Disclaimer: Los personajes de Harry Potter pertenecen a JK Rowling.


18. HOGAR, DULCE HOGAR

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Hermione salió de la tienda de artículos personalizados y suspiró. Le habían dado el alta a Draco hacía tres días y junto a Narcissa estaba preparando la forma de como decirle al rubio que serían padres. Aún no sabía cómo iban a hacerle estando ella en Bulgaria y Draco en Londres, pero sabía que lo iban a solucionar en algún momento. Lo que sí sabía era que quería tener a ese bebé. Y la taza que había ido a recoger la cual mandó a hacer especialmente para darle la noticia a Draco decía que lo quería en la vida de su bebé.

También había mandado a hacer una playera que decía «Big Sister» para Rosie. Todo había sido idea de Luna, quien se encontraba en esos momentos en Malfoy Manor ayudando a Narcissa con la sorpresa. Habían organizado un almuerzo, su padre había regresado de México poco tiempo después del susto que su hija le había dado y en una cena que habían tenido le dijo que sería abuelo de nuevo. Su padre no cabía de la felicidad e incluso se había dicho que esperaba que fuera niño, aunque deseaba que el bebé viniera sano independientemente del sexo que tuviera.

Se subió al coche de su padre y condujo hacia Malfoy Manor. Llevaba las compras de último momento que habían surgido aprovechando que tenía que recoger los regalos de Draco y Rosie. Desde el accidente del rubio había cambiado mucho su forma de conducir. Manejaba con mucha más precaución tomando en cuenta también que estaba embarazada. La investigación sobre el accidente de Draco había concluido poco después de que despertara del coma, una cámara de tránsito había grabado el accidente y allí los oficiales se dieron cuenta de que Hermione no había mentido, efectivamente el culpable del siniestro no había sido Draco.

Después de unos minutos entró en los terrenos de Malfoy Manor y condujo hacia el garage. Allí la ama de llaves la ayudó a bajar las compras y la acompañó al jardín donde ya estaban todos. Draco, Rosie, su padre, Theo, Luna, Narcissa y Lucius la esperaban en el jardín, su padre y Lucius platicaban amenamente en un lado del jardín, Luna, Narcissa y Rosie estaban terminando de acomodar la mesa mientras que Theo y Draco platicaban en la mesa, el rubio estaba sentado en una silla de ruedas. Cuando la vieron entrar Rosie corrió hacia ella y la abrazó.

-¡Mami! ¿Trajiste lo que te pedí? -preguntó con una sonrisa. Hermione besó la cabeza de su hija y sonrió.

-Por supuesto.

-¡Yei! -respondió la niña brincando. Después corrió hacia Draco y con toda la delicadeza de la que era capaz se acercó a él y lo abrazó. Luego le susurró algo y Draco sonrió. Hermione no pudo evitar sonreír ante la escena.

Comieron entre risas, platicas y muchas anécdotas. Hermione descubrió que Theo y Luna habían comenzado a salir poco después del incidente con Rosie y no pudo sentirse más contenta, sus amigos eran perfectos el uno para el otro. Después de eso la señora Cuckbert trajo el té y el pastel. Puso tazas frente a todos los asistentes menos uno. Draco levantó una ceja y miró su plato vacío. La señora Cuckbert se retiró presurosamente antes de que el rubio le dijera algo. Rosie soltó una risita.

-Creo que faltó una taza -puntualizó el rubio lo ya evidente. Todos rieron.

-Espera, aquí tengo la tuya -respondió la castaña entregandole una bolsa de papel con un moño. Draco la tomó levantando una ceja sorprendido.

-¿Gracias? -dijo mirando dentro de la bolsa. Después sacó la taza de la bolsa y miró extrañado la taza completamente negra-. ¿Robaste una taza de M-Corp acaso?

-Sí, hace cinco años -respondió con ironía la castaña. Theo soltó una risita.

-Como si fuera posible robar algo de allí.

-De hecho, sí lo es -respondió Hermione con una sonrisa. Draco y Lucius la observaron con una ceja levantada-. Oh vamos, era una broma.

-No, no lo era -dijo Theo ahogando una risita. Ambos hombres Malfoy lo miraron.

-Suficiente, el té se enfría -los reprendió Narcissa. Rosie miró a su madre sonriendo al notar como los tres hombres se hundían en su asiento ante la orden de la matriarca Malfoy.

-¿Qué dice tu taza Draco? -preguntó Rosie cuando las letras aparecieron después de servir el té caliente. Draco miró extrañado a la niña.

-¿Qué letras?

-Esas -apuntó la niña-, las que aparecieron por arte de magia.

Draco miró la taza extrañado. Las palabras "#1 Daddy" relucían blancamente sobre la taza negra. Completamente confundido miró a Hermione quien lo miraba con los ojos llenos de lágrimas. De repente se sintió observado. Todos en la mesa lo miraban excepto Rosie quien de repente dijo:

-¡Mi taza también es mágica! ¿Big sister? Pero yo no soy hermana mayor, mami -exclamó la niña confundida. Draco miraba la taza de Rosie estupefacto-. ¿Por qué mi taza dice big sister, mami?

-Di algo -casi suplicó Hermione. De repente Draco se levantó como pudo de su silla de ruedas y se dirigió a ella.

La tomó entre sus brazos y la besó frente a todos. Todos comenzaron a aplaudir de repente, Rosie, confundida, aplaudía también aunque no estaba segura de por qué. Cuando Draco se arrodilló frente a su madre y comenzó a besarle el vientre la niña entendió. Su taza decía hermana mayor porque estaba por convertirse en una hermana mayor. Entonces gritó y corrió hacia su madre y Draco.

-¡Voy a ser una hermana mayor! ¡Voy a ser una hermana mayor!

-Así es Rosie -le dijo Draco abrazándola también-. Vas a ser hermana mayor.

Después de unos momentos de júbilo, el rubio regresó a su silla de ruedas y procedieron a cortar el pastel y tomar un poco de té. La señora Cuckbert trajó otra jarra con té caliente y después de que todos se sirvieron continuaron platicando alegremente. Theo empujó la silla de Draco a un lado de Hermione. El rubio no soltó su mano en ningún momento.

Platicaron de cosas alegres. Draco aún tenía un largo camino que recorrer para su recuperación, Los doctores decían que mínimo en tres meses sus costillas soldarian bien. También estaba en observación por lo del pulmón y aún había que hacerle muchos estudios para ver si de verdad no había tenido ningún daño cerebral.

Hermione quería estar a su lado pero aún había un tema importante que tocar. Su vida estaba en Bulgaria y no podía dejarlo todo de un día para otro y regresar a Londres. Tenía que regresar a Sofía y poner orden en su vida. Después de unas horas Theo y Luna se retiraron, su padre y Lucius tenían cerca de cuarenta minutos en el despacho del patriarca Malfoy hablando cosas de hombres mayores y Rosie le contaba un cuento a Narcissa en la biblioteca. Eso los había dejado solos en el jardín.

-¿Volverás a Bulgaria? -preguntó Draco después de unos momentos de silencio. Hermione apretó su mano.

-Sabes que tengo que hacerlo -respondió. Draco soltó su mano de repente.

-Ya veo. Entonces, ¿cómo piensas que criaremos a nuestro hijo?

-Sigo pensando en eso.

-Quiero ser parte de su vida.

-Lo sé.

-Regresa.

-Draco…

-Dime que quieres y te lo daré. Lo que sea -dijo de repente el rubio, Hermione se alejó unos pasos de él y miró el bonito jardín.

-Draco, por favor no lo hagas.

-Sé porqué te fuiste. Y lo entendí aunque no pareciera -continuó el rubio sorprendiendo a Hermione-. Sé que tal vez debí buscarte, pero si no lo hice fue porque respeté tu decisión. Jamás fue mi intención hacerte la amante de nadie ni que fueras menospreciada por eso. Siempre valoré tu inteligencia y talento y creeme que me hubiera gustado ser yo quien te ayudara a crecer en lugar de Krum…

-Draco…

-No Hermione, déjame terminar… Mi vida sin ustedes ha sido vacía, no me di cuenta cuanto tú y Rosie complementaban mi vida hasta que las perdí, y me odié por eso. Ahora, se me presenta de nuevo la oportunidad de remediar mis errores y no lo dejaré pasar, no las perderé de nuevo, Hermione. Quiero ver crecer a ese hijo o hija que llevas en el vientre, quiero ser participe de la vida de Rosie y ya no perderme nada mas. Aquí, en Bulgaria, en China, tú escoge, pero no vuelvas a irte, no vuelvas a dejarme incompleto y vacío.

-Draco…

-Lo que quiero decir es -y sin que Hermione se lo esperara vio como Draco se levantó con trabajo de su silla y se puso de rodillas frente a ella. Después sacó una pequeña cajita de porcelana de su bolsillo y la abrió frente a ella. Hermione lo miró completamente congelada y no por el frío-, ¿te casarías conmigo?

El hermoso anillo de compromiso brillaba con luz propia, Hermione jamás había visto un diamante tan brillante y hermoso como el que estaba frente a sus ojos. Cuando Draco lo sacó de la cajita pudo ver que además del enorme diamante en el centro, tenía más diamantes en la argolla, todo finamente acomodado, era elegante, sencillo y, sobretodo, hermoso. Muy hermoso.

Hermione se puso de rodillas frente a él y tomó el anillo con ambas manos, Draco tomó su gesto como una negativa e inmediatamente su rostro se ensombreció. Entonces Hermione acunó el masculino rostro con una de sus palmas y lo besó delicadamente en los labios.

-Sí -fue todo lo que dijo cuando separó sus labios de los de él. Draco sonrió y la abrazó.

-¿Si?

-¡Si!

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-¿De verdad tengo que ir? -preguntó Rosie con un puchero. Hermione sonrió.

-Sí, amor, tienes que ir.

-¿Pero porqué no puedo quedarme aquí con Draco mientras tú vas por nuestras cosas?

-Porque tienes que ir a la escuela.

-Pero… -comenzó a protestar la niña con un adorable puchero.

-Draco no irá a ninguna parte, amor -le dijo interrumpiendo a su hija. La niña se sentó derrotada en la cama.

-Pero yo quiero estar aquí, ¿y si le vuelve a pasar algo mientras estemos lejos?

-No le pasará nada, Theo lo cuidará en lo que nosotras volvemos. Anda, que perderemos el avión.

Derrotada, Rosie se levantó de la cama y comenzó a ponerse su abrigo. En unas horas estarían de nuevo en Sofía y a Rosie no le agradaba la idea. Después de aquella velada en la que Hermione y Draco se habían comprometido, habían establecido que la castaña regresaría a Bulgaria a dejar todo en orden antes de volver a Londres. Tenía que renunciar a Industrias Krum y encontrar un sustituto para su puesto, también tenía que vender su casa, encontrar otra en Londres, encontrar una escuela para Rosie y preparar la mudanza todo en un mes. Trató de no pensar mucho en lo que estaba por venir.

Suspiró y acarició su vientre antes de mirar las paredes de la que fue su habitación en casa de sus padres. Recordó con nostalgia aquella primera noche que pasó allí junto a Rosie después de regresar de Estados Unidos. Esa noche se había sentido una completa fracasada. De regreso en casa de sus padres recién salida de un matrimonio fracasado, sin ninguna libra en el banco y con una hija de un año que mantener. Se le hacía tan lejana aquella noche.

Bajó antes de que la nostalgia y las hormonas se apoderaran de ella y comenzara a llorar como una magdalena. Draco y Theo la esperaban abajo junto a su padre, Rosie se le había adelantado y escuchaba como claramente le decía a Draco que no hiciera nada feo en su ausencia y le pedía a Theo que cuidara de él. No pudo evitar sonreír al bajar las escaleras.

-...en un mes estaremos de vuelta Theo -terminaba de decir Rosie con voz seria.

-Basta Rosie, ni Theo ni Draco irán a ninguna parte en un mes -le dijo ella con una sonrisa. La niña la miró con el ceño fruncido.

-Muchas cosas pueden pasar en un mes, mami.

-Un mes pasará antes de que lo notes, Rosiesaur -le dijo Draco con una sonrisa. La niña volvió a abrazarlo con cuidado.

-Esta bien.

-Vamos.

Lo más difícil era despedirse. En la puerta de salidas internacionales, justo antes de pasar por la seguridad del aeropuerto, estaban los cuatro congelados mirando la puerta como si fuera de fuego. Nadie quería despedirse aunque fuera solo una despedida temporal. Rosie estaba sentada en las piernas de Draco, Theo detrás de su amigo y Hermione a lado de ellos aferrada a la mano de su prometido como si fuera un ancla. Cuando la voz femenina del altavoz anunció su vuelo los cuatro brincaron. Rosie abrazó a Draco y comenzó a llorar en silencio. El rubio abrazó a la niña y besó su cabello tratando de tranquilizarla.

-Vamos, Rosiesaur, no estés triste. Verás que cuando menos lo esperes estarán de vuelta -le dijo con suavidad. La niña hundió más su cara en el pecho del hombre.

-No quiero ir, quiero quedarme aquí contigo.

-Rosie, amor, ya hablamos de esto -dijo Hermione poniéndose al mismo nivel que Draco y su hija. Rosie abrazó más fuerte al rubio.

-No iré a ningún lado, Rosie, te lo prometo -le dijo el rubio con suavidad. Rosie sacó la cara de su pecho y lo miró con sus enormes ojos azules llenos de lágrimas.

-¿Prometes que no te pasará nada?

-Lo prometo. Es más, haremos una cosa, ¿ok? Te prometo que usaré este mes para ponerme mejor para que cuando regreses yo ya no tenga que usar esta silla horrorosa y pueda jugar contigo, ¿ok? Pero a cambio tu debes prometerme una cosa.

-¿Qué cosa?

-Que te irás con tu mamá tranquila y le ayudarás en lo que te pida para que puedan volver pronto, ¿está bien? ¿me lo prometes? -la niña lo miró por un momento y después asintió.

-Esta bien, lo prometo.

-Esa es mi chica -dijo Draco besando la frente de la niña. Rosie abrazó a Draco de nuevo y le susurró algo al oído que dejó al rubio perplejo. Hermione lo miró preocupada cuando los ojos del rubio se llenaron de lágrimas, sin embargo, rápidamente el rubio se limpió los ojos de forma que Rosie no lo notara y asintió-. Claro que sí, Rosie -fue todo lo que dijo confundiendo aún más a Hermione y a Theo.

-Tenemos que irnos, amor -dijo Hermione cuando volvieron a anunciar su vuelo en los altavoces. Esta vez su hija no opuso resistencia y se puso de pie para después ir a abrazar a Theo.

-Gracias por traernos y por cuidar de mi papi, Theo -Hermione se quedó de piedra al escuchar a su hija e inmediatamente supo que había sido lo que su hija le susurró al rubio. La mirada de su prometido se lo confirmó cuando de nuevo se limpió discretamente una lágrima de los ojos.

-De nada, Rosie -respondió el castaño abrazando a la niña.

-Listo mami, podemos irnos -dijo tomando la mano de su madre y sonriendo enormemente. Hermione, aun en shock, se despidió de su amigo y después de su prometido. Draco la miró con una enorme sonrisa y le susurró un «te explico luego» antes de que cruzaran las puertas.

Era un vuelo, un simple vuelo. Un vuelo que era el comienzo de su nueva vida.

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Papi. Rosie lo había llamado papi en dos ocasiones en menos de diez minutos y jamás creyó que se sentiría tan bien. Cuando las mujeres que amaba desaparecieron detrás de la puerta de seguridad se volteó hacia su amigo y sonrió. Estaba seguro que parecia un completo idiota sonriendo pero no podía evitar hacerlo. Rosie lo había llamado papi. No padre, no papá. Papi.

-Bueno, se había tardado -dijo Theo distraidamente mientras empujaba la silla de Draco.

-¿Qué?

-Rosie. Se había tardado en decirte papi.

-No creí que me viera como una figura paterna, ese más bien eras tú.

-Oh no, mi amigo. Yo a lo mucho seré como el tío cool o el padrino alcahuete, su padre siempre has sido tú.

-No es verdad.

-Claro que sí, y no lo niegues -le dijo justo cuando se paró frente a su Audi. Draco aún no reponía el auto dañado en el accidente. El rubio se subió en el asiento del copiloto, ayudado de su amigo, y se quedó pensando en silencio. Theo dobló la silla de ruedas y la puso en el maletero antes de subirse a su auto-. Deja de pensarlo tanto y disfrutalo.

-No lo estoy pensando mucho.

-Si lo haces, y esta bien. No todos los días una niña de nueve años te adopta oficialmente como su padre.

-Pero ella tiene un padre.

-Al que apenas ve. Ha convivido más contigo que con Weasley.

-Se sintió bien -confesó finalmente. Theo arrancó el auto y se pusieron en marcha-. Escucharla decirlo. Se sintió tan natural.

-Lo fue. Enhorabuena, amigo. Finalmente has salido del mercado -le dijo Theo con una enorme sonrisa. Draco se la respondió.

Papi. Ahora era el papi de Rosie. Jamás se había sentido tan bien.

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Hermione le dio una última ojeada a la que fue su oficina por los últimos cinco años y suspiró. Todo se sentía tan lejano, tan extraño. In-Krum fue su trabajo por cinco años, le ayudó a crecer profesionalmente, personalmente. Conoció muchas personas hermosas en Sofía, Viktor se convirtió no solo en su jefe, sino en un amigo incondicional el que ella sabía podía contar siempre.

No le sorprendió el apoyo que recibió del bulgaro cuando regresó un mes atrás y le dijo que regresaría a Londres. Viktor, sabiendo perfectamente de los sentimientos de su amiga hacia el rubio, lo entendió e incluso la felicitó por finalmente dar ese paso que sabía le hacía falta a su amiga dar. Brindaron por su compromiso y por su nueva vida.

Viktor entró en la oficina con dos vasos con la rakia favorita de su amigo. Le tendió uno a ella y brindaron antes de beber. Después, el hombre la observó en silencio por unos instantes. La castaña frunció el ceño al sentirse escrutada por su amigo y antes de que pudiera decirle algo, Viktor le entregó una caja pequeña envuelta elegantemente en papel rojo. Sorprendida, la tomó con una sonrisa y miró confundida a su amigo, quien simplemente sonreía.

-¿Qué es esto?

-Sin tu ayuda jamás hubiera podido convertirme en presidente de Industrias Krum, y por eso te estoy eternamente agradecido.

-Sabes que eso no es verdad, eventualmente lo hubieras logrado.

-Tal vez, aun así Karkarov lo hubiera puesto muy difícil. Tú lo lograste.

-Fue un trabajo en equipo -dijo ella con una sonrisa. Y no mentía. Viktor tenía la sospecha de que Karkarov malversaba dinero y había sido ella quien descubrió como y a donde iba todo ese dinero. Solo con las pruebas que ella consiguió, Viktor pudo demostrarle a su padre que estaba listo para tomar las riendas de la empresa y que el hombre a quien consideraba un amigo y le había confiado su empresa, lo había estado engañando por años.

-Ábrelo -le pidió con una sonrisa. Hermione sonrió dejando el vaso en el escritorio para después quitar con mucho cuidado el papel de la caja, cuando la abrió se quedó sin aliento.

Un hermoso mantel bordado con los diseños tradicionales búlgaros yacía en el fondo de la caja y en el centro, una caja más pequeña resaltaba. Hermione miró a su amigo con lágrimas en los ojos y tomó la pequeña cajita con manos temblorosas. Dentro, un hermoso colgante de una rosa damascena hecha completamente de plata y lo que parecía ser diamantes rosas. Hermione volteó a ver a su amigo completamente boquiabierta.

-Para que no te olvides de Bulgaria.

-Jamás -respondió ella con una enorme sonrisa-. Es hermoso, todo. Muchas gracias.

-¿Puedo? -preguntó el bulgaro señalando el colgante. Hermione asintió y Viktor lo tomó cuidadosamente, lo sacó de la caja y se lo puso a la castaña.

-Nosotras también tenemos un regalo para ti -dijo ella sorprendiendo al hombre. Viktor la miró confundido cuando la puerta se abrió y Rosie entró en la oficina con una bolsita azul de regalo. La niña corrió hacia el hombre y lo abrazó antes de entregarle la bolsa.

-Yo lo escogí -dijo triunfante la niña. Viktor abrió la bolsa y sacó un bonito

Hermione salió de Industrias Krum quince minutos después junto a su hija después de despedirse de Viktor. Industrias Krum había sido su despegue profesional, le mostró de lo que era capaz y que tanto le gustaba la vida empresarial. Tomar decisiones, riesgos, negociar, era su mundo, definitivamente era lo suyo. Pero también lo era ser madre, y esta vez haría las cosas bien. Ya no era la asustada chica de veintiún años dependiente de su esposo violento que no podía tomar una sola decisión por sí misma respecto a ella misma o su hija.

Rosie había dejado de ser esa tímida niña que no hacía ningún ruido a ser una escandalosa pero, sobretodo, feliz niña a la que le gustaba cantar, bailar y disfrazarse. Su hija era independiente, inteligente y completamente opuesta a ella o a Ron. Lo cual la hacía sentir orgullosa. Y ahora estaba preparada para ser madre, no solo por contar con el apoyo de Draco, si no porque sabía que, aunque no lo tuviera, podía salir adelante.

Cuando abordaron el vuelo se sentía como una nueva mujer. No solo por el hecho de que era una mujer comprometida, sino porque, finalmente, era completamente feliz. Miró de nuevo su anillo de compromiso y sonrió. Amaba a Draco, y aunque no comenzaron de la mejor forma, sabía en su corazón que él también la amaba.

Recordó con una sonrisa la primera vez que lo vio sonreír, aunque claro él no se dio cuenta de que ella lo observaba, y se enamoró completamente de su sonrisa. Era un privilegio ver a ese serio hombre de negocios sonreír, pero toda su actitud cambiaba cuando estaba con ella. Jamás esperó enamorarse perdidamente de su jefe, y, definitivamente, jamás creyó que su jefe se enamoraría de ella.

No pudo evitar recordar las hermosas mujeres con las que Draco se relacionaba. Y aunque no era un recuerdo hermoso, ahora ya no se sentía intimidada por ellas. Ya no era la tímida chica con baja autoestima vestida en la ropa de su madre que había entrado en M-Corp casi siete años atrás. Había aprendido a vestirse con lo que se sentía cómoda, arreglar su cabello de forma que fuera más que un alboroto de rizos rebeldes, y a maquillarse para resaltar sus atributos.

Pansy había tenido mucho que ver en eso, y Theo también. Oh Theo. Su fiel y querido Theo. Deseaba con todas sus fuerzas que su amigo fuera feliz como lo era ella y Draco. Se lo merecía. Nadie más lo hacía como él. Con amargura recordó a Amelia, y todo lo que había hecho para hacer infeliz a su amigo. También recordó a Astoria y no pudo evitar sentir pena por ambas. Ambas mujeres habían escogido malos caminos y lo último que supo de ellas, y no porque lo buscara, era que Astoria se había casado con un billonario empresario arabe que resultó ser más estafador que empresario y ahora ella y él estaban en prisión en Dubai por estafa.

Amelia, por otro lado, se había casado con un oligarca ruso, y aunque al principio todo fue como un cuento de hadas, después descubrió que su esposo en realidad era traficante de armas, y uno muy peligroso. Lamentablemente Amelia lo había descubierto de la peor manera, después de que este la descubriera siéndole infiel con su guardaespaldas, y la había asesinado de un tiro. Theo había sido quien viajó hasta San Petersburgo para recuperar sus restos y traerlos de vuelta a Londres a petición de los ancianos padres de la mujer.

No se alegraba por el destino de ambas mujeres. Era lamentable, sobre todo el final de Amelia. Que, aunque había tomado malas decisiones en su vida, no merecía morir como lo hizo. Tampoco había sido justo que después de todo, arrastrara a su amigo.

Cuando el piloto anunció que estaban por aterrizar disipó todos esos pensamientos y miró a su hija, quien estaba dormida a su lado. Abrochó su cinturón y el de Rosie y se preparó para aterrizar.

-Amor, despierta, hemos llegado -le dijo con suavidad cuando el avión estaba completamente detenido y los pasajeros bajaban ordenadamente. Rosie abrió sus ojos azules y la miró, primero un poco adormilada y después, emocionada.

-¿Ya estamos en Londres, mami?

-Así, es.

-¡Vamos mami! Papi y el abuelo nos deben de estar esperando -la apuró saltando de su lugar emocionada. Hermione le entregó su mochila, tomó su equipaje de mano y bajó del avión junto a su hija.

-Mira, allí están -le indicó a su hija cuando, sorprendida, vio a Draco de pie, con un ramo de rosas, a un lado de su padre, que abrazaba un dinosaurio de peluche, ambos en la puerta de «Llegadas». Rosie soltó su mano y corrió hacia los hombres.

-¡PAAAPIIII! -gritó. Draco se agachó y atrapó a su hija en un enorme abrazo, después se levantó con la niña en brazos y la llenó de besos-. Te extrañé mucho.

-Yo también te extrañé mucho, Rosiesaur.

-A ti también te extrañé abuelo -dijo la niña abrazando a su abuelo cuando Draco la puso en el suelo. El hombre, que había perdido ya todo su cabello castaño y había sido reemplazado por una mata de cabello plateado abrazó a la niña después de entregarle el peluche.

-Mi niña hermosa, has crecido bastante.

-Hola -dijo Hermione al llegar con los dos hombres que más amaba en el mundo y les sonrió. Su padre la abrazó primero, después la soltó para comenzar a caminar con Rosie. Hermione miró a su prometido.

-Bienvenida -le dijo antes de tomarla entre sus brazos y besarla. Draco la acercó lo más que pudo a él sin hacerle daño y después de unos momentos, la soltó, muy a su pesar, y le entregó las flores.

-Gracias.

-Te extrañé.

-Y yo a ti. ¿Cuando dejaste la silla? -pregunto al momento en que se tomaron de la mano y comenzaron a caminar detrás de su padre y su hija.

-Hace una semana. Le pedí a Theo que no te dijera nada porque era una sorpresa.

-Oh, Theo y yo tendremos una seria conversación -Draco soltó una carcajada al escuchar su falso tono de enojo.

-No tan seria como la que tendrás tú con Pansy.

-¿Le dijiste del compromiso? -preguntó un poco preocupada. Ya se imaginaba el tamaño de bronca que se le avecinaba con su amiga.

-No sabía que no le dijiste.

-Quería que fuera sorpresa.

-Oh, creeme que lo fue.

-Bueno, lidiaré con eso después. Vamos a casa, quiero descansar un poco.

-Te encantará.

Y así fue. Draco había vendido su penthouse en Kensington y la casa que había compartido con Astoria en Hampstead y compró una enorme mansión en Chelsea de cinco dormitorios, un estudio, una biblioteca y un jardín enorme. Rosie miró con la boca abierta, completamente anonadada, la bonita casa que se presentaba ante ellos. Hermione miró con el ceño fruncido a su prometido, la mansión era completamente hermosa y opulenta, digna de un Malfoy.

-Wow -fue todo lo que la pequeña pelirroja dijo al entrar.

Las paredes eran de un bonito color perla y aunque el exterior era clásico, el interior era completamente moderno. Con muebles en color negros y estantes delgados la elegante mansión se abría ante ellos. Draco las condujo por todos y cada uno de los ambientes del lugar dejando para el final sus habitaciones.

De las cinco habitaciones, cuatro estaban amuebladas. Una de una forma muy impersonal y sobria, con una recamara matrimonial color chocolate, un pequeño loveseat y un baño privado, era la habitación de invitados. Después visitaron la habitación de Rosie, la cual estaba decorada igual que la habitación del apartamento de New York con algunas modificaciones acorde a la edad de su hija. La niña, con una enorme sonrisa, abrazó a Draco y le agradeció por traerle de nuevo su habitación favorita.

Después entraron en la alcoba principal. La alcoba que Draco y Hermione compartirían a partir de ese día. La recamara era de un elegante color negro, la cama, una enorme king size, tenía un bonito edredon color verde botella, con varios cojines color plata. A la derecha había un enorme espejo cuerpo completo y junto a este la puerta hacia un pequeño balcón que daba al jardín trasero. La habitación era una versión renovada de la habitación que Hermione recordaba era de Draco en Malfoy Manor y no pudo evitar sonreír.

-Falta la última habitación -dijo Draco nervioso. Hermione lo siguió tomando su mano con Rosie detrás de ellos.

Entraron en una bonita habitación decorada en colores pastel. Hermione se quedó sin aliento al ver la bonita cuna clásica al centro de la habitación. Era el cuarto del bebé. Completamente emocionada se llevó las manos a la boca para ahogar el gemido que soltó. Draco la abrazó por la espalda y besó su cuello suavemente mientras Rosie miraba curiosa la semi amueblada habitación.

-Aún no está completa, quería esperarte para decorarla juntos. Aunque no pude hacer nada respecto a la cuna, es una reliquia familiar.

-Es hermosa -respondió ella conteniendo las mil emociones que estaban a punto de desbordarse-. No me digas que tú dormiste en ella.

-Si lo hice. También mi padre y mi abuelo durmieron en ella.

-Wow, que vieja es -dijo Rosie tocando cuidadosamente con un dedo la cuna. Ambos adultos soltaron una carcajada-. ¿No se romperá cuando acuesten al bebé?

-No lo hará -respondió el rubio con una enorme sonrisa-. Jamás dejaré que nada les pase ni al bebé ni a tí, Rosie.

La pequeña pelirroja se giró y abrazó al rubio. Draco se puso a la altura de la niña y le besó la frente. Acto siguiente la niña se excuso para ir a su habitación, si bien estaba emocionada por su nueva vida en Londres, la verdad era que estaba exhausta y quería dormir un poco. Hermione compartía la idea.

Cuando Hermione cayó en los brazos de morfeo Draco la miró en silencio. No sabía bajo qué hechizo lo tenía esa mujer, jamás había sentido por ninguna otra mujer lo que sentía por ella. Quería hacerla feliz, cuidarla, hacerla sentir segura. Quería estar a su lado en esa etapa que si bien ella ya la había experimentado, él sabía que no fue una experiencia grata y él quería demostrarle que podía ser diferente, que él la apoyaría siempre y estaría para ella cuando lo necesitara porque la amaba.

Sí. La amaba como jamás había amado a alguien. Muchas mujeres pasaron por su vida y su lecho, y si bien, quiso a algunas como a Pansy, Astoria y a Anya, el amor que sentía por Hermione no lo experimentó antes. Sonrió como un colegial al verla dormir. Y en ese momento se prometió que jamás volvería a estar lejos de ella ni de sus hijos, jamás volvería a cometer la estupidez de dejarla escapar porque quería a esa testaruda mujer en su vida.

Para siempre.


¡Hola! ¿Cómo están? Espero que todo vaya bien.

Hahaha me encantaron sus reviews, por favor no dejen de escribirlos hahahaha amo leer sus teorias. ¿Qué les pareció el capitulo de hoy? ¿Quieren ver más relación Rosie/Draco? ¿Se les antoja un lemon? Diganme en sus reviews y tal vez complazca a alguna hehehe quien sabe.

Un beso, Kat!