En algún lugar del Rancho Lon Lon se encontraba la pequeña Malon haciendo sus tareas mientras pensaba en ese chico que hace meses le pidió prestada a su yegua para salir de viaje.
-Link, me preocupa donde estés, he salido con Padre y no te he visto por ningún sitio ni en las cercanías de los bosques- Pensaba mientras terminaba sus tareas, hasta que su padre hizo aparición, al parecer estaba recién despierto tenía los ojos hinchados de tanto dormir y caminaba con torpeza.
-Hija mía, hoy iremos a Kakariko pues según sé, la señorita Telma junto con el alcalde José han avanzado con la taberna y necesitan leche, así que me acompañaras para la entrega- Malon asintió y se fue a arreglarse, no sin antes ser interrumpida por su padre -Sería de mucha ayuda el chico de verde que siempre nos visitaba, me pregunto qué habrá sido de él.- dijo para luego soltar un bostezo.
Oh sí, se lo había recordado, su preocupación había aumentado más. Pues su padre salía a las afueras de la Ciudadela y viajaba hacia las cercanías de las regiones Gerudo y si él no tenía pista de Link nadie más la tendría. ¿Estaría en el Castillo? ¿En los Bosques? ¿Estará a salvo? Esas preguntas atormentaban la mente de la muchacha cada segundo.
-No lo sé Padre, no sé de él desde hace meses- dijo recordando su último encuentro con el chico.
Esa misma mañana en los aposentos de la princesa se encontraba despierta temprano debido a un inquietante sueño que tenía.
-¿Qué ha sido esto? Estoy muy segura que fue real...- se dijo a sí misma confusa mientras se rascaba la nuca -Veamos fue muy real, aunque yo no tenía esta edad- continuó recordando el sueño.
Todo es confuso, parece Hyrule y a la vez otra tierra muy distinta una que está alineada perfectamente con los cuatro puntos cardinales, veo que en la campiña a lo lejos a mi héroe, a mi único amigo, aquel niño de verdes ropajes que salvó al reino y partió hace meses para buscar a su amiga.
-¡Link volviste! ¡No sabes cuanto te he extrañado!- dije arrojándome en sus brazos, esta no era una actitud digna de una princesa, pero poco y nada me importa ya, lo que importa es que volvió.
Él sin embargo me observa y puedo ver en su rostro pesar y dolor. ¿Habrá encontrado a su amiga? ¿Cómo fue su viaje? ¿Esto es una señal del tiempo que tardará? Espero que no, pues parece que Link tiene unos 17 u 18 años.
-Link... por favor dime algo... ha pasado mucho- rogué con tal de oír su voz nuevamente.
-Ze...Ze...Zelda- su voz apenas era audible.
-¿Sí... Link?
-Aléjate por favor... estás en peligro... y... y... no...Argh...- decía aquellas frases con dolor, eso me entristecía además me quería alejar de él y no lo permitiría.
-¡Link no! ¡NO ME ALEJARÉ DE TI! ¡ERES MI AMIGO Y TE AYUDARÉ PASE LO QUE PASE!- le grité determinada a no rendirme con él.
¿Qué es esto que observo? Su rostro cambia y sus ojos pierden su color, la piel de su rostro adquiere marcas rojas y azules.
-¡Zelda vete es muy tarde! Es solo cuestión de...¡Aaaaaaaargh!- sus palabras fueron interrumpidas por un grito desgarrador que hizo eco en todo el lugar y su voz era mucho más grave y ronca que su voz a los 17.
Ahora la luna adquiere un rostro horrendo, muy parecido al del sueño anterior. De la luna baja un extraño ser dispuesto a matarnos y destruir el mundo con el satélite. Veo a Link soltar un grito de guerra mientras se aproxima y suelta rayos de su espada tan extraña y habla en un extraño dialecto con el ser que aparece.
La batalla acabó, mi héroe ha salido campeón sin embargo siento que algo de él ya no está, algo en él murió.
Ahora veo que Impa se aproxima a él con una mirada asesina y me aparta de su lado mientras más soldados se aproximan al ataque, Link permanece quieto esperando el ataque de mi tutora. Mis gritos para que todo acabe y no haya violencia son inútiles e ignorados pues la voz apenas salía.
-No... Link... Impa...
Observo con horror como mi héroe elegido acaba sin piedad con todos los soldados y quiebra los cascos y esquiva con una agilidad sobrenatural los ataques de Impa, sólo veo a los soldados caer mientras su sangre se esparce por el aire y cae al suelo como la lluvia. Impa al parecer va a pelear con todas sus fuerzas no dejará a Link así, al parecer es una amenaza incontenible. Los veo pelear sin piedad veo como es cortado por la espada de Impa pero parece no sentir dolor alguno pues se acerca más y más para forzar un error de mi tutora que lamentablemente presa del agotamiento y el asedio de Link cayó al suelo de un golpe y su espada voló por los aires.
-¡Heiiiyaaah!- fue todo lo que alcancé a oír mientras la espada se clavaba en la piel de mi tutora hiriéndola de muerte. Ahora se aproxima a mi, sus ojos, no tiene, está todo blanco.
Espero mi final a manos de él, pues no soy capaz de levantar mi mano contra él, sin embargo el final nunca llegó solo he oído un gemido acompañado de un grito de dolor.
-Aaargh... Ummph...
Fue Impa quien con su último aliento clavó su espada con furia en su pecho provocando que escupa sangre y detenga su ataque, Impa me mira y se aparta, ella tiene en sus manos la Corona perteneciente a mi Padre. No puede ser... Link ¿Asesinó a mi padre? No... él no fue, pero ese ser que se apoderó de su cuerpo sí. Sin embargo lo que más me impacta es observar que sus ojos tomaron color, ahora son rojos, y estoy muy segura que se trata de él pues puedo ver la dulzura e inocencia en su mirada sin embargo es fugaz, pues luego de pedirme perdón se ha desplomado en el suelo.
-Link...no...¡LINK NO! ¡NO! ¡LINK! ¡¿POR QUÉ?!- mis lágrimas son inevitables, me aferro a su cuerpo que lentamente pierde el calor y escucho su voz.
-Zel... perdóname... no quería...yo...yo...te quie...- Y su último aliento fue cortado de repente. Había muerto en mis brazos, mis lágrimas eran interminables al igual que este torturoso sueño. La luna ya no está hemos sido salvados pero nuestro héroe elegido murió junto con el Rey...
-Oh, Link... espero que nada de esto vaya a ocurrir... rezaré a las Diosas para que te protejan de cualquier mal- dijo mientras se levantaba y se dirigía al templo a rezar.
En el poblado de la montaña el alba despuntaba anunciando consigo la llegada del segundo día, recordando que solo faltaban 48 horas para que la luna cayera contra el reloj, Link el Héroe del Tiempo se había internado montaña adentro donde entró al Templo del Pico Nevado.
-Oye Link, hemos pasado ya muchas habitaciones y hay una espiral gigante, sé que falta poco, pues ya tienes una herramienta para derretir el hielo sin embargo... esos Wizzrobes dan miedo y aún debes enfrentar otro que vi por allá arriba- dijo Taya que hacía aparición.
-No te preocupes, pues falta ya muy poco, sólo debo subir y encontrar la llave para abrir la puerta con candado amarillo- dijo entusiasta el héroe.
-Bien, pero ten cuidado- se quejó el hada.
Luego de caminar por las plantas inferiores del templo el héroe entró a una habitación que fue cerrada con barrotes y estaba rodeada por algunas columnas de donde saltaron dos enormes reptiles enormes y armados.
-¡Dinolfos! ¡Link cuidado son dos y sus puntos ciegos son muy pequeños- indicó con temor mientras se ocultaba en la alforja del rubio.
Link, sin demora desenvainó su espada y se puso en guardia esperando cualquier movimiento en falso de alguna criatura que atacaban de manera coordinada y peligrosa, mientras uno atacaba con la espada el otro escupía una llamarada de fuego, provocando algunas quemaduras en Link.
-Argh, duele- se quejó mientras bajaba ligeramente la guardia y un Dinolfos se acercaba peligrosamente.
-¡Link cuidado! ¡Está delante de ti!- advirtió el hada desde su escondite.
Link por su parte no se cubrió ni esquivó el ataque, al contrario atacó al Dinolfo de lleno, clavando su espada en su pecho esparciendo la azulada sangre del reptil y continuó con su ofensiva haciendo múltiples cortes en su cuello hasta oír un grito ahogado que anunciaba la muerte del enemigo, sin embargo no se percató que el otro reptil le esperaba desde atrás y atacó con potencia y precisión al chico que sólo alcanzó a interponer su escudo que voló por los aires dejándole sin protección alguna contra la criatura mientras su cuerpo colisionaba contra el suelo dejándole una herida mayor en el brazo donde se cubrió. Decidido a no rendirse se colocó frente a la criatura tomando la espada con ambas manos y atacó a bocajarro y sin piedad alguna hasta acabar con ella, causando que las puertas de la habitación se abrieran dándole un último acercamiento al final de aquel endemoniado templo, tomó su escudo y sacó un trozo de tela de su alforja, luego de rasgarlo y cubrirse su herido brazo salió encontrándose con el último obstáculo de aquel templo, podía divisar un cofre enorme con color amarillo y azul. Sin embargo al entrar en la habitación notó que le aguardaba una prueba final antes de obtener el contenido de aquel cofre, en la habitación había un suelo con baldosas una columna algo elevada con otro par de baldosas, todo se encontraba en un silencio muy extraño e incómodo, provocando que el héroe esté alerta.
-Esto no me da una sensación buena...- dijo mientras sus palabras fueron interrumpidas por una sonora y conocida carcajada. -Oh no... de nuevo un Wizzrobe- expresó mientras sacaba su arco y lo tensaba.
El Wizzrobe daría más pelea que la vez anterior ahora tenía más baldosas para movilizarse y atacar, sin ninguna señal previa el enemigo atacó con su cetro de hielo lanzando un potente rayo congelante que Link esquivó a duras penas, por su parte preparó su contraataque rápidamente, cuando la criatura salió de otra baldosa rápidamente disparó una flecha provocando que soltara un grito al recibir el impacto, el héroe ahora que tenía confianza preparó más flechas que liberó apenas vió emerger al hechicero helado, ataque que lo tomó desprevenido provocando más gritos y la molestia extrema provocando que se dividiera en copias de sí mismo que corrían alrededor de la habitación.
-Link recuerda que el real no corre por la habitación sino que prepara el ataque, concéntrate...- aconsejó el hada que revoloteaba esquivando los hologramas del hechicero -¡Mira allí es él!- dijo al observar al real.
Link tensó su arco y disparó una flecha que dió en su objetivo rápidamente, sin embargo el Wizzrobe también alcanzó a ejecutar su ataque con su cetro congelando parcialmente una pierna del héroe, ahora se encontraba en desventaja pero no se rendiría al oír de nuevo emerger al Wizrobe de las baldosas apuntó y le buscó por toda la habitación hasta que dió con su paradero y incrustó otra flecha igual de potente a la anterior, enfurecido, el Wizzrobe siguió corriendo preparando una ataque mortal con su cetro y Link preparaba un golpe definitivo que sí fallaba le dejaría completamente expuesto, había cargado su flecha con energía para quemar a la criatura mientras esta cargaba, el Wizzrobe le observaba desde la planta de arriba mientras agitaba su cetro en dirección a Link, éste al divisar al sujeto liberó con furia la flecha de fuego que colisionó con el rayo congelante del Wizzrobe sin embargo la flecha tenía más magia cargada en sí provocando que el rayo se dispara y la flecha siguiera su curso clavándose en el pecho del Wizzrobe calcinado su existencia. Al morir la criatura las puertas como de costumbre se abrieron y el témpano de hielo que aprisionada la pierna del rubio se derritió rápidamente, sin embargo su pierna se encontraba algo adormitada debido al congelamiento. Sin esperar a nadie entró a la habitación del cofre develando su contenido que se trataba de la llave de la puerta gigante de la última planta.
Al subir notó que para acceder a susodicha puerta necesitaba estar en su forma Goron y rodar velozmente por la rampa y llegar al otro lado. Eso significaba que debía experimentar esa incómoda sensación nuevamente, ignorando las súplicas de su subconsciente por no colocarse la máscara se la puso y avanzó rodando tomando impulso con la rampa, al llegar a la puerta el momento había llegado lo que sea que estuviera ahí seguramente representaba un peligro mortal similar o peor a Odolwa, sin pensar mucho en el asunto se adentró a la habitación y lo que encontró lo dejó en una pieza.
-¿E-eso es...?
-Parece una especie de toro mecánico congelado- indicó el hada que observaba con curiosidad a la criatura -¡Mira es su máscara! Debes dispararle una flecha de fuego y luego... imagino que correr contra él en forma de Goron... por favor sé cuidadoso, su nombre es Goht.- Expresó con preocupación mientras posaba en un jarrón con flechas.
-Bien... aquí vamos...- dijo luego de respirar hondo y disparar una flecha derritiendo el ataúd de hielo que contenía a la bestia, que soltó un enérgico rugido que retumbó en toda la habitación y embistió con potencia al héroe apartándolo del camino.
Sin perder un segundo se colocó la máscara Goron y luego del ya acostumbrado dolor y aquel grito, se puso en persecución de aquella mortal criatura que corría sin control. Al acercarse a la criatura, esta en señal de defensa lanzaba rayos a través de sus cuernos -que si alcanzaban al héroe le propiciaba una descarga potente y dolorosa que lo detenía en seco- luego de perseguir y embestir a la criatura con su cuerpo y púas logró hacer que perdiera el equilibrio y se fuera de bruces contra el suelo y sin perder un sólo segundo Link emulando a Darmani III le asestó cuatro golpes potentes en el cráneo a la criatura que la hicieron enfurecer y retomar su mortal carrera, las energías le fallaban a Link, debía hacer algo así que se detuvo a reposar por un corto tiempo e ingirió poción verde que recuperaba toda su energía haciendo que entrara con más ganas a la batalla, para darle alcance a la criatura forzó mucho más su robusto cuerpo con púas para dar un último acelerón y con el impulso que le dió una rampa de la pista se elevó por los aires cayéndole encima a aquel toro en la espalda haciéndole caer sin energía, nuevamente repitió su estrategia y se plantó en su frente y le golpeó de manera coordinada acabando con la criatura con un potente gancho a la cavidad inferior de lo que parecía ser una mandíbula agrietándola significativamente, sin embargo Goht que era el nombre al que respondía aquel ser, se levantó enérgicamente embistiendo todo a su paso, pero sus movimientos no eran tan coordinados como antes provocando que cochara contra algunos muros causando un derrumbe que acabaría con su propia vida.
-¡Felicidades Link has salido campeón, eres un gran chico, ahora ve y agarra los restos de esa criatura!- le felicitó Taya que revoloteaba enérgicamente sobre Link.
Al hacerse con los restos de Goht se encontraba en un extraño lugar donde a la lejanía podía observar a un extraño ser que se comunicaba en un extraño dialecto de gruñidos.
-Es otro gigante... y dice "Felicidades Héroe has pasado otra prueba en despertarme a mí y a mis hermanos, estamos ubicados en cada punto cardinal y debes llamarnos cuando nos necesiten...hasta entonces suerte en tu periplo"- dijo el hada interpretando el mensaje de aquel ser que apenas se notaba entre la niebla.
Finalmente estaban en el poblado de la montaña, toda la nieve se había derretido mostrando el esplendor del lugar y sus verdes prados que hacían juego con la ropa del chico. Se decidió a gastar sus últimos minutos en visitar el pueblo Goron y notó que sus acciones fueron esenciales para que los Goron volvieran a su estado original, luego decidió en ayudar al Goron que estaba cerca de una catarata con un gorro, aquella criatura decía tener hambre, en lo profundo de la sala donde se aprendió la Nana Goron reventando un jarrón del candelabro encontró un trozo de carne cruda enorme y rápidamente se lo llevó a la hambrienta criatura que lo devoró con ansiedad para luego dar saltos de alegría.
-¡Gracias Darmani! Sabía que volverías desde la muerte para ayudarnos, ten este gorro "la Capucha de Don Gero" sirve para reunir el coro de ranas.- dijo aquel Goron para luego despedirse -iré a las Goro-carreras deberías venir luego.
Se aventuró a entrar en una especie de mina donde antes estaba bloqueada con una capa de hielo enorme, dentro de la misma encontró a un Goron enorme que al parecer fabricaba explosivos con el material de la mina.
-He oído que la pista de carreras Goron está bloqueada por una goro-roca, te enseñaré lo básico para cargar explosivos como estos para que abras el paso ¿aceptas?- dijo aquel enorme ser mientras buscaba un barril de pólvora enorme. Link asintió para ayudar a aquel poblado de forma definitiva.
Rápidamente cargó con el barril hasta aquel lugar y lo dejó en la entrada, el cual explotó segundos después abriendo el paso, permitieron que las carreras se celebraran nuevamente. El pequeño Goron que antes lloraba le invitó a correr y dijo que apostaría por él, Link accedió y luego de una ardua carrera se alzó con la victoria, fue tal la emoción del pequeño Goron que salió a felicitarle y le obsequió una botella con polvo de oro "Un regalo digno de un campeón" según decía el pequeñín. La hora de despedirse había llegado y con ello la hora del reinicio se aproximaba sin embargo el héroe decidió esperar hasta última instancia para explorar y hallar alguna pista de aquel hombre hijo de Madame Aroma que había desaparecido.
Se dirigió antes a la Gran Fuente de las Hadas del Pico Nevado, que estaba en la base del Pico, al entrar, la cálida sensación fue de esperarse, luego todas las hadas extraviadas color verde se reunieron con sus hermanas para formar a la gran hada que hizo aparición luego de una carcajada.
-¡Soy la Gran Hada de la Sabiduría! Y te agradezco héroe que me hayas salvado de ese lugar- dijo mientras flotaba posando su vista en Link -como muestra de gratitud aumentaré tu energía, con esto no te cansarás tan rápido al invocar la magia- explicó la gran mujer para luego desaparecer entre carcajadas.
Antes de partir hacía Ciudad Reloj visitó la herrería y dejó su espada Kokiri para que fuera reforjada en una más fuerte con los polvos de oro que le dió el pequeño Goron, al día siguiente debía de recoger su espada nueva y fue entonces que se dirigió nuevamente a la Ciudad Reloj.
La noche estaba en su apogeo mientras todos dormían Link decidió salir a la Campiña de Ciudad Reloj hacia la parte norte donde se ubicaba la salida al Pueblo de la Montaña, sin embargo se quedó en las escaleras de arriba observando las rocas enormes con forma de champiñón hasta que a la lejanía pudo divisar a una extraña figura danzando una canción extraña.
-¿Eh? ¡Hola! Mi nombre es Kamaro soy un profesor de baile... sin embargo me encuentro en desgracia, mi alma sufre porque no tengo ningún alumno a quién enseñar- indicó el sujeto mientras las lágrimas se hacían presentes.
-La Canción de la Sanación podría ayudar a este pobre hombre... a mí parecer es un muerto... pues no se refiere a sí mismo sino como un alma en pena- pensó mientras sacaba la Ocarina del Tiempo y entonaba aquella triste melodía. Aquel hombre al oírla se estremeció y al finalizar se dejó caer con una máscara. -"Máscara de Kamaro, aquí vivió el alma de un maestro que no tuvo discípulo. Si te la colocas danzarás igual a él."
Al hacerse con la nueva careta supo perfectamente a dónde debía ir. A la parte donde se encontraban las hermanas Rosa bailando, al parecer necesitaban mejorar su baile pero no sabían como.
Al llegar al lugar donde se encontraban las delgadas mujeres comenzó a bailar producto de colocarse la máscara dejándolas asombradas y maravilladas por tal habilidad, rápidamente imitaron los movimientos del joven de verde y rápidamente mejoraron notablemente su danza para el Carnaval del Tiempo, estuvieron bailando horas y horas hasta que el alba despuntó indicando que el día final se aproximaba.
Link en un momento de descanso decidió ponerse a descansar y se puso a tocar canciones con la Ocarina del Tiempo tratando de descifrar alguna otra canción que para su desgracia ocurrió, se encontraba tocando una tonada con ambas notas repetidas, las mismas notas de la Canción del Tiempo pero con una compañera provocando que el día avanzara 12 horas y que las últimas horas se hicieran presentes.
-¡Link ¿Qué has hecho?!- exclamó Taya que estaba perpleja por la situación.
-No lo sé me puse a tocar una melodía similar a la Canción de Tiempo pensando en avanzar en el tiempo y al parecer lo adelanté- respondió en el mismo tono de preocupación.
-¿Qué esperas Link? ¡Rápido reinicia!- ordenó con firmeza el hada.
-No...
-¡¿Que has dicho?! ¡LINK VAMOS A MORIR SI NOS QUEDAMOS AQUI!- gritaba el hada perdiendo los estribos.
-Cálmate Taya... aún quedan unas horas... iré a la Tienda de Curiosidades, recuerda que ayudamos a la señora de la Tienda de Bombas, así que el tipo debe tener otro artículo que no sea ese saco robado.- dijo con determinación mientras se aventuraba a la tienda.
-Lo que digas. Solo ve rápido. No soporto este mal tiempo.
Al llegar el sujeto los recibió con una sonrisa bajo aquellas gafas oscuras.
-Bienvenidos. Tengo una cosa aquí muy curiosa a buen precio, seguro es una antigüedad ¿Te interesa chico?
-Se ve interesante. ¿Cuánto pides por ella?- dijo Link que observaba con curiosidad aquel extraño objeto.
-Chico es una máscara que se ve muy cara, sin embargo haré una excepción... son 200 rupias- dijo el hombre que sonreía con malicia.
-¡¿Qué?! Link eso es demasiado es un saco de rupias lleno. Ni hablar- dijo el hada por lo bajo.
-La llevaré. Aquí tiene su dinero.- dijo depositando en sus manos dos rupias plateadas tasadas en un valor de 100 rupias cada una.
Al salir de la tienda el hada se sentía molesta con el héroe por aquella decisión que había tomado y por cómo lo ignoraba desde que adelantó el tiempo.
-Link... ese hombre te estafó. Solo es una máscara fea con una expresión aún peor.
-Taya... no. Mira bien, cuando me la pongo siento algo extraño, como si me obligara a mantenerme con los ojos abiertos. Podría servir.
-Mmm ya. Si tú lo dices...
-Oye Taya ¿Ocurre algo? Te he notado extraña desde que adelante las 12 horas.
-Maldición, lo notó- pensó mientras el héroe no dejaba de observarla con seriedad lo que causó que su nerviosismo aumentara -E-esto... no... no te preocupes.- mintió tratando de salir de la situación que la tenía acorralada.
-Estás mintiendo Taya- dijo en tono frío y serio, intensificando su mirada -¿Sabes cómo lo sé? Tengo una amiga igual de cabezota que tú, así que no pasaré desapercibido un cambio de humor tuyo. Vamos dime que te ocurre.- insistió.
Nuevamente el hada se sentía arrinconada así que trató de desviar el tema -L-Link... La Luna... va a caer pronto, deberías reiniciar...- trató de decir pero sus palabras fueron interrumpidas por él nuevamente.
-No Taya. No reiniciaré hasta que no me digas lo que te ocurre. Por favor si hice algo malo discúlpame- dijo cambiando su semblante por uno más afable.
-No... Link yo... discúlpame a mí actué como una tonta, sólo porque me llevaste la contraria, tú sabes lo que haces. Yo me dejé llevar.- dijo mientras liberaba aquellas palabras que le hacían peso ya.
-No te preocupes...- dijo con una sonrisa. -eres muy parecida a Navi. Bueno vámonos esto me incomoda tanto como a ti. Pero antes recogeré la espada que ya debe estar lista- dijo mientras sacaba su instrumento y entonaba las notas del vuelo.
Al llegar al pueblo de la montaña le esperaban los sujetos a la entrada con una espada blanca con rombos dorados en el medio.
-¡Hasta que al fin llegas chico! Creímos que no vendrías.- dijo el más bajo de ellos -este grandulón trabajó duro pero valió la pena niño, esta espada es indestructible es muy fuerte ahora y hace más daño. Hasta entonces pásala bien, nos iremos al carnaval.- concluyó mientras se dirigían montaña abajo, Link por su parte no pudo siquiera agradecer a los sujetos que parecían con prisa y la luna amenazaba con caer cada vez más así que tomó la Ocarina y entonó la Canción del Tiempo para reiniciar y seguir su periplo.
Otro reinicio llegó y nuevamente el ciclo de tres días para cambiar el destino tan fatal que sufriría aquella tierra. Sólo tres días para despertar a los gigantes restantes. Link observó a su alrededor y vió como siempre ocurría en el primer día una extraña figura colocaba una carta en un buzón. Y recordaba que el segundo día la chica de la Posada el Puchero el segundo día iba al Lavandero mientras sollozaba. El misterio cada vez llegaba a su punto fuerte. Pero primero debía ir a otro lugar ya podía utilizar los barriles de pólvora que vendían en Ciudad Reloj así que podría ir al Rancho Romani y dinamitar aquella roca enorme que obstruía el camino. Así que compró un barril casi listo y se dirigió rápido a las afueras de Ciudad Reloj por la parte Sur, unos metros adelante estaba el Camino Lácteo aquel donde se perdieron cuando iban camino al Pantano Sur, al llegar al sitio se encontró con el mismo hombre que trabajaba por romper aquella gran roca. Link asumió su forma de Goron y sacó de la alforja el barril gigante provocando que el sujeto saliera despavorido del lugar, al poco tiempo de colocar el barril explotó dejando el camino libre permitiendo al héroe ingresar a aquel Rancho y ayudar a aquellas chicas que sufrían o mejor dicho sufrirían en cuestión de días.
Al llegar al lugar nuevamente encontró a su fiel yegua Epona en un pequeño establo y a una chica sonriente que practicaba tiro con arco utilizando globos como diana.
-Oh, ¿quién eres chico?- dijo sin perder aquella sonrisa que le dedicaba.
-Mi nombre es Link.- dijo en el mismo tono alegre.
-Oh, ya veo. Veo que tienes un arco, yo también soy una arquera, mi deber es proteger el Rancho cuando Cremia no está. ¿Te gustaría intentar? El récord es de 2 minutos rompiendo 10 globos a caballo a lo largo de todo el Rancho.
-Bien lo intentaré- dijo sonriendo.
El desafío no presentó ningún problema mayor para Link de hecho logró batir el récord y estableció una marca de 1:45 segundos.
-¡Wow! ¡Eres increíble! Aunque... no pareceres un Link... eres más un... Saltamontes... sí eso es- dijo mientras daba saltos de alegría.
-Oye. Link necesito pedirte un favor... ¿podrías ayudarme?- dijo colocando una expresión seria.
-Claro que sí. Cuenta conmigo- dijo sonriendo - Es idéntica a Malon...y su hermana igual. A la Malon del Hyrule del futuro...- pensó con melancolía recordando aquellas épocas.
-Bien, me alegra oírlo Saltamontes- expresó correspondiendo a la sonrisa. -Muy bien esto que ocurre sólo pasa los días previos al Carnaval del Tiempo a nuestras pobres vacas y necesito de tu habilidad...- dijo mientras le contaba una historia.
