Disclaimer: Los personajes del mundo de Harry Potter pertenecen a JK Rowling.


16. CONFESIONES

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Theo miró la pantalla de Llegadas Internacionales, el vuelo en que Hermione y Rosie llegarían tenía un leve retraso. Suspiró y regresó a la cafetería donde estaba esperando desde hacía media hora. Estaba nervioso. Sabía que Hermione querría ir directamente al hospital a ver a Draco, no la culpaba, sin embargo, Lucius y Narcissa Malfoy se habían negado a irse del lado de su amigo y Theo sabía que el patriarca de la familia Malfoy culpaba directamente a la castaña del accidente. Como si Hermione fuera la mente maestra detrás del par de adolescentes ebrios que habían impactado su vehículo contra el de Draco.

Anya Vasilieva tampoco se había despegado de la habitación del rubio. Anya había salido con Draco por poco más de un año y según tenía entendido, el rubio había finalizado su relación con la rusa unas pocas horas antes del accidente. La rusa creía que el accidente había sido causado por ella ya que había discutido con el rubio en la última llamada que tuvieron ya que Anya estaba segura de que Draco había estado con alguien en Bulgaria y le había reclamado.

Theo estaba inseguro de lo que pasaría en el hospital. Cuando Hermione entrara en la sala del hospital definitivamente habría drama. Lo único que esperaba era que Rosie siguiera quedando al margen de todo esto.

El móvil del castaño comenzó a sonar. Era Hermione. Ya habían aterrizado y estaban esperando su equipaje. Theo se bebió de un trago su café y se dirigió a la puerta de Llegadas Internacionales. No pudo evitar sonreír cuando vio la inconfundible cabellera pelirroja de Rosie entre la multitud de gente. La niña sonrió en cuanto lo vio y corrió directamente a él dejando atrás su maleta y a su madre.

-¡Theo! ¡Theo! -gritó la niña corriendo. Theo se agachó en el momento exacto en que la pequeña pelirroja llegó hacia él y la estrechó en sus brazos.

-Hola Rosie, ¿qué tal tu vuelo? -preguntó el castaño poniéndose de pie con la niña aún en sus brazos.

-Horrible, un bebé no dejó de llorar en todo el vuelo. ¿A poco yo era así cuando bebé? Mamá dice que sí -dijo la niña haciendo un adorable puchero. Theo la puso en el piso con una sonrisa y cuando Hermione llegó hacia ellos la sonrisa se borró.

-Hola -le dijo ella antes de abrazarlo. Theo pudo notar la preocupación en los ojos de su amiga y también cuánto había llorado.

-¿Cómo estás?

-Bien -respondió ella a secas-. ¿Sabes algo?

-Todo sigue igual. ¿Quieres ir a casa antes de pasar al hospital?

-Sí por favor -respondió Hermione suavemente. Rosie tomó la mano de su madre y la presionó suavemente.

-Draco estará bien, mami -dijo la niña sorprendiendo a ambos adultos quienes miraron atónitos a la niña-. Él es muy fuerte como Thor, y Thor no puede morir porque es un dios, Draco tampoco.

Hermione asintió con los ojos llenos de lágrimas y acarició la cabeza de su hija en señal de agradecimiento. Rosie le regaló una de esas sonrisas infantiles que parecen curar el alma y, para la sorpresa de ambos adultos, sacó un pequeño pañuelo de seda del bolsillo de su chaqueta y se lo tendió a su madre. Hermione lo reconoció al instante, era uno de los pañuelos que Draco solía usar en los eventos de gala que tenían finamente bordadas las iniciales del rubio y que el rubio guardaba celosamente. Lo tomó con mano temblorosa.

-No llores mami -fue todo lo que la niña dijo.

-¿De dónde sacaste esto, Rosie? -preguntó Hermione con suavidad al mismo tiempo que se ponía de cuclillas para estar al mismo nivel que su hija. Rosie bajó un poco la mirada.

-Draco me lo regaló un día en el zoológico antes de que él y papá pelearan después de que ensucié con helado. Dijo que podía quedarmelo. ¿Estás enojada?

-En absoluto -le respondió abrazando a su hija y derramando unas cuantas lágrimas-. Gracias, amor.

Theo aún tenía un nudo enorme en la garganta cuando llegaron a la casa de Hermione en Stockwell. Desafortunadamente, el doctor Granger se encontraba de vacaciones en México y no podría ver a su hija ni a su nieta. Cuando estacionó el auto en la entrada Theo pudo ver a Luna Lovegood recargada en el cancel de la entrada leyendo distraídamente un libro. Había perdido el contacto con la chica un par de años atrás pero la recordaba muy bien.

-¡Luna! -gritó Rosie bajando del auto cuando este estaba completamente apagado.

-¡Hola Rosie-rex! -saludó la rubia a la niña al mismo tiempo que se agachó para abrazarla.

Media hora después, con Rosie instalada en la vieja habitación de Hermione y con Luna cuidando de ella, Theo y la castaña viajaban en silencio hacia el hospital. Theo notó que Hermione le había regresado el pequeño pañuelo a su hija con unas cuantas lágrimas contenidas. Estaba claro que no sabía que la niña tenía dicho artículo y el saber que Draco le había regalado uno de sus preciados pañuelos le había tocado fibras sensibles. Theo no podía negar que él también estaba sorprendido, ya que sabía que su amigo cuidaba esos pañuelos, los cuales le había regalado su abuela materna antes de fallecer, con tanto recelo que incluso él estaba sorprendido.

Hermione jugaba nerviosamente con el anillo que adornaba su dedo anular, el cual hasta ese momento Theo notó que la chica usaba. También se dio cuenta que usaba el pendiente de orquídea que el rubio le había regalado por navidad años atrás. El castaño no pudo evitar suspirar, aunque ninguno de los dos lo dijera, él sabía que ambos seguían tan enamorados el uno del otro como lo habían estado cuando ella se fue a Bulgaria.

Cuando entraron en el estacionamiento del hospital, Hermione miró nerviosa a los reporteros que se encontraban afuera esperando cualquier noticia del rubio o de los ocupantes del otro vehículo. Theo bajó la velocidad del vehículo cuando los rodearon y apretó el volante furioso al sentir los flashazos. Hermione trató de ocultar su cara torpemente con sus manos y Theo agradeció en ese momento que la chica estuviera usando lentes de sol para cubrir sus ya hinchados ojos.

Cuando ingresaron en el área designada por la seguridad del hospital donde los reporteros no tenían permitido ingresar el castaño se relajó. Estacionó el auto y suspiró antes de ver a Hermione.

-Hay algo que debes de saber. No te lo dije antes porque no quería tomar el tema frente a Rosie, pero es importante que lo sepas.

-¿Qué es? -preguntó ella asustada. Theo le dio un leve apretón en la mano.

-Lucius Malfoy está arriba, y el hombre te considera la responsable del accidente de Draco -dijo sin rodeos. Hermione suspiró antes de asentir.

-No esperaría otra cosa de él.

-Bien. También Anya Vasilieva está arriba -Hermione lo volteó a ver ahora si sorprendida.

-¿La modelo?

-Ella y Draco fueron pareja por un tiempo -dijo Theo arrepintiéndose inmediatamente. Hermione se quedó en silencio un momento cayendo en cuenta de que jamás había sabido el nombre de la novia modelo de Draco hasta ese momento. Suspiró antes de asentir de nuevo-. No te lo dije antes porque sabía que de todas formas vendrías. Además de que necesitamos que testifiques de que Draco no estaba bajo los efectos del alcohol en el momento del accidente.

-Vale. Estoy lista.

-¿Segura?

-Sí -dijo con toda la seguridad de la que pudo ser capaz de mostrar.

Bajaron del automóvil y caminaron hacia el ascensor en silencio. Theo no dejaba de observar a la castaña en todo momento, preparándose para cualquier cosa. Se registraron en la recepción y después de eso, subieron de nuevo al ascensor.

Theo no hubiera podido predecir que pasaría cuando Hermione entrara por el pasillo que conducía a la habitación del rubio ni en un millón de años. Cuando el sonido de los zapatos de la castaña comenzaron a sonar en el piso de marmol tanto Lucius, como Narcissa y Anya voltearon a verlos. Lucius inmediatamente puso una mueca furiosa al ver a la castaña y, de no haber sido por Narcissa que tomó del brazo a su marido, dio un solo paso hacia ellos. Anya en realidad solo los miró confundida, ya que la rusa no sabía quién era Hermione.

Cuando Theo le indicó a Hermione cuál era la habitación miró al mismo tiempo a Narcissa, quien asintió levemente antes de acercarse a su marido y decirle algo al oído. Anya simplemente miró a todos confundida cuando la castaña ingresó en la habitación y esta se cerró detrás de ella.

Draco estaba irreconocible. Yacía inerte en la cama del hospital rodeado de máquinas y tubos. Tenía un vendaje enorme alrededor de la cabeza, los ojos hinchados y amoratados, varios vendajes pequeños por todo el rostro, tenía el brazo derecho enyesado desde la mano hasta el hombro, así como la rodilla derecha, que le sobresalía de entre las mantas que lo cubrían.

Hermione no pudo contener las lágrimas más tiempo al ver el estado del hombre que amaba. Se acercó con cuidado y tocó con mucho cuidado la mejilla del rubio. Draco, el altivo y musculoso hombre de 1.80 metros de alto se veía tan frágil y vulnerable postrado en esa pequeña y fría cama. No pudo evitar sentirse culpable, de no haber ido hablando con ella, ¿hubiera podido esquivar el auto? De no ser así, ¿qué hubiese pasado si ella no hubiera estado hablando con él? ¿Hubiera muerto en el lugar?

-No puedes morir -le dijo al rubio finalmente-. No puedes hacerlo, ¿está claro?. Rosie quiere ir a Grecia, tienes que llevar a Rosie a Grecia. No puedes dejarme, no otra vez… Te tienes que recuperar, por favor, Draco, tienes que hacerlo. No puedes morir…

-Hermione -dijo suavemente Theo desde la puerta, la castaña lo miró sobresaltada ya que no lo había escuchado entrar-, los detectives están aquí y desean hablar contigo.

-Está bien -respondió limpiándose la nariz con un pañuelo y besando con cuidado la mejilla del rubio antes de salir de la habitación.

Dos hombres de entre unos cincuenta años que hablaban acaloradamente con Lucius Malfoy y un hombre mayor de cabello y barba blanca la miraron salir de la habitación. Los cuatro hombres la observaron acercarse a paso lento y cuando estuvo frente a ellos Hermione miró primero al patriarca Malfoy antes de mirar a los detectives.

-¿Hermione Granger? -preguntó uno. Ella asintió.

-Sí.

-Soy el detective Johnson y el es mi compañero el detective Thomas, de Scotland Yard. Necesitamos hablar con usted acerca del accidente del señor Malfoy.

-Claro, ¿en qué les puedo ayudar? -respondió ella. Inmediatamente notó que Narcissa se acercaba a su marido y que Anya los observaba atentamente.

-La última llamada que hizo el señor Malfoy antes del percance fue a usted, ¿notó algo raro en la voz o el comportamiento de Draco?

-Si se refiere a que si Draco estaba borracho o algo, no, no lo estaba.

-¿Se lo dijo o usted cómo lo sabe?

-Atendí demasiadas llamadas de Draco alcoholizado en el tiempo que trabajé para él así que sé perfectamente reconocer cuando está ebrio.

-Entendido -dijo el hombre anotando en una pequeña libreta-. ¿Cúal es su relación con el señor Malfoy? Ya que tenemos entendido que usted reside en Bulgaria.

-Somos uhmm… amigos -respondió ella un poco insegura. Anya la observó en ese momento con más detenimiento.

-¿Amigos?

-En el pasado fuimos pareja -dijo finalmente. La rusa en ese momento sollozó llamando la atención de todos-, pero lo nuestro terminó hace cinco años.

-Ya veo. ¿Usted escuchó algo fuera de lo normal en el señor Malfoy antes de…?

-Yo escuché todo -dijo ella interrumpiendo al detective.

-¿Qué? -preguntó Lucius llamando la atención de los detectives. Hermione lo miró.

-No sé si Theo ya se los dijo pero yo hablaba con Draco cuando pasó el accidente, no antes, durante. Me estaba pidiendo que… -se interrumpió y miró a Anya. Narcissa la tomó de la mano y se la apretó un poco.

-Por favor, necesitamos saberlo -le dijo la mujer. Hermione entendió la súplica de madre a madre que le dio la mujer con esa simple frase. La castaña suspiró tratando de que la voz no se le fuera a cortar.

-Draco me propuso pasar unos días en Grecia, él, Rosie y yo cuando escuché el golpe del otro vehículo contra el suyo. Fue demasiado rápido ya que la comunicación se cortó casi inmediatamente.

-¿Y qué hizo después?

-Llamé a Theo, en ese momento yo me encontraba en mi casa en Bulgaria y no podía llamar a emergencias en Londres así que me comuniqué con Theo ya que él estaba aquí y podía hacer más por Draco que yo.

-Su intervención salvó la vida del señor Malfoy, ¿sabía eso? -le dijo el detective tratando de tranquilizarla.

-Los otros chicos, ellos…

-Lamentablemente fallecieron. Gracias por su testimonio, necesitaremos que visite la comisaría para que ratifique su testimonio pero no será necesario que lo haga en estos momentos.

-Esta bien.

-Con permiso -dijeron los detectives antes de caminar hacia la salida.

En el momento exacto en que los detectives se perdieron de vista Narcissa Malfoy abrazó a Hermione. La castaña le respondió el abrazo a la mujer y por unos segundos, ambas mujeres se estrecharon con fuerza, Hermione no pudo más y comenzó a llorar en el hombro de la mujer quién no dejaba de repetirle que todo estaría bien, que Draco estaría bien. Hermione se sentía mal, ella debería de estar consolando a la madre de Draco en lugar de que ella le consolara pero no lo podía evitar. Después de unos momentos, se compuso y se limpió las lágrimas con el pañuelo que Theo le tendió.

Justo en ese momento, Hermione sintió como el estrés quiso salir de su cuerpo y, sin que nadie se lo esperara, corrió al baño y vomitó en el primer retrete que encontró. Se sentía débil, había vomitado en su casa, en el avión y ahora en el hospital, oficialmente ya no quedaba nada de alimento en su cuerpo. Desde el accidente de Draco no había dejado de vomitar, el estrés estaba haciendo demasiados estragos en su cuerpo al grado de que no podía siquiera comer sin devolver todo al poco o mucho rato. Salió del cubículo y se limpió la cara, arregló un poco su ropa y su cabello y salió a enfrentar a la familia y novia del rubio.

-Señorita Granger -dijo Lucius llamando la atención de la castaña. Narcissa miró a su esposo-, ¿cree que podamos hablar en privado?.

-Lucius, por favor...

-Claro -respondió Hermione. Siguió al hombre a una habitación vacía y hasta ese momento notó que el único paciente en el ala en que se encontraba Draco era él-. ¿En qué puedo ayudarlo, señor Malfoy?

-Entiendo que Theodore le informara que necesitábamos de su testimonio, pero no la necesitamos aquí, podía acudir directamente a la comisaría.

-¿Disculpe?

-¿No fui claro? No la queremos aquí.

-Pues me importa muy poco lo que usted quiera, señor Malfoy. Draco me importa y estaré aquí le guste o no.

-¿No te fue suficiente dejarlo en coma? -la acusó el hombre elevando la voz. Hermione pudo notar que tanto Theo como Narcissa voltearon a verlos-. ¿O es que acaso vienes a terminar el trabajo?

-¡¿Pero qué diablos le pasa?!

-¿Crees que no sé lo que tramas? Conozco a las mujeres de tu tipo, solo buscan al hombre millonario para sacarle lo que pueden…

-Mire señor Malfoy, con todo respeto, usted no sabe ni una mierda de quién soy yo. Ni mi hija ni yo necesitamos el dinero de la familia Malfoy, así que por eso puede quedarse tranquilo. Yo vine aquí porque amo a su hijo y ni usted ni nadie me va a impedir que esté a su lado -dijo saliendo de la habitación furiosa.

¿Quién mierdas se creía? Siempre supo que ella no era del agrado del hombre y que siempre la consideró como una amante más de Draco, pero de eso a permitir que le hablara así, ¡no señor! Theo la siguió hacia la salida y cuando estuvieron en el estacionamiento, le tendió un cigarrillo mientras él tomó otro. Encendió el de ella para luego encender el propio y fumaron en silencio por unos minutos. Cuando terminaron sus cigarrillos y tiraron las colillas en el despachador la abrazó y la chica hundió la cara en su pecho.

En ese momento escucharon unos pasos acercándose y ambos amigos se giraron para ver a la matriarca Malfoy caminar elegantemente hacia ellos. Hermione se tensó, si bien conocía a Narcissa y sabía que le agradaba a la mujer, no se confiaba ya de nadie. La mujer se acercó a ella y le mostró las manos en señal de paz, Hermione no pudo evitar soltar una pequeña sonrisa.

-Vengo en son de paz a disculparme por el comportamiento de mi marido.

-No es un secreto a voces que no le caigo bien a Lucius Malfoy.

-Si, pero no estuvo bien lo que te dijo. Le aterroriza perder a Draco y quiero creer que por eso actuó como lo hizo. A ambos nos aterroriza.

-Pero tú no me culpas.

-Porque no es tu culpa que esos muchachitos decidieran conducir bajo los efectos del alcohol.

-Pero si no hubiera estado hablando conmigo tal vez hubiera podido esquivar el auto -confesó Hermione finalmente. Tanto Theo como Narcissa la miraron con horror.

-Por favor, prométeme que jamás volverás a pensar en eso -le pidió la mujer tomándola de las manos.

-Pero…

-Sin peros, gracias a ti, a que llamaste a Theo pudimos localizar pronto a Draco y darle la ayuda que necesitaba, gracias a ti aun tenemos una esperanza de tenerlo con nosotros.

Hermione notó en los ojos azules de la mujer que lo que le decía era verdad. La castaña no pudo evitar soltar unas cuantas lágrimas cuando la mujer la volvió a abrazar. Theo miró a ambas mujeres por unos momentos antes de entrar de nuevo al hospital. Cuando llegó al ala donde estaba Draco notó a una muy compungida Anya sentada dentro de la habitación de Draco simplemente mirándolo, el castaño sabía que la mujer necesitaba una explicación y si bien no era de él, él era el único que podía dársela en esos momentos.

Entró en la habitación en silencio, la hermosa mujer lo vio ingresar pero no dijo nada. Continuó mirando al rubio en silencio. Theo se acercó a Draco y notó que todo seguía igual, el pip pip pip de la máquina, los medicamentos cayendo en la intravenosa. Miró a Anya después y notó que la mujer miraba hacia el vacío. Sintió pena por ella, enterarse de la forma como se enteró del accidente, de la identidad de Hermione y de donde vivía no debió haber sido fácil para ella, menos escuchar de la voz de la propia Hermione que amaba al rubio y que no se iría de Londres debió de ser duro.

-Deja tu lástima para después, Nott.

-No he dicho nada.

-Pero lo pensaste. ¿Por qué no me advertiste?

-No supe como hacerlo, además de que no pensé que Hermione diría lo que dijo.

-Es ella, ¿verdad?. La mujer que le rompió el corazón a Draco y de la cual no habla.

-Sí.

-Preguntaría qué es lo que hace aquí pero es demasiado obvio, ¿no es así?

-De verdad lo siento, Anya.

-No eres tú quien debe pedir disculpas -dijo la mujer poniéndose de pie y besando la frente lastimada del rubio-. Me gustaría que me mantuvieras al tanto de su mejoría.

-Lo haré.

-Gracias -respondió la chica saliendo de la habitación y caminando hacia la salida.

El rubio sintió aún más pena por la rusa. A diferencia de muchas otras mujeres en la vida de su amigo, parecía que Anya verdaderamente tenía sentimientos por el rubio y no solo esperaba una posición social o regalos lujosos. Anya le caía bien. Era una mujer muy inteligente además de hermosa, también era dulce y compasiva aunque muy celosa. Draco siempre tuvo problemas con esto último y esa había sido la razón de su separación. Eso y el hecho de que Draco ama a alguien más.

Theo sabía que Draco y Hermione habían estado juntos en Bulgaria. El mismo rubio se lo había confesado la noche después de su regreso a Londres. Le había dolido demasiado la forma en que Hermione lo había echado de su casa. Ella solamente le había dicho que el rubio se presentó en su casa y que habían discutido, Theo no quiso presionarla y dejó el tema por la paz.

Si se era honesto, le había sorprendido mucho la llamada de ella diciéndole sobre el accidente. Pensó que después de cómo habían terminado las cosas entre ellos no tendrían más contacto. No sabía qué pensar y, si se era honesto, le encantaría saber cual de sus dos amigos se había tragado el orgullo y había iniciado el contacto. Estaba consciente de que gracias a la llamada de la castaña le había sido más sencillo ubicar el accidente y llevar a Draco a recibir la ayuda que necesitaba.

Incluso Lucius estaba consciente de ellos y por mucho que detestara a su amiga, en el fondo Theo sabía que el patriarca de los Malfoy le estaba eternamente agradecido. Aunque jamás se lo diría ni lo admitiría en voz alta.

Narcissa entró en la habitación sacando al castaño de sus pensamientos. En completo silencio, miró a la mujer acercarse a su hijo, le acomodó unos mechones rebeldes de la frente y después besó la mejilla de su amigo. Después se acercó a él, y como hizo siempre que eran unos adolescentes, le pellizcó la mejilla con delicadeza, luego enredó su brazo en el suyo y reposó la cabeza en su hombro.

-Se pondrá bien, Cissy, ya lo verás -dijo con un hilo de voz que apenas y reconoció como suyo-. Aún le queda mucho por vivir.

-Draco es fuerte -respondió la mujer con delicadeza-, casi tanto como tú, mi querido Theo.

-Lo es más.

-Oh no -replicó ella con una sonrisa-, amo a mi hijo, pero sé que él jamás hubiera podido superar todo lo que tu has vivido sin romperse en algún punto de la vida.

-Me halagas.

-Solo digo la verdad. Eres un buen hombre, Theo, la hermosa Sophia estaría orgullosa de ti, del hombre en que te has convertido y del hermoso corazón que tienes.

-Soy así gracias a ti. A que fuiste mi segunda madre. De no ser por ti y Draco probablemente hubiese resultado mal -dijo sinceramente. La rubia mujer sonrió.

Narcissa estaba a punto de responder cuando los aparatos a los que estaba conectado Draco comenzaron a sonar, aterrorizada miró al castaño quien rápidamente salió de la habitación gritando por un médico. Draco estaba teniendo un ataque. Theo tuvo que arrastrarla fuera de la habitación cuando los doctores y enfermeras rodearon a su hijo.

El mundo se detuvo en esos instantes, cuando comenzó a ver cómo los doctores trataban de estabilizar a su hijo. No notó cuando Hermione llegó a su lado, ni como Theo la atrapó antes de que cayera al suelo cuando perdió la consciencia. Tampoco supo en qué momento ella misma se desmayó. Lo único que retumbaba en su mente era el chirriante sonido que indicaba que su hijo no tenía pulso.


¡Hola! ¿Cómo han estado? Espero que bien dentro de lo que cabe. Perdón por la tardanza, el trabajo me trae vuelta loca y llego tan cansada que la verdad no me dan ganas de agarrar la compu ni nada.

¡Pero aquí esta! ¿Qué les pareció? Déjenme sus comentarios en los reviews.

Besos, Kat!