Disclaimer: Los personajes de Harry Potter pertenecen a JK Rowling.


17. GRECIA

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Hermione abrió los ojos y tardó unos instantes en reconocer la habitación que la rodeaba. Cuando recobró el sentido intentó levantarse de la cama pero una fuerte mano se lo impidió. Theo la miraba con preocupación y un poco de enojo. La dejó incorporarse con cuidado para después sentarse en una pequeña silla que había a un costado de la cama, hundir la cara en sus manos y suspirar pesadamente.

-¿Por qué no me lo dijiste, Hermione? -preguntó dolido. Ella lo miró confundida.

-¿Decirte qué?

-Que estás embarazada.

-¿Qué? Yo no estoy… -él la interrumpió entregándole unos papeles. Hermione los tomó y los leyó con miedo. Era una prueba de embarazo sanguínea. Decía que era positiva. También tenía su hombre en ella. Miró confundida a su amigo- …¿qué es esto?

-Después de que te desmayaste el doctor decidió hacerte un análisis de sangre. Es positivo.

-No puede ser, es imposible.

-¿Lo es? -preguntó sinceramente. Hermione supo que él sabía que se había acostado con Draco cuando lo miró. Bajó los ojos avergonzada. Ella, ¿embarazada?

-¿Alguien más lo sabe? -preguntó con miedo, el castaño negó con la cabeza.

-Sólo tú y yo.

-¿Y Draco?

-Esta bien por el momento. Tuvo un paro respiratorio pero ya está fuera de peligro. Lucius está con él.

-Te agradecería que…

-No le diré a nadie, Hermione, lo sabes.

-Gracias.

Se miraron en silencio por unos segundos. Hermione tratando de digerir la nueva información y Theo analizando la situación. La vida de Draco seguía pendiendo de un hilo, de esos no había duda. Y ahora un nuevo Malfoy venía en camino. Parecía que el destino se burlaba de sus amigos, amándose pero destinados a estar separados.

Hermione se incorporó con cuidado bajo la mirada penetrante de Theo, el castaño parecía dolido, ella sabía bien por qué, sin embargo, ninguno dijo nada. Cuando estuvo finalmente de pie, el castaño se levantó y le tendió su brazo para que ella lo tomara. Hermione no objetó, lo hizo y ambos amigos salieron de la habitación.

Narcissa los miró acercarse en silencio, la mujer observó a Hermione con ojo crítico y no pudo evitar sonreír un poco. La pinta de la chica era horrible, tenía ojeras enormes, estaba pálida y parecía que no había comido en tres días, pero aún así estaba allí a lado de su hijo. El amor que le tenía la chica era mucho mayor al que ella jamás había visto en alguna otra pareja de Draco.

Anya era una buena chica, definitivamente quería a su hijo y se preocupaba por él, Astoria lo había querido a su manera, aunque siempre quiso más el dinero de su hijo que a su hijo mismo. Pero Hermione…

El amor de Hermione siempre había sido distinto. A la chica no le importaba el dinero o posición social de Draco, tampoco le importaban mucho los costosos regalos que el rubio le pudiera dar o lo beneficioso que pudiera ser para ella el estar con él.

Narcissa admiro la fuerza y determinación de la chica al irse a Bulgaria, un país que no conocía, por una oportunidad de trabajo que Draco jamás le hubiera podido dar. Su hijo había estado consciente de eso aunque no había actuado de la mejor manera. Ella trataba de no inmiscuirse en la vida personal de su único hijo pero aún así trató de hacerlo entrar en razón más de una vez sin ningún éxito. A veces su hijo podría ser tan terco como su padre, una característica definitivamente heredada del linaje Malfoy.

Y además estaba la pequeña hija de Hermione.

Draco jamás fue un hombre de niños. Incluso ella ya se había resignado a no tener un nieto propio. Convivió con el pequeño Zach en su corta vida pero no había sido lo mismo. Sin embargo, la pequeña pelirroja había encantado a su hijo que incluso había recuperado la esperanza.

Ver a Draco tratar a Rose, jugar con ella, leerle cuentos o prepararle el desayuno le mostró una cara que ella no conocía de su propio hijo, una cara que amó y deseaba ver de nuevo. Sin poder evitarlo volvió a ver a su hijo postrado en la cama y sollozó.

-Draco es fuerte -le dijo Hermione sacándola de sus pensamientos. La mujer le sonrió débilmente y asintió.

-Gracias por estar aquí, Hermione.

-No tiene porqué agradecer nada, señora Malfoy.

-Oh, al contrario querida, tengo mucho que agradecerte, pero todo a su tiempo.

-¿Señora Granger? -llamó un doctor alto y de cabello oscuro. Hermione lo miró y asintió-. Acompáñeme por favor.

Hermione se levantó y siguió en silencio al doctor hasta una consulta privada. Se sentó frente al escritorio y comenzó a jugar con sus manos nerviosa. El hombre le sonrió por un momento antes de abrir un expediente.

-Soy el doctor Lupin, mucho gusto.

-Igualmente, doctor.

-Asumo que su estado de gestación la tomó por sorpresa.

-Si, yo no sabía que estaba embarazada -el doctor Lupin comenzó a escribir sobre su expediente.

-¿Embarazos previos?

-Uno, cuando tenía veintiuno.

-¿Natural o cesárea?

-Natural.

-¿Complicaciones?

-Ninguna.

-¿Fecha de tu último periodo?

-Hace mes y medio...

-Excelente -dijo alegremente el doctor escribiendo sobre su expediente. Después volteó a ver a Hermione y suspiró-. ¿Podría recostarse sobre la camilla por favor? -La castaña obedeció y el doctor se sentó en un taburete a un lado de ella-. Proseguire a hacerte un ultrasonido para verificar el estado del embrión, tengo entendido que no resides en Londres, por lo que redactaré un informe para tu médico de cabecera.

-Gracias.

-Muy bien, necesitaré que desabroches tus jeans y descubras tu vientre -la chica obedeció-. Excelente. Ahora pondré un poco de gel y… -El doctor Lupin puso el aparatito en su vientre.

Inmediatamente Hermione miró a la pantalla y allí estaba, señalado por el doctor Lupin, el pequeño embrión que era su hija o hijo. Trato de contener las lágrimas pero fue imposible, se llevó las manos a la boca para acallar los sollozos.

-Tienes alrededor de cuatro semanas Hermione, tal vez cinco. Todo parece ir bien, sin embargo, te mandaré a hacer unos exámenes más profundos. Por lo pronto te recetaré unas vitaminas prenatales y ácido fólico. Esto es para ti -dijo arrancando las pequeñas impresiones del ultrasonido y entregandoselas.

-Gracias.

-Por nada. Es importante que evites emociones fuertes, te alimentes bien y procures realizarte los exámenes cuanto antes.

-Lo haré.

-Perfecto, de mi parte sería todo -le entregó la receta médica y la carta a su médico de cabecera-. Muchas felicidades, Hermione.

-Gracias -respondió ella saliendo del consultorio.

¿Ahora qué diablos haría? No era como cuando descubrió que estaba embarazada de Rose y estaba en la universidad. Mucho había cambiado en su vida en diez años, Rosie estaba a punto de cumplir nueve años, tenía un buen trabajo en una empresa internacional, ganaba bien y era completamente capaz de mantenerse a ella, Rosie y el futuro bebé. Entonces, ¿por qué se sentía tan aterrorizada?

Tal vez porque la vida de Draco pendía de un hilo. Oh Draco. ¿Se pondría feliz cuando le dijera que sería padre? ¿Se enojaría? Se mordió el labio nerviosa. Miró a Theo quien hablaba con Lucius mientras que Narcissa limpiaba la cara de Draco con una pequeña toalla húmeda. Suspiró.

La verdad jamás pensó que estaría en esa situación. Luego de dejar a Draco en New York y comenzar una nueva vida en Sofía, se dedicó a su crecimiento laboral y a combatir todos los chismes y rumores que se habían desatado sobre ella. Tiempo después reconoció, con pesar, que se dejó llevar por lo que la gente pensó de ella, pero no pudo deshacer lo que ya había hecho. O eso creyó. Salió unas cuantas veces con un par de chicos que conoció en Sofía pero pronto se dio cuenta que no eran lo que buscaba, o quién buscaba, y lo dejó por la paz.

Jamás pensó que tiempo después Draco volvería a aparecer en su puerta y que un mes después le dirían que estaba esperando un hijo suyo. Miró de nuevo al rubio postrado en la cama y gimió. Ella daría lo que fuera por regresar en el tiempo y hacer las cosas diferentes. Si ella no se hubiera ido, ¿seguirían juntos?, ¿vivirian en Londres o en New York?, ¿se habrían casado?, ¿tenido más hijos? Suspiró de nuevo, impotente por la situación. Cuando su móvil comenzó a sonar incluso brincó, llamando la atención de su amigo y del altivo hombre rubio que platicaba con él.

-Hola Vik -saludó ella a quién se convirtió no solo en su jefe, sino en su amigo.

-Hola Herms, ¿cómo va todo?

-Draco sigue delicado.

-¿Y tú? ¿Cómo estás?

-Nerviosa -confesó sin entrar en detalles. Viktor hizo un típico sonido de Viktor y ella casi sonrió al imaginarlo.

-¿Hay algo que pueda hacer para ayudarte?

-Sí, dime cómo van las negociaciones con el señor Takeshi.

-Herms…

-Necesito distraerme con algo, Vik, o me volveré loca de verlo postrado en esa maldita cama.

-Todo aquí está bien. ¿Cómo está Rosie?

-Bien. En casa de… -justo en ese momento Hermione escuchó el inconfundible sonido de otra llamada entrante. Miró la pantalla de su móvil y le sorprendió ver que Luna era quién llamaba- …¿te puedo regresar la llamada? Luna está en la otra línea.

-Claro, cuidate -dijo el bulgaro antes de colgar. Hermione respondió la llamada de su amiga.

-Hola Luna, ¿todo bien?

-¡Oh dios, Hermione! ¡Rosie desapareció! -dijo sin preámbulos la rubia hecha un mar de lágrimas. La castaña se tensó.

-Tranquilízate, Luna, dime que pasó -dijo tratando de no sonar aterrada para no preocupar más a su amiga. En ese momento Theo volteó a verla preocupado.

-La deje sola por un momento en lo que entré al baño, no tardé mucho y cuando salí ella ya no estaba. Ya la busqué por toda la casa y el jardín, los vecinos dicen que no la han visto, lo siento Hermione, lo siento tanto.

-Tranquila, Luna, por favor, quédate en casa, en un momento estaré allí.

-Lo siento mucho, Hermione, te juro que solo fueron unos minutos -dijo una muy desconsolada Luna antes de colgar. Hermione miró al castaño que se había acercado a ella.

-¿Todo bien?

-Rosie desapareció, necesito regresar a casa.

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En el camino Hermione le contó lo poco que Luna le dijo. Ella pudo notar el semblante preocupado de su amigo mientras conducía en silencio. Hermione estaba en shock. ¿A dónde había podido ir Rosie? Su hija apenas conocía Londres, solían venir de vacaciones a visitar a su padre y a los Weasley, pero, jamás la dejaron sola. Tampoco tenía amigos aquí. Temblando, marcó el número de Ginny. Su excuñada le respondió al tercer timbrazo.

- ¿Diga? -respondió una adormilada pelirroja.

- ¡Ginny! Dios, que bueno que respondes.

- ¿Herms?

-Sí, ¿estás en Londres?

-Sí, llegué en la madrugada, ¿está todo bien?

-No, ¿Rosie se ha comunicado contigo?

- ¿Rosie? No, tengo semanas sin hablar con ella. ¿Qué sucede? ¿Están en Londres?

-Sí, Ginny… Rosie ha desaparecido, tenía la esperanza de que se hubiera comunicado contigo.

-No lo hizo -respondió la pelirroja asustada. Hermione escuchó por el auricular como su excuñada comenzó a cambiarse. ¿Te estás quedando en casa de tus padres? Iré inmediatamente para allá.

-Gracias.

-No te preocupes, la encontraremos -dijo la chica antes de colgar.

Hermione sollozó cuando Theo giró en la esquina de su calle y pudieron ver las patrullas estacionadas afuera de la casa de los Granger. Hermione saltó del Audi de Theo en cuanto este se detuvo y corrió hacia donde Luna estaba siendo interrogada por dos oficiales. La rubia se arrojó a los brazos de Hermione hecha un mar de lágrimas en cuanto la vio.

-Lo siento, de verdad lo siento mucho.

- ¿Usted es la señora Granger? -preguntó uno de los oficiales.

-Sí.

- ¿Sabe de algún lugar al que le guste frecuentar a su hija?

-No de Londres, nosotras vivimos en Bulgaria y solo estamos de visita en la ciudad.

- ¿Son ciudadanas británicas o búlgaras, señora Granger?

-Ambas, puedo mostrarle nuestros pasaportes.

-Gracias -anotó el hombre en una pequeña libreta-. ¿Algún amiguito o familiar que su hija conozca aquí?

-Su familia paterna vive en Tottenham, pero acabo de comunicarme con ellos y no la han visto ni ella se ha comunicado con ellos.

- ¿Alguien más?

-No, nadie más.

- ¿El motivo de su visita al país?

-Un amigo de la familia tuvo un accidente automovilístico y venimos a visitarlo, es por eso que Luna la estaba cuidando.

- ¿Su hija estaba al tanto de esto?

-Sí.

- ¿Su hija tiene forma de saber dónde estaba usted?

-Sí, pero ella no sabe cómo moverse en Londres, solo tiene nueve años.

- ¿Alergias?

-A las fresas.

- ¿Marcas de nacimiento?

-Tiene un lunar en el talón derecho.

-Necesitaremos una foto reciente de su hija, ya tenemos la descripción de la ropa que usaba solo necesitaríamos una fotografía.

-Claro.

-Necesitaremos que se quede en casa, señora Granger, por más difícil que esto parezca, ya que su hija puede regresar en cualquier momento. Su esposo puede acompañarnos a la comisaría a ratificar estos datos -dijo el hombre mirando a Theo. Hermione miró a su amigo quien simplemente le asintió y sin decir ni una sola palabra le dijo que él se encargaría.

Ginny llegó acompañada de su madre al poco rato de que Theo se fuera con la policía. La señora Weasley estaba entre desconsolada y furiosa. El poco contacto que Hermione mantenía con la familia paterna de su hija salía a relucir en esos momentos, la mujer no perdió oportunidad en recriminarle él porque confió en una extraña, sus palabras, en lugar de llevar a Rosie hasta Tottenham para que ella la cuidara. También le recriminó que no les avisara que estarían en Londres unos días. Ginny se disculpó más de una vez por haber llevado a su madre, aunque, en el fondo, Hermione sabía que lo había hecho a propósito.

Cuando Theo regresó, ambas mujeres Weasley lo interrogaron como si no hubiera un mañana. Luna, por otro lado, no dejaba de llorar. La culpa que sentía la pobre chica era demasiada y toda la verborrea que la señora Weasley estaba teniendo no ayudaba en nada. Cuando la rubia sollozó inconscientemente, la pelirroja mujer la miró con enfado.

-Ya deja de llorar, niña, pareces magdalena. Llorar no traerá a mi pobre nieta a salvo. Oh, pero claro, tenían que confiar en extraños antes que en la familia. Para eso Rose tiene familia…

-Basta señora Weasley -dijo de repente Hermione harta. Ambas pelirrojas la miraron incrédulas.

- ¿Disculpa?

-Luna no tiene la culpa de absolutamente nada.

- ¿De nada? ¿Entonces la pobre Rosie desapareció por arte de magia?

-Le voy a pedir -siguió Hermione ignorando las preguntas de su exsuegra-, por favor, qué si no tiene nada amable que decir, no diga nada -cuando estaba a punto de recibir la respuesta de una muy colorada señora Weasley, el móvil de Theo sonó llamando la atención de las cuatro mujeres.

-Es Narcissa -fue todo lo que dijo antes de responder mientras salía de la casa.

El silencio que cubrió la pequeña salita del hogar de los Granger fue tan sepulcral que ninguna de las cuatro mujeres se atrevió a romperlo. Hermione apretaba la mano de Luna para consolarla, aunque más bien parecía que se aferraba a ella para no atacar a su ex suegra. Molly Weasley miraba con enojo a la rubia mientras que Ginny miraba hacia afuera donde la sombra de Theo se veía. No alcanzaban a escuchar nada por lo que cuando regresó dentro, las cuatro mujeres lo vieron expectantes.

- ¿Draco está bien? -preguntó la castaña preocupada.

-Sí. Ha despertado -fue todo lo que Theo dijo antes de que Hermione perdiera el conocimiento.

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Rosie secó sus manos por enésima vez en la tela de su blusa. Un taxi pasó rápidamente a su lado y la hizo perder un poco el equilibrio. Se secó el sudor de su frente con la manga de su suéter que llevaba anudado a la cintura y se montó de nuevo en la vieja bicicleta de su madre. El señor al que le había preguntado por direcciones le dijo que le faltaban cinco calles para llegar al hospital donde escuchó que Draco estaba. Ella quería ver a Draco.

Su mamá se había negado a llevarla con ella, le dijo que era porque no la dejarían entrar a ver a Draco, pero, ¿por qué no la iban a dejar verlo? Era su amigo y los amigos se visitan en el hospital. Su mamá decía que era porque era pequeña, pero ella estaba segura de que si le explicaba al guardia de seguridad y al doctor lo entenderían. Habían viajado desde muy lejos, de seguro podrían hacer una excepción por ella.

Tuvo mucho cuidado con las personas que caminaban por la acera, lo menos que quería era atropellar a alguien y que llamaran a su mamá. Cuando giró en la calle que le dijo el señor y vio el enorme edificio blanco sonrió. Lo había hecho, llegó al hospital por sí misma. Dejó la bicicleta en el estacionamiento de bicicletas y se limpió el sudor de nuevo, sus mejillas estaban tan rojas que casi se confunden con su cabello, pero eso siempre le pasaba cuando se agitaba.

Entró nerviosa en el lobby del hospital, ¿y ahora cómo le haría? No sabía en qué habitación estaba Draco. ¿Y si la enfermera no la dejaba pasar? Tragó en seco y se paró frente al mostrador. Una bonita enfermera de cabello rubio y enormes ojos azules la miró con una sonrisa. Rosie le sonrió de vuelta.

-Hola pequeña, ¿estás perdida?

-No, vengo a visitar a mi amigo Draco. No sé en qué habitación está, ¿puedes ayudarme?

- ¡Claro! ¿Dónde están tus papás? -preguntó la enfermera buscando algún adulto detrás de ella.

-Mi mamá está con él -respondió Rosie nerviosa. No la dejarían pasar, estaba segura. La enfermera la miró con el ceño fruncido.

- ¿Y tú papá?

-En América. ¿No sabes en qué habitación está? Se llama Draco, Draco Malfoy, y es mi amigo. Tuvo un accidente y venimos desde Bulgaria a verlo.

-Un momento -dijo la enfermera con una sonrisa. Tecleó un poco en su ordenador al mismo tiempo que tomaba un teléfono. ¿Cómo se llama tu madre?

-Hermione Granger. Yo soy Rose.

-Un momento, Rose -dijo antes de echar otra ojeada detrás de ella-. Hola Jacky, ¿cómo estás? Bien, gracias. Oye, ¿la señora Granger está aún en la habitación 364? -En cuanto Rosie escuchó el número de la habitación corrió hacia los ascensores. La enfermera la miró y gritó-. ¡No Rose, espera!

Rosie no supo qué pasó porque cuando las puertas se abrieron ella entró y presionó el botón número tres del comando y luego el de cerrar las puertas. Podía comenzar en el piso tres y así buscar la habitación de Draco. Cuando las puertas se abrieron salió corriendo antes de que alguien más intentara detenerla. Se escondió en la primera habitación que vio y se quedó en silencio cuando escuchó que unas enfermeras y un señor de seguridad hablaban de ella.

Las manos comenzaron a sudarle como lo hacían siempre que se ponía nerviosa. Se las secó con su pantalón y se quedó en silencio por unos momentos. Salió cuando el piso volvió al sepulcral silencio de los hospitales. En la pared había un letrero que decía que las habitaciones de la 350 a la 400 estaban a la derecha, y se fue por ese lugar. Dio tres vueltas y comenzó a asustarse cuando se dio cuenta de que las habitaciones estaban solas. ¿Y si se equivocó?

Cuando giró de nuevo a la derecha notó que había unos policías al final del pasillo, después vio a un señor de cabello casi blanco, como el de Draco, y supo que estaba en el lugar correcto. Cuando se acercó a los policías estos la vieron y fruncieron el ceño.

-No puedes pasar niña -dijo uno de ellos groseramente. Rosie lo miró con el ceño fruncido sin percatarse de que Lucius y Narcissa Malfoy la miraban.

- ¿Por qué no?

-Es un área restringida. Vuelve con tus padres.

-Vine a ver a mi amigo Draco -respondió ella ya enojada. La bonita señora que hablaba con el señor de cabello blanco caminó hacia ella.

-Hola Rose -dijo llamando la atención de los policías.

- ¿Conoce a esta niña, señora Malfoy? -preguntó el otro policía. En ese momento Rosie enfocó toda su atención en la mujer.

- ¿Señora Malfoy? ¿Tú eres la mamá de Draco? -preguntó con la inocencia que caracteriza a los niños. Narcissa sonrió.

-Así es. Soy Narcissa Malfoy, asumo que no me recuerdas.

-Nop. Yo soy Rosie Weasley -le respondió la niña extendiéndole su manita como su mamá le había enseñado que se hace. Narcissa le estrechó la mano.

-Un placer. Ven -le indicó con elegancia. Rosie caminó detrás de ella.

- ¿Puedo ver a Draco?

-Por supuesto.

Narcissa la llevó a la habitación 364. Abrió la puerta despacio y Rosie vio a Draco en la cama. Estaba lleno de golpes y tubos. Una maquina hacía bip bip bip en un lado y del otro había otra máquina que inflaba y desinflaba un acordeón. La sonrisa de Rosie se borró cuando vio a Draco y la niña no pudo evitar derramar las lágrimas que se formaron en sus ojos. Asustada, miró a Narcissa, la mujer le acarició su cabeza.

- ¿Le duele? -preguntó limpiándose la nariz con su suéter. Narcissa continuó acariciando su cabeza.

-Un poco.

-Pero se pondrá bien, ¿verdad?

-Eso esperamos. Pero primero necesitamos que despierte.

- ¿Por qué no despierta?

-Se golpeó muy fuerte en la cabeza. ¿Por qué no intentas hablarle?

- ¿Y si no me escucha?

-Lo hará, confía en mí -dijo la mujer guiñandole un ojo a la niña. La niña sorbió sus mocos como solo un niño puede hacer y resulte encantador y después asintió.

-Está bien. Pero, ¿qué le digo?

-Lo que tú quieras -Rosie volvió a asentir y después miró al rubio.

-Hola Draco. Espero no te duela mucho tu brazo, ni tus ojos. Ni nada. Mamá y yo venimos desde Bulgaria a verte, ¿ya la viste? Estoy segura que sí porque estuvo aquí en la mañana. Te extraño Draco, por favor ponte bien. Tengo mucho que contarte. Conocí a mucha gente nueva en Bulgaria y quiero que los conozcas. ¿Recuerdas cuando vivíamos en América y me dijiste que cuando creciera haría muchos amigos? Pues tenías razón. Conocí a Misha y a Anna, jugamos juntas en los recreos todos los días. También conocí a Sven, le gustan mucho los dinosaurios como a mí. Sven te va a caer bien, es como tú cuando eras niño, o al menos como te imagino de niño. Tu mamá es muy bonita y linda…

Narcissa se limpió las lágrimas con disimulo. Rosie hablaba con Draco como lo haría un niño con su padre, como ella siempre deseó que su propio hijo lo hiciera con su esposo. Y verlo, aunque fuera en esa circunstancia le llenaba el corazón. Sin que la niña se diera cuenta, salió de la habitación y se dirigió con su marido. Lucius miraba la escena desde afuera con el ceño fruncido.

-No debiste permitirle entrar.

-No le veo nada de malo. Si nuestro hijo no despierta al menos se podrá despedir de él.

-Es una completa extraña.

-Para nosotros. Ella es, aunque te cueste aceptarlo, lo más parecido a un hijo que Draco tiene.

-Pero no es su hija.

-Padre no siempre es el que engendra. Creí que tenías claro eso.

- ¿Dónde está su madre?

-Cierto -dijo Narcissa de repente recordando que la castaña creía a su hija extraviada. Sacó su móvil de su bolso y cuando estaba a punto de marcar el número de Theo vio como Rosie brincó de alegría. Miró a su hijo y soltó el móvil cuando vio los ojos grises de Draco abiertos.

Entró en la habitación rápidamente seguida de su marido. Lucius llamó a las enfermeras quienes rápidamente entraron seguidas de un doctor a revisar a Draco. Rosie se acercó a ella y tomó su mano. Después de unos momentos donde solo se escuchaban las voces de las enfermeras y los doctores, la habitación se vació de nuevo dejándolos solo con el doctor.

-Buenas noticias, no hay daño cerebral. Retiramos el respirador de soporte y todo parece estar bien.

-Gracias.

-No hay de qué, solo hacemos nuestro trabajo. Si me disculpan, iré a llenar el informe. Con permiso -dijo el doctor saliendo de la habitación. Draco miraba a sus padres y a Rosie un poco confundido.

- ¿Cómo te encuentras? -preguntó Narcissa después de un rato.

-Bi… bien -respondió con la voz ronca.

- ¿Te duele mucho? -preguntó Rosie con un hilo de voz. Lucius miró con el ceño fruncido a la niña, pero no dijo nada.

-No mucho. ¿Dónde está Hermione?

- ¡Oh, si! -exclamó Narcissa recordando que tenía que llamarle a Theo-. Rosie, tengo que hacer una llamada, ¿puedes quedarte aquí con Draco y Lucius por unos momentos?

-Sí -respondió la niña acercándose a la cama de Draco. Narcissa salió de la habitación y marcó el número de Theo. El castaño respondió al tercer timbrazo.

-Hola Narcissa, ¿está todo bien?

-Draco despertó, Theo.

- ¿Qué? ¿Cómo? ¿Está bien?

-Los doctores dicen que está bien, no hay daño cerebral.

-Esa es una muy buena noticia, alegrará a Hermione. ¿Despertó así sin más?

-No, tuvo ayuda.

- ¿De quién?

-De Rosie, ella está aquí.

- ¿Qué?

-Rosie está aquí. Llegó hace una media hora. Perdona que no te avisara antes.

-Está bien, no te preocupes. Al menos Rosie ya apareció -dijo Theo aliviado. Narcissa sonrió.

-Es adorable.

-Lo sé. Estaremos allí en unos momentos -respondió Theo antes de colgar.

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Hermione abrió los ojos lentamente. Estaba recostada en el sillón con tres pares de ojos mirándola preocupados cuando se incorporó en el sillón. Ginny le tendió un vaso con agua que ella bebió despacio. La señora Weasley puso el dorso de su mano en la frente de Hermione y suspiró en silencio.

-No tienes temperatura. ¿Comiste algo? -preguntó la pelirroja mujer con preocupación. Hermione negó con la cabeza.

-No -respondió la chica con casi un susurro. Luna le tendió un sándwich en un platito-. Gracias Luna -respondió antes de dar el primer bocado-. ¿Qué pasó?

-Te desmayaste cuando Theo te dijo que Draco había despertado, lo que sea que eso signifique -dijo Ginny con una mueca. Hermione sonrió un poco.

- ¡Ginny! -la reprendió su madre. La pelirroja se encogió de hombros.

- ¿Qué?

-Draco Malfoy está grave en el hospital, tuvo un accidente horrible, salió en las noticias -dijo la señora Weasley con una mueca.

-Lo siento, no lo sabía -se disculpó. Hermione miró a su amiga.

-No tenías porque hacerlo -le respondió Hermione más agresivamente de lo que pretendía. Ginny desvió la mirada avergonzada-. ¿Hay noticias de Rosie?

-Sí -respondió Theo llamando la atención de las cuatro mujeres-. Está en el hospital con Draco.

- ¡¿Qué?! -preguntaron Hermione y Ginny al mismo tiempo. La castaña se levantó inmediatamente.

-Llévame por favor.

Quince minutos después Hermione y Theo estaban camino al hospital, ella nerviosa y él más tranquilo. Sabía que Rosie estaba en buenas manos al cuidado de Narcissa, especialmente teniendo en cuenta que la niña había logrado que su amigo despertara del coma. No pudo evitar sonreír al conducir. Tremendo susto que les había dado la niña. Aunque la verdad lo entendía. Draco y Rosie tenían una relación especial que ni siquiera él alcanzaba a entender.

Cuando entraron en el estacionamiento después de evadir a los periodistas Theo se preguntó cómo había logrado entrar en el hospital una niña de nueve años sin estar acompañada de un adulto teniendo en cuenta que había tantos periodistas rodeando el lugar. Hermione bajó del vehículo en cuanto este se detuvo, Theo le hizo una señal de que la alcanzaría después ya que tenía que hablar con la seguridad del hospital.

Rosie se encontraba de pie arriba de una silla a un lado de la camilla de Draco dándole gelatina verde con una cuchara. La escena era por demás tierna y Hermione no pudo evitar soltar unas cuantas lágrimas. Cuando se acercó a la habitación Lucius Malfoy se acercó a ella. Inmediatamente se puso tensa esperando la bronca que de seguro el hombre mayor le echaría. Se sorprendió cuando el hombre le sonrió.

- ¿Cómo estás? -preguntó el hombre. Hermione le sonrió un poco nerviosa.

-Bien. Gracias por cuidar a Rosie. Ella no suele hacer este tipo de cosas.

-Lo sé. Nos lo dijo hace un rato.

- ¿Cómo está Draco?

-Excelente.

-Me alegro. ¿Puedo entrar a ver a mi hija?

-Por supuesto. Solo, no seas tan dura con ella. Está arrepentida.

-Entendido -respondió ella aun extrañada. Era la primera vez que Lucius Malfoy se portaba amable con ella. Abrió la puerta y tanto Rosie como Draco voltearon a verla. Hasta que entró notó que Narcissa también estaba allí-. Hola.

-Hola -respondió Draco con voz ronca. Rosie se puso pálida.

-Hola mami.

-Los dejaré solos -dijo Narcissa saliendo de la habitación. Hermione le agradeció con un apretón de manos.

-Rosie me contó lo que hizo, ya sabe que estuvo muy mal -dijo Draco moviendo con trabajo la mano y tomando la de su hija. Rosie miró al suelo y Hermione notó que la niña comenzó a llorar.

-Lo siento mucho, mami. No quería hacerte enojar.

-No estoy molesta. Estaba aterrada -confesó. Rosie miró a su madre sorprendida, Hermione se acercó a su hija y la abrazó con fuerza-. Necesito que me prometas que jamás lo volverás a hacer.

-Lo prometo, mami.

- ¿Por qué lo hiciste?

-Quería ver a Draco.

- ¿Por qué no me lo pediste?

-Pensé que no me traerías.

-Oh, mi amor -le respondió abrazándola de nuevo y besando su cabello-. Perdóname por mantenerte al margen.

-Te perdono, mami.

-Le decía a Rosie que cuando salga de este lugar iremos a Grecia -dijo Draco tratando de aligerar un poco el ambiente. Hermione lo miró como si tuviera tres ojos.

-Estás de broma, ¿verdad?

-Ni un poco.

-Tienes una larga recuperación por delante.

-Vamos Granger, no seas aguafiestas.

-Estás loco, Malfoy.

-Rosie quiere ir a Grecia, ¿verdad Rosie? -dijo el rubio mirando a la niña que abrazaba a su madre. La pequeña pelirroja hundió la carita en el vientre de su madre.

-Sí -respondió con la voz ahogada. Ambos adultos sonrieron.

- ¿Ves? -dijo el rubio triunfante. Hermione le rodó los ojos.

-Veremos, ¿ok? Primero tienes que recuperarte. Después hablaremos de Grecia.

- ¿Escuchaste Rosie? Iremos a Grecia.

- ¡Malfoy!


¡Hola! ¿Cómo están? Felices fiestas a mis queridos lectores, espero todos tengan un mejor 2021 y que todos sus propósitos y sueños se cumplan.

Por otro lado, les ofrezco una enorme disculpa por la tardanza. El trabajo me comenzó a absorber y no me di cuenta que pasó tanto tiempo. Les agradezco mucho todos sus reviews, los leo todos 3

Ahora, vamos al grano, ¿les gustó el cap? Dejenme sus comentarios en los reviews por favor, y ¡felices Reyes!

Un beso, Kat