Disclaimer: Los personajes y todo lo referente al mundo de Harry Potter pertenecen a JK Rowling.
14. BESO
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Hermione se quedó helada al abrir la puerta. Ni en mil millones de años se imaginó que precisamente fuera Draco quien interrumpiera la tranquilidad de su casa un viernes por la noche. Trató de no parecer tan sorprendida, pero supo inmediatamente que no lo había conseguido al ver la cara burlesca del rubio ante su boca abierta. La cerró un poco avergonzada para después poner una mueca de disgusto. El rubio no pudo evitar reír ante la muy poco convincente cara de enojo de la chica lo que hizo que la castaña frunciera todavía más el ceño.
-¿Puedo pasar? -preguntó el rubio con tranquilidad. Hermione lo miró antes de hacerse a un lado y dejarlo pasar.
Draco entró en la bonita casa de dos plantas y miró todo a su alrededor. La casa estaba elegantemente decorada en colores cálidos, en la sala resaltaba un bonito loveseat color rojo intenso, lo más llamativo de esa habitación sin duda. En las paredes colgaban unas cuantas fotos de Rosie, Hermione, el doctor Granger y, para su sorpresa, Theo junto a Rosie. No pudo evitar levantar una ceja sorprendido, su amigo tenía algunas cosas que explicar.
Hermione tosió falsamente detrás de él llamando su atención. Draco se giró en el momento exacto en que notó sobre un librero una foto de Rosie junto al otro Weasley, del cual no recordaba su nombre pero que sabía no era su padre, con un traje de novio. Notó que la chica vestía un albornoz, pantuflas y un desenfadado moño alto. Un look completamente opuesto al de la sensual mujer de negocios que había visto días atrás.
-¿Te puedo ayudar en algo? -preguntó ella finalmente con la misma seguridad que la caracterizaba. Draco no pudo evitar sonreír.
-¿Cómo estás Hermione?
-Uhmm, bien. ¿Y tú?
-¿Y Rosie? ¿Está dormida?
-Sí, me temo que ya es un poco tarde para que ella esté despierta -contestó confundida. Draco miró su reloj y de pronto recordó la pequeña bolsa que traía consigo.
-Feliz cumpleaños -le dijo entregándole la bolsa. Hermione lo miró sin tomar el regalo.
-¿A qué va todo esto?
-¿Perdón?
-No puedes venir a decirme feliz cumpleaños como si nada hubiera pasado después de cinco años.
-Tú fuiste quién se fue.
-¿Y no pudiste dedicarme una llamada en todos estos años? -preguntó ella dejando que la furia comenzara a apoderarse de ella. Sabía que no tenía por qué hacerlo, pero verlo presentarse tan tranquilamente a su puerta a las casi diez de la noche después de todo ese tiempo la había colmado.
-No creí que quisieras que lo hiciera.
-¿Y por qué el lugar de asumir cosas por mi no decidiste mejor preguntarme?
-Solo venía a disculparme por mi comportamiento en la junta -mintió el rubio dejando la bolsa en la mesita de centro para después caminar hacia la salida. No contó que Hermione, con todo su pequeño ser, se pondría frente a él impidiéndole el paso-. Hermione…
-¿A qué diablos viniste? -preguntó la castaña duramente. Draco se presionó el puente de la nariz.
-Evidentemente fue un error.
-Te agradecería que fueras malditamente honesto conmigo por una vez en tu maldita vida.
Draco la miró sorprendido. No se esperaba la agresividad de la chica. No le importaba. Quería saber a qué putas había ido el condenado rubio. Hermione no se movió, lo miró con los brazos cruzados en espera de una respuesta que Draco no tenía. O no quería darle. El rubio se sentó en el loveseat rojo y se cubrió la cara con ambas manos al mismo tiempo que soltaba un largo y pesado suspiro.
¿A qué había ido? ¿A decirle que trató, inútilmente, de olvidarla con una interminable lista de mujeres? ¿A decirle que aunque habían pasado cinco años nunca la había dejado de extrañar? ¿A decirle que fue un imbécil por dejarla ir tan fácilmente? Draco había negado por mucho tiempo la forma en como la castaña cambió su vida. Y en ocasiones, entraba en una iracunda fase donde lo único que hacía era odiarla por haberle cambiado la vida.
Trató de olvidarla. Trató de poner su rostro en el cuerpo de muchas mujeres. Todo sin éxito. Y ahora se encontraba frente a la única mujer que había logrado enamorarlo. Porque ahora lo sabía. Se había enamorado de esa condenada castaña de ojos mieles y rizos rebeldes como un adolescente primerizo. Hizo todo por olvidarla, por sacarla de su corazón y de su mente, y no había podido.
El orgullo había sido lo que le impidió buscarla antes. Lo había hecho encerrarse en un caparazón de frialdad. Dejó de acostarse con sus asistentes, dejó de salir con cuanta mujer hermosa se cruzara en su camino y comenzó a enfocarse solamente en su trabajo como un autómata.
¿Acaso ella sentiría lo mismo? ¿O ya lo había olvidado? La miró una vez más. Notó todas y cada una de las pecas que cubrían el puente de su nariz y sus mejillas. Notó que la chica había bajado de peso, pero lucía igualmente hermosa como la recordaba entre sus brazos. Notó que su cabello tenía destellos dorados y que sus rizos, enmarañados y amarrados torpemente en un moño alto, seguían siendo el mismo desastre que antes. Sus labios no habían cambiado, eran del mismo color melocotón de antes.
-¿Entonces? -preguntó sorprendiéndolo de nuevo. Las mejillas de la castaña comenzaban a mostrar un sutil color rojo, señal de que la chica comenzaba a enfurecerse. Draco sonrió.
-No puedo -respondió finalmente. La respuesta tomó desprevenida a Hermione.
-¿No puedes? ¿De verdad no puedes decirme a qué diablos has venido?
-Hermione…
-Sé malditamente honesto conmigo por una vez en tú vida, Malfoy -dijo ella con agresividad. Draco la miró por unos segundos antes de fruncir el ceño molesto.
-¿Honestidad? ¿Quieres honestidad? ¿Y por qué no comienzas tú por decirme realmente por qué me dejaste en primer lugar? -contra atacó el rubio sorprendiendo a la chica, quién miró sonrojada el piso por unos momentos. para después darse la vuelta y salir de la sala. Draco la siguió hasta lo que parecía ser la cocina, donde Hermione tomó algo de una alacena y después salió al jardín trasero. Draco la siguió en silencio, la miró encender un cigarro y darle una gran calada antes de soltar todo el humo.
-Creí que había sido lo suficientemente clara en mi carta.
-Lo fuiste.
-¿Entonces? ¿Qué más quieres que te diga?
-Quiero que me lo digas en mi cara -respondió el rubio. Hermione lo miró a los ojos y frunció el ceño.
-No quería ser la puta de la oficina, la que escala posiciones por acostarse con el jefe.
-No lo eras…
-Oh, ¿no?, ¿y entonces por qué llegó ese rumor hasta Bulgaria?
-Estábamos bien en Nueva York…
-Hasta que Ron apareció y tú asumiste que te engañé con él en la primera oportunidad.
-Oh, eso…
-Sí, eso. ¿De verdad creíste que después de todo lo que pasé con Ronald echaría todo lo que había logrado por la borda por una noche con él?
-La verdad es que no. Lamentablemente caí en su juego.
-Como una mosca en la telaraña.
-No es algo de lo que esté orgulloso.
-Menos mal. Porque entonces esta sería una pésima disculpa.
-No me estoy disculpando…
-¿Oh no?, ¿y entonces por qué estás aquí? Es la última vez que te lo preguntaré.
-Solo quería saber si estabas bien.
Y sin que Draco se lo esperara, Hermione se acercó a él y le dio una cachetada. Se quedó helado frente a ella sin saber que hacer y con la mejilla ardiendo. La castaña lo veía con miedo, era evidente que su reacción también la sorprendió a ella. Draco se tocó lentamente la mejilla lastimada con las yemas de los dedos ante la mirada asustada de Hermione aun sorprendido por lo que acababa de pasar.
-Yo lo sie… -y sin dejarla terminar, Draco se acercó a ella, la tomó por el cuello y estampó sus labios con los de él.
Cinco años había pasado añorando esos labios. Cinco años pasaron sin que los pudiera besar. Cinco años fueron suficientes para que finalmente aceptara que Hermione era la mujer que quería a su lado por el resto de su vida. Cinco años que ahora se resumían a un beso. Un dulce beso que parecía no conocer el tiempo, la distancia o el orgullo. Un beso que resumía tanto y a la vez nada.
Un beso.
Un solo maldito beso.
Un beso que resumía todo y a la vez nada. Un beso que había quedado pausado por cinco años y que hoy era dulce y a la vez agrio. Un beso con el que dos personas habían soñado por tanto tiempo y que se aferraban a él. ¿Quién imaginaría que un beso podía ser tan anhelado y que significaría tanto para ellos?
Hermione enterró sus dedos en el largo cabello rubio de Draco. Draco la atrajo más a él por la cintura. Ambos se entregaron en cuerpo y alma a ese beso, porque tal vez sería el último, o el primero de muchos más, ¿quién sabía? Ellos no. Ellos simplemente se aferraban al sentimiento del momento como una polilla se aferra a la luz de la bombilla. Se unieron en cuerpo y alma con un solo beso, porque las palabras estaban de sobra, el mundo estaba de más cuando dos personas se aman.
Draco tomó a Hermione de las piernas y la levantó, ella rodeó la cintura del rubio con sus piernas y se dejó llevar de regreso a la cocina, donde el rubio la depositó con el mayor cuidado del mundo sobre la barra que separaba el comedor de la cocina sin dejar de besarla. Hermione se deshizo de la camisa del rubio con una rapidez que de estar consciente la habría sorprendido. Tocó, chupó y besó cada pedazo de piel que quedó a su alcance. Draco desabrochó su albornoz y con una sonrisa descubrió que Hermione vestía solamente un pequeño short de seda y una camisa de tiras. Se deshizo de la prenda con facilidad y después besó el cuello desnudo de la castaña.
Ella lo atrajo a sus labios después de que Draco mordiera suavemente en el punto en el cuello que sabía perfectamente la volvía loca, Hermione gimió, Draco ahogó sus gemidos con un beso aún más sensual. Después le quitó la camisa dejando al descubierto sus pequeños pechos que el rubio besó, chupó y succiono como sabía que le gustaba. Ella desapareció su cinturón y desabrochó su pantalón, él se deshizo de sus shorts y sus braguitas.
Se besaron en el momento exacto en que Draco entró en ella. Hermione gimió en su oído, Draco estrujó la piel de sus caderas al atraerla lo más que pudo hacia él. Ambos comenzaron un vaivén lento y sensual que comenzó a volverlos locos. Ella mordisqueó el lóbulo del rubio, él apretó uno de los sonrosados pezones entre sus dedos. Ambos gimieron ahogadamente cuando Draco aumentó la velocidad de sus embestidas.
Era palpable la añoranza entre ambos cuerpos. Así como era increíble que a pesar del tiempo transcurrido sus cuerpos parecían no haber notado la falta del otro. Era como si ellos supieran una verdad desconocida por sus dueños, como si ellos estuvieran conscientes de que algún día se encontrarían de nuevo. Como si cinco años no hubieran pasado. Como si sus cuerpos hubiesen estado unidos ayer, y anteayer, y todos días previos.
Hermione hundió sus uñas en la pálida espalda del rubio cuando no pudo contener más el inminente orgasmo. Draco explotó dentro de ella en el momento en que sintió las contracciones envolver su erección. Ambos ahogaron sus gemidos en un violento beso que resumía toda su añoranza, todo su amor y todo lo que ambos habían suprimido por cinco años.
Cinco largos años.
Draco la miró con las pupilas completamente dilatadas, sus ojos habían pasado de la plata pura al grafito. Hermione lo besó en la nariz antes de hundir su rostro en el hueco del cuello del rubio y aspirar su aroma masculino. El rubio la abrazó con fuerza sin poder contener la traicionera lágrima que se escapó de uno de sus ojos. ¡Cómo la había extrañado!
-Te amo.
Fue todo lo que el rubio dijo rompiendo la burbuja en la que se habían metido. Hermione se tensó en sus brazos. Draco abrió los ojos como platos cuando se dio cuenta que había pensado en voz alta.
Ambos se quedaron inmóviles.
¿Qué acababa de pasar?
¡Hola!
Este es el capítulo más corto que he escrito de esta historia, pero no había más que decir. ¿Qué opinan de la reacción de Hermione? ¿Se esperaban que el rubio soquete se atreviera a aparecerse en casa de la castaña después de la casi confesión que le hizo a Theo?
No me odien por dejarlo allí. Ustedes saben tan bien como yo que no había nada más que decir. ¿O sí?
Gracias, como siempre, por sus hermosos reviews. Los amo y me hacen el día.
No olviden dejarme sus comentarios, ¿qué les pareció este encuentro?
Besos, Kat!
PD: Soundtrack de este capítulo Kaleo-I Can't Go On Without You
