Disclaimer: Los personajes y todo lo relacionado con el mundo de Harry Potter pertenecen a JK Rowling.


11. MENSAJES

El timbre comenzó a sonar insistentemente despertandola. Cuando abrió los ojos bufó molesta al ver la hora, se puso un albornoz y fue a abrir antes de que el sonido despertara a Rosie. Un enorme ramo de rosas rojas apareció delante de un pobre repartidor rechoncho que luchaba por cargar las flores y su hoja de firma al mismo tiempo que timbraba.

-¿Señora Granger?

-Si.

-Es para usted, ¿dónde puedo dejarlo?

-En la encimera -dijo abriendo la puerta por completo y dejando pasar al hombre. Después de que dejó el enorme ramo en la encimera le tendió su hoja de entrega.

-¿Podría firmar donde dice su nombre?

-Claro, gracias.

Cuando el hombre se fue, Hermione miró las flores con desgana. Apostaría que eran unas cien rosas, si no era que más, todas acomodadas pulcramente. Ni siquiera se molestó en abrir la tarjeta. Tenía unas treinta y cinco en el cajón de su mesita de noche. Todas de la misma persona, todas entregadas junto a un enorme ramo de rosas rojas.

Habían pasado treinta y cinco días desde la sobredosis de Ron, al siguiente día lo habían dado de alta y el pelirrojo había regresado a Los Ángeles, había ingresado en rehabilitación y le había mandado un enorme ramo de rosas acompañado de una tarjeta cada día. También había comenzado a visitar a Rosie cada dos semanas y a cambiar su comportamiento. Hermione estaba verdaderamente sorprendida por el cambio de Ron, para ser honesta.

También su relación con Draco seguía viento en popa, aunque aún no sabía si podía llamarle relación ya que no era nada formal. Trabajaban en el día en el penthouse de Draco, a veces se distraían haciendo el amor buena parte de la mañana, después visitaban clientes o supervisaban la remodelación de las nuevas oficinas, a veces se pasaban por las oficinas provisionales de M-Corp USA y al final cenaban juntos casi todas las noches en casa de Hermione.

Miró el reloj y bufó al ver que eran las ocho y media de la mañana. Rosie no tardaba en despertar y cualquier esperanza por dormir más tarde se había ido desde que el timbre sonó. Decidió darse una ducha antes de que el torbellino pelirrojo de su hija despertara. Acababa de dar un paso hacia su habitación cuando el timbre volvió a sonar. Corrió a abrir antes de que el sonido despertara a Rosie y se tuviera que despedir de su ducha relajante.

-Buenos días hermosa -dijo Draco con una sonrisa. Hermione le regreso la sonrisa antes de besarlo.

-Buenos días guapo. ¿Cómo amaneciste? -Draco entró al apartamento y rodó los ojos cuando vio las rosas sobre la encimera.

-Excelente, ¿y tú?

-Bien, estaba a punto de darme una ducha, ¿quieres unirte? -le preguntó coquetamente. Draco le sonrió sensualmente y la atrajo a él por la cintura.

-Tentador, muy tentador; pero no creo que tengamos una respuesta en el caso de que Rosie nos vea salir juntos de la ducha -Hermione no pudo evitar reír bajito al escuchar la respuesta del rubio.

-Muy bien, tienes razón. Espera aquí unos minutos, no tardo.

Cuando Hermione salió de su habitación recién bañada y arreglada encontró a Rosie desayunando alegremente en la cocina con Draco. La pelirroja le contaba al hombre que su mamá le había prometido llevarla al zoológico ese día y que estaba emocionada por ver a las jirafas y los elefantes. Draco la escuchaba atento, con una sonrisa de medio lado mientras comía. En momentos Rosie le preguntaba cosas sobre su niñez y el rubio siempre le respondía con una sonrisa.

-¿Nos vas a acompañar al zoológico, Daco?

-Solo si me invitan.

-Mami, ¿puede id Daco con nosotas al zoológico? -preguntó Rosie cuando vio a su madre caminar a la estufa para servirse un poco de omelet.

-Claro que sí, cariño.

-¡Yeei!

-Ve a cambiarte -Hermione bajó a su hija de la silla y la niña corrió hacia su habitación dejando a ambos adultos solos. Draco se acercó a ella con una de sus sonrisas ladinas y la beso en los labios lentamente.

Cerca de las diez, cuando estaban por salir, el timbre sonó por tercera vez en la mañana. Hermione miró la puerta confundida antes de que fuera Draco quien se acercara a ella y la abriera. Ron, en todo su esplendor y con un enorme dinosaurio de peluche, miró al rubio con una ceja levantada. Draco estaba a punto de decir algo cuando Rosie, quien iba saliendo de su habitación, corrió a los brazos de su padre felizmente.

-¡Paaapiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii!

-¡Hola pequeña!

-Mami y Daco me llevarán al zoológico, ¿quiedes id? ¿Mami, puede papi acompañadnos? -preguntó la niña con una sonrisa. Hermione miró al rubio, quien solo se encogió de hombros levemente.

-Cla-claro.

Dos horas y quince minutos después, los tres adultos y la pequeña niña caminaban por el zoológico. Rosie iba tomada de la mano de su padre mientras que Hermione y Draco caminaban detrás de ellos. Hermione estaba nerviosa, a pesar de que Ron se había portado como un adulto civilizado el último mes y medio ella aún guardaba sus reservas respecto al pelirrojo, pero hasta el momento no habían tenido ningún altercado.

Rosie tomó de la mano a su madre y la jaló hasta la jaula de las jirafas dejando a ambos hombres solos. Ron aprovechó y tomó una foto de ambas con su móvil cuando Hermione tomó en brazos a la niña y esta soltó una carcajada. Draco se recargó en una banca y le sonrió a Hermione cuando esta lo miró con una sonrisa. El pelirrojo no perdió de vista el acto y soltó una risa socarrona ocasionando que el rubio lo mirara con molestia.

-Espero que disfrutes cogerte a mi esposa mientras puedas, rubito.

-¿Disculpa?

-¿De verdad crees que no sé que te la estás cogiendo? Son tan obvios. Al menos tú lo conseguiste y no el estirado de tu amigo -Draco se tensó y lo miró con odio-. Solo recuerda que sigue siendo mi esposa y que tarde o temprano volveremos a ser una familia.

-¿Y cómo lo vas a conseguir? ¿Enviándole rosas todos los días? -se burló el rubio. Ron se encogió de hombros.

-Recuerda que tengo conociéndola más tiempo que tú, podré haber sido un completo imbécil antes pero aun así logre enamorarla, ¿que te hace pensar que no podré hacerlo ahora?

-Intuición -respondió el rubio burlesco. Ron apretó la mandíbula.

-No olvides que tenemos una hija juntos, y Rosie siempre escogerá a su padre.

Draco estaba a punto de responderle cuando vio que Hermione y Rosie se acercaban a ellos, la niña corrió a los brazos de su padre cuando este se puso a su altura. Draco se dio la vuelta y comenzó a caminar en sentido contrario a ellos molesto. Aunque Ron era un idiota, no dejaba de tener razón y aún no entendía porque le molestaba eso.

Él jamás se imaginó como padre, menos teniendo en cuenta el casi nulo instinto maternal de Astoria. Incluso cuando Theo le pidió que fuera el padrino de Zach estuvo a punto de negarse de no haber sido porque era precisamente Theo quien se lo había pedido. No negaba que se había encariñado con la pequeña, desde el primer momento que decidió no seguir negando la atracción que sentía por la castaña había estado consciente de que la mujer venía con su pequeña hija incluida. Hermione se acercó al rubio y lo detuvo. Draco cerró los ojos inhalando profundo antes de encararla.

-¿Está todo bien?

-Si.

-Ron te dijo algo, ¿verdad?

-No.

-Draco…

-Tranquila. Necesito volver, surgió un pendiente de la oficina -mintió. Hermione lo miró incrédula.

-Entonces iré contigo.

-No, es domingo. Disfruta a tu hija.

-Draco…

-Esta todo bien, Hermione -cortó el rubio. Hermione lo miró resignada.

-Esta bien, entonces te veo en la cena.

-Claro -mintió Draco sonriéndole a la castaña antes de seguir su camino.

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Hermione abrió la puerta de su apartamento para dejar pasar a Ron quien cargaba en sus brazos a una muy dormida Rosie. Miró el reloj y bufó al notar que pasaban de las siete de la noche. Ron dejó a su hija en su habitación y después se dirigió a la cocina, abrió el refrigerador y sacó una botella de refresco. La castaña lo miró con ojo crítico mientras el pelirrojo la miraba con una sonrisa burlona.

Bufó y entró en su habitación, cerrando la puerta detrás de ella, exhausta y sintiéndose sucia después de todo un día de paseo bajo el sol en pleno verano. Miró su móvil con enojo, aún podía ver el mensaje que el rubio le había mandado cancelando su cena como si lo acabara de recibir.

Después de una ducha fresquita, salió de su habitación esperando tener una noche tranquila. Cuando vio a Ron sentado cómodamente en el sillón mirando la tv supo que su noche sería todo menos tranquila. Ron la miró con una enorme sonrisa y le indicó que se sentara a un lado de él. Hermione rodó los ojos antes de sentarse en el sillón a la izquierda.

-Pedí sushi para cenar.

-Oh, te quedas a cenar.

-¿Te molesta?

-Uhmmm, no.

-¿Y tu novio? Pensé que estaría esperándonos con la cena o algo así.

-Draco no es mi novio, es mi jefe. Y tiene trabajo que hacer.

-Oh, no es tu novio. Pensé que como se acostaban habían formalizado su relación o algo.

-Draco y yo no…

-Oh, Hermione, por favor. No creerás que me tragaré el cuento de que solo es tu jefe y pasa los domingos contigo solo porque eres buena secretaria.

-Ron, basta. Estamos separados, no puedes decirme con quién puedo o no relacionarme.

-Está bien, Hermione, no es un reproche.

-¿Entonces qué es lo que quieres, Ron?

-Recuperar a mi familia -Hermione lo miró en silencio por unos momentos antes de soltar una risita, levantarse y caminar hacia la cocina.

-¿Tu familia? Nunca fuimos una familia, Ron -respondió sin voltear a verlo abriendo la alacena y sacando un vaso.

-Podemos comenzar a serlo entonces -dijo Ron en su oído tomándola por sorpresa. Hermione se giró y quedó de frente al pelirrojo.

Ron era un poco más bajo que Draco pero más corpulento. Hermione miró los profundos ojos azules del pelirrojo y supo que no mentía, de verdad no mentía. Trató de alejarse pero Ron la acorraló y se puso aún más cerca de ella, sus rostro estaban a centímetros de distancia. Tragó en seco antes de tratar de empujarlo sin conseguirlo.

-Ron, por favor…

-Intentémoslo de nuevo. ¿Acaso no te he demostrado ya que no soy el mismo?

-No es lo mismo.

-¿Por qué? ¿Por Malfoy? No me digas que estás enamorada de él.

-Ron… por favor.

-Podemos volver a empezar, aquí, en LA, en Londres, tú escoge.

-No puedo, no podemos -contestó finalmente empujando a Ron con fuerza. El pelirrojo se alejó lentamente, derrotado.

-Si necesitas más tiempo, solo pídelo.

-No sé lo que necesito, Ron -le respondió exaltada-. Ni siquiera sé lo que quiero, pero eso no importa, ahora solo debemos preocuparnos por Rosie, ¿ok?

-Hermione…

-¡No! Nada de Hermione, Ronald -le espetó molesta, después respiró profundamente para tratar de calmarse-. Gracias por la cena pero creo que debes irte.

-Hermione…

-Y por favor, no vuelvas a aparecerte sin avisar -Ron estaba a punto de replicar pero mejor decidió irse.

Hermione ni cenó. Recibió el sushi que Ron había ordenado y lo metió directo al refrigerador. Trató de dormir pero al no conseguirlo salió al balcón de su habitación; la noche era calurosa y ella solo vestía un camisón de seda. Se sentó en la sillita de metal y encendió un cigarro.

Tenía tres meses viviendo en Nueva York, mes saliendo, o lo que fuera, con Draco y el mismo tiempo tenía recibiendo los ramos diarios de rosas por parte de Ron. Nunca había considerado ni siquiera regresar con Ron a pesar de su cambio de conducta y el hecho de que tuviera algo con Draco no tenía nada que ver. Ella siempre estuvo consciente de que se había casado con él porque había quedado embarazada y los padres de Ron los habían presionado. Desde el momento que aceptó supo que su vida había dejado de ser de ella.

Cuando tenía veinte años, estaba embarazada, no tenía dinero y la universidad interrumpida había hecho lo que consideró mejor para su hija aunque eso significaba tener que someterse a un abusivo y drogadicto Ron.

La noche que había decidido irse de LA aún la perseguía en las noches. Ron llegó cerca de la media noche, eufórico ebrio y drogado; con el escándalo que armó despertó a Rosie y probablemente a medio edificio incluidos Ginny y Harry. Discutieron, como solían hacerlo cada noche, pero esa vez algo había cambiado en los dos. Tal vez fue que Ron estaba más violento que de costumbre, o que Hermione se había hartado de la forma como la trataba el pelirrojo, o tal vez la carita de terror de Rosie había hecho click en ella; no lo sabía, lo único que si sabía fue que trató de defenderse por primera vez.

De no haber sido por Harry, Ron la había matado. En su euforia no distinguía nada, simplemente quería hacer daño y la única que estaba en el momento había sido ella. Harry los encontró en la habitación, Ron encima de una semi desnuda e inconsciente Hermione. Ella no recordaba nada de ese momento, Ron la había comenzado a estrangular y ella se defendió, lo araño, lo mordió, trató de empujarlo pero la fuerza del pelirrojo sobrepasaba la suya y había perdido la consciencia.

La relación de Harry y Hermione no fue la misma después de esa noche. Harry era el único que sabía lo que verdaderamente había pasado y aunque trató de convencerla de denunciar al pelirrojo, lo único que hizo ella fue irse. Tomó las cosas de su hija y las suyas y regresó a Londres con un boleto de avión pagado por Harry. Hermione no había vuelto a ver a Harry desde que dejó LA hasta aquella mañana que llegó al hospital después de la sobredosis del pelirrojo.

No estaba segura si Ron recordaba lo que había hecho aquella noche. No estaba segura si algún día ella lo perdonaría por todo el daño que le hizo. Pero de lo que sí estaba segura era de que jamás regresaría con Ron, sin importar en qué tan mejor persona el pelirrojo se convirtiera, ella no volvería con él.

Hermione encendió otro cigarro y miró el reloj. Eran cerca de las dos de la mañana. Tomó su móvil y, nerviosa, escribió un «¿Estás despierto?» y antes de enviarlo tamborileó sus dedos sobre la pantalla. La respuesta le llegó poco después.

«Sí».

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Draco salió de la oficina de su abogado furioso. Astoria había ganado. La casa de Mónaco, la pensión exorbitante y su mercedes; todo era de ella. La jueza había fallado a su favor cuando una de sus muchas amantes se había presentado a declarar a su favor. ¿Darla, Dania, Dany? Ni siquiera recordaba su nombre, lo único que recordaba era que la mujer había sido su asistente por un breve tiempo y que la había despedido por su indiscreción. Su abogado había ingresado una apelación pero las probabilidades de que la jueza fallara a su favor eran mínimas.

Condujo furioso hasta Kensington. Había prometido llamarle a Hermione cuando saliera del juzgado pero por su humor no lo creía conveniente. Entró hecho una furia y directo a la cava, tomó una botella de whisky y bebió directo un trago enorme. El dinero le importaba muy poco, si los motivos de su divorcio fueran otros con gusto le hubiese dado lo que la chica pedía, pero era su orgullo, más que nada, lo que se sentía herido.

Ya estaba un poco ebrio cuando su móvil sonó. Era Hermione. Ignoró la llamada unas cuantas veces hasta que consideró prudente contestarle antes de que enviara al MI6 o a Theo a buscarlo.

-Hola Hermione.

-¿Draco? ¿Estás bien? Estaba comenzando a preocuparme.

-Lo siento.

-Supongo que las cosas con tu abogado salieron mal.

-Ni que lo digas.

-Lo siento mucho. ¿Hay algo que pueda hacer?

-Francamente desearía que estuvieras aquí.

-Yo también desearía estar allí.

-¿Cómo están las cosas allá?

-Bien, la construcción está por terminar. Estarás aquí cuando inauguremos las oficinas. El personal se completó ayer y todo va viento en popa. Ah, y por cierto. No sé si ya te enteraste pero el bebé de Pansy nació ayer.

-Por favor comprale un obsequio de mi parte.

-Ya lo hice. -Draco no pudo evitar sonreír-. ¿Necesitas que haga algo más por ti?

-Uhmmm -masculló gravemente el rubio-. Si te dijera lo que necesito que hagas… -Hermione no pudo evitar reír.

-Laboralmente, Draco.

-Oh, no. Todo bien. ¿Tú necesitas algo de Londres?

-Solo que regreses bien -Draco no pudo evitar sonreír.

-Lo haré.

-Me tengo que ir Draco, Rosie está lista para su hora de dormir.

-Vale. Salúdame al pequeño pterodáctilo.

-Ahora es una princesa.

-A su majestad entonces… Bye Hermione.

-Bye Draco, te… -Hermione se interrumpió. Draco se quedó sin aliento sabiendo lo que la castaña había estado a punto de decir- ...te cuidas -y colgó.

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«Te quiero» era lo que casi le dice a Draco. Hermione había estado a punto de decirle que lo quería como si de una colegiala enamorada se tratara. Se palmeó la frente sintiéndose estúpida; aún no le ponían nombre a lo que fuera que tuvieran, de hecho ni siquiera lo habían discutido porque ambos seguían casados y sabían que no era conveniente para ninguno de los dos.

Probablemente la única persona que sabía de su relación, o lo que fuera, era Pansy. La pelinegra cuidaba con gusto a Rosie algunas noches para darles momentos a solas. Su hija había hecho un lazo con Pansy que solo ellas dos entendían y amaba jugar a la pijamada con ella, ver películas de princesas y disfrazarse de una.

Hermione suspiró antes de ver a Rosie entrar a su habitación emocionada por conocer al bebé de Pansy. Le había prometido a su hija que irían a conocer al bebé al día siguiente y la niña casi no podía contener su emoción.

-Mami, ¿mañana idemos a conocel al bebé de Pansy?

-Si, mi amor.

-¿Y le llevademos sus degalos? -preguntó acomodándose en su camita. Hermione se sentó en el borde de la cama y le quitó un pequeño rizo de la frente.

-Sí, borreguito.

-Que mal que Daco no esté aquí pada conoced a bebé Ollie.

-Pronto volverá y lo podrás llevar a conocerlo.

-¿Clees que a Daco le guste bebé Ollie?

-Claro, amor, no veo por qué no.

-A papi yo no le gustaba de bebé.

-Pero Draco no es papi, amor.

-A veces me gustadia que papi fuera más como Daco, mami -confesó la niña suspirando con tristeza. Hermione no pudo evitar sentir como se le apachurraba el corazón.

-Pero papi ya se porta mejor -trató de consolar a su hija, Rosie simplemente se encogió de hombros.

-Tienes dazón mami. El nuevo papi es mucho mejod que el viejo papi.

-Así es amor. Ahora a dormir, borreguito.

-Eta bien mami -la niña se acomodó en su camita y Hermione le dio un beso en la mejilla antes de apagar la luz de la habitación y levantarse para salir-. Mami, ¿puedes dejad la puelta abieta?

-Claro que si, borreguito.

Hermione salió de la habitación de su hija con un nudo en el estómago. Las palabras inocentes de Rosie sobre Ron y Draco le habían calado hasta los huesos. ¿Qué hubiese sido de ella sin el amor y las enseñanzas de su padre? Otra cosa de seguro. Entonces, ¿por qué le quitaba ese privilegio a su hija?. O sea, sí. Ron no era el mejor padre del mundo, pero no dejaba de ser su padre.

¿Qué se supone que debía de hacer? Regresar con Ron estaba fuera de discusión, compartir la custodia de Rosie también, ¿qué otra cosa podría hacer?. Las visitas parecían servir, Rosie ya no se escondía de Ron ni brincaba en su presencia, ¿pero qué más podían hacer?. Hermione salió a su balconcito y encendió un cigarro antes de sentarse en la silla de metal. Miró el celular y frunció el ceño. Necesitaba un consejo urgente.

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Pansy estaba exhausta. ¿Por qué dar vida era un trabajo tan agotador?. Miró a su bebé recién nacido y sonrió. El pequeño Ollie dormía plácidamente en la enorme cama mientras su madre lo observaba ausente de los problemas a su alrededor. Pansy suspiró. Lo mejor que había salido de su matrimonio con Gregory era su hijo, al menos para ella.

Hermione fue quien estuvo con ella cuando entró en labor de parto, fue ella quien sostuvo su mano mientras ella pujaba como si el mundo se fuese a terminar, fue ella quien vio a su hijo por primera vez y lloró junto a ella al escuchar su primer llanto. No Gregory, Hermione. Y aunque le había dejado claro a la castaña que no le importaba que el idiota de su marido se hubiese negado a estar con ella en ese momento, la verdad era que le dolía, y mucho.

Y aunque quería culparlo, no podía. Cuando Gregory se enteró que tenía un amante había explotado, con lo cavernícola, orgulloso y machista que era le había herido el orgullo enterarse que su hermosa esposa tenía un amante. Al maldito jamás le importó las mil amantes que él tenía, sólo le importaba su estúpido ego. Así que cuando le dijo que estaba embarazada y que planeaba tener al bebé, Gregory simplemente se fue del apartamento a parrandear a algún lujoso burdel.

Ese era el motivo por el cual había terminado su relación con Draco y se había mudado a Nueva York. Quería comenzar las cosas de cero lejos de Gregory y de toda la familia Goyle. Sonrió cuando su bebé suspiró atrayendo su atención a sus rechonchas mejillas y su cabello azabache. El pequeño Ollie era la viva imagen de su padre.

El timbre sonó sacando de sus pensamientos a la pelinegra. De seguro eran Hermione y Rosie. La pequeña pelirroja moría por conocer a Ollie y le habían avisado que irían a visitarla. Se levantó de la cama con cuidado y fue a abrir. Rosie saltó a abrazarla y la llenó de besos.

-¡Pansy, Pansy!

-Hola pequeña zanahoria.

-¿Dónde esta bebé Ollie?

-¡Rosie! -la reprendió Hermione saludando a su amiga mientras la niña entraba dando brinquitos.

-Lo siento mamá.

-¿Cómo estás?

-Exhausta, ¿así será mi vida de hoy en adelante? -preguntó cerrando la puerta después de que Hermione y Rosie entraran.

-Casi. Para ustedes -le dijo entregándole tres bolsas de regalo-. Una es de parte de Draco.

-¿Dónde está, por cierto?

-En Londres -respondió Hermione no queriendo sonar angustiada. Pansy la miró con una ceja levantada antes de abrir la primer bolsa.

-¿Qué demonios hace en Londres cinco días antes de tu cumpleaños? -preguntó sacando un hermoso mameluco color verde.

-La firma de su divorcio.

-¿Por fin? -Hermione asintió. Pansy abrió otra bolsa sacando un pequeño peluche de dinosaurio-. Y porque siento que no estás del todo contenta.

-Lo estoy, es solo que… -la pelinegra miró con ojo crítico a la castaña antes de abrir la tercera y pequeña bolsa.

-¿Que…?

-Ni siquiera hemos definido lo que somos, creí que era porque ambos seguíamos casados pero ahora no sé.

-Tranquila -respondió la nueva mamá sacando un brazalete hermoso de oro blanco con esmeraldas incrustadas-. Con Draco las cosas suelen ser así, intensas. Si quisiera deshacerse de ti ya lo hubiera hecho, créeme -Hermione la miró con alivio.

-¿De verdad?

-De verdad.

Las siguientes horas fueron más tranquilas, Hermione cuidó del pequeño Ollie en lo que Pansy tomó una larga y merecida ducha caliente, después preparó la cena para las tres y vieron películas. Hermione le enseñó a la pelinegra como debía de bañar al bebé y poco después pidió un taxi para regresar a casa.

Draco no se volvió a comunicar con ella. Tomando el consejo de la pelinegra, se relajó después de acostar a Rosie. Eran cerca de las once de la noche cuando el timbre sonó. Extrañada, se levantó y levantó el intercomunicador.

-¿Sí?

-¿Hermione? -escuchó decir a Ron- ¿Puedes abrirme? Está lloviendo.

-¿Qué haces aquí?

-Acabo de llegar de Los Ángeles y no tengo donde quedarme, ¿puedes abrirme y te explico adentro? -Hermione hizo una mueca antes de suspirar y oprimir el botón que abría la puerta de entrada-. ¡Gracias!

Minutos después el timbre sonó de nuevo y Hermione abrió la puerta con una mueca. Ron entró empapando el piso con una maleta y una guitarra. Hermione lo miró con ojo crítico. Su cabello había crecido desde la última vez que se vieron, jamás iba a dejar de asombrarle el increíble parecido de los hermanos Weasley ya que, con el cabello largo, se parecía mucho a Bill cuando había tenido su edad. Hermione bufó ya que a esa edad ella se había enamorado del mayor de los Weasleys.

-¿Y bien? -preguntó más brusca de lo que pretendía. Ron se quitó la chamarra de cuero y la puso sobre su maleta.

-Los idiotas del hotel se confundieron con mi reservación y me dejaron sin habitación esta noche. ¿Crees que pueda quedarme aquí? -Hermione se mordió el labio indecisa. Si era una excusa, era una muy bien elaborada.

-Ron…

-Por favor, dormiré en el sillón -le dijo con un puchero de esos que solían convencerla de todo. Hermione no pudo reprimir una sonrisa.

-Está bien, Ron. Solo por esta noche.

-¡Gracias!

-¡Shh! Baja la voz, Rosie está dormida.

-¿Enserio? Esperaba verla aunque fuera unos minutos.

-Puedes hacerlo, pero primero quítate esa ropa mojada o atraparás un resfriado.

Hermione preparó un poco de té mientras Ron tomaba una ducha en el baño de invitados. Miró su móvil esperando tener noticias de Draco pero seguía igual de silencioso que antes. Bufó antes de arrojarlo al sillón molesta. No sabía qué era lo que le molestaba pero algo lo hacía. Sirvió las tazas y esperó a Ron en el sillón. El pelirrojo salió a los pocos minutos vistiendo solamente unos pantalones de chándal.

La chica lo miró con sorpresa, el físico del pelirrojo había cambiado considerablemente desde que se habían separado. Ron siempre había sido delgado pero ahora estaba más musculoso, como si hiciera ejercicio constantemente. Hermione volteó su mirada antes de que se diera cuenta y bebió de su taza de té. Ron se sentó frente a ella en silencio. Después de que ambos se terminaran su té, Ron la miró por unos momentos.

-¿Tengo algo en la cara? -preguntó ella tocándose el rostro. Ron sonrió.

-No.

-¿Entonces por qué te me quedas viendo?

-¿No puedo admirar lo hermosa que eres?

-No -respondió ella bruscamente. Ron levantó una ceja sorprendido.

-¿Por qué no?

-Ron, por favor, basta -pidió ella levantándose del sillón-. No puedes venir y portarte todo lindo después de todo lo que pasó entre nosotros.

-Sé que la cagué, Hermione, ¿no puedes darme otra oportunidad?

-No.

-Hermione, por favor…

-Espero te vayas antes de que me despierte en la mañana -dijo caminando hacia su habitación. Ron la miró partir y golpeó su muslo con el puño molesto.

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Hermione abrió los ojos cansada. No había podido pegar el ojo hasta entrada la madrugada y aun así no pudo dormir nada. Miró el reloj, eran cerca de las siete de la mañana. Bufó enojada antes de levantarse de la cama y buscar su móvil. No lo encontró. Hizo memoria de donde lo había dejado pero su cerebro, aún atontado por la falta de sueño, no le ayudó en nada. Se levantó y se duchó con agua fría, había sido una noche calurosa y se sentía pegajosa, además de que estaba segura que una ducha caliente la relajaría y ya no era hora de dormir.

Salió de su habitación esperando encontrar a Ron en la sala. No fue así. Ni el pelirrojo ni sus cosas estaban por ninguna parte, mejor así, pensó, no estaba de humor para discutir de nuevo con Ron. Puso la cafetera y comenzó a preparar el desayuno cuando su móvil comenzó a sonar. Hermione rápidamente ubicó el sonido a la mesita de centro de la sala, extrañada, fue rápidamente a contestar antes de que dejara de timbrar.

-¿Hola?

-Por fin contestas. Tengo toda la noche llamándote -dijo un evidentemente cabreado Draco desde el otro lado de la línea.

-Lo siento, no recordaba dónde había dejado el móvil anoche.

-Claro, estabas demasiado ocupada atendiendo al imbécil de tu exmarido, ¿o ya regresaron y omitiste decírmelo?

-¿Qué? Claro que no. ¿De qué hablas?

-Deja de verme la cara de idiota, Granger.

-Yo no estoy viéndote la cara de idiota, Draco. No sé de qué me hablas.

-¿Ah no? Pues revisa tus mensajes -Hermione puso la llamada en altavoz y reviso rápidamente los mensajes. El alma se le escapó del cuerpo al ver la conversación con Draco-. ¿Y bien? ¿Hay alguna explicación al respecto?

Alrededor de las tres de la mañana había un mensaje, más bien una foto, de Ron, sin playera, en su habitación, con Hermione dormida detrás de él en un ángulo que parecía que ella también estaba desnuda, con la frase «Uno siempre regresa a donde amó la vida». Incrédula y furiosa, cerró la aplicación y regresó a la llamada con Draco.

-No es lo que parece…

-¿Entonces qué es? Porque para mi está bastante claro.

-¡No! El solo…

-No quiero tus excusas, Granger. M-Corp USA puede arreglárselas sin ti. Regresas a Londres.

-Draco, espera… -el rubio cortó la llamada sin más.

Hermione comenzó a sentir un dolor horrible en el pecho. Ron, como siempre, venía a arruinar su vida. Y como siempre, ella se lo había permitido. ¿Por qué demonios abrió la puerta? Furiosa, dejó caer las lágrimas por su rostro, ¿qué sentido tenía detenerlas? Lo hecho, hecho estaba. ¿Y ahora qué? ¿Qué se suponía que tenía que hacer ahora?


*Se esconde detrás de la mesa* ¡Hola! ¿Cómo están?

Primero que nada, quiero agradecerles por sus hermosos reviews y sus favoritos. Me han motivado a actualizar tan pronto.

Ahora, no me maten por favor. Este capítulo fue toda una ruleta rusa, ¿se esperaban la historia de Pansy? ¿La jugada de Ron? ¿La reacción de Draco? ¿Qué creen que pase en el siguiente capítulo? Quiero leer sus teorías, por favor.

Cuídense mucho, les mando un beso enormeeee, Kat!