Disclaimer: Los personajes y todo lo relacionado al mundo de HP pertenecen a JK Rowling, solamente la trama es mía.
9. SORPRESA
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Draco miró con el ceño fruncido su reloj, saliendo de la reunión que había tenido esperaba irse directo a su hotel para llamar a la oficina y ver si estaba todo en orden, «O saber si cierta castaña te extraña» se dijo mentalmente, pero Imogen Stretton había tenido otros planes en mente y lo había arrastrado a Broadway. Draco odiaba a la rubia mujer que no paraba coquetearle pero que para su desgracia era la dueña de las oficinas que iba a comprar en Nueva York para M-Corp. Ya tenía todo listo, solo le faltaba que la maldita mujer firmara los documento que ahora se negaba a hacer.
Y eso le había retrasado todo, Draco había planeado estar solo dos semanas en Nueva York pero ahora tenía cerca de un mes. Y calculaba que tardaría más tiempo si no lograba hacer que la espantosa mujer firmara el acuerdo de compra-venta.
-Imogen -la llamó Draco interrumpiendo su verborrea sobre sus opiniones de la obra que acababan de ver.
-¿Sí, querido? -dijo la horrible mujer sonriendo coquetamente.
-Tengo que llamar a Londres, por favor adelantate al restaurante yo te alcanzaré en un momento.
-¿Seguro? Puedo esperar contigo -la mujer enredó su delgado brazo en el de Draco y se pegó todavía más a él.
-Seguro -respondió alejándose de la mujer. Imogen entró en el restaurante moviendo el trasero en lo que Draco catalogó como perturbador y después sacó su móvil.
-Presidencia buenas tardes, le atiende Hermione Granger -escuchó la suave voz de Hermione y no pudo evitar sonreír.
-Granger -dijo tratando se sonar serio.
-¿Todo bien, Malfoy?
-Sí, ¿por qué no debería de estarlo?
-Porque son casi las once de la noche en Nueva York -Draco miró su reloj de nuevo y se reprendió mentalmente.
-Sí, lo sé. Voy saliendo de la oficina y no pude llamarte antes -mintió.
-¿En qué puedo ayudarte?
-Necesito que vengas a Nueva York -dijo esperando no tener una horrible discusión con la castaña. Escuchó a Hermione hacer un sonido seco y comenzar a toser-. ¿Granger? ¿Estás bien?
-Sí -respondió con la chica voz ronca, cosa que le pareció a Draco de lo más sensual-. Lo siento. ¿A Nueva York?
-Sí, estoy por cerrar el trato para abrir la sede de M-Corp en América pero ha surgido un contratiempo.
-¿Qué contratiempo? -Draco podía imaginar el ceño fruncido de la castaña y no pudo evitar sonreír.
-El vendedor se ha retractado, por favor necesito que vengas, sé que no está en tu contrato viajar pero de verdad te necesito aquí -esperó unos segundos antes de que Hermione contestara.
-Está bien, ¿por cuánto tiempo estaré alla? Necesito arreglar quien podrá hacerse cargo de Rosie en ese tiempo.
-Uhmmm, respecto a eso -dijo dándose cuenta de repente que Hermione no podía dejar a su hija sola por tanto tiempo. Se maldijo internamente-. Creo que lo mejor será que tu hija te acompañe.
-¿Por qué?
-Porque estaremos aquí un año -escuchó un golpe, probablemente el auricular chocando contra el cristal del escritorio. No pudo evitar sonreír de nuevo.
-¿Un… un año?
-Sí, también tendremos que arrancar las oficinas aquí y quiero hacerlo personalmente -cosa que era cierta. Hermione guardó silencio.
-Está bien -dijo finalmente. Draco no se había dado cuenta que había apretado la mandibula con fuerza mientras esperaba que Hermione respondiera. Se relajó.
-Perfecto, te enviaré la dirección del apartamento donde te quedarás a tu correo. También necesito que pases por mi Penthouse en Kensington y me traigas unas cosas. Te enviaré todo por correo.
-Ok.
Y justo en ese preciso momento escuchó un «Draco, querido, ¿no vas a venir a cenar?» detrás de él y se maldijo internamente. Necesitaba a Hermione en Nueva York antes de que terminara asesinando a la maldita mujer. Draco se apretó el puente de la nariz con los dedos.
-Me tengo que ir, Granger. Hazme saber la fecha de tu llegada. Buenas noches -colgó antes de que Imogen Stretton llegará a su lado y enroscara de nuevo su flacucho brazo con el de él.
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Dos semanas. Tenía esperando a Hermione dos semanas. Theo le había dicho que se había enterado por Luna que Hermione estaba vuelta loca arreglando todo lo necesario para trasladarse a Nueva York. Tenía que dejar su piso, despedir a la niñera, dar de baja a Rosie del Nursery y buscarle escuela en Nueva York. Supuso que también tenía que arreglar asuntos con su ex esposo o con el otro tipo Weasley pero no quiso pensar en eso. El sonido de la notificación del sistema de seguridad de su Penthouse le llamó la atención y abrió las cámaras en su portátil.
Lo primero que vio fue a Hermione entrar con Rosie a su casa. La niña se sentó en un sillón mientras su madre entraba a su habitación. Draco cambió de cámara y observó a Hermione arreglando la maleta que le había pedido, podía ser millonario pero se rehusaba a comprar más ropa solo por que su viaje se había extendido. Notó como los hombros de la chica se tensaron cuando abrió el cajón de su ropa interior y no pudo evitar soltar una risita. Después Hermione se giró y abrió el cajón de su mesita de noche y sacó su Kindle.
Cuando vio a Hermione agacharse y tomar algo del piso recordó que era lo que guardaba en ese cajón y no pudo evitar darse una palmada en la frente. ¿Cómo lo pudo olvidar? Después vio como Hermione guardaba el colgante en el cajón y lo cerraba rápidamente como si quemara para después salir de su habitación, tomar a su hija e irse de su casa.
Draco aún tenía presente en su mente el sexual beso que se habían dado en su habitación en Malfoy Manor. Si Hermione no se hubiera ido corriendo de su lado esa noche, la habría follado como si no existiera un mañana. Draco cerró el ordenador frustrado al recordar las palabras de la chica cuando le arrojó el colgante al pecho. «Yo no soy una más de tus amantes», ¿qué diablos había querido decir con eso? Por supuesto que él no la consideraba como una amante.
Se había enojado por el colgante, eso era obvio, pero ¿por qué? No era como que él acostumbrara regalar joyas a sus amantes, nunca lo hacía de hecho, ¿entonces por qué ella había tenido la impresión de que así era? Y cuando esperó para arreglar las cosas con ella descubrió que la chica lo trataba con una frialdad e indiferencia impropios de ella. Lo dejó pasar, aunque nunca imaginó lo tensos que se pondrían cada que estaban solos en la oficina. Luego la encontró besando al pelirrojo Weasley y su relación se volvió aún más tensa.
Recordó con amargura las primeras semanas después de la muerte de la doctora Granger. Solía encontrar a Hermione con los ojos rojos cuando llegaba a la oficina por las mañanas, cosa que le partía el corazón, pero por más que había intentado darle tiempo libre o tratar de consolarla, lo cual se le daba muy mal, la chica lo había frenado en seco y lo había mandado al demonio. Draco no se imaginaba por lo que la chica estaba pasando, pero por más hombre insensible que el mundo creyera que era, sabía que la pérdida de la chica no sería algo que superara de la noche a la mañana.
Obviamente todo se había complicado cuando viajó a Nueva York. Aunque podía admitir que su relación había mejorado un poco con la distancia.
Draco volvió al presente de golpe cuando escuchó el timbre de su recién comprado loft en el Upper East Side y frunció el ceño, ¿quién demonios tocaba? Se levantó y se puso una sudadera sobre su pecho desnudo antes de ir a abrir. Pansy lo miraba con la ceja levantada de forma coqueta cuando abrió la puerta.
-Oh, eres tú -dijo el rubio dándose la vuelta y caminando hacia la cocina. La mujer lo siguió.
-Vaya, para querer frialdad mejor me quedaba en Londres.
Draco la miró críticamente mientras tomaba un sorbo de agua, no veía a la mujer desde que quedaron en París a finales de diciembre. Observó el abultado vientre de la mujer y bebió todo el contenido de su vaso antes de hablar.
-No sabía que podías viajar con tan avanzado estado de gestación.
-Estoy embarazada, no inválida.
Draco rodó los ojos y le sonrió antes de caminar hacia la cocina. Pansy se sentó en uno de los bancos y miró a Draco tranquilamente de arriba a abajo. Al rubio le urgía una buena afeitada, aunque la mujer admitía que el cabrón se veía bastante atractivo con la barba larga, también se había dejado crecer un poco el ondulado cabello rubio, lo que le daba un aspecto demasiado desaliñado que contrastaba mucho con el pulcro hombre de negocios que todo Londres conocía.
-Tienes una cara -dijo ella finalmente con burla. Draco levantó la ceja retadoramente-. Es obvio que no has tenido sexo en un buen tiempo.
-Tú decidiste terminar lo nuestro, no yo.
-Sí, pero yo no decidí que no tuvieras sexo, eso lo hiciste tú.
-Estoy tratando de reformarme -dijo el rubio sinceramente. La morena lo miró sorprendida.
-¿Y a qué debemos este cambio?
-Alguien me hizo ver de una forma no muy grata que mi comportamiento estaba fuera de control -respondió sinceramente recordando lo dolido que se sintió cuando Hermione lo rechazó y le devolvió el colgante con forma de orquídea.
La mañana siguiente después de la fiesta en Malfoy Manor Draco había decidido que no volvería a involucrarse con ninguna mujer hasta que no firmara su divorcio con Astoria. El hecho de que su aún esposa alargara el proceso no había sido considerado por el rubio, y si se era sincero, sería capaz de arrancarle la ropa a Pansy y follarla allí mismo si su amiga no estuviera de veintiocho semanas de gestación. Después recordó el rostro dolido de Hermione y cualquier rastro de excitación se borró de él.
-¿Y ese alguien de casualidad no se llama Hermione Granger? -Draco miró sorprendido a su amiga pero no contestó-. Oh vamos, ¿de verdad crees que no me dí cuenta la forma en cómo salió de tu habitación en Malfoy Manor? Solo alguien que conoce esa casa tan bien como yo sabría dónde está.
-¿Y qué hacías tú cerca de mi habitación, si se puede saber?
-¿No es obvio? Quería arrepentirme que terminar lo nuestro cuando la ví salir con el peinado desarreglado, el maquillaje corrido y los zapatos en la mano, supuse que algo había pasado entre ustedes así que lo dejé pasar.
-Pues sí pasó algo, pero no lo que tu crees.
-Obviamente no tuvieron sexo, de haberlo tenido ella no se habría ido llorando -dijo ella con ironía, Draco la miró con el ceño fruncido, odiaba que lo conociera tan bien.
-De todas formas hubiera sido un error.
-Y por eso es que la trajiste a Nueva York -finalizó ella. Pansy sabía que Hermione venía a NY porque ella le había ayudado a buscar un piso para la chica y su hija.
-Es un asunto de trabajo.
-Ya. En ese caso, supongo que Theo también vendrá -dijo la mujer sabiendo que no era verdad. Cuando Draco recargó los codos en la encimera y se cubrió la cara con las manos sonrió satisfecha-. Oh, Draco, eres tan adorable.
-Patético querrás decir.
-También, pero me gusta cuando tú solito llegas a esas conclusiones.
-¿Hay algo más que se te ofrezca además de venir a reirte de mi, querida Pansy?
-Sí, de hecho sí -Draco la miró expectante notando el placer que su amiga sentía por hacerlo esperar-. Hace dos días me encontré con Amelia en Surrey y me contó algo de lo más esclarecedor.
El mundo se le fue al suelo cuando escuchó lo que la ex esposa de su amigo le había contado a Pansy. No pudo evitar hacer un puño y furioso estrellarlo contra el mármol de la encimera. ¡Ahora lo entendía todo! Amelia y Astoria le habían hecho creer a Hermione que le había regalado el colgante porque de esa forma la marcaba como su amante ante todo Inglaterra. Draco bufó furioso. ¿Cómo pudo ser tan ingenuo al creer que la nula interacción que él había creído que hubo entre Astoria y Hermione había sido producto de la buena suerte?
-¿Lo sabe Theo?
-No, consideré prudente contártelo a ti primero.
-Bien -dijo Draco apenas y conteniendo su furia.
Tanto Astoria como Amelia pagarían caro su intromisión, se dijo. No sabía aún cómo se las cobraría, pero de lo que estaba seguro es que no se quedaría de brazos cruzados.
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Draco miró la enorme pantalla que marcaba el estatus de los vuelos con nerviosismo, el vuelo 703 de British Airways marcaba «A tiempo» sin embargo a él le parecía que ya se estaba tardando en aterrizar considerando que hacía cinco minutos debió de haberlo hecho. Draco se apoyó sobre un pilar y observó a las personas que esperaban, al igual que él, frente a la puerta de llegadas internacionales.
De repente, mucha gente comenzó a salir por las puertas y Draco se acercó un poco al gentío. A los pocos minutos Hermione apareció empujando un carrito con maletas con una mano y abrazando a su pequeña hija, quien dormía con su cabecita sobre el hombro de su madre, con la otra. Draco se acercó a ella y le sonrió, Hermione lo miró con sorpresa.
-Permíteme ayudarte -le dijo tomando el carrito.
-Gracias.
-Te ayudaría con ella pero no sé cómo hacerlo, mi fuerte no son los niños.
-Está bien -dijo ella mirando a Draco aun sorprendida de verlo allí.
-¿Qué pasa? ¿Tengo algo en la cara? -preguntó él tocándose el mentón cubierto de barba.
-Nunca te había visto con barba -confesó ella. Draco sonrió.
-No suelo dejarla, pero estando aquí pensé por qué no.
Y era cierto. En parte. Cuando escuchó a Imogen decir que odiaba a los hombres con barba dejó de rasurarse con la esperanza de que la mujer de casi sesenta años dejara de insinuarsele. Draco sintió de repente la mano de Hermione sobre su mejilla, acariciando rápidamente su barba rubia, provocando que soltara una sonrisa. En eso, una mujer mayor que iba pasando los miró y les sonrió.
-Me gusta. Te queda bien -finalizó Hermione atrayendo la atención del rubio a ella.
Draco puso el equipaje de Hermione en el maletero de la camioneta que había rentado y le abrió la puerta del copiloto pero Hermione lo miró por un momento antes de negar con la cabeza.
-Si no te molesta, preferiría viajar atrás con Rosie -dijo tímidamente. Entonces Draco recordó que no era seguro viajar en el asiento del copiloto con un niño en brazos.
-Claro -dijo cerrando la puerta y abriendo la de atrás.
Hermione se subió al auto con un poco de trabajo y acomodó a su hija a un lado de ella, abrochó el cinturón de seguridad de Rosie y luego el de ella al mismo tiempo que Draco cerraba la puerta y se subía a la camioneta. Cuando el rubio arrancó, ella no tardó en quedarse dormida.
Draco miraba a madre e hija dormir en el asiento trasero por el retrovisor y no pudo evitar ver las pequeñas similitudes entre ambas. La forma de la nariz, las cejas e incluso el mentón y la boca eran como los de Hermione pero el brillante cabello rojo de la niña era del mismo color de los Weasley. Aunque las pecas que cubrían la nariz y mejillas de la niña así como los ojos azules le recordaban a cierto pelirrojo que aunque sabía que no era el padre, eran muy similares.
Draco frunció el ceño al recordar a cierto pelirrojo y no se dio cuenta que unos penetrantes ojos azules lo observaban desde el asiento trasero hasta que volvió a mirar a madre e hija y se topó con la pequeña Rosie observandolo.
-Hola Rosie -dijo él después de que la niña lo mirara con el ceño fruncido por unos minutos.
-Hola.
-¿Cómo estás?
-Bien.
-¿Estás emocionada por vivir en Nueva York? -preguntó Draco amablemente.
-No.
-¿Por qué no? -preguntó tratando de sacarle a la niña algo más que un monosílabo.
-Poque no.
-Uhmmm… ¿de verdad no estás emocionada por conocer la casa que escogí para ustedes?
-No -respondió la niña cruzando los bracitos en un tierno gesto molesto. Draco no pudo evitar sonreír, era como una mini versión de Hermione solo que pelirroja y con muchas pecas.
-¿Sabes quién soy, Rosie?
-Si, edes el señod Malfoy.
-Así es, pero tú puedes decirme Draco -dijo con una sonrisa, la niña intentó decir su nombre y al final hizo un puchero.
-No me gusta tu nombe -dijo finalmente. Draco la miró extrañado.
-¿Por qué?
-Poque no puelo decilo bien.
-Pensé que era porque no te agradaba.
-Edes amigo de Theo, si edes amigo de Theo es poque edes bueno. Además me diste agua en mi vaso favodito aunque no le pusiste la tapa pada que no me mojada.
-Lo siento, no sabía dónde estaban las tapas. Pero si mal no recuerdo no te mojaste.
-No, podque dijiste que eda niña gande.
-Bueno, niña grande, llegamos.
-¿A donde?
-A tu nueva casa.
Rosie miró por la ventana cuando entraron a un gran edificio y no pudo evitar mirarlo con asombro. Draco no perdió detalle de las reacciones de la niña en lo que estacionaba la camioneta. Después bajó y abrió la puerta de Hermione. Con suavidad la sacudió y lentamente la chica comenzó a abrir los ojos. Al principio lo miró confundida pero después se ubicó y se sonrojó.
-Lo siento -dijo enderezandose. Rosie peleaba en ese momento por desabrochar el cinturón de seguridad.
-No tienes porque disculparte, el vuelo es cansado -le dijo con una sonrisa. Después para el asombro de Hermione, entró en el vehículo quedando muy cerca de ella y desabrochó el cinturón de seguridad de Rosie-. Listo, eres libre.
-¿Dónde estamos? -preguntó Hermione después de que Draco se alejó y pudo salir del auto.
-En Upper East Side.
-¿Tu casa? -preguntó ella. Draco sonrió abriendo el maletero y sacando el equipaje de la castaña. Eran dos maletas grandes, una pequeña y una mochilita infantil de carrito.
-Si y no -respondió cerrando la puerta del maletero. Hermione lo miró confundida.
-No entiendo.
-Yo vivo aquí, pero tú también lo vas a hacer -dijo con una sonrisa. La cara de Hermione pasó de la confusión a la preocupación en segundos y Draco se obligó a aclararse antes de provocarle una embolia por más adorable que fuera ver su cara-. Me refiero que tú piso y mi piso están en el mismo edificio.
-Oh…
-¿Sedemos vecinos? -preguntó Rosie llamando la atención de los adultos tomando su mochila de cochecito con dibujos de dinosaurios.
-Así es Rosie.
-Genial, así podas venir a ver Fozen conmigo, ¿puede venir el señor Da…-el aludido miró conteniendo la risa- ...Da… -Rosie frunció el ceño al intentar decir bien el nombre y Draco no pudo evitar soltar una risita, Hermione le golpeó en el hombro- ...Malfoy a ver Fozen, mami? -dijo la niña finalmente sin darse cuenta de lo que había pasado entre los adultos.
-Oh, mi amor, no creo que a Draco le guste Frozen.
-¿Qué es Frozen? -preguntó él caminando hacia el ascensor jalando las maletas grandes seguido de Hermione y Rosie con las maletas pequeñas.
-Frozen es una película animada de princesas.
-Oh… -respondió el rubio presionando el piso número nueve del ascensor-. Sí, no soy fan de las películas de princesas.
-Está bien, podemos ved Judasic Padk, a papá tampoco le gustan las pedicudas de pincesas -dijo la niña desanimada. Draco se sintió mal por su sinceridad.
-¿Sabes qué Rosie? Estaré encantado de ver contigo Frozen cuando quieras -dijo mirando a Rosie quien le devolvió una enorme sonrisa.
El ascensor abrió las puertas en ese momento y Draco le extendió su mano indicandole a Hermione y Rose que fueran primero, ambas salieron al pasillo y comenzaron a caminar después de que Draco les dijera que caminaran hasta el final. Hermione sabía por lo que había leído en internet que el Upper East Side era uno de los barrios más lujosos de Manhattan así que estaba segura que un apartamento allí valía más de lo que valía la casa de sus padres y todas sus pertenencias juntas.
No era que ellos fueran pobres, en realidad sus padres ganaban muy bien con la clínica dental que tenían y le habían dado a Hermione una hermosa infancia sin privaciones. Cada año, desde que tenía memoria hasta el año previo a embarazarse, sus padres la habían llevado de vacaciones, incluso cuando cumplió la mayoría de edad le regalaron un viaje todo pagado a ella y a Ginny a París.
Draco se detuvo en la puerta número diecinueve y metió una llave con delicadeza, la giró abriendo la puerta. Hermione no pudo evitar mirar asombrada el enorme y lujoso departamento que se mostraba ante ella. Decorado en un estilo exquisito con colores blancos y negros, el enorme apartamento de tres habitaciones daba hacia Central Park. Tenía una cocina amplia, sala, comedor, una habitación principal con vestidor, y dos más pequeñas, todas con baño propio, además de un balcón, un jardín pequeño y un laundry room.
Rosie se acercó a la sala y se puso de cuclillas para tocar la alfombra, luego volteó a ver a su madre pero Hermione miraba con asombro la cocina que conectaba al laundry room que no se dio cuenta. Al ver que su madre no le había hecho caso miró a Draco, quien intuyó que la chica estaba a punto de decirle que era demasiado por lo que se acercó a Rosie y le tendió una mano.
-¿Lista para ver tu habitación? -la niña asintió y puso su pequeña manita sobre la del hombre.
Caminaron hacia el pasillo de la izquierda donde se encontraban las habitaciones seguidos por Hermione. Entraron en una amplia habitación color verde aqua que tenía una cama individual con dos mesitas de noche a cada lado frente a una enorme ventana, una credenza de color gris estaba del lado izquierdo de la cama a un lado de una puerta, del lado derecho había un armario.
-¿Aquí voy a domir, mami? Es muy bonito y gande.
-Una habitación grande para una niña grande -dijo Draco interrumpiendo a Hermione que sabía estaba a punto de decir algo. Rosie se paró frente a la cama, se quitó sus tenis y trepó. Se acostó con delicadeza y bostezo-. Vamos Hermione, dejemos dormir a Rosie.
Si no hubiese sido por que ella también estaba agotada del vuelo de siete horas le habría dicho a Draco que no le dijera lo que debía hacer, pero un bostezo salió de su boca al ver como su hija se quedaba dormida rápidamente. Salieron de la habitación de Rosie y Draco caminó hacia la puerta que se veía al final del pasillo.
Cuando entró, estuvo a punto de soltar un «Wow» como si de una adolescente se tratara al ver la enorme habitación que Draco le mostraba. Una enorme cama estaba al centro de la habitación, al frente tenía un televisor enorme con una credenza debajo, a su izquierda había una puerta abierta y Hermione podía ver perfectamente el enorme closet y el baño. A la derecha pudo ver una puerta de cristal que daba a un pequeño jardín privado y a un lado de la puerta dos sillas y una mesa ratona.
Era demasiado lujoso, demasiado él. Se giró hacia Draco, quien la miraba con una sonrisa de lado.
-Por favor no digas que es demasiado y que no puedes vivir aquí -le dijo antes de que ella siquiera lo pensara.
-Pero es que es demasiado lujoso y no podemos vivir aquí.
-Afortunadamente es el alojamiento que te puso la empresa y no puedes hacer nada al respecto -finalizó Draco triunfante. Hermione odiaba cuando el rubio tenía la razón.
-Bien, es tú dinero a fin de cuentas -dijo ella derrotada sentándose en la cama. Draco no pudo evitar hacer una mueca al escucharla decir eso.
-Te dejaré descansar -dijo finalmente sabiéndose un intruso. Cuando estaba por darse la vuelta Hermione le llamó.
-Malfoy -el aludido se giró y la miró con una ceja levantada-, gracias.
-No es nada, Granger -dijo saliendo de la habitación y cerrando la puerta detrás de él.
¿Qué demonios había sido eso? Draco salió hecho un basilisco del apartamento hacia el ascensor, presionó el botón que decía «PH» cuando las puertas se abrieron y él entró. Cuando estaba con Hermione era otro, se desconocía. No dudó en cruzarse de brazos y bufar enojado cuando las puertas se abrieron y salió del ascensor. Necesitaba un buen polvo, se estaba volviendo un blandengue por una chica que además pensaba que él era una puta basura infiel.
¡Genial!
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-Mami, tengo hambe -dijo Rosie tratando de abrir los ojos de Hermione con sus deditos. La mujer abrió los ojos y dio un bostezo antes de tomar a su hija por la cintura y acostarla a su lado.
-Durmamos otro rato, Rosie.
-Pedo tengo hambe -y como si el pequeño cuerpecito de su hija quisiera enfatizar, escuchó gruñir el estómago de Rosie.
-Vale, está bien -Hermione se levantó y miró el ocaso por la ventana para después mirar su reloj de pulsera-. Debe de haber un supermercado cerca o algo. Vamos.
Rosie se levantó de la cama como torbellino, seguida por su madre. Hermione se miró en el espejo de su habitación, su cabello estaba enmarañado por lo que simplemente se hizo un moño alto un poco desordenado. Fue a buscar su equipaje a la sala y cuando regresó a su habitación Rosie se encontraba sentada en su enorme cama con una de sus muñecas en el regazo. Abrió su equipaje y sacó sus artículos de higiene personal, tomó una toallita húmeda y se la pasó por el rostro para limpiarlo, se puso un poco de desodorante y después limpió la cara de su hija.
Cuando tomó su bolso se dio cuenta que con el cansancio por el vuelo y la sorpresa por ver a Draco esperarla en el aeropuerto no cambió libras esterlinas por dólares americanos en el aeropuerto. Frunció el ceño y maldijo internamente a Draco antes de tomar su móvil y buscar un supermercado en internet. El más cercano estaba demasiado lejos para ir caminando, además de que estaba apunto de anochecer como para salir con una niña de cuatro años. Dejarla sola en el departamento no era opción a menos que…
Cinco minutos después Hermione y Rosie estaban frente a la puerta del Penthouse de Draco tocando el timbre.
Draco estaba sentado frente al ordenador en su estudio cuando escuchó el timbre sonar, extrañado, se levantó y se puso una sudadera antes de abrir la puerta. Unos ojos castaños y otros azules lo miraban. Draco le sonrió a Hermione antes de abrir por completo la puerta invitandolas a entrar. Rosie entró primero observando el lugar con los ojos abiertos como platos mientras que Hermione solo lo miraba con una ceja levantada observando las ropas deportivas que vestía.
-Disculpa que te molestemos a esta hora -dijo Hermione tratando de no distraerse con la vista del pecho desnudo del rubio que se asomaba por la sudadera abierta.
-¿Necesitan algo?
-Tengo hambe -dijo Rosie como si fuera evidente llamando la atención de ambos adultos.
-Oh…
-¿Podrías prestarme tu coche? El supermercado está cerca pero no puedo dejar sola a Rosie, solo serian unos minutos…
-O pueden cenar aquí -la interrumpió el rubio. Hermione lo miró sorprendida y, como si no fuera suficiente, el estómago de Rosie volvió a gruñir-. Eso me sonó a un sí.
Y sin esperar a que respondiera, Draco caminó hacia la cocina seguido de una hambrienta Rosie. Hermione los siguió con el ceño fruncido tratando de no ser malagradecida con el rubio. Draco abrió el refrigerador maldiciendose mentalmente por no pensar en llenar de provisiones el apartamento de Hermione cuando hizo los preparativos para que ella llegara. Sacó lo necesario para hacer sandwiches, tomó el pan de la alacena y ante los ojos un poco perplejos de Hermione, Draco comenzó a preparar la cena.
-Gacias señod Malfoy -dijo Rosie tomando el sándwich que el rubio le tendió en un platito.
-Solo Malfoy, Rosie, por favor -la niña volteó a ver a su mamá con las mejillas infladas por la comida. Hermione asintió mientras recibía otro sándwich.
-Gracias.
-Lamento no poderles ofrecer algo mejor, no anticipé esto.
-Gracias de todas formas.
-Mi placer.
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Hermione entró en el penthouse de Draco haciendo malabares con el pastel, las bolsas de compra y Rosie. La niña seguía a su mamá, emocionada por decorar el jardín privado del PH de Draco mientras el rubio estaba en una conferencia virtual con la junta directiva de M-Corp encerrado en su despacho. Hermione calculaba que tenían todavía una hora más para poder preparar todo.
Tenían cinco días viviendo en Nueva York. Les había costado todo un fin de semana a madre e hija acostumbrarse al jet-lag, pero el lunes Rosie había amanecido como si el cambio de horario hubiese sido meses atrás y Hermione no pudo más que envidiar a su pequeña hija. Por la edad de Rosie, en Estados Unidos no podía ingresarla aún a algún sistema educativo por lo que la niña tendría que acompañar a Hermione al trabajo, que era en el penthouse de Draco, hasta que fuera primero de septiembre e ingresara al Pre-Kindergarten como los demás niños de su edad.
Al principio creyó que Draco se opondría pero, para su sorpresa, el rubio pareció tomarlo bien siempre y cuando Rosie no hiciera mucho ruido mientras trabajaban. Aunque bueno, solo tenían tres días allí, así que no dudaba que más adelante Draco decidiera que era suficiente. Hermione suspiró rezando por que eso no pasara pronto.
Puso el pastel en el refrigerador y, seguida de su hija, se dirigió al jardín con la bolsa de papel en las manos.
-¿Cuantos años cumpe Malfoy, mami?
-Treinta y nueve -contestó sacando el letrero de «Feliz Cumpleaños» y colocándolo sobre la mesa.
-Esos son muchos, ¿cuántos tienes tú?
-Veinticuatro -Rosie comenzó a contar con sus deditos mientras Hermione sacaba la bolsa de globos-. Toma -le entregó unos cuantos globos-, puedes comenzar a inflarlos.
La atención de Rosie pasó de sus deditos a los globos que su madre le entregaba y, como si de una niña grande se tratara, comenzó a inflarlos torpemente mientras Hermione sacaba el letrero y lo acomodaba sobre la pared a sus espaldas. Después ayudó a Rosie a inflar los globos y cuando terminaron de decorar trajeron el pastel y le insertaron las velas correspondientes a un tres y un nueve.
Justo cuando faltaban diez minutos para que la conferencia de Draco finalizara, el timbre sonó y Hermione corrió a abrir antes de que volviera a sonar y el rubio lo escuchara. Pansy Parkinson, con su abultado vientre de embarazada, la miraba desde el otro lado de la puerta. Theo se encontraba parado detrás de ella vistiendo su pulcro traje negro como siempre. Ambos castaños la miraron en silencio antes de que les dejara pasar.
Cuando Pansy recibió la llamada de Hermione invitandola a la celebración sorpresa por el cumpleaños de Draco dos días antes casi se cayó de su silla. Después de que los encontrara en la oficina de Draco hace casi un año, le sorprendía que la mujer la invitara e incluso estuvo a punto de declinar la oferta pero se contuvo sabiendo que la intención de la chica por llevar la paz con ella tenía que ver con el enamoramiento que tenía con su amigo. Cuando recibió la llamada de Theo dos horas después pidiéndole que lo acompañara a la misma celebración solo lo confirmó.
-Pasen, Rosie está en el jardín esperando.
-¿Y Draco?
-Sigue en conferencia pero no tarda en salir -comentó mirando su reloj de pulsera. Theo cerró la puerta detrás de él y miró a Pansy caminar con confianza hacia el jardín. Hermione suprimió la punzada de celos al saber que la castaña conocía el lugar tan bien como ella misma. Después Theo y ella la siguieron.
-Hola Rosie, mi nombre es Pansy -dijo la castaña llamando la atención de la pelirroja mirando con una sonrisa ladeada la sencilla decoración del lugar.
-Hola, ¿edes amiga de mi mami?
-De Draco.
-¿Vienes a la fiesta? ¡Theooooo! -gritó la niña corriendo a los brazos del castaño. Theo la levantó en el aire y recibió los dos besos que la niña le dio con una enorme sonrisa.
-¿Cómo te has portado, Rosie?
-Bien, ¿tú tambien vinite a la fiesta de Malfoy?
-Claro, no me lo perdería por nada del mundo.
-¿Le tajiste un degalo? Mami y yo…
-¿Granger? -escucharon la voz de Draco desde adentro. Los cuatro se quedaron en silencio por un instante, luego Hermione salió del jardín y Theo puso a Rosie sobre una silla mientras Pansy encendía las velitas del pastel.
Draco salió del despacho un poco cabreado. Su tía Bellatrix siempre lograba sacarlo de sus casillas en las juntas directivas cuando sacaba a relucir su divorcio y lo mucho que Astoria quería obtener con la separación. Fue a su habitación por unos analgésicos y al escuchar el penthouse muy silencioso se extrañó. Por lo regular la vocecita cantora de Rosie siempre se escuchaba como ruido de fondo mientras bombardeaba a su madre con todo tipo de preguntas.
-¿Granger? -la llamó caminando hacia la sala. De repente la chica salió de quien sabe donde asustandolo.
-¿Sí? Lo siento.
-¿Todo bien?
-Si, ¿por qué la pregunta?
-Rosie, se debería de escuchar de fondo, ¿o está dormida?
-No -le dijo con una sonrisa que preocupó a Draco. La miró con una ceja levantada.
-¿Qué traman? -Y sin que se lo esperara, Hermione se puso detrás de él y le tapó los ojos con las manos-. Hermione, ¿qué haces?
-¿Confias en mi?
-Depende.
-¿Depende? -preguntó ella incrédula.
-O sea sí, pero ¿qué estás tramando?
-Shhh, camina -le dijo casi en un susurro y Draco, sin saber realmente por qué, comenzó a caminar guiado por Hermione. Cuando las manos de Hermione se alejaron del rostro de Draco, el rubio casi se quedó estupefacto al ver a sus dos mejores amigos y a la pequeña pelirroja parados debajo de un letrero de «Feliz Cumpleaños» y frente a un pastel con dos velas encendidas.
-¡FELIZ CUMPLEAÑOS! -gritaron los cuatro al unísono provocando una sonrisa nerviosa en Draco.
-Gracias -Rosie bajó de la silla con un poco de trabajo y, sin que ninguno de los tres adultos se lo esperara, corrió y abrazó las piernas de Draco.
-¡Feliz cumpleaños Malfoy!
-Gracias Rosie -respondió él poniéndose a la misma altura que la niña-. ¿Tú organizaste esto?
-Mami ayudó
-Pues muchas gracias, Rosie -la niña corrió a las piernas de su madre y Draco se levantó. Después pansy se le acercó y lo abrazó seguida de Theo-. Ustedes dos si que son una sorpresa.
-Agradecele a Hermione, ella nos llamó -dijo Pansy mirando con una sonrisa burlona a la castaña quien estaba de espaldas a ella.
-¿Fue idea tuya? -le preguntó sorprendido, Hermione se encogió de hombros.
-No podía permitir que pasaras tu cumpleaños solo como el año pasado -dijo ella inocentemente, Pansy se atragantó con su bebida.
-Gracias -respondió el rubio antes de que la embarazada dijera algo-. A ustedes también por estar aquí.
-¿Ya podemos comel pastel? -Exclamó la niña alegre llamando la atención de los tres adultos.
-Pero primero tenemos que cantarle a Draco 《Happy Birthday》-dijo Theo con una sonrisa maliciosa a sabiendas de que el rubio odiaba eso. Draco estuvo a punto de decir algo cuando la pequeña pelirroja comenzó a cantar y los adultos la siguieron.
-¡Haaapy bilday too youuuu! -finalizó Rosie aplaudiendo con sus rechonchas manos de niña- Ahola tienes que soplar las velas y pedil un deseo.
Draco se acercó al pastel sintiéndose un poco abrumado por el momento. La última vez que habían pedido un deseo de cumpleaños había sido en su cumpleaños número doce cuando deseó una mascota o que sus padres dejaran de discutir con el abuelo Abranxas y cuando nada de eso se cumplió decidió que los deseos de cumpleaños eran una basura. Pero de eso habían pasado 27, ¿qué daño podía causar?
Sopló la vela ante la mirada expectante de la niña para después sonreírle. Rosie aplaudió contenta y con un pequeño pedido tomó un poco de betún para después acercarlo a la boca del rubio y embarrarlo. Hermione miró la acción con los ojos abiertos estupefacta por el atrevimiento de la niña.
-¡Rosie! -la reprendió. La niña miró a su mamá con tristeza y bajo las manitas apenada.
-Lo siento -dijo con carita triste. Draco imitó a la niña tomó un poco de betún para después dejar un poco sobre la nariz de la niña ocasionando que la pequeña le regresara una sonrisa.
-No pasa nada, Rosie. Gracias por el pastel.
La velada pasó con tranquilidad después de eso. Hermione había comprado lasagna en un restaurante italiano cercano y después de servirles a todos, los cuatro adultos y la pequeña Rosie cenaron. Theo, a petición de Rosie, contó varias anécdotas de su infancia a lado del rubio que en ocasiones eran interrumpidas por el rubio para aclarar su punto de vista. La niña escuchaba al par de adultos embelesada y por un momento Hermione y Pansy se sintieron desplazadas.
Pansy miraba a la niña con una sonrisa y no pudo evitar acariciar su vientre. Cuando Hermione fue a la cocina, la mujer decidió darle una mano para tener algo que hacer en lugar de morir de ternura al ver la faceta paternal de sus amigos.
-¿Necesitas una mano? -preguntó llamando la atención de la castaña.
-Uhmm, si. Puedes ayudarme con los cubiertos -dijo un poco seria. Era la primera vez que estaba a solas con la mujer y, no podía mentir, se sentía un poco intimidada.
-Quién lo iba a decir, ¿huh? Que nos desplazaría una niña de cuatro años.
-Si te soy honesta, estoy un poco sorprendida. Sé que Theo tiene ese lado paternal que siempre saca cuando Rosie está cerca, pero, ¿Draco?
-Yo también estoy sorprendida -confesó Pansy acariciando su vientre con ternura. Hermione recordó cuando ella estaba embarazada de Rosie y no pudo evitar suspirar.
-¿De cuantas semanas estas? -preguntó suspirando y acercándose a la embarazada.
-Treinta y dos.
-¿Puedo? -le preguntó extendiendo la mano. Pansy asintió y Hermione posó su mano sobre el hinchado vientre de la mujer.
-¿Lo extrañas?
-¿Estar embarazada? La verdad no -confesó recordando el no muy buen embarazo que tuvo-. Pero más bien no extraño la situación en la que estaba y no el embarazo en sí.
-Theo me contó que fue un poco difícil, con tu exmarido y todo eso.
-No sabia que Theo hablaba de mi con otras personas -respondió Hermione un poco brusca soltando el vientre de la pelinegra. Pansy entendió como debió sonar lo que dijo y quiso aclarar.
-Theo y yo jamás hemos sido más que amigos, Hermione.
-Esta bien, no tienes porque aclararme nada. Theo y yo no somos nada, ni amigos a estas alturas -confesó sacando cuatro platos de la alacena y poniéndolos sobre la encimera-. De todas formas yo no podía ofrecerle nada bueno a Theo.
-Le rompiste el corazón, es verdad, pero no todo es tu culpa.
-Pude ser sincera con él.
-Y él también. Sé la forma en cómo te enteraste de Amelia y lo que te hizo en Malfoy Manor -Hermione la miró con sorpresa. Pansy sonrió y le apretó la mano con suavidad-. Amelia siempre fue una perra, y lo es más aún desde que firmaron el divorcio.
-Lo haces sonar como si fuera reciente.
-Lo fue, asumo que Theo jamás te dijo por qué se fue a La Toscana en diciembre pasado -Hermione asintió-. ¡Oh mi querido Theo! Tan testarudo como siempre.
-No entiendo.
-Se suponía que Theo estaría en Italia solo dos días, lo necesario para firmar el divorcio ya que como se casaron en la propiedad de los Nott en La Toscana tenía que hacerlo allá. Pero Amelia tenía otros planes. Intentó convencer a Theo de que podían continuar con su matrimonio y tener más hijos; Theo, como el estúpido hombre orgulloso que es, decidió darle otra oportunidad cegado por la humillación que sintió con tu rechazo -Hermione, sorprendida, hizo una mueca al escuchar a Pansy.
-Él jamás dijo nada.
-Lo sé, me lo dijo. No es tu culpa que Theo sea tan Theo.
-Entonces Theo y Amelia firmaron el divorcio hace poco.
-Tres días antes del aniversario de M-Corp si no me equivoco. Cuando se le pasó la humillación y finalmente pudo pensar con la cabeza fría, Theo le hizo saber a Amelia que ya no la amaba y que no había motivos para seguir casados, así que firmaron dos años después de su separación. Honestamente no sé porqué tardaron tanto, aunque en el fondo creo que Theo siempre esperó regresar con ella, hasta que apareciste tú y tu hija.
-¿Nosotras?
-No lo tomes a mal. En realidad es un cumplido. Theo se dio cuenta que extrañaba tener una familia e hijos; siempre supo que por más que amara a Amelia, ella y él querían cosas diferentes. Ustedes le hicieron dar el paso para librarse de la odiosa de Amelia. Ahora solo falta que Draco de el mismo paso -dijo con amargura. Hermione entonces cayó en cuenta del estado de la pelinegra y del tipo de relación que tenía con el rubio. Inmediatamente sintió un nudo en el estómago al conectar los puntos.
-Ustedes deben de estar felices por la noticia -le dijo sin poder evitar esconder la decepción que sentía mientras sacaba un cuchillo y unas cucharas de un cajón.
-¿Quienes? -preguntó Pansy confundida.
-Draco y tú. Por su bebé.
-Oh, no -Pansy comenzó a reír-. Draco no es el padre de mi hijo. Aunque no lo creas, es de mi marido.
-Yo… lo siento.
-No lo sientas. Sé que me gané una reputación contigo después de aquel día en el archivero, en el momento no me importó pero después me di cuenta que ser amante de Draco no era tan divertido como ser su amiga. No me mal entiendas, el sexo era maravilloso, pero era solo eso.
Hermione, con las mejillas coloradas, miró a la mujer con vergüenza. La había juzgado mal todo ese tiempo. Además, los tres eran adultos, ¿quién era ella para juzgarla cuando ella misma estuvo a punto de acostarse con Draco en Malfoy Manor? Con una sonrisa, le tendió los cubiertos a la mujer y tomó los platos para salir de nuevo al jardín donde Rosie, Theo y Draco las esperaban.
-Al fin -dijo Draco con una sonrisa-. Creíamos que se habían ido a comprar los platos o algo así.
-Solo compartíamos un momento de madre a madre -dijo Pansy con una sonrisa. Rosie la miró primero confundida y después observó con atención a Pansy y cayó en cuenta que la mujer estaba embarazada.
-Tienes un bebé en tu panza -dijo la niña sería.
-Así es Rosie.
-¿Y podemos jugad?
-Cuando tenga edad para jugar claro que sí -contestó Pansy entregándole un platito con pastel a la niña. Rosie tomó un poco con su cuchara y comenzó a comer.
-¿Te emociona conocer al bebé de Pansy, Rosie? -le preguntó Theo comiendo pastel a lado de la niña. Rosie asintió.
-Sí, nunca he visto un bebé de cecas. Mami me dijo que cuando fuera más gande podia tenel un hemanito, pero ya soy gande y mami aun no quiede compadme un hemanito -dijo la niña con su inocencia ocasionando que Hermione se atragantara y los otros tres adultos soltaran la risa.
-Rosie, amor, los hermanitos no se compran -dijo Hermione con dulzura. Rose miró a su mamá intentando comprender lo que le decia.
-¿Entonces como puedo tenel un hermanito, mami? -Hermione, sintiéndose acorralada, le pidió ayuda a Pansy y a Theo con la mirada. La pelinegra le sonrió.
-Rosie, ¿me acompañas al auto por el regalo que Theo y yo le trajimos a Draco? -la niña sonrió emocionada y, olvidando la pregunta que le había hecho a su madre, se levantó saltando. Hermione le agradeció en silencio mientras la mujer se alejaba con Rosie y Theo las seguía.
Cuando se quedaron solos, nerviosa, Hermione comenzó a recoger los platos sucios y los llevó a la cocina. Draco tomó el pastel con cuidado y la siguió. Era la primera vez que se quedaban solos en mucho tiempo. Hermione, dejó los platos en el fregador y cuando se dio la vuelta se topó de frente a Draco.
-Gracias -le dijo el rubio sinceramente.
-No tienes nada que agradecer, es lo mínimo que podía hacer tomando en cuenta que estamos en otro país.
-Aun así, gracias -le dijo sin moverse. En ese momento Hermione cayó en cuenta que ella aun no lo abrazaba y, sin saber realmente por qué lo hacía, lo abrazó.
-Feliz cumpleaños, Draco.
-Gracias, Hermione.
¡Hola! ¿Cómo se encuentran?
Tenía este capítulo por subir desde hace semanas pero por una cosa u otra no lo hacía, ahora, con la cuarentena obligada que nos han impuesto no veo porque no subirlo de una vez.
Gracias por todos y cada uno de sus reviews, los leo con amor y esperaré sus comentarios sobre el capi de hoy.
Stay safe!
Besos, Kat!
