Disclaimer: Los personajes y todo lo relacionado con Harry Potter pertenece a JK Rowling.


12. CORAZÓN ROTO

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Draco miró el móvil como si quemara. De verdad que había pensado que Hermione era diferente. Había bajado la guardia, la había dejado entrar, ¿y cómo le correspondía? Acostándose con el idiota de su ex en el primer instante que él salía del país. Se sentía como un imbécil. Miró la botella de whisky y, furioso, la aventó a la primer pared que vio haciendo añicos la botella.

Era un idiota. Había cambiado por ella, había dejado su comportamiento de playboy por ella, incluso había hecho el esfuerzo por llevarse bien con su hija, que a decir verdad era lo que menos le importaba ya que Rosie se ganaba a las personas con una simple sonrisa, pero, ¿para qué? ¿Para que le pagara con la misma moneda con la que Astoria le había pagado?

Lo peor era que el engaño de Hermione le dolía mil veces más que lo que le había dolido el de Astoria. Aún no terminaba de comprender por qué, solo lo sabía. Y eso le cabreaba aún más. Reconocía que jamás formalizó nada con la castaña, quería primero ser un hombre libre antes de que formalizaran las cosas, creía que ella merecía eso y no ser una amante más de la lista. ¿Pero para qué? Ahora se sentía como un completo estúpido.

Theo entró en el despacho y lo miró con un ojo crítico antes de suspirar y verlo con decepción. El castaño se sentó en el sillón frente a él y se quedó mirándolo en silencio por un buen tiempo. Draco bufó en más de una ocasión tratando de hacer hablar a su amigo, pero no consiguió nada. Finalmente el rubio se levantó, tomó otra botella de whisky y volvió a sentarse frente a la mirada decepcionada del ojiazul.

-Deja de verme como idiota -le dijo molesto después de dar un gran trago. Theo se burló del rubio antes de contestar.

-Deja de verte como un idiota -respondió el castaño. Draco lo miró con enojo.

-Me siento como un idiota.

-Porque de seguro ya hiciste alguna idiotez -Draco lo miró con el ceño fruncido.

-Se supone que debes de ponerte de mi parte.

-¿Por qué lo haría cuando estás siendo un idiota?

-Ella me engañó.

-¿Según quién? ¿Weasley? Creía que eras más listo que ese imbécil.

-¿Cómo puedes seguir defendiendola?

-No le estas dando el beneficio de la duda -respondió el castaño encogiéndose de hombros-. ¿De verdad crees que después de todo el tiempo que tiene separada del asno de Weasley regresará a sus brazos a la primera oportunidad?

-Tienen una historia juntos.

-Pasada.

-Pero historia. Además tienen una hija juntos.

-¿De verdad te estás escuchando o es el alcohol el que está hablando por ti? -Draco bufó-. No estás siendo justo con ella. Ni siquiera te molestaste en averiguar qué pasó.

-¿Qué otra cosa pudo haber pasado? -preguntó el rubio mostrándole la foto al castaño. Theo tomó el móvil y miró la foto por unos momentos.

-Yo veo a una Hermione dormida y a un imbécil aprovechándose de eso -dijo finalmente llamando la atención del rubio. Draco le arrebató el móvil y miró la foto con detenimiento.

-Tal vez…

-Parece que quieres que lo suyo no funcione -sentenció Theo provocando una mirada de furia por parte de su amigo.

-¿Y eso no te alegra? Así tendrás el camino libre.

-Creía que estaba claro que entre Hermione y yo no hubo ni habrá nunca nada -respondió el rubio visiblemente molesto. Draco suspiró antes de disculparse.

-Lo siento, ya no estoy pensando con claridad.

-Evidentemente.

-¿Qué se supone que debo de hacer si no es mandar a la mierda todo?

-Puedes comenzar por dejar que Hermione se explique, después puedes regresar a Nueva York y pedirle perdón por ser un imbécil -Draco miró a su amigo con enojo-. Sé que las disculpas no son tu fuerte pero puedes intentarlo esta vez, no es tan dificil.

Draco miró a Theo antes de soltar una maldición. Odiaba cuando el castaño tenía la razón.

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Cuando el teléfono sonó Hermione no lo escuchó. Rosie se había golpeado con una silla y tenía cinco minutos llorando desconsoladamente. Cuando finalmente la pequeña pelirroja se calmó, Hermione continuó viendo vuelos a Londres distraída con su pequeña hija dormida en sus brazos.

Había hablado con Pansy después de la llamada de Draco y aunque la pelinegra le había asegurado que el rubio decía muchas cosas sin sentido cuando estaba cabreado, Hermione no se sentía muy segura al respecto. Algo en la voz del rubio le decía que jamás había hablado más en serio. Además, nunca estaba de más tener un plan de emergencia.

Recostó a Rosie en su cama cuando la espalda comenzó a dolerle y cuando regresó al living escuchó el sonido de la campanita cuando le llegaba un mensaje. Distraída tomó el móvil y vio que tenía dos llamadas perdidas y tres mensajes de Draco, así como un mensaje de Theo, que era el más reciente y por el cual había sonado el móvil. Abrió primero el mensaje de Theo.

«Hermione, Draco está a punto de tener una embolia del coraje, por favor comunicate con él a la brevedad antes de que se le salga un ojo o algo».

No pudo evitar soltar una risa al imaginarse la escena antes de abrir los mensajes de Draco.

«¿Por qué no respondes el maldito móvil Granger? Necesito hablar contigo urgente».

«Lo siento» decía el segundo mensaje.

Hermione no pudo evitar que su pulso se acelerara e incluso comenzó a sentir un revuelo en el estómago antes de leer el tercer mensaje.

«¡Contesta el maldito móvil Granger!» leyó con una sonrisa en los labios antes de marcar el número.

-¡Por fin llamas! -escuchó decir a Draco del otro lado de la línea después del primer timbrazo. Hermione no pudo reprimir una sonrisa al imaginarlo sentado mirando el móvil como poseso.

-Hola a ti también, Malfoy -dijo ella tratando de no sonar burlona. Supo que no lo había logrado después de escuchar el característico sonido que Draco hacía cuando estaba molesto-. ¿Querías que te llamara porque necesitas algo o solamente necesitabas escuchar mi linda voz? -lo picó burlona. Draco volvió a bufar molesto del otro lado de la línea.

-¿Lo disfrutas? -preguntó después de unos instantes en silencio.

-Un poco, la verdad.

-¿Es tu venganza por mi pequeño exabrupto?

-¿Llamas a eso pequeño? Me corriste.

-No, solo te dije que regresaras a Londres. La palabra "despedida" jamás fue pronunciada.

-Fue implícito.

-Claro que no.

-¿Esta es tu forma de pedir disculpas? -preguntó finalmente molesta. Draco se quedó en completo silencio antes de contestar.

-No.

Hermione sabía que para un hombre como Draco pedir disculpas era una tarea titánica. Siempre acostumbrado a recibirlas en lugar de darlas incluso cuando era él quién se había equivocado. Ron solía dar torpes e insípidas disculpas, las cuales carecían de valor tomando en cuenta que para el pelirrojo las disculpas eran moneda corriente.

-No pretendía…

-Lo sé -lo interrumpió ella casi con un susurro. Ambos se quedaron en silencio por unos minutos, lo único que se escuchaba eran sus respiraciones.

-Te necesito en Nueva York -dijo el rubio finalmente-. Solo prometeme una cosa.

-¿Qué?

-Por favor, mantén a raya al imbécil de tu ex marido.

-Draco…

-Entiendo que es el padre de Rosie y que tiene tanto derecho como tú de estar con ella; lo único que pido es que le dejes las cosas claras. O dejamelas a mi si es el caso -finalizó sorprendiendo a la chica.

-Lo haré.

-Bien. Tengo que irme. Voy tarde a la comida familiar y bueno, sabes como se ponen las cosas en Malfoy Manor.

-Vale.

-Hasta luego, Hermione -dijo el rubio antes de colgar.

Hermione se quedó mirando la pantalla de su ordenador en silencio por unos momentos. Los vuelos a Londres parecían juzgarla desde la pantalla azul al quedar en stand by. Sabía que Draco tenía razón con pedirle lo que le pidió, sin embargo, no sabía como hacerle para dejarle en claro al pelirrojo que lo de ellos había terminado.

Tal vez tenía que ser más clara y ponerle límites. Pero tampoco estaba segura de como hacer eso. En el pasado jamás funcionó el ponerle límites. Recordó con amargura la primera vez que intentó ponerle algún tipo de límite al pelirrojo. Suspiró antes de cerrar el ordenador con más violencia de la necesaria.

Se suponía que su trabajo en M-Corp sería el primer paso a una nueva vida, lejos de Ron y de todo tipo de drama. Parecía que su segundo nombre era «problemas», porque era lo único recurrente en su vida. Se levantó molesta. Tenía veinticuatro años, ¿por qué putas no podía tener los problemas típicos de una chica de su edad?

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Rosie caminaba alegre de la mano de su madre. La había llevado al Zoo y después a su heladería favorita, luego habían ido a casa de Pansy y ella había jugado un poco con Ollie, aunque Ollie aún era un bebé y no podían jugar a las muñecas aún porque él era muy pequeño. A veces Rosie deseaba que Ollie creciera más rápido para poder jugar con él a las muñecas y a los dinosaurios pero su mamá le había explicado que los bebés crecen despacio. Aun así ella estaba contenta. Estaba lista para tener un hermanito porque ya era una niña grande.

Cuando estaban a unas calles del enorme edificio donde vivían un hombre alto y de cabello negro que ella no conocía detuvo a su mamá. Ella lo saludó con alegría y lo invitó a tomar té, ellas tomaban té porque eran británicas, no como los americanos que tomaban café. A Rosie no le gustaba el café, sabía amargo, a ella le gustaba el té de jazmín con miel y un poco de leche. Lo que si le encantaban eran las donas americanas.

Rosie miró con el ceño fruncido al hombre mientras entraban en una cafetería. No dejaba de mirar su cabello rojo. Todos en américa miraban su cabello rojo. En el jardín de juegos un niño una vez jaló uno de sus rizos rojos y le dijo que eran feos, Rosie le respondió que no eran feos y se fue de la resbaladilla enojada hacia su madre. Su mamá le compró un helado ese día y le explicó que a veces las personas tachan de feo algo que es raro para ellos, como lo es su cabello rojo y su cara llena de pecas. ¿El señor le diría también que su cabello era feo?

Se sentaron en una mesa con sillones, Rosie se sentó a un lado se su madre y el hombre se sentó frente a ellas como lo solía hacer Draco o Theo. Rosie lo volvió a ver con el ceño fruncido cuando el hombre le sonrió. Se veía más feo sonriendo. Su mamá la dejó ordenar su taza de té de jazmín cuando la mesera se acercó, le explicó a la mujer que le gustaba con dos cucharadas de miel de abeja y un sorbito pequeño de leche de vaca. La mesera le sonrió antes de decirle que había anotado todo. Después su mamá también ordenó un té de jazmín mientras que el hombre ordenaba un capuchino. Ella no sabía que era un capuchino.

-Rosie, el es Viktor -le dijo su madre después de que la mesera se fue-, es un compañero del trabajo.

-Hola Victor.

-Hola Rosie, me gusta tu cabello -dijo el hombre. Rosie lo miró con una sonrisa.

-¿De veda?

-Claro, es hermoso.

-Un niño en el jadin de juegos dijo que eda feo.

-Pues ese niño debe de estar ciego -respondió el búlgaro con una sonrisa. Rosie le regresó la sonrisa.

-Hablas estaño, ¿de donde edes?

-Soy de Sofia, está en Bulgaria.

-Mami, ¿donde esta Bulgadia? -le preguntó a la castaña curiosa. Hermione soltó una risita.

-Está al sur de Europa. Abajo de Rumania.

-Londres eta en Eudopa -le dijo la niña lo más seria que pudo. Viktor no pudo reprimir una sonrisa.

-Así es, Rosie. ¿Extrañas Londres?

-Si, en especial al abuedo y a Theo -dijo la niña. Viktor miró a Hermione con una ceja levantada.

-Theodore Nott y ella tienen una relación bastante curiosa, es como su hermano mayor -explicó Hermione. Viktor levantó las cejas sorprendido. Conocia al Nott y jamás imaginó que el hombre fuera amigo de una niña de cuatro años considerando lo agresivo que era para los negocios.

-Interesante -respondió el búlgaro. La mesera llegó en ese momento con sus bebidas y le entregó a Rosie un mantelito con figuras para colorear y unos crayones. La niña pasó a ignorar a los adultos para ponerse a colorear dinosaurios-. ¿Ya pensaste en mi propuesta?

-Si.

-¿Y cuál es tu respuesta?

-No lo sé, Viktor.

-¿Qué es lo que no sabes? Te ofrezco un mejor salario que Malfoy, estudiarías en la mejor universidad de Sofía, tendrías gente que te ayude a cuidar a tu hija.

-Suena tentador, Viktor, pero tengo responsabilidades en M-Corp. No puedo dejar a Draco cuando está por abrir las oficinas de aquí.

-¿Sabes que tu lealtad hace que quiera robarte aún más? -preguntó el búlgaro con una sonrisa. Hermione sintió las mejillas calientes-. Es la segunda vez que te hago la misma propuesta y yo jamás he preguntado dos veces.

-Lo siento, de verdad. Me halagas, pero M-Corp me necesita.

-¿M-Corp o Malfoy?

-¿Perdona? -preguntó Hermione confundida más brusca de lo que pretendía.

-No me malinterpretes, Hermione.

-No entiendo a qué te refieres con eso.

-Es bien conocida la reputación de Malfoy. Me agradas y no me gustaría que tomaras una decisión de la que te arrepientas en un futuro.

-Sigo sin entender, Viktor -le dijo a pesar de que si lo hacía.

-Prefiero que lo escuches de mi a que lo escuches de otros.

-¿Escuchar qué?

-Todos saben que Malfoy… -se interrumpió y miró a Rosie, la niña seguía absorta en su mantel con dibujos- ...realiza ciertas actividades no laborales con sus asistentes. Por la forma en que te trajo a New York se comenzó a especular que tu eras su nueva… -Viktor pensó un momento antes de responder- ...adquisición. Honestamente a mi no me importa si lo eres, sin embargo, si escalas algún tipo de posición en M-Corp, todos pensarán que es por eso y no por tu talento. Y a mi no me gustaría que eso pasara. Tienes talento, Hermione, y con la educación adecuada serías un tiburón en los negocios.

Hermione miró en silencio a Viktor. Aunque no le gustaba admitirlo, el búlgaro tenía razón. Si se sabía lo suyo con Malfoy todo mundo pensaría que ella lo estaba utilizando, y si alguna vez subia de puesto pensarían que lo había hecho por acostarse con él y no por mérito propio. También tenía que pensar en Rosie. En esos momentos ella era un pequeña y no entendía muchas cosas, pero algún día crecería y la verdad no le gustaría que pensara que su madre había escalado posiciones acostándose con el jefe.

-Estos rumores…

-Son lo suficientemente fuertes para dañar tu reputación en el mundo de los negocios. También toma en cuenta que hiciste dos enemigas, las ex señoras Malfoy y Nott, las cuales suelen codearse con los más altos personajes empresariales. ¿De donde crees que llegaron estos rumores a mi?

-Ya veo -respondió con una mueca de disgusto. Viktor se bebió su capuchino casi de un trago.

-Déjame ayudarte.

-¿Puedo pensarlo? -respondió Hermione mirando a su pequeña hija.

-Por supuesto. Tienes mi teléfono, puedes llamarme cuando tomes una desición.

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Draco descendió del avión rápidamente. Eran las seis de la mañana y se le hacía tarde para llegar a su penthouse. Cuando entró en la camioneta que lo esperaba para llevarlo a casa sonrió al ver el ramo de rosas rojas que había ordenado compraran. Era 19 de septiembre, hoy Hermione cumplia veinticinco años. A veces la diferencia de edad era imperceptible para él, Hermione era incluso hasta más madura y centrada que muchas de las mujeres que conocía y eso era lo que le llamaba la atención de ella.

No podría decir que estaba enamorado, admiraba a la castaña como nunca había hecho con una mujer que no fuera su madre. Su perseverancia, su fortaleza y su inteligencia eran cualidades que admiraba de la castaña y que jamás había visto en una mujer. Además de la belleza y sensualidad innata de Hermione. Parecía que esa mujer existía con el simple propósito de volverlo loco y de demostrarle que no todas las mujeres querían algo de él. Le había quedado bastante claro que Hermione podía ser autónoma y completamente independiente. Aprendió por la mala aquella mañana que la chica no toleraría que desconfiara de ella, que iba tan en serio con él como que la noche llega después del día.

Entró en el edificio cargando las flores, subió rápidamente a su penthouse a refrescarse un poco antes de bajar al apartamento de Hermione y sorprenderla. Tomó las flores, el bonito regalo que le había traído de Londres y entró en el ascensor con una sonrisa. Ansiaba verla, besarla y pedirle que formalizaran su relación. Esperaba un poco de bronca por estar ausente la última semana, pero se había visto envuelto en reuniones interminables con su tía Bella que para cuando terminaba era imposible llamarle por la diferencia de horarios.

Cuando entró en el apartamento de Hermione supo que algo iba mal. Se sentía vacío, como si no viviera nadie allí. No tuvo que adentrarse para saber qué pasaba, cuando se acercó a la encimera de la cocina vio el sobre con su nombre. Dejó las flores y tomó el sobre, lo abrió y sacó la carta que había adentro.

«Querido Draco;

Espero algún día me perdones por hacer esto de esta forma tan cobarde, pero si de por si ya es dificil para mi hacerlo, verte a la cara me lo haría imposible. Tu ausencia me dio tiempo para darme cuenta de algunas cosas. Escuché rumores sobre ti, sobre mi, y la verdad no me gustaron para nada. Me pusieron en perspectiva sobre cual es mi lugar en M-Corp y hasta dónde podría llegar. No quiero que la gente me conozca como la chica que escaló posiciones en la empresa por acostarse con el jefe, tampoco quiero me que conozcan como una asistente más a la lista.

Me di cuenta que a tu lado la vida era cómoda, pero que jamás lograría nada por mi misma sin tener la sombra de Draco Malfoy detrás de mí ensombreciendo cada logro que tuviera. Espero puedas comprender eso.

También espero que puedas comprender que no puedo ser la amante de nadie. Ambos seguimos casados y lo que fuera que tuviéramos estaba mal en distintas formas que no me gusta ni siquiera pensar en eso. Cometí el error de enamorarme de mi jefe, y comprendí demasiado tarde que amarte tenía un precio demasiado alto. Quiero que me conozcan por mis propios logros y no por estar a la sombra del gran Draco Malfoy.

Afortunadamente, tus sentimientos hacia mi eran solo carnales por lo que me voy con la consciencia de que no estoy rompiendo ningún corazón, solamente el mío. Espero puedas comprenderme y no guardes ningún rencor hacia mi cuando nos encontremos en el futuro. En tu correo deje cinco buenas opciones para ocupar mi lugar, las chicas se encuentran en New York y están dispuestas a cambiar su residencia a Londres si se lo solicitas.

Gracias por creer en mí y por todo lo que hiciste por mi,

Hermione Granger.»

Draco estrujó la carta en su puño. Con enojo tomó las flores y las arrojó hacia el pasillo que daba a las habitaciones destruyendo el bonito arreglo floral. Salió del apartamento y subio furioso a su penthouse. Un imbécil. Había quedado como un completo imbécil. Ahogó la horrible sensación que la carta de Hermione había dejado en su estómago con la primer botella de alcohol que encontró.

Sentía un dolor que no conocía en el pecho, estaba furioso, quería destruir todo. No podía decir que no comprendía las razones de Hermione al dejarlo, porque lo hacía. Pero aun así no podía dejar de sentirse devastado. ¿Por qué no lo había hablado con él?

¿Por qué había decidido simplemente irse y dejarlo de esa forma? Con... ¿con el corazón destrozado? ¿Era eso lo que sentía? Draco miró con furia la cajita que contenía el bonito guardapelo de plata y la arrojó con violencia al otro lado de la sala. ¿Acaso eso era lo que se sentía un corazón roto?


¡Hola chicas! ¿Cómo les va? Por favor no me odien, jejeje.

Perdón por tardar tanto en actualizar, les cuento brevemente: no he tenido animos ni imaginación de actualizar por una simple razón, me divorcié y la verdad todo lo que escribía era una verdadera mierda. Aunque el hecho de que yo ande con el corazón roto por la vida no tiene nada que ver con los sucesos ocurridos en este capítulo.

¿Se esperaban la aparición de Viktor? ¿Creían que las doble A se quedarían quietas y tranquilas con Draco y Hermione en New York?

Por favor cuéntenme que les pareció este cap. Si me quieren matar por review pueden hacerlo, solo no sen muy sádicas que ando sensible hehehe.

Un beso, Kat!

PD: Carina, si actualizaré, no dejaré inconclusa la historia, no me mates por review por tardar en actualizar :C