No voy a negar que me hubiera gustado saber de su existencia antes de la fiesta, así me pudiste ahorrar unos cuantos momentos bochornosos.
-No pensé que Narcissa la invitaría y mucho menos que ella vendría. Vive en La Toscana desde hace años, no le gusta el clima de Londres especialmente en invierno.
-Además te fuiste a La Toscana sin decirme -continuó ella ignorando la escueta explicación del castaño, Hermione se cruzó de manos molesta. Theo bajó la vista avergonzado por unos momentos.
-Si, eso… No quería molestarte después del incidente en tu casa.
-¿Incidente? -pregunto ella un poco dolida-. Bueno, pensé que éramos amigos -al decir la última palabra Theo no pudo evitar mostrarse dolido- y podíamos hablar de esas cosas.
-Se perfectamente cuando no soy correspondido, Hermione -cortó el castaño-. Quería evitarme una vergüenza más. Aunque no lo creas, no encuentro placentero el humillarme.
-Theo yo no… -el imponente hombre se levantó interrumpiendola y se arregló unas arrugas invisibles de su traje.
-Señorita Granger, ¿puede avisarle al señor Malfoy qué estoy aquí? -dijo con una frialdad que Hermione jamás había escuchado de él.
-Cla… claro -balbuceó ella con el corazón partido. ¿Qué demonios acababa de pasar?
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Hermione entró en el pequeño pero acogedor bar, con la mirada comenzó a buscar a alguien conocido pero no vio a nadie. Miró su reloj y se dio cuenta que estaba quince minutos antes de la hora acordada. Bufó y se sentó en una mesa vacía. El mesero, un chico de aproximadamente su edad, se acercó a su mesa y después de entregarle el menú de alimentos y bebidas se alejó. El chico regresó después de unos minutos.
-Hola, ¿qué te puedo servir esta noche? -preguntó con una enorme sonrisa.
-Uhmmm, quisiera una pale ale por favor.
-¿Te ofrezco algo de comer o esperas a tu acompañante para ordenar?
-Espero. Gracias.
-Enseguida -le respondió el chico alejándose.
Para la suerte de Hermione, no tuvo que esperar mucho sola en el bar, Luna apareció a los pocos minutos de que el mesero dejara su cerveza en la mesa acompañada para su gran sorpresa de Theo. Hermione saludó a la chica con alegría y un poco de confusión; pero Theo al verla, simplemente movió la cabeza en forma de saludo. Luna, como la alegre y soñadora chica que era, comenzó a platicar con Hermione sobre temas banales hasta que fueron llegando los otros amigos de la rubia dejando en cierto punto a Theo y Hermione solos.
Después de unos momentos incómodos de silencio, Hermione fue a la barra, pidió otra cerveza para ella y un whisky para Theo. Cuando regresó a la mesa y le entregó el whisky al castaño, Theo la miró con sorpresa.
-Gracias, Granger -fue todo lo que dijo. Hermione frunció el ceño y le dio un trago a su cerveza para agarrar valor.
-Por favor Theo, ¿podemos ser amigos de nuevo? -preguntó ella. Theo la miró por unos segundos sin decir nada. Hermione continuó-. Ha pasado un mes, Theo...
-Hermione, para. Por más entretenido que sea verte así, no soy lo suficientemente cruel como para hacerlo -Hermione lo miró confundida a punto de responderle cuando la puerta del bar se abrió.
Una inconfundible y larga cabellera pelirroja entró al lugar llamando la atención de todos los que estaban en el lugar. Hermione casi se queda sin aliento al reconocer al hombre de casi dos metros de altura y ojos azules que caminaba hacia la barra. ¿Cómo podría olvidarlo? El pendiente de colmillo, el look de chico malo y la increíble dulzura de ese hombre.
De repente el hombre giró mientras bebía su cerveza y posó sus ojos en Hermione. Sonrió y se dirigió hacia su mesa. Hermione lo miró con los ojos como platos y tomó un sorbo de su cerveza mientras lo veía acercarse.
-¡Hermione! Cuánto tiempo sin verte.
-Hola Bill -saludó la castaña con una sonrisa tímida. Theo miró a Hermione con una ceja levantada-. Bill, este es Theodore Nott, Theo, Bill Weasley -los presentó, ambos hombres se dieron la mano-. ¿No estabas en Egipto?
-Regresé para navidad. Que por cierto, me sorprendió no verte en casa con Rosie -dijo tomando de la mano a Hermione, quien sonrió sonrojada. Theo se levantó y caminó hacia donde Luna estaba con sus amigos-. ¿Todo bien con tu amigo?
-Sí, él solo… es raro. Pero me da mucho gusto que estés aquí.
-A mi también, y, si te soy honesto, estoy pensando en quedarme un tiempo en Londres.
-Eso sería genial. Me alegraría que Rosie tuviera un hombre Weasley cerca, a un Weasley cerca en realidad.
-¿Está todo bien con Ron, Hermione? -preguntó el pelirrojo extrañado. La castaña lo miró confundida.
-¿Nadie te contó que Ron y yo nos separamos?
-No, ¿desde hace cuanto?
-Poco menos de un año, oficialmente desde que regresé a Londres. ¿Nadie te lo dijo?
-No, mamá me contó que tú y Ron tenían problemas, pero nada grave. En navidad, cuando pregunté por ustedes, me dijeron que por ser la primer navidad que pasaban en Londres desde que regresaron de Estados Unidos estarían con tus padres. Debo de admitir que me pareció raro no verte en año nuevo pero tampoco estaba Ron, así que no pregunté.
-¿Y Ginny?
-Ella y Harry están en Japón de vacaciones desde navidad.
Hermione miró a Bill anonadada. No sabía cómo sentirse, ¿sorprendida? No realmente. ¿Traicionada? Por Ginny, mas que nada. Bill tomó su mano y le sonrió a tristemente. Nadie mejor que él sabía que tan lejos podía llegar su familia con los secretos y las mentiras.
El día que Hermione entró por la puerta de su casa en Tottenham con su cabello castaño enmarañado y sus mejillas sonrojadas por el calor estaba grabado en su memoria. Hermione tenía catorce y él veintitrés. Bill estaba acostumbrado a que las amiguitas de su hermana menor babearan por él desde que Ginny había entrado a la adolescencia, pero, cuando comenzó a toparse a menudo con Hermione en las pijamadas nocturnas en su casa, comenzó a darse cuenta que la chica no era como las demás amigas de su hermana.
Cuando Hermione cumplió diecisiete, Bill acababa de regresar del año sabático que se tomó para viajar por Europa y África. Ginny le había organizado una fiesta de cumpleaños para animarla de su primer ruptura, de muchas, con Ron. Cerca de la medianoche mientras llovía a cántaros, Ron llegó a la fiesta acompañado de unas chicas que había conocido en un bar y, después de discutir con ella, Hermione había salido huyendo del lugar. Bill había ido detrás de ella para asegurarse de que no le pasara nada cuando se dio cuenta que Ginny y Harry habían desaparecido de la fiesta y que Ron no se molestaría en hacerlo.
La encontró parada enfrente de los jardines del Castillo de Buckingham con el maquillaje corrido y empapada. Después de tranquilizarla y darle su chamarra, Hermione y Bill entraron en una cafetería 24 horas y estuvieron platicando hasta el amanecer. Las pláticas nocturnas siguieron por varias semanas, Bill solía esperarla en el viejo Ford Anglia de su padre a dos calles de casa de los Granger después de las diez de la noche.
Al principio solían pasear por la ciudad, pero con el paso de los días Bill comenzó a verla con otros ojos. La forma en que fruncía el ceño y los labios cuando tenían algún desacuerdo le parecía el gesto más adorable del planeta, o como se iluminaban sus ojos cuando hablaba de algo que le apasionaba. Su sonrisa, su risa, sus rizos rebeldes…
-Lo siento, Gigi -Bill apretó un poco su mano cuando vio el dolor en los ojos de Hermione.
-¿Gigi? -preguntó Theo llamando la atención de Hermione.
-Herms -dijo Luna con su vocecita cantora-, algunos chicos están por irse y los demás iremos a casa de Theo por unos tragos, ¿quieres ir? -Hermione miró a Luna y después a Theo, quien la miraba con una ceja levantada.
-¿Que dices, Gigi? -le preguntó con una sonrisa burlona en el rostro. Bill miró al castaño con una ceja levantada.
-¿Qué dices Bill? ¿Tienes ganas de ir por un trago a Chelsea?
Dos horas y varios tragos después, Hermione, Bill, Luna y Theo eran los únicos que quedaban en el loft del castaño. Hermione podía sentir el alcohol correr por sus venas y adormecer un poco sus sentidos, Luna tenía las mejillas coloradas como las orejas de Bill y Theo... Theo estaba impecable como siempre. Hermione estaba a punto de irse cuando el timbre sonó y el castaño se levantó a abrir.
Cuando una cabellera platinada entró por la puerta Hermione se quedó helada. Cuando una conocida cabellera negra entró detrás de él no pudo evitar sentir un nudo en el estómago. Draco y Pansy saludaron a Theo, Pansy, como siempre, entró en la habitación como si fuera la reina del lugar pero cuando el rubio entró y miró a Bill frunció el ceño al verlo tomado de la mano de Hermione.
-Granger, no esperaba verte aquí.
-Malfoy, es el cumpleaños de Luna, ¿por qué no estaría aquí?
-Feliz cumpleaños, Lovegood -dijo Draco ignorando la pregunta de Hermione.
-Gracias señor Malfoy.
-Granger -la llamó de repente Draco-, felicidades a ti también.
-¿Por qué?
-Por regresar con tu marido.
-¡¿Qué?! No, él no…
-No soy su esposo.
-Señor Malfoy -llamó la atención de todos Luna especialmente la del aludido-, Bill estaba contándonos cómo se conocieron él y Herms.
-Oh, lo siento. Por el increíble parecido con Rosie supuse que era Ronald.
-Ron es mi hermano menor -respondió Bill retadoramente. Draco no se inmutó.
-¡Oh! Lo siento, yo…
-¡Bill! Estoy cansada, ¿me llevas a casa? -los interrumpió Hermione. Bill se puso de pie frente a Draco y Hermione se sorprendió al ver que el pelirrojo era mucho más alto que el rubio.
-Por supuesto, Gigi -respondió Bill tendiendole la mano a Hermione. Draco miró a Hermione con una ceja levantada curioso por como la llamaba Bill tal como lo hizo Theo.
Hermione miró a Bill mientras caminaban hacia Kings Road y suspiró. Si bien Ron fue su primer novio, Bill Weasley fue su primer amor. Cuando Hermione lo conoció a los catorce años cayó rendida a sus pies como todas las amigas de Ginny. El look de chico rebelde con el cabello largo, pendiente de colmillo y chamarra de cuero robaba miradas, pero la dulce y gentil personalidad de Bill enamoraba a todo aquel que se cruzaba en su camino.
-Deja de mirarme así.
-Así como.
-Así, con tu mirada tierna e inocente.
-Yo no tengo una mirada tierna ni inocente.
-¡Oh vamos Gigi! Sabes que me matas con esa mirada.
-Han pasado casi siete años, Bill, estoy seguro de que has tenido muchas novias en ese tiempo.
-No realmente. Una que otra chica, nada serio -Hermione se detuvo y detuvo a Bill del brazo.
-¿Estás hablando enserio?
-¿Por qué habría de mentirte?
-Bill, yo…
-Hermione, esta bien. No fue tu culpa que yo tuviera que irme a Egipto. Seguiste con tu vida, yo con la mía. Además, si no me hubiera ido no tendrías a Rosie.
-Si no te hubieras ido tal vez Rosie te diría papá en lugar de tío -Bill la miró en silencio por unos momentos antes de seguir caminando con la mandíbula apretada-. Bill, lo siento, espera… -lo jaló por el brazo hasta que quedó frente a frente.
-¿Crees que ese pensamiento no me ha pasado por la cabeza, Hermione? ¿Qué querías que hiciera, huh? ¿Que me presentara el día de tu boda y dijera "yo me opongo"? ¿Que me quedara en las sombras viendo como el imbécil de mi hermano te trataba como basura? ¿Por qué crees que me fui en primer lugar, Hermione?
-¿Entonces es mi culpa que te alejaras de tu familia? -preguntó ella molesta, Bill se pasó los dedos por el cabello.
-No, por supuesto que no. Pero no podía quedarme aquí viendo como te sometías, como te humillabas. ¿Crees que las aventuras de Ron eran un secreto?
-Bill…
-Me alejé de mi familia cuando vi que no les interesaba ayudarte a salir del infierno que mi hermano representaba para ti y para Rosie -Bill puso sus manos en los hombros de ella y le limpió con el pulgar las lágrimas que comenzaban a caer por sus mejillas-. El día que le dijiste acepto a Ron, una parte de mi murió, Gigi. Sé que lo nuestro fue secreto, que tal vez estaba mal, pero yo me hubiera matado antes de hacerte todo el daño que Ron te hizo.
-Lo siento, Bill.
-¿Por qué lo sientes? No fue tu culpa que mi hermano se cayera tantas veces de la cuna.
-Por no esperarte. Por creer que me abandonaste. Molly me dijo…
-Así que fue ella -dijo Bill más para sus adentros que a ella. Atrajo a Hermione hacia su pecho y la abrazó.
-¿De qué hablas?
-No importa. Hermione, aún no es tarde.
-¿Para qué?
-Para estar juntos. En Egipto tengo una vida, gano bien, puedes volver a la universidad y encargarte de Rosie -Hermione lo miró con los ojos abiertos como platos.
-Bill, no es tu responsabilidad, lo nuestro…
-Se acabó -finalizó Bill con evidente dolor en sus ojos azules.
-No Bill, no es eso.
-¿Entonces qué es?
-No es tu responsabilidad, Rosie es de Ron, Ron debería…
-¿Cuándo vas a dejar de esperar que Ron haga algo que tú y yo sabemos que no va a pasar? Despierta Hermione.
-Quédate en Londres, déjame organizar las cosas con tu hermano, con mi vida…
-Hermione…
Y sin que Bill se lo esperara, Hermione estampó sus labios con los del pelirrojo. Seis años habían pasado desde la última vez que había besado esos labios, seis años desde la última vez que había tocado su piel, sentido su cuerpo cerca del suyo. Bill la tomó por la cintura y la acercó a él, le hizo sentir todo el anhelo que tenía años sintiendo. Hermione enredó sus brazos alrededor del cuello del pelirrojo, quien la terminó elevando en el aire tomándola por la cintura. Hermione estaba a punto de enredar sus piernas en la cintura del pelirrojo cuando escucharon un carraspeo a sus espaldas.
Bill bajó a Hermione y ella, avergonzada, volteó solo para encontrarse con nada más y nada menos que Draco Malfoy.
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La primavera entró dejando atrás los fríos días de marzo y pronto Hermione comenzó a sentir como la temperatura comenzaba a subir en las calles con la entrada de abril. Se recogió el cabello en un moño alto cuando comenzó a sentir la temperatura subir y miró la silla vacía frente a su escritorio.
Extrañaba a Theo, no podía mentir, tenían sin dirigirse la palabra desde el cumpleaños de Luna más que para asuntos del trabajo y ella más de una vez había estado a punto de secuestrar a Theo en algún archivo para obligarlo a hablarle. Pero claro, como era una cobarde orgullosa, no lo había hecho. La relación con Draco tampoco era la misma desde que la había visto besando a Bill, si bien entre ellos parecía que nada había cambiado, Hermione notaba como el rubio parecía incómodo siempre que estaban solos en su oficina.
Tampoco las cosas con Bill habían salido bien. Dos días después del cumpleaños de Luna, Bill había recibido una llamada urgente de Egipto y había tenido que regresar no sin antes proponerle de nuevo a Hermione que fuera con él. Pero, ¿cómo hacerlo? Así que le dijo que no y Bill, por segunda ocasión, regresó a Egipto con el corazón roto.
La confesión de Bill la había tomado por sorpresa. Cuando Bill recibió la carta de Gringotts invitándolo a hacer una pasantía en Egipto ella no dudó en incentivarlo a que la tomara, si bien habían pasado lo últimos seis meses viéndose a escondidas ella no sería un impedimento para que Bill no cumpliera sus sueños y Hermione sabía perfectamente que la pasantía en Gringotts no se la otorgarían dos veces por más preparado que Bill estuviera, además el mismo Bill le había contado la primer noche que pasaron juntos que esperaba con toda su alma que se la concedieran, era su sueño, ¿cómo podría ella arruinarselo?
Además de que en el tiempo en que se vieron a escondidas Ron jamás dejó de pedirle perdón, la primera de muchas veces. La señora Weasley solía interceder por su hijo mejor y a veces, como si intuyera que su atención se había transladado de un hermano Weasley a otro, solía hablarle de las muchas conquistas que su hijo mayor tenía. Así que cuando Bill se fue a Egipto mantuvieron contacto por correspondencia por un tiempo, hasta que Hermione dejó de responderle las cartas cuando la señora Weasley le mostró unas fotos de Bill y una hermosa rubia bailando sonrientes que la mujer había tomado cuando fue a Egipto a visitar a su hijo.
No pasó mucho tiempo para que Hermione, en un acto lleno de celos y rencor, regresara con Ron. Después descubrió que estaba embarazada de Rosie y lo demás era historia. No podía mentir al decir que no le dolió que Bill no asistiera a su boda, aunque muy en el fondo entendía las probables razones del pelirrojo para no asistir, eso no había dejado de dolerle.
Sin embargo, no todo era malo. Hermione había comenzado a comer con Luna y habían forjado una muy bonita amistad. También había rentado un pequeño piso de dos habitaciones cerca de casa de sus padres donde vivía solo con Rose, la niña al principio se había negado a irse de casa de sus abuelos pero después la emoción por tener una habitación propia le ganó y aceptó mudarse. Incluso Ron había comenzado a pagar la manutención.
¿Qué podía salir mal? Por fin, después de años de depender de Ron y de vivir bajo el yugo de la familia Weasley, Hermione había comenzado a vivir su vida, salir adelante por ella misma sin depender de nadie. Tal vez su vida amorosa no era la mejor pero, ¿qué importaba? Tendría mucho tiempo después para pensar en eso.
Suspiró lentamente mientras se estiraba un poco, había regresado del almuerzo hace veinte minutos y había comenzado a sentirse aletargada. Se levantó de su silla y cuando estaba por entrar en el sanitario su celular comenzó a sonar. Lo miro extrañada, su madre jamás le llamaba al celular. Contestó un poco preocupada.
-Hola mamá, ¿está todo bien?
-Hermione -escuchó la voz preocupada de su padre del otro lado de la línea-, tienes que venir a casa inmediatamente, tu madre ha tenido un infarto.
Hermione entró con las manos temblorosas en la oficina de Draco sin tocar. El rubio la miró con una ceja levantada esperando una explicación pero al ver su rostro pálido se preocupó. No era propio de ella entrar en su oficina sin llamar primero. Hermione se paró frente a su escritorio y lo miró con los ojos llenos de lágrimas contenidas. Se preocupó aún más, definitivamente algo estaba pasando.
-¿Estas bien Granger?
-Yo... No… Bueno yo si, mi mamá… -sin poder aguantar más el peso de su propio cuerpo se sentó en la silla de cuero.
-¿Esta todo bien con tu madre? -Hermione gimió lastimosamente.
-No, ella… -y sin soportarlo más comenzó a llorar- ¿Hay problema si me retiro? -preguntó con la voz entrecortada tratando de controlarse.
-No hay ningún problema -respondió Draco levantándose de su lugar y tomando las llaves de su auto-, pero no creo que sea buena idea que salgas así.
-Estoy bien -mintió Hermione. Draco la ignoró y caminó hacia la puerta.
-Es una orden, Granger -dijo con voz seria. Hermione obedeció saliendo de la oficina seguida del rubio.
Cuando Draco estacionó el auto frente a casa de los doctores Granger, Hermione salió disparada hacia el interior. Había una ambulancia, una patrulla y, para su pesar, los forenses. Draco bajó del auto y caminó hacia la casa. Cuando entró Hermione abrazaba a un hombre mayor de cabello castaño y lloraba desconsoladamente, el hombre, quien Draco supuso era el padre de Hermione, lo miró con agradecimiento.
Draco pensó que debería irse, era un intruso en esa situación, pero algo, no supo qué, lo mantenía pegado al suelo. De pronto la pequeña niña pelirroja de la tarjeta navideña apareció por las escaleras, miró a su madre y suspiró, luego se acercó a Draco y jalo su pantalón sin su pequeña manita.
-Tengo sed -dijo con tristeza, Draco la miró con la ceja levantada. No era muy bueno con los niños-. No acanzo los vasos, ¿me puedes ayuda? -el hombre miró a la niña con el ceño fruncido antes de asentir.
Rose caminó hacia la cocina seguida por el rubio. La niña señaló una puerta de la cocina y Draco la abrió, adentro había vasos de cristal y unos cuantos vasos infantiles. Draco tomó uno verde con el dibujo de un dinosaurio y lo llenó con agua para después entregárselo a la niña. Rosie lo miró confundida sin tomar el vaso.
-¿Qué pasa? -preguntó finalmente Draco con una ceja levantada.
-No tiene la tapa -dijo la niña como si fuera lo más obvio del mundo. Draco miró a su alrededor pero no vio nada que pareciera una tapa para el vaso de dinosaurio.
-Bueno, Rosie, hoy tomarás como niña grande por que no tengo idea de que me estás hablando, ¿ok? -Rosie miró a Draco unos momentos antes de encogerse de hombros y tomar el vaso con ambas manitas.
-Eta bien, pero si me mojo le dile a mi mami que no quisiste poner la tapa -dijo la niña dando un pequeño sorbo al vaso. Draco miró a la niña con una ceja levantada. Antes de que pudiera decirle algo Hermione entró en la cocina y se sorprendió al verlo.
-¿Malfoy?
-La niña quería agua -respondió metiendo las manos a las bolsas de su pantalón para ocultar su incomodidad, Hermione vio a Rosie mirar a Draco con su ceño fruncido.
-Mi nomble es Lose -le dijo a Draco haciendo un mohín.
-Lo siento, Rose -respondió Draco, ¿apenado? Hermione se acercó a la niña y la abrazó.
-Gracias Draco -dijo Hermione finalmente. Draco asintió y después la miró con seriedad.
-No es nada. ¿Está todo bien? -preguntó intuyendo la respuesta, los ojos de Hermione se llenaron de lágrimas inmediatamente y Draco casi se dio un puñetazo por ser tan poco delicado.
-Rosie -Hermione puso a la niña en el suelo-, ¿puedes ir con tu abuelo? Necesito hablar de cosas de adultos con el señor Malfoy -la niña asintió y le entregó su vaso a verde a su madre.
-Eta bien, gacias por el agua señor Mafoy -dijo la niña antes de salir corriendo por la puerta.
Se quedaron en silencio por unos minutos antes de que Hermione soltara un sollozo. Draco la atrajo hacia él y la abrazó en silencio. Hermione hundió su cara en su pecho y comenzó a llorar, se aferró a la camisa de Draco como si la vida dependiera de ese pedazo de tela costosa. Draco paseaba sus manos por su espalda tratando de brindarle un poco de confort a la chica. Después de unos minutos, Hermione se separó de él apenada por mojar su camisa con sus lágrimas, sorbió un poco su nariz lo más femenina que pudo y después miró a Draco. El rubio sacó un pañuelo se seda de su saco y se lo tendió.
-Lo siento -dijo ella finalmente secándose las lágrimas con el pañuelo-. Mi madre tuvo un infarto, fue fulminante. Mi padre la encontró tirada cuando llegó de recoger a Rosie del Nursery, no lo logró.
-Lo siento mucho Hermione, de verdad. Tomate todo el tiempo que necesites.
-Gracias -dijo ella mirándolo con sus enormes ojos castaños llenos de tristeza.
Sin saber realmente por qué lo hizo, Draco se acercó a Hermione y le dio un beso en la frente antes de salir de la cocina y de la casa.
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Draco entró en la funeraria en silencio seguido de Theo. Ambos hombres habían decidido asistir juntos en señal de apoyo a Hermione. Cuando se acercaron a Nicholas Granger para darle sus condolencias, la pequeña Rosie vestida con un pequeño vestido negro corrió hacia Theo extendiendo sus manitas para que la levantara. Draco no pudo evitar mirar con sorpresa la familiaridad con la que su amigo trataba a la hija de Hermione.
-¡Theo! ¿Por qué ya no vienes a casa? -preguntó la niña haciendo un puchero.
-He tenido mucho trabajo, Rosie -respondió el castaño.
-Rosie -la reprendió el señor Granger. La niña apoyó su cabeza en el hombro de Theo ignorando a su abuelo.
-Te estañé -dijo la niña finalmente. Draco no pudo evitar sentirse como un extraño ante la familiaridad de su amigo.
-Sentimos mucho su pérdida, doctor Granger -dijo el rubio finalmente extendiendo su mano hacia el hombre quién se la estrechó.
-Gracias por estar aquí, Hermione apreciará mucho su presencia.
-Es lo menos que podíamos hacer -dijo Theo estrechando la mano del hombre con la niña aún en brazos.
El funeral pasó rápidamente, Hermione apenas y recordaba quienes estaban allí. Solo recordaba haber visto a Rosie profundamente dormida en los brazos de Theo en algún momento, a Draco imponer com su presencia en la sala de estar del lugar y a Bill retraido en un rincón rodeado de la familia Weasley. A pesar de las diferencias con el castaño, Hermione le agradecia profundamente que estuviera allí acompañándola. También a Draco, aunque creía que él estaba allí más por compromiso, aún así se los agradecia profundamente.
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Ginny miró a su sobrina dormir profundamente en los brazos de Theodore Nott y no pudo evitar levantar una ceja pero no dijo nada, simplemente le saludó con un movimiento de cabeza y se sentó a un lado de él. Estaba a punto de preguntarle si quería que le ayudara con Rosie cuando el mismísimo Draco Malfoy, quien estaba mil veces mejor en persona que en fotos, se paró delante de ella y la miró con una ceja levantada para luego sentarse del otro lado de Theo.
-¿Todo bien? -preguntó el castaño evidentemente a Draco.
-Si, era Astoria.
-¿Y qué quería?
-Saber por qué no firmé el divorcio esta mañana -Ginny sin poder evitar ser cotilla, fingió que jugaba con su móvil para escuchar la conversación de ambos hombres.
-¿Y por qué no lo firmaste, si me permites preguntar?
-Porque no le daré la casa de Mónaco por más berrinches que haga.
-No sabía que le tenías aprecio a esa propiedad.
-No lo hago, pero preferiría mil veces verla arder antes que dársela.
-Entonces, ¿cuándo firmarás el divorcio?
-Cuando sus demandas sean razonables y no quiera exprimir la mitad de mi fortuna.
-Es tu culpa por casarte con la primera niña bonita que te encontraste -dijo Theo con burla. Draco bufó.
-Mira quien lo dice.
-Al menos Amelia y yo si estábamos enamorados -dijo Theo picando a su amigo. Ginny no pudo evitar abrir los ojos con sorpresa.
-¿Y me puedes recordar por qué fue que te divorciaste de ella? Oh sí, porque abortó a su segundo hijo sin decirte nada después de la muerte de Zach.
-De verdad que a veces me pregunto por qué es que somos amigos -dijo Theo evidentemente furioso.
-Lo siento Theo -se disculpó genuinamente Draco. El castaño apretó la mandíbula y no dijo nada. Draco estaba a punto de decir algo más cuando la vocecita de Rosie llamó la atención de los tres adultos.
-¿Quién es Zach, Theo?
-Era mi hijo -respondió el castaño con dulzura.
-¿Y donde eta? ¿Podemos jugad?
-No Rosie, Zach no puede venir.
-¿Porque? -preguntó la niña, en ese momento Ginny decidió que tenía que intervenir aunque los hombres notarán que los había escuchado.
-¡Rosie! Eso no se pregunta, discúlpate con Theo.
-Esta bien Ginny -dijo Theo para la sorpresa de Draco-. Zach no puede venir porque está en el cielo junto con tu abuela Jean, Rosie.
-Espero que mi buela le haga tortitas a Zach en el cielo como me las hacía a mi, ¿en el cielo pueden comer tortitas, Theo?
-Estoy seguro que sí.
Ginny miró la escena conteniendo las lágrimas. ¿Por qué diablos su estúpido hermano no podía ser así de tierno con su hija como lo era Theo? Entonces agradeció al cielo que al menos Rosie tuviera una figura paterna como lo era Theo en su vida. Después de unos minutos en los que los tres adultos y la niña se quedaron en silencio, Hermione apareció y se sentó a un lado de Ginny. Rosie vio a su mamá y sonrió bajando del regazo de Theo y subiendo al de su madre.
Rosie le contó con una sonrisa que su abuela Jean le haría tortitas en el cielo a Zach, el hijo de Theo, y que esperaba que le gustaran tanto como le gustaban a ella. La castaña miró a Theo con sorpresa, el castaño le sonrió tristemente para después levantarse y salir a tomar aire al jardín. Draco lo siguió en silencio dejando al par de amigas solas. Ginny decidió que no era el momento ni el lugar para contarle a su amiga lo que había escuchado por lo que simplemente la abrazó.
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Habían pasado dos meses desde el funeral de Jean Granger. Hermione aún se sentía triste por la muerte de su madre pero sabía que tenía que ser fuerte por su padre, quien parecía no estar tan bien como se empeñaba en decirle. Le había propuesto regresar a casa para hacerle compañía, pero Nicholas Granger, como el gran necio que era, se había negado diciendo que podía perfectamente hacerse cargo de él mismo porque era un hombre adulto y no un niño de tres años. Hermione le dejó pasar pero aun así cenaba todas las noches con él.
Como su madre cuidaba a Rosie después de que salía del Nursery, Hermione había tenido que contratar una niñera que se hiciera cargo de ella en lo que ella salía del trabajo y llegaba a casa. La niñera era una mujer de unos sesenta años que había sido niñera toda su vida, era muy linda con Rosie y su hija parecía disfrutar de la compañía de Gretta. Por supuesto que Molly Weasley se había ofrecido para cuidar a Rosie, pero entonces Hermione habría tenido que cambiar a Rosie de escuela y estaban a medio año escolar.
Adempas de que quería estar presente en las interacciones de Rosie con los Weasley lo más que pudiera. Bill había regresado a Egipto después del funeral y no había vuelto a tener contacto con él desde entonces. No lo culpaba, ella tampoco se sentía lo suficientemente fuerte como para mantener una relación, aunque fuera de amistad, con el pelirrojo.
Ginny le contó lo que había escuchado en el funeral días después y Hermione se sorprendió al saber que Theo había tenido un hijo y que este había muerto. También le sorprendió saber que el motivo de su divorcio con Amela había sido algo tan delicado. Sin embargo, el castaño no había dado su brazo a torcer cuando ella le llevó unas cuantas galletas de anís con manzana. Theo le había dado un simple gracias sin siquiera apartar sus ojos de la pantalla del ordenador.
Draco, por otro lado, había salido de viaje a Estados Unidos y estaría allá por dos semanas más, cosa que aliviaba a Hermione porque a veces sentía que la tensión entre ella y su jefe era demasiada. Había pensado que después de aquel beso que habían compartido en la fiesta de aniversario de M-Corp, casi seis meses atrás, su enamoramiento por el rubio terminaría. Pero que equivocada había estado. Bufó al recordar el muy descriptivo sueño húmedo que había tenido esa noche y cerró las piernas con fuerza. Hacía mucho que no se acostaba con alguien y ya estaba comenzando a hacer estragos en su vida.
Hermione estaba a punto de levantarse para estirar un poco las piernas, y sacarse esos pensamientos sucios de la mente, cuando el teléfono sonó. Lo miró extrañada, faltaban quince minutos para las seis de la tarde y nadie solía llamar a esa hora.
-Presidencia buenas tardes, le atiende Hermione Granger.
-Granger -escuchó la voz de Draco del otro lado de la línea. Hermione miró extrañada la pantalla de su ordenador donde decía la hora que debería de ser en Nueva York, donde estaba el rubio.
-¿Todo bien, Malfoy?
-Sí, ¿por qué no debería de estarlo?
-Porque son casi las once de la noche en Nueva York -le informó ella a sabiendas de que el rubio sabía que hora era dónde estaba.
-Sí, lo sé. Voy saliendo de la oficina y no pude llamarte antes.
-¿En qué puedo ayudarte?
-Necesito que vengas a Nueva York -soltó como si fuera lo más natural del mundo. Hermione se atragantó con el té que se le ocurrió tomar mientras Draco hablaba-. ¿Granger? ¿Estás bien?
-Sí -respondió con la voz ronca, tosió un poco antes de contestar-. Lo siento. ¿A Nueva York?
-Sí, estoy por cerrar el trato para abrir la sede de M-Corp en América pero ha surgido un contratiempo.
-¿Qué contratiempo?
-El vendedor se ha retractado, por favor necesito que vengas, sé que no está en tu contrato viajar pero de verdad te necesito aquí.
-Está bien, ¿por cuánto tiempo estaré alla? Necesito arreglar quien podrá hacerse cargo de Rosie en ese tiempo.
-Uhmmm, respecto a eso -dijo Draco dudando, Hermione no pudo evitar levantar una ceja aunque Draco no la pudiera ver-. Creo que lo mejor será que tu hija te acompañe.
-¿Por qué?
-Porque estaremos aquí un año -Hermione soltó el auricular accidentalmente. Luego lo levantó rápidamente.
-¿Un… un año?
-Sí, también tendremos que arrancar las oficinas aquí y quiero hacerlo personalmente.
-Está bien -respondió insegura. ¿Un año en Nueva York? Hermione gimió.
-Perfecto, te enviaré la dirección del apartamento donde te quedarás a tu correo. También necesito que pases por mi Penthouse en Kensington y me traigas unas cosas. Te enviaré todo por correo.
-Ok -dijo Hermione aun en shock. Escuchó la voz de una mujer del otro lado de la línea y frunció el ceño.
-Me tengo que ir, Granger. Hazme saber la fecha de tu llegada. Buenas noches -y sin darle oportunidad de decir nada más, colgó.
Hermione se recargó en el respaldo de su silla con el ceño aún fruncido. ¿Que había esperado? ¿Que Draco no tuviera una amante en cada maldito continente? Bufó antes de enderezarse y apagar su ordenador.
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Dos semanas después, Hermione y Rosie estaban en el aeropuerto acompañadas de su padre y Luna despidiéndose entre lágrimas. O bueno al menos ella y Luna, porque su pequeña hija era aún muy pequeña para comprender las despedidas.
-Promete que llamarás todos los días -le dijo su padre conteniendo las lágrimas.
-Por supuesto que lo haré.
-Avísanos cuando aterrices, y cuando llegues a donde te quedarás -dijo Luna enjugándose las lágrimas.
-Te prometo que lo haré.
-Rosie, cuida mucho a tu mamá -le dijo la rubia a su hija. La niña asintió y le dio un abrazo a Luna.
-Bueno, es hora de que nos vayamos -dijo Hermione con el corazón hecho un nudo.
Hermione abrazó a su padre y después a su amiga, antes de tomar la pequeña manita de su hija y caminar hacia la zona de seguridad. Rosie miraba hacia su abuelo agitando la manita mientras ella intentaba contener las lágrimas. Estaba nerviosa, sí, pero también emocionada; jamás pensó que regresaría alguna vez a Estados Unidos, los recuerdos que tenía de su estancia en ese país no eran muy buenos pero estaba segura que en ese viaje todo sería diferente. Ella lo haría diferente.
Y también cierto rubio de ojos grises, ¿por qué no lo admitía?
¡Hola! ¿Cómo están? Sé que ha pasado mucho tiempo y la verdad no tengo una muy buena excusa así que solo les diré feliz navidad, año nuevo, día de reyes y todas las festividades pasadas.
¿Qué les pareció este capítulo? ¿Se esperaban la aparición de Bill? Si les soy honesta, siempre imaginé el tremendisimo crush que Hermione pudo tener con el mayor de los Weasley (porque de yo ser Hermione lo hubiera tenido) y me dije "why the hell not?"; así que, ¿opiniones?
Por favor, no dejen de dejarme sus reviews con sus comentarios ya sean buenos o malos, todos son recibidos y leídos.
Besos, Kat!
