Como bien saben, esto es una parodia del lore original de League of Legends, y de ninguna manera estoy asociado con Riot Games ni asumo derechos sobre la propiedad de ninguno de los personajes aquí presentado, excepto aquellos de mi propia autoría y la historia misma. Por demás, todo parentesco con la realidad es pura coincidencia. Ahora que conocen estos detalles sin importancia, sobre estos asuntos sin importancia, pueden continuar leyendo está historia sin importancia.


Capítulo 9.6: La paradoja del hermano


Bueno, bueno.

Ha pasado un tiempo realmente largo esta vez, diría yo. Ah, nada de esto es mi culpa, si es lo que piensan, solo sucede que el escritor es un completo incompetente mentecato masoquista, muy pervertido y onanista, una piltrafa, un desperdicio homogéneo y uniforme de recursos biológicos y genéticos incapaz de cumplir sus propios objetivos por inocuos y mediocres que estos sean. En fin, es un completo perezoso sin utilidad alguna. Esa criatura patética se había negado a continuar avanzando, pero su pobre negación no resultó ser nada que no resolvieran un par de mutilaciones... y de amor. Pero, ¡vaya!, yo aquí balbuceando sin sentidos, y ustedes escuchando sin siquiera saber de qué o quién les está hablando porque ustedes... ustedes me olvidaron, ¿No es así? Si, seguramente lo hicieron... lo han hecho. No intenten negarlo, !Me han olvidado a mí, el adorable, constante, abnegado, incondicional y solo ocasionalmente psicótico Aleksai...!

¿Me olvidaron, no es así? ¡Me olvidaron, malditos infieles!

¡A nadie en el mundo le importa lo que pasé conmigo, a nadie...!

¡A nadie he dicho!

¡Los voy a matar!


Ahem~.


De acuerdo.

Tal vez fui demasiado lejos.

Como sea, es un placer verlos nuevamente.

Y aunque lo defectuoso e impertinente de mi personalidad no lo deje ver.

Yo realmente estoy muy, muy complacido de haber vivido lo suficiente para presenciar este reencuentro.

Pero basta ya, no perdamos más el tiempo con sentimentalismos vanos.

Conociendo al perezoso de mi escritor, se que no volveremos a vernos por un tiempo, así que concentrémonos en recapitular los eventos que han acontecido tras esta larga ausencia, que tanto nos ha afectado sexual y emocionalmente. Bien, pues todo comenzó cuando Elizabeth fue "raptada" por un oficinista americano mediocre de cincuenta años llamado Evan Casimir Collins y un anciano de porquería llamado Zilean, quien dicen es el guardián del tiempo. No parecen muy impresionantes, pero aunque no lo parezca, esta simpática y singular pareja de bastardos degenerados son tan poderosos que podrían matar al mismísimo Chuck Norris con su molesta y conveniente habilidad para controlar el tiempo, y para no extenderme innecesariamente, a fuerza de investigar sin descanso durante días, conseguí dar con la identidad de estos temibles adversarios que ya han sido capaces de matar a 2 campeones y a sus 2 invocadores.

Y sucede que...

Por algún motivo están muy interesados en mí.

Por algún motivo han atravesado el mundo, saltándose a los 36 invocadores restantes, solo para encontrarme.

Por algún motivo, han atravesado el mundo, saltándose a los 36 invocadores restantes, solo para matarme de la forma más cruel, dolorosa y patética. Pero que encantadores caballeros. Mal rayo los parta.

En cualquier caso, la situación podría considerarse crítica. "Nosferatu", o llámese "Evan Casimir Collins", probó ser un oponente tremendamente espantoso ayer. Estoy seguro que murió al menos unas 30 veces, pero ni siquiera estuvimos cerca de vencerlo. Por el contrario, el infeliz de Evan estuvo a punto de matar a Akali. Si acaso me hubiera decidido un segundo más tarde en escapar, entonces mi compañera, la joven ninja-cola de caballo, probablemente habría muerto. Habría sido asesinada por Evan Collins durante aquel desastroso encuentro. Por supuesto, no estoy diciendo que ella sea débil, ni que hubiera sido descuidada o arrogante y, por supuesto, bajo ninguna excusa me atrevería a decir que haya sido su culpa. Por el contrario, si ella salió lastimada es porque subestime la fuerza del enemigo.

En otras palabras, por mi culpa.

Lo que quería manifestar era simplemente que así de cerca estuvimos de perder. A menos de un segundo. Haciendo la conversión de medidas, ¿A cuanto equivaldría esa expresión en tiempo sobre distancia?, ¿A unos 600 metros por segundo?, ¿O tal vez a unos 2200 kilómetros por hora? !Demonios¡ ¡Eso es más rápido que la velocidad del sonido! ¡Estuvimos a menos de lo que se tarda un grito en propagarse de perder! !Así de cerca...¡ Y bueno, que más puedo decir, así de catastrófico fue nuestro primer encuentro. Pero era simplemente de esperarse. "Alterar el tiempo" es una habilidad extremadamente poderosa, ridículamente injusta, virtualmente una trampa.

Ese hombre es llamado "Nosferatu".

Porque nunca muere.

Porque siempre se levanta.

Porque nunca pierde.

Y acaba de probármelo ayer, justo en frente de mis narices. Me demostró porque es aterrador, porque le dicen "nosferatu". Como se esperaba, mis esperanzas de victoria viven única y exclusivamente dentro de Akali. La poderosa campeona. Esa mujer que es tan fuerte como para voltear las tablas incluso en contra de un enemigo así de absurdo. Ella es la única con el poder para enfrentar a ese monstruo, y ganar. Tener que reconocer todo esto ahora me hace sentir un poco tonto, más cuando recuerdo lo que dije hace unos días. Es algo contradictorio y principalmente estúpido recordarlas ahora, pero si no me equivoco, dichas palabras eran algo así como: "Evan Collins no representa una amenaza para mí". Perfectamente podría entender si ahora estén pensando que estoy tragándome esas arrogantes palabras que dije días atrás.

Esas palabras arrogantes.

Tan arrogantes... o mejor, ¿Tan arrogantes?

No, no son arrogantes. Si de algo estoy seguro, es que no me retracto de haber dicho lo que dije. Sigo pensando que, efectivamente, Evan Collins está muy lejos de ser una amenaza para mí o para cualquier invocador que sea capaz de usar la cabeza. Sin embargo, reconozco que no le dí a ese pobre diablo el crédito que merecía en su momento, así que permítanme reformular, o mejor, permítanme completar aquella frase. Veamos, debería ser algo como esto: Evan Collins no representa una amenaza para mí como invocador, pero naturalmente, no por ello deja de ser un enemigo espantoso. Como guerrero él es definitivamente superior a mí, eso lo tengo que reconocer. El es fuerte. Con Zilean a su lado, el es tremendamente fuerte, y eso no lo cambiarán ni su idiotez ni su incompetencia. Es más fuerte que yo. En el campo de batalla es superior a mi. Sin embargo, eso no cambia que él sea inferior a Akali, y aseguro esto con tanta certeza como cuando afirmo su idiotez. Tal vez no lo haya dejado claro, pero Evan cayó más de 30 veces ante el puño de la sombra, y aún así el no consiguió matarla ni una sola vez. En otras palabras, acutalmente Akali es por lo menos 30 veces más fuerte que Evan Collins, aún con el tiempo de su lado. Para no ir más lejos, incluso siendo inmortal, el sigue siendo 30 veces más débil que Akali.

Así que, como ya he dicho, y repetiré ahora, Evan Collins no tiene ninguna oportunidad contra mí, pues yo le he apostado a una mejor luchadora.

Como sea.

De todos modos escapamos.

Debo admitirlo, tuve que hacer trampa.

Pero no había más que hacer, estábamos contra las cuerdas.

Y de cualquier forma, no es el momento de vencer.

Aún es demasiado pronto.

Así que por eso.

Tuvimos.

Que huir.

Naturalmente no volvimos a casa, tuvimos que pasar la noche en un hotel. Naturalmente yo había hecho reservaciones de antemano. Naturalmente ese siempre fue el plan. Y naturalmente el plan funcionó. Ni Zilean ni Evan pudieron encontrarnos. Jamás nos encontrarían. Y la razón, es porque esta es una de las 3 debilidades de Zilean. Vamos a enumerarlas para entender el cómo tengo planeado vencer a Evan Casimir Collins:

Primero, Zilean no es omnisciente ni omnipresente, y por añadidura, Evan Collins tampoco lo es. Solo puede ver el futuro de lo que tiene frente a sus ojos, por lo tanto, si nos ocultamos donde no pueda encontrarnos, no será capaz de saber qué haremos, ni que hacemos, ni que hicimos, justo como cualquier otra persona.

Segundo, Zilean no puede ver su propio futuro, y por añadidura, Evan Collins tampoco puede. Es algo frustrante no tener un argumento más sólido, pero vagamente puedo afirmar que Zilean no sabe que será de su propio futuro. No sabe que decisiones tomará, ni que es lo que hará, ni nada por el estilo. El solo sabe que decidirán y que harán los demás. Ajusta sus propias acciones y decisiones basándose en esa información.

Y por último, Zilean es muy vulnerable al pasado, y por añadidura, Evan Collins también lo es. Esta es la debilidad más importante de todas. En realidad, sin contar a Akali, todas mis esperanzas de ganar se apoyan sobre este punto. Es la debilidad más fundamental de todos. Me permitiré decirlo una vez más, aquella repuesta: Para ganarle al futuro, usaremos el pasado.

Es todo lo que diré por ahora.

Pero realmente es.

Algo importante.


Bien, como sea, ya he hablado lo suficiente sobre esos 2 impertinentes que tantas ulceras en el recto me han producido. Por amor a Dios, el día que tenga pólipos anales ya se como voy a nombrarlos.

Por lo demás, que puedo decir... pues vaya, las cosas se han complicado.

En realidad se habían complicado desde hacía mucho tiempo.

Simplemente ocurrió que yo no quise decirlo.

O tal vez no quise aceptarlo.

Pero desgraciadamente.

Ya no puedo.

Ocultarlo.

Aiya.

Déjenme pensar un momento, necesito aclarar mis pensamientos un minutos... veamos, solo para aclarar, si el asunto se redujera a Evan y a Zilean, entonces no habría problema. Pero vaya que hay un problema. Un problema muy, muy, muy grande.

Como ya imaginarán, el asunto no se reduce solo a Evan y Zilean

Un tercer personaje ha entrado en escena.

No había querido hablar sobre él.

Por pura y necia obstinación.

Pero como ya dije.

Ya no puedo.

Ocultarlo.

Mierda.

Daré inicio a mis confesiones bajo la premisa de que, a diferencia de Zilean, que es neutral, y Evan Collins, que es el enemigo, este último personaje desempeña un papel más complejo. No se podría decir simplemente que está en contra nuestra, pero tampoco se podría decir que esta de nuestro lado, y sin embargo, por ilógico que parezca, no sería un error afirmar que es nuestro aliado. Nuestra Aliada. Nuestra amiga. ¿Qué clase de polivalente personaje puede ser este, que tantos dolores de cabeza me está provocando?

Lo diré otra vez, Evan Collins no representa ninguna amenaza.

Aunque estoy seguro que lo he dicho numerosas veces, lo repetiré una vez más: Evan Casimir Collins no representa ninguna amenaza. Incluso con el poder arrollador de Zilean de su lado, Evan Collins no es bajo ninguna excusa una amenaza para mí. En realidad, estaba muy agradecido de saber que alguien tan poco capacitado fuera el invocador de Zilean. Pero, ahora, este tercer personaje cambia las cosas. No puedo asegurarlo con plena exactitud, pero tengo la certeza que gracias a ese tercer involucrado Evan fue capaz de vencer tan fácilmente a los otros 2 invocadores. No es una idiota simplona como Evan Collins. Esta tercera insoportable es una persona extremadamente peligrosa, tremendamente capaz, infernalmente astuta, fácilmente superior a mí.

Para sintetizar, resumir, concluir y sin presumir debo decirlo: ella es una existencia de alto calibre.

¿Y quién es tan sorprendente persona?, puede que se estén preguntando.

Pues precisamente estamos a punto de encontrarnos con ella.

Ah, sí, es una mujer. Una mujer aterradora.

Prácticamente inhumana.

Invencible.

Y allí, en la aguja del este, justamente a la misma hora, 7:00 de la noche, el día siguiente al primer enfrentamiento contra Evan Collins, el inmortal, quien es llamado Nosferatu, estaba ella. Justo al lado del asesino de campeones estaba la inhumana, aterradora, infalible, invencible, carismática, de 1'75, cabello negro, ojos azules, cintura pequeña y cuerpo delgado:

—Elizabeth, querida hermana— Saludé.

Si, a ella, a mi hermana, la que había sido secuestrada, raptada, desaparecida por Evan Collins y Zilean, el guardián del tiempo, ella por quien dio inicio todo este espectáculo. Fue a ella a quien saludé, con mi sonrisa patética.

Elizabeth respondió con otra sonrisa patética.

—Como... como lo imaginé— Murmuró Akali.

—Pues ya ves...— Suspiré con expresión cansada.

Supuse que Akali ya lo habría intuido, pero no pude hacer más que contestar con mi exhausto de mentir rostro. Esa noche habíamos salido temprano. Akali durmió toda la noche del día anterior y toda la mañana del día siguiente, se lo había ganado, había dado una batalla espectacular. Como sea, cuando despertó no estaba de muy buenos ánimos... bueno, siendo justos, Akali nunca parece estar de muy buenos ánimos, pero ese día parecía especialmente apática, como si hubiera descubierto algo que la había estado incomodando durante mucho tiempo. Algo que yo, en mi indiferencia, decidí no revelarle, pero Akali no es estúpida. Naturalmente acabaría por deducirlo y, justo ahora, cuando arribamos nuestro campo de batalla, se terminaron comprobando sus sospechas. Justo frente a nosotros estaba Elizabeth, de pie junto a Evan Collins y el viejo Zilean.

Akali no se dejó dar por abatida, y con fuerza exclamó:

—¡Elizabeth Ariadvel! ¡Usted nos ha traicionado! ¡Nos tendió una trampa! ¡Fue usted quien guío a Evan Collins y a Zilean a nuestro hogar!—

—¿Nuestro hogar...?— Musitó mi hermana levantando una ceja.

—No consigo entenderlo, como es que usted —Continuó Akali—, usted de todas las personas, se atrevería a poner en riesgo la vida de su propio hermano. Obviandome a mí, ¡¿Como se ha atrevido a traicionar a Aleksai?!—

—¿Que cosas dice esta mujercita...? —Preguntó mi hermana con una mano en la mejilla—. Yo poniendo en riesgo la vida de Aleksai, ¡Que locura! —Si dejar de sonreír, con una amarga voz Elizabeth agregó—. Y pensar que es justamente por ti que mi hermano está en peligro... vaya que eres una señorita muy insolente, ¿No?—

—Usted...— Murmuró Akali sin saber bien que responder.

—Elizabeth —Intervine—, he estado tan, tan, tan preocupado por ti. Espero que estés preparada para las consecuencias— Agregué sonriendo con ojos vacíos.

—Aleksai —Respondió Elizabeth—, he estado tan, tan, tan preocupada por ti. Espero que estés preparado para las consecuencias —Articuló está sonriendo con los mismos ojos vacíos y en el mismo tono frívolo que yo—. ¿Acaso crees que estoy complacida con esto? ¿A mis espaldas has estado arriesgando tu vida que me pertenece a mí, involucrándote con esta clase... sobrehumana, absurda, inconcebible de seres?—

—Elizabeth, no digas insensateces. Se que no es fácil aceptarlo, pero tampoco es difícil entender que me vi involucrado en esta guerra sin cuartel ni sentido contra mi voluntad, querida hermana. Después de todo soy un prisionero, nunca se me dio la opción de negarme —Repliqué dirigiéndole una mirada de reproche a Akali—. Pero definitivamente resulta difícil de aceptar y de entender... o mejor, es completamente inexcusable que tú, una persona completamente ajena a este peligroso y estúpido problema, te involucres voluntariamente en este ridículo torneo a expensas de tu propia vida, ¿Acaso enloqueciste, Elizabeth?—

—¿Enloquecer? —Murmuró Elizabeth—. Supongo que puedes decir que sí. En realidad, ahora que lo pienso, desde el día que te hospitalizaron he estado enloqueciendo poco a poco —Elizabeth guardó silencio un momento, más pronto continuó—. Aleksai, ¿Te crees que tienes la razón solo porque fuiste obligado a participar en esta locura? ¿Crees que mi ira no está justificada solo porque irresponsablemente metí mis narices en el mundo donde viven tus problemas sobrehumanos? ¿Acaso crees que no tengo el derecho a preocuparme por ti y hacer todo lo posible para alejarte del peligro? ¡No juegues conmigo! —Exclamó Elizabeth apasionadamente— Soy tu hermana mayor. Me das dolores de cabeza todos los días y me tienes a un paso de un ataque cardíaco cada minuto. Si sufro de ataques de ansiedad sabes bien de quien es la culpa. Dejando de lado el pánico que sentí el día que me entere que habías sido apuñalado en el pecho... ¿Acaso tienes idea de cómo me sentí al saber que casi mueres... por esto? ¿Por algo que no soy capaz de explicar? ¿Por algo de lo que tal vez no sea capaz de protegerte? —Elizabeth suspiró y volviendo a sonreír cálidamente dijo— Te diré esto solo una vez más: Soy tu hermana mayor, y tu eres mi hermano menor. Soy tu única familia, y tu eres todo lo que tengo. Así que no tengas miedo, yo haré lo que sea que haga falta para salvarte. En el momento que haga falta, de la manera que haga falta y en el lugar que haga falta... siempre... siempre lo haré si es para protegerte—

Ese fue su discurso.

Esa fue la respuesta de mi hermana.

Esa es la determinación de Elizabeth Ariadvel.

Ante una loca situación, ella contestó con una loca determinación.

Esa es la clase de mujer que era Elizabeth. Mi hermana Elizabeth. La hija de Ciro Dimitri y Elizabeth Weissman. Una espantosa, casi inhumana mujer que es capaz de suplir al mundo por si misma 3 veces, que es infalible, imparable, invencible y virtualmente insuperable. Su extrema devoción para conmigo llega al nivel del fanatismo, y me ha hecho trascender al nivel de una deidad. Ella podría ser, o mejor, es la primera Aleksaista del mundo, y es tan extremadamente dedicada y sobreprotectora que llega a ser sofocante. Es una cocinera de 7 estrellas, inteligente, carismática, sociable, talentosa, atlética y poliglota. Esa loca mujer es mi única familia, y también es la persona a la que más quiero en todo el mundo. Jamás me permitiría lastimarla y haría lo que fuera para mantenerla a salvo. Ironías varias se prestaron para este propósito, pero soy sincero al afirmarlo.

Honestamente... siendo ella tan abrumadoramente inteligente y tan espeluznantemente entrometida como era, no le costó mucho deducir lo que ocurría a sus espaldas. No lo sé, tal vez fue un golpe de suerte, o tal vez ella es demasiado inteligente, pero sea como sea, lo descubrió. En lo que me había metido, ella lo descubrió. Por eso Evan Collins nos encontró. Desde un principio Elizabeth se lo había dicho. En su afán de protegerme, y al darse cuenta que aún con todo su monstruoso ingenio y talento no sería capaz de hacer nada, ella decidió jugarse una carta muy arriesgada, aunque significara apostar su propia vida.

Lo imaginé.

Imaginé que ella haría eso.

La conozco bien, se la clase de mujer que es.

Una prodigio muy estúpida que pone la emoción sobre la razón.

Y sabiendo que su astuta mente no podría vencer nunca a su ingenuo corazón.

Me vi obligado también a jugarme una carta muy arriesgada.

Aunque eso significara apostar mi propia vida.

Pero que no les sorprenda.

Lo había dicho desde un principio, ¿No?

Evan Casimir Collins y Elizabeth Cyel Ariadvel estaban destinados a no estar destinados.

Ellos dos estaban condenados a no conocerse jamás. Así se supone que iba escrita la historia.

Pero alguien lo cambio todo. Alguien reescribió la historia. Alguien alteró el destino que debió estar escrito en piedra, y Elizabeth decidió ayudarle, bajo condición de salvarme. Para salvarme... Elizabeth decidió cambiar su destino. Y aunque reconozco que fue mi culpa porque fui insensible, y porque fui mentiroso, y porque fui un idiota, no por ello voy a renunciar a Elizabeth. Lo decidí hace ya más de 15 años, esa noche helada del 24 de diciembre de 1999 que nada nunca nos volvería a separar. Que ella era mi posesión más preciada. Por eso me niego a admitir que el destino sea capaz de volver a Elizabeth en mi contra, así que lo diré de nuevo, aunque solo sea para darme ánimos: voy a vencer de forma abrumadora, aplastante y arrolladora a Evan Collins y... no, voy a vencer de forma abrumadora, aplastante y arrolladora a ese destino maldito. Lo destrozaré tan implacablemente que no quedará duda de mi victoria bajo las estrellas que iluminan el cielo durante los siglos de los siglos. Voy a despedezar ese destino de mierda que egoístamente unió a Elizabeth con Evan Collins solo para ponerla en mi contra en este torpe cuento que nunca debió ser contado. Para cuando terminé, jamás se volverá a escuchar hablar, ni siquiera a susurrar, nada sobre esta maldita historia.

Lo juro por mi vida que nunca se repetirá.

Porque yo la desapareceré.

Para siempre.

Aiya...

En verdad que solo quedan ganas de llorar, Elizabeth realmente es una mujer difícil, ¡Como le gusta complicarme las cosas! ¡Solo vean por todo lo que me hace pasar!

Tengo que admitir que siempre supe que Elizabeth estaba detrás de todo esto. No era Evan Collins, no era Zilean. Era Elizabeth. Solo ella podría producirme tantos jaquecas y en tan poco tiempo. Siempre fue Elizabeth... y justamente por eso lo mantuve en secreto. Porque se trataba de Elizabeth, no de Evan, no de Zilean, no de un desconocido. Se trataba de mi hermana. De mi familia. De mi única familia. En otras palabras, este era un problema entre nosotros... entre Elizabeth y Aleksai. Una discusión entre dos tercos hermanos que no darían su brazo a torcer. Pero no guarde silencio por eso, ese no podría ser el motivo... no, definitivamente no. La razón por la que nunca dije nada... la auténtica razón por la que lo hice fue... vamos, todos sabíamos esto. Yo soy un invocador en una guerra, no sería extraño que un día simplemente muriera de repente. Es más, si de algo podía estar seguro es que yo podría morir. Morir. Realmente morir. Perder la vida. Desaparecer para siempre. Por eso no quería, bajo ninguna excusa, que Elizabeth se hiciera enemiga de mis amigas, de mis aliadas, de las personas en las que confío, pues... si yo llegara a desaparecer, me gustaría perecer con la certeza que alguien la protegerá. No quería que hubieran resentimientos.

¿No era algo simplemente natural?

No quería que nada la pusiera en peligro.

Por eso consideré este desafío algo personal.

Algo de lo que no podía hablarle ni siquiera a Alejandra y Akali.

Pues esta batalla era una competencia entre Elizabeth Aradvel Cyel y Aleksai Ariadvel.

Una inmensamente tonta, insensata, ridícula, infantil y egoísta competencia para salvar al otro.

—¡Pues bueno! —Exclamó de pronto mi hermana con frescura—. Ya me he encargado de todo, Aleksai. El señor Evan Casimir Collins derrotará a esa joven que te acompaña, porque yo le diré como hacerlo. Zilean sabía bien que ellos 2 no tenían ninguna oportunidad contra ti, pero conmigo las cosas son distintas. Con mi ayuda serán capaces de vencerte. A cambio, me han asegurado que no sufrirás ningún daño. Una vez seas derrotado, volverás conmigo y viviremos juntos lejos de aquí en algún lugar seguro. Te prometo que olvidarás toda esta locura del torneo—

—Tu hermana es una mujer realmente aterradora— Musitó Collins.

—Pareces muy segura, Elzabeth —Contesté ignorando los murmullos de Evan—. Pero desgraciadamente no hay lugar en la tierra donde nos podamos ocultar, precisamente por ello este torneo es llamado…—

—"The wide world" —Me interrumpió mi hermana—. Lo sé. El vasto mundo, una pugna entre 40 jóvenes y 40 héroes a nivel global. Esta compañía, "Riot games", tiene 10 servidores alojados a lo largo del mundo, si no me equivoco. Pero no te preocupes, hay muchos lugares fuera del alcance de este estúpido torneo. Definitivamente… definitivamente yo…—

—Definitivamente yo te salvaré, querida hermana —Afirmé con arrogancia—. Ponte cómoda y espera por mí. Voy a vencer a Evan Collins, y entonces te voy a rescatar… y entonces haré las cosas bien—

—Vaya. Esa es mi línea— Musitó Elizabeth sonriendo. Levantó frágilmente una mano en señal de despedida, sonriendo con esa patética expresión que estoy seguro vería en mi propia cara si tuviera un espejo a la mano. Entonces, de repente, desapareció. Volvió a su cautiverio, en algún lugar de la historia. Al verla desvanecerse de repente solo pude decir: vaya, a está mujer en serio le gusta complicarme las cosas.

Pensar que mi mayor preocupación se haría realidad así nada más, que espanto. Una verdadera oponente. Evan Collins no podría considerarse bajo ninguna excusa una amenaza, pero mi hermana era un asunto completamente distinto. Un auténtico prodigio en toda regla y en pleno uso de sus facultades, que espanto. Ella, entre todas las personas del mundo precisamente contra mí, ¡Que espanto! La brillante Elizabeth, una oponente superior a mí declarándome la guerra... honestamente, que espanto. Pero no teman, definitivamente ganaré. Aun si es la es la oponente, yo ganare, sin duda, sin falta. Puede que Elizabeth sea superior a mí en todo aspecto imaginable, pero yo he hecho una mejor apuesta, pues Akali es la más fuerte de todos.

Puede que Elizabeth sea mejor que yo, pero Akali es mejor que Evan.

Yo sin duda he hecho una mejor apuesta.

¡Oh, vaya!

Casi se nos va el tiempo.

—7:10 —Musité revisando mi reloj de pulsera—. Akali, destrózalo—

—Entendido— Respondió ella, e inmediatamente se lanzó al ataque

—¡Come on!— Rugió Evan.

Akali aceleró a velocidad sobrehumana y pateo al inmenso Evan justo en la cara, enviándolo varios metros hacia atrás. Primera muerte, pensé para mí mismo. No hay forma que un ser humano normal sea capaz de resistir semejante impacto, y nuestro amigo corredor de bolsa no es la excepción. Por desgracia, como si no hubiera sido nada, simplemente se levantó y reinstaló su postura. Zilean lo resucitó. El combate se reanudó con la poderosa Akali apisonando brutalmente a Evan, matándolo y matándolo sin darle la oportunidad de contraatacar. Desafortunadamente el tiempo no estaba de nuestro lado, y eventualmente se repitió el proceso que había presenciado en el primer combate. Poco a poco Evan Collins empezó a ganar ventaja sobre mi compañera. Poco a poco se fue haciendo más rápido, más listo, más afilado, y por más que me duela decirlo, más fuerte que mi querida Akali.

Sin embargo, en esta ocasión no le di la oportunidad al colosal asalariado de presionar al puño de la sombra.

A sabiendas que, con la ayuda de Elizabeth el idiota de Evan podría contrarrestar mis trucos y artimañas (para escapar), descaradamente decidí huir tan pronto vi que las tablas del combate empezaron a voltearse. Y pues, tal como lo digo, tras un breve combate que saldó algunas muertes de Evan, escapé. Akali, quien era todo un prodigio en las artes ninjas, naturalmente tampoco vio problemas para escurrirse entre las sombras y desaparecer.

Por más que pueda ver el futuro, Evan no es tan rápido como Akali.

No sería capaz de alcanzarla ni ahora ni en mil años.

Así que, naturalmente, escapamos.

Y que más puedo decir.

Comprimiré los demás días, pues básicamente se repitió la misma historia. Akali, que siempre empezaba ganando con abrumadora facilidad, pronto empezaba a decaer mientras Evan empezaba a resurgir. Día tras día, durante una semana, siempre en el mismo lugar, siempre terminábamos retirándonos y escapando cobardemente del campo de batalla. No me malinterpreten, puede que mi hermana sea un genio, pero si alguien sabe cómo crisparle los nervios soy yo, su hermano menor. No hay nadie que sepa tan bien como burlar su vigilancia.

Ya saben, cada persona sabe cómo lidiar con su familia.

Y ya que estamos aplicados en el caso, me permitiré usar este espacio que magistralmente acabo de ahorrarme para explicar algunas cosas. Algunos insignificantes detalles que fui aprendiendo a lo largo de nuestras batallas. Ahora, hablemos de ese fortalecimiento de Evan Collins, que siempre empezaba perdiendo y terminaba ganando. Aunque Akali no es precisamente buena en combates prolongados, era irrebatiblemente cierto que Evan se fortalecía según transcurría cada combate. Y la explicación a dicho fenómeno se reduce a la palabra "sincronización".

Sincronización.

Sincronización con Zilean.

Como bien sabrán, nuestro trabajo como invocadores es guiar a los campeones en el campo de batalla. Es el concepto más básico, que seguramente cada uno de ustedes entiende. Así es en el juego, y así es en la vida real. En mi caso particular esa labor es bastante sencilla, puesto que yo solo aporto apoyo táctico creando estrategias para Akali. Ella, que es una compañera sobresaliente, se encarga de todo lo demás. El caso de Evan, por otro lado, es algo más complejo. Desde un principio Zilean nunca fue un luchador, sino un ayudante, un respaldo que ampara al combatiente desde la retaguardia. Es por ello que las posiciones de esa atípica pareja se invirtieron.

Bueno, para empezar Evan es un invocador bastante único que solo sirve en el frente, pero dejemos su inutilidad de lado por ahora.

Zilean, como soporte por excelencia, tiene la función de apoyar a su invocador de forma distinta a una pareja de combate estándar como la que yo formo con Akali. Es por ello que, en lugar de pelear directamente y solo depender de su invocador para la formulación de planes de batalla, Zilean se "sincroniza" con su invocador, le presta sus poderes para encontrar la mejor estrategia a seguir. Un invocador inteligente podría encontrar bastantes usos para tan conveniente habilidad, y como bien sabemos, este loco torneo no tiene ninguna regla, así que cualquier maniobra y método son válidos. Cabe mencionar que un invocador normal, es decir, uno de los 40 elegidos, tendría una buena sincronización con su campeón pero, como ya he dicho, Evan Collins es bastante peculiar. A él se le dificulta sincronizarse con Zilean, no es hábil usando sus poderes fantásticos. Él no es un invocador, ni siquiera conoce el juego. Es natural que hubiera defectos de compatibilidad entre los 2. Por eso siempre empieza perdiendo, porque le cuesta sincronizarse con Zilean. Es solo durante el transcurso del combate que afina dicha sincronización, y es por ello que se vuelve imbatible al final. Según me he dado cuenta, Evan, al sincronizarse más a fondo con Zilean, es capaz de utilizar la precognición más prácticamente durante la pelea, y por ello es capaz de "superar" a Akali. No creo que necesite explicarme más a fondo. Junto a su ya extraordinario poder físico, la aceleración que le ofrece Zilean y su espantosa inmortalidad, esa habilidad lo hace casi invencible.

Casi.

Ahora hablemos sobre otro asunto, antes de llegar al combate final.

¿Cómo es que después de una semana, siendo capaz de ver el futuro, y con la ayuda de Elizabeth, Evan Casimir Collins no es capaz de evitar que escapemos?

La respuesta radica en la misma habilidad que ha estado puliendo durante los combates… y también por su incompetencia, pero dejemos está última de lado por ahora.

La poderosa precognición que permite ver el futuro. Dicha precognición es casi inútil durante un combate si no se sintoniza adecuadamente. Afinar dicha habilidad y adaptarla a un combate implica "reducir" su rango, es decir, en lugar de ver horas, días o años futuros, aplicarse en ver solo segundos, o tal vez menos que eso del futuro. Eso es lo que hace Evan Collins durante el transcurso del combate. De esa manera puede mantenerse al día con Akali. Pero naturalmente pierde de vista el resto del panorama, pues está tan concentrado en el combate, que es incapaz de ver lo que ocurrirá en un futuro más distante. Por ello, y naturalmente, debido a su propia incompetencia, fue incapaz de predecir exactamente el momento en que nos esfumamos frente a sus narices durante todos estos días.

Y bueno, eso sería todo, diría yo.


Ahora abordemos nuevamente el argumento principal.

Pues esta noche mi plan surte efecto.

Hoy venceremos a Evan.

Y a mi hermana.

Finalmente.

Así que vamos a ubicarnos.

Era un domingo de una noche completamente despejada. Ni una sola nube opacaba los astros en el cielo, que parecían no querer perderse el monumental duelo que estaba a punto de tener lugar. Para variar la monótona dinámica, decidimos aparecer antes que nuestros oponentes por un margen bastante modesto. Solo 15 minutos antes de las 7:00 de la noche. De alguna manera, la idea de esperar al oponente era por si misma bastante seductora. Esperarlos era casi como dar un mensaje. Algo bastante sutil, nada tan ostentoso como lo que le cruzaba la cabeza a Evan con sus quijotescas cartas. Pero seguía trasmitiendo una elegante provocación.

"Nosotros tenemos el control"

Y ahí estábamos. Esperando. El silencio era un poco incómodo, así que decidí intercambiar algunas palabras con Akali, en los escasos minutos que tardó Evan en aparecer. Nuestra didáctica y profunda charla fue más o menos así:

—Este será el último combate— Dije como para romper el silencio.

—Lo sé—

— Viendo las cosas desde aquí, hemos recorrido un largo camino —Dije como para romper el silencio, una vez más.

—Lo sé—

— Será la pelea más larga y difícil de todas— Dije como para romper el silencio, por tercera vez.

—Lo sé—

—Mi hermana probablemente se aparecerá también… aunque dudo que haya descubierto nuestros planes— Dije por última vez, como para romper el silencio.

—Lo sé—

—¿Sabías que el internet esta saturado de pornografía basada en ti?—

—Lo s–, ¡Espera, ¿qué?!—

—Oh, vaya. Había empezado a creer que solo eras capaz de vocalizar 2 palabras, ¡Que alivio!— Articulé sonriendo cínicamente.

—¡Aleksai, tú…!—

—¿Sigues molesta por ocultarte lo de Elizabeth?— Pregunté.

—Hah… a veces te comportas como un niño —Suspiro Akali masajeando sus cienes—. De acuerdo, es verdad. Sí. Sí estoy molesta contigo. Estoy realmente estoy molesta contigo. ¡Vaya que estoy molesta contigo! No puedo creer que guardes secretos tan importantes como esos de mí, tu única aliada en esta guerra. ¡Yo soy la persona en la que más deberías confiar! —Respondió Akali ligeramente irritada—. Pero no estoy guardando silencio por eso. Jamás traería resentimientos que pudieran afectarnos al campo de batalla. Tal vez no lo parezca, pero soy una ninja, ¿Sabes? —Agregó sonriendo con amarga serenidad—. Se mantener las emociones fuera del trabajo—

—¿Entonces…?—

—Solo intentaba concentrarme —Contestó la joven—. Quiero vaciar mi mente y concentrarme únicamente en el combate que me espera. No te preocupes, sé que ganaremos, no me cabe la menor duda. Confío plenamente en ti. Sé que tú siempre me llevarás a la victoria, así que no tengo miedo —En su rostro de repente se curvó una sonrisa—. Estoy molesta contigo, pero no por eso dejaré de luchar por tu beneficio. Responderé a tus expectativas, te lo juro. Yo soy una ninja, después de todo— Akali dijo esa cautivadora frase. Con esa sonrisa tan hermosa y tan extremadamente escasa en ese árido rostro suyo que no suele expresar más que frialdad e indiferencia todo el tiempo, ella soltó esa bomba de azúcar y colores sobre mí. Sentí que mi corazón se saltó un latido al contemplar su modesta honestidad materializándose en esa sonrisa madura y gentil.

¡Ella es todo lo que podría desear!

—Ya veo…—

Esta vez, quien evadiendo su mirada respondió estoicamente, fui yo. No es que quisiera actuar indiferente. No actué impulsado por necias emociones. Simplemente me había quedado sin palabras. No esperaba recibir tan buena voluntad de ella, aunque no había hecho más que mentirle. En realidad, no podía enfrentar esa sinceridad y fidelidad cautivadora. Después de todo, yo aún seguía mintiéndole… y ocultándole mis intenciones.

Mis verdaderas intenciones.

Por eso no sería justo.

Por eso no fui capaz.

De verla a la cara.

—Por cierto, Aleksai… respecto al… al material erótico del que hablaste…— Akali murmuró aquellas tontas palabras, interrumpiendo en el acto mis profundos, enigmáticos y complejos pensamientos llenos de suspenso y esoterismo, destrozando instantáneamente la soberbia aura de misterio y genialidad que se había tejido a mi alrededor. Toda esa atmosfera increíble se fue al demonio con una sola pregunta.

Esta pequeña tonta…

¡La castigaré!

—Ah, eso es cierto —Respondí—. Hay una inmensa cantidad de material pornográfico inspirado, estimulado y protagonizado por ti, Akali—

—¡¿Que?! ¡Pe-, pero no es posible que yo…!—

—Inmensas, inmensas cantidades—

—P-Pero…—

—De lo más humillantes y denigrantes—

—No puedes estar... Aleksai, eso es mentira... ¿U-Una broma… cierto?—

—No. No es una mentira. Es la realidad. Enfréntala de una vez, ninja penetrada. Has sido ultrajada, trasgredida y violada en representaciones gráficas de lo más fidedignas en repetidas ocasiones, ya no eres digna de ser esposa. Ni hablar de casarse, ni siquiera eres digna de ser vista en pública, tú, ¡Mujer deshonrosa! ¡Libertina!—

—Por favor deja de tratarme así…— Suplicó la joven.

—Que yo cambie el trato que te dé no cambiará el trato que te da el mundo. El trato preferencialmente pornográfico que te da el mundo. El trato exclusivamente pornográfico que te da el mundo. El trato…—

—Ya entendí —Murmuró Akali ligeramente sonrojada, cubriendo mi boca con sus manos—. Es algo chocante pensar que sea objeto de referencia de dicha clase de… material, pero… bueno, puedo vivir con eso, desde que no afecte nuestra misión—

Es lo que Akali dijo.

En su habitual tono impasible y tranquilo, es lo que Akali dijo.

Con su rostro terso y sesgado, en su habitual tono impasible y tranquilo, es lo que Akali dijo.

Pero, aunque eso haya sido lo que Akali dijo en su tono impasible y tranquilo, y aunque en su inexpresivo rostro no se percibiera el menor rastro de pudor o vergüenza, sus ojos, que brillaban como el reflejo de la luna sobre el agua, expresaban claramente que la pobre estaba a punto de llorar. Si acaso se me ocurría mencionar alguna cosa más sobre la indecorosa situación de su mancillada imagen pública, seguramente la chica quebraría en llanto inmediatamente. Y todo porque la comunidad de league of legends está compuesta en su mayoría por pervertidos fetichistas.

Parece que hemos destruido el corazón de una joven y valiente guerrera, todo por perseguir nuestras salvajes fantasías... y quien sabe a cuantas más.

—Sí, no afecta nuestra misión— Murmuré dolorosamente, observando con pena al deshonrado puño de la sombra, que, sollozando, estaba a punto de caer sobre sus rodillas.

Tal vez llegué demasiado lejos.

Ahem~.

Sea como sea, el tiempo para charlas terminó.

Evan, Zilean, y naturalmente mi hermana, Elizabeth, aparecieron.

Justo frente a nosotros. De alguna manera la escena era estremecedora.

Al igual que nosotros, esos tres tenían cara de querer terminar con esto de una vez por todas.

Conociendo a mi hermana, ella probablemente había tomado medidas para evitar otro de nuestros vistosos escapes. No es como si hiciera falta, y probablemente, a estas alturas, ella estará consciente que yo también tengo pensado terminar este innecesario derroche de recursos bélicos. Y de tiempo. Ya en serio, esto me tiene cansado. Sea como sea, ella es aquel tipo de persona que no deja nada al azar. Al igual que Alejandra Sagir Lazzuli, Elizabeth Ariadvel tampoco da excusas.

Lavel'Leven, you won't get away this time

—Dios… es por esto que los extranjeros son… —Murmuré masajeando mis cienes—. Que parte de "sección en español" no han comprendido— Respondí arriesgándome a destruir la continuidad del tiempo-espacio rompiendo la cuarta pared tan descaradamente. Lo que quiso decir mi amigo americano es que no me permitiría escapar esta vez.

—Aleksai, es hora de volver. Entrega a esa mujer, no hace falta que sigas arriesgando la vida— Intervino mi hermana.

Akali, de quien estaba ella hablando, pasó saliva. Pero no había razón para estar nerviosa, ingenua ninja cola de caballo, me dije a mi mismo. Aún te queda mucho material gráfico para adultos que protagonizar, me dije a mi mismo. Aún me queda mucho material para adultos protagonizado por ti que disfrutar, me dije a mi mismo.

—Evan Casimir Collins —Levanté mi voz ignorando a la propuesta de Elizabeth, quien respondió con un puchero a mi indiferencia—, solo tengo una pregunta antes de empezar. Supongo que es bastante obvio lo que deseo saber…—

—¿El por qué? ¿Quiere usted saber por qué, es lo que me usted preguntó?— Con su magnífico esperpento de español provinciano directo de google traductor, Evan me respondió. Suspiré algo irritado.

Yes. Don't hold back, talk as it comes better

Lavel'Leven… no, Aleksai. I'm sure you have already figure it out why me, someone who shouldn't have nothing to do with you, nor this war, is figthing. It's pointless even to say it when you already know it… but, still… still I want that promise to become true. Yes, I bet you knew it... off course you knew it, 'cause you're Aleksai, you're "that" Aleksai. That who never risk anything, that who always knows everything... yeah, you're that frightening Aleksai, so you surely know about my promise. You surely know what is that thing I'm despairingly trying to achieve... that promise... that's my answer, Lavel'Leven— Y esa fue la respuesta de Evan, una promesa. Una necia promesa de la que ni siquiera me molestaré en hablar. Así de absurda es su motivación.

Vaya —Suspiré amargamente—. Como imaginé, era una estupidez

—¡Espera, Aleksai, detente…!— Exclamó Elizabeth de repente.

Akali…— Continué.

—¡Aleksai! ¡Aleksai, te estoy diciendo que te detengas…! —

No hace falta que te contengas más…

—¡Por favor escúchame, no necesitas seguir peleando…! ¡Ven conmigo! ¡Vamos a vivir solo los 2 lejos de todo es–!— Insistió mi hermana desesperadamente en su último intento por disuadirme. Pero me negué a obedecerla:

Mátalo…

¡…ALEKSAAAI…!

El grito de mi hermana resonó con agonía en la distancia.

Los ecos distantes intentaron recordarme.

El clamor de Elizabeth.

Pero no la escuché.

Porque en ese momento.

Solo pude oír la cabeza de Evan Collins chocando contra el suelo.

La cabeza de Evan Collins que había sido separada de su cuerpo.

El verdadero combate había comenzado.


¡Pues bueno!

Ha terminado bien el asunto, parece.

Y díganme, ¿Que piensan de este capítulo? ¿Les gustó? ¿Les pareció una mierda? ¿Piensan que solo es un rodeo innecesario en un intento desesperado por expandir una trama muerta y sin sentido? ¡Pues todas las respuestas son ciertas! Espero que les haya agradado este capítulo, lleno de drama, rupturas, misterio y giros argumentales que todos nos esperábamos. Como siempre, cualquier duda, queja, sugerencia, crítica, insulto... o si acaso solo se sienten solos y quieren hablar, o si los rechazo una elfa, o elfo, o si desean desahogarse sexualmente, el inbox o la caja de comentarios los esperan. Y yo también los espero.

Siempre los espero...

Como sea, un abrazo pervertido (muy pervertido) de mi parte, y como consejo del día... no pierdan la cabeza (lol)