Disclaimer: Los personajes y todo lo relacionado al mundo de Harry Potter pertenece a JK Rowling.
10. PROMESAS
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Hermione entró en el elegante restaurante con prisa. El maitre la miró de arriba a abajo con un ojo crítico, la castaña vestía una falda negra entubada hasta media pantorrilla con una blusa color verde botella de manga larga, unos tacones de aguja negros y una gabardina del mismo color. Abrazaba unos documentos y cargaba un bolso negro con la misma mano.
-¿En qué puedo servirle? -le preguntó con una ceja levantada mirando el cabello húmedo de la chica.
-Tengo una reservación.
-¿A qué nombre? -preguntó el hombre con la misma actitud. Hermione rodó los ojos.
-Draco Malfoy -al decir el nombre del rubio la actitud del hombre cambio. Le sonrió inmediatamente.
-¿Me permite su abrigo? -ella se lo entregó-. Por aquí.
El hombre condujo a Hermione a una habitación apartada al final del establecimiento, era un privado para unas quince personas, tal como lo había pedido. Ella era la primera en llegar porque tenía que arreglar el lugar para la junta. Habían pasado casi dos meses desde el cumpleaños de Draco, el mismo tiempo que ella tenía viviendo en Nueva York con Rosie.
Después del momento que Pansy y Hermione compartieron en la cocina, ambas mujeres se habían comenzado a llevar bien. Pansy solía preguntarle a Hermione mil y un cosas sobre la maternidad y, después de un tiempo, se ofreció a cuidar a Rosie mientras ella trabajaba. Al principio Hermione dudó, pero Draco la convenció diciéndole que cuidar a la pelirroja sería bueno para Pansy, ya que de esa forma la mujer podría comprender lo que era ser madre. La relación con Theo también había cambiado. Antes de que el castaño volviera a Londres le había pedido perdón por su comportamiento, el castaño también se había disculpado y habían retomado su amistad.
Hermione puso en cada lugar una copia de los planos de las oficinas de M-Corp, también dejó los presupuestos y los contratos que firmarian cada una de las personas que asistirian a la junta. En los días anteriores a la junta Hermione se había encargado de entrevistar a todos los candidatos que trabajarían en M-Corp USA y, hoy los presentaría ante los directivos de M-Corp UK. Después de un rato y cuando todo estuvo listo, las primeras personas comenzaron a llegar y ella comenzó a sudar.
Los tres nuevos empleados, Blaise Zabini, Fleur Delacour, Romilda Vane y Cormac McLaggen, esperaban sentados a lado de Anne Jones. Después Pansy llegó acompañada de Theo y Narcissa, quienes saludaron a la castaña y tomaron sus asientos.
Severus Snape, Director comercial de M-Corp, entró platicando con Lucius Malfoy y Bellatrix y Rodolphus Lestrange, accionistas de la empresa. Bellatrix siempre intimidaba a Hermione y ese día no era la excepción, cuando la altiva mujer de cabello negro entró al lugar lo observó e hizo una mueca de desaprobación antes de tomar asiento. Nerviosa, Hermione miró su reloj de pulsera. Aún estaban a tiempo, se asomó a la entrada y justo en ese momento vio entrar a Draco acompañado de una mujer rubia y mayor quien se aferraba al brazo del ojigris como si el mundo dependiera de ello.
Cuando llegaron a donde Hermione la mujer la miró de arriba a abajo, como solían hacerlo la mayoría de las personas adineradas que había conocido desde que se mudó a Nueva York, y después entró en la sala sin siquiera dirigirle una palabra jalando a Draco consigo. Todos los presentes voltearon a ver a Draco y a la mujer desconocida.
-Buenas tardes, gracias a todos por venir aquí -dijo Draco al ver a todos los presentes reunidos-. Les presento a Imogen Stretton, la nueva accionista de M-Corp USA.
-¿Accionista? -masculló Bellatrix visiblemente cabreada-. M-Corp es una empresa familiar, Draco, y se debe mantener como tal.
-En el pasado tal vez, tía -respondió el rubio retadoramente-, pero si queremos expandir nuestra empresa a otros continentes tenemos que modernizarnos.
-No lo culpes a él de todo, querida -dijo Imogen con una sonrisa acercándose más a Draco. Hermione podía sentir la incomodidad del rubio y no pudo evitar reírse disimuladamente-, le hice una propuesta que no podía rechazar.
Después de que Draco e Imogen tomaran asiento, la junta comenzó, y después de ver los planos de las nuevas oficinas, las planeaciones y la presentación del equipo de trabajo de USA, todos los que no eran parte de la familia Malfoy-Lestrange se retiraron del lugar dejándola sola con ellos. Hermione comenzó a recoger los papeles de la empresa para ir por Rosie a casa de Pansy cuando la voz de Bellatrix llamó su atención.
-¿Qué haces aún aquí? Esta reunión es solo familia -dijo venenosamente. Draco inmediatamente fulminó a su tía con la mirada.
-Más vale que te vayas acostumbrando, tía Bella, Hermione es mi asistente y por lo tanto a donde yo esté estará ella -le respondió el rubio furioso sorprendiendo a Hermione-. Así que por más difícil que te parezca, un poco de amabilidad de tu parte hacia ella estaría bien.
-¡Draco! -lo reprendió Lucius. Hermione se quedó helada en su lugar, era la primera vez que escuchaba la voz del patriarca Malfoy.
-No te preocupes, Lucius -respondió la aterradora mujer-. La señorita Granger tendrá respeto cuando demuestre que es capáz de hacer su trabajo. Sabía que Draco se enredaba con cualquiera con vagina pero, ¿de eso a traerla a vivir con él a Nueva York?
-¡Bella! -masculló Narcissa.
-¿Qué pasa Cissy? Solo estoy diciendo la verdad. Al menos le pago un departamento y no la llevó directamente con él. Pero, ¿no deberías de esperar a firmar tu divorcio con Astoria? Si es que te vas a divorciar algún día, claro.
-¡Basta! -gritó Draco enfurecido sorprendiendo a todos los presentes-. Estoy harto de que te metas en mi vida, Bellatrix. Firmaré el divorcio cuando se me dé la puta gana y tú dejaras de meterte en mi vida -Draco tomó los papeles de las manos de Hermione con una mano y con la otra tomo su mano-. Cualquier asunto que se vea en esta junta mi madre o mi padrino me informarán. Hasta luego.
Y sin más, jaló a Hermione afuera del lugar y la llevó hasta su camioneta. La castaña lo miró en silencio mientras el rubio golpeaba el cofre furioso. Cuando la gente que iba pasando los comenzó a ver, Hermione se acercó al rubio y tomó sus manos deteniendolo. Draco la miró por un momento tratando de tranquilizarse antes de entrar en la camioneta seguido de Hermione. Una vez adentro, el atractivo hombre se quedó viendo el vacío por unos segundos antes de encender el motor y conducir hacia su edificio.
-Lamento lo que dijo Bellatrix -dijo después de unos momentos-. Es una perra sin emociones que le gusta ver el mundo arder.
-Esta bien. No tienes que...
-No, Hermione, no está bien -la interrumpió antes de detenerse en un alto y apretar el puente de su nariz-. Estoy harto, ¿sabes? De tener que lidiar con Bellatrix, con mis padres, de que crean que cualquier decisión que tomo nos llevará a la ruina, tengo diez años frente a la compañía, ¡diez años! De haberlos llevado a la ruina lo hubiese hecho hace años, no soy un completo inútil por más que quieran seguir creyéndolo. Por todos los demonios, tengo casi cuarenta años, ya no soy un adolescente idiota metiendo la limusina en la piscina.
-Draco… -intentó calmarlo Hermione pero el rubio la interrumpió.
-No Hermione, nada de «Draco» -la imitó-. Estoy harto. Necesito un trago.
Entraron en el estacionamiento de su edificio y, después de que estacionó el auto, se bajó seguido de Hermione. Entraron al elevador y Draco presionó el botón de su piso. Hermione jamás lo había visto tan cabreado como lo veía en esos momentos. Alguna vez Theo le había comentado que la relación del rubio con su familia no era la mejor pero jamás pensó que ella sería la causa de alguna de sus discusiones.
Las puertas del elevador se abrieron y Draco salió seguido de Hermione. Entraron en el penthouse del rubio y él se dirigió derechito a su despacho. Hermione, que se sentía exhausta, se quitó los zapatos antes de ir detrás de Draco para evitar que se bebiera la botella completa de whisky de un trago.
Entró en el despacho oscuro y tal como lo imaginó, encontró a Draco sentado en el sillón de cuero con la botella de whisky en las manos. Se acercó al rubio y se sentó a un lado de él quitándole la botella de las manos. Draco no se negó, simplemente se quedó mirándola mientras la castaña bebía directamente de la botella de la forma menos femenina que le conocía. El rubio no pudo evitar reír.
-¿Qué? -preguntó Hermione después de hacer una mueca al sentir como el whisky le quemaba la garganta.
-Jamás te había visto no ser una pulcra señorita.
-¿Qué se supone que significa eso? -preguntó ella mirándolo con una ceja levantada-. Bueno, al menos ya no quieres romper todo a tu paso.
-Aún tengo ganas de destrozar todo -confesó dándole otro trago al whisky.
-Y yo aún tengo ganas de golpear a tu tía -dijo ella quitándole la botella y bebiendo. Draco sonrió y ella le regresó la sonrisa.
-¿Qué es esto? ¿Verdad o reto?
-Tal vez -contestó ella tomando otro trago-. Tu turno.
-¿Qué se supone que debo de decir? Jamás jugué esto.
-Tienes que decir algo que sea verdad o hacer un reto. Es simple.
-Uhmmmm -gruñó pensando-. No he tenido sexo en seis meses -escupió mirando la reacción de Hermione. La castaña, que estaba tomando de la botella en ese momento, se atragantó un poco. Draco le dio unas palmaditas en la espalda-. ¿Estás bien?
-Si, uhmmmm -se aclaró la garganta y le dio otro trago al whisky-. Año y medio -confesó ella por lo bajito. Draco levantó una ceja impresionado quitándole la botella y bebiendo.
-¿Puedo preguntar por qué?
-¿Te suena la palabra «divorcio»?
-Evidentemente, sin embargo, eso a mi no me lo impidió, ¿por qué a ti sí? Solías salir con Theo, ¿no pasó nada entre ustedes?
-Nop -respondió ella con las mejillas sonrosadas-. Solo nos besamos una vez, en navidad. Y después se fue a La Toscana con Amelia y me sacó de su vida. Fin a lo que fuera que había entre nosotros. Salud.
-Salud -ambos tomaron un trago-. Entonces tampoco pasó nada con Weasley.
-¿Cual de todos? -preguntó ella riendo al ver la cara de confusión del rubio.
-¿Pues cuantos son?
-Siete -Hermione soltó una carcajada al ver la cara de Draco-. Pero no; no me acosté con Bill tampoco. Salud. Tu turno.
-Espera, entonces, si Amelia y Astoria no te hubieran llenado la cabeza con mentiras aquella noche tú…
-Sí, me habría acostado contigo -respondió desinhibida, evidentemente con alcohol en sus sistema-. Después me habría asustado y renunciado, o hecho alguna otra estupidez.
-¿Por qué?
-Pues veamos; eres mi jefe, yo aun no me divorcio, tú tampoco lo has hecho, mi ex esta loco y no olvidemos que soy madre soltera y no luzco como Pansy, Gwen o Astoria y que probablemente tú solo me botarías después de esa noche y eso me destruiría aún más. Es una receta para el desastre.
-Espera -la interrumpió el rubio acomodándose en el sillón de forma que quedaran frente a frente-, ¿qué diablos es eso de que no luces como Pansy, Gwen o Astoria? -Hermione lo miró confundida como si no entendiera la pregunta.
-¿Es en serio? -Draco asintió-. Pues solo miralas, incluso embarazada Pansy luce como una supermodelo, con sus largas y torneadas piernas en tacones aun cuando está por dar a luz. Me hubiera gustado lucir así de hermosa y sofisticada cuando estaba embarazada de Rose.
-No puedo creer que digas eso -le respondió Draco quitándole la botella de whisky a medio trago.
-¡Hey!
-Hablo enserio, Granger, ¿cómo puedes decir eso?
-Porque es la verdad, Malfoy -respondió encogiéndose de hombros-. No hay punto de comparación, ellas son hermosas con sus cuerpos perfectos y cabello bonito y yo solo soy una simple madre soltera, con estrías, cabello enmarañado y tetas caídas -finalizó quitándole la botella al rubio y bebiendo antes de sentarse de espalda al sillón.
-De verdad que tu ex marido te hizo mierda -dijo él finalmente llevándose las manos a la cara. Hermione lo miró con el ceño fruncido.
-¿Perdona? -le preguntó quitandole las manos de la cara con brusquedad-. ¿Qué se supone que significa eso?
-Hermione, de verdad no puedo creer que digas eso. O sea si, Pansy es hermosa, Gwen es hermosa, pero tú también eres hermosa -la chica lo volteó a ver sorprendida.
-Solo lo dices para hacerme sentir mejor.
-Claro que no -Hermione lo volteo a ver confundida y Draco se palmeó la frente-. ¡Rayos!
-Claro que si, la única razón por la cual me besaste es porque estabas borracho.
-La primera vez lo estaba, sí, pero en Malfoy Manor no -confesó. Hermione lo miró con los ojos abiertos.
-¿Qué?
-Que cuando te besé en Malfoy Manor no estaba borracho, ¿por qué crees que me dolió tanto cuando me arrojaste ese estúpido collar?
-Yo creí…
-Que te marqué como una más de mis amantes -finalizó el por ella cerrando los ojos y recargando su cabeza hacia atrás-. No puedo decir que me sorprende que creyeras eso, mi comportamiento los últimos años ha sido deplorable.
-Lo siento.
-¿Por qué? -preguntó molesto mirando a Hermione. La chica se levantó del sillón intentando alejarse pero Draco la tomó por el brazo y la detuvo-. Te hice una pregunta.
-Draco, por favor… -y sin más, el rubio la jaló hacia él haciendola perder el equilibrio. Hermione cayó torpemente sobre el regazo de Draco.
-Si tan solo pudieras verte como yo te veo por una noche -dijo Draco en voz baja.
-¿Y cómo es eso?
Sin decir nada más Draco atrajo a Hermione por la nuca y la besó apasionadamente. Ella se alejó del rubio y antes de que pudiera detenerla se levantó. Lo miró con los ojos llenos de lágrimas, negando con la cabeza. Draco se levantó del sillón y caminó hacia ella pero con cada paso que daba él, ella se alejaba.
-No. No puedes hacer esto. No puedes hacerme esto. Te acabo de decir porque no puede pasar.
-Hermione...
-¡No! ¡Basta! No puedo hacerlo. Tú solo quieres jugar conmigo como todos los demás -lo acusó picando uno de sus duros pectorales con el dedo índice. Draco tomó aire tratando de contener su molestia-. Tú solo vas a acostarte conmigo por algún tiempo y luego me dejarás botada cuando encuentres a alguien mejor que yo. Solo me romperás el corazón, ¿y para qué? ¿Para saciar tu ego? ¿Para demostrarle a todos que efectivamente te metes con cualquier chica? ¡No! ¡No dejaré que mi estúpido enamoramiento de colegiala me nuble la vista de nuevo! -dijo sin pensar arrepintiéndose inmediatamente al ver la cara del rubio.
-¿Qué?
-Nada, me voy -trato de irse pero Draco cerró la puerta con su brazo en el momento que ella trató de abrirla inútilmente.
-¿Cuándo dejarás de juzgarme y suponer que haré algo para dañarte?
-Yo no te juzgo.
-Claro que lo haces, lo acabas de hacer.
-Bueno, tal vez. Pero no puedes culparme -se excusó enfrentándose furiosa al rubio. Los ojos grises del rubio brillaban por el enojo.
-Me has sentenciado sin siquiera cometer ningún delito.
-Yo no…
-Traté de mantener mi distancia por Theo, porque es mi amigo y él parecía sentir algo por ti -confesó finalmente dando un paso hacia ella haciéndola retroceder-. Y porque era lo correcto. Pero ya no lo negaré más.
-¿Negar que?
-Que me volviste loco desde el maldito primer momento en que te apareciste en mi oficina con aquel sensual y ajustado vestido negro -Hermione dio otro paso hacia atrás-. Que traté de negarlo acostándome con una y con otra por meses hasta que probé tus labios por primera vez -otro paso-. Que aquella noche en Malfoy Manor me persiguió por meses hasta que supe que había pasado -otro paso-. Que cuando te vi besar a la comadreja Weasley quise romperle la cara -dio otro paso acorralando a Hermione entre su cuerpo y el escritorio-. Y finalmente, que te pedí venir a Nueva York porque no podía soportar estar un maldito minuto más sin estar en el mismo continente que tú.
-Draco…
-Estoy harto, Hermione. Estoy harto de que la gente asuma siempre lo peor de mi. Estoy harto de que crean que soy un maldito cabrón sin sentimientos.
-Creería eso si no hubiera visto como tratas a Rose -le respondió ella desarmandolo por completo. Draco la miró en silencio unos momentos antes de sentir la mano de Hermione posarse en su mejilla-. Siento mucho haberte juzgado.
Y sin decirle nada más, jaló el rostro del rubio hacia el de ella y lo besó dulcemente. Draco la atrajo hacia él tomándola por la cintura y la levantó del piso para sentarla en el escritorio. Hermione le rodeó la cintura con las piernas y con las manos le deshizo el nudo de la corbata. Draco jaló la blusa de ella hacia arriba y se la sacó de la falda para después quitársela por encima de la cabeza, Hermione le desabotono la camisa y se la quitó con torpeza ganándose una pequeña sonrisa por parte del rubio.
-No quiero jugar contigo -le dijo con voz ronca-. De verdad que no quiero hacerlo -Hermione lo besó en el cuello.
-Lo sé -le susurró en el oído antes de tomar el lóbulo de rubio entre sus dientes y atraer el desnudo pecho masculino hacia ella.
Cuando Draco la levantó por el trasero escucharon el sonido de la tela rasgarse y ambos vieron como la tela de la falda de Hermione se venció. El rubio terminó de romper la prenda para quitarsela y lanzarla a un rincón dejando a la castaña en ropa interior. Hermione se sintió cohibida ante la mirada penetrante del rubio y trató de cubrir su desnudez pero Draco la detuvo tomando sus manos con delicadeza y alejandolas de su cuerpo.
-No me importa lo que te hayan dicho antes, eres hermosa para mi -Hermione lo miró sorprendida.
Draco la besó en el cuello, luego bajo por su pecho y cuando llego a sus senos desabrochó su sujetador, con delicadeza se lo quitó dejando al descubierto sus pechos. Primero besó uno, luego el otro, luego atrapó uno de sus pezones con sus labios y succiono con delicadeza hasta que Hermione soltó un gemido. Después bajó por su vientre hasta llegar al borde de sus bragas.
Se las quitó con lentitud dejando un camino de besos desde sus caderas hasta la punta de sus pies. Luego Draco regresó hasta llegar a su entrepierna y cuando estuvo allí la miró a los ojos antes de besar los pliegues de su centro. Hermione pudo ver el fuego y la excitación en los ojos de Draco, apenas y recordaba lo que era sentirse deseada por lo que cuando Draco atrapó su clítoris con los labios y comenzó a lamerlo no pudo contener el gemido que salió de sus labios.
Curvó sus caderas acercando su cuerpo a la boca de Draco tratando de digerir que no era un sueño, que realmente estaba pasando. Y como si el rubio le leyera la mente, pellizcó uno de sus pezones ocasionando que la castaña gimiera aún más alto. Cuando Hermione estaba a punto de terminar, Draco se alejó de su vulva y se puso frente a ella.
-Por más que quiera continuar, me gustaría hacer esto en la habitación y no aquí -le dijo con la voz ronca. Hermione asintió y tomando la mano que Draco le ofrecía, lo siguió afuera del despacho. Cuando llegaron al pasillo, instintivamente Hermione trató de cubrirse con la mano libre pero Draco la detuvo con una sonrisa. Ella le sonrió de nuevo y, dejando el pudor de lado, siguió al rubio hasta su habitación.
Draco la besó con pasión en cuanto cruzaron el umbral y se besaron hasta que Hermione chocó con la cama y cayó de espaldas. Cuando Draco se puso sobre ella, Hermione se alejó un poco de sus labios para mirarlo.
-¿Estas bien? -le pregunto el rubio preocupado. Hermione le sonrió y asintió.
-Si -y, como si de una travesura se tratara, la chica llevó sus manos al pantalón del rubio y desabrocho su cinturón-. Llevas mucha ropa encima -le dijo con picardía desabotonando el pantalón y tirando de él hacia abajo.
-Me vas a volver loco -le dijo el rubio antes de deshacerse de su pantalón y su bóxer para volver a besarla.
Hermione casi se queda sin aliento al ver el cuerpo desnudo del rubio pero se distrajo con los besos que le daba. Draco volvió a bajar dejando un camino de besos y continuó con lo que había dejado pendiente en el despacho. Lamió, besó y succiono hasta que Hermione llegó al clímax en su boca. Con una sonrisa triunfante vio los estragos que el orgasmo había dejado en ella y, sin darle tregua, la volvió a besar con ansias.
En un acto de sensualidad pura, Hermione jaló suavemente al rubio hacia arriba y cuando lo tuvo frente a su cara y lo empujó hacia la cama para después ponerse a horcajadas sobre él. Draco la miró con una ceja levantada sonriendo ladinamente antes de besarla de nuevo. Hermione sintió la dura erección del rubio debajo de su centro y, divertida, se frotó contra él. Draco soltó un sensual gruñido gutural antes de tomarla por el trasero y voltear sus posiciones.
Draco la besó de nuevo colocandose en la entrada de Hermione y entró lentamente en ella. Hermione no pudo evitar hundir sus uñas en la espalda del rubio tratando de contener el placer que sentía. Draco comenzó el vaivén con lentitud sin dejar de besarla pero Hermione no pudo seguir conteniendo sus gemidos y hundió su cara en el hombro del rubio. Draco aumentó lentamente la velocidad de sus embestidas y cuando Hermione se mordió los labios para contener sus gemidos, la tomó por el trasero y, sin salir de ella, la puso sobre él.
-No te contengas -le dijo mientras la tomaba por las caderas y la movía sobre su erección.
Hermione no pudo ni siquiera evitar el gemido que salió de sus labios al sentir toda la longitud del rubio dentro de ella y cuando el rubio comenzó de nuevo a moverla no pudo contenerse más. Los gemidos de Hermione eran música para los oídos de Draco y cuando vio a la castaña cerrar los ojos y tirar su cabeza para atrás aumentó aún más la velocidad. Cubrió uno de sus senos con su mano y con la otra apretó la carne de su cadera con fuerza cuando sintió como las paredes de Hermione comenzaban a contraerse alrededor de su erección.
Cuando sintió las últimas contracciones sobre su erección dejó que el orgasmo llegara a él. Hermione volteó a mirarlo de nuevo y, sin sacarlo de su interior, se recostó sobre su pecho. Draco acarició su cabello por unos minutos antes de quedarse dormido por completo.
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Hermione abrió los ojos lentamente tratando de acostumbrarse a la brillante luz que entraba por la ventana y al punzante dolor de cabeza. Le llevó unos momentos recordar en dónde estaba y cuando lo hizo se trató de levantar rápidamente pero el masculino brazo que la abrazaba se lo impidió. Hermione se levantó de la cama con cuidado de no despertar al rubio que dormía profundamente cubierto parcialmente con una sábana de 500 hilos.
Entonces el recuerdo que lo que había pasado la noche anterior golpeó su mente. Se había acostado con Draco Malfoy, el maldito Draco Malfoy que era su guapísimo y super caliente jefe. Se habían emborrachado, él la había besado y ella le había confesado que estaba enamorada de él, después hicieron el amor una y otra vez en toda la noche. Hermione se frotó la cara tratando de recobrar la cordura cuando recordó el destino que había sufrido su falda y cayendo en cuenta que no tenía ropa para regresar a casa.
Hermione se metió al baño y tomó la bata negra de baño del rubio para cubrirse, después fue a la sala y buscó su bolso. Checó su móvil y tenía más de diez llamadas perdidas de Pansy, sin contar los mensajes. Se volvió a frotar la cara antes de marcar el número de la pelinegra esperando que la mujer estuviera despierta a las siete de la mañana de un sábado.
-¡Finalmente llamas! -dijo la mujer al responder la llamada.
-Lo siento Pansy.
-Te diría que estaba preocupada pero sabía con quién estabas. También te preguntaría como estuvo pero bueno...
-¡Pansy!
-¡Oh vamos Hermione! Somos adultos todos. No tienes nada de qué avergonzarte.
-¿Cómo sabes que pasó algo? Quizá solo estuvimos platicando.
-Si solo hubiesen estado platicando, hubieses contestado mis llamadas.
-¿Rosie está bien?
-Por supuesto, la casa de la tía Pansy es sinónimo de bienestar y diversión.
-Perdona por no avisarte.
-Tranquila, todo está bien, ¿ok? Además me encantó tener a Rosie toda la noche. Hicimos pijamada y toda la cosa.
-Gracias, Pansy, de verdad.
-No tienes nada que agradecer.
-Aun así, gracias. Te dejo, tengo que buscar algo con que regresar a casa.
-¿Algo? ¿Que demonios le hizo a tu ropa?
-Luego te cuento, ¡bye!
-¡¿Cómo que luego?! ¡Hermione!
Colgó antes de que dijera algo más comprometedor. Hermione se giró al escuchar a Draco moverse en la cocina y entró nerviosa. Draco sonrió al verla y se acercó a ella para besarla. Hermione se dejó llevar un poco confundida.
-Buenos días, Hermione -le dijo el rubio con una sonrisa.
-Buenos días.
-¿Quieres té o café? -preguntó el hombre abriendo el refrigerador.
-Una aspirina.
-Están en el gabinete del baño.
Cuando estaba a punto de ir hacia el baño el móvil de Hermione comenzó a sonar. Extrañada, contestó la llamada del número desconocido.
-¿Hola?
-Buenos días, ¿hablo con Hermione Weasley?
-¿Quién es?
-Le llamo del New York City Hospital, su esposo acaba de ser ingresado, necesitamos que venga lo más pronto posible.
-¿Qué pasó?
-Señora, necesitamos que venga lo más pronto posible, el señor Weasley tuvo una sobredosis de narcóticos y necesitamos que esté aquí -y sin más, la mujer colgó.
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Hermione entró en el hospital vistiendo unos pantalones de chandal y una playera de Draco que evidentemente le quedaban grandes evitando a la prensa que estaba reunida afuera. Después de recibir la llamada del hospital, llamó a Pansy y luego tomó la ropa que el rubio le ofreció y pidió un taxi. Ron estaba en una habitación individual, conectado a muchas máquinas y luciendo más pálido que de costumbre. Cuando estaba a punto de entrar, un doctor la detuvo.
-¿Señora Weasley? -Hermione asintió-. Soy el doctor James.
-¿Cómo está?
-Fuera de peligro. Lo trajeron a tiempo, unos minutos más y su esposo no hubiera sobrevivido.
-¿Saben que paso?
-Sí, será mejor que ella te explique -dijo el hombre conduciendola a la habitación contigua a la de Ron donde una bonita chica de no más de veinte años reposaba. Cuando entraron, la miró con sus enormes ojos verdes y comenzó a llorar en silencio-. Ella fue la que llamó a emergencias antes de desmayarse. Las dejo solas.
-Hola -le dijo Hermione acercándose a la cama. La chica la miró y sollozó-, ¿estás bien?
-Lo siento, no sabía que era casado. El jamás lo dijo, yo jamás lo hubiera hecho de saber. De verdad lo siento -dijo la chica comenzando a llorar más fuerte. Hermione se acercó a ella y le tomó la mano.
-Tranquila, de verdad tranquila. ¿Cual es tu nombre?
-Chloe.
-Yo soy Hermione. ¿Sabe alquien que estás aquí?
-No, mis padres no saben que estoy aquí. Ellos creen que estaba en una pijamada. Me matarán si descubren que estoy en Nueva York.
-¿De donde eres?
-Atlantic City.
-¿Y puedo preguntar que haces en Brooklyn?
-Mis amigas y yo somos fans de The Gryffindors, mentimos sobre la pijamada para venir al concierto de anoche. No sé cómo terminamos tras bambalinas y después Ron me invitó a su hotel, nosotros… -Chloe comenzó a sollozar. Hermione miró la cara de la chica y no pudo evitar sentir pena por ella.
-Tranquila. Esta bien, ¿ok? No es tu culpa. ¿Tú también consumiste? ¿Estás bien?
-Estoy bien. Yo no usé, sólo bebí cerveza pero los doctores no me dejan ir. De verdad lo siento mucho. Me asusté cuando Ron comenzó a ponerse azul y solo llame a emergencias. Es todo.
-Te creo. Gracias por salvar su vida.
-¿No estás enojada conmigo?
-¿Contigo? Claro que no, ¿por qué debería de estarlo?
-Me acosté con tu esposo. El te engañó conmigo.
-Y con muchas otras. Tranquila, estamos separados -Hermione caminó a la puerta-. Veré que puedo hacer para que te dejen ir, ¿ok?
-Gracias Hermione. Ron no te merece.
Hermione le sonrió con tristeza a la chica antes de salir de la habitación. Después de su plática con Chloe, Ginny y Harry llegaron unas horas después. Como siempre, se habían llenado el sistema de narcóticos antes de follar como conejos y dormir como si no hubiese un mañana. Se habían enterado de la sobredosis de Ron por los reporteros que se habían plantado afuera del hotel.
Ron seguía inconsciente. El doctor le había asegurado que el pelirrojo estaba fuera de peligro, sin embargo seguía inconsciente. Hermione se las había arreglado para mantener a la prensa afuera, llamarle a Molly y Arthur, y arreglar el alta de Chloe antes de que Ginny y Harry llegaran al hospital. Incluso había llamado a Draco y se había disculpado con él aunque aún no sabía bien porque lo había hecho.
Alrededor de las dos de la tarde, mientras trataba de ignorar las insistentes preguntas de Ginny sobre la procedencia de su ropa, Rosie apareció corriendo seguida de Draco. Hermione casi se cae de la silla al verlo entrar con su hija mientras que Ginny la veía boquiabierta.
-¡Mamii!
-Hola amor, ¿cómo estás?
-¡Bien! Malfoy dice que papi esta enfemo y que pol eso estamos aquí.
-Así es amor, papi está enfermo.
-¿Que tiene?
-Papi comió algo que le hizo daño.
-¿Y va a estal bien?
-Si amor, papi se pondrá bien.
-¡Tía Ginny! -exclamó la niña alegre cuando vio a la aludida y corrió hacia ella. Ginny la tomó en brazos y comenzó a platicar con la niña. Hermione aprovechó para alejarse un poco de la mirada penetrante de sus amigos con Draco.
-Gracias por traerla, pensé que Pansy lo haría.
-No hay de que. Necesitaba ver que estabas bien.
-Estoy bien.
-Te traje ropa -le dijo tendiendole una pequeña maleta que Hermione no había visto que traía.
-Gracias -le dijo con una sonrisa.
-Pansy me dio las llaves de tu apartamento, espero no te moleste, se las devolveré a la brevedad.
-Gracias, por todo.
-Tu ex, ¿cómo está?
-Bien. Tuvo una sobredosis, probablemente de heroína. Está fuera de peligro pero aun no despierta. Lamento mucho que él arruinara esta mañana.
-Esta bien. Habrá más mañanas.
-Sí -respondió ella con una enorme sonrisa. Estaba a punto de decirle lo mucho que esperaba por la siguiente mañana cuando Ginny la llamó.
-¡Hermione! Ron despertó -la castaña suspiró resignada antes de volver a mirar los ojos grises de Draco.
-Tengo que ir.
-Sí. Claro. Si necesitas algo no dudes en llamarme.
-¿Te vas?
-Sí, creo que es lo más conveniente en estos momentos.
-Cierto. Gracias Draco.
-Por nada.
Hermione le dio un beso en la comisura de los labios antes de girarse y caminar hacia la habitación. Draco miró por un momento como ella entraba y el pelirrojo la veía para después verlo a él. Se fue antes de arrancarle a golpes la sonrisa de suficiencia que le había dedicado la estúpida comadreja, convaleciente o no el hombre era un dolor en el trasero.
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Ginny y Harry se fueron cerca de las seis de la tarde, la pelirroja se ofreció a llevarse a Rosie pero después de esa tarde, Hermione no le confiaría a su hija a Ginny por más que la quisiera hasta que ella y su novio se limpiarán por completo de drogas. Para su sorpresa, Ginny no protestó. Rosie se quedó dormida en una silla poco después dejando a Hermione en un muy incomodo silencio.
Hermione comenzó a hojear una revista de diseño de interiores por cuarta vez cuando Ron comenzó a reír al ver su ceño fruncido. Hermione le lanzó una mirada reprobadora antes de continuar viendo la página número veintiocho de un penthouse muy similar al de Draco.
-Gracias por venir.
-De nada.
-Lo digo de verdad.
-Lo sé.
-Gracias por traerla también.
-Yo no lo hice, lo hizo Draco.
-¿Es tu novio?
-Es mi jefe.
-¿Tu jefe? ¿Y qué hacía tu jefe con nuestra hija?
-¿Tienes algo que decir sobre cómo me encargo de nuestra hija, Ron? -le dijo molesta cerrando su revista de golpe. Ron levantó las manos en señal de paz.
-Tranquila. Solo era curiosidad.
-La curiosidad mató al gato -respondió ella volviendo a abrir la revista.
-Pensé que salías con el otro estirado, el de los ojos azules.
-Theo solo es mi amigo y no es un estirado.
-Lo siento, ¿ok? -dijo Ron llamando la atención de Hermione de nuevo-. Siento mucho todo lo que te hice en el pasado, fui un completo imbécil.
-Imbécil es poco.
-Estoy tratando de disculparme, Hermione.
-Disculpa si no parezco sorprendida. Después de todo este tiempo perdoname si me cuesta creerte.
-Fui un idiota, me dejé llevar por la fama y el dinero. Te culpe por cosas que no debí hacerlo y te traté mal, las traté mal. Rosie, ella… -Hermione la miró con una ceja levantada- ...ella no tenía la culpa de nada. Déjame enmendar las cosas, podemos ser una familia aún.
-Vaya, me ahora si me sorprendiste.
-Lo digo en serio Hermione. Estar al borde de la muerte me hizo replantear mi vida.
-Me parece muy bien que lo hagas, pero eso no significa que volveré contigo por eso. Yo ya seguí con mi vida.
-Por favor, Hermione, solo te pido otra oportunidad. Haré las cosas bien esta vez, lo prometo.
-Primero tendrás que demostrar que de verdad vas a cambiar, y no por mi Ron, por Rosie.
-Lo haré, te lo prometo.
¡Holaaaaaaaaaaaaaa! ¿Cómo están? ¿Cómo están llevando la cuarentena en sus países?
Aquí les dejo otro super capi donde además: ¡tenemos lemmoooooooon! Jajajajaja
¿Qué les parece? El tiempo vuela, ¿verdad? ¿Cuantas de ustedes odiaron a la tía Bella? ¿Cuantas de ustedes quedaron con mil dudas? ¿Cuantas de ustedes están a punto de matarme por traer a Ronald de vuelta y arruinar la primer mañana de los tortolos?
Para las que quieren ver un poco de romance Hermione/Bill las invito a pasar por mi nueva historia «El Baile de los Caballeros», mi primer policiaco (gracias maratón de Lucifer y Elite por darme la jodida idea).
No olviden dejarme su bonito review, que recuerden los leo todos.
Be safe!
Besos, Kat!
